En varias ocasiones hemos mencionado en esta columna la invasión de que está siendo objeto el país de parte de empresas y consorcios extranjeros, con la complicidad de los gobiernos panistas, dispuesto a dejarnos en la calle, entregando el patrimonio nacional a los nuevos conquistadores foráneos, que ahora buscan la dominación política con la colocación de un nacionalizado, nacido en España, parte de la familia que domina infinidad de negocios relacionados con los hidrocarburos.
Al parecer eso les será fácil. Si ya tienen en su poder el manejo de la energía –gas, petróleo, y la generación de energía eólica–, el agua, y su explotación despiadada, mediante concesiones, no se espera que tengan mayor problema los vende patrias que pululan y contaminan el territorio nacional.
Pues bien. Una de esas empresas saqueadoras de los recursos nacionales, es Repsol, venida de la península ibérica, con amplias relaciones de negocios en Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, a los que provee de gas traído de Perú, siendo su contacto Alfredo Elías Ayub, director de la CFE, lo que no da una idea de cómo se han tragado, alimentado, refaccionado a los funcionarios mexicanos, según comentarios de Enrique Galván Ochoa, crítico de cuestiones económicas del periódico “La Jornada”.
Repsol ha obtenido un financiamiento de dos mil 250 millones de dólares, para su planta receptora de gas en Perú, que será enviado a Manzanillo, donde el gobierno de México, con gran aparato publicitario, ha puesto en marcha la construcción de un complejo para el tratamiento de este fluido y su conducción a la CFE, Pemex y otras empresas nacionales. Es decir, nuestro país será complementario en las necesidades de Repsol. Se espera que esta red extranjera, esté funcionando aquí para 1911.
Ya se había mencionado en este espacio, que los negocios que hace Repsol de venta de gas peruano, representan un contrato de 21 mil millones de pesos, para la compra de gas por la CFE, que según los expertos, es el más caro del mundo, partiendo de la base de que el costo neto en Perú del gas es de 6 mil millones de pesos, por lo que la ganancia para la compañía de petroquímicos más importante de España, es de 15 mil millones de pesos.
Comenta Galván Ochoa que existen denuncias en la PGR y en la Secretaría de la Función Pública, sin que hayan prosperado, como sucede siempre que se trata de saquear a la nación. Curiosos estamos los mexicanos: Les damos el contrato que les permitirá monopolizar este servicio, en el que incluye la dotación de gas familiar, por varios años, y les regalamos las instalaciones de Manzanillo para que puedan trabajar sin problemas en nuestro suelo y, que, sorpresas de nuestra bondad infinita, servirán para la exportación de gas a Estados Unidos, en beneficio de Repsol. Pero ni modo. Se trata de inversiones en nuestro país, que tanto necesitamos.
Y sobre el particular, empieza a intervenir el gobierno español en defensa de los empresarios hispanos que mantienen concesiones e inversiones por más de dos mil millones de euros, manifestando Trinidad Jiménez, Secretaria de Estado para Ibero América, el completo respeto del gobierno de Rodríguez Zapatero a la consulta ciudadana efectuada en México sobre la reforma petrolera, pero que España defenderá los intereses de sus connacionales, en el caso de una posible nacionalización, como ocurrió en Bolivia.
Como se puede deducir, los intereses privados españoles ya están poniendo sus cartas sobre la mesa, previniendo un posible perjuicio a las inversiones españolas, que tanto han dado que decir, y escribir, sobre las inmensas utilidades que recogen en este país, lo que ha justificado banderas de reivindicación de los partidos de oposición, fundamentalmente del PRD, después de la visita de Felipe Calderón a España, en la que abrió el portafolio nacional para la captación de inversiones de la nación ibera.
Ahí en ese foro, prometió llevar al cabo la reforma petrolera, con el fin de abrir y garantizar la inversión privada en los hidrocarburos; enviar desempleados a la península mediante la firma de contratos migratorios que, por la información que se ha divulgado, son denigrantes para los mexicanos.
En fin, España lanza su primer mensaje, con focos rojos, sobre los recursos nacionales concesionados a sus compatriotas, y su decidida protección a estos intereses. Es la primera vez, que recuerde, que se habla de nacionalización de parte de México de estos intereses, lo que puede ser un claro mensaje a la ciudadanía para que se abstenga de oponerse a la reforma petrolera, en cuyo marco tienen su mayor nicho las empresas españolas.
Un solo vistazo a los bancos que antes eran de México y que ahora pertenecen a los empresarios súbditos de la corona española, nos dará una idea del fundado temor de una nacionalización, que también pudiera llamarse expropiación.
Bancomer, filial mexicana del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, contribuyó con el 32 por ciento de las utilidades del grupo en el ámbito internacional. Las utilidades netas de BBVA-Bancomer, equivalen a 14 mil 568 millones de pesos, en el primer semestre del año, superior en 21 por ciento al registrado en el mismo período durante el 2007.
El grupo financiero Santander logró una utilidad neta de 4 mil 39 millones de pesos en el primer semestre del año.
Y lo más significativo es que estos beneficios se obtuvieron, en su mayor porcentaje, de las tarjetas de crédito con las que la banca mexicana tiene amarrada a la clase pobre e intermedia de la sociedad. Sus intereses son de agiotista y los recargos en la cartera vencida rebasan la norma que se cobra en otros países. En la actualidad, existen 18 millones de tarjetas, que llevan al endeudamiento y a la miseria a igual número de familias mexicanas, que no pueden pagar a los vencimientos, por lo que la deuda crece sin que haya posibilidad de solventarla. Solamente el gobierno de Calderón tiene la solución con un nuevo Fobaproa, que salvó de la ruina a los bancos mexicanos y a los grandes negociantes que tenían una enorme cartera vencida. El gobierno pagó esta formidable deuda con dinero nuestro que sumó y sigue sumando, cientos de miles de millones de pesos.
Es claro que la venta de los bancos mexicanos se hizo en el período de Vicente Fox. La mentalidad empresarial hizo posible esta operación. Prácticamente el movimiento financiero se pasó a Estados Unidos, Francia, España e Inglaterra. Son los dueños de Banamex, Bancomer, Santander, HSBC, que manejan más del 90 por ciento del dinero que se mueve en México. Y todavía lo premian con el puesto de estratega en la selección de los candidatos del PAN para el 2009. Para sinvergüenza no se estudia y para cínico menos.
Pues esa es la condición en que nos encontramos. Los excesos de los presidentes nos han llevado a esta encrucijada. Y no podemos cabestrear, porque nos ahorcamos. De ese tamaño.
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