Ciudadanos y ciudadanas. Estoy aquí para pronunciar el discurso que ustedes quisieran oír; el que merecen escuchar. Como Presidente constitucional de México, yo, Felipe Calderón, confieso ante los ateos, los agnósticos, los musulmanes, los evangélicos, los judíos, los budistas, las madres solteras, los divorciados, los homosexuales, las lesbianas y vosotros hermanos que me he equivocado seriamente en pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa he minado los cimientos del Estado laico y asumido posturas públicas que corren en contra el liberalismo democrático que debería guiar mi conducta y la del gobierno. Al hablar como lo hice en el VI Encuentro Mundial de las Familias -organizado por el Vaticano- violé el espíritu de la Constitución que juré defender. Violé los preceptos de la separación Estado-Iglesia sobre los cuales México ha intentado construir un país moderno. Ahora quisiera rectificar y hablarles con la claridad y el respeto que ansían lo habitantes de un país plural.
En aquel encuentro, tuve que haber dado la bienvenida como un jefe de Estado y no pronunciar un sermón, como fue el caso. Debí inaugurar el evento, pero no formar parte de la cruzada religiosa a la cual dio pie. Fue un error confundir aquello que guía mi fuero privado con mis labores públicas. El artículo 24 de la Carta Magna me da derecho a profesar y practicar mis creencias religiosas. Pero no me da derecho a suponer que son mejores que las de otros, o que deben ser asumidas por todos los mexicanos, o que la historia de México debe ser entendida a través de los Mártires de la Persecución. Cuando hablé de la promoción de “los valores y principios fundamentales” para el país, no enfaticé aquellos que construyen la democracia liberal; enfaticé aquellos vinculados con mi credo. No hablé desde la inclusión sino desde la exclusión.
Sé que tengo derecho a practicar mi fe, respetar mis valores, saludar a mis santos, hacer una apología de mi educación religiosa. Pero es un acto de torpeza presumir esa fe, esos valores, esos santos y esa religión como Presidente, ante mis compatriotas. Porque en este país hay muchas formas válidas de ser mexicano, no sólo aquellas reconocidas por la Iglesia Católica. Debí haber seguido el ejemplo de Barack Obama, quien es su discurso inaugural dijo “somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes y no-creyentes (…) Y porque hemos probado el sorbo amargo de la guerra civil y la segregación y emergido de aquel capítulo oscuro más fuertes y más unidos, no podemos dejar de creer que los viejos odios algún día pasarán; que las líneas de la tribu serán disueltas; y que conforme el mundo se achica, nuestra humanidad esencial será revelada…”.
Yo, lo reconozco, me porté de manera tribal ese día. Actué como un católico que sigue los lineamientos del Vaticano, pero no como un Presidente que respeta los lineamientos de la Constitución. No reconocí ni celebré ni aplaudí la humanidad compartida por millones de mexicanos que han elegido vivir de maneras distintas: las mujeres que crían hijos solas y las mujeres que los crían acompañadas, unos que creen en Dios y otros que dudan de su existencia; quienes cargan con un crucifijo y quienes se arrodillan hacia La Meca; los que aman a personas del mismo sexo o los que aman a personas del sexo contrario. En lugar de reconocer a los mexicanos con experiencias vitales diferentes a la mía, hice caso omiso de ellas. En lugar de apelar a la diversidad, ensalcé a la familia tradicional. Millones de mexicanos se volvieron invisibles para mí. Mandé un mensaje: no hay espacio en este país para ellos.
Peor aún, repartí sablazos morales al sugerir que los divorcios producen delincuentes. Que las madres solteras merecen compasión. Que la única familia sólida es la familia tradicional. Que sólo hay una forma reconocida de llegar al cielo. Que un entorno familiar distinto al mío es disfuncional. Dividí a México en bandos de buenos y malos, en familias decentes y familias “extracurriculares”, como lo señala Carlos Monsiváis. En vez de franquear las brechas que aún nos distancian, las ahondé. Pero peor aún, no hice un llamado a combatir la discriminación; no convoqué a luchar contra la homofobia; no exhorté a pelear contra la intolerancia; no subrayé la necesidad de proteger a las minorías; no resalté la necesidad de construir un sistema político capaz de proveer todos los derechos para todos, al margen de la raza, el género, la preferencia sexual, la edad, el camino andado.
Ustedes se preguntarán por qué me comporté así. Quizás sólo puedo reconocer que fue un acto motivado por imperativos electorales. En el pasado, había intentado no repetir los errores que cometió Vicente Fox y empañaron su gestión: confundir lo privado con lo público, usar el púlpito presidencial para darle a Dios lo que es del César, trivializar la simbología que acompaña a los actos presidenciales y subestimar su impacto. Había sido muy cuidadoso con respecto a temas religiosos y sin embargo ahora las circunstancias me obligan a cambiar, a revirar, a emular a quien tanto critiqué. La elección intermedia se avecina y si las cosas siguen como van, al PAN se encamina a perder apoyos y votos y puestos y curules. Los asesores políticos me han dicho que una manera de movilizar mi base electoral es a través del conservadurismo confesional. Hice un cálculo y llegué a la conclusión de que los beneficios potenciales superaban los costos incurridos. Algunos intelectuales me criticarían, algunos divorciados me condenarían, algunos columnistas cuestionarían la confusión de mi papel. Pero a cambio tal vez podría conseguir un caudal de votos católicos.
Sé que contribuyo a erosionar principios constitucionales básicos cuando actúo como Presidente proselitista. Sé que al asumir posturas católicas no respeto las libertades de otros grupos. Sé que me alejo del constitucionalismo liberal que debería promover. Sé que la democracia debe trascender una definición minimalista y abarcar la autonomía y la dignidad del individuo contra cualquier forma de coerción, ya sea de la Iglesia, la sociedad o el Estado. A nivel teórico, entiendo esos argumentos pero no los hago míos. Aquel día, rodeado del clero católico, me sentí en casa y mimeticé su lenguaje. Me revelé tal y como soy; no creo verdaderamente en la separación Estado-Iglesia; no asumo la laicidad como instrumento de navegación. Creo que si el PAN necesita apelar a Dios y al catolicismo para mantenerse en el poder, debe hacerlo. Por ello pido perdón, con una advertencia: quizás me he equivocado, pero por lo menos no he pecado.
http://www.reforma.com/editoriales/nacional/481/961844/default.shtm
Estupenda Denise; confieso que a veces no estoy nada de acuerdo con ella, pero en esta ocasión no podría estarlo más. Esperemos que algún dilecto asesor de Calderón Hinojosa lo lea y tome nota… shame on me, la esperanza muere al último, je.
Ups me faltó agregar que con esta estupenda editorial, la Sra. Denise Dresser se arriesga ser considerada dentro de alguna de estas denominaciones: “Talibanes del laicismo”, “miopes y rabiosos críticos”, “ridículos” y “club de laicistas intolerantes”, entre otros bonitos adjetivos con los que la Arquidiócesis de México llama -en una clara muestra de piadosa tolerancia cristiana- a los críticos del catolicismo oficioso del Jefe del Ejecutivo Federal, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa.
Lo bueno de Denise es que hace los análisis sin mucho apasionamiento, por eso a veces no estarás de acuerdo con ella, claro nosotras también pensamos así, además con su formación yanqui la hace a veces un poco incompatible con la forma de pensar de los mexicanos.
Pero Marychuy, el día de hoy parece más que nunca mexicana, y se puso muy simpática con su columna, y ojala, Felipe el hermoso se pusiera a gobernar a todos, ateos, mujeres libertinas, amas de casa no casadas, homosexuales, lesbianas, divorciados, judíos, cristianos, los hijos del quinto patio. Y todo el conglomerado que formamos este país y moriremos en pecado por no comulgar con sus ideologías. Hasta aquellas mujeres que seguimos pensando en que el “haga sido como haiga sido” no es valido. No es mi presidente, no le creo nada de nada, pero blasfemar de esta manera ya ni el Santo Varón de Fox… en Foxilandia.
Casi, casi debería de haber propuesto la canonización de Abascal y ya entrados en gastos de su difunto Juan Camilo, que en gloria este.
Hoy me reí con Denise, y en el fondo es una realidad muy seria.
Saludos desde “el trabajo”
Felipe el Hermoso… jaja, ya ni la burla perdonas, mi estimada.
Casualmente estoy releyendo el Tomo I de “Los reyes malditos”, el dedicado al “El rey de hierro”, es decir, Felipe el Hermoso. La descripción que hace Maurice Druon de ese rey francés es impresionante: alto, dueño de una impactante personalidad, con el pelo casi plateado y la piel joven y apiñonada, ojos azules, etc; en pocas palabras… idéntico de nuestro católico Presidente.
saludos viborobos
Felipe el que????!!!!
Por todos los dioses!
Si está más horrible que la materia infecta q tiene por cerebro.
Y, en ésas condiciones de discapacidad intelectual q no se ponga o intente poner a gobernar a nadie, q se largue mucho a … plancharles las sotanas a los curitas pederastas q tanto le agradan.
Mente, la respuesta fue para no decir otro adjetivo , ironicé porsupuesto, a estas alturas del partido y como vamos ni modo de llamarlo Jelipe el pensador, Jelipe el Católico, como dice Marichuy a poco no te recuerda a Felipe el Hermoso “Rey del Hierro”, claro a la mexicana, ja, ja.
Sobre la discapacidad intelectual creo que nos tendremos que esperar a que la Rota o la Pegada Romana nos haga favor de decirnos que él igual que Fox nos ha mentido todos estos años, digo pa’ creerle un poco a la Iglesia de paso.
Je, je pero me gusta que digas que tiene materia infectada en el cerebro, ya se le nota…desde hace mucho tiempo
Saludos
Estoy muy de acuerdo con Denise.
Calderón solo apoya al catolicismo por pura conveniencia, a ver si los clérigos católicos se convierten en sus aliados para seguir tratando de manipular la opinión de la gente y de paso también lo hace porque quiere provocar el enojo de algunos ciudadanos y usarlo para que la iglesia católica se encargue de ponerles sustantivos que a nadie la importan un carajo ya. Calderón hará todo lo que este a su alcance para mantener el PAN a flote aunque sea en un barco de papel.
Pero el sol no se tapa con un dedo, todos sabemos que ese hombre es absolutamente perjudicial y ajeno a este país. Porque carajos no se modifica la constitución como en EU para hacer elecciones y reelecciones más cortas. Así, si vemos que el presidente de plano no da una Next!!!
Si Calderón creyera en Dios simplemente no haría lo que ha estado haciendo. A veces pienso que hasta el mismo se cree algunas de sus mentiras, porque es imposible que se las crea todas.
Esta como cuando honro a Mouriño por su muerte y en cambio se limito a darle el pesame a las demas familias. Todos los muertos de ese vuelo tenian tanto derecho incluso mas que Mouriño a recibir honores. Es triste que Mexico no tenga presidente.
Luis no solo a los muertos del vuelo, a los muertos y heridos que estaban en las calles, si, se creé sus propias mentiras.
Y un sistema con los americanos, ummm, con eso de que el IFE resulto no ser tan confiable, seguramente tendríamos 4 años de pan con lo mismo.
No es conformismo, más bien deberíamos aplicar bien la Constitución, y él primero que nadie, pero creo como tu que no contamos con un presidente, solo un hombrecito que se para a dar anuncios por Televisión. No sale, le da miedo salir de su burbuja.
Es penosa la actitud de la sra. dresser, ya que informo que el pri habia perdido en tres estados al inicio de su dizque noticiero, cuando es al reves el pri gano 9 gobernaturas. Que lastima que sujetos asi desinformen al publico.¿Es Denisse Dresser lesbiana? SU FISICO ADEMAS es la de una prisionera de un campo de concentracion, y a su derecha esta su pareja? Por cuanto tiempo pobre Mexico llena de estos buitres de la informacion.
Max, la Dra. Dresser no tiene noticiero, participa al lado de Carmen Aristegui, una vez por semana, efectivamente son tres estados que habían pertenecido o dónde el PRI había gobernado durante más de 80 años, el ejemplo es Oaxaca y Puebla ¿No crees que es importante? Además la importancia es que la población castigo los abusos de Ulises Ruiz y Mario Marín…¿Tiene que dar la nota la Dra. Dresser cómo a ti te guste?
Sobre la sexualidad de ella…Perdón, pero si estas enojado porqué el PRI perdió, a tí que carajos te importa ¿Le pagas la luz, el teléfono, la renta, mantienes a su esposo e hijos? Porqué lo de menos creo que es su manera de vestir o lo que te parezca a ti ¿Vistes muy bien? Ah, otra cosa ella no es buitre de la información, es politologa, y analista política, creo que el que debe de informarse primero eres tu…y después puedes opinar sobre política o sobre algún artículo….