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Sabía que ver la cinta “Siete Almas” me iba a hacer reflexionar. Pocas veces he visto actuar a Will Smith en películas |
| La verdad es que no me declaro su admiradora, pero debo decir que en esta ocasión me impactó; bueno, quizá más la película en general. “Me han dicho que esa cinta te cambia la vida”, me comentó una amiga ayer en la noche. Vengo saliendo del cine, así que mi vida no ha cambiado para nada después de verla; sin embargo, puede ser que se haya iniciado un cambio en cómo la percibo, en cómo pienso y en breve en cómo actúo.La película salió hace varias semanas. Probablemente muchos de ustedes ya la vieron, pero platicaré algo sobre la trama, para poder explicar un poco el impacto que ha causado en mis pensamientos.
Ben sufre un accidente. Él venía manejando y a causa de su distracción con el celular, choca con una camioneta en la que iban seis personas más. Una tragedia. Él adopta la personalidad de su hermano —un agente cobrador de impuestos—, lo cual le da acceso a los expedientes de muchas personas a quienes contacta. A través de esto, conoce la necesidad médica de algunoas y poco a poco empieza a donarles sus órganos en vida. Se puede tomar por dos ángulos. El primero: el hombre estaba sumido en una culpa y un dolor muy profundos, quizá eso es lo que lo lleva a donar sus órganos o a hacer cosas buenas por los demás. El segundo: el darse cuenta de que él sobrevivió al accidente en el que debió morir, como los demás, le permitió ver cuál era su misión en la vida, dándoles a otros una segunda oportunidad para vivir. Yo me voy por la segunda opción. Y con esto no quiero decir que se tenga que llegar a tales extremos (digo es una película); sin embargo, pienso que a veces unos tenemos todo y aún así nos parece poco. Ese egoísmo nos envuelve en una manta de insatisfacción, sufrimos por cosas que no valen la pena, en vez de ver qué podemos hacer por el prójimo. Dar atención a los demás, ayudar al que lo necesita, desde levantar un papel que se le haya caído a alguna persona que esté junto a ti, o ayudar a alguien a encontrar lo que busca, no sé, tantas oportunidades que tenemos para salirnos de nuestro propio yo, yo y yo. La verdad es que hacemos caso omiso de lo que pasa a nuestro alrededor. El tema central de la película es el regalo de la vida, y de usarla para algo bueno. Tenemos una oportunidad para ser felices, algunos de nosotros no usamos esa primera oportunidad, la desperdiciamos, simplemente no nos importa nada; aunque también podemos pensar que no merecemos lo bueno y bonito que nos llega. Yo no sabía que se me iba a conceder otra, sólo pensaba que la vida que llevaba ya estaba podrida, y mis pensamientos se hundían en la miseria humana. No sé por qué me concedieron otro chance para hacer las cosas de distinta manera, para aprovecharla, vivirla, recibir y sentir los regalos que el infinito da a cada segundo. Lo que me hizo reflexionar de la película, fue precisamente esto, querer hacer presente mi existencia en este mundo; no hacer caso omiso de lo que pasa a mi alrededor, y ser consciente de que lo bueno y lo malo que hacemos hoy tiene una consecuencia mañana. Si hoy no estoy bien, lo puedo cambiar, pero no podré hacerlo si me la paso revolcándome en lo miserable que me siento, al contrario, tengo que salir de mí, atender una llamada, escuchar a alguien que lo necesite, poner atención a los demás, decirle “salud” a la persona que estornude aunque no la conozca, etcétera. En fin, recibir las oportunidades de ayudar con gusto y no como algo que se hace por fuerza y de malas. http://www.eluniversal.com.mx/columnas/76522.html |
Regina Kuri:La vida es para algo
enero 28, 2009 por niniasabelotodo
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