Hemos dejado de ser amables
Cada día me sorprendo más al percatarme de que hemos dejado de ser amables, de saludar al vecino o al señor que barre las calles.
En mi infancia me enseñaron dos palabras mágicas: Gracias y Por Favor, de vez en cuando se me olvida decirlas y en otras ocasiones las digo de más. Conozco a una persona que cada que le damos más trabajo siempre con una gran sonrisa dice “Gracias”, y sin pensarlo a veces lo regaño, pero hago mal, él fue educado de esa manera, la manera correcta, acepta el trabajo no como un castigo sino como “gracias por la confianza” “gracias por tener trabajo”. Es una lección diaria, sobre todo viniendo de un joven de 24 años, con un origen humilde, que trabaja y estudia al mismo tiempo.
Él además tiene que pasar todo el día con un par de mujeres que no dejamos de hablar, hablamos de todo y el solo trabaja y se ríe, seguramente piensa para sus adentros que somos un par de locas simpáticas.
Pero la mayoría de nosotros hemos dejado de ser amables, de cuidar un poco las formas que nos abrirán las puertas, una sonrisa, un por favor o un gracias no nos quita nada, al contrario nos da más satisfacciones.
Estaba pensando esto al leer algunos comentarios en el Blog, algunas personas piden información o un correo, pensando que tenemos la obligación de dárselos, así sin más, sin un por favor o un gracias, supongo que en su mayoría son jóvenes que no rebasan los 25 años, no tienen el mínimo sentido de las palabras amables, esas que el día de mañana les abrirá las puertas de un trabajo o de un servicio. Cada vez nos parecemos más a la figura de un burócrata enojado por su trabajo mal pagado. Claro nosotras aquí podemos mandarlos a freír espárragos, no somos beneficencia pública, ni servicio a la comunidad, es más no acaban de entender que un Blog es un espacio no pagado, que atrás estamos personas, personas que nos gusta recibir visitas, pero pasa lo mismo que cuando recibes visitas en tu hogar, te gusta que sean amables, no que te digan dame una coca, o dame de comer, si claro con mucho gusto pero por favor y gracias.
Y la mayoría creo que hemos dejado de ser amables, pasamos por la vida con esta crisis financiera y de violencia diaria cada vez con una cara mas larga, cada vez con gritos y sombrerazos, esta bien reclamar nuestros derechos, yo por ejemplo no hay nada que me desahogue más que ir a una oficina de Teléfonos de México, para gritar, claro después de hacer mi reclamo y ver la cara del pobre empleado mal pagado, pero que no deja de sonreír por fuera, le digo gracias.
Eduquemos a las generaciones que vienen, digamos gracias y por favor, nada nos cuesta y nada nos quita.
Hola
Ayer justamente, leía el articulo de Juan Villoro en el que se lamenta que hayamos pasado de un extremo a otro. Dice Juan, que en su infancia en la Ciudad de México, el las formas, el trato y lenguaje de tan amables… rondaban el barroquismo. Dice que alguna vez -creo en los años 80′s- en Barcelona, le pidieron que les tradujera la carta de un mexicano que rechazaba una oferte laboral. Para los españoles, resultaba too much esa carta en la que el joven escritor casi pedía perdón al no poder aceptar su oferta. Y termina Juan diciendo, pero qué tal ahora? Deje usted que ya no te len las gracias o no se lo pidan por favor, las formas en el trato y el lenguaje han adquirido una rudeza impensables.
Qué terrible
Saludos
Estoy de acuerdo con Uds. Hay que ser educado. Ante cualquier abuso siempre hay que decir: ” Hágame Ud. el favor de ir a chingar a su madre. Gracias por escuchar mi solicitud. ”
Saludos educados.
Hola espero que las dos tengan un buen día, no leí el artículo de Juan Villoro, por supuesto el me hablo el viernes por la noche y me pregunto por mi tema a tratar el sábado, je, je, milyunamascaras creo que hasta para los abusos hay que ser como tu dices…mmmm con esa boca comes?
Bueno en verdad cuando he ido a reclamar a Telmex, veo a los mismos empleados de antes, que cuando era Telmex de Gobierno te contestaban si-no, el siguiente, claro ahora se tiene que comportar, un día fui muy enojada para hacer una reclamación, iba feliz porque podía sacar mis frustraciones, en fin dure como media hora diciéndole de cosas a la señorita de la caja, y ella sin inmutarse, bueno había una larga fila, y yo pegando correctamente de gritos, cuando solucione el problema, me fui con una gran sonrisa y un gracias, al salir no vi ni quien estaba, bueno mas tarde me entere que mi hermana y la familia de la ninia me vieron hacer todo el reclamo, ja, ja, mi hermana pensaba pero quien es la pinche vieja que tarda tanto y me hace perder mi tiempo, la familia de la ninia vieron que la dulce menospausas no era tan dulce.
Saludos, espero que tengan buena semana
También he visto estos “defectos” en España y ahora a mi regreso en Argentina. Se hace camino al andar… a veces repito dos veces Buenos días… Hasta luego… Por favor… hasta que la persona me mira, yo siempre miro a los ojos, y me responde. Lo mismo en el ascensor o al subir al micro, donde el chofer parece agradecido por mi saludo y mi media sonrisa. En fin, que tenemos que imponer de nuevo las viejas costumbres. Hoy fue día de trámites, y les aseguro que me quedé gratamente sorprendida: Todos sumamente solícitos, explicativos, pacientes y sonrientes. Fue maravilloso. Besos.
Rosa María, que agradable visita, y suponemos que ser amable te da muchas mas satisfacciones que disgustos, creo que España o algunos españoles se han vuelto hostiles, en México vamos volando aunque aún hay extranjeros que se sorprenden de nuestros buenos días, gracias, gracias, gracias, pero si es posible cambiar la actitud de las personas con un simple gesto de amabilidad.
Saludos y un abrazo hasta Argentina