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Archivar como 30 abril 2009

La crisis de salud pública que vive el país se explica al menos en parte por una causa común a muchos problemas nacionales: la irresponsabilidad e ineficiencia del Estado. Si analizamos la trayectoria del brote de influenza porcina en México resalta una sucesión de errores y omisiones de los gobiernos estatales y del federal, que plantean la urgencia de contar con un Estado manejado por profesionales y no por aprendices de brujo.

Un caso en Veracruz, el de la comunidad de La Gloria, municipio de Perote, ilustra el tamaño del problema. Entre enero y marzo, casi la mitad de la población de este pueblo cayó víctima de la influenza —que se pensó estacional— registrando al menos dos muertes de niños pequeños.

Este inusual brote fue ocultado, y sólo mediante una nota de Notimex se supo del caso a fines de marzo. La nota permitió a una empresa internacional de alertas epidemiológicas avisar el 3 de abril a la OMS de que algo inusual pasaba en México. El secretario de Salud acusó a la empresa de irresponsable por no avisar al gobierno mexicano. ¿No será más irresponsable el gobierno de Veracruz, que desde febrero sabía de la emergencia?

La razón del ocultamiento de información es que la población de La Gloria ha denunciado la presencia de males respiratorios en la comunidad desde que en 2005 se instaló en las cercanías una gigantesca granja de cría de cerdos de la empresa Carroll. Grupos de ciudadanos han denunciado el hecho desde hace tres años y exigido el retiro de la planta. Pero el gobierno del estado, atento sólo a la necesidad de atraer inversiones, ha protegido a la empresa y desoído a los pobladores, que en respuesta a sus luchas han recibido amenazas, incluidas órdenes de aprehensión. Una ciudadana del lugar, médico de profesión, advirtió entonces que había una relación directa entre las emisiones de malos olores y de partículas provenientes de la granja y los nuevos cuadros clínicos locales. La empresa negó siempre esta responsabilidad y logró dividir al pueblo, el cual resultó beneficiado con algunos empleos.

En marzo, un cerco sanitario fue establecido sobre la comunidad y los enfermos atendidos casuísticamente, registrándose sólo dos niños muertos de “neumonía”. Un niño de cuatro años, cuya muestra de sangre fue guardada y enviada a Canadá en el primer paquete de casos que el gobierno decidió investigar, resultó positiva del virus A/H1N1. Está bien ahora y el día 27 de abril el gobernador Fidel Herrera le hizo una visita para tomarse una foto con él y ponerlo como ejemplo de que la enfermedad es curable. En Jalapa, el gobernador defendió una vez más a la empresa porcícola. Increíblemente, no se sabe de ninguna investigación epidemiológica seria sobre La Gloria ni sobre el niño y su familia.

Esta irresponsabilidad se reproduce en otras entidades. Nadie ha explicado por qué hay tantos casos en San Luis Potosí ni tenemos información sobre el perfil de las víctimas. En Oaxaca, donde se localizó el primer caso confirmado del nuevo virus, corren rumores de contagio a personal médico. Un albañil proveniente del estado de México murió en un hospital del DF a causa del nuevo virus, y fue un reportero de AP quien le informó esto a la familia, la cual, por supuesto, no ha sido objeto de investigación epidemiológica alguna.

Esto no sólo habla de la precariedad de la investigación epidemiológica en México, sino de la inexistencia de infraestructura para el diagnóstico de este tipo de enfermedades, a pesar que se sabe que hay una alta probabilidad global de una epidemia de algún tipo de influenza. No se tienen los laboratorios adecuados, y ahora nos enteramos de que hace muchos años se abandonó el desarrollo de plantas de fabricación de vacunas en México, lo cual nos hace depender de abastecedores extranjeros. La falta de previsión y de planes de largo plazo explica esta irresponsable omisión.

Nuestros políticos, mientras, ven en la emergencia la oportunidad de aparecer más minutos en tv, mostrándose como campeones de la causa de la salud pública. Fidel Herrera está desde el domingo algunas horas diarias en la tv pública estatal, dando recomendaciones sin ofrecer información sustantiva de los enfermos. Marcelo Ebrard y Enrique Peña Nieto hacen lo propio y apuestan a mostrar liderazgo en la emergencia, aprovechando el vacío que el Presidente deja en casi todos los problemas nacionales.

La posible epidemia debe dejar de ser un show mediático para convertirse en una oportunidad de dotar al Estado de una capacidad efectiva de previsión, investigación y respuesta al menos en el campo de la salud pública.

El Universal (México)

http://www.offnews.info/verArticulo.php?contenidoID=14557

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¿Cómo hacer un cubrebocas?

Ante la falta de cubrebocas en todo México, te damos un solución fácil y rápida, no cuesta mucho y tu familia estará protegida.

Ante la Influenza Humana tomemos las medidas básicas de higiene y recomendaciones.

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Es uno de los videos más chistosos que he visto en los últimos días. Y es muy internacional, eh?
Creado por Atómicos( Avanti, Bolo, César y Tena) apoyados por Morgane, Jezz y Hanna. Tabasco, Veracruz, Tlaxcala, Francia y Finlandia. 2009.
¡Felicidades Atómicos! Lograron salirse de los ritmos comunes.
Contrataciones al http://www.myspace.com/atomicos

La gripa del marrano
Letra y música de Atómicos

Esta es la historia de un marrano
que llegó a nuestra ciudad.
Nos contagió de una gripa
que nos vino a fregar.

Esta es la historia de una enfermedad
que se presentó en el Distrito Federal.
Nadie sabe cuándo ni cómo comenzó
el primer marrano que a todos nos chingó.

El primero de los casos dicen que falleció
que se cogió a un marrano, mi abuelita me contó.
Agárrense las manos, no muy cerca por favor
y cambien de pareja con suma precaución.

Tápense la boca si van a estornudar,
¡la gripa del marrano está por comenzar!

—————————————- ———————
(CORO)
Es la gripa del marrano, ¡bailen todos al compás!
La comadre por delante y el compadre por detrás.
Es la gripa del marrano, ¡no se vayan a enfermar!
Las vacunas son escasas, ¡vamos todos a girar!

¡Laa laa laa lara lara lara laaa!
¡Laa laa laa lara lara lara laaa! (x2)
_________________

Ya cerraron las escuelas de toda la ciudad
pa’ que los chamacos no se vayan a contagiar.
78 muertos, parece vamos por más,
¡la gripe del marrano te pone a bailar!

La clientela del taquero empieza a disminuir
por los mitos de la carne que circulan por ahí.
Cúbrase la boca si quiere estornudar,
¡la gripa del marrano está por comenzar!

(CORO)

Ha llegado hasta Londres y sigue más allá,
al rato ya los chinos se ponen a llorar.
Pa’ mí que fueron gringos los que soltaron eso,
de Texas y Alabama salieron esos puercos.

¡Salieron esos puercos!

(CORO)

¡Laa laa laa lara lara lara laaa!
¡Laa laa laa lara lara lara laaa! (x5)

Creada por Atomicos (Ayanti, Bolo, Cesar y Tena), apoyados por Morgane, Jezz y Hanna.
Tabasco, Veracruz, Tlaxcala, Francia y Finlandia – 2009.

Todos los derechos reservados.

Contrataciones al http://www.myspace.com/atomicos

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Una vez la señora Plaga salió a pasear. “Me dirigiré a la ciudad de Las Piedras”, dijo.
Pero camino a Las Piedras es reconocida por un campesino que la había visto antes y sabía lo que hacía.
- Buenos días, señora Plaga, ¿para dónde se dirige? si se puede saber…
- Me dirijo a Las Piedras…
- ¿Con qué motivo?
- Voy a matar a 100 personas …
- Vaya usted, dijo el campesino, sabiendo de quien se trataba.
Al cabo de dos semanas, el campesino va a la ciudad y oye la noticia de que la plaga se ha llevado a más de tres mil.
Al cabo de cinco días ve a la señora Plaga de vuelta por el mismo camino y le dice,
- Señora Plaga, usted dijo que mataría a 100 personas y van más de 3.000!
- Yo cumplí mi palabra, maté a 100, ¡pero los otros se murieron de temor!…
Y la señora Plaga siguió su camino…

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De todos los miedos, el miedo: a la muerte. Que es el que corre más rápido: de cubreboca a cubreboca; de unos ojos a otros en los altos del semáforo; que está presente en todas las pantallas de televisión; que viaja veloz por la red; que se escucha machaconamente en la radio, porque ya nadie habla de otra cosa y que se hace pánico en las miradas del elevador si a alguien se le ocurre toser o, peor aún, estornudar.

El miedo está ya en todas partes. Y se ha hecho imágenes inéditas: una ciudad tan desolada, tan encerrada en sus casas, que se extrañan los automóviles en calles y avenidas; el virus del miedo se materializa en el silencio de los estadios, en el vacío de los restaurantes y en la nada de los foros de la música y el teatro ahora mudos.

Un miedo tan grande que ya no cupo aquí adentro. Y voló más allá de nuestras fronteras y los límites de la razón: Cuba y Argentina no quieren saber nada de nosotros y suspendieron todo contacto aéreo; en Chile fumigan a las Chivas antes y después del partido y la gente les saca la vuelta en las calles; en Londres, al joven Vela —que de por sí no jugaba— lo encierran en su casa para que no los contagie; de Europa y Estados Unidos recomiendan de plano no venir. Y un círculo de repudio nos empieza a aislar del mundo. Lo dicho: apestados.

Y mientras tanto, el otro virus, el de la incertidumbre, también sigue creciendo y expandiéndose: ¿cuáles los nombres de los muertos y los infectados y dónde están? ¿Ahora resulta que nada más siete murieron por el virus de influenza porcina? ¿De verdad, era para tanto? ¿De qué tamaño es realmente el enemigo? ¿Por qué sólo aquí se mueren sus víctimas? ¿Por qué si se trata de un virus porcino no se manifiesta en el campo y sí en cambio en las ciudades? ¿Quiénes ganan con esta crisis? ¿Cuándo terminará el periodo de emergencia? ¿Y luego?

Nadie parece saberlo. El país no estaba listo. No sólo para enfrentar este virus de la influenza porcina. Tampoco lo estuvo para enfrentar otros demonios: ni la crisis financiera ni la económica ni la social derivada de las otras. Ya decíamos que México lleva un rato inerme y enfermo.

Por lo pronto, ya hay otra epidemia, para la que tampoco nos estamos preparando: los efectos devastadores de miles de pequeñas y medianas empresas quebradas y cerradas; de cientos de miles de nuevos desempleados que ya no volverán al trabajo; de pérdidas gigantescas en todo el territorio, pero más aún en una ciudad marcada como de alto riesgo. En suma, el ahondamiento exponencial de una crisis económica que ya de por sí era extremadamente severa. Un fenómeno global y local que nos cancela el futuro. O que, en el mejor de los casos, lo cuestiona dolorosamente.

Y en consecuencia, una nueva plaga de depresión colectiva, con dos etapas de la enfermedad: primero, la invalidez, el desamparo y la indefensión; luego, el descontento, la irritación y la rabia tanto tiempo contenidos. Una pandemia para la que la única vacuna sería un liderazgo fuerte, creíble e indiscutible. Así que, en eso, tampoco estamos preparados.

Mientras tanto, el miedo sigue creciendo.

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/77956.html

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La cita promete. El hombre que, en teoría, más sabe en México del virus de la gripe porcina está dispuesto a contarlo todo. Se llama Miguel Ángel Lezana y es el director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades. Su despacho está en el paseo de la Reforma. El taxista, con la mascarilla azul cubriéndole la nariz y la boca, se abre paso entre un tráfico que, aunque más liviano porque no hay colegios y los restaurantes están cerrados, sigue requiriendo muchas dosis de pericia y paciencia. El pasajero también lleva mascarilla. Y los agentes de tráfico, y los demás conductores, y la mayoría de los transeúntes. También las llevan los soldados de un retén del Ejército dedicado, precisamente, a repartir mascarillas. La sorpresa llega cuando el periodista entra en la secretaría de Salud…

Nadie lleva mascarillas. Ni la recepcionista, ni nadie del servicio de limpieza, ni las secretarias, ni el jefe de Prensa ni, por supuesto, el doctor Lezana. Así que la primera pregunta no puede ser otra. ¿Por qué no llevan ustedes mascarillas? “Porque la porosidad que tienen permiten fácilmente el paso de las partículas, y porque además es muy poco viable que el virus pueda transmitirse por el aire sin estar en contacto con ninguna superficie”. Y entonces -la siguiente pregunta también es obvia-, ¿por qué han repartido millones de mascarillas? “Bueno, es más una demanda de la población. La gente se siente más segura llevándolas, más tranquila, y no les hace ningún daño”. La declaración del funcionario no deja de ser sorprendente, sobre todo porque, durante los primeros días del brote, la población asistió angustiada a la escasez de mascarillas, y los políticos en tropel -en vez de hacer el discurso de Lezana- se lanzaron a prometer mascarillas como si en ellas estuviera la salvación.

Lezana explica entonces que el virus sólo es capaz de vivir en el aire cuestión de segundos, pero que donde sí se hace fuerte es sobre los objetos. “Si yo tengo el virus y estornudo sobre la grabadora, el virus puede permanecer ahí 24 e incluso 48 horas. Si usted luego la toca y se lleva las manos a la boca, a la nariz o a los ojos, se puede contagiar. Por eso lo importante es lavarse mucho las manos, limpiar mucho los objetos que otras personas han tocado”.

Miguel Ángel Lezana explica la historia del brote. O, mejor dicho, de los tres brotes de los que tuvieron noticia. Dice que uno de ellos se localizó en el Estado de Veracruz, en una localidad llamada La Gloria. Se inició el día 9 de marzo y concluyó el día 10 de abril. Un 30% de la población resultó afectada, pero -en contra de lo que sostienen algunos moradores del lugar- no se produjeron defunciones. La noticia de otro brote llegó el día 12 de abril. Una mujer de 39 años de edad, encuestadora de profesión, fue ingresada en un hospital y falleció al día siguiente. La paciente llevaba varios días de médico en médico. De forma simultánea, al Gobierno empezaban a llegar noticias alarmantes del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Estaban ingresando un alto número de adultos jóvenes, previamente sanos, con una neumonía que evolucionaba rápidamente. Al menos cuatro habían fallecido a las pocas horas… Por si fuera poco, el día 21 tuvieron noticias de que dos niños en California -un crío en San Diego y una niña en el condado de Imperial Camping- habían desarrollado un cuadro de gripe.

El día 23, el Gobierno dio la alerta sobre un brote de influenza. ¿Es posible que no existieran vínculos entre los brotes? ¿Que se desarrollaran de forma independiente y simultánea? “Es imposible” ¿Tiene que haber vínculos humanos? “Exactamente. Los virus requieren de la maquinaria genética para poder reproducirse. Tuvo que haber contacto”. Dado que La Gloria, en Veracruz, es el único lugar donde hay una explotación de cerdos, ¿es posible que todo esto empezara allí? “La granja está a 80 kilómetros. No está en el pueblo”. ¿Por qué están muriendo los jóvenes? No tenemos idea de lo que está pasando. Tenemos una hipótesis: están resistiendo mejor niños y ancianos porque fueron vacunados contra la gripe”. ¿Cuántos casos hay confirmados? “Plenamente, siete”. Pero el Gobierno ha venido repitiendo que había 20 confirmados y 170 sospechosos… “Tenemos un problema de comunicación”.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Nadie/lleva/mascarillas/secretaria/mexicana/Salud/elpepusoc/20090430elpepisoc_9/Tes

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