No puedo ser menos que Demi Moore, así que reconozco públicamente haber vertido una furtiva lágrima mientras veía el video que ha paralizado a YouTube con 100 millones de espectadores: aquel donde la hoy venerada Susan Boyle, una peculiar cuasi cincuentona inglesa habitante de un villorrio dejado de la mano de dios, conmueve al público y a los jueces de un concurso televisivo, Britain’s got Talent, con un vozarrón imposible emanado de su nada sexy corporeidad al interpretar “I dreamed a dream” del musical Les Miserables, un reto aun para el artista más entrenado.
Ella, como antiheroína de Jane Austen, parece sacada del caudal de estereotipos de Monty Pyton, y llegó al escenario en medio de risas sardónicas de espectadores que no daban un penique por ella. Los jueces, encabezados por Simon Cowell, cínico especialista en demoler concursantes a fuerza de rudezas innecesarias, veían a la señorita Boyle como la deliciosa víctima propiciatoria de una masacre inmisericorde. Sin embargo, la voz y el aplomo de Susan contuvieron a la jauría hambrienta de sangre; ella emergió victoriosa con el portento de su interpretación.
Fue un duelo que Susan ganó desde el primer acorde, cuando la gente, al escuchar el armonioso canto que emergía de sus mal delineados labios, dejó de compararla con las moldeadas figuras de las juventudes anoréxicas que abarrotan anualmente los sets de los programas de cazatalentos repartidos en todo el mundo. No importó su peinado profundamente demodé, su vestido decididamente infantiloide ni su rostro mal administrado. Importaba la voluntad de sus cuerdas vocales, la intemperancia con la que atacaba cada nota, la regulación astuta de los tonos y el código secreto con el que profundizaba en la melodía. Simon mostraba inesperadamente su carísima y blanca dentadura mientra el escepticismo era derrotado con vigor por aquel monstruo que sabía cómo encantar a las serpientes preparadas para humillarla.
Mientras Miss Boyle, de 47 años, vecina de una territorio sin interés, glamour ni glorias qué presumir atacaba la canción con prodigioso encanto, el recuerdo de Paul Potts recorría el teatro como aquel día del 2007. Paul, un tímido y desaliñado vendedor de celulares, había estado entonces en ese mismo lugar sólo para demostrar que tenía otra vida aguardándole; hoy es un dios del género operístico.
Al terminar, y con la bestias rendidas a sus pies, Susan huía ya del escenario cuando todos exigieron su presencia para seguir aplaudiéndola. Para entonces no podía yo controlar las lágrimas. Yo, que ni ante la muerte de Lennon o de Freddie Mercury me habían postrado, que me creía incapaz de conmoverme más que con los chicos del Rick’s Café cantando a gritos La Marsellesa para opacar a los soldados nazis, también había sido derrotado sentimentalmente por Susan Boyle.
Hoy, la chica que nunca ha sido besada y que resguarda su virginidad como la esfinge sus secretos, recibe cientos de proposiciones matrimoniales diarias, invitaciones y citas e, incluso, propuestas indecorosas para películas porno. Ella ha desterrado de su vida el anticlímax. Dice Michelle Tournier que los demonios lloran la belleza del mundo. Nuestros azufrosos espíritus son de ésos…
http://semanal.milenio.com/node/459
Y a mi casi me ahce llorar el Jairito. No he visto el video de la Mss Boyle, pero su historia podría ser la de muchas mujeres, solo que sin video en youtube
Saludos niñas tres
Marichuy, ¿Andas en el ciber? Ojo, ponte guantes de latex, sino la pequeña milyunamascaras se sentira preocupada por ti.
Bueno Miss Boyle es un exito, pero no has escuchado ni visto a la milyunamascaras, ella si haría llorar también al Sr. Albarrán y a ti, en verdad no salta a la fama por falta de programa o rey Midas…palabras textuales.
Saludos, espero que esto termine pronto
Marichuy:
Sí, ponte tus guantes y bueno, no sé si es la historia de todas las mujeres. No todas se avientan a hacer lo que hizo Susan Boyle.
Menospausas:Los voy a hacer llorar a todos. Ya lo verán.