Juan Ramón de la Fuente puso experiencia de secretario de Salud y rector de la Universidad Nacional Autónoma de México al juzgar la conducta de la sociedad mexicana ante la actual emergencia sanitaria.
-”¿Hay riesgo de subversión? ¿De vuelta a una suerte de primitivismo, Doctor?”
-”La sociedad quiere un Estado que la proteja. No que le dé buenos consejos”, respondió. “He ahí la mejor garantía para que no ocurra tal posibilidad -que yo comparto; puede ocurrir.
“Los próximos días se antojan muy críticos. Fue por ello que sugerí al presidente Calderón preparar muy bien el regreso de la sociedad a la normalidad.
-”¿Pues qué ocurriría si vivimos un regreso en ‘falso’? ¿Qué tal que intentemos retornar a la normalidad y nos cae encima un ‘rebote’ de esta epidemia?”
-”Yo creo que la sociedad mexicana reaccionaría de manera muy intensa. Estamos -sentenció De la Fuente solemne- en vísperas de vivir decisiones difíciles. Decisiones que competen por entero al Estado.
“Pero que también representan oportunidades para que el Estado reafirme -frente a la sociedad- que está real, verdaderamente preparado para protegerla.
“La sociedad -frente a contingencias como la actual- demanda protección. Y me parece que es una demanda legítima. El Estado está obligado a proveer esa protección.
“Por eso reitero que me parece que fueron adecuadas las medidas que se adoptaron durante la primera etapa de la epidemia. ¡Pero vienen otras que no van a ser menos difíciles!
“Doy ejemplo: ¿Cuándo regresar a la normalidad con suficiente seguridad para la familia? ¿Cuándo para que se envíe a los hijos a la escuela sin temor a sufrir un contagio? ¿Y los sindicatos aseguren que los obreros pueden volver a fábricas sin inquietud?
“¿Cuándo para que, en fin, la vida toda económica y social que hoy se halla transitoriamente paralizada, conozca el retorno a su rutina anterior?
“Eso hay que medirlo muy bien. Con evidencia ci-en-tí-fi-ca. ¡Y ya se nos apareció de nueva cuenta la ciencia! Para ayudarnos a tomar buenas decisiones. No que la ciencia sea infalible; no. Pero sí nos ayuda a movernos con menor margen de error.
“Pues que este no es asunto de ‘a mí me late que ya es tiempo de que regresemos’. ¡NO! A ver cuál es el número de fallecidos por culpa de este virus? De tal jaez son los parámetros que se requieren para tomar la decisión crítica para decir cuándo volveremos a la normalidad.
“Aquí no cabe -hasta donde sea posible- equivocarse. Porque entonces sí, la sociedad no lo va a aceptar” -advirtió sin ánimo apocalíptico De la Fuente.
El Doctor Juan Ramón de la Fuente definió “delicada” la condición de “Prepandemia que nos diagnóstico la Organización Mundial de la Salud”; justificó que la población de la Ciudad de México experimente “inquietud, pues se encuentra en el epicentro del brote del mal y observó cierto caos en la divulgación de cifras por parte de la autoridad sanitaria”; se mostró tolerante con el desorden inicial, mas dijo admonitorio:
-”La autoridad sanitaria debe informar. Con certeza y claridad. Mal haría en ocultar datos. ¡Al final siempre se descubre la Verdad!”
En esta entrevista con El Sol de México, Don Juan Ramón de la Fuente elogió la decisión del presidente Calderón al convocar a exsecretarios de Salud para informarse mejor. Develó su afecto y admiración por quienes le antecedieron en el puesto. -”Siempre que fue necesario los consulté. Y siempre tuve su consejo”. Cruzado del saber, De la Fuente porfió en su tema. -”La ciencia. Gran lección y aprendizaje nos dejaría esta contingencia sanitaria, si ¡Por fin! Nos decidiéramos a dar a la ciencia el peso, valor, importancia que tiene. Esta crisis ha puesto frente a nuestros ojos el terrible rezago científico que padecemos. Escucho por ahí voces que sueltan: ¿Ciencia? ¡Para qué? ¡Pues para prepararnos de avatares como éste!
* Criticó a presidentes del PAN… pero no regateó opinión útil al país
De principio a fin reconoció que las medidas que adoptó la autoridad sanitaria son adecuadas. Calificó de “estimulante” el intercambio de opiniones entre expertos en Salud Pública y contó que “se dio entre “pares”; para que las palabras y el saber fluyan. “En emergencias como la actual crítica y autocrítica son valiosas y necesarias”; estimo que esta “epidemia permanecerá un buen rato entre nosotros; ojalá sea menos agresiva”, deseó.
Estaba -estuvo- relajado, de buen humor. Muy bien vestido. Un fino saco y un espléndido par de zapatos -”los zapatos siempre han de ser muy cómodos”, recomendó- atraían la atención de sus oyentes. Néstor Martínez Cristo -su lealísimo-, Jaime Arroyo -generoso fotógrafo que cedió sus placas a El Sol de México, y este reportero.
-”¿Cómo describiría este momento de la vida nacional, Doctor De la Fuente?”
-”Creo que vivimos una situación delicada. La emergencia sanitaria es real. Quisiera ser muy enfático -hasta machacón- en este aspecto. Escuché a personas que dicen que esto no es real.
“Lo cierto es que vivimos una ¡Epidemia Nueva! La causa un virus que hasta hace pocos días era totalmente desconocido. Lo que conlleva indudables riesgos para la salud personal y colectiva. Esta epidemia nos pone frente a muchísimas preguntas. Algunas tendrán respuesta más o menos pronto. Y habrá las que tomará más tiempo responder.
“En esa situación hubo que tomar medidas ‘drásticas’. Determinaciones que afectan la vida de todos… Por lo menos los que vivimos aquí. En la zona metropolitana. Y es que prácticamente se paralizó nuestra actividad. Y esto acarrea inconvenientes. Costos muy altos. Desde la vida económica de la Ciudad de México. Hasta la vida familiar y personal.
“Aquí debo decir con toda claridad que hubiera sido mucho más costoso no haber adoptado estas medidas. ¡Por lo menos! en la fase inicial del brote que pronto se hizo epidemia. Y hoy se encuentra en ‘prepandemia’.
“Esto significa que se movió -de acuerdo con mediciones de la OMS- en un rango de 1 a 6, al número 4 Y luego al 5. Ese es su rango. Queda en evidencia que no sólo estamos ante una epidemia muy contagiosa. Prueba que el contagio es de persona a persona. Que hay dos países vecinos con muchos casos confirmados. Y que pese a que el número total de casos confirmados en este momento, en el mundo pudiera parecer poco impresionante (Tengo este día que van 230 y tantos).
“El problema no es tanto de números -se apresuró a aclarar Juan Ramón de la Fuente-. Más bien de las características que son técnicamente, las que obligan a las autoridades sanitarias, a considerar que se trata de una epidemia frente a la cual había que tomar medidas que pudieran -al menos- acotar su propagación.
“Y creo que esto, en los primeros días que hemos vivido se logró. Por eso creo que las medidas que adoptó el Gobierno federal y el Gobierno de la Ciudad, fueron correctas. El escenario que tendríamos hoy, si no se hubieran adoptado esas medidas, probablemente sería de dimensiones mucho mayores.”
Don Juan Ramón de la Fuente -”esta fue mi casa paterna”-, convidó tazas de café y vasos de agua. Escuchó:
* Caos en cifras hace desconfianza; autoridad debe decir la verdad
-”¿Cómo pulsa usted a la sociedad mexicana? ¿Cómo reacciona?
-”La sociedad está inquieta, Reyes Razo. Creo que hay buenas razones para que esté inquieta. Primero, por estar inmersos en el epicentro de este brote epidémico. Esto hace preocupación en todos. Es natural.
“También hay inquietud porque las cifras que se han dado a conocer en estos primeros días, pues no son tan consistentes como quisiéramos. Ha habido cierta confusión en la divulgación de las cifras. Esto también genera inquietud.
“Por eso me permití señalar que la autoridad sanitaria se aplique para proporcionar cifras con la mayor claridad que sea capaz. A veces -hay que decirlo- en los primeros días de un brote epidémico, la información fluye de manera un tanto caótica. Quizá es natural. Pero una vez que se captura la información, pues hay que esforzarse en ordenarla, clarificarla.
-”Para que las múltiples preguntas que la sociedad misma genera, puedan hallar en la autoridad sanitaria, las mejores respuestas posibles. Con veracidad. Quiero subrayar: ¡Con veracidad! Con toda la veracidad.
“Pues en este tema, como en otros órdenes de la vida, encubrir datos no lleva a ningún lado. Y al final acaban por descubrirse. Así veo la inquietud de nuestra comunidad.
“Y al mismo tiempo veo que la sociedad mexicana reacciona muy bien. Vea usted qué difícil es cambiar de súbito el estilo de vida de millones de personas. Eso ocurrió, Cambiamos nuestro estilo de vida de la noche al día siguiente. Lo hicimos de manera pacífica, ordenada, solidaria. Creo que estas características de nuestra sociedad se ponen de manifiesto de nuevo. Y en realidad creo que son características que no debemos soslayar.
“Veo a la sociedad mexicana que convive con ciertos temores e inquietudes. Mas con una respuesta muy buena frente a esta contingencia.”
-”En personas y grupos -enterados, estudiados- de la sociedad hay desconfianza hacia la autoridad sanitaria. ¿Qué opina usted de ello, Doctor?”
-”Desconfía -admitió De la Fuente- porque los datos, las cifras no han sido presentados con la claridad que les da total credibilidad. Vemos un proceso de falta de claridad en la presentación de las cifras. Esto explica -desde mi personal óptica- una parte de la desconfianza a la que usted alude.
“Y al mismo tiempo percibo una cierta polaridad. Real. Existe un segmento de nuestra población muy escéptico, indiferente. A ellos les digo dos cosas. Vea: La Organización Mundial de la Salud -OMS- que sanciona este proceso, es una entidad muy seria. De todas las agencias de Naciones Unidas que yo conozco como UNESCO, UNICEF, la que creo que tiene en este momento mejor estructura, mayor credibilidad en el mundo, la mejor y mayor cooperación de todos los países pertenecientes a ONU, es la OMS.
“Tiene un cuerpo técnico de ‘primerísima’. Con científicos reconocidos mundialmente. Tiene centros de colaboración con las principales universidades y centros de investigación del mundo. Es una institución muy seria. Hay que tenerle confianza a la OMS. Cuando la OMS nos dice: ‘Sí, es una epidemia’. Hay muchas razones para creerle.
“La segunda razón que esgrimiría yo frente a este sector escéptico es que con todas las reservas que se quieran tener, la autoridad sanitaria mexicana históricamente ha sido responsable -y creo yo- que razonablemente eficiente en el manejo de circunstancias como la que hoy nos agobian.”
* La epidemia es real, se quedará buen rato aquí; alerta, sí; pánico, no
“Eso hay que reconocerlo. Antecedente que viene de mucho tiempo atrás. autoridades sanitarias de primer orden fueron Don Gustavo Baz, Salvador Zubirán, Jesús Kumate. Hay en el Sistema de Salud Mexicano una tradición de buena, muy buena factura. Y construcción de buenos sistemas -con limitaciones- que han mejorado paulatinamente a lo largo del tiempo.
“Así pues a ese sector le digo: La Epidemia es real. Llegó en serio. Y creo que se va a quedar entre nosotros una temporada.”
Hombre en plenitud. Muy temprano atendió entrevistas radiofónicas. Trianguladas. Argumentaba. Decía sus experiencias. Establecía distancias:
“Jamás oculté mis críticas a este Gobierno y al anterior. Con plena libertad e independencia doy las opiniones que me solicitan. Juzgo interesante y útil el modelo que el presidente Calderón eligió para conocer opiniones de secretarios que tuvieron que lidiar en sus días lo mismo con temblores de tierra, terremotos, brotes de cólera y de dengue hemorrágico. O sarampión . Y poliomielitis. Por lo demás no creo que sea hora de mezquindad. No se puede regatear saber en esta contingencia que afecta al país.”
“Tengo que referirme -anunció De la Fuente- a otro sector de la sociedad. Se trata de uno que es más proclive a asumir una actitud diametralmente opuesta. Es el que cae en pánico. Es dado a sobrerreaccionar.
“Ahí están. A ese segmento me nace decirle -una vez más- que se han tomado las medidas adecuadas. Las que debían tomarse ante tamaña contingencia. Se trata de medidas adecuadas. ¡Hasta el día de hoy!
“Ya podemos ver que tales medidas van teniendo un impacto positivo. Y que un virus -muy contagioso- , no se propagó en la dimensión que se había pensado podía propagarse. En virtud de las medidas que se implementaron.
“En síntesis. Razón para estar alertas, sí. Razón para caer en pánico, no.”