Lenguas bajo amenaza en AL

Por: Frank Bajak
En su primer año en la universidad, Hermenegildo Espejo apenas hablaba, y ciertamente no en clases. Su español era rudimentario, su acento le daba vergüenza. Sus compañeros de clases en Lima se reían de sus errores gramaticales al hablar, de su rara pronunciación.
“No entendía nada. No podía pronunciar las palabras bien”, recuerda este indígena amazónico de 22 años. Seis años después de aquellos primeros días universitarios, a este joven sólo le falta presentar su trabajo de tesis para obtener un grado en lingüistíca en una universidad pública de Perú. Y aunque ahora su español es excelente, no es su prioridad. Su mayor aspiración es elaborar el primer texto sobre gramática Awajun, su lengua indígena.
Por toda América Latina, pueblos indígenas pierden sus lenguas, presionados para aprender español. Al mismo tiempo, tienen poco acceso a la educación media o secundaria. Más de una quinta parte de las 557 lenguas indígenas habladas por los nativos en América Latina están en grave peligro de extinción, de acuerdo con el Atlas Sociolinguístico de Pueblos Indígenas en América Latina, que la Unicef publica este mes.
En toda Latinoamérica, más de 100 etnias han abandonado sus lenguas nativas y ahora hablan exclusivamente español o portugués, dijo Inge Sichra, el principal autor del atlas.
En la costa peruana, los indígenas que hablan las lenguas nativas dominantes en los Andes sienten pena de dejar su idioma, afirmó el antropólogo peruano Rodrigo Montoya. “El racismo no es un elemento de la historia, no es un elemento del pasado. Es una concepción plenamente vigente”, dijo.
Restricción desde el hogar
“Mis padres eran bilingües, pero no permitían que se hablara quechua en la casa y eso es una historia general en muchos hogares”, dijo uno de los más respetados lingüistas de Sudamérica, Rodolfo Cerrón Palomino, profesor de la Universidad Católica, en Lima.
Pérez y Espejo están entre los pocos indígenas de la región amazónica que figuran en los listados de San Marcos, cuyo polvoriento campus contrasta fuertemente con los bien cuidados terrenos de la Universidad Católica de Lima, entidad privada a poco distancia y que domina la elite blanca de Perú.
Académicos y activistas resaltan que el racismo es mucho más marcado en Perú que en otras naciones de Latinoamérica. En 2008, 62 de los casi 27 mil estudiantes de San Marcos, o 0.2%, eran de etnias amazónicas.
La hostilidad que encuentran los nativos peruanos en Lima es alarmante, dijo Wilfredo Ardito, director de la unidad antirracismo del grupo no gubernamental APRODEH. Son abultados los archivos que dan cuenta de casos de indígenas a los que se le ha negado el ingreso a clubes nocturnos, o niñeros de piel oscura a quienes se les prohíbe entrar a playas, o casos de indígenas golpeados por la policía por el simple hecho de aventurarse en zonas residenciales exclusivas de gente blanca.
“La gente sigue pensando que entre mas blanco es mejor, y eso lo piensan la mayoría de los peruanos”, dijo Ardito.
Espejo prevé utilizar sus estudios para ayudar a defender a su comunidad. “Los indígenas no tenemos ingenieros químicos. No tenemos ni abogados ni médicos”, dijo Espejo en la primera visita que hacía en dos años a su hogar en Huampami, un pequeño poblado selvático de mil 200 personas cercano a Ecuador y al que se llega por río.
Espejo es también un ávido jugador de futbol. Dijo que otros clubes en San Marcos odian jugar contra su equipo, cuyos jugadores son todos del pequeño grupo de estudiantes amazónicos.
¿Por qué?
Pocas veces Espejo sonríe tan ampliamente. “Porque nosotros, los chicos de la Amazonia, siempre les ganamos”.
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