El Papa y los Legionarios de Cristo*
El autor de este texto escribió el libro Votos de silencio, sobre sacerdotes pederastas, y produjo un documental de la investigación vaticana sobre Marcial Maciel que debe entregar sus conclusiones en marzo.
En su sermón de apertura del cónclave de 2005 que lo elegiría Papa, el Cardenal Joseph Ratzinger envió un cri de coeur sobre los valores cristianos: “Estamos construyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo”.
Ya como Papa, Benedicto XVI es un estudioso de las tensiones entre los absolutos morales y la flexibilidad pastoral. Como absolutista, Benedicto, en un discurso del 2006, citó una fuente del siglo XIV denostando al profeta Mohamed, provocando la indignación del mundo musulmán. El Vaticano emitió el equivalente a una disculpa. Como pastor, Benedicto trató de reintegrar a la Iglesia a los lefevristas de la sociedad Pio X, sólo para ser avergonzado cuando uno de los obispos de la secta negó el Holocausto: otra disculpa papal. Pero hoy el Papa encara un reto aún mayor a su autoridad. El Vaticano investiga una orden religiosa internacional que tiene su centro estadunidense en el condado de Orange y su seminario mayor en Cheshire. ¿Cómo debe el Papa abordar el problema de los Legionarios de Cristo?
En 2006 desterró al fundador, al padre Marcial Maciel Degollado, de 86 años, a “una vida de oración y penitencia” luego de una investigación por cargos de pedofilia que The Courant publicó originalmente en 1997. A pesar de los testimonios de 30 ex legionarios que fueron abusados por Maciel, el Vaticano no especificó sus crímenes morales. Para amansar a sus seguidores, el Vaticano alabó a la orden, ignorando la página de la Legión que antes había atacado a las víctimas; la orden entonces retrató a Maciel como una víctima acusada falsamente, casi burlándose del Papa.
Maciel, quien murió en 2008, fu el más grande recaudador de fondos de la Iglesia moderna. Los donantes de la Legión incluyen a Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, quien le prestó a The New York Times 250 millones de dólares. La Legión, que ostenta un presupuesto de 650 millones con sólo 700 sacerdotes, opera seminarios, colegios y universidades en varios países.
Maciel impresionaba a sus sacerdotes y seminaristas con regalos ostentosos para sus simpatizantes en el Vaticano. Algunos a quienes he entrevistado lamentan cheques tan grandes como de 10 mil dólares para ciertos Cardenales, regalos navideños de vinos costosos, jamones serranos de mil dólares la pieza e incluso un coche a un cardenal en particular. Hoy se preguntan si eso fue equivalente a sobornos. Más aún: dos sacerdotes legionarios me dijeron el verano pasado en Roma que los seminaristas —a quienes se les revisa su correo y que no tienen acceso abierto a internet— son mantenidos en la ignorancia sobre la pedofilia de Maciel: tres años después de que Benedicto lo castigara, estos seminaristas aún estudian sus escritos.
Juan Pablo II, quien sostuvo y alentó a los legionarios a pesar de las acusaciones contra Maciel, apareció en un video promocional de la orden (que ya no se usa) exclamándole a un grupo: “Ustedes son los hijos e hijas de Maciel”. La ironía escurre como cera. En febrero, la orden confesó que Maciel tuvo una hija ilegítima. En agosto, las noticias desde Madrid y México apuntaban a que Maciel había tenido seis hijos de cuando menos dos mujeres. El abogado mexicano José Bonilla representa a tres de los hijos, ya adultos, anunciando hartas evidencias de la paternidad del sacerdote y demandando compensación por parte de los legionarios. La orden no ha podido refutarlo públicamente. Bonilla también afirmó que los líderes de la orden sabían de los hijos de Maciel desde los años noventa, significando que engañaron a los donantes y a dos papas cuando menos desde hace una década.
En Rhode Island se habla de fraude, y una demanda en curso busca deshacer el testamento de Gabrielle Mee, una viuda que le cedió su casa al Regnum Christi, el ala laica de la Legión. Una sobrina de Mee alega que, de haber sabido su tía la verdad sobre Maciel, nunca le hubiera cedido su casa, valuada en 15 millones de dólares. Los documentos en poder de la corte afirman que la Legión usó la generosidad de la viuda para comprar unas oficinas corporativas en el condado de Westchester, cuyos residentes se oponen a los planes de la orden de construir un campus universitario. Por otra parte, los padres de Glenn Favreau, un ex legionario de Champlain, Nueva York, le han escrito a la Legión para que regrese los 13 mil dólares que donaron en el transcurso de una década.
Benedicto ha enviado a cinco obispos de muchos países para investigar a la orden. Pero ellos deben a su vez contratar contadores independientes para investigar las finanzas de la Legión; cualquier cosa menos, sólo continuará el engaño. Además, el Vaticano debía exigir a la Orden indemnizar a las víctimas de Maciel y a sus hijos. Después, su Santidad debía cerrar esta perversa operación para siempre. Los sacerdotes y seminaristas legionarios con una genuina vocación pueden encontrar sitio en el resto de la Iglesia. Porque conservar a la Legión como una marca católica sería el peor ejemplo de relativismo moral, y una mancha negra en este papado.
*Texto publicado originalmente en el Hartford Courant
Jason Berry
MVS Mi padre abusó de nosotros: Hijos de Maciel:
http://www.mvsnoticias.com/Mi-padre-abuso-de-nosotros-Hijos-de-Maciel.html
Maciel Youtube:
Jorge Alexandre, gracias por los vídeos, creo que para entender el contexto de la importancia de estas revelaciones de la familia del que se hacia pasar por un “respetable padre de familia” hay que ver y escuchar completa la entrevista de Carmen.
Gracias