Los civismos de México
Luis Petersen Farah
- 2010-09-19•Al Frente
No aparecen en los libros ni en las declaraciones, pero el país es también un mosaico de civismos. Una fiesta del tamaño del Bicentenario en medio de una inseguridad como ésta saca a relucir sin duda nuestras maneras de ser patria. Aquí hay algunos ejemplos, vistos desde el norte, donde vivo.
Civismo lógico. Premisa mayor: “Todos tenemos el gobierno que merecemos. Premisa menor: “A mí me va muy bien con este gobierno”. Conclusión: “Me lo merezco”.
Civismo fresa. Nunca da problemas, pero tampoco da los buenos días. Dos formas de enfrentar el miedo y de no relacionarse ni con el vecino (no lo conoce y espera no topárselo nunca). Manera infalible de hacer que la patria no exista.
Civismo de condominio. Mientras no lo exhiban en la lista de los que pagan la cuota, no pagará. Y entonces dirá: “Lo que pasa es que ya no les alcanza pa’sus chelas”.
Civismo cumplidor. Aporta lo que le toca, sobre todo porque se lo retienen. Festeja el Grito de la Independencia y apoya a la selección. Con eso queda satisfecha su vena heroica. Cansado pero contento.
Civismo de billar. Con decírselo a su compadre ya cumplió. “Hay que arreglar esto, hay que cambiar esto, hay que mejorar”. Espera que le manden una secretaria para que tome apuntes de sus ideas.
Civismo del pecado original. “Somos todos seres caídos, acéptalo, y lo que dejes tú se lo llevará otro. Pásame otra bolsita que ya Dios nos puso en ese camino.
Civismo turístico. Mejor te vas a vivir al otro lado, si tienes con qué. Mejor invierte del otro lado, si tienes con qué. Allá serás el mejor ciudadano: en una de esas te dan tu residencia definitiva.
Civismo relajado. No hay mal que dure otros cien años. Tranquilo, ya pasará. Ora, medita. La paz llegará.
Civismo juicioso. Lo primero y lo único que le pasa por la cabeza es “a éste ya le llegaron al precio”. Piensa mal y tendrás la tranquilidad de que aunque nada funciona, a ti, lo que es a ti, nadie te vio la cara de pendejo.
Civipartidismo. Si provienen de otro partido, son maldades diabólicas; si provienen del propio, son errores humanos. Si implican al otro, son urgencias; si implican al propio, son procesos de maduración.
Civismo cobrador. “Si viviera en otro país, yo tendría tal educación, tal empleo, tal seguridad. Como vivo aquí, no los tengo. Por lo tanto, el país me debe. Y me cobro a lo chino: no pago los impuestos, ni las multas ni las tenencias, o le entro a los múltiples negocios rápidos hasta que pueda decir: México nada me debes/ México, estamos en paz”.
Ci(n)ismo. Los que nomás andan metiendo la nariz. Como yo.
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