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Archivar como 16/11/10

Los últimos coletazos de Ulises Ruiz
Pedro Matías

La derrota electoral del PRI en Oaxaca no desactivó el terror que Ulises Ruiz institucionalizó como su principal instrumento de control. De hecho, legisladores, dirigentes sociales y obispos temen que el mandatario saliente quiera desestabilizar al estado para mantener impunes sus actos de represión y de presunta corrupción. Y en efecto, en el último tramo de su mandato se desató una espiral de violencia política que segó la vida de opositores como Catarino Torres y Heriberto Pazos.

OAXACA, OAX., 14 de noviembre (Proceso).- Las cifras que no aparecen en el sexto y último informe del gobernador Ulises Ruiz, el lunes 15, son los 200 asesinatos de luchadores sociales, políticos opositores y representantes indígenas: los llamados “archivos incómodos” de la administración saliente.

Entre los legajos se perderán las más de 600 detenciones, los 380 casos de tortura, las siete desapariciones forzadas, los innumerables secuestros, los asesinatos de cuatro periodistas y otros agravios que siguen impunes, pese a que están documentados de sobra por organismos civiles de derechos humanos.

También permanecen sin cumplir mil 264 medidas cautelares dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor de periodistas, activistas, sacerdotes y pueblos enteros, lo mismo que las nueve solicitudes de juicio político contra Ulises Ruiz que no prosperaron.

El mismo destino tuvieron las 40 controversias constitucionales interpuestas contra el gobernador por la destitución de funcionarios, discrepancias en la asignación de recursos públicos a los municipios y la revocación del mandato constitucional, principalmente de presidentes municipales.

Durante su campaña electoral, en 2004, Ulises Ruiz Ortiz se promovió como “el Benito Juárez del siglo XXI”, pero a decir del sociólogo Porfirio Santibáñez, como gobernador se convirtió en un “Porfirio Díaz, el dictador de esta época”.

Un “accidente automovilístico” del precandidato Aquiles López Sosa encaminó a Ulises Ruiz a la candidatura del PRI para la gubernatura. Ya en campaña, en julio de 2004, los priistas, azuzados por el actual diputado federal Elpidio Concha Arellano, mataron a garrotazos al profesor Serafín García Contreras, quien les estorbaba un acto proselitista en Huautla de Jiménez.

“Sólo Dios quita y pone a las gobernantes”, proclamó Ruiz cuando los maestros y la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO) exigían su renuncia en 2006. Sin embargo, esa seguridad no provenía de su mística, sino del poder de su partido, el PRI, en el Congreso de la Unión: nunca se le fincó juicio político, pese a que con sus actos de gobierno y la represión sistemática como respuesta a toda protesta enconó al estado.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1776 de la revista Proceso, ya en circulación.

 

http://www.proceso.com.mx/rv/hemeroteca/detalleHemeroteca/152680

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  • 2010-11-16•Acentos

No cabe duda de que este país todavía tiene remedio. A pesar de los pésimos gobiernos que le ha tocado sufrir. Y la regeneración brota de sus reservas naturales, de este pueblo bajo, marginado y aguantador, que resiste a pesar del abandono del campo, de la educación gratuita cada día más cara, de la deficiente y sobrepoblada atención a la salud, del cierre de opciones para estudio o trabajo, del deterioro de las relaciones laborales que el Estado está obligado a tutelar, de las miles de muertes inútiles y por tanto culpables, del destrozo de las relaciones sociales con hipócritas llamados a la unidad nacional.

Los conquistadores que hace 500 años invadieron estas tierras y despojaron a la población establecida, a los habitantes de esta tierra les llamaron con toda propiedad: los naturales.

El despojo no sólo fue de las mejores tierras de cultivo a través de las mercedes reales, sino que el sistema hipócrita de las encomiendas les permitió ponerlos a trabajar en penosas condiciones en las tierras que fueron suyas. Ahí está la raíz de nuestro rezago histórico y de nuestro subdesarrollo respecto con sociedades nacionales que tuvieron inicios más igualitarios.

Pero hubo naturales que no aceptaron doblegarse a las nuevas normas oprobiosas y huyeron a los montes y lugares inhóspitos y poco apetecidos. El astuto régimen virreinal los fue alcanzando y dominando, de un modo u otro. Hábilmente les fue reconociendo el dominio sobre sus propios lugares apartados, mediante “mercedes” (de lo que había sido de ellos de tiempo inmemorial); y les impuso tributos y tarifas por servicios religiosos.

Así sobrevivieron con sus usos y costumbres, sus lenguas, e incluso adoptando formas municipales de estructura castellana. Hoy esos pueblos primigenios están sufriendo de nuevo el acoso de forasteros nacionales, o de empresas extractivas transnacionales, sobre sus recursos comunales no agrícolas como aguas, bosques, bancos de material, minerales o especies vivas e incluso sobre sus espacios sagrados, en las tierras comunales que, a trancas y barrancas, les reconoció la Revolución Mexicana.

Pero quien crea ingenuamente que esos usos y costumbres permanecen petrificados por siglos desde los tiempos prehispánicos se puede equivocar rotundamente. Precisamente la clave de su supervivencia como pueblos y culturas propias está en su maleabilidad, en su capacidad de cambio y de adaptación. Punto central hoy es la incorporación de las mujeres a las decisiones comunales.

Prejuiciosamente algunos analistas y académicos, no pocos, han hablado de resistencia al progreso. Se equivocan. La experiencia nos enseña que en ningún momento su interés por preservarse como pueblo ha impedido que las madres monolingües y analfabetas (por la falta de oportunidades, las de veras) se entusiasmen con la idea de que sus hijas e hijos varones aprendan a hablar también con fluidez la lengua nacional, acudan a un internado o cursen alguna carrera como enfermería o, en el más bello de los sueños, medicina, magisterio o alguna otra carrera profesional.

También recibirán con toda ilusión a los visitantes que acudan a contemplar sus cascadas, riscos, arroyos, lagunas, playas, cuevas, la fauna de sus tierras y lo atractivo de sus celebraciones. Lo que, naturalmente, no aceptan es perder el control de sus lugares.

La reforma agraria no llegó a Chiapas hasta 1994. A fuerzas. Sólo la rebelión zapatista y los ojos del mundo sobre el levantamiento pudieron desencadenarla. Allá por 1922 el presidente Álvaro Obregón, presionado por las petroleras y por el gobierno de Estados Unidos, y amarrado por los vergonzosos Arreglos de Bucareli, se vio obligado a pactar con los “mapaches”, o sea, los paramilitares de los hacendados chiapanecos. Esa claudicación rezagó la reforma agraria y el desarrollo de Chiapas. Hasta 1994.

Fue el gobierno federal, Ejecutivo y Legislativo, quien incumplió y traicionó los acuerdos de San Andrés Larráinzar. La reforma constitucional al artículo dos resultó ser un descarado gatopardismo; lo cambió todo menos lo sustantivo: el reconocimiento expreso de los pueblos originarios sobre sus territorios y recursos naturales, sobre superficie.

En otro San Andrés, Cohamiata en la sierra huichola de Jalisco, han pasado cosas asombrosas para alegría: en la elección para presidente de bienes comunales de esa población wirrárika, doña Trini, mujer sabia y respetada en su comunidad, obtuvo 355 votos y “curiosamente fueron más los varones que las mujeres que votaron por ella”. Estamos cambiando, y no siempre para mal.

P.D. Trini fue electa presidenta del Comité de Vigilancia de Cohamiata.

egaraiz@gmail.com

http://impreso.milenio.com/node/8866141

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Por qué voy a contestar “no”

Martes, 16 de Noviembre de 2010

Sr. Director:

Ayuntamiento de Guanajuato

En especial, señor Nicéforo Guerrero Reynoso, presidente municipal

P r e s e n t e

Omito la “H” a propósito, porque hasta ahora lo que ustedes han demostrado es no ser merecedores del apelativo de “Honorables”.

Soy uno de tantos ciudadanos que ha salido a manifestarse a las calles y cerros que circundan nuestra ciudad capital en oposición a su malhadada decisión del día 13 de julio pasado, por la cual pretenden cambiar el uso de suelo a la zona “Granja la Bufa” a favor de un particular.

Y en esta calidad he de decirles, en mi opinión, por qué han demostrado ser ustedes no honorables:

En primer término, por el hecho de haber faltado a la promesa que ustedes mismos hicieron cuando asumieron sus cargos, de ver por el bien de su comunidad y de ceñirse estrictamente a la Ley.

Sabemos que para cambiar el uso de suelo es necesaria la aprobación de la instancia federal, por tanto, no se apegaron a la ley.

En segundo, porque en su Plan de Gobierno que publicitan en la página Web de esa administración dice, en sus Líneas de acción, cosas como éstas: “Fomentar la participación de la sociedad en la solución de problemas y demandas ciudadanas; […] Buscar la participación ciudadana en la toma de decisiones; […] Propiciar el diálogo permanente con la

ciudadanía para enriquecer las decisiones de gobierno; […] Impulso al COPLADEM para llevar a cabo la actualización del Plan Municipal de Desarrollo; Propiciar un Observatorio Urbano y participar en la medición de la eficiencia y eficacia de la administración municipal; […] Impulso a las mejores prácticas de la administración pública, mediante la medición de indicadores de competitividad, eficiencia, Agenda Desde lo Local y certificaciones ISO.

” Obvio los comentarios, salvo éste: ¿Qué han puesto en práctica de todo lo anterior?

En tercero, porque en la manifiesta incapacidad administrativa por ustedes declarada hasta ahora nos han hecho añorar la anterior administración, que ya es un decir.

En cuarto, considero que la “dignificación” del cerro del Hormiguero es un pretexto para hacer negocio de claro beneficio para unos cuantos, utilizando además recursos financieros públicos, destruyendo a la naturaleza.

Señor, hago de su conocimiento que la naturaleza no necesita que se le dignifique sino que se le respete.

En quinto, porque es nuestro deber que mantengamos el ambiente natural, que es una de las condiciones para conservar el título de Patrimonio Mundial; además, de que nos es necesario como seres vivos.

Siempre he considerado que uno de los graves errores de nuestros gobiernos ha sido la urbanización a tontas y a locas, sólo en propicio de pingües negocios para unos cuantos avariciosos, como los dueños de Azacán.

Puedo enumerar muchas otras razones, pero se han dicho muchas de ellas, las que suscribo.

Por último, he de decirles a ustedes que no soy ningún ser manipulado ni lacayo del señor Smith, como asegura el presidente Guerrero, y tampoco soy un extranjero de Guanajuato, como aseveran de todos los que nos oponemos a su infame propósito.

Soy un ciudadano que votó a favor de este Ayuntamiento, y que, decepcionado y ofendido de su mal quehacer, ahora les exige probidad, porque el apresurado acuerdo del 13 de julio, su dictamen anterior y la necedad de sostenerlo a favor de un particular, al menos es algo sospechoso y que habrá que investigarse en favor de la transparencia, sólo espero que no sea más que una ciega tontería, una más.

Por todo lo anterior, en conjunto de otros argumentos de largo enumerar, voy a decir NO en el plebiscito del 5 de diciembre de 2010. Ese día los ciudadanos y pueblo de Guanajuato vamos a derrotar al indigno Ayuntamiento.

Atentamente

José de Jesús Gutiérrez Guerrero

Subida del cerro de San

Miguel 11-A

Guanajuato, Gto.

 

http://correo-gto.com.mx/notas.asp?id=195360 

 

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