Homero Bazán
Contra las mochilas pesadas

Hace unos días pasé por mi hijo a la escuela y me sorprendí por el peso de su mochila, una verdadera “carga de piedras”, como solía decir mi abuela.
Al preguntarle sobre la razón de traer tantos cuadernos y libros, me detalló la utilidad de cada uno para poder realizar sus tareas, es decir, sus profesores le piden llevar un libro y un cuaderno por materia y al final del día ya cuenta con una carga de muchos kilos.
Al llegar a la casa, lo primero que hice fue poner en una báscula la mochila, asegurándome de que no tuviera más que los útiles solicitados por los maestros. ¡Más de nueve kilos marcó el aparato!
Preocupado por esta situación llamé a un amigo que es especialista en cirugía ortopédica y traumatología. Para mi sorpresa está familiarizado con esta negligencia por parte de los planteles escolares y que al parecer nunca ha sido tomada en cuenta por las autoridades.
Me comentó que a sus consultas llegan jóvenes y adultos que durante años cargaron mochilas pesadas por cortesía de sus profesores, presentando problemas degenerativos en muchas articulaciones vertebrales, algunas tan graves que han requerido cirugía. Incluso me comentó que este tema debería ser tomado en cuenta como un problema de salud de primera prioridad, a la par de la comida chatarra que consumen los menores.
Un niño en crecimiento, me dijo, no debe cargar ni en sus brazos ni en su espalda, más del 15 por ciento de su peso corporal.
Y me narró cómo antaño pedía a los padres de algunos de sus pacientes más jóvenes, traer la mochila al consultorio para pesarla y compararla con las medidas corporales de sus hijos. Algunas mochilas sobrepasaban en 30% y 35% el peso corporal del alumno, e incluso recordó a un muchacho de secundaria cuya mochila llegó casi al 45% ¡sólo por los cuadernos y libros!
Los problemas por cargar una mochila pesada durante la primaria y la secundaria van desde discopatías precoces hasta patologías degenerativas en la zona dorsal. A veces estos problemas se presentan a temprana edad.
Curiosamente muchos padres y maestros no están enterados de esto y en las escuelas son pocas o nulas las quejas al respecto. Hay alumnos que deben caminar varios kilómetros para llegar a sus casas y muchos de ellos ignoran que las mochilas que se llevan en la espalda deben ser colocadas en la parte superior y en el caso de las tradicionales, tipo portafolio, se debe evitar inclinarse hacia el lado del brazo que la soporta al momento de caminar, pues también se está ocasionando daño en las rodillas.
Sin embargo, estas medidas se inutilizan cuando hay una mochila de por medio que excede los cinco kilos de peso.
Después de hablar con los padres de algunos compañeros de mi hijo, decidí llevar mi báscula y pesar las mochilas a la salida de la escuela. Nos sorprendimos por los resultados: ocho, nueve, diez kilos. La más pesada fue la de un alumno de quinto año que llegó casi a los 13 kilogramos.
Sin duda es urgente que la Secretaría de Educación Pública tome cartas en el asunto e inste a los profesores a aligerar las mochilas de sus alumnos. Hoy, muchos adultos capitalinos pertenecen sin saberlo a una generación que padece patologías vertebrales a causa de que este tema ha sido ignorado durante décadas, aún estamos a tiempo de salvar a la presente generación.
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/52125.html
Yo nunca tube problemas de columna o rodillas, pero mi madre nunca me creyó que la mochila pesara mucho… hasta que se desgarraron los tirantes de la mochila y ella tuvo la curiosidad de levantarla.
Fuí feliz cuando pude llevar mis apuntes en una carpeta con hojas sueltas. Resulta de que la mayor parte del año los alumnos cargan PAPEL EN BLANCO a la espera de que el cuaderno se llene de apuntes.