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De vuelta a los básicos
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Nos ponemos de pie
Publicado en Columnas, Derechos Humanos, Nuestro mundo, tagged Nos ponemos de pie, Para Javier Sicilia el abril 8, 2011 | Deja un Comentario »
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Carmen Aristegui F.
8 Abr. 11
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Desde tiempo atrás te he tenido por un hombre entrañable. Con la muerte de tu hijo Juanelo, y el multihomicidio del que formó parte, te has convertido, sin querer, en un hombre indispensable. Tu figura, tu palabra y tu llamado han concitado una ola de solidaridad y empatía que quedó de manifiesto en la marcha nacional a la que convocaste. Has tenido la entereza de estar ahí, en la plaza pública, cargando la infinita tragedia que te acompaña. Decidiste no cerrar la puerta, ni meterte en la cama a descargar tu tristeza, por el contrario, preferiste abrir, de par en par, todas tus ventanas. Decidiste que tu dolor no podía ir en solitario. No en un país como éste. No en un país con 40 mil muertos, la mayoría tapados con la pesada losa del anonimato. Sabías de tu dolor pero también te rozó un llamado de responsabilidad. Hombre cuya presencia pública ha sido importante, querida y respetada en un círculo construido desde tus tareas. Por tu poesía, por tus escritos, por Ixtus, por Conspiratio, por Proceso, por La Jornada, por tus recitales, por lo que haces. Ni modo, Javier, como dijiste, has sido sacado de ese universo tuyo, cuyo centro, entre otras cosas, estaba ocupado por tu pequeño escritorio, desde el cual has escrito quien sabe ya cuántas cuartillas. La devastación por tu hijo perdido no acabó contigo. Tu fuerza interior, tu fe, tu cristianismo bien vivido y, estoy segura, todos los que te rodean te empujaron a articular los mensajes que has emitido. Algunos mal declarados o malentendidos, como el de pactar con los narcos, que requirieron de posteriores explicaciones. Decidiste enfrentar dolor y tragedia con valentía, con inteligencia y con tu palabra. Decidiste no sólo retar, sino hacer un llamado a las conciencias. Escribiste un último poema para Juanelo y dijiste que abandonas la poesía pero al final, poeta al fin, mostraste que la poesía se encuentra también en el silencio. Has tocado, Javier, a miles de conciencias, con tu palabra, con tu determinación y con un rostro que proyecta bondad, amor, pero también rebeldía. Has estado en los medios, con los que se te acercan, en Los Pinos, en la marcha, escribiendo los discursos. El miércoles fuiste a hablar con respeto, pero con verdades. Frente a las procuradurías les recordaste que: “Uno de los males fundamentales que tiene sumida a la nación en el dolor, en la muerte, en el miedo, en la desconfianza y la incertidumbre es no sólo la falta de una verdadera y sólida procuración de justicia en nuestro país, sino la corrupción que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el corazón de nuestras instituciones…”, y recordaste lo que expresó, hace unos días, el procurador de Morelos cuando definió a los presuntos asesinos como “personal que estuvo involucrado en instituciones públicas” y que “pueden ser policías, agentes ministeriales o militares” para luego desdecirse por temor o compromisos con lo políticamente correcto. Hoy se sabe que tienen identificados a los presuntos responsables. Pronto se sabrá si corresponden a los perfiles mencionados, en un primer momento, por el procurador.
Dejaste, Javier, con tus discursos del miércoles, palabras que empiezan a dar eje a las conciencias. Te trepaste en una combi para contar qué hacían esos miles reunidos ahí. Articulaste y diste coherencia, con tu palabra, a los sentimientos de agravio y hartazgo de una nación: “El dolor que nos ha hecho salir a las calles… no debe servir para sembrar el odio y fomentar el crimen sino para encontrar el amor, la paz y la justicia que perdimos”. Hablaste de tu silencio poético para dirigirte a los poderosos de este país: “este silencio doloroso y terrible está gritando cuatro hermosas y profundas palabras: dignidad, paz, justicia y concordia. Ése es el grito que está en el latido de nuestro amado México, el grito de nuestros hijos a quienes la inmisericorde violencia les asfixió la palabra en los pulmones y el de los que estamos aquí, de pie, sembrando nuestra esperanza y gritando por ellos”. Has apuntado al sentido correcto. Se trata de recomponer al país y no de acelerar su destrucción. Apuntas hacia un discurso necesario. Humanista, inteligente, pero que eleve el nivel de exigencia ante las autoridades y que exhiba, igualmente, a quienes cometen crímenes y atrocidades. Los ejes de pensamiento que planteas pueden dar coherencia y sentido humano a la indignación. Gracias, Javier. Te queremos.
http://www.reforma.com/editoriales/nacional/603/1204482/default.shtm
No son las palabras, es el tono en que se dicen
Publicado en Columnas, Cultura, Curiosidades, Nuestro mundo, tagged No son las palabras; es el tono en que se dicen el abril 8, 2011 | Deja un Comentario »
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Juan Villoro
8 Abr. 11
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En una tienda cercana a la Universidad de Princeton encontré uno de los más extraños inventos de la sociedad de consumo: un spray para hablar con acento irlandés. La propaganda dice que basta una aplicación para que la lengua pronuncie de otro modo, pero no especifica si es necesario saber inglés para que ocurra ese milagro digno de San Patricio.
¿Habrá muchos estadounidenses deseosos de cambiar de acento? “Una terrible belleza ha nacido”, escribió W. B. Yates ante la independencia de Irlanda. ¿Podrá decirse lo mismo de un spray que altera la nacionalidad?
El inocente aerosol permite reflexionar sobre el atractivo de un acento levemente exótico. Lichtenberg observó que los errores del lenguaje nos molestan en los extraños, pero resultan encantadores en una hermosa extranjera. Hay errores que benefician.
En su obra de teatro Pygmalion, George Bernard Shaw confronta a un obsesivo profesor de fonética con una chica atractivamente inculta, incapaz de pronunciar “The rain in Spain falls mainly in the plain”. Escena tras escena, la pedagogía se confunde con la seducción. Henry Higgins apuesta que puede hacer pasar a la florista Eliza Doolittle por una aristócrata. Pero el lenguaje no es un instrumento neutro: enseñarlo es un acto de conquista en la misma medida en que aprenderlo es un acto de liberación. Mientras más se domina un idioma, más opciones hay de complicarse la vida con él.
Generalmente, los acentos atractivos vienen de regiones pobres pero pintorescas. Los que sufren pronuncian con más gracia. ¿Su entonación seductora se debe a la urgencia de superar la adversidad? ¿El darwinismo produce acentos? Ciertas razas de perros sólo sobreviven porque nos enternecen cuando son cachorros y soportamos su pésima conducta. De manera equivalente, los pueblos desamparados suelen hablar con la sugerente entonación de los que carecen de todo pero son dueños del sol.
Irlanda imanta la imaginación norteamericana como una tierra de poetas, músicos, magos celtas, pelirrojas de peligro. El curioso spray que vi en la tienda no promueve ese folklore, pero es obvio que si alguien se lo aplica, busca insuflarse otredad.
El oído parece tener su propia lógica. Las empresas de telemarketing suelen recurrir a acentos extranjeros para atraer clientes. A casi nadie le interesa que interrumpan su vida para venderle algo. Sin embargo, si la molestia llega con agradable acento colombiano, se hacen excepciones.
Cuando vivía en Alemania Oriental aprendí que si alguien pronunciaba el idioma de Goethe con acento yucateco, se trataba de un ruso. Me hice amigo de un militar del Ejército Rojo de conversación apocalíptica: describía en detalle la tercera guerra mundial, pero lo hacía con el ritmo que hubiera tenido mi abuela yucateca, en caso de saber alemán.
Es posible que en el futuro los fabricantes del spray diversifiquen su oferta. No es lo mismo hablar como un irlandés que lleva demasiado tiempo en un pub que como un actor del teatro Abbey, un capitán de Ryanair o un flamígero sacerdote. Rebasado el ámbito de la lluviosa Irlanda, se podría pensar en sprays especializados en reproducir las líquidas eles catalanas o la mullida doble ele argentina. ¿Llegará el momento en que podamos adquirir de un soplo un acento de hombre rico pero culto y doctorado en derecho?
Esta mixtificación tendría el efecto contrario a la Torre de Babel: diríamos lo mismo, pero en tono cautivador. Además, se podrían producir combinaciones a la carta. Por ejemplo, la voz de Miss Venezuela, pero en el tono rico en conocimientos de una bioquímica, con la amabilidad de quien dedica su tiempo libre a una ONG y el temperamento de quien puede subir de tono para apoyar a un equipo de futbol que por casualidad es el nuestro. ¿Será posible alcanzar la utopía de comunicación que no se base en el sentido sino en la prosodia?
En la última entrega de los Óscares, El discurso del Rey demostró que no hay efecto más especial que el idioma. La película trata de la importancia política de la pronunciación. El Rey Jorge VI tiene un grave problema de Estado: es tartamudo. Para mantener la presencia de ánimo de Inglaterra en los albores de la segunda guerra mundial debe hablar con fluidez por la radio (nuevo medio articulación de las conciencias). La trama de Pygmalion sobre la estratificación del habla se revierte: el Rey necesita a un plebeyo que lo eduque.
Corresponde a la singularidad de un monarca hablar en el tono neutro de quien lo hace en nombre de todos. En cambio, el hombre común puede sonar atractivamente exótico con un spray adormecedor.
Los fabricantes del acento irlandés instantáneo no parecen haber reparado en las consecuencias culturales de su invento.
Cuando alguien nos interesa, rara vez encontramos qué decirle. Si disponemos del timbre perfecto, poco importan nuestras vaguedades. Parafraseando a Roland Barthes, el “grano de la voz” se sobrepone al contenido.
En Hamlet, el Rey es asesinado con un veneno en el oído. Una metáfora de las palabras: a veces intoxican por lo que dicen, a veces por el tono en que lo dicen.
http://www.reforma.com/editoriales/nacional/603/1204481/default.shtm
