This is Mexico…
Guadalupe Loaeza
30 Ago. 11
Estás enfrente del portal de Youtube y no puedes creer lo que ven tus ojos. Te preguntas si no estás ante una de tus típicas pesadillas; de esas que sueles tener después de ver y escuchar no importa que noticiario nocturno. Pero sabes que no estás dormida, al contrario, estás bien despierta, y que continúas observando el documental de la cadena de televisión en español VME que pertenece a la cadena CBS. Una voz en off enumera los atractivos turísticos de México. Al pie de la imagen lees que dicho documental se estrenará, en forma de cápsulas, el 23 de septiembre dizque para promocionar tu país. ¿Cuántos muertos se habrán acumulado para entonces?, te preguntas sumida en ese extraño vacío que no te abandona desde el jueves pasado, día de la tragedia del Casino Royale de Monterrey, que cobró 52 víctimas. De pronto, descubres a un señor con casco y con un traje de alpinista. Te parece conocido. Lo has visto en alguna parte. De repente caes en la cuenta que es tu Presidente. No, no lo puedes creer y sin embargo es él, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, representando el papel del Primer Mandatario. No está solo, está acompañado de Peter Greenberg, titular del programa “This is Mexico. The Royal Tour”. De repente, ves cómo baja en rappel en un lugar que se llama “Sótano de las golondrinas”, que se encuentra en Aquismón, San Luis Potosí.
-¿Está usted asustado?, escuchas que le pregunta, divertidísimo, el conductor.
-No. En realidad, lo estoy disfrutando, dice Calderón procurando, con unas dificultades enormes, pronunciar su inglés lo mejor posible.
-Bueno, es usted el Presidente, le recuerda Greenberg, muerto de la risa.
-Sí, además, tengo otras tareas que son más difíciles y más peligrosas…
Los dos se ríen y la cámara muestra, a lo lejos, a varios hombres (¿los guaruras del Presidente?) cómo descienden en medio del vacío de una de las cuevas más profundas y peligrosas del estado de San Luis. Todo en el video te parece extraño. No sabes si interrumpir el documental, o seguir viéndolo. Dudas, al mismo tiempo que te preguntas cuándo se había visto que un presidente de la República se transformara en guía de turistas. ¿Por qué mejor no le pidió el Presidente a su secretaria de Turismo, Gloria Guevara, que guiara al presentador del programa hasta la cueva de las Golondrinas? ¿Pensará que si lo hace él, personalmente, le creerá más el turismo internacional? ¿Por qué habrá aceptado la invitación de VME? ¿Para relajarse? O, ¿para demostrarle a todo el mundo que es muy hombrecito y que no le tiene miedo a nada y menos al crimen organizado? Pero, ¿quién le creerá si ya el narcotráfico y la delincuencia hace mucho que se asentaron en San Luis Potosí?
Sientes que te deprimes de más en más, pero no puedes evitar seguir viendo el video de tu Presidente como guía de turista. Súbitamente, tus ojos descubren lo indescriptible, lo ves vestido en traje de rana. No lo puedes creer. Te da ternura. Tienes ganas de abrazarlo y decirle de todo corazón, take it easy… Consideras sumamente arriesgado bucear en un cenote tan profundo como es el de Chichén Itzá. Así vestido, te parece aún más extraño, como si fuera el Presidente de un país imaginado por la autora de Harry Potter. De toda su experiencia como presidente de la República Mexicana, seguramente no olvidará jamás estas vivencias, es decir, las que le permiten este documental. A lo mejor lo que más disfruta es estar cerca de la naturaleza. Se ve tan feliz… Es evidente que en el fondo de este cenote jamás podrá encontrarse con criminales ni con asesinos, ni mucho menos con delincuentes. Pobre Presidente, porque ya ha de estar harto… sí, harto de tener que gobernar un país donde existen tantos y tantos malos mexicanos que se matan unos a otros… Ha de estar también harto, como dice en cada uno de sus discursos, de la responsabilidad que tiene Estados Unidos, respecto al crimen organizado… Harto de que el pueblo de México esté tan dividido, harto de la oposición, harto de los poetas, harto de la prensa, harto de las críticas, harto de su gabinete, harto de los comunicados de WikiLeaks, harto del New York Times, harto del PRI, del PRD, ya hasta del PAN… ¿Se dará cuenta de lo harto que estamos nosotros de lo mismo? Lo bueno es que ya pronto termina su mandato… ¿Y nosotros?
Para estos momentos tu depresión es de verdad preocupante. Lo ves lanzarse desde una tirolesa en la zona ecológica “Los Veranos”, en el estado de Jalisco; lo ves remando en una balsa con los lacandones; lo ves paseando en globos aerostáticos o subiendo las pirámides en la zona arqueológica de Teotihuacán y Chichén Itzá. Ves cómo sube, acompañado de Greenberg, la pirámide.
El escenario cambia por completo. Ahora está Calderón en la casa donde creció en Morelia, Michoacán. Invita al conductor del documental a convivir con sus familiares. Todos se ven muy contentos y relajados. Parecería que viven en un país en el cual reina la paz y la armonía. En seguida aparecen en uno de los salones de su escuela, donde fue Calderón cuando era niño. “Dice una de las alumnas que lo he hecho muy bien como Presidente”, escuchas que le comenta el Presidente a Greenberg. Ambos sonríen. Casi al final, en un momento de la entrevista, el Presidente vestido en civil y al lado de la bandera le aclara a su entrevistador: “Déjame decirte que el problema de la violencia está más relacionado con la batalla entre una banda y otra, está relacionado con el narcotráfico, no con el turismo”.
Enseguida reaparece en la pirámide de Teotihuacán. Lo adviertes solo, muy solo. Lo ves llegar hasta la cima, hay un poco de viento, el paisaje es espléndido. De pronto, la cámara muestra a un hombre en la cima de la pirámide. Un hombre que no es muy alto, vestido con una guayabera blanca. Es tu Presidente. Allí está solo, mirando hacia el infinito. ¿Qué estará pensando? ¿De qué se habrá acordado en esos momentos? ¿De qué se habrá arrepentido?
This is Mexico, the Royal Tour!!!, termina diciendo Greenberg. No sabes qué pensar. No sabes si reir o llorar. Cierras tu computadora. Te quedas viendo por la ventana. Unos nubarrones con formas muy raras anuncian que de un momento a otro lloverá.
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El mundo es como un libro abierto, quien no viaja sólo ha leído la primera pagina.
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