La inseguridad al alza… percepción y realidad
Y si no hay denuncia, no hay investigación, no se persigue el delito, no hay deslinde de responsabilidades, no hay castigo
Adela Micha
La percepción sobre la inseguridad la tenemos de nuestra vida cotidiana, cuando al hijo menor lo han asaltado tres veces en los últimos diez años y al mayor le han robado su auto compacto que estaba pagando, encañonándolo con una pistola afuera de la casa, y a la esposa y a la suegra las asaltaron en un taxi y las fueron a dejar a orillas de una carretera. Y no hay amigo o conocido que no tenga experiencias similares. El delito es problema de todos los días, a todas horas, en cualquier punto del país. Y, para documentar nuestro pesimismo, todavía tenemos, un informe. Le llaman ostentosamente: Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad Pública. Envipe. ¿Quién la hizo ? El INEGI. Y señala que en 2010 se cometieron delitos contra 17 millones 847 mil personas. Veinticuatro de cada 100 mexicanos fueron víctimas de por lo menos un delito. Lo grave, además del hecho mismo, es que sólo 92 de cada 100 lo denunciaron ante la autoridad correspondiente o porque sufrieron secuestro, robo de vehículo, asalto a mano armada en la calle, en casa o en el transporte público.
Y si no hay denuncia, no hay investigación, no se persigue el delito, no hay deslinde de responsabilidades, no hay castigo, pero sí hay impunidad. El problema, insisto, no es menor. El fenómeno de la impunidad crece cada día. Por eso no es gratuito que haya en un año casi 21 millones de delitos según la citada encuesta. ¿Por qué no coinciden 21 millones de delitos con los cometidos a 17 millones 847 mil personas? Pues porque, en el mismo año, hubo casos en que una sola persona llegó a sufrir dos o tres o más. Y es que la impunidad ha abierto la puerta a una cada vez más grande cantidad de delitos. ¿Por qué no hay denuncia? Lo sabemos todos. Porque hay una burocracia indigna que te tiene horas en las delegaciones políticas, ante el Ministerio Público. Porque te hacen regresar a los 15 días para ratificar una denuncia que en la mayoría de los casos ni siquiera han atendido. Porque en el mejor de los casos, cuando hay robo de vehículo, aparece sólo el esqueleto y hay que pagar el traslado de la grúa, llevarlo a notificar a un corralón, pagar su salida y, en el fondo, lo que nos interesa, que es la reparación del daño o encontrar a los culpables, penalizarlos, pues eso, eso casi nunca sucede.
En otras encuestas, el INEGI nos ha informado que sólo dos de cada 100 delitos son penalizados. Cada año, distintos organismos se ocupan de encuestas sobre la percepción de inseguridad. Este 2011, el INEGI nos da la más reciente cifra. Ha crecido 69.5% la percepción de que ahora hay más inseguridad. Pero, ¿hay más o menos delitos? Algunos delitos han aumentado, como es el robo en la calle, en el transporte, el secuestro, pero ha disminuido en general en todo el país el robo de autos, a casas habitación y el fraude. Por estados, donde ha crecido más el delito del fuero común es, en este orden: Aguascalientes, Chihuahua, el Distrito Federal y Baja California.
Y yo me pregunto: ¿Es usted de los que ha preferido no comprarse un auto o una camioneta por temor a que se lo roben a punta de pistola? ¿Prefiere que las salidas de sus hijos a antros sean más espaciadas, y cuando lo hacen, no deja de preocuparse todo el tiempo, mientras no llegan a casa? ¿Ha dejado de usar aquel anillo vistoso? La verdadera percepción de la inseguridad está en cómo hemos cambiado nuestros hábitos, cuando tenemos muy presente que son muchas las autoridades que no están haciendo su trabajo. Cuando nadie garantiza la más elemental seguridad a la población. Sí, es cierto, a los mexicanos nos toca ir y denunciar, cueste lo que cueste. Pero también debemos entender que si no hay denuncia es porque muchos, la mayoría, no tienen confianza en el sistema de procuración de justicia. Y eso es lo más grave. Hoy el INEGI nos dice que el delito le cuesta al país 20 mil millones de dólares al año. Y eso, contando lo cuantificable. Porque queda el trauma o las consecuencias de un delito mayor, que llegan a constituir una herida abierta, para siempre.
2011-09-22 00:00:00
http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=705437
