Antes prevenir
Regina Kuri
23 de octubre de 2011
Según el National Institute of Drug Abuse (NIDA), por un peso invertido en programas de prevención, se ahorran 4 en programas de orientación y rehabilitación de adicciones.
La rehabilitación de adicciones también es un tipo de prevención y en muchos casos puede ser bastante exitosa debido a su efecto multiplicador, sin embargo, siempre será mejor prevenir que jugársela. También según el NIDA se encuentra que un niño trata de no consumir drogas cuando comprende los efectos negativos de su uso y percibe de manera directa que sus parientes y amigos o figuras admiradas por ellos no aprueban el uso.
Hace unos días fue el Congreso Internacional de Adicciones, en donde especialistas se reunieron para discutir el tema de las adicciones al alcohol y otras drogas. Los números resultan alarmantes, cada año que se celebra el Congreso las cifras aumentan, y tanto las autoridades como la sociedad siguen discutiendo si la solución es la legalización o no.
En esta discusión creo que se ha perdido un poco la óptica, ciertamente preocupa mucho la situación en la que se encuentra el país, la lucha contra las drogas y el mal tratamiento que se le ha dado en general.
Se culpa a las autoridades, que tienen un alto grado de responsabilidad en que el problema sólo vaya en aumento, sin embargo, también la sociedad somos una parte muy activa de esta grave problemática.
No se toma en cuenta la cantidad de adolescentes (casi 400 mil entre los 12 y los 17 años de edad) que ya presentan síntomas de adicción al alcohol, o los más de 27 millones de personas que consumen la sustancia en exceso. Cuando un adolescente consume alcohol tiene 14 veces más probabilidades de consumir alguna otra droga.
El 62 % de los jóvenes en Estados Unidos, según Gallup, están a favor de que se legalice la marihuana, aquí en México si sacaran una encuesta no creo que habría mucha diferencia.
Lo he dicho muchas veces y lo seguiré diciendo, el asunto debe verse desde todos los flancos, y asumir los costos con responsabilidad, tanto las autoridades como la sociedad civil.
La legalización no detendrá las adicciones, quizá desmantele al narcotráfico, ayude contra el lavado de dinero y la lucha contra la trata de personas, pero definitivamente si no se lleva a cabo un tratamiento integral del problema, las adicciones seguirán atacando a más jóvenes por minuto.
Por otro lado, se invierten millones y millones en armas para la lucha, presupuestos asignados a la Policía Federal y Estatal para “combatir” el narcotráfico, sin embargo no veo propuestas o presupuestos asignados para la prevención o atención a las adicciones.
No han entendido que ni matando a todos los narcos los chamaquitos van a dejar de consumir drogas, si no existen programas sociales preventivos que incluyan a la familia, escuela y comunidad para fortalecerlos.
Para la prevención hay muchos caminos y principios, lo básico es reducir los factores de riesgo fortaleciendo los factores de protección. Es importante saber que los riesgos no son iguales cuando se es niño que cuando se es adolescente, por ejemplo, una familia donde no hay comunicación afecta más a una persona menor de 10 años en cuanto es más riesgoso para un adolescente estar con pares que promueven el consumo.
Los factores de protección deben adaptarse a la edad de la persona así como a sus condiciones. La iniciativa de información es básica por parte de los padres de familia y maestros, pero si resulta tan complicado, podemos empezar por tareas simples como estar alertas, hacernos responsables y no promover el uso de sustancias como condicionante para la diversión.
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