Comer de más y morir por gusto
En medio de la lucha contra la obesidad, surge un lugar donde la grasa no tiene freno
Domingo 23 de octubre de 2011 TEXTO J. JAIME HERNÁNDEZ • CORRESPONSAL | El Universal
WASHINGTON.— La apertura, el viernes pasado, de una nueva sucursal en Las Vegas, la “ciudad del pecado”, le ha impreso cierto aire de complicidad malsana, en tiempos en que la cruzada contra la comida chatarra y la obesidad en Estados Unidos se ha convertido en una de las más difíciles batallas de la administración de Barack Obama.
Una lucha que, a pesar de los denodados esfuerzos de Michelle Obama, la primera dama y “comandante en jefe” de la comida sana, sigue cosechando serios reveses, mientras Estados Unidos se mantiene como el país con más obeso en el mundo y la cultura popular le sigue rindiendo pleitesía a la industria de la comida rápida.
Por eso, la apertura de la nueva sucursal de The Heart Attack Grill (La Parrilla del Ataque al Corazón) tiene aires de provocación y reivindicación. Desde que abrió sus puertas, en 2005, la franquicia se ha convertido en centro de peregrinaje obligado para todos aquellos que aman las grasas saturadas y las hamburguesas, un platillo que ha figurado en los menús de comida estadounidense desde el siglo XIX y que, a pesar de los intentos por desterrarlo de una dieta sana, se mantiene como un icono de la cultura estadounidense.
Pero, además, es un recurso cada vez más socorrido entre ese ejército de ciudadanos estadounidenses empobrecidos por una recesión que se resiste a batirse en retirada.
Una fórmula de peso
La fórmula detrás de esta franquicia de restaurantes de hamburguesas, en donde mujeres curvilíneas vestidas como enfermeras recetan a sus “pacientes” hamburguesas de varios pisos de carne —que llevan nombres como triple o cuádruple bypass—, con papas que fríen en un caldo viscoso de grasa saturada y malteadas hechas a base de leche entera y chocolate, ha sido todo un fenómeno, difícil de entender en un país donde más de dos tercios de la población sufre de exceso de peso u obesidad y donde las principales causas de muerte son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
“La obesidad es uno de los problemas más graves para la salud de este país. Y a pesar de ello, la comida chatarra sigue siendo una de los sectores más prósperos porque, bajo el actual contexto de crisis, la comida rápida es el recurso más socorrido para llegar a fin de mes y equilibrar el presupuesto”, aseguró Héctor Álvarez, doctor en ciencias médicas y especialista en cáncer que desarrolló parte de sus investigaciones médicas en la Universidad John Hopkins.
“La dieta de The Heart Attack Grill no es para cualquiera”, advierte el mensaje telefónico del restaurante. “Efectos adverso s pueden incluir súbito aumento de peso, aumento de la talla, dolor de espalda, aumento de los pechos, pérdida de ligues y encuentros sex uales, cáncer de pulmón, debilitamiento de dientes, esclerosis de hígado, ataque al corazón y dificultades para verte el pene”, añade el reclamo publicitario, que recurre a la exitosa sicología invertida, en un intento, exitoso, por atraer la atención de aquellos que sucumben fácilmente a la glotonería.
Pero también de quienes desean abandonar, aunque sea por un día, la férrea disciplina de los hábitos saludables mientras disfrutan de hamburguesas que suponen la ingesta de hasta 8 mil calorías por plato.
La primera sucursal de The Heart Attack Grill abrió sus puertas cerca de Phoenix, Arizona, en 2005. Desde entonces, esta cadena ha sido objeto de continuas críticas, ataques y protestas, pero también se ha convertido en lugar de visita obligado para clientes adictos a la grasa, a las frituras y la glotonería sin fronteras.
Para algunos analistas, el fenómeno de The Heart Attack Grill es producto de las contradicciones de un país donde la defensa de la libertad a ultranza (incluida la de atiborrarse de grasas saturadas) choca con las normas y regulaciones que han llegado con el desembarco de la alimentación sana que promueve la administración Obama.
El avance de toda una industria de productos orgánicos y una batería de regulaciones contra las grasas saturadas en todo el país han convertido al restaurante de The Heart Attack Grill en uno de los últimos reductos para aquellos gordos que insisten en rebelarse contra el imperio creciente de los buenos hábitos y la comida sana.
¡Ya!! ¿Advierten de “dificultades para verte el pene”?
Eso no es propaganda, es burla vil y descarada.