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Don Nepomuceno Moreno Muñoz.

Posteado por: roblesmaloof | 28 noviembre, 2011

“No puedo dejar abandonado a mi hijo, hay que seguir para delante, más vale morirnos en la raya”

Don Nepomuceno Moreno Muñoz

1953-2011

Conocí a Don Nepomuceno en el día 3 de la Marcha Nacional por las víctimas de la violencia convocada por Javier Sicilia en Mayo de este año. Como otros testimonios de víctimas de la violencia en México, su historia la recordaré para siempre. “Mira este es mi hijo“, mencionó dirigiendo su mano a un cartel donde estaba la foto de un joven sonriente, junto con la de 4 de sus amigos. “Me lo desapareció la policía en Sonora”.

Caminamos juntos esos días y en un tramo de autobus fue mi compañero de asiento. Su hijo Jorge Mario Moreno León, fue desaparecido el primero de julio de 2010 por la policía de ciudad Obregón en Sonora. Antes que Jorge llegara a su hotel con sus amigos, la policía les cerró el paso y los persiguió hasta fuera de los límites de ciudad Obregón, donde les dieron alcance.

Jorge logró escapar hasta una tienda Oxxo de la cual habló a su padre. Ahí lo ubicaron los policías y finalmente fue detenido. La familia Moreno pudo hablar días después con Jorge en el proceso de negociación de un rescate. Intentaron pagar, pero nunca supieron nada más de él ni de sus captores. Pidió siempre del Oxxo el video del momento en el que la policía se lleva a su hijo, no lo han presentado. La encargada le confirmó,“fueron policías en el video se veía clarito”.

Al escuchar a Javier Sicilia convocar a  la Marcha Nacional decidió caminar junto con él. Madres y padres han llenado la calles de este país en los últimos años en busca de sus hijos, buscando la justicia que no han encontrado por sus gobiernos y por el poder judicial en este país. Don Nepomuceno Moreno acudió a los diálogos por la paz con Felipe Calderón, participó sufragando sus gastos en cuanta movilización pudo. Me lo volví a encontrar en la Caravana a Juárez convocada por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Yo estaba resignado a pelear solito contra el gobierno de Sonora, ya ni me quieren recibir, se ríen de mí, antes iba al cuartel del Ejército para denunciar el secuestro de mi hijo, escribía cartas a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y nadie me hacía caso; hasta ahora que me uní al Movimiento por la Paz veo que las organizaciones sociales tienen el poder para sentar al presidente Calderón en una mesa de diálogo.

Hoy, al medio día asesinaron a Don Nepomuceno en Hermosillo. Me estremecí como cuando asesinaron a Marisela Escobedo y a Quetzalcóatl Leija a quienes conocí. “El activismo como sentencia de muerte, escribí en diciembre pasado“. Duele porque compartiste con ellos momentos, platicas, afanidades, causas por las que luchar. Duele porque como dice mi amiga Carolina Platt “De madres y padres que se convierten en activistas y que en la defensa de sus hijos encuentran la muerte, de ellos está lleno este país. Don Nepomuceno pedía el alto a la guerra absurda del gobierno de Felipe Calderón quien ayer anunció que explora los caminos legales para proceder contra quien calumnie el buen nombre de México en el extranjero.

Sabía que estaba amenazado. Hoy tras su asesinato la Procuraduría de Justicia de Sonora desliza la idea que Don Nepomuceno estuvo en la cárcel y era un delincuente. Mentira burda y oportunista. En octubre de 2009 demostró plenamente su inocencia.

La última vez que platique con Don Nepomuceno nos invitó a unos burritos en la capital de Chihuahua. “Come Chuy, que esta lucha será larga” me dijo. Cosas del destino. Ese día caminamos hasta el palacio de gobierno donde asesinaron a Marisela Escobedo, un madre que como Don Nepomuceno, amaban a sus hijos y buscando la justicia, encontraron la muerte.

El día que dejemos de luchar por Jorge o a Rubí, ese día, esta madre y padre amoroso, habrán muerto de verdad.

http://roblesmaloof.wordpress.com/2011/11/28/don-nepomuceno-moreno-munoz/

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Calderón, el represor


28 de noviembre de 2011

MÉXICO, D.F. (apro).- Cuidado: En la represión verbal de Felipe Calderón contra ciudadanos que tilda de “calumniadores” anida el manotazo para aniquilar a quienes, conforme a esa lógica, son apátridas.

Cuando, mediante el comunicado de la Presidencia de la República, Calderón expresa que se “exploran todas las alternativas para proceder legalmente” contra los 23 mil ciudadanos que recurrieron a la Corte Penal Internacional, por crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos en el sexenio, se materializan represalias, pero también se neutraliza cualquier acción posterior, en este o en otro caso, aun de adhesión plena o de solidaridad.

Esa ya es represión: El acto, generalmente del poder, para contener, detener o castigar con violencia acciones políticas actuaciones políticas y sociales.

El tono inquisitorial del comunicado, que criminaliza una acción ciudadana pacífica y legal, es inequívoco: Define a las imputaciones que se le hacen a Calderón y a su gobierno –pero también a grupos criminales– como “verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México”.

Ese lenguaje no había sido usado, por la Presidencia de la República, desde Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, los perpetradores del asesinato, desaparición y tortura de centenares de mexicanos, emblemas de la represión contra la que el Partido Acción Nacional (PAN) –en el que milita Calderón– se definió radicalmente en su momento.

Y es que algo pasó con Calderón del viernes 25, cuando el abogado Netzaí Sandoval presentó, en La Haya, Países Bajos, la demanda firmada por 23 mil mexicanos, a la tarde del domingo 27, cuando la Presidencia de la República emitió su violento comunicado.

El mismo viernes, el gobierno federal, a través de la Secretaría de Gobernación, había dado sus razones por las que no prosperaría la acusación, y otro fue el tono:

“Para que se configuren los crímenes de guerra y lesa humanidad que son competencia de la Corte Penal Internacional se requiere de la existencia de un contexto específico que no tiene lugar en el país. Por un lado, el Estado mexicano no está en guerra, y por otro, no existe un ataque generalizado o sistemático contra la población civil, ni una política de gobierno en este sentido.”

Parecería entonces que el gobierno de Calderón usaría todos los recursos económicos, jurídicos y políticos de que dispone contra la acusación, como lo hizo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra el derecho de los mexicanos para tener acceso a las boletas de la elección de 2006.

Y en el último de los casos no pasaría de ser una muestra de la “vibrante” democracia y de la libertad de expresión. ¿No de eso se trata la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en el litigio a favor de la revista Letras Libres en la demanda del diario La Jornada?

Pero no: En vísperas de iniciar el último año de su estéril gestión, Calderón ha optado por la represalia que, si no vuelve a la cordura, puede tornarse sangrienta, porque el mensaje es darle un escarmiento a calumniadores que merecen por su osadía. Y ya se sabe: Formalmente es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas.

Hay un dato que es preciso resaltar: El cambio de discurso oficial coincide con la dura crítica que le hizo el escritor mexicano de origen colombiano Fernando Vallejo a Calderón, el sábado 26, en el inicio de la Feria Internacional de Guadalajara (FIL).

Acometió: “Calderón es un hombre indigno del puesto que ocupa, él no puede presidir el destino de 110 millones de personas, porque no es nadie ni ha hecho nada por México, sino es un vivo de la política. Él como su antecesor (Vicente Fox) se apoderaron de un partido limpio, como era el PAN, de sus posibilidades electorales y dejaron impunes todos los delitos, todo el saqueo, todo el envilecimiento que el PRI provocó a México en 70 años.”

Este lunes, en su primera aparición tras su comunicado y cuando los firmantes de la demanda ante la CPI se presentarán ante la Procuraduría General de la República (PGR) el martes, a las 16 horas, para que se les procese por “calumniadores”, Calderón dijo una frase que le viene a la medida: “Si alguien amenaza la libertad de una persona es un criminal que pretende extorsionarla o abusar de ella”.

Apuntes

Enrique Peña Nieto es, desde ayer domingo 27, precandidato presidencial único del PRI y, a partir del 17 de diciembre, será candidato. Pero, además de mostrar el boato del primitivismo priista que jamás se han ido –y que practican también el PAN y el PRD–, el exgobernador del Estado de México va consolidando su perfil de candidato de la corrupción. En ninguna de las 547 palabras de su discurso de 16 párrafos aparece la palabra corrupción y su combate, por lo menos como retórica. Y, por si alguien duda de que los priistas ven a México como botín, junto a él se pavoneaba el emblema de la deshonestidad: su tío y antecesor Arturo Montiel. Y una perla de Peña Nieto: “Con la condena que se hace al PRI sólo se está atentando contra la democracia, porque cuando se busca que haya un sólo partido, pues eso ya no es democracia (¿?)”.

Comentarios: delgado@proceso.com.mx y Twitter: @alvaro_delgado

http://www.proceso.com.mx/?p=289559

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¿Es lícito ayudar a morir a los progenitores?

Arnoldo Kraus

La posibilidad de precipitar la muerte, en forma voluntaria, con ayuda de alguna persona, o sin ayuda, sigue, y siempre seguirá, planteando preguntas. Más si fue un hijo quien le suministró a su madre morfina con el fin de acabar con su vida. Es muy infrecuente, por no decir que no sucede, que los medios de comunicación informen de la detención de un hijo por haber publicitado su colaboración en la muerte de su progenitora.

Las razones del doctor Sean Davison, especialista en medicina forense, director del Laboratorio de Análisis de ácido desoxirribonucleico (ADN) de la Western Cape University en Cape Town, Sudáfrica, partieron de la petición reiterada de su madre, la doctora Patricia Ferguson, médica general y siquiatra, para ayudarle a morir; cuando falleció tenía 85 años y estaba afectada por cáncer. Debido a que la inanición –sólo bebió agua durante dos meses– y otros intentos suicidas no finalizaron su vida, el hijo le dio a beber morfina para cumplir sus peticiones y terminar con los sufrimientos. Sin duda, el hijo pensó no sólo en los significados de calidad vida, sino en la trascendencia de la calidad de muerte.

La acción de Davison, ¿fue un acto de amor?, ¿es lícita?, ¿implicó deshacerse de su madre?, ¿tenía la obligación de validar las peticiones de su progenitora o podía hacer caso omiso?, ¿es, desde el punto de vista ético, aceptable acabar con la vida de una madre quien padece una enfermedad terminal?, ¿tiene derecho de condenar la justicia, como ahora sucede, al responsable del suceso? Temas tan ríspidos no admiten respuestas unívocas. Por eso estimula y cuestiona la ética médica. Por eso es imperativo discutir estos disensos.

La semana pasada, los rotativos informaron que en Nueva Zelanda, la Corte condenó a un científico por suicidio asistido. Davison tendrá que recluirse durante cinco meses en una casa y portar un brazalete electrónico, en la misma ciudad donde vivía su progenitora. El castigo le impide regresar a Sudáfrica donde viven su esposa y sus dos pequeños hijos. En un principio se le había sentenciado a 14 años de cárcel. La condena se modificó ya que los jueces consideraron que Davison actuó por “compasión y amor” y no por ganancias personales; los jueces agregaron que era un hijo amoroso y excepcionalmente devoto. Influyó también la opinión de Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, quien calificó a Davison de persona con principios éticos, a lo que debe agregarse la trascendencia moral de su oficio: identificar el ADN de los responsables de las muertes de inocentes durante el apartheid o conmutar la pena de personas erróneamente condenadas.

Al terminar el juicio –Davison regresó voluntariamente a Nueza Zelanda– el implicado comentó, “el juicio no versó sobre justicia, a todas costas la meta era condenarme. La ley debería evaluar el acto desde el punto de vista humano, no judicial”. Davison fue castigado a pesar de que su progenitora dejó un testamento en vida donde explicitaba cómo quería morir.

En su libro Before we say goodbye (Antes de decir adiós) Davison comparte sus experiencias, basadas en un diario, acerca de la situación de su madre, de las vivencias de ambos los meses previos a la muerte, de los intentos, motu proprio, de Patricia para acabar con su vida y que terminaron en fracasos, de las reiteradas peticiones para que le ayudasen a morir, así como su decisión de suministrarle morfina para acortar su agonía. En el diario, y en las entrevistas que se hicieron tras el veredicto, se narra el duro periplo final de su madre, las tristezas de una mujer brillante, imposibilitada para pintar o leer –sus pasiones–, atea, defensora de la autonomía, querida por sus pacientes. Sabedora de que su vida carecía de sentido, e imposibilitada para morir por su propia mano, le entrega al hijo una dosis suficiente de morfina para precipitar su muerte y le explica cómo procesarla.

Sean Davison decidió publicitar sus experiencias porque creía en lo que hizo. Buscó compartir su experiencia. Nunca pensó en la ley, pensó en su madre. Nunca pensó en la justicia ni en la posibilidad de ser condenado; pensó en la terrible dificultad de la solicitud de su madre, “ayúdame a morir”, y en la responsabilidad de cumplir. Pensó en la obligación de cuidarla, de acompañarla y aminorar el sufrimiento. Pensó en la compasión y vivió la brutal dificultad de ayudar a morir a su progenitora. A pesar de no existir tratado de extradición entre Sudáfrica y Nueva Zelanda, él decidió retornar para encarar la situación: “No maté, por eso regreso”.

El laboratorio de Davison sirve para identificar criminales, bregar por los derechos humanos; además, colabora con otras naciones africanas. El affaire Davison muestra cuán obtusa puede ser la justicia y cuán necesario es pensar y repensar en algunos vericuetos de la ética médica y de la condición humana. Falta saber si sus hijos no serán estigmatizados. Falta saber por qué los jueces desoyeron el testamento en vida.

“Ésta será tu última bebida. Adiós, mamá”. “Eres un hijo maravilloso”. Con Davison, y con su madre, la justicia erró.

http://www.jornada.unam.mx/2011/11/30/opinion/022a1pol

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Toscanadas

Ya me aburrió hablar del narco

2011-11-26•Antesala

Siempre me ha dado por tomar la mochila e irme a recorrer montes y valles a pie o en bicicleta. Hace unos años, gozaba de ciertos privilegios por ser mexicano. En el instante de comentar que venía de México o de Mexico o de Mexique o de Meksyk o de Mexiko o de Meksika o de Messico, a mi interlocutor le brillaban los ojos, la sonrisa y, a veces, la nostalgia.

Ah, México, allá estuve una vez. Ah, México, qué país tan bello. Ah, México, señoritas bonitas. Sombrero. Amigo. Acapulco. Mariachi. Tortillas. Piñata. Tequila. Y era normal retirarme sin tener que pagar la pizza o el bratwurst o la multa.

En aquel entonces, hablábamos de la historia precolombina, la cocina, en especial del mole y los chiles en nogada, el Día de Muertos. Las playas eran las mejores del mundo. Los pintores mexicanos, señor mío, los de Oaxaca, esos colores que nos hacen sentir vivos.

Si era algún joven europeo al que le gusta jugar al pobre por quince días, me contaría de su breve estancia en Chiapas.

Si era alguien a quien le gustara leer, los temas eran Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Octavio Paz, Sor Juana. Y no faltaba quién se declarase admirador de Volpi.

En el Cono Sur se sabían de memoria los parlamentos del Chavo del ocho. En los Balcanes, las mujeres me llamaban Corazón, pues era la palabra que, según ellas, más se repetía en las telenovelas mexicanas. Los japoneses charlaban sobre la lucha libre. Los españoles no decían mucho, pues no acaban de encariñarse con sus parientes pobres.

Luego del vino, vodka o lo que viniera a cuento, se podía echar mano de un repertorio de canciones mexicanas, ya fuera en español o en sus respectivas traducciones.

En cierta ocasión detuve mi bicicleta en un biergarten en Pegnitz, Alemania. Se realizaba una celebración y yo moría por una cerveza. Cuando se corrió la voz que por ahí había un mexicano, el grupo musical me hizo pasar al frente y alrededor de mil personas me cantaron algo llamado “Fiesta mexicana” y que fue popular en los años setenta.

En esos años gozaba del orgullo de ser mexicano. Hoy sigo estando orgulloso, no lo puedo evitar, pero trato de ocultarlo.

Lo oculto porque todos esos que me hablaban de Chichén Itzá, música, mezcal y Topolobampo, ahora me quieren preguntar por el narco, la violencia, la corrupción y las matazones.

Y el tema ya me aburrió.

En todo lugar me hacen las mismas preguntas y yo doy las mismas respuestas.

Hubo un tiempo en que México estaba en los sueños del mundo. Entonces sus embajadores eran Pedro Infante, El Santo, los enormes poetas, la pintura. Eran sus siglos de historia, arte y artesanía. Eran Los Panchos. La marimba. Era el sol de las playas. La Ciudad de los Palacios. Los tacos, el chile. Los embajadores eran Diego y Frida. El huapango de Moncayo. Hugo Sánchez. José Alfredo Jiménez.

Ahora son unos hombres que no conozco, que nunca han escrito un poema y quizá no hayan leído un libro. No saben quién fue el último emperador azteca. Tampoco parecen darse cuenta de que la vida está colmada de belleza.

Pero andan armados.

Y de ellos tengo que hablar a dondequiera que voy.

David Toscana • dtoscana@gmail.com

http://impreso.milenio.com/node/9068907

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México vive obsesionado con la victimización: Denise Dresser

La escritora señala que ”lo que nos mantiene maniatados es el capitalismo de cuates”

EL INFORMADOR

Por: SANTIAGO ROMERO

GUADALAJARA, JALISCO (26/NOV/2011).- “Alguna vez el periodista Julio Scherer le pidió al Presidente Ernesto Zedillo, que le hablara de su amor por México, le sugirió que hablara del arte, de la geografía y la historia del país, de sus montañas y sus valles, sus tardes soleadas; el Presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a todos quienes entran en contacto con él”, comenta la politóloga, Denise Dresser.

A través de sus artículos en diversos medios y publicaciones, Dresser, ha sido una incansable promotora de los derechos del pueblo mexicano. Por medio de su fuerte crítica a varios actores políticos que tratan de sabotear y ultrajar a la nación. La académica, hace hincapié en la gran importancia que tiene el empezar a cuestionar la autoridad, que mal gobierna a México.

Con voz pausada y tranquila se presentó, al filo de las 17:00 horas del sábado 26 de noviembre, ante la euforia del público asistente, a la presentación de su más reciente libro titulado “El país de uno”, en el marco de la Feria Internacional del Libro en su edición número 25.

Denise refirió que “lo que nos mantiene maniatados es el capitalismo de cuates”, y sobre todo, el hecho de que “México vive obsesionado con la victimización”.

La analista comentó que se escuchó en las calles, se comentó con los cafés, se habló en las sobre mesas, se respiró en los lugares, se renegó en lo taxis, donde se vivó la transición del poder, que por más de 70 años, un grupo de ‘pillos’, había manipulado la patria a su antojo. Con el cambio se respiraron aires de libertad, años después somos presa del caos.

“Todos los días leemos una crónica de catástrofes, una crónica de corruptela (…) y ante esos retos, escribí ‘El país de uno’. Surge el imperativo de que los mexicanos evaluemos a nuestro país y a nosotros mismo, con más honestidad, sin las anteojeras de los mitos, ni los intereses que buscan minimizar los problemas”, declaró.

“Ordenar superficialmente la realidad”, es una de las acciones que los ciudadanos mexicanos deben de empezar a cambiar.

Frente a todos los motivos para cerrar los ojos, están todos para abrirlos: “Los murales de Diego Rivera, las enchiladas suizas de Sanborns (a pesar de quien es el dueño), las mariposas en Michoacán, los huevos rancheros, las enchiladas con pollo, la buena huella de Carlos Monsiváis, cualquier zócalo y cualquier domingo”, son los motivos que encuentra la escritora para tomar fuerza y creer que México es un país por el cual vale la pena luchar y derrocar del poder a todos aquellos que han golpeado durante tantos años al país.

Recomendó que todos debieran de tener una lista para despertar en las mañanas y “vacunar a la desilusión”, y así se pudiera salir de la opacidad en la que viven la mayoría de los mexicanos.

La escritora, finalizó la conferencia con una ronda de preguntas en la que más recurrente por el público asistente fue, “¿Por quién vamos a vota?”, a lo que respondió: “El 80% de los ciudadanos recibe la información política a través de la televisión y la televisión de este país es un vehículo de la desinformación (…). Convocó a los mexicanos a usar las redes sociales, cualquier mexicano con una computados puede convertirse en activista y(…) usen esos medios que democratizan la información”, concluyó.

http://www.reforma.com/blogs/guadalupeloaeza/

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(De la serie Marcha de las calaveras. Miles denuncian la violencia del narcotráfico. Fotografías de Alejandro Saldívar para la revista Proceso.)

México: el escalofriante récord de Calderón

Por: Graciela Mochkofsky | 29 de noviembre de 2011

 

El viernes último, un grupo de intelectuales mexicanos, cuya cara visible es el abogado Netzaí Sandoval, presentó ante la Corte Penal Internacional una demanda contra el presidente Felipe Calderón y parte de su gabinete de seguridad, así como contra los integrantes del cártel de Sinaloa, por la comisión de delitos de lesa humanidad ocurridos en el contexto de la guerra contra el narco.

La demanda tiene el respaldo de más de 23.000 firmas.

Se basa en 470 casos documentados de asesinatos, torturas, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores “que se han producido en un contexto generalizado de violencia sistemática que ha llevado a México a una crisis humanitaria, con más de 50 mil personas ultimadas, 230 mil desplazados y 10 mil desaparecidos”. Hace responsable directamente al Estado mexicano por la ejecución de crímenes de lesa humanidad, como las violaciones sexuales perpetradas por miembros del Ejército Mexicano, y la esclavización de migrantes indocumentados por funcionarios en colaboración con grupos criminales. Denuncia asesinatos de civiles en retenes militares, desapariciones forzadas atribuibles a agentes estatales, el uso de la tortura como mecanismo para lograr autoinculpaciones, y ejecuciones extrajudiciales.

Las 23.000 firmas que avalan la demanda la convierten en la mayor denuncia civil recibida por la Corte Penal Internacional en su historia.

***

El domingo, Calderón rechazó las acusaciones y replicó con una amenaza: “…constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México, por lo cual, el Gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales.”

***

El récord de Calderón:

* Llegó al gobierno el 1 de diciembre de 2006 y cinco días más tarde anunció el comienzo de “la guerra contra el narco”.

Desde entonces, más de 50.000 soldados combaten a los carteles de la droga en todo México, mientras que el número de policías federales pasó de 6.000 a 35.000 durante su mandato.

Un reporte de Human Rights Watch indicó que existe evidencia de que policías y soldados mexicanos participaron en 170 casos de torturas, 24 asesinatos y 39 desapariciones forzadas en cinco estado mexicanos. La comisión nacional de derechos humanos de México recibió más de 4.000 quejas por abusos cometidos por el ejército entre 2006 y 2010. En el mismo período, según Human Rights Watch, hubo reportes detallados sobre 65 casos en que se produjeron abusos por parte del ejército.

* La cantidad de muertos por la violencia en México desde diciembre de 2006 se estima entre 45.000 y 50.000 personas.

* El sitio web Menos Días Aquí cuenta los muertos por violencia de cada día desde el 12 de septiembre de 2010. A hoy, 29 de noviembre de 2011, lleva contados 18.455.

* En su excelente libro Fuego Cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra al narco, la periodista mexicana Marcela Turati señala que desde que Calderón entregó a los militares el control de la guerra contra el narco, “140 mil hombres fueron enviados al frente”; que “las fuerzas federales protagonizaron 963 batallas contra grupos criminales durante los primeros tres años. Un enfrentamiento por día, en promedio”; que la guerra “escupe un promedio de 20 (muertes) por día”; que se estima en 500 mil el número de mexicanos involucrados en el negocio del narcotráfico, “el doble de trabajadores que Wal-Mart, la principal empleadora mexicana”; que el negocio de las drogas ilegales genera 25 mil millones de dólares al año en efectivo.

Turati también afirma: “veinte ciudadanos son asesinados cada día por circunstancias relacionadas con el narcotráfico. La cifra acumulada de tres años y medio (a mediados de 2010) representa una tercera parte de los muertos en los 12 años de guerra civil de El Salvador y supera el número de desaparecidos durante las dictaduras argentinas de los años setenta. Son más numerosos que las víctimas de la mafia italiana en un siglo, que las del terrorismo de ETA”. Los cálculos más modestos estiman que “hay 1.4 huérfanos por cada persona muerte, lo que sugiere que la guerra ha dejado sin padres a 32 mil infantes (otra estimación cuenta 50 mil). Al menos hay tres lesionados por cada asesinato, lo que equivale a 75 mil heridos. Cuando menos unas 20 mil mujeres quedaron viudas”.

* Del ensayo Cómo reducir la violencia en México, de Eduardo Guerrero Gutiérrez, publicado en el libro que acaba de publicar el sitio web colaborativo Nuestra Aparente Rendición (que se sostiene en la premisa de que  sólo la sociedad civil puede salvar a México), una recopilación de artículos, crónicas, ensayos y poemas sobre la violencia en México:

“Se ha dicho que México ya arrastraba el crimen organizado desde el sexenio anterior. Esto sólo es parcialmente cierto: de 2001 a 2007 el número de homicidios vinculados con el crimen organizado se movió en un rango relativamente bajo: entre 1 000 y 2 300 ejecuciones aproximadamente. Por contraste, entre 2008 y 2010 la violencia registró un aumento drástico: 5 207. Si examinamos la evolución mensual de las ejecuciones, es posible distinguir dos grandes olas de violencia sin precedentes: la primera está ligada a la detención de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, y al consecuente desprendimiento de sus hermanos del cártel de Sinaloa. La segunda ola está ligada a la muerte de Arturo Beltrán Leyva, el Barbas, durante un operativo militar. Así pues, el súbito y radical aumento de la violencia entre mayo y noviembre de 2008, y entre diciembre de 2009 y mayo de 2010, está asociado al arresto o eliminación de dos capos de la misma organización”.

 

 

De El fracaso de una guerra brutal, por Alma Guillermoprieto, publicado en el mismo libro:

“El Distrito Federal tiene un índice anual de muertes por asesinato de ocho por cada 100.000 defunciones, algo comparable con Wichita, Kansas, o Stockton, California. El índice general de asesinatos en México es de 14 por cada 100.000 defunciones, pero en Ciudad Juárez es de 189 por cada 100.000. Y tal como en Tijuana, Reynosa o Nuevo Laredo —otras ciudades fronterizas también afectadas por una desenfrenada violencia— en Ciudad Juárez sólo un reducido número de víctimas no está involucrado, de una u otra manera, en el tráfico de drogas. La frontera es el paso de unos 300.000 millones de dólares de tráfico comercial legal, que ha crecido exponencialmente desde 1994, cuando entró en vigencia un tratado de libre comercio entre México y Estados Unidos”.

***

¿Qué se puede esperar de la guerra al narco en 2012, último año del sexenio de Calderón?

Esto respondió Alfredo Corchado, mexicano criado en los Estados Unidos y uno de los periodistas más experimentados en la cobertura de la guerra del narco y la violencia en la frontera (ha cubierto la historia desde el comienzo para el Dallas Morning News, el principal periódico de Texas, y acaba de terminar un libro sobre el tema, que aparecerá en los Estados Unidos a fines del año próximo):

“En México, el año de la eleccion presidencial se conoce como el año de Hidalgo (nombre del padre Miguel Hidalgo, héroe de la independencia de México). Es un viejo lema: “En el año de Hidalgo chingue a su madre el que deje algo”: es el último año de gobierno, año en que todo se negocia por las buenas o por las malas. En estos tiempos sangrientos de la guerra contra el narco, se espera que la lucha derrame aún mucha más sangre como parte del acomodamiento electoral. Ya lo estamos viendo. La guerra ya es mucho más allá de Ciudad Juarez o la frontera con Estados Unidos. Está en Monterrey, en Veracruz, y, la semana pasada, en Guadalajara, donde encontraron más de 20 cuerpos en un lugar céntrico de la ciudad, que estaba a punto de celebrar la feria del libro.

Una teoría es que la cosa se pone peor como estrategia del crimen organizado de negociar con quien gane. Si el PRI, partido que gobernó Mexico por 71 años, gana, se espera que el crimen organizado pueda nuevamente negociar algún pacto para regresar al pasado. Entre más sangrientos sean los grupos, más poder de negociación tendrán con el nuevo poder.

Lo más notable (de este último año) ha sido la estrategia contra los Zetas, grupo paramilitar que ha demostrado ser el más sangriento de los carteles. Creo que en el 2011 hubo una reflexión, o un reconocimiento del gobierno, tanto mexicano como norteamericano, de que hay niveles de maldad. ¿Y cuál ha sido la conclusión? El gobierno mexicano tomó la estrategia de utilizarlos como los malos de la pelicula: el Al Queda de México. Lo hizo con la ayuda de inteligencia de los Estados Unidos. El resultado ha sido mucha más sangre derramada en todo el país. Porque negociar con el gobierno, según la logica de los Zetas, se hace a través de la sangre.

Todo el mundo espera que el PRI regrese al poder; entonces, la apuesta en el año de Hidalgo es posicionarse, prepararse para negociar con un partido, que aunque tenga cara bonita y linda, tiene la trayectoria y la historia de pactar. La pregunta para el 2012 es: ¿qué es lo que quiere el mexicano? ¿Regresar al PRI con la esperanza de un pacto, o seguirle? Si en las proximas semanas no se ve un mejoramiento, una baja de la violencia, no veo que el mexicano quiera seguir el mismo rumbo. Es muy probable que el PRI regrese.”

Y esto me dijo Alejandro Vélez Salas, uno de los responsables de Nuestra Aparente Rendición:

“Creo que la situación seguirá igual, es decir, a ritmo de 250-300 muertos semanales y con la estrategia gubernamental invariable. Ayer el gobierno federal sacó un comunicado en tono muy amenazador acusando de calumniadores a los académicos ya activistas que osaron ir a la Corte Penal Internacional a entregar un expediente sobre la violencia en Mexico. Unas pocas hroas después mataron a Nepomuceno Ruiz, padre que llevaba años buscando a su hijo desaparecido a unas calles de la sede de gobierno de Saltillo.

La seguridad es una de las únicas cartas fuertes de la administración calderonista contra el PRI, al que se le acusa de haber pactado con el narco en años pasados. Así que en este juego, el PRI, que tendrá como candidato a Peña Nieto (favorito en las encuestas y heredero del grupo Atlacomulco), también se ha visto obligado a abrazar la misma estrategia frontal contra el narcotráfico para huir de esas acusaciones. El único que se salva -a medias de esto- es López Obrador, que ha cambiado su discurso de una manera evidente para sonar menos radical. En enero sacará su propuesta para la República amorosa y ha prometido que regresará ordenadamente a los militares a sus cuarteles, pero la verdad es que ya no tiene el apoyo popular de antes y sigue rodeado de muchos políticos oportunistas.

Desde la sociedad civil podemos hacer muchas cosas -como se han venido haciendo- tanto a nivel local, como nacional. En Ciudad Juárez, los estudiantes, los colectivos y ONGs son de lo más activo que hay y se desgañitan para recuperar espacios públicos y generar conciencia. Lo mismo pasa en Monterrey donde se juntan los familiares de víctimas de violencia los domingos. Hace falta que un grab segemto “apático” de la sociedad civil se implique. Estos segmentos viven tranquilos en ciudades grandes como el DF o Guadalajara al amparo de la violencia cotidiana, la que ya conocen, y se vanaglorian de que La Violencia, las balceras, los desmembramientos, las mantas, todavía no llegan a su ciudad.”

 

http://blogs.elpais.com/indias/2011/11/s%C3%A1bado-26-de-noviembrenoticia-en-la-jornada-de-m%C3%A9xico-el-abogado-mexicano-netza%C3%AD-sandoval-present%C3%B3-ayer-ante-la-corte.html

 

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