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Archivar como 24/11/11

 

Anemia

Arnoldo Kraus

Anemia no es lo que dicen ni los diccionarios médicos ni el diccionario de la Real Academia Española. Los amantes de las definiciones suelen referirse a la anemia, palabras más o menos, como: La disminución en la concentración de hemoglobina y número de eritrocitos en la sangre, cuyas consecuencias resultan en la imposibilidad de surtir oxígeno adecuadamente a los tejidos. La merma en el transporte de oxígeno por la disminución de la hemoglobina, disminuye la capacidad física e intelectual de los afectados y suele asociarse a mala alimentación y a enfermedades propias de la pobreza, características del tercer mundo, de la mala gestión y de los hurtos de sus políticos, los de México, entre ellos.

Cuando se cavila en la anemia la globalización ha fracasado y seguirá fracasando. La prevalencia mundial de anemia es de 25 por ciento (una de cada cuatro personas en el mundo la padece); de ese porcentaje, 293 millones son niños en edad prescolar, 56 millones son mujeres embarazadas y 468 millones son mujeres en edad reproductiva. Esas (espantosas) cifras demuestran la gravedad del embollo. La anemia es un problema endémico de gran magnitud cuyas consecuencias pueden ser devastadoras para quienes la padecen (endemia: proceso patológico, usualmente infeccioso, presente por tiempo prolongado en una zona geográfica).

La razón principal de la anemia en niños es ser hijos de madres anémicas, las cuáles, a su vez, pertenecen a los estratos socioeconómicos más desfavorecidos y con menor escolaridad. Concluir que la anemia es un marcador de pobreza es correcto: entre menor educación y más desventajas económicas, mayor probabilidad de padecerla, de que el círculo patológico se perpetúe, y, Perogrullo dixit, de ser habitante de un país donde la miseria sea el resultado de la triada clásica de la clase política: corrupción, impunidad y hurtos desmesurados.

Un paréntesis sin paréntesis: Felipe Calderón ha repetido, ufano, orgulloso, al igual que los equipos de la Secretaria de Salud, que en México se ha alcanzado la cobertura absoluta en salud gracias al Seguro Popular y representaciones afines. Falta saber si la familia Calderón y si la familia Secretaría de Salud se atienden en el Seguro Popular, si es o no eficaz y si contamos con estudios confiables sobre la prevalencia de la anemia en regiones, digamos, al azar, como la sierra de Guerrero, las poblaciones indígenas de Chiapas o Oaxaca o el desierto de Zacatecas.

La anemia es un marcador de pobreza y de ineficacia política. Los números lo explican. En los países ricos la prevalencia de anemia es de 9 por ciento; en los pobres es de 43 por ciento. El círculo vicioso es claro y perverso. La anemia aumenta la morbilidad, disminuye la productividad de los afectados, reduce su capacidad laboral y se asocia y/o es consecuencia de muchas enfermedades infecciosas propias de la pobreza. La anemia no es un problema de salud pública por serendipia, la razón son los políticos: 1.62 mil millones de personas en el mundo sufren anemia. La mayoría de ellos, lo dicta la experiencia, lo confirma la inepcia de muchos políticos, seguirán enquistados en el círculo de la anemia: su pobreza no sólo será igual sino que seguramente se profundizará, como en México.

Algunas de las causas por las cuales se perpetúan las anemias, son las mismas razones por las cuáles es válido afirmar que la mayoría de los gobiernos, por comisión u omisión, han fallado. Los de los países ricos por no combatir en la naciones pobres enfermedades propias de la pobreza: tuberculosis, paludismo, leishmaniasis, sida; los gobiernos de los países pobres por su incapacidad para solventar problemas fáciles de resolver: deficiencias de hierro, de vitaminas B12 y A y de ácido fólico. Los gobiernos de los países ricos y pobres son responsables, además, de las muertes de 591 mil mujeres por problemas perinatales asociados a anemia. Esos decesos, y sus consecuencias, incapacidad para trabajar o desarrollarse intelectualmente, producen, además, enormes daños económicos a quienes la padecen y a su comunidad.

La anemia, las anemias, reflejan desigualdades entre países ricos y pobres, y diferencias sociales dentro de una nación. La mayoría de ellas, sobre todo las secundarias a carencias vitamínicas, se pueden resolver invirtiendo pequeñas cantidades de dinero. Lo mismo sucede con las enfermedades de la pobreza: tratarlas o prevenirlas cuesta menos que curarlas. Anemia no es lo que dicen los diccionarios: es falta de voluntad, torpeza y mínimo compromiso, todas ellas, tríada también típica de nuestros políticos.

 

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La criada

La criada

Por:

Guadalupe Loaeza

REFORMA

(22-Nov-2011)

“Amo a las sirvientas por irreales, porque se van, porque no les gusta obedecer, porque encarnan los últimos vestigios del trabajo libre y la contratación voluntaria y no tienen seguro ni prestaciones ni (sic); porque como fantasmas de una raza extinguida llegan, se meten a las casas, husmean, escarban, se asoman a los abismos de nuestros mezquinos secretos leyendo en los restos de las tazas de café o de las copas de vino, en las colillas, o sencillamente introduciendo sus miradas furtivas y sus ávidas manos en los armarios, debajo de las almohadas, o recogiendo los pedacitos de los papeles rotos y el eco de nuestros pleitos, en tanto sacuden y barren nuestras porfiadas miserias y las sobras de nuestros odios cuando se quedan solas toda la mañana cantando triunfalmente; porque son recibidas como anunciaciones en el momento en que aparecen con su caja de Nescafé o de Kellog’s llena de ropa y de peines y de mínimos espejos cubiertos todavía con el polvo de la última irrealidad en que se movieron; porque entonces a todo dicen que sí y parece que ya nunca nos faltará su mano protectora; porque finalmente deciden marcharse como vinieron pero con un conocimiento más profundo de los seres humanos, de la comprensión y la solidaridad; porque son los últimos representantes del Mal y porque nuestras señoras no saben qué hacer sin el Mal y se aferran a él y le ruegan que por favor no abandone esta tierra; porque son los únicos seres que nos vengan de los agravios de estas mismas señoras yéndose simplemente, recogiendo otra vez sus ropas de colores, sus cosas, sus frascos de crema de tercera clase ocupados ahora con crema de primera, ahora un poquito sucia, fruto de sus inhábiles hurtos. Me voy, les dicen vigorosamente llenando una vez más sus cajas de cartón”.

Lo anterior es un fragmento del maravilloso relato de Tito Monterroso titulado Las Criadas, en el cual se inspiró la también maravillosa intérprete y compositora Amandititita para su nueva rola, La Criada. Amandititita_02Si una se mete en la ahora imprescindible página http://www.sinembargo.mx, allí encontrará a Amandititita, con sus ojos muy grandes y muy negros, mientras lee, despacito y con una voz entre infantil y sexy, el texto de Monterroso. En seguida, aparece el videoclip con la artista vestida con un uniforme todo vaporoso y atrevido de dizque una “mucama”, como dicen las patronas hipócritas, cuando en realidad se trata de la criada Roberta, la misma que dice que no tiene Seguro Social y a la que el patrón busca por la noche. La espléndida letra de la canción de Amandititita corresponde perfectamente a la realidad de nuestro país, en donde las “trabajadoras domésticas”, como también se les llama eufemísticamente, no nada más no cuentan con seguro social ni mucho menos contrato laboral, sino que muchas de ellas son víctimas de exclusión, discriminación y de pésimos salarios. Las últimas estadísticas del INEGI nos hablan de un millón 816 trabajadoras del hogar (si se unieran todas, podrían formar el sindicato más grande del país), es decir, casi el número de oficinistas o maestros del país. Mientras que en Colombia, en 1998, se llevó a cabo un congreso, apoyado por la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlatraho) y se acordó que ya no se llamarían “trabajadoras domésticas” y que cada 30 de marzo se conmemorará el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, en nuestro país los derechos de estas empleadas “invisibles” brillan por su ausencia. Se estima que el 11.7 por ciento de las trabajadoras domésticas carecen de cualquier nivel de instrucción, el 52.4 por ciento cuentan con estudios de primaria y 24.6 por ciento de secundaria. Aunque ha habido algunas iniciativas por parte de agrupaciones de Derechos Humanos y muchas promesas de algunos legisladores, que no han podido ponerse de acuerdo respecto a las reformas de la Ley de Trabajo en relación a las trabajadoras del hogar. Aún falta legalizar algunos derechos básicos a la jornada legal, el pago de horas extras, dos días de descanso semanal, vacaciones, derecho a la indemnización por despido injustificado, prima de antigüedad y derechos colectivos. Hoy por hoy, “la Ley Federal del Trabajo establece que los ‘empleados domésticos’ disfrutarán de reposo suficiente para tomar sus alimentos y para su descanso, sin precisar por cuánto tiempo es el reposo, y señala que la retribución salarial comprende, además del pago en efectivo, los alimentos y la habitación que equivalen a un 50% del salario”, señaló en una nota el periódico El Universal.

Por todo lo anterior, pensamos que la composición más reciente de Amandititita (Lalena Escalante Pimentel, hija del rockero urbano, Rockdrigo), La Criada, la deberían de cantar y de bailar miles de “patronas” explotadoras e insensibles, que se niegan a admitir que parte de su felicidad matrimonial y familiar depende precisamente de ellas, de las maids, como las llaman “las niñas bien”, para verse no tan “mala onda”, ni tan racistas…

Respecto a la trayectoria artística de Amandititita (1.45 de altura), se podrían escribir varias cuartillas, nos limitaremos a decir que es una mujer de Letras, que es ahijada artística del escritor mexicano Guillermo Fadanelli. Como confesara en una de sus más recientes entrevistas: “Hay algo que no todos saben: tengo un profundo amor y respeto por la literatura, de hecho me salvó la vida. Recuerdo el momento en que mi realidad era horrible y leí La hojarasca, de Gabriel García Márquez, entonces me di cuenta de que si leía no tenía que ver ni escuchar a lo que estaba sometida. Me salvó la vida, me puse a estudiar, tallerié muchísimo, estudie en la Sociedad General y en la Escuela Dinámica de Escritores y de repente comencé a hacer canciones, no como las de Silvio Rodríguez, porque mi intención no era proyectar la cultura, sino hacer un proyecto popular; pero para este disco comenzaron a colarse muchas lecturas”.

http://www.reforma.com/blogs/guadalupeloaeza/

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Es bonito ser Papa

Roberto Blancarte

  • 2011-11-22•Acentos

Quisiera ser Papa. Debe ser bonito hablar siempre con la facilidad que da ocuparse sólo de las verdades morales, aunque no se ofrezcan soluciones prácticas a las cosas. Andar por el mundo diciendo lo que debe ser y no esforzarse por pensar en lo que es. Predicar, aunque sea en el desierto, pero de vez en cuando también en uno que otro estadio, aún si los que asisten quieren más ver a la figura que escuchar al pontífice. Poco importa que lo que él diga sea no únicamente impracticable, sino contraproducente.

Ratzinger considera que el sida es, sobre todo, “un problema ético”. Precisamente en un continente como el africano, donde hay decenas de millones de personas contagiadas por el virus de la inmunodeficiencia o VIH, señala, como lo hizo hace dos años, que el sida no se combate “sólo con dinero, ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema” sino que se vence con “una humanización de la sexualidad y nuevas formas de conductas”. En su reciente viaje a Benin el Papa cerró así en la catedral de Ouidadh un controvertido capítulo de su relación con África, al firmar el documento conclusivo del II Sínodo de Obispos de ese continente, celebrado en el Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2009. Pero no resolvió ningún problema. La segunda Asamblea sinodal para África abordó el tema de la reconciliación, de la justicia y de la paz y ofreció una respuesta moral y una señal de esperanza: “Un valioso tesoro está presente en el alma de África, donde veo un ‘inmenso pulmón espiritual para una humanidad que se halla en crisis de fe y esperanza’, gracias a la inaudita riqueza humana y espiritual de sus hijos, de de sus culturas multicolores, de su suelo y subsuelo con riquezas inmensas.” No estoy seguro, sin embargo, que la visión positiva del Papa sea suficiente para empezar a remediar los problemas del continente.

Para Ratzinger, la clave está en que “reconciliación y justicia son las dos condiciones esenciales de la paz que, por consiguiente, también definen en cierta medida su naturaleza”. Pienso en las palabras y trato de aplicarlas a México, pero francamente no encuentro cómo hacerlo. El propio Papa lo sabe cuando afirma: “La tarea que hemos de precisar no es fácil, porque se sitúa entre el compromiso inmediato en política —que no corresponde a la competencia directa de la Iglesia— y el repliegue o la posible evasión en teorías teológicas y espirituales, corriendo así el peligro de resultar una huida frente a una responsabilidad concreta en la historia humana.” O, dicho de otra manera, “según su doctrina social, la Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados”.

En su exhortación apostólica postsinodal, titulada “Africae munus” (“El compromiso de África”), curiosamente, el Papa reconoce la labor realista de los obispos africanos: “El realismo y la clarividencia de su contribución han demostrado la madurez cristiana del continente. No han tenido miedo de enfrentarse a la verdad y han intentado sinceramente reflexionar sobre las posibles soluciones a los problemas que afrontan sus Iglesias particulares, y también la Iglesia universal… No me parece necesario insistir en las diferentes situaciones sociopolíticas, étnicas, económicas o ecológicas que los africanos viven diariamente y que no se pueden ignorar. Los africanos conocen mejor que nadie cómo, demasiado a menudo desgraciadamente, esas situaciones son difíciles, confusas e incluso trágicas.” Pero también entiende las dificultades para implantar el Evangelio en un mundo que le es ajeno al cristianismo: “Los miembros del Sínodo han constatado la existencia de una dicotomía entre ciertas prácticas tradicionales de las culturas africanas y las exigencias específicas del mensaje de Cristo.”

El problema es que los discursos se vuelven genéricos y reemplazables, cambiando el nombre del país. Ya escucho a Ratzinger diciendo en México: “Queridos jóvenes, pueden tentaros reclamos de todo tipo: ideologías, sectas, dinero, drogas, sexo fácil o violencia. Estad alerta: quienes os hacen estas propuestas quieren destruir vuestro porvenir.” Pero además muy poco prácticos. Veamos nada más cómo se pretende atacar ciertos problemas. Dice el Papa que “el problema del sida, en particular, exige sin duda una respuesta médica y farmacéutica. Pero ésta no es suficiente, pues el problema es más profundo. Es sobre todo ético. El cambio de conducta que requiere —como, por ejemplo, la abstinencia sexual, el rechazo de la promiscuidad sexual, la fidelidad en el matrimonio— plantea en último término la cuestión fundamental del desarrollo integral, que implica un enfoque y una respuesta global de la Iglesia. En efecto, para que sea eficaz, la prevención del Sida debe basarse en una educación sexual fundada en una antropología enraizada en el derecho natural, e iluminada por la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia.” Todo muy bien, pero la realidad es otra: la sexualidad existe, dentro y fuera del matrimonio, en la adolescencia y después de ella. ¿Desde esa perspectiva, no cree usted que sería mejor que el gobierno repartiera condones y ofreciera educación sexual adecuada a todos los adolescentes?

roberto.blancarte@milenio.com

http://impreso.milenio.com/node/9066323

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