La criada
La criada
Por:
Guadalupe Loaeza
REFORMA
(22-Nov-2011)
“Amo a las sirvientas por irreales, porque se van, porque no les gusta obedecer, porque encarnan los últimos vestigios del trabajo libre y la contratación voluntaria y no tienen seguro ni prestaciones ni (sic); porque como fantasmas de una raza extinguida llegan, se meten a las casas, husmean, escarban, se asoman a los abismos de nuestros mezquinos secretos leyendo en los restos de las tazas de café o de las copas de vino, en las colillas, o sencillamente introduciendo sus miradas furtivas y sus ávidas manos en los armarios, debajo de las almohadas, o recogiendo los pedacitos de los papeles rotos y el eco de nuestros pleitos, en tanto sacuden y barren nuestras porfiadas miserias y las sobras de nuestros odios cuando se quedan solas toda la mañana cantando triunfalmente; porque son recibidas como anunciaciones en el momento en que aparecen con su caja de Nescafé o de Kellog’s llena de ropa y de peines y de mínimos espejos cubiertos todavía con el polvo de la última irrealidad en que se movieron; porque entonces a todo dicen que sí y parece que ya nunca nos faltará su mano protectora; porque finalmente deciden marcharse como vinieron pero con un conocimiento más profundo de los seres humanos, de la comprensión y la solidaridad; porque son los últimos representantes del Mal y porque nuestras señoras no saben qué hacer sin el Mal y se aferran a él y le ruegan que por favor no abandone esta tierra; porque son los únicos seres que nos vengan de los agravios de estas mismas señoras yéndose simplemente, recogiendo otra vez sus ropas de colores, sus cosas, sus frascos de crema de tercera clase ocupados ahora con crema de primera, ahora un poquito sucia, fruto de sus inhábiles hurtos. Me voy, les dicen vigorosamente llenando una vez más sus cajas de cartón”.
Lo anterior es un fragmento del maravilloso relato de Tito Monterroso titulado Las Criadas, en el cual se inspiró la también maravillosa intérprete y compositora Amandititita para su nueva rola, La Criada. Amandititita_02Si una se mete en la ahora imprescindible página www.sinembargo.mx, allí encontrará a Amandititita, con sus ojos muy grandes y muy negros, mientras lee, despacito y con una voz entre infantil y sexy, el texto de Monterroso. En seguida, aparece el videoclip con la artista vestida con un uniforme todo vaporoso y atrevido de dizque una “mucama”, como dicen las patronas hipócritas, cuando en realidad se trata de la criada Roberta, la misma que dice que no tiene Seguro Social y a la que el patrón busca por la noche. La espléndida letra de la canción de Amandititita corresponde perfectamente a la realidad de nuestro país, en donde las “trabajadoras domésticas”, como también se les llama eufemísticamente, no nada más no cuentan con seguro social ni mucho menos contrato laboral, sino que muchas de ellas son víctimas de exclusión, discriminación y de pésimos salarios. Las últimas estadísticas del INEGI nos hablan de un millón 816 trabajadoras del hogar (si se unieran todas, podrían formar el sindicato más grande del país), es decir, casi el número de oficinistas o maestros del país. Mientras que en Colombia, en 1998, se llevó a cabo un congreso, apoyado por la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (Conlatraho) y se acordó que ya no se llamarían “trabajadoras domésticas” y que cada 30 de marzo se conmemorará el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, en nuestro país los derechos de estas empleadas “invisibles” brillan por su ausencia. Se estima que el 11.7 por ciento de las trabajadoras domésticas carecen de cualquier nivel de instrucción, el 52.4 por ciento cuentan con estudios de primaria y 24.6 por ciento de secundaria. Aunque ha habido algunas iniciativas por parte de agrupaciones de Derechos Humanos y muchas promesas de algunos legisladores, que no han podido ponerse de acuerdo respecto a las reformas de la Ley de Trabajo en relación a las trabajadoras del hogar. Aún falta legalizar algunos derechos básicos a la jornada legal, el pago de horas extras, dos días de descanso semanal, vacaciones, derecho a la indemnización por despido injustificado, prima de antigüedad y derechos colectivos. Hoy por hoy, “la Ley Federal del Trabajo establece que los ‘empleados domésticos’ disfrutarán de reposo suficiente para tomar sus alimentos y para su descanso, sin precisar por cuánto tiempo es el reposo, y señala que la retribución salarial comprende, además del pago en efectivo, los alimentos y la habitación que equivalen a un 50% del salario”, señaló en una nota el periódico El Universal.
Por todo lo anterior, pensamos que la composición más reciente de Amandititita (Lalena Escalante Pimentel, hija del rockero urbano, Rockdrigo), La Criada, la deberían de cantar y de bailar miles de “patronas” explotadoras e insensibles, que se niegan a admitir que parte de su felicidad matrimonial y familiar depende precisamente de ellas, de las maids, como las llaman “las niñas bien”, para verse no tan “mala onda”, ni tan racistas…
Respecto a la trayectoria artística de Amandititita (1.45 de altura), se podrían escribir varias cuartillas, nos limitaremos a decir que es una mujer de Letras, que es ahijada artística del escritor mexicano Guillermo Fadanelli. Como confesara en una de sus más recientes entrevistas: “Hay algo que no todos saben: tengo un profundo amor y respeto por la literatura, de hecho me salvó la vida. Recuerdo el momento en que mi realidad era horrible y leí La hojarasca, de Gabriel García Márquez, entonces me di cuenta de que si leía no tenía que ver ni escuchar a lo que estaba sometida. Me salvó la vida, me puse a estudiar, tallerié muchísimo, estudie en la Sociedad General y en la Escuela Dinámica de Escritores y de repente comencé a hacer canciones, no como las de Silvio Rodríguez, porque mi intención no era proyectar la cultura, sino hacer un proyecto popular; pero para este disco comenzaron a colarse muchas lecturas”.
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