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Archivar como 29 febrero 2012

American Curios

Choque entre civilizaciones

David Brooks

Debajo de las calles un trombón y una trompeta de dos afroestadunidenses se divierten persiguiendo notas de una rola estilo Nueva Orleáns. Del otro extremo de una larga estación del metro, un chino ofrece invitaciones a unas notas muy diferentes del otro lado del mundo con un instrumento tipo violín, pero de una sola cuerda. Un trío poblano acaba de bajar de un vagón donde ofreció una canción de amores derrotados, y un banjo y pandero en otra estación de las catacumbas de Nueva York resucita rolas de raíces escocesas e irlandesas que se conocieron en los montes Apalaches, zona minera y de extrema pobreza. Los que escuchan sonríen, a veces hasta se mueven al compás; son árabes, africanos, latinoamericanos, asiáticos que representan multitud de civilizaciones e historias. Pero uno sube a la superficie después de este viaje subterráneo lírico y de cantos entre una cultura y otra sólo para encontrarse con sangre y tambores de guerra.

En la superficie, uno vive en un país que lleva más de una década en estado de guerra. Un país donde todos los días unos políticos deciden si bombardear o no los orígenes de esta música. Donde todos los días la conversación entre políticos, expertos y estrategas geopolíticos, educados en las mejores universidades, contemplan el próximo ataque y tratan de medir qué grado de brutalidad debe tener. No se detienen mucho en considerar cuántos músicos morirán, cuántos maestros y estudiantes, cuántos poetas, cuántos astrónomos, cuántos bailarines, cuántas madres, hijos, hermanos, novios más serán las próximas víctimas anónimas de la actividad más absurda y obscena del poder. Vivir esta cotidianidad es una sensación muy particular, difícil de describir, casi inaguantable de sentir. Vivir en un país que lleva a cabo matanzas de otros pueblos mientras todos observan las escenas macabras por televisión, o ahora Internet, como si fuera un show más.

Claro que todos afirman que la guerra es el infierno y que hay que evitarla a cualquier costo. Desde el presidente a cualquier ciudadano. Pero impera la versión oficial (aunque hay que reconocer que se expresa amplia disidencia por todas partes) de que, ante tanto mal en el mundo, este país, más que cualquier otro, tiene la responsabilidad de velar por el bien, por la libertad y los derechos y valores humanos fundamentales. La propaganda tan exquisitamente desarrollada en este país sigue funcionando.

No es nada nuevo. Estados Unidos proclamó que éste era el “siglo americano” desde hace décadas, junto con toda la retórica casi desde el origen del país de que éste era ahora el pueblo elegido. Así se exaltó durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial, y fue después de ella cuando este país surgió como la potencia suprema del planeta. Como recordó recientemente el historiador Andrew Bacevich, de la Universidad de Boston, en un ensayo en Chronicle of Higher Education, fue Henry Luce, editor de Life, quien en 1941 definió eso del “siglo americano” como un tiempo en el que Estados Unidos compartiría tanto su Constitución como sus productos con el mundo. Además, tendría una misión casi religiosa: ahora tenemos que ser el buen samaritano del mundo entero, y que eso implicaba responder a un deber “como la nación mas poderosa y vital del mundo… para ejercer sobre el mundo el impacto pleno de nuestra influencia para los propósitos que veamos convenientes y por los medios que consideremos convenientes”.

Esa retórica continúa casi textual hoy día. Mitt Romney, el favorito de los precandidatos presidenciales republicanos, recientemente pronunció un discurso en el que afirmó que “este siglo tiene que ser un siglo americano, en el cual América tiene la economía más fuerte y el poder militar más fuerte del mundo”.

El presidente Barack Obama afirmó que Estados Unidos es la única nación indispensable en los asuntos mundiales, y mientras sea presidente, mi intención es mantenerla así. En su informe a la nación a finales de enero agregó: “América está de regreso. Cualquiera que les diga otra cosa, cualquiera que les diga que está en declive o que nuestra influencia ha disminuido, no sabe de lo que está hablando”.

Pero claro que todos saben que Estados Unidos pierde su supremacía mundial en todos los rubros, menos uno.

Bill Ayers, veterano activista contra las guerras, desde los 60 hasta ahora, comentó a La Jornada hace poco: vivimos en una potencia imperial en declive económico, político y cultural, pero que sigue siendo la potencia militar suprema del mundo; eso es sumamente peligroso para todos.

Esta insistencia casi histérica en ser la potencia militar sin igual se promueve de mil maneras todos los días en este país. Casi todo acto deportivo incluye un rito de homenaje a los militares. En la televisión se promueve el estreno de una nueva película de Hollywood, Acto de valor, que se distingue porque todo el elenco es integrante de la fuerza de operaciones especiales SEALs (la que asesinó a Osama Bin Laden). Los juegos de video más promovidos son los de guerra. El anuncio publicitario más reciente de la marina en televisión afirma que ese servicio militar es a global force for good, frase que tiene dos sentidos: una fuerza global para el bien y una fuerza global para siempre.

La cúpula política y varios sectores de este país parecen no hartarse de sangre.

Mientras tanto, la música se escucha en las catacumbas de Nueva York y en otras partes por todo este país. La convivencia entre versos, ritmos y armonías rescata milagrosamente la vida abajo mientras se debate la muerte arriba. Ojalá un día toda esa música salga a la superficie y alcance tal volumen que calle los tambores de guerra. Tal vez entonces se podrá empezar a limpiar tantas manchas rojas que empapan la historia de este siglo que dicen que es americano, pero que es de todos nosotros.

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Benedicto XVI no recibirá a las víctimas de Maciel

Bernardo Barranco V.

Benedicto XVI en sus últimos viajes ha incluido espacios y se ha dado tiempo para consolar y encontrarse con víctimas de abuso sexual. Así lo hizo en su viaje a Estados Unidos y Australia (2008), Portugal y Malta (2010), Reino Unido y Alemania (2011). Imágenes que han dado la vuelta al mundo nos presentan al Papa consternado, avergonzado y cercano humanamente con las víctimas de la pederastia clerical. En Malta incluso se le ve llorando ante los testimonios y relatos de las personas víctimas de abuso por religiosos. Ahí el propio pontífice condenó los crímenes indescriptibles. Sin embargo, en la agenda de viaje a México, destaca la ausencia de dicho gesto con las víctimas de Marcial Maciel. Desconocemos si incorporará el tema en sus mensajes, pero llama la atención el vacío, máxime si el propio Marcial Maciel y los legionarios de Cristo son de origen mexicano. No sabemos si los propios ex legionarios estarían dispuestos al encuentro con el Papa porque estos actos se han venido desgastando y han sido utilizados más como espectáculos de contrición simbólica que efectivas medidas contra los abusos. Pero al fin y al cabo han sido gestos de reconciliación y perdón. Es notable y hasta cierto punto preocupante el abandono en su agenda de una cita que en el papel lucía obligada. ¿Es una señal u omisión imperdonable? Es un agravio que se suma al desprecio que durante décadas sufrieron las denuncias de ex legionarios por parte de la burocracia de la Iglesia y la complicidad de poderes fácticos como empresarios y políticos mexicanos, así como muchos medios de comunicación. Es cierto que en su último viaje a Alemania, en 2011, dicha fórmula del encuentro mediático mostró sus límites. La Red de Víctimas por la Violencia Sexual en Alemania tachó de hipócrita la reunión que el pontífice mantuvo con dos mujeres y tres hombres, todos ex alumnos de instituciones educativas católicas.

Podríamos suponer que la gravitación de los legionarios es aún tan fuerte en nuestro país como para obstaculizar dicho encuentro, que pondría nuevamente en evidencia la red de complicidades y encubrimientos que arroparon al depredador Maciel. El tema, sin duda, es incómodo para la Iglesia, ya que de manera incomprensible no se ha pronunciado hasta ahora de manera pública y colegiada sobre los escándalos del fundador de la legión. Pareciera que Benedicto XVI guarda el mismo silencio que el propio Episcopado mexicano ha mantenido a lo largo de todo este torbellino de revelaciones e impunidades que Maciel gozó en vida. Qué incómodo reabrir la memoria que dé cuenta de que las patologías de Maciel reflejan también las patologías de la propia Iglesia católica. Silencio cómplice, el aquí no pasa nada, como si Maciel, los legionarios y las víctimas fueran de un lejano país o de otro planeta. Salvo solitarios pronunciamientos de monseñor Abelardo Alvarado, obispo auxiliar emérito de la arquidiócesis de México, y algunas declaraciones banqueteras, los obispos mexicanos le deben a su feligresía y a la sociedad un pronunciamiento público amplio, extenso y detallado en torno a Maciel. Y un deslinde de responsabilidades, así como el cuestionable comportamiento y posicionamientos de algunos de sus miembros, como el vulgar Onésimo Cepeda y el arropo cómplice del cardenal Norberto Rivera.

Resulta discordante la postura reciente del nuncio en México, Christophe Pierre, quien destacó el esfuerzo del Vaticano para luchar contra la pederastia cometida por sacerdotes dentro de la Iglesia católica y pidió actuar con firmeza con el fin de proteger a la niñez. De manera explícita afirmó: si hay personas dentro de la Iglesia que se comportan de forma contraria a las enseñanzas de Cristo, yo pienso que hay que intervenir con mucha firmeza (Notimex, 26/2/12). Insisto: resulta incomprensible que por un lado la Iglesia exalta su rechazo a la pederastia, organiza coloquios en Roma y se exclaman consignas de condena, mientras la comitiva vaticana desecha un encuentro ineludible, y sea tan insensible como para dejar de lado a las víctimas de Maciel, que han desplegado por más de veinte años una denuncia heroica. Los ex legionarios, encabezados por José Barba, soportaron la indiferencia burocrática de Roma, la incomprensión y amenazas de los poderes fácticos; la hostilidad de de algunos prelados y aquellos periodistas que se atrevieron sacar a la luz pública sus demandas y testimonios sufrieron represalias de todos conocidas.

Si el Papa ha entrado en contacto con las víctimas de abuso clerical en muchos otros países, ¿por qué en México no? Hay otra hipótesis que se orienta a la grave crisis interna que padece la Legión de Cristo. No hay que olvidar que la restructuración de la orden religiosa está en manos del propio pontífice; ha sido cuestionada por su tibieza y lentitud, porque persisten, según sus detractores internos, prácticas de mentiras y de manipulación. La actuación del cardenal Velasio de Paolis, delegado pontificio para la Legión de Cristo, ha sido cuestionada y puesta bajo sospecha dado el exasperante tono gradualista que ha propiciado un constante abandono de aquellos legionarios que esperan una renovación más decidida y profunda. De Paolis parece instalado en una zona de confort que lo ha llevado a enfrentarse con aquellos sectores de legionarios más aperturistas y renovadores. En los últimos dos años oficialmente ceca de 59 sacerdotes han abandonado la legión, aunque se habla de más de 100. Igualmente, de las consagradas del Regnum Christi, 156 han caudado baja e incluso han conformado una nueva congregación femenina llamada Totus Tuus, bajo el protectorado del episcopado chileno.

Sin embargo cualquier hipótesis no justifica la falta de atención del Papa a la noble y notable lucha de las víctimas de Marcial Maciel.

http://www.jornada.unam.mx/2012/02/29/opinion/027a2pol

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Vázquez Mota, la feminista

Por: Sanjuana Martínez – febrero 27 de 2012 – 0:02
COLUMNAS, Daños colaterales

No encuentro un solo elemento con perspectiva de género en el discurso de Josefina Vázquez Mota. Lo único que veo, es la utilización que hace la candidata del Partido Acción Nacional a la presidencia, de la lucha feminista de las mujeres mexicanas, que le ha permitido ocupar el lugar que actualmente disfruta.

Tampoco se distingue la señora Vázquez Mota por su lucha a favor de los derechos de las mujeres, ni por las reivindicaciones que mejoren su nivel de vida en un país con altos índices de machismo y discriminación.

Más bien, la candidata del PAN representa los intereses de un partido que se ha empeñado en regresar a las mujeres a tiempos medievales. Me refiero a la defensa a ultranza del papel tradicional de las mujeres en el hogar o la reivindicación de una sexualidad sustentada en la procreación.

Un pequeño análisis de la carrera política de Vázquez Mota es suficiente para determinar su aportación o su no-aportación a la lucha de las mujeres mexicanas. Su paso por la Secretaria de Desarrollo Social no incluye ninguna medida con respecto a las reivindicaciones sociales de las mujeres. De hecho, la desviación de los 56 millones de pesos destinados a viviendas para los tarahumaras –ahora con problemas de hambruna también— no es precisamente algo que pueda ser utilizado a favor de su imagen de mujer preocupada por las mujeres y sus familias. Tampoco benefició a muchas familias, de hecho, perjudicó a cerca de 5 mil 500 familias que esperaban una casa en base a los fondos del Programa de Vivienda Rural, pero se cometió un fraude durante su administración que sigue en la impunidad. Un dinero que seguramente fue a parar a la campaña de Felipe Calderón.

Tener un cuerpo de mujer no proporciona mágicamente una conciencia de género. Y Josefina Vázquez Mota ha sido una gran exponente de lo anterior. Nunca durante el inicio de su trabajo político movió un dedo para conseguir beneficios a las mujeres. Pese a que la Secretaria de Desarrollo Social es un puesto para lucirse porque convierte a su titular en un auténtico mecenas que reparte dinero.

Los programas sociales promovidos por Vázquez Mota no sirvieron para el empoderamiento de las mujeres y sus luchas. Por ejemplo, el estudio denominado “El programa Oportunidades y los derechos de las mujeres indígenas de México”, realizado por la organización Abogadas y Abogados para la Justicia y los Derechos Humanos en la región mixe de Oaxaca, revela que los programas de Sedesol no reivindican los derechos de las mujeres, más bien, su objetivo es reforzar el rol tradicional que las mujeres tienen en el cuidado del hogar, de los hijos y de sus esposos. No son sujetos de derecho, solo de obligaciones.

Paradójicamente, durante los gobiernos panistas a los que ella ha pertenecido el número de pobres aumentó considerablemente pasando a dejar a la mitad de la población en la miseria. Por tanto, por ese lado no vamos a encontrar nada que pueda ayudar a mejorar su imagen feminista para captar el voto de las mujeres de este país. Vázquez Mota dejó la Sedesol para integrarse al equipo de campaña de Calderón. Aquí habría que agregar que fue parte de la guerra sucia electoral, y de las maniobras electorales fraudulentas que permitieron llegar a Calderón a la Silla del Águila.

Ahora ella, prefiere no recordar este pasado. Se presenta como abanderada de las mujeres. Y es lógico. Luchar por el voto de la mujer mexicana es tener muchos votos. El 51.88 por ciento de los electores, es decir, 78 millones 108 mil 907 de personas en edad de votar, son mujeres, según las estadísticas del Instituto Federal Electoral (IFE). Por tal motivo, hay que darle toda la importancia a este tema, a pesar de que en México, las cuotas de género no existen en la política, ni en las instituciones.

Más allá de las preferencias electorales difundidas a base de encuestas. La firma Mitofsky asegura que el 72 por ciento de los mexicanos les gustaría ver una mujer en la presidencia, pero solo el 29 por ciento de los encuestados le da verdaderas posibilidades de llegar a Josefina Vázquez Mota. Pareciera que hay una contradicción entre lo que desean ver, a lo que realmente están dispuestos a votar, pero no es así.

Esto quiere decir que contender por la presidencia de la República no es una cuestión de género; en cambio, el proyecto político de cada candidato sí tiene perspectiva de género o bien, carece del mismo. Dicho de otro modo, el discurso de la señora Vazquez Mota no tiene componente a favor de las reivindicaciones de las mujeres a pesar de que sea una mujer. Votar por ella por el simple hecho de ser mujer, es como votar por Enrique Peña Nieto por el simple hecho de ser hombre.

Sigamos con el análisis de lo realizado por Josefina en sus años de carrera política. Su paso por la Secretaría de Educación Pública es revelador, particularmente por su alianza con una mujer igual que ella, es decir, una mujer que no ha reivindicado las luchas de las mujeres. Me refiero a Elba Esther Gordillo quien logró dominar y someter a la actual candidata a sus deseos y exigencias. El paso de Vázquez Mota por esta institución ha logrado colocar a México en los últimos lugares mundiales en niveles de educación.

Su promesa de iPads para todos los niños y jóvenes, contrasta con lo que acaba de hacer. La Navidad pasada regaló iPads con valor de 12 mil pesos cada una, a 84 obispos, hombres que obtienen mensualmente como salario alrededor de 300 mil pesos. Por tanto, desde su puesto como secretaria de Educación Pública tampoco hay grandes logros para las mujeres, ni para sus familias.

En los temas cruciales de las luchas feministas, Josefina está francamente alejada. En la interrupción libre del embarazo ha formado parte de la cruzada contra las mujeres a quienes ha ayudado a criminalizar desde su puesto de diputada reformando las leyes de 17 estados para perseguirlas. En cuanto a la violencia de género, tampoco ha procurado hacer una realidad la aprobación de las leyes que garanticen la seguridad de las mujeres. Algunas políticas sociales del PAN van contra las mujeres. En estados como en Nuevo León, el PAN ha intentado incluso desaparecer el Instituto de las Mujeres y convertirlo en el Instituto de la Familia.

Está claro que no depende de los ovarios tener conciencia de género. El pensamiento feminista tampoco llega por ósmosis, ni mucho menos por intereses puramente electorales. Más bien, Josefina es “mujerista”, es decir, intenta hacerle creer a las mujeres, que por el simple hecho de su sexo, es mejor candidata a la presidencia.

Pensar a la hora de votar, que elegir a Vázquez Mota, significa garantizar un cambio político en favor de las mujeres, es un lamentable error. Ella ha demostrado sumarse a los lineamientos conservadores del PAN por encima de las necesidades de las mujeres. Hasta hace un año, no engañaba a nadie. Ahora es distinto. Busca ser Presidenta y miente cada vez que dice representar a las mujeres mexicanas.

Pura demagogia. Cuando escuchen las voces de Juan y Lupita, el dueto de Nuevo León que compuso el corrido oficial de su campaña, habrá que recordar que su estrofa dedicada a las mujeres es pura propaganda: “Josefina Vázquez Mota serás la Primera Dama… Siempre las riendas de la casa la mujer ha de llevar, es la que enseña y educa, te inculca lo primordial y eso le falta a mi patria, para poder progresar…”

http://www.sinembargo.mx/opinion/27-02-2012/5157

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Es libro, es cortometraje, es una aplicación. Y es un fenómeno, The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore

Por: – febrero 27 de 2012 – 12:13
TIEMPO REAL

Es libro, es cortometraje, es una aplicación que se puede bajar en la red. Y es un fenómeno: The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore es el gran tema de las redes sociales este lunes, luego de que  fue seleccionado la noche del domingo en la ceremonia de los Óscar como el mejor cortometraje de animación.

El protagonista de la historia, mientras escribe su historia, es transportado por un terrible huracán lejos de su ciudad, que era alegre y en colores, a un mundo triste y gris en el que todo es desolación y además no puede escribir.

Mientras descubre ese horroroso entorno descubre una casa llena de libros con vida en la que puede saciar sus ansias de escribir, de soñar y de imaginar.

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore fue dirigido por William Joyce y Brandon Oldenburg y producido por Moonbot Studios.

Sus creadores, definen a esta pieza audiovisual como una carta de amor a los libros y un corto sobre el poder curativo de las historias. Según ellos es una historia que está inspirada en ideas diversas como el huracán Katrina, Buster Keaton, El Mago de Oz y por supuesto el amor por los libros.

William Joyce es ilustrador y ha publicado su trabajo en varias portadas de la revista New Yorker, también ha creado personajes para Pixar y ha trabajado para empresas como Dreamworks y Disney.

La página oficial del corto es www.morrislessmore.com y puede disfrutarse el corto completo en Youtube.

http://www.sinembargo.mx/27-02-2012/164367

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Renta de cerebros

Lydia Cacho

27 febrero 2012

Indigna que los candidatos a dirigir el País lleguen aduciendo que saben escribir libros cuando no pueden elaborar, argumentar ni sostener ideas sólidas. El histórico ridículo lo hizo Peña Nieto al presentar un libro editado por Videgaray y escrito en realidad por Aurelio Nuño, muy cercano a Carlos Salinas. Algunos analistas políticos me dicen que pierdo el tiempo indignándome por el uso de escritores fantasmas, pero tras ello subyace un daño mayor, en todos los ámbitos.

No soy la única que piensa que justamente lo que tiene indignada a la sociedad es la amplia normalización de la farsa. Los diarios del País abren espacios a las y los políticos para que opinen y la sociedad sepa lo que piensan antes de legislar o juzgar sobre asuntos de vivienda, salud, educación, seguridad, etcétera. Y también se sabe que la abrumadora mayoría de esos textos son escritos por jóvenes ilustrados, o intelectuales hambrientos, que rentan su inteligencia a quienes sólo viven de aparentarla.

Y sí, sabemos que terceros escriben los discursos políticos y que depende en gran medida de la calidad oratoria de quien los lee para que la sociedad votante sepa si su candidato/a entiende los problemas, si es capaz de analizarlos y si ha tomado una postura personal y pública ante cada reto.

Y no es cosa menor que hasta los grandes analistas políticos nos digan que es natural que los políticos mientan en todos los sentidos y por todos los medios. Porque al aceptar esa naturalización de la farsa, reconocemos que no votamos por estadistas que se rodean de la mejor gente para realizar su ideario, sino que a la democracia hemos llegado montadas en un carruaje cuyos conductores son unos imbéciles que precisan rentar cerebros para fingir que entienden al País con sus problemas.

Gracias a las burlas a Peña Nieto en la FIL comprendimos que con su incapacidad para articular un discurso medianamente coherente, demostró que “su” libro no es su ideario, sino el de Salinas y un inteligente vendedor de palabras. Eso nos recordó que un rasgo crucial de nuestra época, cito a Marta Lamas, es la erosión del quehacer político. Coincido con esta académica cuando dice que para que la política vuelva a ser una forma de hacer futuro hay que recomponer nuestras prácticas de debate y discusión. Indignarnos ante la farsa.

Y sí, puede ser agotador mantenernos con una mirada crítica, porque a veces esa crítica puede no ser constructiva, dado que los personajes a quienes analizamos son vacuidad pura, productos publicitarios. Por eso nos quedamos sin palabras cuando Isabel Miranda se pone orejas tipo Carlos Salinas para demostrar que “sabe escuchar”; su actuación ridiculiza a la democracia.

Por eso nadie quiere debatir abiertamente sin acordeones, y los recorridos electorales por la República generan un vacío emocional en la sociedad. Miles de acarreados van por hueso o ilusión, convertidos en comparsa de una mascarada que nos ha llevado al País de las mentiras y las contradicciones. Somos una nación dividida que teme disentir y argumentar sus diferencias, dividido entre personas indignadas dispuestas a dar y sostenerse en la batalla por cambios de fondo, y quienes argumentan miedo, aunque a lo que le temen es a tomar una postura nacida de su indignación, y asumir las consecuencias gracias a sus principios éticos.

Muchos, incluidos intelectuales orgánicos, le tienen miedo a desarticular las viejas prácticas aunque sean nocivas; porque no quieren hacer el esfuerzo de ser parte de la construcción de las nuevas formas democráticas e igualitarias con las que perderían poder.

Un viejo irreverente y maravilloso llamado Stéphane Hessel dice que la indignación es la pólvora de toda explosión social. En su libro afirma “Deseo que halléis un motivo de indignación. Eso no tiene precio. Porque cuando algo nos indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces nuestra fuerza es irresistible”.

No me queda duda que urge que toda la sociedad sea militante, no de los partidos, sino del País, de la honestidad. Porque vaya que necesitamos líderes que gobiernen con inteligencia propia. Porque mientras renten cerebros seguirán convencidos de que no hay razones para que rindan cuentas de nada; después de todo alguien más decidió por ellos mientras robaban o hacían la guerra.

@lydiacachosi

http://www.vanguardia.com.mx/rentadecerebros-1227506-columna.html

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Margarita, Juana y Sonia, historias para no olvidar

Marta Lamas
23 de febrero de 2012
Análisis

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Hace unos días me llegó un relato espeluznante, y agradezco a Patricia Chandomí que lo esté circulando. Es muy importante no olvidar que en nuestro país siguen ocurriendo este otro tipo de atrocidades:

En uno de los municipios más pobres y marginados de Chiapas, el paraje Tojchuctik del municipio de Mitontic, casaron a los 12 años a Margarita. A los dos meses de vivir con el marido, Margarita acudió a su familia porque Juan la golpeaba a diario, y le dijeron que se debía “aguantar”. Fue con las autoridades tradicionales, no le hicieron caso y regresó a vivir con él.

Pese a la precariedad de su trabajo y su adicción al alcohol, Juan consiguió que otra mujer, Juana, originaria del municipio de Teopisca, se fuera a vivir con él y con Margarita. Con cada una procreó seis hijos. Margarita y Juana vivieron aisladas en el rancho, violentadas diariamente y sin tener mayor relación con otras personas del lugar. Margarita volvió un par de veces con el juez de paz de Mitontic para denunciar los golpes.

Sonia, la hija mayor de Margarita, fue violada por su padre desde los ocho años de edad. A los 12 quedó embarazada, y Margarita la presionó para saber de quién: “Obligué a mi hija a que me confesara de quién era el hijo, y salió cierto que el hijo era de Juan, pero cuando intenté reclamarle casi me mata. Ese día nos pegó a puras patadas a las tres”.

Cuando llegaba borracho, Juan obligaba a Margarita y a Juana a tomar con él, y Margarita se volvió alcohólica: “Yo ya no quería vivir, no podía hacer nada por mí ni por mi hija ni por mis nietas; yo no era nadie, no sabía hablar el español, la gente no me entendía, la justicia no me hizo caso. Ahí fue que agarré vicio de trago”.

Juan siguió violando a Sonia, y al año y medio de haber tenido a su primera hija, Sonia volvió a quedar embarazada de su padre. A sus 15 años, Sonia llevaba siete años de violaciones incestuosas, dos criaturas, y era golpeada cuando se resistía a tener relaciones sexuales. Sonia relata: “Un día yo bajé a lavar ropa al río, y vi a lo lejos cómo mi papá le quitaba la ropa a mi hermanita de cinco años y cómo la empezaba a manosear. Yo sentí una cosa tan fea, tan fea en todo el cuerpo, una impotencia, una rabia, un enojo, que me juré que mi hermanita no pasaría lo mismo que yo”.

Ese mismo día por la noche, Juan llegó directamente a golpear a Margarita, quien se encontraba alcoholizada. Juan les pegaba alternadamente a Margarita y a Juana, pero más a Margarita, que ya estaba inconsciente. Esa noche del 23 de enero de 2005, a sus 15 años de edad, Sonia no tuvo duda: fue al fogón, tomó un leño y mató a su violador y golpeador de su madre.

Las tres mujeres abandonaron el rancho. Juana se fue a la cabecera municipal de Carranza con sus seis hijos, y Margarita y Sonia regresaron con los suyos a Mitontic. Margarita dijo que habían regresado huyendo de la violencia de Juan, pero a los dos meses Juana se presentó con la familia de Juan, pues en Carranza no encontró medios de sobrevivencia para sus seis hijos. Y así los familiares de Juan se enteraron de que había muerto.

Al presentar a Juana con las autoridades locales, ésta confesó la historia. Margarita y Sonia aceptaron los hechos. Al ser juzgadas, el magistrado de la Sala Regional Colegiada en Materia Penal Zona 01, Tuxtla, del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chiapas, consideró falsa la declaración y sentenció a Margarita como culpable del delito de homicidio calificado. Juana fue encarcelada por encubrimiento y Sonia fue trasladada al Centro de Readaptación para Menores Villa Crisol, donde pasó dos años y medio, y luego quedó libre.

Margarita fue enviada a la cárcel preventiva de Carranza con una sentencia de 15 años, donde permaneció casi cuatro años. En el 2008, a Margarita se le trasladó al Penal 5 de San Cristóbal de las Casas, donde, pese a que no debía convivir con los reclusos, quedó embarazada. En 2009, por intervención del Centro de Derechos Humanos de la Mujer de Chiapas (Cdmch), se apeló su sentencia y ésta quedó por 11 años y ocho meses. Margarita lleva siete años privada de su libertad, por lo que ya cumplió más de 60% de su sentencia.

Sonia vive en otro municipio y cuida de sus dos hijas (producto de la violación incestuosa), de un hijo que tiene con su actual pareja y de la niña que tuvo su mamá en la cárcel.

Gracias a Rosa López Santis, indígena tsotsil trilingüe, defensora del Cdmch que llevó el caso (asentado en la causa penal 30 del 2005, radicada en el Juzgado Mixto de Primera Instancia de Venustiano Carranza), ya se concedió a Margarita la suspensión de sentencia. Pero para poder salir libre necesita pagar una multa de 34 mil 799 pesos.

El caso de Margarita está en la Mesa de Reconciliación y Revisión de Expedientes del gobierno de Chiapas (número 379/MR/2010), y su defensora ha apelado a que las autoridades estatales asuman el pago de la multa.

El gobernador Sabines ya respondió positivamente, y ofreció prestar ayuda a estas tres mujeres para que rehagan sus vidas. Sin embargo, es imprescindible no olvidar que casos similares a los de Margarita, Sonia y Juana se repiten en nuestro país; por eso una cuestión fundamental es la de qué podemos hacer. Por lo pronto, en este contexto preelectoral, apoyar a las líderes indígenas que aspiran a ocupar posiciones de toma de decisiones. Ellas son las que denuncian y defienden a sus compañeras.

http://www.proceso.com.mx/?p=299170

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