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Archivar como 30 abril 2012

Calderón defiende en Europa a otro priista “notable”: Ulises Ruiz, acusado de matanza en San Juan Copala

Por: Redacción / Sinembargo – abril 26 de 2012 – 0:00

Por Marco Appel

BRUSELAS. (apro).- El presidente Felipe Calderón salió en defensa de otro priista: el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, para impedir que sea denunciado penalmente en los tribunales de Finlandia por su apoyo al grupo paramilitar que, el 27 de abril de 2010, asesinó en las inmediaciones de San Juan Copala al activista finlandés Jyri Jaakkola.

Antes, el presidente Calderón –quien a su vez está acusado de crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional de La Haya—había solicitado oficialmente al gobierno estadunidense que le otorgue inmunidad al expresidente Ernesto Zedillo, que enfrenta una demanda por su presunta responsabilidad en la masacre de indígenas en Acteal, Chiapas, ocurrida durante su sexenio.

Los abogados mexicanos de la familia Jaakkola, David Peña y Karla Michel Salas, que se encuentran en Bruselas para informar a organizaciones de derechos humanos, funcionarios y eurodiputados sobre el estado de las investigaciones en torno al caso, fueron sorprendidos por la inesperada presencia en la misma ciudad del subsecretario para Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Max Diener Sala.

En una campaña inédita de contracabildeo en los gobiernos panistas, el emisario del presidente Calderón solicitó de último minuto verse con los interlocutores europeos de los abogados mexicanos: con Nancy Cano, representante de Amnistía Internacional Bélgica, y con la eurodiputada finlandesa Satu Hassi, entre otros, además de que pidió participar en un foro de la fundación alemana Böll, donde se discutió el caso Jaakkola y la ineficacia del sistema de justicia mexicano, en el cual los oradores originales serían Peña y la eurodiputada Hassi.

No sólo eso: el alto funcionario calderonista también tiene planeado acompañar a Peña y Salas a Finlandia, donde este viernes 27 asistirán a un evento de conmemoración por los dos años del asesinato de Jyri, cuyo crimen sigue impune. Diener Sala logró imponer su presencia en ese acto después de solicitárselo, apenas unos días antes, a la sección finlandesa de Amnistía Internacional, que lo organiza.

Como lo informó la prensa mexicana el fin de semana pasado, Peña viajará al país nórdico para afinar los detalles técnicos del “recurso de extraterritorialidad” que los padres de Jyri Jaakkola decidieron interponer ante la Fiscalía General de Finlandia contra el exgobernador Ulises Ruiz y funcionarios de su administración, a quienes se les pretende enjuiciar por haber financiado o tolerado las operaciones del grupo paramilitar Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), cuyos hombres dispararon contra Jaakkola y los activistas humanitarios que viajaban con él, entre ellos la defensora de los derechos humanos Beatriz Cariño, quien también fue asesinada.

Una vez terminado la reunión convocada por la Fundación Böll –y cuyos asistentes se comprometieron a respetar la llamada regla del Chatam House o de confidencialidad de la información ahí vertida–, Diener Salas aseguró a este corresponsal que era pura “coincidencia” que su viaje a Bruselas se diera al mismo tiempo que el de Peña, aunque no supo qué decir respecto a su posterior desplazamiento a Finlandia justo el día que se cumple el segundo aniversario de la muerte de Jyri Jaakkola y que se realiza un acto en su memoria.

Señaló que él iba en principio sólo a entrevistarse con el presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz, pero no precisó cuándo fijó la cita, ya que según información de activistas que se comunicaron con diplomáticos del Servicio Europeo de Acción Exterior, Diener Salas los habría contactado tan precipitadamente que no dio tiempo de preparar una agenda.

Apresurado por personal de la embajada en Bruselas para abandonar el lugar del evento, el subsecretario explicó brevemente a Apro que su propósito es asistir a las reuniones para ”ponerse a disposición” de la gente, informarles ”que hay apertura” de parte del gobierno de Calderón en la resolución del caso y que “hace todo lo posible” para dar con los culpables materiales.

La mañana de este miércoles 25, el funcionario mexicano se entrevistó con Hassi, quien ha realizado dos giras de trabajo a México y Oaxaca en seguimiento al caso de Jaakkola, cuya familia es cercana a ella.

Antes de ese encuentro, la eurodiputada se reunió a desayunar con un grupo de corresponsales, entre ellos el de Apro.

Ahí afirmó: “Apoyo la idea de que Finlandia tome el caso. En el Ministerio del Interior finlandés hay un genuino interés de que este caso sea resuelto. El hecho de que David Peña se vaya a encontrar con el nuevo presidente finlandés (Sauli Niinistö) y con el ministro de Relaciones Exteriores (Erkki Tuomioja) demuestra el alto nivel de interés que hay en Finlandia en el tema. Queremos ver resultados en cuestión de meses, no vamos a esperar años.”

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/26-04-2012/216749. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley.

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La silla vacía de Regina

Lydia Cacho

30 de  abril del 2012

Regina Martínez era más bien tímida, siempre cargaba su grabadora, una libreta con pluma negra y de vez en vez se acomodaba los lentes como un tic cuando estaba muy concentrada en entrevista. Durante años fue corresponsal de La Jornada en Veracruz y como todas las reporteras y reporteros del País trabajaba también para medios locales para poder subsistir. La última década, hasta antier, fue corresponsal de la Revista Proceso. Hasta antier que apareció asesinada en su casa, severamente golpeada. No quiero imaginarme cómo murió, espero que podamos averiguarlo para conocer a los culpables. Regina no hubiera imaginado nada, hubiese buscado la evidencia, las pistas, perseguido a todas las fuentes para contrastar la información. Con discreción y ética hubiese trabajado hasta hallar las piezas del rompecabezas que llevan a la verdad. Así debemos hacerlo sus compañeras, sus compañeros indignados frente a este asesinato.

Ya la organización Artículo 19 reveló hace un mes que del año 2000 al 2011, organizaciones criminales mataron violentamente a 77 periodistas. En meses recientes estos grupos asesinaron a 15 reporteros y reporteras, desaparecieron a tres y atacaron con armas de fuego o explosivos 19 centros de información mediática. Pero también supimos que una gran parte de los ataques a periodistas los perpetran agentes del Estado: gobernadores, alcaldes, policías y militares incómodos ante las investigaciones periodísticas certeras. No podemos olvidar que éste es el quinto asesinato de periodistas en Veracruz bajo el Gobierno de Javier Duarte y que trece periodistas han salido de ese mismo estado por amenazas de muerte y censura contralada por el propio Duarte (este es el contexto). Ninguno de los asesinatos en esa entidad ha sido esclarecido ni hay detenidos.

Las primeras pistas para investigar su muerte deben, necesariamente, comenzar al leer sus últimos reportajes y notas publicadas por la agencia de noticias APRO, perteneciente a la revista Proceso. “Detienen en Veracruz a 9 policías vinculados con el narco” y “Capturan en Veracruz a la ‘Comandante Tere’ presunta jefa de sicarios”.

Aquí debo acotar que mientras muchos reporteros simplemente transcribían los informes policíacos sobre el narco, Regina investigaba, entrevistaba y, sobre todo, documentaba esas entrevistas, es decir, hacía periodismo como se debe y no como se puede, en un País que incita a no hacer esfuerzos para no arriesgar la vida en esta profesión. Por respeto a ella no debemos especular nada, sino ir a las historias que nos llevan al final de su vida luego de más de veinte años de ejercer periodismo.

Y sí hay solidaridad gremial y social, por eso varios, varias periodistas seguimos con vida. Desde hace noventa años comenzaron a reunirse escritores, escritoras, poetas y periodistas que decidieron utilizar su pluma, su inspiración, su fama y su poder de incidir para proteger a quienes en sus propios países y en remotos territorios vivían persecución y encarcelamiento por ejercer su libertad de expresarse, por escribir poesía que invitaba al disenso y a la crítica social. Cuando  esa agrupación, denominada PEN internacional comenzó a revelar no solamente los encarcelamientos injustos sino las persecuciones de Estado, torturas y asesinatos de periodistas, le siguieron otras organizaciones civiles que se fueron especializando en proteger a quienes desde la literatura, los medios, las redes sociales  y el periodismo evidencian actos de corrupción, injusticias, crímenes y violaciones a los derechos humanos. El escritor John Ralston Saul, presidente de PEN internacional propuso hace tiempo que en cada acto de ese club se ponga una silla vacía en representación de las y los periodistas asesinados y desaparecidos de México.

En los últimos años, cada vez que he asistido a algún evento de PEN internacional una silla vacía en el escenario nos recuerda la ausencia por muerte, desaparición o encarcelamiento de alguien que, como nosotras, simplemente ejerció su profesión sin quebrarse ni callarse. Este lunes 30 de abril del 2012 la silla de Regina no estará vacía, nos sentaremos en ella las reporteras y reporteros que la conocimos, hasta saber quién la asesinó. Ella lo hubiera hecho por nosotras.

@lydiacachosi    

http://www.lydiacacho.net

http://www.vanguardia.com.mx/lasillavaciaderegina-1277173-columna.html

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Niño Burbuja

Denise Dresser

 

30 de abril 2012

En los setentas se volvió popular una película llamada “The Boy in the Plastic Bubble” (El Niño en la Burbuja de Plástico) y el protagonista vivía aislado del mundo por un problema inmunológico. En México hoy tenemos nuestra propia versión encarnada por el candidato Enrique Peña Nieto. Así como John Travolta temía a los microbios, el puntero priísta le teme a los debates. Le teme a la confrontación de ideas y cómo defendarlas. Le teme a las preguntas incómodas y cómo contestarlas. Prefiere vivir en un mundo controlado, artificial, encapsulado, lejos de cualquier paso en el mundo real que podría mostrar su debilidad discursiva. Su fragilidad propositiva. La acusación de vaciedad que lo persiguiría en los auditorios ante los cuales no se quiere presentar. La percepción de incapacidad que lo acompañaría frente a los foros que rehuye. Peña Nieto prefiere ser catalogado de cobarde que de estúpido.

“Dame la palabra correcta y moveré al mundo,” escribió Joseph Conrad. Porque las palabras son poder. Poder para persuadir, para convencer, para disentir, para construir democracias y habitarlas. Poder que el priísta demuestra que no tiene. La libertad se forja a martillazos sobre el yunque del debate y eso es precisamente lo que Peña Nieto evade. Prefiere —por lo visto— el autoritarismo silencioso a la democracia gritona. No quiere construir espacios cívicos y participativos, plurales y educativos. Y con ello revela su problema principal: no ha aprendido a debatir ideas sino a memorizarlas; no ha aprendido a pensar en las políticas públicas sino a repetir lo que le colocan en el teleprompter.

Y la reticencia de Peña Nieto tiene efectos y muy graves. México tiene un problema de desinformación ciudadana. De personas que se oponen a las reformas estructurales pero no entienden por qué otros subrayan su necesidad. De personas que le apuestan a líderes providenciales y no asumen responsabilidades individuales. Los mexicanos cuentan con pocos mecanismos para expresar sus preferencias más allá del voto sexenal. No tienen acceso al aprendizaje sobre la cosa pública más allá del periódico que leen de manera superficial y el programa de televisión que contemplan de manera pasiva. México hoy padece un democracia delgada, una democracia de urnas presentes y ciudadanos ausentes. Y Peña Nieto contribuye —al rechazar el debate— a esa democracia de baja calidad.

Como lo argumenta el filósofo político Benjamin Barber en Strong Democracy, la democracia necesita ciudadanos eficaces: hombres y mujeres ordinarios haciendo cosas extraordinarias de manera regular. Por ello, la tarea más urgente para el país es la construcción cotidiana de ciudadanos. El cultivo de lo que Tocqueville llamó “los hábitos del corazón”. La promoción de actitudes necesarias para que la democracia funcione. La construcción de foros públicos donde se discuta, se aprenda, se presenten datos, se comparen cifras, se conozca al otro y qué opina. La transformación de cada estudiante y cada trabajador y cada ama de casa y cada periodista en un aprendiz de la libertad. Al negarse a debatir —más allá de los dos debates acortados y acartonados del IFE— Peña Nieto coarta la posibilidad de esa transformación.

Hoy, con todo lo que hay en juego en la elección presidencial hay que concebir el debate para educar no sólo para influenciar; el debate para construir ciudadanos no sólo para presionar a políticos; el debate para proveer conocimiento a la población y no sólo para atarse a preguntas prestablecidas; el debate para informar a la opinión pública y no sólo para usarla como público de telenovela.

Por ello hay que obligar a Peña Nieto a salir de su burbuja y darle un buen pinchazo para romperla. Obligarlo a salir a la democracia contestataria y sin acordeones. Obligarlo a contestar por qué el Estado de México ocupa el primer lugar en robo de automóviles de toda la República. Obligarlo a responder por qué en los últimos años han muerto más mujeres en la entidad que gobernó que en Ciudad Júarez. Obligarlo a explicar por qué el territorio mexiquense ocupa uno de los últimos sitios en el índice de transparencia gubernamental elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad. Obligarlo a decir por qué, ahora sí, el PRI apoyaría reformas estructurales que ha pasado los últimos dos sexenios rechazando o saboteando.

En países con una cultura del debate se enseña a los ciudadanos a pelear con las palabras, y en México llegó la hora de que el puntero presidencial aprenda a hacerlo también. En países con democracias funcionales, las personas entienden que la información no es prerequisito del debate sino su producto y Peña Nieto debe enseñarnos que sabe cómo dominarla. Que sabe cómo convertir copetes acicalados en argumentos duros. Que sabe confrontar ideas para esclarecerlas. Que está dispuesto a participar en un argumento con el objetivo de arribar a la verdad. Para llegar a ella México necesita, como lo diría Hamlet, “palabras, palabras, palabras”. Pero palabras pronunciadas en debate tras debate y no sólo leídas en un teleprompter.

 

http://www.vanguardia.com.mx/ninoburbuja-1277176-columna.html

 

 

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Diatriba contra ricachones

Diciembre 2009 |

Entre el tiradero de cadáveres, las cataratas de decapitados, encajuelados, acidificados, amputados; entre los alaridos y los gritos, las persecuciones, los retenes, las balaceras, las granadas y los AK-47, los helicópteros y los chalecos antibalas; entre el chirriar de dientes, el chillido de los neumáticos, las sirenas ululantes y los disparos nocturnos; entre los chorros de lágrimas y sangre los ricachones se exhiben en las zonas higienizadas de los diarios, todos fashion.

Entre los géisers de hojalata y polvo, entre los racimos de niños miserables decorados de moscas, mocos y manchas, los tragafuegos astrosos, las ancianas perchero, las putas flamígeras, los mendigos que cargan sus costras de cochambre, los ricachones beben drinks.

Entre las marchas y manifestaciones, huelgas y plantones, bloqueos y barricadas; entre el esputo de los demagogos, la morriña de los diputados, los balbuceos de los gobernantes, los alaridos de los líderes sindicales, la alharaca de los mesías, el tartamudeo de los gobernantes, los ricachones eligen yate.

El rico que no piensa al levantarse qué puede, debe hacer por México no es rico, es ricachón. El depredador que urde estrategias para no pagar impuestos no es rico, es ricachón.

Lo único más publicitado que los cadáveres, en México, son los aspavientos de los ricachones. Las mariantonietas en su corte de criadas malpagadas, “damas” instintivamente peroxidadas, laboriosamente pilateadas, masajeadas, yogaficadas, guorcauteadas, tetasiliconeadas, trompabotoxeadas, totalmente victoriasicreteadas y guccichiadas, retacando juanetes en sus zapatitos de cristal, tintineando la saliva portátil de sus joyas, el fulgor de sus tans, yogasudantes, koanmeditantes, arteparlantes. Y los caballeros refundidos en sus apos, armanimaneados y dolce&gabbaneados, aerodinámicos espermatozoides en el condón de sus Ferraris, colgados del coeficiente intelectual de su Bvlgari, pedorreantes de nubelcuisín, eructantes de biborova, amasados por sus putas eslovacas, ladrándole a su blacberri, y el domingo, ya perdonados quienes los ofenden, van al club a ver a Princesita y a Champion que montados en “Tonnerre” y en “Boucle d’Or” cabalgan hacia la olimpiada de 2028.

Los ricachones en la pasarela de su chabacanería, más veloces que su arribismo. Sentados en la corte de los milagros de su boato tercermundista. Estelares en el show de su prepotencia. Vienevienes de Wall Street. Amos del (tercer) mundo. Batmans de la triquiñuela. Siempre en la puja de su esnobismo, empujando bolas de oro pestilente, ricachones graduados en catar vinos pedantes y concelebrar caviares, decorados de titanio y piel chamois, trabucando pedigrí con marchantes de heráldica, mercando honoris causae en universidades con licenciaturas en especulación y posgrados en usura, sangre azul garantizada por un Gotha de paspartú.

Nada han patentado, explorado, salvado, descubierto. Sólo nuevas formas de engañar en un país donde engañar es meritorio. Se miran, se aplauden, se retratan, se enseñan. Ricachones peritos en rotar obreros “eventuales” y despedirlos a tiempo. Amos del glutamato monosódico, tycoons de la papa frita, magnates de la galantina, emperadores del descuento, robber barons de la anemia, acólitos de la franquicia, potentados del giro negro, marchantes de ataúdes, magnates de la construcción que construyen palacetes para vendérselos a los magnates que venden autos de lujo a los magnates de la construcción. Aristocracia centavera, usureros de toma y daca, chantajistas, con fortunas de diamantina que multiplican con otros ricachones igual de venividivicis; tapando el sol con un contrato, invirtiendo en lechos de Procusto, metidos en los pañales de Midas, a la vera de purpurados que entonan maitines en baños de vapor y rematan indulgencias en campos de golf.

Vuestros placeres son baratos y os hacen aún más ricos. Os veo buscando un burgués del XVIII entre los anticuarios de Amberes que luego presumiréis antepasado, poniéndoos poéticos al describir las lágrimas del vino en la copa de catar, dictando conferencias sobre el Nasdaq o los usos del carey. Os veo ordeñando a la Victoria de Samotracia, pagando fortunas para salir en ¡Hola! de la mano de por lo menos un remoto Braganza, cabeceando en La Bastilla mientras agoniza Mimí, comprando adrenalina en Las Vegas, realizando el descomunal esfuerzo de leer una novela de Dan Brown, equilibrando a duras penas el culo tricolor en las pistas de Verbier, envidiando el cutis de vuestro sastre en Saville Road, llevando a vuestra esposa –toda ascos y mohínes– a orar a Getsemaní…Bah. Según el Sistema de Administración Tributaria hay empresas que defraudan al fisco pagando acaso el 1,7% de sus ingresos acumulados. Ricachones. Una amenaza para México. En los países en los que ya no hay nada que robar –decía Wolinski– es donde más abundan los ladrones. ~

http://letraslibres.com/revista/columnas/diatriba-contra-ricachones

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Estando aquí no están

Viernes, 27 de Abril de 2012 06:12 |
Escrito por Andrés Lajous

Paso frente a una gasolinera en día soleado. Veo agua corriendo por el parabrisas y un poco de espuma blanca que gotea de un trapo preparado para sacarle brillo al rojo chillón de un espejo lateral.

La imagen podría ser la de un video sacado de los años ochenta en el que una joven rubia con cuerpo exuberante lava un coche con poco ropa. La espuma le cae en la mejilla y sonríe coqueta, esperando que otras mujeres le avienten agua mientras lavan un coche, o que el conductor aparezca con actitud de heraldo montado en su caballo. Las imágenes se mueven en cámara lenta, con los rayos del solo provocando un reflejo en el lente, las mujeres pueden ser porristas o al menos colegialas.

La imagen anterior, no sólo es como de video musical o película erótica, sino es también la descripción indirecta de un mercado laboral: el del servicio en las gasolineras.

Un mercado que con esas características no existe en México. Donde existe, nutre una fantasía basada en la presencia de “trabajadores/as” temporales de baja productividad y poco capital humano, como en otras latitudes lo son estudiantes de preparatoria o de recién ingreso a la universidad.

Volvamos a la imagen en cámara lenta: a la espuma, el agua, el sol. El foco de atención es la cara de un señor, de unos 45 años, mientras limpia el parabrisas de una camioneta. No es muy alto, de piel morena y el cutis marcado por los estragos del acné juvenil. Frunce un poco el ceño tratando de evadir el reflejo del sol. Con el jalador quita las burbujas y las manchas que deja el agua. La manga recta de su uniforme verde no le permite doblar el brazo por completo porque se abulta del lado inverso al codo. Se ve y oye como traga saliva y carraspea. La garganta la tiene siempre seca debido a los gases de la gasolina que a diario respira. Al mareo uno se acostumbra, pero es la garganta la que no deja de molestar.

Este señor, que desde temprano en la mañana golpea los vidrios laterales traseros de los automóviles a los que despacha gasolina para después gritar “ceros”, no recibe un salario por su trabajo. Por el contrario, él paga al propietario de la gasolinera por poder ofrecer su servicio. El espacio que permite capturar una renta haciendo algo que los conductores podrían hacer (y de hecho hacen en buena parte del mundo) vale dinero, y los propietarios de las gasolineras no desaprovechan la oportunidad de ponerlo a la venta. Quien paga la cuota diaria, también está obligado a pagar la cuota de uso del uniforme, y se tiene que comprometer a vender X productos adicionales al día. Las propinas de los automovilistas sirven para pagar las cuotas, pagar la diferencia en caso de no vender los productos adicionales predeterminados, y para pagarse la vida. No hay otro ingreso, no hay derechos laborales, no hay seguridad social, no hay pensión, no hay registro. En pocas palabras no hay evidencia de que alguien tiene trabajo.

Los despachadores de gasolina están ahí, esperando en hilera junto a su isla, levantando un trapo para llevar autos a su propia bomba. Los despachadores de gasolina no están ahí. Se suman a los oficios de “nadie”. A los que están ahí a voluntad del que los requiere, y desaparecen también sujetos a esa voluntad. Son víctimas del mismo residuo feudal que constituyen las propinas a los meseros, como las llamó Jesús Silva-Herzog Márquez. Un ingreso que depende de la decisión del cliente, de su estado de ánimo, de la morralla a la mano: del poder conspirando con el azar. Incluso la situación es peor que en el servicio en restaurantes donde existen normas no escritas que aunque no extinguen la arbitrariedad, la moderan: el 10%, 15% o 18% de la cuenta. En el servicio de despacho de gasolina, ¿cuánto es la propina adecuada? ¿Qué cifra permite mantener la invisibilidad? ¿Cuánta voluntad no rebasa los extremos inferiores y superiores del buen gusto?

http://www.diariolibertad.org.mx/dlib/index.php?option=com_content&view=article&id=10062:estando-aqui-no-estan&catid=3:juicios-y-opiniones&Itemid=2

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Manifiesto chilango

Gabriela Warkentin
04/29/2012 – 01:57

Nací en pleno Paseo de la Reforma —bueno, en un hospital en pleno Paseo de la Reforma—. Luego viví en varios lugares y doy gracias a los dioses porque brincar de país en país me vacunó de cualquier obsesión nacionalista, ésa que dice que sólo lo local, lo local y que los del terruño de enfrente pasen a saludar a su distinguida madre. Tuve la suerte de moverme entre discursos y sabores, pero siempre supimos —mi familia, yo— que regresar al Distrito Federal, a la ciudad de México, a México, era como llegar a casa.

Ciudad caótica, entrañable, hostil, espléndida, contradictoria; poblada, sobrepoblada, engentada; con grandes parajes casi solitarios, callejones íntimos, plazas dedicadas; barrios y desarrollos urbanos, que van de la raigambre prehispánica y la marca de la Colonia al suburbio texano; oferta cultural, espacios públicos recuperados, vialidades atrofiadas, servicios irregulares.

He recorrido el DeFe, como me gusta llamarle, a pie, en bicicleta, en transporte público, en carro. De pequeña mi madre me llevaba, en su vochito y luego “a pata” (que caminar es rico, mi’jita, no se te olvide), por las calles del Centro, la Lagunilla y un poco más allá. Aprendí el placer del taco y la quesadilla callejera, que en esta familia, mi’jita, se come todo, se prueba todo y no se le ponen peros a la comida (bueno, nunca pudieron quitarme la fobia al chocolate). Mi mundo chilango iba del Centro al Sur, aunque luego mis padres decidieron mudarse al suburbio sateluco que siempre odié. El suburbio es de plástico, las pesadillas de sonrisa macabra, el cielo está truqueado y el pasto pintado… de verde. Tan pronto pude, independicé mi vector.

Llegó la adolescencia y eso que se llama tierna juventud. Marchamos por el DeFe, cuando tocaba, tomamos la plaza con el Inge Cárdenas, nos reuníamos en cafés a arreglar el mundo. Me medio mudé a casa de mi abuela para huir del suburbio, y desde las entrañas tlalpeñas nos comíamos utopías y posibilidades. Viví el temblor del 85 y el descubrimiento de la solidaridad espontánea; el Mundial del 86 y mi pasión futbolera hinchada. En camión nos íbamos del Chopo al Sur y luego al Centro, persiguiendo infames cineclubes. Y si podías aventarte de a cuatro películas por sentada, pues qué mejor: callos en los ojos, ego alimentado. Participé de servicios sociales y activaciones culturales, allá por Iztapalapa, luego en Xochimilco, en Milpa Alta, en el viejo Santa Fe, con la sorpresa de ir descubriendo hilos de calles y casas y gente y colores deslavados. Recuerdo las peores épocas de la contaminación, cuando abrir los ojos era un reto al destino y seguir viviendo acá un absoluto acto de fe… o de irresponsabilidad.

Muchos se fueron yendo, porque la ciudad creció, se hizo peligrosa. Muchos más nos quedamos. Comencé a trabajar, me mudé a zona más céntrica y a vivir un DeFe que despertaba a los restaurantes de mesa en la banqueta y los conciertos y las exposiciones y las eternas marchas y los debates y sí… la vida. Luego se fue manifestando en su pluralidad, para convertirla en bandera y en orgullo. Retomamos la bicicleta cuando se pudo, volví a caminar la ciudad de un lado al otro, y a padecer el tráfico cuando la estúpida rutina te lleva en menos de tres horas (eso quieres creer) del centro-al sur-al-poniente y apúrate que se hizo tarde y no te pongas de malas, pinche tráfico, y sí, ya llovió ¡carajo! ¿Por qué a los chilangos la lluvia siempre nos agarra sin impermeable ni paraguas y con el córrele que te empapas?

Hoy es domingo, habrá gente paseando por la ciudad. Hoy también arrancan las campañas por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Quise, por ello, recordar lo que esta ciudad me significa: un manifiesto chilango para afirmar y mejorar este espacio que me permite ser.

Es de noche, vienes en avión a punto de aterrizar en la ciudad de México. Por la ventanilla te atrapa esa manta infinita de luces. Se hace un silencio especial. De pronto sonríes. Y sabes: has llegado a casa.

Veamos ahora qué historia nos contamos.

Twitter: @warkentin

(Académica de la Universidad Iberoamericana)

http://www.ngpuebla.com/node/21152

 

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