Enrique Peña en la Ibero
Manuel Camacho Solís
(Coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México)
14 de mayo 2012
¿Qué originó la protesta de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana contra el candidato del PRI Enrique Peña Nieto? He escuchado dos explicaciones. La primera, la de quienes descalifican a los jóvenes que protestaron, con los argumentos de los años 60, de que quien organizó la protesta fue “gente de afuera”, “turbas fascistas”, “provocadores profesionales”, etc. La segunda proviene de académicos independientes que estuvieron ahí presentes, quienes sostienen que, en efecto, había malestar contra el candidato por no coincidir con él y porque anteriormente les había cancelado la visita, por lo que algunos jóvenes pensaban cuestionarlo en el auditorio y se habían organizado para mostrar su inconformidad, pero que esa protesta limitada se hizo más grande por la manera como el candidato entró, respondió y reaccionó.
Quienes ahí estuvieron y conocen la universidad, coinciden en que, en un ambiente ya no propicio, molestó a los estudiantes que un grupo organizado afín al candidato hubiera ocupado (tomado) desde temprano buena parte de los asientos del auditorio. Lo sintieron como una intromisión. Cuando vinieron las preguntas, muchos no encontraron respuestas directas, sino las posiciones retóricas conocidas, por lo cual se siguió extendiendo la impresión de que no se les tomaba realmente en cuenta. Se coincide en que la respuesta que dio sobre Atenco terminó por inflamar los ánimos. Ésta puede ser políticamente correcta dentro del PRI, pero no iba ser bien recibida por los jóvenes y menos aun por quienes han estado en contacto con la doctrina de los derechos humanos y con organizaciones no gubernamentales que los defienden. La inconformidad siguió creciendo cuando el candidato salió por la puerta de atrás del auditorio. Como ha ocurrido en otras partes del mundo, los jóvenes hicieron uso extensivo de la tecnología para intercomunicarse y difundir lo sucedido.
Si los preparativos para su entrada y su forma de responder hicieron crecer la protesta, en la Ibero había un ambiente propicio. En esa universidad hay muchos jóvenes bien informados, conscientes e inquisitivos. Ahí existe un consenso extendido contra el autoritarismo, en favor de la libertad de expresión, el respeto a los derechos humanos; contra la corrupción y los privilegios.
Quienes protestaron no fueron jóvenes de los barrios más pobres. La protesta no fue por asuntos menores. Por el contrario, se trata de jóvenes estudiosos, informados, politizados, provenientes de familias con recursos.
Más allá de las causas inmediatas, todo indica que las clases medias se están moviendo y que el prototipo que representa Peña Nieto no convence a los votantes mejor informados. Sigue existiendo un voto antiPRI y como antes éste se activa por la participación de los líderes de opinión del círculo rojo y de los ciudadanos más conscientes.
Aunque algunos noticieros de la televisión hayan presentado la protesta como apagada (sin sonido) y los responsables de la campaña hayan respondido con oportunidad, la prensa en su mayoría cuide al candidato y esté en marcha una explicación políticamente conveniente, Enrique Peña sabe lo que ocurrió. El hecho fue suficientemente fuerte como para que haga reflexionar al propio candidato del PRI o incluso para que le deje una huella en su psique política.
Por lo pronto, los jóvenes y los nuevos votantes se han empezado a hacer sentir. El efecto electoral que este hecho tendrá ha sido encapsulado por el control de medios. Aun así, en lo inmediato, son previsibles dos reacciones: que EPN regrese a su táctica de no debatir ni exponerse ante auditorios y medios de comunicación que no estén controlados, con lo cual se seguirá aislando del círculo rojo y del voto de los independientes; y el inicio de la cristalización del voto antiPRI entre una parte de los votantes independientes. En lo mediato, esta protesta previsiblemente se volverá un referente de otras, sobre todo después de la elección.
El Universal
http://www.vanguardia.com.mx/enriquepenaenlaibero-1285826-columna.html
“Fuera Peña Nieto”
John M. Ackerman
El viernes pasado en la Universidad Iberoamericana los derechos de Enrique Peña Nieto no fueron tocados ni con el pétalo de una rosa. El candidato pudo entrar sin problema al auditorio universitario, exponer sus ideas con calma, contestar una veintena de preguntas y todavía tomar el micrófono un momento más para “aclarar” su responsabilidad en el caso de la represión policiaca en San Salvador Atenco. Posteriormente salió del recinto, paseó rápidamente por la universidad y finalmente abordó su vehículo con el pulgar en alto sin que absolutamente nadie obstruyera su paso.
La valiente protesta de los estudiantes fue totalmente pacífica. Los gritos generalizados de “¡fuera!”, “¡asesino!” y “¡cobarde!”, así como las cartulinas que señalaban a Peña como “corrupto” y “represor” fueron auténticas expresiones de repudio protegidas por el derecho constitucional a la libertad de expresión. Ningún candidato o funcionario público tiene el derecho a que le aplaudan los ciudadanos. Los ciudadanos tampoco tienen la obligación de dirigirse con “respeto” o “buenas maneras” hacia los políticos.
Algunas voces lamentan que los “insultos” sustituyan a los “argumentos” y las “razones”. Pero en este caso existen “razones” de sobra para que los jóvenes se indignen ante la presencia del candidato priísta en su casa de estudios. Es precisamente la inteligencia y el análisis crítico lo que permite a la población darse cuenta de lo que implicaría el retorno de los dinosaurios al trono. Es también la claridad y la congruencia lo que exige que nos acordemos de las mujeres violadas y los jóvenes asesinadas en el operativo policiaco en Atenco los días 3 y 4 de mayo de 2006. En todo caso, los que no tienen “argumentos” serían los cada vez menos jóvenes pasivos e irreflexivos que se limitan a consumir acríticamente las mentiras de las principales televisoras.
En la Ibero Peña Nieto reconoció y se enorgulleció de su responsabilidad por el operativo en Atenco: “Fue una acción determinada que asumo personalmente para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública”. El mismo día en la mañana, en el programa radiofónico de Carmen Aristegui, Peña también descalificó el caso presentado contra Felipe Calderón en la Corte Penal Internacional por su posible responsabilidad en la crisis humanitaria que se vive en el país.
Queda claro que la rendición de cuentas no sería un punto fuerte en un eventual gobierno del PRI. Peña daría continuidad absoluta a la política de la impunidad y encubrimiento de altos funcionarios que se ha afianzado a lo largo del sexenio actual.
El presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, ha pedido a las autoridades de la Ibero que investiguen quiénes fueron los manifestantes. Pero los reportes periodísticos y videos demuestran que los únicos “acarreados” en el acto en la Ibero fueron los cientos de jóvenes que llegaron a la universidad en camiones desde las ocho de la mañana cargando cartulinas impresas profesionalmente con lemas en favor del candidato del PRI. De acuerdo con las crónicas, los allegados a Peña alcanzaron a llenar casi tres cuartas partes del auditorio y dejaron fuera a la mayor parte de la comunidad universitaria que tenía interés en presenciar el acto.
Recordemos que el priísta ya había cancelado su asistencia a la Ibero en dos ocasiones anteriores. Asimismo, eligió el viernes para el encuentro actual porque es el día de menor afluencia estudiantil, ya que la mayor parte de las clases solamente se celebran de lunes a jueves. Hubo reportes de que los priístas incluso ofrecían dinero a los estudiantes a cambio de tener un “buen comportamiento” en el acto. Igualmente, al terminar el acto, Peña fue quien decidió salir por la puerta de atrás del auditorio y cancelar su participación en el programa de RadioIbero, aun cuando contaba con la protección de más de una veintena de escoltas.
El candidato no tuvo interés alguno en entablar un diálogo auténtico y espontáneo con los estudiantes. Quien le faltó el respeto a la comunidad y los principios universitarios no fueron los alumnos de la Ibero, sino el candidato del PRI.
En una verdadera democracia, los candidatos presidenciales deben estar en contacto constante con la población, dialogar con los ciudadanos y debatir frecuentemente con sus adversarios. Pero Peña prefiere esconderse en una burbuja mediática y comprar lealtades y complicidades.
Los priístas suelen decir que “en política, todo lo que se puede comprar con dinero es barato”. Ello porque al llegar al poder el enorme gasto en la campaña siempre es más que recompensado con el botín del presupuesto y el poder público. Pero en este caso los alumnos de la Ibero han dado un inspirador ejemplo de dignidad ciudadana al demostrar que algunas cosas, como la conciencia, la inteligencia y la memoria histórica, son tan valiosas que simplemente no tienen precio.
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Twitter: @JohnMAckerman
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