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Archivar como 30 junio 2012

A MARGARITA DEBAYLE

Rubén Darío

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: “¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?”

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
“Fuí a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.”

Y el rey clama: “¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar.”

Y dice ella: “No hubo intento;
yo me fuí no sé por qué;
por las olas y en el viento
fuí a la estrella y la corté.”

Y el papá dice enojado:
“Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.”

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: “En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.”

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

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¿Gira México a la izquierda? *


27 de junio de 2012

The Nation.- En un inesperado giro de los acontecimientos, la irrupción de un novedoso movimiento juvenil transformó el panorama de las elecciones mexicanas de este domingo. Hace apenas un mes, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, parecía destinado a obtener una cómoda victoria de dos dígitos que le permitiría retrotraer al país a sus antiguas prácticas políticas y sus vicios autoritarios. Unas pocas semanas de protestas estudiantiles contra el duopolio que controla la televisión nacional –al que acusan de querer imponer la imagen de Peña Nieto a los votantes–, así como una serie de escándalos de corrupción, bastaron para que el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador avanzara significatívamente en las encuestas.

El movimiento “#YoSoy132” tiene mucho en común con las movilizaciones que sacudieron al mundo durante el último año y medio, aunque con un matiz propio. Al igual que en Egipto, España y Estados Unidos, el uso masivo de Twitter, Facebook y demás redes sociales facilitó la organización de marchas y protestas. A diferencia de la Primavera Árabe, sin embargo, los jóvenes mexicanos no protestaban contra los actuales gobernantes sino contra un candidato opositor. A diferencia también del movimiento Occupy y de los movimientos estudiantiles mexicanos del pasado, los manifestantes se cuidaron muy bien de no entorpecer el tráfico vehicular o usurpar espacios públicos.

El denominador común de “#YoSoy132” es la frustración con la falta de progreso que ha caracterizado a la lenta transición democrática mexicana. El país es hoy más violento, más corrupto y más inequitativo de lo que era en 2001, cuando el PRI fue desplazado por primera vez del poder en setenta años. Los siguientes doce años de gobierno del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), sólo dieron una capa de barniz a los clásicos modos autoritarios de su predecesor.

Cuando el PAN asumió el poder, la expectativa general era que el cambio traería más honestidad administrativa. Pero los presidentes Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012) rápidamente adoptaron las viejas mañas de cacicazgo, corrupción y clientelismo del PRI. Durante esos años, el puntaje de México en el ranking de percepción de corrupción de Transparencia Internacional cayó del nivel (bajo) de 3.7, al abismalmente bajo de 3.0, el mismo de Malawi o Madagascar.

El amargo fracaso de la guerra contras las drogas, que produjo más de 60 mil muertos en los últimos cinco años, es el ejemplo más palmario de la debilidad institucional del estado. Esta debilidad es un legado del PRI, agravado por el PAN. De acuerdo con un estudio de la UNAM, sólo el 5 por ciento de los crímenes recibe algún castigo, mientras que, según una encuesta reciente de Gallup, sólo el 35 por ciento de los mexicanos confía en la policía. De 1,376 investigaciones de lavado de dinero realizadas por la administración Calderón entre 2007-2011, sólo 79 culminaron en alguna sentencia.

En semejante contexto, enviar 45 mil soldados a calles y autopistas del país sólo sirvió para provocar a los delincuentes y agravar la situación. La decisión de Calderón de privilegiar la fuerza bruta por sobre la fuerza de la ley ha desencadenado una peligrosa carrera armamentista entre el gobierno y los grupos del crimen organizado, así como una disputa territorial entre mafias de traficantes que ha destruido la estructura social en muchas partes de México.

Las administraciones panistas hicieron otras dos cosas muy graves: dejar de lado la larga tradición mexicana de separación de la Iglesia y el Estado y vulnerar el pacto cívico-militar que regía de hecho en el país desde la era post-revolucionaria. En efecto, el presidente Fox le dio a la jerarquía eclesiástica un protagonismo inédito en la vida política mexicana del siglo XX; en 2002, durante la última visita de Juan Pablo II, y en una sorprendente muestra de subordinación de un jefe de Estado a un mandatario extranjero, Fox se arrodilló y besó el anillo del Papa. La importancia simbólica de este hecho no es nada menor: uno de los principales objetivos de la Revolución Mexicana de 1910-17 fue limitar el poder económico, cultural y político de la Iglesia católica. Este año, en otro claro intento de capitalizar políticamente la presencia de un Papa, Calderón invitó a Benedicto XVI a visitar México apenas unos días antes del inicio de la campaña electoral.

Calderón abrió también la puerta de la política a los militares. En una región en donde golpes y guerras civiles han sido la norma, México se caracterizó durante más de medio siglo por la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil. Desde 1946 el Ejército se había mantenido al margen de la vida política; esto cambió a partir del momento en que Calderón dio poder a los generales con su desesperada “guerra contra las drogas”.

Históricamente, Iglesia y Ejército han sido los dos pilares del autoritarismo latinoamericano. Al devolverle poder a ambas instituciones, Calderón ha socavado los cimientos de la democracia mexicana, que de ahora en más puede verse amenazada cada vez que aquellas sientan que sus intereses están en peligro. El pueblo mexicano está ansioso por probar los frutos de la transición democrática; también está preparado para un verdadero cambio de régimen. Hace apenas un mes, el PRI parecía una opción creíble, con un candidato joven y telegénico que concitaba el apoyo de la corporación mediática y de los poderosos, y que cortejaba activamente al gobierno de Estados Unidos.

Pero la imagen de Peña Nieto se derrumbó rápidamente cuando éste quedó envuelto en una serie de escándalos de corrupción que lo pintaron como otro político corrupto de la vieja guardia. La DEA y el gobierno mexicano están investigando la posible complicidad con el cartel Los Zetas de tres exgobernadores del estado de Tamaulipas cercanos a Peña Nieto. El exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, a quien Peña Nieto nombró presidente del PRI, dejó a su estado con una deuda de tres mil millones de dólares, también bajo sospecha de corrupción. Y este mes, tres asesores de alto nivel del candidato del PRI-PVEM fueron acusados en cortes estadunidenses de fraude por haber supuestamente robado dinero de la campaña.

El reciente informe sobre pagos que Peña Nieto habría realizado a las principales cadenas televisivas mexicanas para garantizar una cobertura positiva de su campaña, publicado por el diario británico The Guardian, ha mostrado que su imagen de político limpio es más un invento de los medios que una realidad. La vasta mayoría de los mexicanos se informa a través de la televisión, que está controlada por dos cadenas, Televisa y TV Azteca. Una de las principales demandas del movimiento #YoSoy132 es precisamente que estas cadenas dejen de lado su alevoso favoritismo por la candidatura de Peña Nieto.

La respuesta de Peña Nieto a estas adversidades ha sido remplazar su anterior mensaje de “cambio” por uno que lo presenta simplemente como “un ganador”. Ya no pretende representar algo nuevo. De paso, y para desvanecer sospechas en Washington de que de resultar vencedor el domingo negociaría un acuerdo con los grandes jefes narcos, el candidato anunció que el exjefe de policía colombiano Oscar Naranjo será uno de sus principales asesores. Naranjo fue el más alto funcionario policial durante la presidencia de Álvaro Uribe, y es considerado por algunos como un “agente especial” de la DEA.

La candidata del PAN, Josefinia Vázquez Mota, ha jugado por su parte la carta del género, poniendo el acento en que es “diferente” a los demás candidatos. A pesar del interés que despertó por ser la primera mujer que compite por la presidencia, las encuestas indican que Vázquez Mota está condenada a pagar los errores de doce años de administración panista.

López Obrador, que seis años atrás perdió la elección contra Calderón por poco más de medio punto (0.56 por ciento), llevó mientras tanto una campaña muy distinta a la que realizó entonces. En 2006, su postura anti-establishment y su inicial rechazo a aceptar los resultados del escrutinio asustaron a muchos; ahora propone un gobierno de unidad nacional basado en los principios del amor (sic). Dejando de lado el discurso clasista y estatista típico de otros líderes izquierdistas latinoamericanos, López Obrador ha dicho que, hoy, en México, ser de izquierda es ser honesto y ético.

López Obrador ha tenido también la audacia de nombrar a su gabinete antes de la elección. Varios de los nominados han estado ligados al PRI o al PAN, pero se alejaron desilusionados de esos partidos. Anunciando públicamente su apoyo a López Obrador, ellos han manifestado la esperanza de que éste se convierta en el equivalente mexicano de Luis Inacio “Lula” da Silva, el izquierdista que desarrolló la economía brasileña.

Como mencionamos anteriormente, lo que está en juego en esta elección es la supervivencia de la democracia mexicana. En el pasado, el presidente saliente designaba a su sucesor; hoy, los grupos de poder hacen lo mismo, pero mediante el control de la transición entre un presidente y el otro. Peña Nieto es el candidato que asegura la continuidad para las clases dominantes. Incluso el expresidente Fox y un exlíder del PAN han anunciado públicamente que apoyan su candidatura.

Independientemente de los puntos de vista y preferencias políticas de cada uno, y a pesar de la vaguedad retórica de López Obrador, su victoria podría traer un muy necesario cambio a la política mexicana y renovar las esperanzas en el futuro de la democracia. Una victoria de Peña Nieto, por el contrario, debería ser causa de alarma. La cuestión central a dilucidar este domingo es si las mismas élites que han manejado al país desde la década de 1940 lo seguirán haciendo, o si una verdadera oposición tendrá finalmente la oportunidad de gobernar.

*Este artículo se publicó originalmente en la revista The Nation y con su autorización se reproduce en esta página web. La traducción al español corrió a cargo de Claudio Iván Remeseira.

Este es la liga a The Nation
http://www.thenation.com/article/168564/left-wing-comeback-mexicos-presidential-elections

http://www.proceso.com.mx/?p=312429

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Yo sí voy a votar. Y lo haré con memoria

Mala Madre

28 junio, 2012

Mi amiga Lina votará este año por Andrés Manuel López Obrador. Piensa que PRI y PAN ya tuvieron su oportunidad y que ahora le toca al PRD demostrar de qué está hecho y qué puede hacer por el país. Le costó trabajo definirse, pero por fin lo hizo. Bien por ella.

Por el contrario, mi amiga Vale ha decidido votar por Josefina Vázquez Mota, después de “ver, leer, comparar calidad ética y trayectoria, y al margen de campaña desastrosa”. Es su voto y no siente la necesidad de dar explicaciones por ello. Ella también muy bien.

A diferencia de Lina y Vale, mi amigo Álvaro nunca ha tenido dudas al respecto. Este 1 de julio ratificará en las urnas su preferencia por el PRI, partido por el que siempre ha votado y en cuyas filas encuentra a maestros y líderes a quienes seguir. Muy válido y respetable su argumento. Palomita igual para él.

Andrés Ascensión González no tendrá la oportunidad de mis tres amigos. Después de vivir 10 años en Estados Unidos, regresó a México hace unos meses para estudiar. Fue secuestrado junto con su amigo Braulio luego de pasar por un retén en un poblado de Tamaulipas.

“Acelera, Braulio, acelera”, fueron las últimas palabras que le escuchó su mamá, que en esos momentos hablaba por celular con él, según cuenta su hermana Maribel. La familia ha recurrido a las autoridades de Tamaulipas y al gobernador de Puebla, de donde son originarios. Nada se ha sabido hasta la fecha.

Juan García, Ramón y Alejandra tampoco podrán votar. Viven de manera ilegal en Estados Unidos, a donde llegaron buscando una mejor vida que la que tenían en México. No han podido regresar porque las condiciones económicas y de seguridad de sus lugares de origen no han cambiado desde que partieron.

Vota con memoria from Vota con memoria on Vimeo.

Ricardo Hernández y su familia, oriundos del Distrito Federal, igualmente no tendrán oportunidad de acudir a las urnas el próximo domingo. Hace 16 años decidieron emigrar a Estados Unidos para salvarle la vida al hermano de Ricardo, quien necesitaba un transplante de riñón que no pudieron realizarle en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Les habían dicho que ya no había nada qué hacer. Hoy pueden contar otra historia.

Miriam, Karen, sus cinco hermanos y sus padres se encuentran en las mismas circunstancias. Tuvieron que irse de México luego de la crisis de 1994, tras perder casi todo su patrimonio. Desearían votar este 1 de julio, pero no podrán hacerlo. “Yo recuerdo por qué tuvimos que salir de México. Sólo espero que a los que están allá no se les olvide”, confía Karen.

Dolores, activista a favor de los derechos de las mujeres y originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua, ni siquiera pudo despedirse cuando se fue. Su historia es muy parecida a la que podría contar una inmensa mayoría de los 30 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos y que este domingo no podrán ejercer su derecho al voto desde el exterior debido a su situación legal. Nada que ver, pues, con los 35 mil mexicanos que radican en el extranjero y que, de hecho, ya votaron.

Vota con memoria 2 from Vota con memoria on Vimeo.

Todos estos casos, documentados por el director Diego Sedano y la periodista Eileen Truax, forman parte de la campaña Vota con memoria, cuyo objetivo es exhortar a los mexicanos que sí pueden sufragar para que acudan a las urnas este domingo 1 de julio.

“Un grupo de nosotros, migrantes originarios de México en Estados Unidos, decidimos compartir nuestra experiencia con quienes tendrán la oportunidad de elegir a quien dirigirá el próximo gobierno. La mayor parte de quienes vivimos fuera de nuestro país salimos de él obligados por las circunstancias, por razones ajenas a nuestra voluntad. Creemos que la experiencia de vivir en el exterior enriquece a los seres humanos, pero que cualquiera que tome esta decisión debería hacerlo sólo por el deseo de expandir sus horizontes, no por la necesidad económica o la búsqueda de la supervivencia”, explican los convocantes coordinados por Sedano y Truax, chilangos con ocho años de vivir en EU.

Este grupo de migrantes mexicanos no nos piden que votemos por tal o cual candidato o por tal o cual partido. Sólo nos piden que acudamos a las urnas y que recordemos las razones que los hicieron abandonar el país a la hora en que crucemos la boleta electoral.

“Vota con memoria somos hombres y mujeres que recordamos con dolor las razones que nos alejaron de nuestro país, de nuestros seres queridos, de nuestra tierra. Deseamos que a través de la memoria, quienes tienen en sus manos el futuro de México voten recordando por qué no estamos ahí. Nuestra familia, nuestra cultura, lo que es nuestro sigue allá. Nosotros salimos de México, pero México nunca ha salido de nosotros”.

Por si nos hicieran falta razones para votar este domingo, yo atiendo el llamado de Vota con memoria. Los invito a que hagan lo mismo y no permitan que la apatía, la desilusión o las bajas expectativas sobre el desempeño de los candidatos los convenza de quedarse en casa. No les demos la espalda a esos millones de “mojados” sin papeles ni credencial de elector cuya opinión no cuenta desde el momento en que decidieron irse, pero que son muy buenos cuando de mandar dólares se trata. No le demos la espalda a nuestro país. No nos demos la espalda a nosotros mismos.

El proceso electoral es apenas un primer paso para la participación ciudadana. Es también la forma más colectiva de expresar nuestra posición política y de compartir con los demás cómo nos gustaría ser representados, con qué políticas de gobierno. El siguiente paso para ejercer nuestra ciudadanía es la vigilancia y la exigencia a las autoridades votadas por la mayoría a que hagan el trabajo para el cual fueron elegidos, que cumplan con lo que prometieron. Independientemente de si no votamos por ellos, con muchísima más razón si lo hicimos.

“Todo pueblo tiene el gobierno que se merece”, dice la máxima. Pues no podemos lavarnos las manos con el argumento de que no votamos por el ganador. Podemos incidir si participamos y a mayor participación, mayor presión. Este domingo 1 de julio puede ser un gran día (Serrat dixit). Duro con él.

http://www.animalpolitico.com/blogueros-la-sarten-por-el-mango/2012/06/28/yo-si-voy-a-votar-y-lo-hare-con-memoria/

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Navegaciones

Jueves, 28 de Junio de 2012 06:18 | Escrito por Pedro Miguel

Querida urna

Querida urna: sé bien que no eres Santa Claus ni el genio de la lámpara de Aladino. Eres, simplemente, el instrumento que tengo a mano para hacer realidad mis deseos. Para lograrlo no hay magia de por medio. El secreto está en lograr que mis deseos concuerden con los de muchos otros, con muchos millones que, como yo, recurrimos a ti con buena voluntad, claridad y esperanza. Eres la forma más simple y directa de obtener lo que queremos, a condición de que te observemos, te vigilemos y nos aseguremos que no adulteren tu contenido. Esa tarea conlleva sacrificios y esfuerzos, pero éstos son pocos si se considera todo lo que podemos lograr, o lo mucho que podemos acercarnos a lo que deseamos.

En principio, tienes una forma de uso extremadamente sencilla: expresamos nuestra voluntad mediante un trazo en un papel, lo doblamos y lo introducimos en tu boca estrecha. Para llegar a ese acto simple que no es ritual ni conjuro, sin embargo, hemos de realizar un intenso trabajo de reflexión previa, de esclarecimiento interior, de cálculos sobre el mejor de los mundos posibles y sobre la menos mala de las opciones. Una vez cumplida esa tarea, basta con expresar nuestras conclusiones mediante una marca cualquiera en uno de los recuadros de la papeleta que depositaremos en tu interior. Ya después habremos de estar atentos a que se cuenten bien los votos y a que tu veredicto sea resultado de la aritmética y no de la magia o, digamos, de la alquimia. La cruz, la equis, la carita sonriente o la leyenda que habré de dibujar este domingo en una zona precisa de un papel tiene una carga formidable de imaginación, de agravio, de futuro y de deseo. En las líneas que siguen te la expongo.

Quiero un país, por ejemplo, en el que el poder público no ordene el asesinato de estudiantes, dirigentes sindicales, opositores, informadores, parientes de víctimas de la violencia, activistas de derechos humanos, presuntos delincuentes o figuras prominentes de la clase política. Quiero que los gobernantes prevengan e impidan esa clase de crímenes en vez de perpetrarlos. Quiero un gobierno que defienda el derecho a la vida en vez de practicar el exterminio y la eliminación.

Quiero un país que antes se preocupe por resolver la situación de sus muertos de hambre que la de los bancos en quiebra; en el que la prioridad absoluta de las instituciones sea el bienestar de la población, no la glorificación del poder público, no el enriquecimiento de unos cuantos, no la preservación de la impunidad por los siglos de los siglos.

Quiero una nación plenamente dueña de su cobre y de su carbón; de su oro y su plata; de su petróleo, su agua y su aire.

Quiero un país que dé sentido actual a su raíz agraria; que reconozca el papel del campo en el desarrollo; que deje de idear fórmulas para que los campesinos dejen de serlo; que empiece a pagar la deuda enorme contraída con la población del agro, a la que se le ha robado el futuro, el presente y, cuando se puede, hasta el pasado; que fortalezca la economía de los campesinos antes que la ganancia de los supermercados; que tenga conciencia de los aportes de los primeros al país, desde comida hasta cultura. Quiero un gobierno que resuelva los añejos conflictos del campo en vez de mandar a matar o a encarcelar a los dirigentes campesinos. Quiero un Ejecutivo y un Legislativo que hagan justicia a los pueblos indios saqueados, humillados y traicionados por siglos y que dé pleno reconocimiento a sus derechos colectivos, a su autonomía, a sus usos y costumbres.

Quiero un país en el que se hable más de derechos que de oportunidades y en el que las autoridades garanticen el derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda y a la alimentación en vez de ocupar su tiempo en construir explicaciones de por qué no lo hacen. Quiero un país de sindicatos libres que sirvan para defender los derechos laborales de sus agremiados y no para conculcar sus derechos políticos; quiero una vida republicana en la que proscriba la compraventa de afiliados y de sus votos; quiero una nación sin caciques y sin líderes charros. Quiero una política laboral que induzca a las empresas a ver en los trabajadores su activo más valioso, y en su capacitación y beneficio, la inversión más rentable que pueda realizarse. Quiero que sea preferible gastar en seguridad laboral que en indemnizaciones miserables. Quiero que el trabajo asalariado vuelva a ser factor de movilidad social y de progreso personal y familiar. Quiero una ética pública que obligue al rescate de los cuerpos que todavía yacen en el socavón de Pasta de Conchos.

Quiero un sistema judicial que sancione a los delincuentes independientemente de su posición social, de su fortuna y de su ubicación en el organigrama administrativo. Quiero instancias de procuración que investiguen en vez de torturar sospechosos y de inventar pruebas. Quiero que la protección efectiva a las víctimas de delitos sea obviedad procesal y no reclamo incumplido; ministerios públicos y jueces que trabajen por la justicia y no por la estulticia; cuerpos policiales que colaboren entre sí en vez de competir por la extorsión; que el sistema penal rehabilite y readapte. Quiero cárceles de máximo respeto a los derechos humanos.

Quiero un país en el que el feminicidio sea una monstruosidad inaceptable y no una estadística rutinaria.

Quiero que la lógica de los negocios y de la ganancia robustezca y agilice a la industria, el comercio y los servicios, pero no quiero que contamine ni avasalle a la educación, la salud, el deporte, la religión, la política, la información, el sexo, la cultura, el ejercicio gubernamental y las tareas legislativas y judiciales.

Quiero que los medios informativos sean también formativos y educativos. Quiero que la telaraña colosal de complicidades entre los medios y el poder, idéntica a sí misma en el México de 2012 como en el de 1968, se venga abajo. Quiero la preservación de los medios informativos privados y el florecimiento de medios públicos y sociales no lucrativos. Quiero empresas mediáticas que se dediquen a informar y a entretener, no a colocar infiltrados en el Congreso ni a amasar poderes políticos perversos y desmesurados.

Quiero un territorio nacional en el que los adolescentes puedan viajar con mochila al lomo y plena confianza, sin temor a que los maten, los secuestren, los levanten o los extorsionen; campos en los que se pueda acampar sin miedo a asaltos ni violaciones; autoridades más concentradas en evitar la muerte de bebés en guarderías incendiadas por negligencia que en perseguir a las mujeres que abortan; que los maestros de primaria vuelvan a ser sujetos de admiración, respeto y cariño; escuelas con clases completas, con programas integrales y bien diseñados, con sanitarios limpios y con agua potable; preparatorias en las que quepan todos los chavos de la calle, todos los chavos del narco y todos los chavos emigrados.

Quiero, finalmente, una nación respetuosa de la integridad y la libertad de cada uno de sus pobladores, en la que cada uno de ellos sea idéntico al resto en derechos y obligaciones, pero único e irrepetible en su configuración personal y soberana. Nos vemos el domingo.

* * *

De aquí a entonces, vayan a ver la obra Soles en la sombra (escrita por Estela Leñero, dirigida por Claudia Ríos y producida por la Compañía Nacional de Teatro), que cuenta historias ignotas, insólitas y sumamente edificantes, sobre algunas mujeres en la Revolución Mexicana. Aún habrá funciones hoy (8 pm), mañana viernes (7 pm) y el sábado 30 (6 pm) en Francisco Sosa 159, Coyoacán. Al igual que a la urna, lleguen temprano.

navegaciones@yahoo.com
http://navegaciones.blogspot.com

http://www.diariolibertad.org.mx/dlib/index.php?option=com_content&view=article&id=11566:navegaciones&catid=2:columnistas&Itemid=2

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Guadalupe Loaeza
A LA PRIMERA DAMA
Estimada Angélica:

Quién te iba a decir que un día te convertirías de “Gaviota” a primera dama. ¡Vaya transformación! Un destino como de cuento de hadas, soñado seguramente por millones de amas de casa. Pero tú fuiste la elegida. Primero, por Televisa y, segundo, por el que dentro de unas horas podría convertirse en presidente de la República. Por otro lado, no puedo dejar de decirte que el precio puede ser altísimo. Inútil decirte cómo cambiará tu vida y la de tus tres hijas: Sofía, Fernanda y Regina. Si, efectivamente, el voto favorece a EPN, a partir del lunes, todos los días y a todas horas, serán las mujeres más aduladas de la tierra. No habrá nadie, entre sus respectivas escoltas, novios, familiares, amistades, peinadoras, manicuristas, masajistas y demás empleados, que ose negarles hasta el más mínimo deseo: “Lo que usted diga”, “A sus órdenes”, “Usted nada más ordene…” serán las frases que más escucharán las 24 horas. Tú, serás la reina, y tus hijas, las princesas. “¡Híjole, qué bonito es vivir en Los Pinos! ¡Híjole, qué padre es tener coches último modelo y no tener que enfrentarse al tráfico y que todo el mundo nos abra el paso! ¡Híjole, es a todo dar entrar a las boutiques de Polanco y poderse comprar lo que una quiere! ¡Híjole, qué buena onda es que nuestro padrastro sea presidente de México! ¡Híjole, qué chingón que mi mami ya no tenga que hacer comerciales de cremas hidratantes, ni que tenga que salir en las telenovelas y ahora sea la primera dama. !”, tal vez piensen tus hijas. No las culpes, no las regañes, no las reprimas, así viven y así son educados los hijos de los presidentes del PRI. ¿Acaso no elegiste, con conocimiento de causa, ese destino para ellas? ¿Acaso no querías lo mejor para ellas? Pero ¿quién te ha dicho, Angélica, que eso sea lo mejor? ¿Se valen todos, todos esos privilegios por el solo hecho de ser las hijas de la primera dama, quien te recuerdo, ella no fue elegida por el pueblo? ¿Cómo podrías controlar algo que ya está tan establecido en el sistema político mexicano? No me vayas a decir que ha cambiado realmente el PRI. Es el mismo y tú lo sabes. Pero de la familia Rivera Castro, la que más me preocupa eres tú, aunque con certeza serás una abuela muy rica de nietos de políticos muy importantes del PRI. Me preocupa que, conforme pase el tiempo, empieces a sentirte cada vez más sola; que te conviertas, sin darte cuenta, en una mujer profundamente celosa e insegura; que una mañana te despiertes y te preguntes quién eres realmente, si Angélica, o la primera dama con un contrato exclusivo de seis años; y que tanto protocolo, presiones, chismes, rumores, decepciones y exigencias, te rebasen, a tal grado que lo único que quieras es emprender el vuelo para irte a vivir dentro de otra telenovela, pero ciertamente no la que te fabricaron Televisa y el PRI. Por último, te sugeriré: que no te ciegue el poder. Atentamente. Guadalupe.

Estimada Beatriz:

Quiero pensar que algún día, hace seis años, tal vez consideraste la posibilidad de convertirte en primera dama. El próximo domingo existe esta enorme posibilidad ya que AMLO podría ser nuestro próximo Presidente. No te conozco en persona sólo a través de tu video titulado “¿Conoces a Beatriz Gutiérrez Müller?”. Me gusta lo que dices: “Tengo miedos personales, a las alturas, por ejemplo. Y es una metáfora también. Tengo miedo a las otras alturas, me gusta mucho ser, como dicen los chavos, aterrizada a la realidad de hoy, y lo asequible y lo próximo. Eso no impide soñar, soñar es una capacidad del hombre, así como temer, pero cuando soñamos también hay que soñar con los pies en la tierra”. Me gusta que estés tan consciente de tu realidad: “Una cosa miserable es lo que avergüenza y a mí, por ejemplo, me da vergüenza vivir en un país en donde muchos no tienen ni para lo más indispensable y otros tienen de más o de sobra, y no está mal que tengan mucho, pero algo no está funcionando bien. Cuando tú te encuentras dos polos tan opuestos en una misma zona geográfica, yo creo que eso a mí me parece denigrante, me molesta. Me gustaría que no fuéramos en ese sentido los mexicanos, un ejemplo de un país miserable”. Me gusta que seas tan amante y conocedora de la literatura y que seas tan curiosa: “Yo soy muy curiosa, no me quedo con la primera respuesta, busco, indago y trato de establecer algo que pueda defender y no externar una opinión hasta que no tenga una claridad sobre lo que digo”. Me gusta que seas tan reflexiva, como, por ejemplo, respecto a lo que para ti es la felicidad: “La felicidad la divido en dos: ser y estar. A veces no estoy feliz, pero sí lo soy. Con cosas muy simples: mi café en la mañana, ir a recoger a mi hijo a la escuela, leer algo que me place, escribir, cosas así, muy simples, no tengo un afán de tener objetos para que yo les pertenezca a ellos. He luchado en la medida de mis posibilidades por ser y no por tener, y ser qué también hay que complementar. Yo creo que ser feliz y tratar que los demás sean felices, sí es mi motivo de felicidad. La felicidad la haces tú, y tú decides también lo que te hace feliz”. Dicho lo anterior, hay quienes piensan que “no eres una perita en dulce”. La forma, muy, muy resumida en que te describe Jaime Avilés, en su libro AMLO: vida privada de un hombre público, me hace pensar que efectivamente eres un poco rígida, distante y hasta soberbia. A pesar de ello, estaría muy orgullosa de tener a una primera dama como tú, culta, inteligente y consciente de quién es realmente Beatriz. Atentamente. GL.

gloaeza@yahoo.com

http://www.debate.com.mx/eldebate/movil/ArticuloOpinion.asp?IdArt=12211229&IdCat=6115

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