
La historia de Marc Menard, perdido en la zona más peligrosa del mundo.
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No fue un “cacerolazo brasileiro” contra un gobierno progresista o de izquierda, como algunos que ven a Dilma aliada de Cristina se apresuran a clasificar. Tampoco una primavera árabe tropical, ni una protesta convencional por un aumento. Dejó a todos “aturdidos”, decían analistas en los medios.
Fue algo nuevo. Fue política. Fue grande. Con respeto de su singularidad digamos que más que cacerolazo destituyente hubo mucho de Que Se Vayan Todos contra un gobierno autista, alejado de la gente, un sistema de partidos allá en lo alto y que no presenta (¿más?) ninguna alternativa o causas para endosar desde abajo… Fueron movilizaciones con mucho abierto todavía, mucho por descubrir por la gente que ganó la calle después de mucho tiempo y que seguirá dándole sentido desde dentro.
El escenario donde ocurre: 15 mil millones gastados para organizar la copa del mundo en un país que continua teniendo decenas de millones de pobres, mala educación y salud, pésimo transporte y los bancos como mayores beneficiarios de todo el dinero que está entrando. No es un detalle el dato del Mundial… quizás los 30 mil millones de Belo Monte sean aún más escandalosos, pero la organización del mundial y olimpiadas trae al Brasil un clima de megalomanía y entusiasmo totalmente comercializado, chauvinista y imperial. Y en la calle de 11 ciudades, el 17 de junio, este delirio parecía estar siendo realmente cuestionado.
Un aumento de 20 centavos en el pasaje de colectivo y subte de San Pablo, y de otro tanto en el resto de las ciudades (decidido por cada gobierno) fue la chispa. “El pueblo despertó” cantaba la gente. “Venga a la calle contra el aumento” invitaban mientras circulaba sin rumbo pre-definido por la ciudad. En otra se le preguntaba a Dilma si Neymar valía más que la salud y la educación, no me acuerdo bien…
Fueron las movilizacion es más grandes desde 1992 (affaire Collor de Mello) y la falta de banderas, canciones conocidas por todos, camiones de sonido, vendedores de bebidas, puntos de concentración y caminos de desconcentración establecidos mostraban eso. Se cantaban canciones de la cancha, o inventadas en el momento. La concentración fue en una zona recientemente reurbanizada de la ciudad, redescubierta. Como no había recorrido establecido los automovilistas debieron esperar muchas horas en las esquinas de las avenidas tomadas, sentados al lado o dentro de sus autos. La movilización se dispersó por lo menos por tres caminos en San Pablo, ciudad donde participamos y desde donde escribo. Unos fueron para el palacio del gobernador del Estado (Provincia), que fue uno de los que decretó el aumento, otras dos columnas fueron para la Av. Paulista a donde la policía no había permitido entrar el jueves pasado, en la ya quinta movilización por el mismo tema en pocos días (desde el 6 de junio).
El grupo que organiza es el Movimiento Passe Livre, que en distintos estados organiza de forma horizontal y apartidaria la lucha por un boleto estudiantil, pero también por “tarifa cero” para todos y que viene poniendo nerviosos a gobernantes que no encuentran interlocutores, líderes o procedimientos previsibles.
Dilma venía de una mala semana, la habían silbado en la inauguración de la Copa de Confederaciones, ensayo para el mundial. La policía reprimió a manifestantes anti-copa y el ministro de deportes advirtió que no serían admitidas esas protestas. Ahora hubo grandes movilizaciones en ciudades con intendentes o gobernadores petistas, como São Paulo. Aquí, Fernando Haddad –ex profesor de ciencias políticas de la USP con tesis sobre Marx y Habermas, y ex ministro de educación– se mostró inflexible, con argumentos técnicos y justificando por ejemplo la represión policial de la marcha anterior. Mientras escribimos esto, sin embargo, parece venirse la anulación del aumento, o al menos la suspensión con discusión, a partir de la convocatoria de un Consejo de fuerzas Vivas de la Ciudad. Si no retrocede, como ya hicieron otros gobiernos (Porto Alegre) enfrentaría la calle nuevamente. Aunque la novedad tampoco permite prever si será in crescendo o no. Ya hay convocada una marcha para hoy a las 18, esta vez cerca de su sede de gobierno.
El día de las protestas, 17 de junio, el gobierno nacional sólo atinó a hablar de sus planes sociales. El ministro de Justicia había dispuesto la semana anterior tropas federales de la policía para frenar el “vandalismo”, como cuando enfrentan narcos en las favelas. En las redes sociales se expandió la interpretación de que eran movilizaciones golpistas de derecha (¿“cacerolazos”?), que recordaban las que antecedieron el golpe de 64, impulsadas por la derecha. Alimentando esa interpretación habló Arnaldo Jabor, un famoso periodista de horario central de la TVGlobo, que se apresuró a decir que no eran todos vándalos, como la prensa los reconoció la primer semana, y que la protesta debía ser apoyada. Pero en la calle se sentía otra cosa. La gente rápidamente inventó canciones contra Jabor, y las protestas contra el aumento del transporte más bien ocupaban un vacío dejado por el partido que supo representar las demandas sociales y progresistas. Hubo hasta banderas del PT en la marcha.
Aunque mucho de la protesta y de las personas que salen por primera vez a la calle tiene mucho de inclasificable, desordenado, de a ser inventado… la interpretación del golpismo no procede. Comenzando porque los intereses del proyecto de la dictadura no están siendo amenazados por el PT. El prefecto Haddad, con mucha proyección después de haber ganado en una ciudad donde en general gana la oposición, sigue a la presidenta en la derechización de un partido que gobierna aliada a los sectores más conservadores: los ruralistas, las iglesias, los antiguos rivales reciclados de la dictadura que ahora acompañan al PT con las mismas reacciones, respuestas, interpretaciones que llegan desde el gobierno. El proyecto del PT tiene que ver con aumentar el consumo, “compren autos” recomendaba Lula, mientras Dilma ocupa sus horas en administrar una empresa constructora llamada Brasil, realizando los lugares comunes del neoliberalismo mezclado con desarrollismo de los ‘60 y tecnocracia burocratizada.
Lejos de un “cacerolazo” de la clase media conservadora, entonces, fue más bien una ciudad recuperando su calle. La respuesta de la policía contra “vándalos”, cagándolos a palos y gasificando la semana pasada, llevó mucha gente a la calle, especialmente jóvenes y muchos históricos votantes del PT. El autismo de este partido contribuyó en un momento que parece contener fuerza que puede cambiar la política brasileira. No todavía de forma generalizada, en un país donde las largas transiciones con continuidad son más bien la regla. Pero ya sí para los que encontraron la calle y descubrieron un mundo nuevo.
Lo que convocó directamente, además de la violencia policial fue la indignación por un boleto de un dólar y medio que representa un tercio del salario de las familias trabajadoras. Un transporte público que es parte del gran problema del tránsito y costos de transporte para toda la ciudad. Pero junto a la consigna contra el aumento de 20 centavos, se escuchaba “no son sólo los 20 centavos”. “Los 20 centavos son nuestro parque de Turquía”, algunos explicaban. Se trata de participar, encontrar una voz propia en una ciudad recuperada.
Era un nuevo San Pablo fluyendo por las calles, ciudad que solía ser más conservadora que otras (Brasilia, donde ayer se ocupó el congreso; Río de Janeiro, donde se reprimió con balas de plomo) y que ahora inició estas nuevas movilizaciones. No hay indicios de qué pasará. Partidos de izquierda que intentan entrar y explicar u orientar, un gobierno que apuesta a que la ciudad vuelva a la inercia. Las políticas sociales como credencial de un gobierno que sólo se sostiene para el votante progresista movilizando el fantasma de la derecha, que hipotéticamente sería mucho peor, porque supuestamente cortaría el Bolsa Familia y privatizaría Petrobrás.
Pero la civilización de los autos paró por un día. La gente marchando por lugares de la ciudad que generalmente es tomada por el tránsito lento y edificios espejados fue de la protesta, el arte, el encuentro. Muchos calculan, especulan, pregunta en qué se va a transformar todo esto. Preguntas que dicotomizan y polarizan no entendiendo que lo importante es lo que ya pasó, lo que significaba la gente en la calle, y lo que seguirá significando, por caminos nuevos abiertos por las avenidas ocupadas y la fuerza descubierta para soñar.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169928
Publicado en Columnas, tagged EPN ¿estadista? por Sergio Aguayo, Un gran estadista el junio 19, 2013 | Deja un Comentario »
EPN, ¿estadista? |
Sergio Aguayo
19 Jun. 13
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A la memoria de un gran amigo: José Pérez Moreno.
Hace casi un año Enrique Peña Nieto ganó las elecciones y a los pocos días empezó a negociar el Pacto por México. Se justifica entonces una evaluación de estos 12 meses.
De entrada suena prematura y excesiva la retórica del gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, quien la semana pasada calificó a Peña Nieto de “presidente estadista” comparable con Winston Churchill. Hegel definió al estadista como aquel que pone en “palabras los deseos de su época, le dice a ésta cuál es su voluntad y la instrumenta”. Si uno pasa por alto las irregularidades que rodearon su elección, podría aceptarse que Peña Nieto interpretó los deseos de una mayoría de la sociedad y que en el último año ha hecho pedazos los estereotipos, abanderando reformas de gran calado y desencadenando una revolución en las expectativas. Empezó bien.
Es notable la rapidez con la cual dio vuelco a su imagen entre un buen número de observadores. Hace poco más de un año analistas serios y mesurados lo calificaban de “político ignorante” y “estuche sin esqueleto” y con frecuencia se le tachaba de “esclavo del teleprompter”, “producto de Televisa” o “títere” de Carlos Salinas.
Eso cambió. Ahora se le concede inteligencia política y mediática, buen sentido del tiempo y capacidad para alcanzar consensos y corregir el curso cuando es necesario. Un caso paradigmático es la represión que ordenó como gobernador, en Atenco en 2006. Los estudiantes de la Universidad Iberoamericana lo increparon por eso el 11 de mayo de 2012 y en ese lugar asumió la responsabilidad de la decisión con la justificación de que la Suprema Corte “validó” el operativo. Cuando se le señaló la falsedad de esto último hizo una corrección pública y reconoció que se habían violado derechos y su gobierno aceptó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos las transgresiones y ofreció una disculpa pública a las víctimas por los excesos policiacos (los afectados la rechazaron porque no hubo justicia y el caso sigue su curso en el ámbito internacional).
Debe también reconocérsele que supo adaptarse a un resultado electoral inesperado. Sus planes como gobernante se basaban en un “presidencialismo” con “mayorías estables en el Congreso”. Estuvo cerca, muy cerca de contar con esa mayoría pero la impredecible fortuna (y algunos errores) se interpusieron en su camino y el PRI y sus aliados naturales (Verde y Panal) se quedaron con un mísero voto de mayoría en la Cámara de Diputados y están cuatro por abajo en el Senado.
Peña Nieto digirió el contratiempo y se aferró y le sacó jugo a una inesperada propuesta. En agosto de 2012 Jesús Ortega recicló la vieja idea de un entendimiento entre las principales fuerzas políticas. Se lo propuso a José Murat en un café orgánico de la Condesa, después convenció al PAN, de Gustavo Madero, e iniciaron las complejas negociaciones con el PRI de Peña Nieto. El 2 de diciembre dieron el golpe político y mediático del Pacto por México que ha permitido algunas reformas importantes. Sería absurdo negar la importancia que ha tenido sentar las bases para cambios en el régimen de la educación y las telecomunicaciones y que eso podría ser benéfico para las mayorías.
Si uno revisa el discurso oficial de los últimos meses, el Pacto es el buque insignia que está permitiendo presentar a Peña Nieto como el estadista capaz de lograr las reformas estructurales en las que otros habían naufragado. Según una encuesta de El Universal (3 de junio de 2013), la gran mayoría de los mexicanos (74%) piensa que él y su partido han sido los principales beneficiarios con el Pacto.
En el tema de seguridad también ha habido cambios relevantes. Gobernación se transformó en una supersecretaría, se está dando una mayor atención a las víctimas, hay un ambicioso programa de prevención y se busca poner controles a la relación con la superpotencia del norte. Sin negarle méritos el nuevo enfoque tiene un aire de provisionalidad porque seguimos sin conocer un plan integral para combatir la inseguridad y ha faltado algún golpe espectacular.
¿Pasará Enrique Peña Nieto a la historia como estadista o su imagen terminará desinflada como un globo después de una fiesta infantil? Bastante depende de los embates y capacidad de resistencia de quienes acumularon poder. Otro factor son las decisiones tomadas por el Presidente que erosionan sus posibilidades de éxito. Explicaré esto último en un texto posterior.
·LA MISCELÁNEA
El urbanismo salvaje arrasa el país y Veracruz también destaca en ese terreno. En Coatepec están construyendo un fraccionamiento que viola las normas urbanísticas y ambientales. El dueño de la fraccionadora es David Velasco Chedraui, ex presidente municipal de Xalapa (Veracruz) y candidato a diputado local por el PRI. Los vecinos se inconformaron y la empresa demandó penalmente a tres. Uno de ellos es Ernesto Isunza Vera, un hombre decente y un distinguido académico del CIESAS. ¿Hay alguien en el gobierno de Peña Nieto capaz de poner algo de orden en Veracruz?
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http://www.reforma.com/editoriales/nacional/704/1406255/default.shtm
Publicado en Columnas, tagged Esteban Garaiz: ¿Qué quiere decir Peña? el junio 18, 2013 | Deja un Comentario »
¿Qué quiere decir Peña?
2013-06-18 • Acentos
A Pedro Mellado, con admiración
y respeto, en sus once años de
columnista.
Setenta y cinco años de la fundación de Petróleos Mexicanos y 30 años de despojo por la Secretaría de Hacienda. Seguimos con los Pidiregas, seguimos desangrando el mejor negocio que tenemos los mexicanos (o que digan cuál otro le garantiza al presupuesto federal el 40 por ciento del total de sus ingresos fiscales; qué otro produce a un costo de 5 dólares y vende a 100 dólares el barril). Y todavía se nos llena la boca con despropósitos como “competitividad”, modernización o actualización al siglo XXI.
¿Qué quiere decir competitividad? ¿Qué quiere decir modernización? Competitividad es un pernicioso antivalor que los plumíferos del neoliberalismo nos han querido vender como el remedio universal de todos los males. Competitividad es el instinto animal de los machos en temporada de celo. En la sociedad humana tiene un eficaz desahogo en el futbol y otros deportes competitivos: ahí se desahoga la pasión animal casi siempre sin violencia: santo y bueno.
¿Para qué quiere competir Pemex? ¿Con quién va a competir? ¿Con Exxon, o Con Shell, o con Petrobras? Si su costo de producción por barril es la mitad del costo internacional de producción. Si los precios internacionales del crudo se rigen con otras variables. Si, además, el afán de Pemex no es, no debe ser exportar, sino transformar, agregar valor al crudo, ser la base de las cadenas de producción de una industria nacional por naturaleza; y también por necesidad de nuestro propio mercado nacional.
Si la floreciente refinación y petroquímica de 1982 fue desmantelada por los antipatriotas modernizadores que, según se ve, se adelantaron al siglo XXI, sin una sola refinería nueva en 34 años; pero, ¡eso sí! muy empeñados en garantizar la seguridad energética de América del Norte, a la que sólo pertenecemos por código postal, no por hermandad cultural o histórica.
No es del interés nacional mexicano, ni en el siglo XXI, andar garantizando seguridades energéticas ajenas. Lo que debemos garantizar es el abasto de gasolinas a nuestro transporte nacional: ahí sí a precio competitivo y sin “subsidio”.
¿Por qué será que quien compra gasolina al mayoreo a precio competitivo en el mercado internacional, después nos la vende a precio no competitivo y encima pierde y nos dice que nos la vende subsidiada y nos da los gasolinazos periódicos, que son la verdadera raíz de la inflación que no logra controlar?
¿Qué no es más competitivo el que la desangrada empresa nacional refine con sus propios recursos la gasolina, que necesitamos en la economía nacional para garantizar la seguridad energética nacional, y no la norteamericana que no es de nuestra incumbencia?
Eso sí sería modernizar; eso sí sería ponerse a tono del siglo XXI; ¿o qué compromisos han contraído nuestros sedicentes mandatarios, que tienen que atender seguridades ajenas, descuidando las propias? Compromisos que desconozcamos los soberanos en la era moderna de la transparencia, de la no opacidad. ¿Por qué si año con año Pemex tiene jugosas utilidades, Hacienda la deja siempre con números rojos en su contabilidad?
¿En qué queremos competir: en volumen de producción? No es eso lo que requiere la economía nacional sana. Los hidrocarburos son recursos no renovables. No hay ninguna prisa en acabárselos. Cuando en la economía global las energías limpias sustituyan a la quema de los combustibles fósiles, como es y debe ser la tendencia, podremos conservar nuestras privilegiadas reservas, cada día más codiciadas, como materia prima de tanto producto útil para la vida humana. Está garantizado que no se depreciarán.
Por lo contrario, en la nueva era global de acumulación capitalista de almacenamientos de minerales extraídos, el precio de toda materia prima (incluidos los alimentos) tendrá un ascenso vertiginoso y superior al crecimiento general. Eso es lo que se ve venir con toda claridad.
Insensato es, pues, afirmar que se pretende un “acuerdo en lo esencial” (sin el 31 por ciento de los ciudadanos) para conservar la propiedad nacional “pero que tenga capacidad de competir como empresa de clase mundial”. A menos que estén pensando en otra C.F.E, que ya se volvió un monopolio privado malo y caro, con más de la mitad de su generación en manos de particulares.
Mentiroso es, además, afirmar que “la nación seguirá ejerciendo plena soberanía sobre la propiedad, el control y la explotación de nuestros hidrocarburos”. Soberanía es decidir el destino. El destino del petróleo mexicano debe ser la economía mexicana.
http://jalisco.milenio.com/cdb/doc/impreso/9183879
Publicado en Columnas, tagged Adalides de la opacidad por Eduardo R. Huchim, Una batalla por la transparencia el junio 18, 2013 | Deja un Comentario »
Adalides de la opacidad |
Eduardo R. Huchim
18 Jun. 13
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Acaso por ingenuidad, yo no termino de entender el porqué si el gobierno puede legalmente entrometerse en asuntos privados de los ciudadanos -piénsese, sólo como ejemplo, en las declaraciones fiscales-, en México hay tanta resistencia a que los ciudadanos sepamos qué hacen, cómo se comportan y cómo gastan nuestros representantes y sus burocracias. Se da así el sinsentido de que podemos llevar gobernantes y legisladores a sus puestos, pero -otra vez sólo como ejemplo- no podemos saber cómo usan los grupos parlamentarios del Congreso las cuantiosas sumas que se les asignan.
Justamente en el Congreso está a punto de asestarse un demoledor golpe a nuestra incipiente transparencia que la retrotraería, sin hipérbole, al siglo pasado, a los años anteriores a que el Grupo Oaxaca promoviera y lograra una legislación en esa materia. En la minuta que la Cámara de Diputados recibió del Senado sobre la reforma constitucional, que si bien distaba de ser perfecta sí incluía avances relevantes, se establecía: “Las resoluciones del organismo garante (hoy llamado IFAI) son vinculatorias, definitivas e inatacables para los sujetos obligados”, con lo cual se le daba rango constitucional a esta definitividad.
Empujadas por diputados del PRI, cuya bancada coordina Manlio Fabio Beltrones, la Comisión de Puntos Constitucionales y otras dos pretenden eliminar esa importante disposición, a juzgar por su proyecto de dictamen. No sólo eso. También introducen expresamente la posibilidad de que las resoluciones del hoy IFAI sean combatidas por una serie de instancias, con lo cual se anularía su efectividad.
Convertidos en una suerte de adalides de la opacidad, los diputados dicen en su proyecto de dictamen que el consejero jurídico del gobierno, los presidentes de las Cámaras o los titulares de los organismos autónomos podrán interponer recurso de revisión ante la Suprema Corte, “cuando exista daño o perjuicio al interés público o una alta probabilidad de daño directo y trascendente a la seguridad nacional o cuando la resolución emitida sea con motivo del ejercicio de la facultad de atracción”. Irónicamente, los autores de este despropósito empiezan ese párrafo estableciendo que “las resoluciones del organismo autónomo en el ámbito federal serán vinculatorias para los sujetos obligados”.
Difícilmente la Corte convalidaría intentos por eludir la transparencia, pero la demora derivada de la revisión podría frustrar la utilidad de las resoluciones, porque “información que no llega a tiempo, información que no sirve”, como afirma la destacada jurista Perla Gómez Gallardo. En un documento sobre la minuta del Senado, emitido antes de las regresivas modificaciones promovidas por los diputados priistas, Gómez Gallardo señaló una serie de “focos rojos”, el principal de los cuales es la reserva de información por “seguridad nacional”. Ciertamente, no hay razón para integrar un concepto tan ambiguo en el artículo 6, excepto la de obstaculizar la transparencia desde la Constitución. Otro foco rojo es el relacionado con la supuesta inexistencia de la información, porque este pretexto ha servido reiteradamente para negarla.
Adicionalmente, a partir de que se han ido extendiendo las solicitudes de información, muchos funcionarios públicos han optado por no documentar sus actos, comunicaciones y decisiones. Por ello resulta muy pertinente la disposición constitucional, presente en la minuta senatorial, de que “los sujetos obligados deberán documentar todo acto que derive del ejercicio de sus facultades, competencias o funciones”. Pues bien, en el proyecto de dictamen de San Lázaro, sencillamente se elimina esta obligatoriedad.
Otras modificaciones propuestas, como excluir prácticamente a los partidos al sujetarlos sólo a las autoridades electorales, amplían el carácter regresivo de las acciones priistas (Véase http://rendiciondecuentas.org.mx/tag/rrc/). Por ello, a fines de abril de 2013, la oposición -PAN y PRD- impidió la aprobación del dictamen mencionado.
Ahora, ante la perspectiva de un periodo extraordinario de sesiones para aprobar la reforma sobre transparencia, la sociedad debiera aprestarse a dar, como en el siglo pasado, una nueva batalla por la transparencia. La opacidad a la que es tan adicto por lo menos un sector del PRI no debe tener cabida ya en el México de la alternancia.
· OMNIA
Descuido lamentable el de @PresidenciaMX, que el sábado 15 de junio recordó en Twitter el aniversario “luctuoso” de Ramón López Velarde, cuando era el de su nacimiento.
@EduardoRHuchim
http://www.reforma.com/editoriales/nacional/703/1405971/default.shtm