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Jazmín Barrios, la jueza guatemalteca que no temió a los militares y condenó a Ríos Montt

Jazmín Barrios, la jueza guatemalteca que no temió a los militares y condenó a Ríos Montt

Por Carlos Arrazola

Guatemala, 18 may (EFE).- El día en que Jazmín Barrios leyó la sentencia en la que el tribunal que preside condenaba a 80 años de prisión al exdictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt por genocidio y crímenes de guerra, un discreto chaleco antibalas la protegía de un posible atentado.

Desde hace doce años, cuando formó parte del tribunal que condenó a 20 años de prisión a los exmilitares que participaron en el asesinato del obispo Juan Gerardi, esta jueza, de 50 años, “en días complicados” se protege con esa prenda.

“No lo hace por paranoia ni por llamar la atención. Es más, casi nadie sabe que lo lleva porque siempre lo disimula entre sus ropas”, explica a Efe una allegada suya que pide omitir su identidad.

Haber emitido sentencias en polémicos casos en los que los condenados han sido militares, responsables de graves crímenes y violaciones a los derechos humanos le ha valido a Jazmín Barrios “cientos” de amenazas de muerte.

En marzo de 2001, apenas unos días antes de que el coronel retirado Byron Lima Estrada y su hijo, el capitán Byron Lima Oliva, fueran condenados a 20 años de prisión por el asesinato de Gerardi, perpetrado en abril de 1998, dos granadas estallaron en el patio de la casa de Barrios.

En marzo de 2001, apenas unos días antes de que el coronel retirado Byron Lima Estrada y su hijo, el capitán Byron Lima Oliva, fueran condenados a 20 años de prisión por el asesinato de Gerardi, perpetrado en abril de 1998, dos granadas estallaron en el patio de la casa de Barrios.

Desde entonces, explica la fuente, “se casó con la justicia”, ya que a partir de ese día perdió “su intimidad” y el “derecho a una vida normal”, pues a donde vaya tiene que hacerlo en compañía de una patrulla de la Policía Nacional Civil que cuida de su seguridad.

“Más que molestarnos por tenerla de vecina, nos sentimos aliviados porque la presencia de la patrulla afuera de su casa nos da algo de seguridad”, dice un hombre que vive a unos cuantos metros de la residencia en la que la jueza y su anciana madre habitan, en una colonia de clase media del oeste de la capital guatemalteca.

Desde que se supo que el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, que ella preside, sería el encargado de enjuiciar a Ríos Montt, las amenazas en su contra empezaron a convertirse en cotidianas.

Dentro de las filas de las Fuerzas Armadas y los grupos que simpatizan con éstas se levantan voces de antipatía hacia la jueza Barrios, a quien consideran “enemiga” por las sentencias que ha dictado en los últimos años contra exmilitares.

Además del caso Gerardi, en el que también fueron condenados a 20 años de prisión el sacerdote Mario Orantes y el exespecialista del Ejército Obdulio Villanueva, en agosto de 2011 presidió el tribunal que condenó a 6.060 años a cuatro exmilitares por una de las tantas masacres atribuidas al Ejército.

Entonces, con su firme y aguda voz y de manera pausada y contundente, Barrios leyó la sentencia en la que el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo declaraba culpables de múltiples asesinatos y crímenes de guerra a cuatro exkabiles -soldados de elite del Ejército guatemalteco- por la matanza de 201 campesinos en la aldea Dos Erres, en diciembre de 1982

Ríos Montt, quien gobernó de facto el país entre marzo de 1982 y agosto de 1983, también es investigado por ese caso como autor intelectual de la matanza.

Barrios, que también ha dictado sentencia contra peligrosos narcotraficantes y pandilleros, ha sido denunciada y objeto de querellas por los abogados que han perdido juicios en su tribunal, con acusaciones que van desde “parcialidad” hasta “dejarse presionar”.

El pasado lunes, uno de los defensores de Ríos Montt presentó ante la Corte Suprema de Justicia una denuncia contra ella porque, al día siguiente de condenar a su cliente por genocidio, fue vista desayunando en un restaurante del centro de la ciudad “acompañada de tres mujeres extranjeras”.

Eso, según el abogado, “demuestra las presiones” ejercidas por la comunidad internacional para que condenara al anciano general, de 86 años, sentencia que “celebraban con un desayuno”.

Las comensales que acompañaban a la jueza en ese desayuno, explicaron fuentes cercanas a su familia, eran su madre, una vecina y una monja española amiga de la casa.

Además de las amenazas en su contra, su carácter fuerte y firme y su cabellera larga y ondulada han sido fuente de los más ácidos chistes machistas difundidos en las redes sociales, principalmente por quienes rechazan la sentencia emitida contra Ríos Montt.

EFE

http://www.sinembargo.mx/18-05-2013/625207

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Florence-Cassez-a-Paris

 

 

Las tres verdades

Sergio Aguayo
30 Ene. 13

En los años que Florence Cassez fue huésped del Anáhuac se armó en torno suyo un amasijo tan complicado que salen turbias las verdades legal y mediática. Esperemos que de ellas nazca una verdad histórica menos percudida.

La Suprema Corte asumió el riesgo de ser quemada (simbólicamente) en una hoguera hecha con leña de pirul y sazonada con chiles de árbol cuando decretó la libertad de la francesa por violaciones a sus derechos. Reconozcamos su valor al asumir implícitamente la degradación del Poder Judicial y de reconocer su impotencia al declarar que, pese a todo su poder, fue incapaz de establecer si Florence era culpable o inocente.

Esa ambigüedad abrió todavía más los portones por los que ya fluían las verdades mediáticas. Las voces mesuradas han sido avasalladas por el sector más vociferante que ha seguido insistiendo en la culpabilidad de la mujer mientras señala con índice de fuego a los responsables: Genaro García Luna, Felipe Calderón y una Suprema Corte insensible a los derechos de los secuestrados y las víctimas. El torrente de adjetivos alimentó el repudio: 83% de los entrevistados por Reforma estuvo en desacuerdo con la liberación.

Otra posible razón tras tanto enojo fue el trato que recibió al salir de la cárcel. En el operativo posiblemente participaron el Estado Mayor Presidencial, la Policía Federal y la capitalina (nadie lo sabe a ciencia cierta). Para protegerla -supongo- de algún golpe de aire, la enfundaron en un chaleco antibalas y la subieron a una de las 10 camionetas repletas de elementos fuertemente armados que eran escoltadas por motociclistas cuya función era facilitar el recorrido por el siempre impredecible tráfico capitalino. Ingresó al aeropuerto por la entrada reservada a la Policía Federal a donde solícitos llegaron, faltaba más, los agentes de migración que debían sellarle el pasaporte. Ante el silencio pusilánime de nuestro cuerpo diplomático, las máximas autoridades francesas la declararon inocente y le dieron el trato de heroína rescatada por Sandokán de las garras de tribus salvajes (héroe de las aventuras del escritor Emilio Salgari). Nuestros gobernantes carecen de decoro aunque, como todo lo que rodea este caso, desconocemos quién coordinó el despliegue.

El Caso Florence también ofende porque es un personaje de esa interminable telenovela sobre las mil caras de la impunidad y el cinismo. Se añade otra pregunta a una colección bien nutrida: ¿fue Luis Echeverría genocida?, ¿quiénes mataron a Luis Donaldo Colosio, José Francisco Ruiz Massieu y Enrique Salinas de Gortari?, ¿se acusó injustamente a los ex gobernadores Mario Marín, Ulises Ruiz y Humberto Moreira?, ¿alguien se sorprende que el priista, y también Consejero del IFE, Sergio García Ramírez desechara el manto del jurista y exonerara al PRI de una multa por el caso Monex?, ¿cuál será el desenlace del sainete en el IFAI? Somos el país de los casos inconclusos. Somos el paraíso de las impunidades.

En la encuesta antes citada, 57% expresó su deseo de que se castigue a los responsables del show televisivo que terminó liberando a la francesa. Una pareja bien identificada es la formada por Genaro García Luna y Felipe Calderón. ¿Alguien le cree a la Procuraduría General de Enrique Peña Nieto cuando dice que estudia la posibilidad de levantarles cargos? ¡Por favor!

Los otros responsables son las televisoras. Si ya fue lamentable que la Policía Federal supuestamente de élite se convirtiera en varias ocasiones en patiño televisivo, es preocupante una ausencia que ha pasado desapercibida: ya nadie se acuerda que la Secretaría de Gobernación tiene la responsabilidad legal de supervisar que las concesionarias cumplan con la obligación legal de transmitir información veraz y oportunamente. ¿Alguien sabe cuándo nos brindará Bucareli su dictamen u opinión sobre la ahora famosa detención?

La verdad histórica es muchísimo más lenta de construir y, en teoría, es mucho más trascendente. Quiero ser optimista y creer que la decisión tomada por la Suprema Corte servirá para que a partir de ahora policías, ministerios públicos y jueces abjuren públicamente de la “prueba reina” (la confesión) y se comprometan a privilegiar las evidencias. Si esto sucede, la decisión sobre Florence por fallas en el debido proceso tendrá efectos de enorme trascendencia.

Una semana después nadie con un mínimo de decencia e inteligencia puede sentirse orgulloso de la manera en como evolucionó, o con el desenlace que tuvo, el Caso Florence Cassez. Sacó a la luz realidades desagradables: con la anuencia de Los Pinos nuestras policías sirvieron a los poderes fácticos mientras nuestro Poder Judicial exhibió su pésima calidad.

Quiero creer que en algún momento armonizarán las tres verdades: la legal, la mediática y la histórica. Ese día seremos un país con una democracia razonablemente consolidada. Por ahora sólo nos queda hacer corajes y pasar vergüenzas.

Comentarios:

http://www.sergioaguayo.org;
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Colaboró Paulina Arriaga Carrasco.

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/687/1373545/default.shtm

 

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Palabras del MPJD al Ejecutivo por la publicación de la Ley General de Víctimas

Residencia Oficial Los Pinos, Salón Adolfo López Mateos

México  D.F., 9 de enero de 2012.- Antes de dar nuestra palabra en este momento fundamental para el país, quisiéramos comenzar con unos versos del poema “Desaparecidos” de Mario Benedetti: “Están en algún sitio / concertados/ desconcertados / sordos/ buscándose / buscándonos/ (…)/ cuando empezaron a desaparecer/ como el oasis en los espejismos/ a desaparecer sin últimas palabras/ tenían en sus manos los trocitos/ de cosas que querían/ están en algún sitio / nube o tumba/ están en algún sitio / estoy seguro/ allá en el sur del alma/ es posible que hayan extraviado la brújula/ y hoy vaguen preguntando preguntando/dónde carajo queda el buen amor/ porque vienen del odio”.

Porque hoy es un día en que en medio de tanto odio, de tanta noche, de tanto dolor que continúa, el buen amor ha salido por fin al encuentro de las víctimas, de los muertos, de los desaparecidos y de la justicia que tanto han buscado, abracémoslos y abracémonos con un minuto de silencio.

Buenas tardes Sr. Presidente Enrique Peña Nieto y señoras y señores que lo acompañan; buenas tardes señoras y señores legisladores, buenas tardes hermanos y hermanas del MPJD y de todas las organizaciones sociales que hoy están aquí; buenas tardes hermanos y hermanas que no han dejado de acompañarnos en la búsqueda de la justicia y de la paz.

Hoy es un día puntuado por una paradoja: la tristeza y la alegría. La tristeza, porque esta Ley General de Víctimas que por fin ha sido publicada y hoy se nos entrega, no debió haber sido. Es la consecuencia de la no aplicación de las leyes que están hechas para la protección y la justicia de los ciudadanos; es la consecuencia de la impunidad, de la corrupción, del desprecio, de la erosión del esqueleto moral y político del Estado mexicano, y de una guerra que nunca debió haber sucedido. La alegría, porque frente al dolor y el sufrimiento de esas graves omisiones, esta Ley abre una esperanza: la esperanza de la justicia y de la paz, la esperanza de la palabra cumplida, la esperanza de un Estado que rompa la espantosa brecha entre ciudadanos y autoridades que tanto daño ha hecho al país y a la democracia, la esperanza de la vida contra la muerte, de la unidad del amor contra el odio, la esperanza de una nación que se rehace de sus miserias.

Ustedes, señores legisladores, cumplieron como representantes de un pueblo que en sus víctimas reclama una justicia que se le debe; usted, señor Presidente, cumple no sólo con esa justicia que había sido traicionada, sino con lo más sagrado que un ser humano tiene: su palabra, la que usted empeñó en los Diálogos por la Paz que sostuvimos el 28 de mayo en el Alcázar del Castillo de Chapultepec con los entonces candidatos y candidata a la Presidencia de la República. Usted ha hecho posible el deseo que un día le expresamos las víctimas citando a otra víctima, el poeta Paul Celan, el deseo “de que la piedra pueda florecer,/ de que en la inquietud palpite un corazón./ (de que el ) tiempo (sea por fin el) tiempo”. Esperamos que el Poder Judicial siga este ejemplo y cumpla sus obligaciones ante la nación.

Lo reconocemos, lo saludamos, lo abrazamos, lo celebramos como un consuelo y una esperanza que nos llega en medio de la noche, como un primer paso hacia la justicia y la paz que necesita la nación, y como un gran y profundo gesto democrático. Sin embargo, como todo primer paso, no basta. Una Ley para que se cumpla necesita un instrumento. La Ley General de Víctimas, que hoy usted ha promulgado y nos entrega, necesita, como esa misma Ley lo indica, un Sistema Nacional de Atención a las Víctimas, un sistema honesto, dotado de los suficientes recursos y del suficiente personal para atender la enorme dimensión de la crísis humanitaria que enfrenta la nación, un sistema que requiere, además, de la unidad de todos. Sin él, la Ley General de Víctimas será sólo letra muerta, una buena intención en medio del infierno, un sueño devorado por la pesadilla que no hemos dejado de habitar; un sistema que permita no sólo la justicia para los asesinados y los violentados en su dignidad, sino la vuelta a casa de los desaparecidos. Una nación democrática, una nación que se respeta, no puede aceptar no saber dónde se encuentran más de 20 mil hijos suyos, no puede aceptar que miles de sus hijos sean arrojados sin identificar a la fosa común.

Hoy, señor Presidente, que celebramos este primer paso dado, demos juntos el segundo y empecemos desde hoy a edificar no sólo ese Sistema Nacional de Atención a las Víctimas para que la Ley encuentre su rostro, sino también a crear los protocolos necesarios para que la Ley de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas tenga peso y realidad. También exhortamos desde aquí a los poderes legislativo y ejecutivo a no permitir la regresión en materia de derechos humanos que podría implicar la propuesta de reforma al Artículo 1º Constitucional.

Hay un tercer paso que dar, señor Presidente. No habrá suficiente justicia para los muertos si no recuperamos su memoria, sus nombres, sus historias, su presencia entre nosotros. El MPJD ha hecho ya, al respecto, una declaratoria: la creación del Memorial de las Víctimas de la Violencia en México en el centro mismo de lo que hoy es ese monumento mal llamado Estela de Luz (le hago entrega, Sr. Presidente, de esa declaratoria). Esperamos que al igual que se ha hecho con la Ley General de Víctimas, este pendiente se cumpla para que la justicia que les debemos a los muertos y nos debemos a los vivos no tenga de qué avergonzarse.

Hay, por último, un cuarto paso que dar. No habrá verdadera justicia si no hay un camino hacia la paz. Ese camino que, como dijo Gandhi ‒y usted hizo suyas sus palabras en los Diálogos de Paz‒, es la paz misma. Paz que no puede hacerse sin todos.

La idea de un pacto por México como el que usted ha convocado, puede llegar a ser, al igual que la Ley que hoy recibimos, un paso de paz si se hace y se da con todos, y al decir todos hablamos de todos los grupos que conforman la nación. Somos todos ellos los que juntos podemos no sólo comunicar sino construir una comunión que pueda redundar en una Ley de Seguridad Humana y Ciudadana que ponga énfasis en los derechos humanos, en un cambio de estrategia en el combate al crimen, en una limpieza real de los delincuentes que hay en todos los órdenes del gobierno, y en la necesaria construcción de un México donde quepan muchos Méxicos. Sin esa Ley, sin ese énfasis, sin esa limipieza, sin ese cambio, sin esa construcción, trabajados por y con todos, las víctimas seguirán acumulándose y la vida democrática del país quedará destrozada bajo el desprecio de la violencia y el crimen.

Hemos sido y no hemos dejado de ser modestos y realistas. Allí donde la desmesura del orgullo ha señalado el ideal extravagante, nosotros hemos colocado la mesura de las utopías modestas. Sabemos que entre más impracticable es el ideal, mayor es el fracaso. La utopía modesta no pretende la instauración del bien universal –esa idea del bien que en su idealismo conduce, es una enseñanza de la historia, al abismo–, sino la mesura de la bondad que se niega al mal, a la humillación, al crimen, a la corrupción, a la violencia, a la tortura, al desprecio, al arrasamiento de la culturas y de la tierra, y pone por encima de cualquier ideal a los seres humanos de carne y hueso, y sobre cualquier Edén, la modesta comunión de los hombres. Por eso creemos en los pasos comprometidos y firmes que nunca traicionan la rectitud. Con esos pasos no hemos dejado de caminar desde que un día, transidos de dolor y de dignidad herida, salimos de Cuernavaca a visibilizar, abrazar y pedir justicia por las víctimas. Son esos mismos pasos los que hoy, señor Presidente, señoras y señores legisladores, hermanas y hermanos, recordamos y les invitamos a continuar dando, y a poner una fecha para una próxima reunión de trabajo, de donde surja una ruta acordada para la paz y la justicia.

En medio del dolor y del largo camino que aún falta por recorrer, nos detenemos en este recodo para reposar un momento y abrazarnos en el ya pero todavía no de la justicia y la paz que nos trae esta Ley General de Víctimas.

Además, opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés.

Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

http://movimientoporlapaz.mx/es/2013/01/09/palabras-del-mpjd-al-ejecutivo-por-la-publicacion-de-la-ley-general-de-victimas/

Difunde por la Paz

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La joven morelense

Sergio Aguayo
9 Ene. 13

La niña violada por su patrón tenía todo en su contra. Sería otra víctima por su lugar en las jerarquías sociales y por el fatalismo que lastra a las mayorías. Nueve años después derrotó estos pronósticos.

En 2005 una ambientalista, Cristina Martin, me habló de Tita, una niña de 13 violada por su patrón el empresario Mauricio Ceballos. Quería defenderse pero se enfrentaba a un poderoso bufete y a la burocracia judicial. Revisé el expediente, confirmé la solidez del caso y conversé con la víctima en un departamentito de la zona industrial de Cuernavaca. Arrastraba vergüenza y enojo y respondía desviando la mirada. La mamá cargó con el peso del relato. Publiqué la columna en Reforma (disponible en http://www.sergioaguayo.org) y periódicamente me enteraba de que el caso seguía empantanado.

Hace unos días me reencontré con Tita y su familia. En lugar de la adolescente huraña encontré una mujer joven y empoderada que mira de frente con ojos chispeantes y controla cadencia y ritmo en la conversación. Hizo un balance -que luego complementaría el abogado- de los nueve años de litigio obstaculizados constantemente por el aparato de justicia.

En el segundo año la Procuraduría estatal negó la acción penal por violación. Lo acusaron de estupro y en 2005 le dictaron formal prisión pero no entró a la cárcel. A finales de 2012 lo condenaron a cinco años de cárcel y a dar una compensación de 80 mil pesos a la víctima. Como la pena se le compurgaría por un tecnicismo, Tita le concedió el perdón (solicitado por los abogados del violador) y recibió una compensación de 120 mil pesos.

Hace años una colega, Larissa Lomnitz, publicó un espléndido libro titulado Cómo sobreviven los marginados (Siglo XXI, 2003). Sostiene que entre los mecanismos fundamentales para la supervivencia están las redes sociales basadas en la reciprocidad. La historia de Tita lo confirma. Una profesora amiga de la familia llevó el asunto a grupos feministas del estado que adoptaron el caso (entre otras, Patricia Lavín, Modesta Lavana y Nadxelli Carranco) y además proporcionaron el nombre de Juan Juárez Rivas, un abogado simpatizante con fama de tenaz e incorruptible. De esa masa crítica salieron las protestas ante funcionarios y las denuncias en los medios.

Las redes sociales funcionaron porque Tita perseveró, porque tenía la “esperanza de que se hiciera justicia”, porque quería “que el violador me pidiera perdón y porque no podía quedarle mal a mis papás”. El apoyo de su familia resultó fundamental. Los padres migraron de un poblado náhuatl, Xalatlaco, a Cuernavaca. De allá trajeron, dice el padre, “el sentido de dignidad que todavía mantenemos. Fuimos y somos gentes de respeto”.

Tita atribuye su metamorfosis a una terapia. Los primeros cinco años, cuenta, “me sentía culpable y hasta les daba la razón a los agentes del Ministerio Público que me acusaban de haberlo provocado. Me sentí responsable cuando vi llorar a mi papá por primera vez. Andaba siempre de malas porque sentía rabia por tanta impotencia. No podía seguir así. El analista me ayudó a entender que yo no era la mala. Él y quienes lo ayudaban habían actuado mal. Maduré. Me convencí de tener derechos y empecé a disfrutar la vida sin estrés”.

La transformación dejó secuelas (en parte por ello prefiere mantener el anonimato). Tiene problemas para tener novios -”sólo me quieren ligar y me tratan como muñequita”- y duda sobre la conveniencia de establecer una relación permanente. Disfruta su trabajo en una escuela preescolar y a futuro quiere crear un organismo civil dedicado a combatir experiencias como la suya: “Si les violan sus derechos, que al menos sepan cómo declarar ante el Ministerio Público”.

Es ridículo que una víctima tenga que esperar nueve años para obtener algo de justicia. Es inconcebible que esto sucediera en una entidad gobernada por el PAN (¿ahora entienden el porqué de su desprestigio?). Morelos estrena un gobierno perredista encabezado por Graco Ramírez, ¿corregirá el sistema de justicia?, es una de las grandes asignaturas de la transición. Sería una forma de adelantarse a los gobiernos capitalinos en donde otro caso que he seguido, el de Sergio Dorantes liberado en 2012, confirma que, salvo excepciones, la justicia es un cesto de manzanas prohibidas.

Inicia el año y Tita nos regala una historia de éxito. Está surgiendo otra generación de luchadoras y luchadores sociales convencidos de que la justicia y la dignidad hay que ganárselas día a día en las trincheras. Y saben cómo pelear.

En http://www.sergioaguayo.org viene un resumen del caso. Elaborado por Soledad González, investigadora de El Colegio de México.

La miscelánea

Buena noticia para las y los académicos. El nuevo reglamento del Sistema Nacional de Investigadores atendió el exhorto del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación e incluyó en su nuevo Reglamento una prohibición expresa al tráfico de influencias. Se reduce el espacio para los favoritismos y las inquinas de algunos dictámenes.

Comentarios: http://www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/685/1368631/default.shtm

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Calderón1

25 mil desaparecidos

 
Carmen Aristegui F.
14 Dic. 12

The Washington Post publicó, hace unos días, información obtenida de documentos oficiales de la Procuraduría General de la República nunca antes revelados. Funcionarios, que tuvieron acceso a ellas y frustrados por el colapso y la inacción institucional, decidieron darla a conocer por esta vía indirecta. Se trata de una lista con más de 25 mil personas adultas y menores de edad registrados como desaparecidos durante el sexenio de Felipe Calderón. Veinticinco mil es, por donde se le vea, una cifra inusitada.

La cifra, aunada a la de personas asesinadas de manera violenta durante el sexenio, que ronda en los 100 mil, son los datos escalofriantes en el balance de un sexenio.

La lista de desaparecidos se conformó con la información entregada por autoridades y procuradurías locales a la PGR.

El diario señala que las identidades y características de estas personas, como edades, vestimentas y otros datos proporcionados por familiares o amigos -como el último momento en que fueron vistos o las actividades que realizaban- se encuentra agrupada en columnas en un formato de Excel por la Procuraduría.

El periodista William Booth, autor de la nota, señala que esto confirma lo que se ha venido diciendo de tiempo atrás sobre México: que hay aquí un fenómeno explosivo en el número de personas desaparecidas. Ni en tiempos de la Guerra Sucia en México, ni en la peor dictadura latinoamericana, se tiene registro de tal número de desaparecidos.

Inimaginable la desolación en la que vivirán miles de familias hoy en México por la pérdida de uno o varios de sus seres queridos. Miles de existencias erosionadas por la perenne incertidumbre del no saber si los suyos viven o mueren.

La dimensión de esta catástrofe pasa casi desapercibida para el resto de la población porque, al igual que otros reportes relevantes, el gobierno pasado decidió guardarse, para sí, este tipo de información. “Presidente valiente”, se hacía llamar Calderón en sus campañas oficiales. Ocultar estas informaciones a los ciudadanos nos muestra que no había nada más alejado de la verdad en el contenido de esos mensajes.

Felipe Calderón llegó en 2006 a la Presidencia de México en medio del escándalo y las impugnaciones. Su arribo al poder, por la puerta de atrás, significó para México el inicio de un cruento periodo del cual apenas estamos sacando cuentas. Calderón abandonó la Presidencia de México, dejando tras de sí la más grande estela de devastación y muerte que se recuerde en el México contemporáneo.

La grave crisis de legitimidad que acompañó su llegada probablemente fue el factor principal que lo impulsó a definir un sexenio con aires reivindicación.

Se lanzó, sin cálculo ni diagnóstico y, por lo tanto, sin estrategia efectiva -a juzgar por lo sucedido- a intentar combatir a grandes capos y organizaciones criminales y del narcotráfico. Los efectos fueron contraproducentes: los cárteles más grandes se fortalecieron. Otros, al ser descabezados solamente, abrieron disputas de poder que derivaron en por lo menos 11 cárteles más de regular tamaño que operan hoy en territorio nacional.

La actividad delictiva se “diversificó” en por lo menos una veintena de delitos, además del narcotráfico. Los cárteles mexicanos acrecentaron su presencia internacional. A pie juntillas Calderón guió su gobierno, de la mano del vecino del norte, con una estrategia belicista e irresponsable. Los resultados fueron catastróficos. El suyo será un gobierno recordado con un rictus de tragedia y de dolor.

La cifra publicada por el diario norteamericano dio pie para que Human Rights Watch enviara una misiva, esta semana, al nuevo gobierno de México. José Miguel Vivanco alertó a Enrique Peña Nieto sobre las dimensiones de la herencia de Calderón. Le llamó a abordar “… los abusos cometidos durante el mandato de su predecesor e impedir que se reiteren en el futuro, requerirá de atención inmediata en los niveles más altos de su administración”.

Sobre las cifras del Post le dijo que si “…se corroboran, esto situaría a la ola de desapariciones ocurrida en México durante el sexenio del Presidente Calderón entre las peores en la Historia de América Latina”.

No hay duda que el recuerdo que quede de Felipe Calderón llevará, por siempre, la impronta de la muerte y la devastación. El Presidente “valiente” que no fue ni siquiera capaz de informar, a la población, sobre el tamaño del desastre que dejó.

¿Cuántos muertos, torturados y desaparecidos dejó su administración? ¿Por qué guardó, en su escritorio, la escalofriante cifra que nos reveló el Washington Post?

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/682/1363837/default.shtm

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Carta de las once presas políticas del #1Dmx recluídas en el penal de Santa Marta Acatitla

Carta de las once presas políticas del #1Dmx recluidas en el penal femenil de Santa Marta Acatitla

Viernes 7 de diciembre de 2012
Por autor 
Comité Cerezo México

Hasta el día de hoy nos mantenemos firmes, con una fortaleza que nos ayuda a sobrellevar la situación, prácticamente esa fuerza es gracias a todos ustedes, que están con nosotros y que nos apoyan. Es lamentable estar aquí adentro pero en algunas pláticas hemos dicho que, aunque lamentable lo importante es que allá afuera no se rinden, que su espíritu no se apague.

El día 1 de diciembre de 2012 fuimos arrestadas 106 personas entre hombres y mujeres entre las 12:00 y 15:00 horas, todos en diferentes horarios y lugares, nos conocimos en uno de los pasillos del sótano de la agencia 50 del Ministerio Público del Distrito Federal. Cada uno de nosotros fuimos testigos de las condiciones injustas en las que llegamos al llamado Búnker, personas muy lesionadas al grado de no poder identificar el rostro de algunos por el edema provocado por los golpes.

Estando en una celda de 4×4 con 2 camas de concreto y una letrina como baño (un hoyo en el suelo), compartimos testimonios de ciudadanos entre los cuales nos encontramos amas de casa, estudiantes de diferentes universitarios de la UNAM, Chapingo, UACM, UAM, profesionistas, profesores universitarios, fotógrafos, reporteros nacionales y extranjeros, obreros, personas sin hogar, entre otros, personas entre 18 y 51 años.

Ya en ese lugar conocimos la forma en la que cada uno de nosotros fuimos arrestados, todas ellas de manera arbitraria e injusta, algunas recibieron golpes, en el caso de las mujeres hubo casos de tentativas de violación sexual física y psicológica. Es preciso aclarar que en ninguno de los casos se nos informó sobre el motivo de nuestra detención, no fue sino hasta la noche-madrugada del domingo para el lunes que se nos hizo de nuestro conocimiento el motivo por el cual se nos tenía en arraigo.

Después de padecer frío, sed y sobre todo violencia psicológica con ataques como: “ya llegaron las pagadoras”, indicando que aunque no fuéramos los culpables nosotros pagaríamos por los daños realizados, otros como “para que hacen su desmadre”, “¡yo soy 132!”, etcétera. Fuimos trasladadas a base de mentiras al penal de Santa Marta Acatitla, se nos dijo que seríamos trasladadas a la Procuraduría General de la Mujer para que nos realizaran un estudio psicológico ya que habíamos declarado que fuimos agredidas al momento de nuestra detención.

Particularmente en el caso de las mujeres, después de que cada una hizo su declaración, alrededor de las 4 am, ya no regresamos a las celdas, nos mantuvieron fuera de ellas sobre una banca, mientras preguntábamos lo que pasaba, había cierto aire de desconcierto. El comandante respondió de forma violenta diciendo: “van a un estudio psicológico, no pasa nada; y si yo en este momento determino que se van a la cárcel, ¿qué harían?”. Se retiró y llegaron alrededor de 30 elementos de la fiscalía, entre hombres y mujeres, listos para trasladarnos, solo estábamos esperando a la compañera Mariana Muñiz, que estaba rindiendo su declaración, en cuanto llegó dijeron que nos fuéramos pero nosotros dijimos que no íbamos sin ver antes a nuestros abogados o familiares. El comandante se molestó y dijo: “chingá, vámonos, si no es por las buenas va a ser por las malas” y jaló violentamente a Mariana quien gritó fuertemente y el resto de los elementos policíacos hizo movimientos para llevarnos pero nos tranquilizamos y salimos con lágrimas en los ojos.

Entre las 4:30 y 5:00 am subimos a una camioneta cerrada color azul con tres policías mujeres dentro. Minutos después preguntamos a quienes nos resguardaban si sabían a donde nos trasladaban y nos dijeron que a Santa Marta. En ese momento cundió el pánico entre nosotras, especialmente una compañera de 51 años de edad que padece de claustrofobia y nerviosismos, real pánico que contagió al resto pues lo poco que conocemos del penal mencionado no es nada grato.

Aproximadamente a las 5:40 a.m. llegamos al penal, nuestra compañera Judith quien había trabajado anteriormente en ese lugar en la elaboración de un mural, nos dijo que estábamos entrando por la puerta de procesados. Afuera de esta puerta esperábamos, había un silencio (sic), sólo veíamos por 2 rendijas del carro siluetas de aproximadamente 30 o más policías con armas largas, el camión en el que nos llevaban estaba rodeado por ellos.

Aproximadamente a las 6:00 am descendimos del camión, una mujer que conocimos en el Ministerio Público, de la que desconocemos el nombre, una mujer delgada, de tez blanca con cabello muy chino, largo y color café oscuro acompañaba al camión, ella no nos miraba, miraba al suelo, personalmente le dije (Jessica Reyna) “ojalá que nunca tenga una hija que pase por esta situación”, me miro y volvió su mirada al suelo.

Dentro de este lugar nos registraron y nos quitaron nuestras ropas cambiándolas por prendas de color beige que había en el lugar, también nos quitaron las pocas pertenencias que llevábamos. Ahí nos dijeron que ellos ya sabían que en uno o dos días llegábamos. Después nos llevaron a los dormitorios del penal, al salir, había un grupo de policías que decían: “¡yo soy 132!”,, “ya ven por andar haciendo su desmadre”, “pero que tal gritaban, perras”, etcétera.

Nos llevaron a realiza un análisis médico, en ese lugar entró Juana Barraza “la mataviejitas” quien nos saludó amablemente, aunque el temor fue enorme en nosotras al verla. Durante el día estuvimos realizando algunos trámites y no fue sino hasta la noche que entramos a los dormitorios, las reas desde sus celdas gritaban: “te queremos Peña”, “chichis pa´ la banda”, “mañana su bienvenida perra”, “flaquita, bonita”. “esa pa´ mi”, entre otras. Después dijeron que sólo era cotorreo.

En los siguientes días se inició el proceso que ya todos conocen sobre el juicio.

Hasta el día de hoy nos mantenemos firmes, con una fortaleza que nos ayuda a sobrellevar la situación, prácticamente esa fuerza es gracias a todos ustedes, que están con nosotros y que nos apoyan. Es lamentable estar aquí adentro pero en algunas pláticas hemos dicho que, aunque lamentable lo importante es que allá afuera no se rinden, que su espíritu no se apague.

Las 11 presas políticas detenidas el 1 de diciembre
Recluidas en el penal de Santa Marta Acatitla
México DF a 06 de diciembre de 2012

http://comitecerezo.org/spip.php?article1398

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