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Archivos de la categoría ‘Salud y bienestar’

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Cerebro

Javier Flores

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el pasado 2 de abril la puesta en marcha del proyecto Brain (cerebro). La importancia de esta iniciativa rebasa las fronteras de ese país, pues con ella se reconocen los avances y la relevancia que han adquirido los estudios sobre el sistema nervioso en el mundo, y ratifica lo que será (o lo es ya) una de las principales tendencias del desarrollo científico a escala global en el siglo XXI, en la que se coloca en un lugar privilegiado a las neurociencias. El nuevo programa, al que se destinarán inicialmente 100 millones de dólares, ha sido recibido con gran entusiasmo en los círculos científicos, y se le ha llegado a comparar en algunos con otros programas de gran envergadura, como el proyecto sobre el genoma humano que permitió descifrar, a finales del siglo pasado, la estructura completa del ácido desoxirribonucleico.

El cerebro ha sido y es uno de los mayores retos para las ciencias de la vida. Formado por billones de células que establecen conexiones entre ellas mediante un complejo sistema de señales eléctricas y químicas, es el centro en el que se recibe y se integra toda la información que nos llega del medio ambiente por medio de los órganos sensoriales. Controla todos nuestros movimientos y nuestras acciones y es el sitio en el que se integran funciones como la memoria, los sentimientos y las emociones. Es lo que a través de miles de años en el proceso evolutivo nos hace humanos.

Hay un enorme misterio en espera de ser develado. La iniciativa va a cambiar eso dando a los científicos las herramientas necesarias para obtener una imagen dinámica del cerebro en acción y entender mejor cómo pensamos, cómo recordamos y cómo aprendemos, dijo Obama. Lo expresado por el presidente de Estados Unidos es muy significativo, pues implica que las motivaciones del proyecto incluyen el avance general del conocimiento acerca del cerebro, lo que es un reconocimiento a la investigación básica orientada a la comprensión de las funciones del sistema nervioso.

También se refirió a las posibles aplicaciones en el campo de la salud, pues en Estados Unidos el tratamiento de las patologías del sistema nervioso representan un gasto de 500 mil millones de dólares al año. Obama imaginó a un amputado tocando el piano o lanzando una pelota de béisbol, personas recuperándose de una lesión traumática o de apoplejía, el autismo o la enfermedad de Alzheimer.

Es importante señalar que se trata de una iniciativa gubernamental en la que los fondos básicos provienen de agencias del propio gobierno, como el área de investigación avanzada del Departamento de Defensa, los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación Nacional de Ciencia, que en conjunto aportarán inicialmente 100 millones de dólares, aunque el proyecto tendrá un costo de miles de millones de dólares durante más de una década. Por eso en algunos círculos se ha comparado a esta iniciativa para indagar las funciones del cerebro, con la búsqueda de Estados Unidos por poner a un hombre en la Luna.

Además de las fuentes gubernamentales de recursos, la Casa Blanca señaló que se buscará colaborar con fundaciones privadas, como el Instituto Allen para las Ciencias del Cerebro, el Instituto Médico Howard Hughes, la Fundación Kavli y el Instituto Salk, los cuales han comprometido ya aportaciones anuales superiores a los 100 millones de dólares. Lo anterior es interesante, pues muestra un esquema de cooperación para un megaproyecto entre instituciones públicas y privadas bajo la dirección de un gobierno.

El anuncio se produjo unos días antes de que se publicara en la revista Nature el trabajo de un grupo científico de la Universidad Stanford, encabezado por Kwanghun Chung en el que se muestra por primera vez una técnica que permite hacer transparentes diversas zonas del cerebro para el estudio de la estructura y funciones moleculares de ese órgano. El método, denominado Clarity, es una muestra de la revolución que ya está en marcha.

Afortunadamente, contamos en México con instituciones y grupos científicos del más alto nivel en el área de las neurociencias (de los más productivos en el país) y puedo asegurar, que gracias a ellos, nuestro país podrá estar al tanto en tiempo real de los progresos que se vayan produciendo en programas como Brain y otras iniciativas a escala mundial… Pero no basta con ser espectadores.

Tenemos la tradición, científicos de reconocido prestigio, contamos con las bases para un auténtico despegue en esta área, pero hacen falta las decisiones, los apoyos económicos. Es necesario multiplicar los esfuerzos para formar recursos humanos en los principales centros mundiales, y ser partícipes de la revolución que se avecina en este campo del conocimiento, para no lamentarnos luego de que éste ha sido otro tren que se nos fue.

http://www.jornada.unam.mx/2013/04/16/opinion/a03a1cie

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Cuando los padres enferman a sus hijos

 

Natalia Vitela

Ciudad de México  (14 abril 2013).- Después de que una bebé de seis meses, víctima de convulsiones, fue sometida a varios exámenes médicos sin que pudiera descubrirse la causa, el grupo de médicos del Instituto Nacional de Pediatría que la atendía decidió canalizarla a la Clínica de Atención del Niño Maltratado de esta institución, pues sospechaba que la mamá de la pequeña era el origen del problema.

“Estuvo internada seis meses y en ese periodo no tuvo ninguna convulsión. La dieron de alta y a las siguientes 24 horas ya estaba con hipoglucemia en urgencias”, cuenta Arturo Loredo Abdalá, titular de la Clínica.

Los médicos notificaron a las autoridades que la bebé era víctima del síndrome de Münchausen por poder, una forma de maltrato infantil, y que la agresora era su madre, quien le inyectaba insulina. Sin embargo, el Ministerio Público determinó que la mamá era inocente. Los médicos no supieron más de la bebé porque la cambiaron de hospital.

No sólo a las autoridades sino a los propios pediatras, quienes no están familiarizados con este síndrome, les cuesta trabajo creer que la propia madre sea quien enferma a su hijo, lo que origina que este síndrome no sea diagnosticado y los pequeños transiten por múltiples médicos y hospitales, y se ponga en riesgo su vida.

“Pocos profesionales del área pediátrica lo conocen”, señala Loredo Abdalá.

Tampoco los médicos familiares y los generales que atienden niños se encuentren familiarizados con esta patología. Debido a la complejidad de este tipo de maltrato no sólo existen problemas para su diagnóstico, sino también para su manejo clínico y legal.

Un estudio realizado por investigadores de esta clínica a 25 pacientes reveló que 18 eran víctimas del síndrome, los cuales presentaron fiebre de origen no determinado, convulsiones, diarrea crónica, hematuria y probable abuso sexual. Los agresores tenían rasgos psicóticos, histriónicos y obsesivo-compulsivos.

Los médicos denunciaron ante las autoridades siete casos; sin embargo, todos los niños quedaron bajo la custodia de la madre.

Por lo que el experto considera fundamental sensibilizar a autoridades, pediatras y familiares cercanos de niños víctimas de este síndrome sobre el problema.

Los familiares cercanos, por ejemplo, pueden cuidar al niño mientras el agresor recibe atención.

Perfil del agresor

De acuerdo con Loredo Abdalá, el agresor actúa de tres maneras: “Inventa manifestaciones clínicas o una enfermedad que el niño no tiene. Modifica muestras de laboratorio para que los resultados de los exámenes confundan al médico. Envenena o intoxica al pequeño con medicamentos, lo que origina un cuadro clínico que amerita atención médica y hospitalaria recurrente”.

El especialista indica que en la mayoría de los casos el agresor activo es la madre, y, el pasivo, el padre.

“La madre tiene un conocimiento de la medicina superior al promedio de la población. Suele seducir a los médicos, a las enfermeras e incluso a los papás de otros niños con regalos y halagos, además lleva un registro minucioso de lo que le sucede a su hijo.

“Llega la señora con un expediente que ella ha hecho. Le dice al médico: ‘Tiene tal enfermedad. Tal día presentó tal síntoma y le di tal medicamento y respondió de tal forma. Ya fui a ver a muchos médicos y no lo han podido diagnosticar’. Esto provoca que el médico, que en ese momento enfrenta el problema, quiera ser quien descubra qué tiene el niño. El orgullo profesional causa que el médico quiera saber qué tiene y lo somete a una serie de exámenes y al final descubre que no tiene lo que la mamá asegura que tiene su hijo”, explica.

El pediatra precisa que para diagnosticar y tratar este tipo de maltrato se requiere de una intervención multidisciplinaria. Deben participar pediatras, trabajadores sociales, enfermeras, psicólogos y abogados.

¿Cómo detectarlo?

Para fundamentar en el niño la falsificación de una condición pediátrica se emplean estos criterios:

-Presencia de una enfermedad simulada y fingida en un niño o producida por un padre o alguien a su cuidado.

-El menor es presentado para valoración médica en forma persistente, y con frecuencia dando lugar a procedimientos médicos múltiples y no siempre necesarios.

-El conocimiento acerca de la etiología de la enfermedad del niño es negado por el perpetrador, a pesar de manifestar el conocimiento informado del caso.

-Signos y síntomas agudos que desaparecen en el niño cuando es separado del perpetrador.

¿Qué es?

La American Professional Society on the Abuse of Children indica que para el diagnóstico se requiere la existencia de un falso cuadro clínico en el niño-víctima y que el perpetrador sufra de un trastorno ficticio. Por lo tanto, el síndrome de Münchausen por poder incluye dos protagonistas, el niño que sufre el abuso y la persona que lo produce. Este grupo propone que los casos sean diagnosticados respectivamente como falsificación de una condición pediátrica y trastorno ficticio por poderes en el perpetrador.

 

http://www.reforma.com/vida/articulo/696/1390877/?titulo=cuando-los-padresenferman-a-sus-hijos

 

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Dejen el salero en paz

Mala Madre

¿Retirar los saleros de los restaurantes nos ayudará a bajar de peso? En esa lógica, mejor habría que hacer un llamado a las pizzerías, hamburgueserías, taquerías y puestos de carnitas, para que den opciones más saludables de los alimentos que sirven, llenos de sodio y grasas trans que nada le piden a un simple salerito.

abril 9, 2013

Crecí sin comer chuchulucos en el cine. Ya está, lo dije. Soy una rareza provinciana en territorio chilango.

Mis padres nunca compraron a sus cinco hijos palomitas ni dulces ni chocolates ni chicles ni cacahuates ni nada que se le pareciera en las funciones de permanencia voluntaria, no sólo por economía, sino porque mi padre estaba convencido que al cine no se va a comer. Hasta la fecha, cuando he tenido oportunidad de invitarlos, si acaso me aceptan un café.

La misma política contundente se aplicó también a los refrescos en casa. Eran sólo para los adultos, jamás para los niños. Para nosotros era como el alcohol y el cigarro, algo que sólo consumían los grandes aunque supieran que les hacía daño. Ya tendríamos edad para escoger de qué queríamos enfermarnos, nos decían.

Pero en otros escenarios, la comida chatarra no estaba tan restringida. Veamos: nos daban chance de comprar lo que nos alcanzara con cinco pesos en el recreo de la escuela y teníamos permiso de comer pastel, gelatina y dulces en las fiestas de cumpleaños y en las posadas. Sólo el refresco permanecía vedado, que para eso estaba el agua de horchata.

Por lo mismo, mis hijas han crecido con la convicción de que el refresco es sólo para los adultos. Y cuando en alguna fiesta han tenido oportunidad de tomarlo porque se los han ofrecido, se han sentido unas rebeldes sin causa que desafían a la autoridad. La ventaja es que luego vienen y me lo cuentan (más les vale que sigan así en éste y otros casos por los próximos 10 años ¬¬).

Con el cine no he triunfado. El marido que me conseguí para padre de mis hijas no concibe una ida al cine sin chuchulucos, así que la negociación ha sido permanente para que la bolsa de palomitas sea la más pequeña y servida al ras, y para que compartan los dulces. Sí, ya sé lo que piensan: es sólo una ida al cine, qué exagerada. Pero si consideramos que nosotros no nos perdemos un estreno y que, mínimo, vamos una vez a la semana, empiecen a sumar calorías y sodio y grasas trans.

Si todo quedara ahí, nuestra ingesta de alimentos prohibidos –o por lo menos no muy recomendables de comer tan seguido- estaría más o menos controlado. El problema es que parece que nos persiguen. Por ejemplo, en el parque de diversiones al que no te permiten entrar con itacate, lo más barato y rápido que puedes obtener es una pizza o una hamburguesa fría con los ingredientes más engordadores de la marca. Que pasta crunchy ni que vegetales ni que nada. O lo que ahora ofrece la aerolínea en la que viajamos la última vacación, a la cual ya no le alcanzó para cacahuates: bolsas de frituras con refresco o jugos, aunque claro, siempre puedes pedir agua. En serio, prefiero que den nada. Por lo menos me ahorrarían el debate con mis hijas de por qué no deberían aceptar el tentempié.

Así que no me salgan ahora con que el gobierno de la Ciudad de México está muy preocupado por que ya somos 48 millones de mexicanos con obesidad, que nos damos un quién vive con Argentina y Chile en el consumo de refrescos en el mundo y que lo único que se les ocurrió fue retomar la añeja solicitud a los restauranteros para que escondan los saleros de la vista del cliente. No se nos vaya a antojar usarlo mientras nos comemos la gordita de chicharrón.

Los saleros no deberían de existir porque es un insulto a la chef o al cocinero. Que me perdone mi amiga la kelly, pero esa mala costumbre de ponerle sal a un platillo que aún no pruebas debería de estar penalizado como una auténtica falta de respeto a la creatividad de quien lo preparó. Digo, de vez en cuando se nos puede extraviar la sazón, pero hasta en ese caso y por educación se come uno el manjar como se le sirvió, lo chulea y da la gracias al anfitrión. ¿Dónde quedaron los buenos modales, chihuahuas?

Todos en México sabemos que el problema de la obesidad ya se nos salió de las manos y amenaza nuestro futuro. Los niños obesos ocupan el cuarto lugar mundial, los hombres el 15 y las mujeres el 23. Se ha documentado en este mismo espacio que la diabetes, una de las primeras consecuencias graves de la obesidad, ya causa más muertes en este país que la guerra contra el narco. Y se han hecho propuestas específicas para tratar de salir del atolladero. Una de ellas es la de gravar con un nuevo impuesto a los refrescos, cuyos argumentos a favor pueden encontrar aquí.

El pasado domingo mi familia y yo salimos a andar en bicicleta por calles de la delegación Benito Juárez, en el segundo recorrido que se organiza desde que entró la nueva administración. Pedaleamos 10 kilómetros con esa espectacular libertad que te da saber que la calle es tuya y que ningún automovilista te va a echar la lámina porque el recorrido está delimitado y bien vigilado. Me dejé llevar y por un momento soñé en lo maravilloso que sería que pudiéramos hacer ese recorrido todos los días para ir a la escuela, al trabajo, de compras. Sin riesgo de ser atropellados. Y empecé a contar los kilos de menos y los pantalones que desempolvaría y lo bien que me sentiría y…

No sé ustedes, pero a mí definitivamente me ayudaría más a recuperar mi peso ideal (el que llevo varios años perdido) el tener opciones para moverme de manera cotidiana en algo que no sea mi auto. Evidentemente no he estado esperando a que esto suceda para ponerme a trabajar en mi asunto, que es estrictamente personal y privado, pero si hay una preocupación del Estado y la necesidad de aplicar políticas públicas para atender el tema, no es pidiendo a los restaurantes que retiren los saleros como podremos entrarle. En esa lógica, mejor habría que hacer una atento llamado a las pizzerías, hamburgueserías, taquerías, puestos de carnitas, garnachas y quesadillas, cines, parques de diversiones y aerolíneas, por mencionar algunos negocios, para que den opciones más saludables de sus productos, llenos de sodio y grasas trans que nada le piden a un simple salerito.

Ya se hizo un intento por atender el caso de nuestros niños en el gobierno anterior, cuando se acordó limitar la venta de comida chatarra en las escuelas. ¿Ha funcionado? ¿Vale la pena retomarlo o mejor inventamos otra cosa? Me cuentan que en Petróleos Mexicanos están motivando a su personal con ascensos y aumentos de salario si alcanzan tallas saludables. A mí definitivamente me convencerían con eso.

Si tan grave es el asunto ¿por qué no hay un debate nacional sobre el tema? Preguntemos a los expertos, hagamos propuestas, inclúyanos a los gorditos en la solución, seamos solidarios entre todos, ciudadanía y Estado. Bien sabemos los que tenemos sobrepeso la fuerza de voluntad que se requiere para dejar de comer las cosas que nos engordan. Y si la decisión de cerrar la boca –asunto, repito, exclusivamente personal y privado- es apoyada con políticas que verdaderamente impacten nuestra vida cotidiana (traslados, trabajo, esparcimiento), ni a quien se le antoje un chuchuluco en el cine.

 

 

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¿Cómo afecta el cambio de horario a las personas?

Según un especialista de la UNAM, produce más afecciones en el ánimo que en el cuerpo; dice que adaptarse toma entre tres y cinco días

Redacción

03/04/2013 09:47

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de abril.- El próximo domingo 7 de abril, a las 02:00 horas, inicia el Horario de Verano 2013 en el país, por lo que las autoridades recomiendan adelantar el sábado una hora los relojes antes de ir a dormir, para que al día siguiente se reanuden las actividades con el horario habitual.

Los cambios de horario, ya sea de verano o de invierno, generan más afecciones en el ánimo que en el cuerpo, según Humberto Medina Chávez, especialista de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM.

Aquí algunos fenómenos que el experto considera pueden ocurrir por el cambio de horario:

• Pueden presentarse alteraciones fisiológicas a causa de la modificación del horario.

• El proceso de adaptación varía en cada individuo, pero puede durar entre dos a cinco días en promedio.

• Dentro de los grupos más afectados están los niños y los adultos, ya que presentan un mayor número de alteraciones en el sueño.

• En el caso de los lactantes, pueden presentar variaciones en su alimentación y los niños mayores pueden tener dificultades para dormir e incluso despertarse, mientras que los mayores de 50 años son los que más pueden tardar en adaptarse a este cambio.

• Puede generar alteraciones como insomnio, irritabilidad, somnolencia, y en ocasiones bajo rendimiento laboral, aunque “normalmente no existen cambios considerables en el rendimiento de las personas”.

• En cuestiones fisiológicas son pocas las afecciones, pero en algunos casos se ve alterado el sistema hormonal, que se activa en las noches durante el sueño profundo.

• “Donde más se ven afectados por los cambios de horario es en las zonas rurales, ya que en su mayoría tienen que trabajar con animales y éstos no saben de horarios y las personas tienen que estar más activos a pesar de estos cambios”.

A ti, ¿cómo te afecta el cambio de horario? Compártenos tu opinión. Por lo pronto, te damos algunos…

Datos relevantes del Horario de Verano

• De acuerdo con el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (Fide), esta medida permite hacer un mejor uso de la luz solar y reducir el consumo de energía eléctrica en el país.

• El Horario de Verano, que concluirá el 27 de octubre próximo −con excepción de los municipios localizados en la franja fronteriza norte− modifica la hora de encendido de las luces en horas pico (de 19:00 a 22:00 horas), por lo que se deja de consumir energía eléctrica y se disminuye la quema de combustibles.

• La Secretaría de Energía (Sener) dio a conocer en su momento que el cambio de horario implicó en 2012 un ahorro energético de aproximadamente mil gigawattios por hora (GWh), cifra igual al consumo anual de energía del estado de Campeche durante 2011.

• La puesta en marcha del programa en 2012 representó un ahorro económico de más de mil 200 millones de pesos, pues se dejó de consumir el equivalente a 810 millones de barriles de petróleo para la creación de energía.

• Se evitó también la emisión a la atmósfera de 677 mil toneladas de bióxido de carbono, “uno de los principales contaminantes que provocan el efecto invernadero”.

• El Horario de Verano en México, el cual consiste en adelantar una hora los relojes durante la parte del año en la que se registra una mayor insolación en el hemisferio norte del planeta, se aplicó a escala nacional por vez primera el 7 de abril de 1996.

• En Baja California, el programa ya se aplicaba desde 1942 y en la península de Yucatán desde 1981.

• A nivel global su primera implementación se hizo en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, y actualmente se aplica en más de 80 países.

Con información de Notimex

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http://www.excelsior.com.mx/nacional/2013/04/03/892039#.UVxQz2RCor0.twitter

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Duermen menos niños mexicanos

Diana Saavedra

Ciudad de México  (26 marzo 2013).- Los niños mexicanos duermen de dos a tres horas menos que los de otros países.

Esto afecta su crecimiento, desarrollo cognitivo, salud mental e incluso sus niveles de obesidad.

Un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa, comparó la cantidad de horas de sueño de pequeños mexicanos de entre 5 y 12 años con otros de España y Alemania en el mismo rango de edad.

Los resultados revelaron que, mientras que los menores extranjeros duermen entre 10 y 11 horas, los mexicanos sólo lo hacen entre 7 y 9.

La investigadora Yoaly Arana Lechuaga, autora del estudio, aseguró que esta situación incide en el coeficiente intelectual de los pequeños, ya que éste es menor cuando se tienen menos horas de sueño.

“Repercute en la capacidad intelectual, en la memoria, en la atención, también en el desarrollo.

“Se ha observado que los niños que duermen menos son más bajitos y se ha comprobado que, mientras menos horas dormimos, el índice de masa corporal aumenta, un dato importante porque ya sabemos que somos el país número uno con el índice de obesidad en niños”, agregó.

De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, un niño en edad preescolar necesita dormir entre 11 y 13 horas diarias -incluyendo la siesta- mientras que un infante en edad escolar requiere hasta 12 horas.

Según la investigadora, el motivo de la falta de descanso se debe, principalmente, a los malos hábitos de los padres respecto a la calidad de sueño.

A diferencia de los adultos, que al faltarles sueño bostezan constantemente y se sienten cansados, expuso, los niños que no duermen adecuadamente se muestran irritables y, paradójicamente, se les puede ver con más energía, es decir, hiperactivos.

“Muchos niños con déficit de atención están mal diagnosticados; hay estudios a nivel mundial donde se observa que el 30 por ciento de los niños que son tratados por déficit de atención tienen un trastorno del sueño”, consideró Arana Lechuga.

“Un niño que no duerme bien tiene problemas para mantener la atención, y mucha dificultad para memorizar cosas, será agresivo, no se puede mantener quieto, puede pegar, insultar y ser poco tolerante a la frustración. Si vemos estos síntomas es muy fácil diagnosticarlo erróneamente con hiperactividad o déficit de atención”.

Poco descanso

La especialista explicó que dormir es tan importante y necesario que el ser humano dedica aproximadamente una tercera parte de su vida a hacerlo, pero en los últimos dos siglos años han disminuido las horas dedicadas al descanso.

“Hace 200 años la población dormía, en general, entre dos y tres horas más de lo que se duerme ahora, tanto en adultos como en niños. Esto tiene repercusiones importantes en nuestra calidad de vida: menos productivos, mayor ausentismo o más accidentes tanto automovilísticos como laborales”, agregó.

 

 

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PHYSALIS BUEN HUMOR

El buen humor cambia el cerebro y protege de enfermedades

El sentido del humor no sólo nos alegra la existencia y hace más llevaderas las adversidades, sino que a la larga termina modificando nuestro cerebro de forma positiva, además de fortalecer el cuerpo y mejorar la salud.

Tomarse la vida un poco menos en serio modifica nuestras neuronas y química sanguínea, convirtiéndose en un eficaz recurso para fortalecer el corazón y protegernos de algunas enfermedades, según recientes estudios científicos.

El sentido del humor no sólo nos alegra la existencia y hace más llevaderas las adversidades, sino que a la larga termina modificando nuestro cerebro de forma positiva, además de fortalecer el cuerpo y mejorar la salud.

Es lo que afirma la catedrática de Bioquímica y Biología molecular Natalia López Moratalla, de la Universidad de Navarra, UNAV, (España), quien en su conferencia ‘Humor y cerebro feliz’, ha señalado que el sentido humorístico responde a un mecanismo cerebral “precioso”, que está siendo investigado por la neurociencia y se origina en un región llamada “central de detección de errores”.

Según López Moratalla, al escuchar un chiste, el cerebro procesa el lenguaje y, cuando la historia toma un giro absurdo, la “central de errores”, situada entre los dos hemisferios, detecta la equivocación y sincroniza lo lógico y lo ilógico de la narración”.

Al detectar el error, el cerebro obtiene una “recompensa” a través de la liberación de dopamina, una hormona que genera una sensación de regocijo que se termina somatizando en una carcajada que, a su vez, fortalece el corazón y genera respuestas somáticas (corporales) saludables, ha indicado la catedrática de la UNAV.

De acuerdo a López Moratalla el mecanismo cerebral del humor es muy complejo e innato en el ser humano y “se expresa de igual forma en todas las culturas, en todas las edades. La risa significa alegría y felicidad universalmente y en todas las épocas”.

No obstante existen algunas diferencias entre el sentido del humor de hombres y mujeres, ya que la parte cognitiva del mismo es igual, pero no la parte emocional, según indica esta experta.

“A los varones, algo que sea absurdo les hace soltar la carcajada, mientras que a las mujeres no les suele hacer gracia y necesitan que, además de absurdo, sea divertido”, ha señalado la científica.

También hay algunas diferencias entre los adolescentes y los adultos, ya que los primeros “tienen muy poco sentido del humor”, porque captar lo ilógico y lo absurdo “requiere un trabajo de parte del lóbulo frontal que, justamente, madura muy tarde”.

Además, dado que el sentido del humor necesita una buena gestión de las emociones y los adolescentes tienden a procesarlas de forma desproporcionada porque “esperan muchísima recompensa de cosas que no son para tanto”, los jóvenes en general tienen menos sentido del humor”.

Beneficios de reír a carcajadas

“La risa es convivencia” porque “las personas que nos hacen reír nos hacen felices, no tanto porque nos hacen pasar un buen rato, sino porque cuando nos reímos, aunque las cosas estén muy negras, todo se relativiza un poco y eso fortalece mucho el cuerpo también”, ha destacado la catedrática de la UNAV.

“La risa y el buen humor son biológicamente útiles”, según un informe de la UNAV que recoge las investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como estudios coordinados por López Moratalla, junto con Carlos Bernar y Enrique Sueiro, especialistas en Comunicación Audiovisual y Biomédica, respectivamente.

“Las personas que contrarrestan el estrés con el humor tienen un sistema inmunitario sano; padecen un 40 por ciento menos de infartos de miocardio o apoplejías, sufren menos dolores en los tratamientos dentales y viven cuatro años y medio más”, explican los expertos de la UNAV.

Según López, Bernar y Sueiro, “por eso los científicos recomiendan reírse, al menos, 15 minutos al día. Cuando los sentimientos negativos perduran mucho tiempo producen agotamiento y perjudican al organismo”.

“El humor y la felicidad son genuinamente humanos y se asocian a llevarse bien con uno mismo y con el entorno. Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar” afirman los expertos de la UNAV.

Además del cerebro, el humor y la risa cambian la química de la sangre y protegen contra la enfermedad y la depresión, además de tener un efecto positivo sobre las afecciones cardiacas, de acuerdo a un nuevo estudio de la Universidad de California en Loma Linda (LLU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos.

Según estos investigadores, los cambios producidos por la sonrisa ocurren en el nivel químico del organismo y provocan cierto bienestar físico durante un día.

El sistema inmunológico (defensas orgánicas) también mejora con las sonrisas, las cuales asimismo pueden ayudar a frenar las enfermedades cardiacas, según este estudio recogido por la revista electrónica de ciencia ‘Tendencias 21’.

Es sano y sienta bien

Según los expertos de la LLU, este efecto saludable se debe a que sonreír estimula la producción de las beta-endorfinas, unas sustancias que actúan como neurotransmisores cerebrales y son consideradas como la morfina natural del organismo, dado su efecto analgésico sobre las respuestas del sistema nervioso al dolor, además de ayudar a regular el sistema inmunológico.

Al comentar el estudio de la LLU, la Sociedad Fisiológica Americana (APS) ha señalado que no hay duda de que sonreír sienta bien, pero incluso también resulta beneficiosa la sensación previa a la sonrisa alegre, por ejemplo cuando nos disponemos a ver una película que nos gusta.

“Ambas sensaciones positivas generan efectos sorprendentes en el sistema neuroendocrino”, según la APS.

Según el trabajo, dirigido por el investigador Lee Berk, con sólo anunciarles que verían un vídeo de humor, en la sangre de los participantes aumentaba en un 27 por ciento la cantidad de beta-endorfinas y en un 87 por ciento otras hormonas relacionadas con el crecimiento, comparado con otros integrantes del grupo a los que no se les anunciaba nada.

Asimismo, un equipo de cardiólogos del Centro Médico de la Universidad de Maryland (EE.UU.) ha hallado que tener un sentido del humor activo podría prevenir enfermedades cardiacas debido a que la sonrisa impacta en la funcionalidad de los vasos sanguíneos, facilitando el fluidez circulatoria de la sangre.

Según la Universidad de Indiana (EE.UU.), la risa relaja los músculos tensos, reduce la producción de hormonas que causan el estrés, rebaja la presión sanguínea y contribuye a aumentar la absorción de oxígeno en la sangre, además de ayudar a quemar calorías al hacer que movilicemos unos 400 músculos.

Asimismo, en un estudio que es el primero de su tipo, otro equipo de la Facultad de Medicina de la universidad estadounidense de Stanford, ha comprobado que el humor activa partes del cerebro relacionadas con la resistencia y el bienestar en los niños.

“El humor es un componente muy importante de la salud emocional, ya que mantiene las relaciones, desarrolla la función cognitiva e incluso quizás la salud médica”, ha asegurado el autor principal del estudio, el doctor Allan Reiss, del Centro de Investigación en Ciencias Interdisciplinarias del Cerebro de Stanford.

“Un sentido del humor fuerte es una parte importante de la emoción positiva, y podría ayudar a que los niños sean más resistentes. En particular, un sentido del humor equilibrado y coherente podría ayudar a los niños a negociar el periodo difícil de la preadolescencia y la adolescencia”, ha señalado Reiss.

 

http://noticiasmvs.com/#!/noticias/el-buen-humor-cambia-el-cerebro-y-protege-de-enfermedades-132.html

 

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