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Posts etiquetados ‘Eutanasia’

Al leer sobre este caso me puse a pensar en las dos posiciones que se pueden tomar, una el rechazo total a la muerte asistida o eutanasia, y la otra completamente diferente, la aprobación.

Para poder dar mi opinión, tuve que sacar del cajón de mis recuerdos dolorosos, una gran pérdida, el día de hoy me hace preguntarme, el dejar o ayudar a morir a un ser amado ¿es un acto de amor o un acto de cobardía?

Creo firmemente en el derecho a decidir bien morir, mi experiencia así lo dicta. Alguna vez, unas amigas me dijeron, después de ver la película de Mar Adentro, que no estaban de acuerdo, les expuse varios casos, si su marido o hijo estaba sufriendo tanto ¿Lo dejarían seguir sufriendo? ¿Si tú padecieras una enfermedad terminal y sufrieras, te gustaría seguir sufriendo? ¿Te gustaría vivir eternamente atado a un tubo y a una cama? En fin, varias preguntas personales, al final fueron cambiando un poco de opinión, pero creo que hasta que no les pase, no lo comprenderán.

Estoy a favor de lo que el enfermo decida, si alguien muy querido por mi, me dijera no quiero que me resuciten o no quiero recibir mas medicamentos, lo haría por el amor y el respeto que le tengo a los seres más cercanos, ahora bien este caso de Craig Ewert, me resulta un poco molesto, aún no se si sería tan valiente de que se grabará la muerte de un ser querido o la mía propia, ¿es un espectáculo mas por televisión? En este momento en que vemos la muerte con tanta naturalidad a través de las pantallas, si, creo que es un espectáculo, he de admitir, que me parece muy valiente por parte de la esposa de Ewert, él, al final moriría, y ella se queda con todas las críticas de los espectadores, la verdad no me he atrevido ni ha ver el video colgado en Youtube, me parece que la muerte es un acto tan personal, tan familiar, que no me atrevo a entrar a sus vidas.

Seguramente esta muerte tuvo mucho audiencia, y será un tema para hablar por años, a la distancia se sigue hablando de Ramón Sampedro, él filmo su petición y su historia, pero no su muerte, he visto muchas críticas de personas, que como él, se encuentran cuadrapléjicas, ellos, los que han decidido vivir, lo llaman cobarde, pero en este punto cada quien decide si seguir viviendo de esa manera o no, igualmente el caso de Craig Ewert decidió no vivir en el estado en que se encontraba. Para los dos mi respeto, creo que yo pediría lo mismo para mi cuerpo. Pero no lo exhibiría, no ante las cámaras de televisión, para el documental tal vez, ya que al final el documental será visto desde otro punto de vista, será visto por aquellas personas que serán capaces de ver todo un porqué de su decisión. El documental ¿Derecho a morir?: el turista suicida, seguramente seré muy interesante para aquellas personas que se encuentren en una terrible situación, esperemos que este bien hecho y no solo cause morbo el ver morir a una persona que al final decidió no seguir sufriendo.

Antonio Fraguas:Zaritsky: “Sentí que era importante contar la historia de un hombre que decide morir”

La emisión ayer en la cadena británica Sky de los últimos momentos de vida del ciudadano estadounidense Craig Ewert, de 59 años, quien afectado de una enfermedad neurológica decidió morir, en 2006, en la clínica suiza Dignitas, ha reavivado el debate internacional sobre la eutanasia y el suicidio asistido. Las imágenes del suicidio de Ewert forman parte del documental Right to die?: The suicide tourist (¿Derecho a morir?: el turista suicida), rodado por el cineasta canadiense John Zaritsky (quien ganó un Oscar en 1982 por otro filme). Zaritsky ha reflexionado vía correo electrónico para ELPAÍS.com sobre la polémica suscitada por su película.

La emisión ayer en la cadena británica Sky de los últimos momentos de vida del ciudadano estadounidense Craig Ewert, de 59 años, quien afectado de una enfermedad neurológica decidió morir, en 2006, en la clínica suiza Dignitas, ha reavivado el debate internacional sobre la eutanasia y el suicidio asistido. Las imágenes del suicidio de Ewert forman parte del documental Right to die?: The suicide tourist (¿Derecho a morir?: el turista suicida), rodado por el cineasta canadiense John Zaritsky (quien ganó un Oscar en 1982 por otro filme). Zaritsky ha reflexionado vía correo electrónico para ELPAÍS.com sobre la polémica suscitada por su película.

Pregunta: ¿Qué le diría a la gente que considera que la eutanasia es un crimen?

Respuesta: La eutanasia no puede considerarse un crimen siempre que ciertas condiciones se cumplan. El paciente debe estar en poder de sus facultades y tener pleno conocimiento de su enfermedad. Debe tomar la decisión de acabar con su vida voluntariamente, sin coacciones ni presiones de ningún tipo. La persona que practique la eutanasia o ayude en un suicidio no debe beneficiarse de esa muerte.

P: ¿Por qué decidió rodar una película sobre este tema?

R: Tomé la decisión por un caso controvertido que sucedió en Estados Unidos hace tres años. El marido de una mujer que llevaba años en coma quería que le fueran retirados los elementos de soporte vital y, así, que pudiera morir tal y como ella deseaba. Me indignó y disgustó de tal manera la oposición de la derecha cristiana, incluido el presidente George W. Bush, que sentí que era importante llevar a la audiencia la experiencia profunda de un hombre que decide acabar con su vida. Tras contar los últimos cuatro días en la vida de un estadounidense [Craig Ewert] con una grave dolencia neurológica, creía que el filme era un importante documento sobre el proceso de la muerte; un documento que ambas partes del debate pueden ver para aclarar sus ideas.

P: ¿Cree que su película va ayudar a la causa de otra gente que se encuentra en circunstancias similares a las de Craig Ewert?

R: Así lo espero, la verdad. Creo que cualquiera con una enfermedad terminal debe tener el derecho a acabar con su vida. Espero que la película suponga un cambio, y que la eutanasia y el suicidio asistido sean una opción disponible para la gente en cualquier parte; también que los Gobiernos de cualquier país presten al fin atención a los votantes que, en diferentes consultas electorales, apoyan de manera constante la legalización.

P: En 2004 una película española llamada Mar adentro ganó un Oscar con un tema similar al de su filme The Suicide Tourist, aunque la cinta española no es un documental. Habla de la decisión tomada por Ramón Sampedro de acabar con su vida tras pasar 28 años postrado en una cama. ¿Conocía usted esta película?

R: Me encantó Mar adentro y me inspiró artísticamente. Me sirvió de modelo de la sensibilidad, inteligencia y buen gusto que debe emplearse para tratar una cuestión tan delicada y compleja.

P: ¿Cómo se siente por el hecho de que ciertos medios y tabloides traten de manera sensacionalista un asunto tan serio como la muerte de una persona?

R: Confieso que me han molestado algunas de las críticas que ha recibido la película. En Inglaterra, en un par de casos, me han ofendido sugiriendo que me movía un interés comercial morboso para explotar el suicidio de un hombre. La programación televisiva está llena de todo tipo de violencia inverosímil y muertes nauseabundas en series de ficción, pero cuando la muerte real de un hombre valiente que acaba con su vida de manera serena y pacífica se graba con una cámara, entonces dicen que el director de cine ha ido demasiado lejos. No estoy de acuerdo.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Zaritsky/Senti/era/importante/contar/historia/hombre/decide/morir/elpepucul/20081211elpepucul_4/Tes?print=1

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Patricia Tubella: “Optar por seguir vivo era lo mismo que elegir la tortura”

“Optar por seguir vivo era lo mismo que elegir el camino de la tortura, en vez de finalizar este viaje y emprender uno nuevo”. Craig Ewert, un académico jubilado de 59 años, pronunciaba esa sentencia ante las cámaras minutos antes de morir por voluntad propia, en la primera emisión de un suicidio asistido en la historia televisiva del Reino Unido. La difusión del polémico documental, anoche, coincidía con el anuncio de que la justicia británica no imputará a unos padres que ayudaron a morir a su hijo de 23 años, enfermo terminal, en la misma clínica de Zurich a la que acudió Ewert.

Ambos casos atizaron el debate sobre el derecho a una muerte digna, al tiempo que abrían interrogantes sobre la necesidad de revisar la ley que condena la práctica de la eutanasia en las islas. La polémica obligó incluso al primer ministro, Gordon Brown, a salir a la palestra. “Es importante” abordar la cuestión “con sensibilidad y sin ninguna tentación de sensacionalismo”, dijo. Pero se negó a intervenir en la emisión del suicidio asistido. “Debe analizarlo el regulador de las comunicaciones una vez que el documental haya sido transmitido”.

Ewert padecía una enfermedad neurológica incurable que produce la progresiva paralización del cuerpo. Los médicos le daban entre dos y cinco años de vida. “No estoy cansado de vivir y me gustaría seguir adelante, pero lo cierto es que no puedo”. Justificaba así su decisión de acudir a la organización suiza Dignitas, donde se filmó en 2006 el documental televisado por Sky Real Lives.

La grabación mostraba cómo recibe un vaso con una dosis mortal de somnífero, que ingiere con una pajita. Luego acciona con la boca un reloj contemporizador que desactiva la respiración asistida, cierra los ojos y dice: “Gracias”. Fallece 45 minutos después.

La dureza de las imágenes provocó un alud de críticas contra el canal, acusado de hacer amarillismo con un tema de tal gravedad, pero su responsable, Barbara Gibbon, respondía que su objetivo pasaba por ofrecer una visión “informativa, fácilmente comprensible e instructiva sobre una cuestión que cada día afecta a más personas”. Grupos contrarios a la eutanasia reaccionaron contra “esta fascinación macabra por el turismo de la muerte”, crítica avalada por el director del organismo regulador de la programación, John Beyer. “Los informadores deberían ser objetivos”, dijo. “De lo contrario, pueden influir en la opinión pública e inducir a otros a seguir los mismos pasos”.

Al frente de los defensores de la emisión, figura la propia esposa de Ewert, Mary, convencida de que el documental ayudará a la gente a “afrontar sus temores” ante el “tabú” de la muerte. Ella misma aparece en la filmación junto al que fue su marido 37 años, apoyándole en su decisión de no pasar el resto de sus días en “una tumba viviente”. En uno de los momentos de la grabación, Craig le da su último beso antes de beber el líquido, y Mary le responde: “Buen viaje. Te veré alguna vez”.

Bajo la dirección del oscarizado John Zaritsky, la cinta ¿Derecho a morir? fue grabada en una clínica de Suiza, país que permite el suicidio asistido. Esa práctica está penalizada en el Reino Unido, donde se contempla una pena máxima de 14 años de prisión desde 1961. La fiscalía ha descartado, sin embargo, recurrir a esa ley para presentar cargos contra los progenitores de Daniel James, a pesar de considerar probado que le ayudaron a suicidarse en septiembre. Keir Starmer ha apoyado su primera decisión como fiscal de la Corona en el “interés general”, lo que supone un gesto sin precedentes, al igual que el hecho de hacer públicos sus argumentos.

Starmer está convencido de que un tribunal hubiera descartado una condena a Mark y Julie James, o a lo sumo les hubiera impuesto una pequeña multa, porque “Daniel era un hombre muy independiente, que no fue influido por sus padres en la intención de quitarse la vida. Las pruebas indican que lo hizo a pesar de sus padres”. El jugador de rugby, paralizado tras un lance en un partido, comunicó a la clínica suiza en febrero su deseo de morir: “No ha pasado un día en el que no desee que sea el último”. Sus progenitores intentaron disuadirle, pero su firmeza les condujo a organizar el viaje a Suiza y a acompañarle en sus últimos momentos.

Ewert se confiesa

- “Estoy cansado de la enfermedad, pero no cansado de vivir. Aún amo la vida lo suficiente y me gustaría seguir adelante, pero lo cierto es que no puedo”.

- “No quiero pasar el resto de mis días en una tumba viviente”.

- Craig Ewert, de 59 años, no eligió un grandilocuente epitafio. Su despedida de Mary, su esposa durante 37 años, fue así de sencilla.

Mary. ¿Puedo besarte?

Craig. Por supuesto.

M. Te quiero.

C. ¡Te quiero tanto, cielo!

M. Que tengas un buen viaje. Te veré alguna vez.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Optar/seguir/vivo/era/mismo/elegir/tortura/elpepisoc/20081211elpepisoc_3/Tes

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Chantal Sébire, profesora de 52 años, solicitó al Tribunal Supremo de Francia y al presidente Nicolás Sarkozy, la autorización para morir con dignidad. Padecía de estesioblastoma, un tumor maligno y evolutivo que tenía alojado en su cavidad nasal desde hace ocho años, sin que ningún tratamiento quimioterapeútico pudiera extirparlo. La enfermedad le desfiguró el rostro, le quitó el gusto, olfato y vista, además de provocarle intensos dolores.
Los tribunales rechazaron la petición, ofreciéndole sólo anestesiarla hasta inducirle un coma profundo, esperando hasta que falleciera de forma natural; opción que ella se negó a aceptar ya que quería tener un mayor control de su muerte. Sarkozy le envió a su consejero de sanidad para explicarle otras alternativas al suicidio asistido, ya que la ley francesa aprobada en 2005 sobre este tema, permite a las familias solicitar la desconexión de los equipos de apoyo vital en caso de enfermos terminales, pero no se acoge a este caso.
El 19 de marzo Chantal tomó una dosis alta de barbitúricos. Su cuerpo fue hallado en su vivienda de Plombières-les- Dijon.
El caso es similar al de Ramón Sanpedro, marino español que tras 30 años postrado por una tetraplejia y 25 solicitando su derecho a la eutanasia, en 1998 preparó su suicidio con cianuro, dejando un video casero en el que pedía la exculpación de quienes lo ayudaron. Vincent Humbert en el 2002 hizo lo mismo en Francia. A los 18 años sufrió un accidente que lo dejó tetrapléjico, mudo y casi ciego. Comunicándose con su madre por medio de la presión de su dedo pulgar escribió el libro Pido el derecho a morir. El día de la publicación, su madre introdujo un producto tóxico en la sonda gástrica que lo alimentaba. Tras un fuerte debate mediático y un largo proceso judicial, la madre fue sobreseída del cargo de homicidio.

¿DE QUIÉN ES EL CUERPO?

La palabra Eutanasia es de origen griego (eu, Bien; thánatos, muerte) y significa ‘buen morir’. En la práctica se considera la acción de dar muerte a una persona con su consentimiento para evitar un sufrimiento.
Jurídicamente se distinguen la Eutanasia Pasiva, que es cuando un paciente con una enfermedad terminal se opone a prolongar su existencia por medio de una operación o tratamiento intensivo, y Activa, que es cuando una persona pone término a la vida de un paciente terminal por medio de una inyección letal o medicamento.
La práctica está legalizada en Holanda, Bélgica, Suiza y el estado de Oregon en Estados Unidos. Aunque con restricciones específicas, estos países se han centrado en la petición formal y explícita del paciente.
En Holanda, la ley del 2002 penaliza la actuación de terceros en la muerte de quien lo solicita, permitiendo sólo que un médico tras cumplir con todos los requisitos de cuidados del paciente solicitados por la Ley de Comprobación de la Terminación de la Vida a Petición Propia y del Auxilio al Suicidio, indica que la enfermedad es terminal, insoportable y sin ninguna repercusión, por lo que puede proceder a asistir un suicidio.
En Oregon, se autoriza a los médicos a realizar un suicidio asistido. Desde 1994, cuando los ciudadanos aprobaron la Ley de Muerte Digna de Oregon, se han realizado 292 muertes.
Quienes se manifiestan a favor de la eutanasia argumentan que el hombre es dueño de su propia vida y que tiene el derecho de ponerle fin, especialmente si esa vida consiste únicamente en dolor y sufrimiento sin posibilidad de mejora. Se arguye que sólo adelanta un final inevitable y que además de terminar con una larga agonía, se da un alivio a la familia que sufre junto con el enfermo y debe pagar los costosos tratamientos médicos que lo mantienen con vida.

DIGNIDAD EN LA MUERTE

César Caballero, coordinador internacional de DMD, Asociación por el Derecho a Morir Dignamente, en conversación con El Ciudadano cuenta que la situación legal en España es muy explícita frente a la eutanasia, sin embargo en cuanto al suicidio asistido es un terreno de sombra que aún no ha sido especificado por la justicia. “No sabemos si el suministro de sustancias por otra persona es un acto directo de crimen y por tanto castigado. No hay un solo caso en los tribunales, a pesar de que se admiten que al menos mil personas en España mueren al año por eutanasia directa, que haya sido requerido por asistir a un enfermo. La actitud de las autoridades es un tanto hipócrita, ya que por un lado mantienen el castigo pero por otro son reacias a perseguirlo”.
Sostiene que para apoyar a una persona que solicita la eutanasia debe contar con ciertos requisitos; su voluntad expresa, reiterada y reflexionada; que su enfermedad sea grave e irreversible y/o terminal y que produzca en el enfermo un gran sufrimiento. Es en este último punto donde centra su postura, ya que argumenta que “vivir con sufrimiento físico es más que un castigo, es una condición irreconciliable con la vida. Éticamente respetar la decisión de enfermo es garantizar su propia autonomía. Cuando una persona está enferma el grado de autonomía disminuye, por este motivo hay que ofrecer las garantías para que esta persona pueda elegir libremente lo que quiera”.
Uno de los momentos cruciales de la historia de la DMD fue el apoyo que le brindaron a Ramón Sanpedro en su lucha contra los tribunales y lograr la autorización para que las personas que lo asistieran en su muerte no fueran castigadas por la justicia. “Nosotros junto con apoyarlo, le ofrecimos asesoría jurídica. Ramón establece un antes y un después en la lucha por la dignidad en el proceso final de la vida”.

EL PROYECTO CHILENO

En el año 2006, los diputados socialistas Fulvio Rossi y Juan Bustos presentaron un proyecto de ley que regula la aplicación de la eutanasia en Chile. El texto establece definiciones claras de esta práctica en sus variantes activa y pasiva, la regulación de los requisitos de procedencia, así como la posibilidad de un testamento vital por parte del paciente. El proyecto duerme en el parlamento, generando un fuerte rechazo de la derecha, la DC y hasta en el PS.
En Chile no hay pacientes que hayan solicitado la eutanasia, sin embargo, a juicio de los parlamentarios, es necesario regular la situación de los enfermos terminales que deseen poner fin a su agonía y por sobretodo, velar por sus derechos tanto a la vida como a la muerte.
El año 2007, en la ciudad de Los Andes, dos enfermeras fueron acusadas de suministrar una dosis letal a una mujer de 84 años que padecía de diabetes mellitus y que ya había sufrido la amputación de una pierna. Tras pasar un mes del fallecimiento de la mujer, se inició un sumario administrativo en el hospital y posteriormente fueron llevadas a juicio por la familia. Luego de varios meses de investigación, la Fiscalía decidió levantar los cargos, ya que de acuerdo a los informes toxicológicos del Instituto Médico Legal se determinó que no había relación entre la administración del fármaco con la muerte de la paciente.
Paulina Villagrán, de la Fundación Chile Unido, argumenta que “una muerte digna no es lo mismo que eutanasia, ya que esta práctica consiste en realizar actos que van directos a producir la muerte de una persona. Muy distintos son las acciones encaminadas a disminuir el dolor y el sufrimiento, y que ayuden a que la muerte natural se produzca dignamente y con el menor sufrimiento posible”.
Villagrán agrega que “en Chile hace falta hablar sobre el dolor y sufrimiento como un factor que forma parte de la vida humana y que tratamos de evitarlo por todos los medios, incluso en la infancia; de esta manera estamos negando la vida. Un sufrimiento no necesariamente mata; puede hacer crecer a la persona. La muerte es algo natural y en ese sentido tenemos que profundizar lo que significa vivir en todos los aspectos, incluido el dolor como elemento de vida”.
El psiquiatra norteamericano Tomás Szasz llama a cuestionar los límites de la discusión, problematizando el concepto del ‘digno derecho a morir’ y dejar esto en manos médicas, “como si morir sin dolor fuese un obsequio. Es falaz esa servidumbre inevitable a personas resueltas a impedirnos la muerte”. Szasz se pregunta: ¿Cómo puede considerarse un derecho el inevitable destino biológico de todos los seres vivos? “La locución ‘derecho a morir’ es emblemática, no sólo de nuestra frivolidad respecto al suicidio y nuestro anhelo de médicos buenos que nos maten en el momento oportuno y del modo correcto, sino -más fundamentalmente- del repudio de nuestra autopropiedad corporal y las responsabilidades que la acompañan”.

http://www.elciudadano.cl/2008/08/24/eutanasia-por-el-derecho-a-morir-en-paz/

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