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Forjemos la paz

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Cuando el cuerpo de las mujeres es el campo de batalla

Lourdes Aranda

El anuncio del Premio Nobel de la Paz 2018 pasó desafortunadamente sin pena ni gloria. Es una lástima. Los dos galardonados –Denis Mukwege y Nadia Murad– son dos defensores de los derechos humanos ampliamente reconocidos por luchar contra el uso de la violencia sexual hacia las mujeres y niñas como arma de guerra en conflictos bélicos.

Denis Mukwege (de 63 años) es un médico, hijo de un pastor cristiano, fundador del Hospital de Panzi, una clínica de Bukavu (Congo), que ha atendido a miles de mujeres y niñas que han sufrido violaciones multitudinarias. Los agresores les introducen en las vaginas cualquier tipo de armas u objetos (vidrios, pegamento, aguarrás, cloro) que es necesario que les reconstruyan el aparato reproductivo y el urinario. Para él, “la violación en una zona de conflicto es la voluntad de destruir al otro y a las generaciones futuras a través de la mujer”. El tipo de agresiones que sufren las víctimas tiene componentes físicos como mencioné u otras heridas que afectan de manera permanente sus vidas y traumas psicológicos, que provocan vergüenza entre las víctimas y dañan los lazos familiares de comunidades enteras.

El “Dr. Milagro”, como también es conocido, realiza procedimientos quirúrgicos especializados, con un enfoque holístico, que en sus palabras “es un proceso de sanación para que […] puedan recuperar su dignidad”. Por ese motivo, el hospital ofrece a sus pacientes ayuda psicológica, asistencia legal y apoyo para que puedan reintegrarse a sus comunidades sin estigmas. Mukwege defiende de manera apasionada la igualdad entre hombres y mujeres y sus acciones han inspirado a numerosos grupos a expresarse contra la violencia de género en la República Democrática del Congo, un país donde se calcula que desde 1996 ha habido más de 40 mil supervivientes de ataques sexuales.

Por su parte, Nadia Murad es una activista joven (de 25 años), que sobrevivió al secuestro y la violación de militantes del Estado Islámico (EI) en Irak. Como reconoció el Comité noruego, “ella misma es víctima de crímenes de guerra”. Murad ha sufrido doblemente por ser mujer y por practicar el yazidismo, una religión minoritaria ancestral, rechazada y temida (se les acusa de adorar al demonio). En 2015, Murad denunció ante el Consejo de Seguridad de la ONU que los guerrilleros yihadistas usan el rapto como botín de guerra y como forma de exterminio. Hoy se calcula que más de 3 mil mujeres y niñas yazidíes han sido sometidas a distintos tipos de abusos sistemáticos. Desde entonces, Murad ha emprendido una campaña mundial para denunciar el tráfico humano. Asimismo trabaja de la mano con la abogada Amal Clooney para que los tribunales internacionales juzguen a los líderes del grupo terrorista. En 2016, la ONU la nombró su primera embajadora de buena voluntad para la dignidad de los supervivientes de trata de personas.

El otorgamiento del Nobel a estos dos activistas es muy oportuno. Este año se cumple el décimo aniversario de la adopción de la Resolución 1820 en el Consejo de Seguridad de la ONU, que estipuló, después de la limpieza étnica en la entonces Yugoslavia, que la violencia sexual en un conflicto armado es un delito de guerra. El mensaje de este reconocimiento es también dar visibilidad a la recurrencia de la violencia de género, un problema que en fechas recientes fue cuestionado, cuando el Congreso de EU votó a favor de un candidato a juez de la Corte Suprema de Justicia denunciado por agresiones sexuales.

En suma, la elección del Comité noruego del Nobel de este año no pudo haber sido más acertada. Incluso ha servido para devolver credibilidad a los premios, en un momento en que la Academia Sueca quiere pasar la página sobre el escándalo de acoso sexual que forzó a posponer el anuncio del premio de Literatura.

El Nobel de la Paz de este año merecía ser objeto de mayor atención y publicidad por parte de los medios y redes sociales, como la tuvieron en su momento las campañas #BringBackOurGirls (2015) o #MeToo (2017). Sin embargo, la poca atención que recibió es sintomática de los tiempos que corren. La ambivalencia en la opinión pública internacional es mala señal. Lo más lamentable es que la violencia contra mujeres y niñas ha aumentado y no sólo en situaciones de guerra: ONU Mujeres estima que una tercera parte de las mujeres en el mundo ha sufrido violencia sexual. De ahí la importancia de alzar la voz, de celebrar los avances y de no perder de vista que las personas no tenemos asegurados nuestros derechos fundamentales todo el tiempo ni en todas partes.

 

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/lourdes-aranda/cuando-el-cuerpo-de-las-mujeres-es-el-campo-de-batalla

 

Regadera de autor

Regadera de autor

Juan Villoro

 

Las pretensiones de un hotel se miden por la dificultad de usar su regadera. Ya desnudo, el huésped desprevenido tiembla ante una máquina incomprensible, con círculos y palancas de cromo que rinden tributo a algún dios geométrico, y que parece más indicada para preparar un capuchino que para lanzar agua. Buscas en vano un punto azul y otro rojo (en esta variante de la higiene, las posibilidades de lo frío y lo caliente se averiguan por escalofrío y quemadura).

Ahora que el cine de autor ha desaparecido casi por completo, los arrebatos del temperamento encuentran refugio en ciertas variantes del diseño. Umberto Eco señaló que cuando algo se inventa bien no puede volver a inventarse: el peine, el alfiler y la tijera fueron concebidos con una exactitud que no admite variantes. En cambio, todo indica que la regadera se ideó con tal resignación que ha surgido la necesidad de mejorarla.

Es posible que el problema se remonte a la más tierna infancia, cuando la limpieza es una molestia. En esos días formativos, la amenaza del baño sólo se acepta en una tina con suficientes patos de plástico.

Hay regaderas punitivas que marcan de por vida. Las que se activan con una cadena suelen pertenecer a una cárcel o un internado y no brindan otro servicio que castigar con agua fría. En los deportes, ser enviado de manera anticipada a las regaderas representa la forma más evidente del fracaso. Los clubes y los cuarteles tienen duchas abiertas donde los cuerpos se bañan en hilera; en esos espacios de limpieza compartida usar chanclas evita el pie de atleta, pero no libra de las bromas escatológicas o sexuales ni de las guerras de toallazos que dejan cicatrices mentales.

El uso perdulario de los baños es un problema ínfimo comparado con la función terminal que se le ha dado a otras tuberías. En su infinita crueldad, el holocausto transformó la cámara de gas en una versión alterna de las duchas, como si el exterminio respondiera a un principio sanitario.

Hay algo extraño en disponer en casa de una cascada breve. El prodigio produce asombros, pero también resbalones (una estadística fatal demuestra que Estados Unidos ha perdido más ciudadanos en los baños que en las guerras).

Total que no faltan motivos para desconfiar del agua que cae en vertical sobre nosotros. ¿Justifica esto que las regaderas se hayan vuelto tan complejas?

Las antiguas llaves solían tener forma de timón y estar recubiertas de porcelana. Nadie confundía la fría con la caliente ni sospechaba que eso pudiera servir a otra función que producir un chorro honesto. Pero en algún momento la ingeniería hidráulica tuvo su Picasso y la regadera pasó de lo figurativo a lo abstracto.

Las regaderas domésticas siguen como antes. Al visitar a mis amigos rara vez paso a la ducha, pero supongo que sus baños no son tan complicados como los de los hoteles, donde las llaves se disfrazan de botones y no se mueven a la derecha sino hacia abajo. La novedosa regadera de hotel es una prueba de inteligencia que se reprueba. Y no sólo eso: la repruebas desnudo.

Pocos huéspedes se someten a la humillación de pedir que alguien vaya al cuarto a explicarles la ducha. Aprendemos a la mala: el primer día de viaje ya estamos despellejados.

El asunto me ha llevado a formular la siguiente hipótesis: no nos hallamos ante una incómoda variante del lujo -la sofisticación que nos excede-, sino ante la pedagogía de una secta radical de ingenieros.

La personalidad ha desaparecido de casi todas las actividades y la conducta individual se diluye en patrones uniformes. Somos consumidores diferenciados por un NIP. En este ámbito, la regadera de hotel ofrece una contrastante paradoja: tiene un temperamento único y al mismo tiempo anónimo. No sabemos quién la inventó ni podemos mencionar el nombre del diseñador para decir “me bañé con un Richards o un Martínez”. Se trata de un producto industrial, pero su incomodidad tiene algo subversivo. Disfrazada de logro moderno, nos pone a prueba; más que utilizarla hay que descifrarla. Durante unos segundos regresamos al origen: desnudos, buscamos el fuego primigenio, la chispa que sale de dos piedras que se tallan.

El sobresalto dura hasta que descubrimos cuál es la caliente. Luego recuperamos la normalidad: volvemos a ser una cifra entre otras cifras y usamos el celular en modo zombie.

https://www.etcetera.com.mx/opinion/regadera-de-autor/

 

La resistencia de Romero Deschamps

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los reclamos democráticos al interior del sindicato petrolero llevan tiempo en gestación, pero nunca como hasta ahora habían tomado tanta fuerza en el interés por terminar con el cacicazgo de Carlos Romero Deschamps.

El veterano dirigente es uno de los más representativos de la antidemocracia sindical. Con cuatro reelecciones en cinco lustros, a sus 75 años se mantiene aplastando a la disidencia, impidiendo el avance de opositores y, sin recato en la opulencia, ha entendido cómo navegar en las aguas de las transiciones.

Porque Romero Deschamps es un hombre de la transición, como casi todo el corporativismo priista, mimetizado y acomodaticio en los gobiernos panistas, que subsiste hasta ahora como un reducto de lo peor de la política mexicana que vino del antiguo régimen.

Como siempre, pero con mayor fuerza en el período de la alternancia, su signo fue la corrupción y el alcahuetismo con la parte patronal, basado en la promesa de estabilidad laboral, lo que en efecto consigue mediante un control autoritario y una personalísima excepción ante la ley.

Cada tanto se revelan los excesos personales y familiares. Se habla no sólo de las mascotas de su hija, sino del chef que les cocina a las mascotas en el yate. De los vehículos de lujo de su vástago… De los excesos que ni siquiera se les conocieron a los dirigentes del viejo sindicalismo en su esplendor.

La disidencia es aplastada en términos laborales y pareciera que la suerte está de su lado cuando, por ejemplo, Hilario Vega Zamarripa, dirigente neoleonés que pretendía disputarle el liderazgo en 2007 y había dado una larga batalla contra el contratismo de la entonces paraestatal, desapareció junto con más de 30 integrantes de la Sección 49, en mayo de ese año, sin que jamás se haya esclarecido el caso, que sencillamente en filtraciones a la prensa se dijo que cayeron a manos de los Zetas.

En las cúpulas del poder, Romero Deschamps sabe fintear beligerancia y retractarse a tiempo. Lo demostró, por ejemplo, en septiembre de 2002, cuando se desmontó la trama del llamado Pemexgate –desvío de mil 500 millones de pesos de Pemex hacia el PRI a través del sindicato– y amagó con una huelga para “mejoras salariales”, que en realidad sólo le permitió tener monedas de cambio para construir su impunidad. El delito existió, pero no hubo culpables.

No tuvo consecuencias entonces ni nunca, porque domina el juego del fuero constitucional y a partir de ello la maniobra. Fue diputado federal de 1991 a 1994, en el tiempo en que asumió la dirigencia; de ahí siguió como senador hasta el 2000, cuando regresó a ser diputado y otra vez senador en 2012.

Ese 2012, ya con fuero de senador, quiso hacer una nueva finta: en octubre de ese año se reunió con Elba Esther Gordillo, en un fin de semana que además de asegurar sus permanencias al frente de sus respectivos sindicatos, pretendieron enviar un mensaje de unidad ante el nuevo gobierno y sus reformas en ciernes.

Elba Esther se opuso al contenido laboral que trastocaba la Reforma Educativa y fue a prisión. Romero Deschamps entendió y se convirtió en defensor de la Reforma Energética. No tuvo problemas, aunque dicha reforma haya pauperizado las condiciones del trabajo petrolero, con enorme reducción de plazas y una tremenda cesantía que destruyó la economía de amplias regiones, por ejemplo, en Campeche, Tabasco y Veracruz.

Hoy, quizás por el ánimo que prevalece en diferentes sectores de la sociedad después del 1 de julio, hay signos de la proximidad de su ocaso, con disidencias mejor articuladas y que se saben hacer escuchar. Sin embargo, se resiste a llegar a su fin y, por lo pronto, con asambleas amañadas y presiones de todo tipo, como siempre, presagian la continuidad, también como siempre, de su vetusta dirigencia y de una forma de hacer política fundada en la corrupción.

Visita www.notassinpauta.com

 

https://www.proceso.com.mx/555437/la-resistencia-de-romero-deschamps

Cáncer en el Seguro Popular

Javier Risco

La Nota Dura

En este país ha habido irregularidades en los recursos que han ido a universidades, a los damnificados después de un sismo devastador, a programas sociales hechos para erradicar la pobreza, incluso al deporte; nuestra clase política ha creado un sistema donde la triangulación es descarada y obscena.

Hoy toca al Seguro Popular, un programa de gobierno surgido en 2004 para toda la población que no tiene seguro social –ni IMSS ni ISSSTE–, una iniciativa que Vicente Fox presumió como emblema del cambio que representaba su administración y que ha buscado llegar hasta el piso de la pirámide, tocando a los más necesitados. Tampoco ese se salva. Ahí, en el dinero destinado a esa población vulnerable se han detectado irregularidades financieras en cinco estados por más de 3 mil millones de pesos.

Ayer las organizaciones Impunidad Cero y Justicia Justa, AC presentaron la investigación “Irregularidades financieras del Seguro Popular en los gobiernos estatales”, a cargo del maestro Julio Copo, la cual demostró que vivimos en un país donde también se lucra con un derecho fundamental como la salud. ¿O hay algo más ruin que desviar recursos destinados a salvar la vida de un enfermo? ¿O comprar medicinas a sobreprecio provocando un desabasto a corto y mediano plazo? ¿O simplemente hacer negocios en el sector salud sin licitaciones y pagos sin documentación comprobatoria? Respondo rápidamente: no, no hay nada más ruin.

Desde hace años, organizaciones cómo estas han tenido que hacer el trabajo de quienes deberían estar fiscalizando el destino de recursos públicos evidenciando desfalcos y excesos. Pero en este país del ‘no pasa nada’, y los escándalos ya no desincentivan conductas delictivas, estas organizaciones han tenido que dar un nuevo paso hacia el frente y pasar de investigar y exhibir al litigio estratégico.

El trabajo de Impunidad Cero y Justicia Justa, AC no se ha quedado sólo en la exhibición de estos millonarios desvíos, ayer Luis Pérez de Acha y Federico Reyes Heroles, presidentes de ambas organizaciones, interpusieron catorce denuncias penales contra quienes resulten responsables por los delitos de peculado y uso indebido de atribuciones y facultades de servidores públicos durante los años 2012 a 2016 en el Seguro Popular y el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA), en siete entidades federativas –Chiapas, Estado de México, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa y Veracruz.

¿Qué encontraron estas organizaciones que les permitió tener elementos que los lleven ahora a llevar un proceso judicial? Los hallazgos permitieron tener un panorama no sólo de la inversión que hace el Estado mexicano en el tema de salud pública, sino cuánto realmente termina en el paciente y no se va entre nómina y gastos de infraestructura. Además, le dio oportunidad de revisar la poca transparencia con la que operan programas de tal importancia a nivel nacional, de cómo es imposible darle seguimiento a los procedimientos en que se violan las normas y las sanciones que son impuestas por los abusos en el Seguro Popular.

Basados en los reportes de la Auditoría Superior de la Federación, se encontró un subejercicio en los fondos del programa en su presupuesto anual, transferencias a otros fondos y cuentas, que luce cuando menos irregulares, que la Secretaría de Finanzas termina sin transferir los recursos programados para ciertas entidades, que se hacen pagos a ‘proveedores’ sin la documentación que le permita a la ASF fiscalizar ese gasto, a veces millonario, pago a aviadores, y hasta pago de impuestos estatales con dinero que estaba destinado para el programa. Es decir, todo menos la salud.

Así, encontraron por ejemplo irregularidades en Baja California por más de 155 millones de pesos, 949 millones en Chiapas, 821 millones de pesos que no se justifican en el Estado de México, en Michoacán hay irregularidades por 928 millones y en Oaxaca por 175 millones. Todos esos estados con población vulnerable, con escasos recursos económicos en los que el derechos constitucional a la salud que debiera protegérseles, es violado sistemáticamente.

¿Qué país podemos aspirar a ser cuando es el propio Estado quien constantemente vulnera uno de los derechos primarios de sus habitantes, los más expuestos?

El comunicado publicado ayer por ambas organizaciones señala que “las denuncias buscan que la Procuraduría General de la República lleve a cabo las investigaciones necesarias para esclarecer los hechos de corrupción cometidos por el mal uso de recursos públicos. Se trata de recursos que la Federación entregó a los estados para el programa de Seguro Popular y a través del FASSA, y que estaban etiquetados para prestar servicios de salud a la población –en especial a la de bajos recursos económicos”.

Y aunque en otros países el tema de la salud pública implica una vigilancia extrema y cuidado en el cauce y la implementación, en México seguimos viviendo en esa época en la que violar nuestros derechos fundamentales es una cosa de todos los días con la que hemos aprendido a sobrevivir, no cabe duda hay que extirpar el cáncer en el Seguro Popular.

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/javier-risco/cancer-en-el-seguro-popular

 

La palanca

SERGIO AGUAYO

Miércoles 17 de oct 2018,

Washington, D.C. Las acciones que emprenda el nuevo secretario de Relaciones Exteriores serán determinantes para el éxito o fracaso de algunas prioridades de la Cuarta Transformación. Y con ese supuesto, nos guste o no, el cambio pasa por los Estados Unidos.

La semana pasada se presentó ante el Senado el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray. En la Cámara Alta le insistieron en el encuentro entre el candidato Donald Trump y el presidente Enrique Peña Nieto en agosto de 2016 y el descuido mostrado hacia los mexicanos en los Estados Unidos. Los abordaron por separado cuando tienen vasos comunicantes.

El senador independiente Emilio Álvarez Icaza fue el primero en intervenir. Hizo una crítica directa: “La visita de Donald Trump -dijo- fue un agravio a la conciencia nacional”, de la cual responsabilizó a Videgaray diciéndole que “pasará a la historia […] como la persona que expuso a su Presidente y a su país a una gran vergüenza”.

Videgaray asumió la “responsabilidad”; fue una visita “apresurada [que] tuvo consecuencias dolorosas y graves” y que provocó su “renuncia como secretario de Hacienda y Crédito Público”. Sin embargo, fue un error con final feliz porque “haber establecido una relación” con Trump y “su equipo de trabajo” (y eso incluye, por supuesto, al primer yerno de la Casa Blanca) “generó condiciones de interlocución que solo México tenía” lo que desembocó en el nuevo acuerdo comercial.

Videgaray optó por compartir los laureles al elogiar la participación “creativa y propositiva del doctor Jesús Seade representante del Presidente electo”. Andrés Manuel López Obrador, por cierto, presume del papel que jugó: “todavía no hemos tomado posesión de la Presidencia, y se contribuyó a lograr este acuerdo, que permite certidumbre para la economía nacional”.

Es notable que la Cámara Alta aceptara tácitamente una lectura incompleta. Me encuentro en Washington desde hace días y he conversado con personajes cercanos al proceso. Reconocen la labor de México, pero añaden otras dos explicaciones tras las concesiones de Trump: el cabildeo de poderosos grupos económicos -estadounidenses y mexicanos- a favor del acuerdo y el respaldo que éste recibió del establishment de seguridad.

Independientemente del peso específico que se quiera dar a los factores, hay una conclusión inevitable: en los grandes cambios históricos pesa el apoyo o rechazo que se genere en los Estados Unidos. El ejemplo más obvio es la guerra contra el crimen organizado. Para contenerlo y disminuirlo, el nuevo gobierno deberá reducir el suministro de armas y eso dependerá de que México lo incluya en un debate que acá rehúyen. Esto conduce al segundo tema tratado por los senadores.

Gina Andrea Cruz Blackledge (PAN) le reclamó a Videgaray la “baja en la atención a nuestros connacionales” y Clemente Castañeda (MC) subrayó que los “migrantes mexicanos sienten que su gobierno ha estado prácticamente ausente”. Videgaray se defendió elogiando el esfuerzo de los 50 consulados y la embajada. Es indudable la abnegación de algunos funcionarios, pero la norma en este tema ha sido el interés episódico de funcionarios, políticos o dependencias; nunca una política de Estado.

¿Podrá, sabrá, querrá, el nuevo gobierno incorporar esta variable para apuntalar las reformas de fondo que intentarán en el interior? En sí, se trata de reconocer el protagonismo potencial que tiene la diáspora mexicana dispersa por el mundo y que, su mayor densidad, se encuentra en los Estados Unidos.

El nuevo gobierno heredará el trabajo realizado hasta ahora con el Instituto de los Mexicanos en el Exterior y la Red de Talentos. Si añadimos las organizaciones creadas por nuestros connacionales, están sentadas las bases para un diálogo que permita al nuevo gobierno hacer una cartografía sobre las capacidades reales y potenciales. Si le dan tiempo y recursos a una política de Estado, están puestas las condiciones para que empiece a expresarse en los Estados Unidos un lobby mexicano. Ello modificaría los términos de una relación que debe ponerse al día.

En síntesis, en Estados Unidos la diáspora mexicana puede ser la palanca o el muro donde florezcan o mueran algunas de las políticas prioritarias del nuevo gobierno. En unas cuantas semanas sabremos si renacerá la política exterior.

 

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1509281.la-palanca.html

 

Crisis nacional forense

Por Rubén Martín

SinEmbargo

Dos cifras reconocidas oficialmente por el Estado mexicano dan cuenta de la crisis nacional forense y de desaparecidos que asola al país: en el país hay oficialmente 37,485 personas desaparecidas, mientras al mismo tiempo existen más de 35 mil cuerpos de personas no identificadas en las morgues nacionales.

La primera cifra la reconoció el pasado 9 de octubre el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, al instalar el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas; la segunda cifra la dio a conocer el subsecretario de Derechos Humanos de Segob, Rafael Adrián Avante, el 5 de abril de este año, cuando admitió que el gobierno federal reconoce que hay 35 mil cuerpos sin identificar en los Servicios Médicos Forenses (Semefos), fosas comunes y panteones ministeriales.

El cruce de cifras es más que elocuente: mientras más de 37 mil familias buscan dolorosa y desesperadamente por todos los medios a sus familiares, muchos de ellos están en las morgues, pero sin identificar. Algo grave ha dejado de hacer el Estado mexicano para provocar esta catástrofe.

Es una crisis nacional forense derivada de la incapacidad de los gobiernos para identificar legal y dignamente los cuerpos que se van acumulando en las morgues oficiales, además de los que van apareciendo en las miles de fosas clandestinas descubiertas por todo el país.

Esta incapacidad es lo que explica las decisiones absurdas como la de pasear 300 cuerpos no identificados en tráileres con cámaras refrigerantes en la zona metropolitana de Guadalajara el pasado mes de septiembre; además de los tráileres con cuerpos en Querétaro y Tepic, que se conocieron después de que se destapó la crisis en el Semefo de Jalisco.

Se ha conocido también cómo se han ido acumulando cuerpos acumulados en el Semefo de Acapulco o los graves casos de fosas oficiales donde se arrojó a cuerpos ya identificados y a otros sin identificar, como ocurrió en Tetelcingo, Morelos en 2016.

Esta grave crisis nacional forense a la que se suma la crisis de desaparecidos produce historias tan dolorosas como la de Oliver Wenceslao Navarrete Hernández, un joven desaparecido el 24 de mayo de 2013, y que fue encontrado tres años después en las fosas de Tetelcingo, Morelos. Su madre María Concepción Hernández Fernández lo buscó desde su desaparición, hasta que, gracias a su presión, el gobierno de Morelos reconoció que se había arrojado a una fosa estatal en el municipio de Tetelcingo. Oliver Navarrete desapareció el 24 de mayo de 2013, y fue encontrado muerto el 3 de junio del mismo año. ¿Por qué el gobierno no lo entregó inmediatamente a la madre y a su familia? Si lo hubieran hecho, les hubieran evitado tres años de buscar a su hijo como desaparecido.

Algo semejante le ocurrió a Irma Jiménez en Jalisco. Irma Jiménez encontró a su hija Rosaura García Jiménez en los tráileres errantes del Semefo de Jalisco. Su hija desapareció en Guadalajara el 8 de junio de este año. El 2 de julio su familia denunció la desaparición en la Fiscalía General de Jalisco y a finales de septiembre les fue entregado el cuerpo de la joven. Pero el cadáver de Rosaura estuvo en posesión del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) desde el 9 de junio, cuando su cuerpo fue localizado en un predio del municipio metropolitano de Ixtlahuacán de los Membrillos. Irma Jiménez madre de Rosaura, denunció que durante cuatro meses el cuerpo de su hija estuvo en uno de los tráileres del Semefo sin que fuera identificado ni reportado a la familia.

Tanto a María Concepción Hernández, madre de Wenceslao Hernández, como a Irma Jiménez, madre de Rosaura García, se les habría evitado el dolor de tener tres años o cuatro meses la angustia de no saber de sus hijos, si los servicios forenses hubieran hecho su trabajo como deberían.

Gracias a los datos reconocidos oficialmente por funcionarios del gobierno federal, 37 mil desaparecidos y 35 mil cuerpos sin reconocer, sabemos ahora que son miles de madres y familias que padecen la angustia de no saber de sus hijos debido a la crisis forense nacional, provocada por la incompetencia y negligencia criminal del Estado mexicano.

Estos datos, el tamaño de los desaparecidos y el tamaño de los cuerpos no identificados, nos hablan de una grave crisis, de una tragedia nacional y que sin embargo no es encarada debidamente por el gobierno, como acaba de denunciar el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) en un comunicado del pasado 11 de octubre donde denuncian que el gobierno otra vez dejó sin consultar y atender las peticiones de las familias organizadas al instalar el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas.

Queda claro que el Estado mexicano no puede o no quiere resolver esta grave crisis nacional de desaparecidos y forense. Debe ser la misma sociedad la que ponga fin a esta tragedia y a esta guerra.

http://www.sinembargo.mx/14-10-2018/3484186

 

Va porque va

Denise Dresser

“Les guste o no a nuestros adversarios, a los fifís, a la prensa fifí, vamos a construir el Tren Maya. Me canso ganso”. Así, de tajo, sin mayor explicación, AMLO contestó a los cuestionamientos sobre la obra de infraestructura que será el sello de su sexenio. Y su réplica fue ominosa, tanto en la forma como en el fondo; tanto por el tono en el que se refirió a quienes piden más claridad, como por lo que parece una negativa a proporcionarla. Después de años de licitaciones opacas y adjudicaciones amañadas, dinero despilfarrado y cuatitud corrosiva, obras mal diseñadas y mal realizadas, la sociedad merece saber cómo, para qué, quién y con qué objetivo se gasta su dinero. La Cuarta Transformación no debería perpetuar las viejas prácticas para nuevos proyectos, o más agravante aún, empeorarlas.

No es un tema solo del Tren Maya; es un tema de cómo construye y cómo gasta el gobierno, muchas veces de pésima manera. En 2017 destinó 585 mil millones a contratación pública con deficiencias sistemáticas en la preparación de proyectos de infraestructura; con procesos de construcción precipitados cuando todavía no estaba suficientemente desarrollado el diseño, y a veces no se había puesto en marcha la supervisión; con convocatorias de licitación incompletas, poco competidas; con proyectos que se prepararon y contrataron a la antigüita, en papel, sin tecnología digital. Error tras error en obras emblemáticas como el Paso Exprés, el Tren Toluca, el NAIM. Error tras error detectado en el estudio Ojos a la obra, elaborado por México Evalúa, y que debería ser lectura obligatoria para el equipo involucrado en el Tren Maya. Porque si no aprenden de los desaciertos de esas tres obras, seguramente los repetirán.

Las licitaciones del Paso Exprés se realizaron con un proyecto ejecutivo incompleto, que requirió adecuaciones permanentes durante la construcción, y el proyecto arrastró conflictos sociales sin resolver. Las licitaciones del Tren Toluca se llevaron a cabo sin plazos, sin trazos definitivos, sin estudios de viabilidad e impacto, sin derechos de vía, terrenos y usos de suelo liberados. En el caso de la barda perimetral del NAIM, los documentos de planeación y supervisión se completaron seis meses después de iniciados los trabajos. La edificación comenzó sin Plan Maestro y sin saber qué comprendería el NAIM, lo cual llevó a un sobrecosto de 89%. En México la obra pública es sinónimo de opacidad y discrecionalidad que se traduce en corrupción y sobrecostos. Dada esa historia y esos resultados, no es solo razonable sino urgente pedir que el gobierno entrante aclare todo lo que no sabemos sobre el Tren Maya.

Porque lo poco que sí sabemos es preocupante. No se ha hecho público un estudio de costo-beneficio, no se ha hecho público un estudio de impacto ambiental y ecológico, no se ha hecho público el tema legal de la liberación de los derechos de vía, no se ha hecho público el diseño de las bases de licitación. Lo que sí ha ocurrido es una iniciativa de ley aprobada por el Congreso  de Tabasco para permitir más adjudicaciones directas con el objetivo de facilitar la construcción al vapor del Tren Maya. Pero como ha alertado la Cofece, el decreto no acota la discrecionalidad, acentúa su aplicación. No fomenta la competencia entre propuestas, acaba con ella. No elimina la excepcionalidad, fomenta su uso.

Sin duda la obra pública puede detonar el crecimiento, producir derramas económicas, generar empleo y atraer inversión. Pero sólo si se hace de manera eficiente, de forma transparente, apelando a las mejor prácticas y no agudizando los viejos vicios. Es loable la intención de dedicar recursos al sureste, de centrar la atención en zonas olvidadas, de planear proyectos para regiones pauperizadas. Sin embargo, los buenos fines no justifican los malos medios. El gobierno de López Obrador llegó al poder ofreciendo eficiencia, prometiendo transparencia, augurando honradez. Entonces debería promover políticas públicas que aseguren esos objetivos y no su antítesis.

En cuanto a las propuestas, las reformas, y las leyes del nuevo gobierno, es importante recordarle que pedir más información y más claridad no es ser ‘fifí’ ni ‘adversario’. Es ser ciudadano. Y la respuesta democrática a preguntas legítimas de quienes -vía sus impuestos- financiarán el Tren Maya no debe ser ‘va porque va’, sino ‘es mi obligación explicarte cómo’.

 

https://periodicocorreo.com.mx/otras-voces-15-octubre-2018-2/