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Forjemos la paz

Policía y exterminio

Cuando la policía no se quiere dejar ver es porque algo necesita esconder, en cuyo caso ella misma alimenta la desconfianza social. Así sucede cuando nos enteramos de que no se recabó material videograbado y tampoco hubo aviso al C4 en la intervención policial en Tanhuato.

Ernesto López Portillo

#ErnestoLPV

Es cierto, ningún ciudadano promedio puede siquiera imaginar lo que es arriesgar la vida ante una amenaza letal. Muchos policías lo hacen, algunos de manera frecuente. Su experiencia es irrepetible y son seres humanos que pueden lograr hazañas heroicas, pero también pueden cometer los peores errores y los más graves crímenes. Justo por eso, justo porque el poder de usar la fuerza letal para hacer cumplir la ley ante amenazas igualmente letales implica cualquier riesgo para los policías y para terceros, el mundo viene enseñando que no se puede escatimar en su profesionalización y control.

Nada bueno sucede cuando la policía se queda al margen de la mirada pública. Se sabe que esa institución armada puede hacer lo mejor, pero también lo peor con sus poderes. En la página 105 de la Recomendación emitida por la CNDH en torno a la intervención de la Policía Federal (PF) en Tanhuato, Michoacán, sucedida el pasado 22 de mayo de 2015, se confirma, con base en un oficio emitido por la Comisión Nacional de Seguridad, que en el operativo “No se generó o recabó material videograbado y tampoco se generó aviso al C4 durante los hechos”.

Lo peor le sucede a una institución policial cuando ella y solo ella se mira a sí misma. Los peores escándalos de violencia y corrupción policial en la historia están directamente asociados a la clausura del escrutinio público sobre su desempeño. El poder sin controles se corrompe; es lo mismo, el poder policial sin  controles se descompone. No le puedes dar a una persona el poder de usar la fuerza y dejarla salir sin vigilancia. Por eso los modelos de control policial son cada vez más sofisticados y en muchos casos vienen incorporando el registro en video sobre el desempeño cotidiano.

En agosto de 2013 una jueza de la Corte Federal de Distrito en Manhattan, Nueva York, dictaminó la inconstitucionalidad del programa para detener, cuestionar y registrar a los ciudadanos a cargo del Departamento de Policía de Nueva York y ordenó, entre otras medidas, el uso de cámaras personales, buscando reducir la discriminación racial por parte de la institución. A mediados de 2015 un grupo de trabajo instalado por el presidente Barack Obama, encargado de diseñar el modelo policial para el siglo 21, anunció la distribución de importantes recursos federales a instituciones policiales locales a fin de adquirir este tipo de equipos. Inglaterra lo hizo antes. Entre 2005 y 2006 se llevó a cabo allá un programa piloto con la participación de 300 agentes y 50 cámaras. Desde entonces encontramos ejemplos en la misma tendencia en Toronto, Canadá; Medellín, Colombia; Rosario, Argentina; Panamá, Panamá; Madrid, España, y Asunción, Uruguay. Los programas más ambiciosos en Estados Unidos son los de San Diego y Los Ángeles, donde un programa se propone desplegar el uso de 7 mil cámaras personales. La evidencia disponible sobre el uso de esa tecnología en varios países arroja resultados positivos por igual en la reducción del crimen y en la disminución del abuso policial.

No conozco reporte público alguno en México que documente el uso de la videograbación de la policía sobre sus propias operaciones. Sabemos en Insyde de un programa de uso de cámaras personales en Tijuana, Baja California, pero no tenemos información sobre sus resultados. Por otro lado, a petición expresa, el propio instituto presentó un proyecto para realizar un programa piloto de uso de cámaras en uniformes de la Policía Federal Ministerial de la PGR, mismo que hasta el momento no ha prosperado.

La policía en democracia vive de la confianza y el apoyo social. En cambio, en regímenes autoritarios vive del miedo. En el primer caso estamos ante un servicio; en el segundo estamos ante una fuerza. Si la policía quiere ser un servicio entonces debe hacer todo para dejarse mirar y permitir la mejor supervisión posible, igual desde adentro y desde afuera. Cuando la policía no se quiere dejar ver es porque algo necesita esconder, en cuyo caso ella misma alimenta la desconfianza social. Así sucede cuando nos enteramos de que no se recabó material videograbado y tampoco hubo aviso al C4 en la intervención policial en Tanhuato.

Desde agosto de 2015 el periodista Carlos Loret de Mola publicó la versión de que ese operativo había incluido ejecuciones arbitrarias. Ahora la CNDH lo confirma. La pregunta se impone: ¿qué investigaciones internas en la Policía Federal y la Comisión Nacional de Seguridad se realizaron a 15 meses de distancia de los hechos? Así preguntó en entrevista la periodista Denise Maerker al Comisionado Renato Sales el pasado viernes 19. Hasta donde sé aún no hay respuesta pública.

Si miramos nuevamente la experiencia internacional, encontramos que hay lugares donde ya dejaron atrás cualquier expectativa de que la policía pueda ser adecuadamente investigada desde adentro. Es el caso de Jamaica, donde existe una Comisión Independiente de Investigaciones creada justo para evitar que la policía se auto investigue cuando hay uso de la fuerza, en especial la fuerza letal. Aquí un reporte con evidencias de la reducción de muertes a manos de la policía justo por la presencia de un sistema independiente de monitoreo e investigación.

Ojalá quienes opinan sobre la investigación de la CNDH respecto a la operación policial en Tanhuato se tomen la molestia de leer la Recomendación. Se trata de un largo relato que devela una operación policial de varias horas quizá orientada por un objetivo de extermino. Con base en información de prensa, el documento de la CNDH da cuenta de algunos antecedentes inmediatos al operativo, donde hubo ataques contra policías y militares que provocaron la lesión de 13 y la muerte de 30 de ellos, sucedidos entre el 19 de marzo y el 1 de mayo, al parecer a cargo del denominado Cártel Jalisco Nueva Generación. La posible concatenación de hechos sugiere una venganza.

En la página 247 de la Recomendación de la CNDH se lee: “Como resultado de la investigación realizada por este Organismo Nacional se acreditan violaciones graves a derechos humanos por personal de la PF, en virtud de la multiplicidad de violaciones comprendidas dentro del contexto general de los hechos, la especial magnitud de las violaciones en relación con la naturaleza de los derechos afectados, y por la participación de agentes del Estado”. La CNDH, luego de largos años de ausencia, muestra signos de reconstrucción.

Ahora queda en manos de la Procuraduría General de la República, en su caso, probar las responsabilidades penales en juicio. No sabemos si lo hará. La experiencia desafortunadamente no avala una expectativa positiva. Si es el caso que la montaña de indicios de delitos graves a manos de agentes de la Policía Federal aportados por el Ombudsman nacional no alcanzan para ello, entonces deberíamos entender que no hay control interno o externo alguno que valga sobre la Policía Federal. La posibilidad, por terrible que sea, está ante nosotros.

Lo que está en juego, en el fondo, es si México está dispuesto a tolerar la impunidad de operaciones policiales de exterminio o llevadas a ese efecto por pérdida de control. “Se lo merecían”, declaró alguien en la televisión. “La PF está barriendo la basura”, escribió otro en Twitter. No hay sorpresas. En México, como en muchas partes del mundo, una parte de la sociedad cree que la seguridad se debe alcanzar a cualquier costo, incluso entregando nuestros derechos a cambio. En realidad no hay seguridad posible para nadie si los derechos humanos están a disposición de alguien. Por lo demás, las policías que se exceden en sus atribuciones por esa vía contribuyen a la inseguridad objetiva y subjetiva. Véanse dos casos muy diferentes: Brasil y Estados Unidos. En ambos la policía provoca escándalos por sus excesos y así produce inseguridad. En futura entrega les contaré hasta qué punto sucede así.

Bien conocidas en muchas partes del mundo, las tareas de exterminio a cargo de la policía la colocan en el extremo opuesto de su mandato y en lugar de protegernos nos llevan al peor de los riesgos. El salto al vacío está a la vista.

 

@ErnestoLPV

http://www.animalpolitico.com/blogueros-ruta-critica/2016/08/24/policia-vigilancia-exterminio-tanhuato/

LORENZO MEYER

jue 25 ago 2016, 3:56am

 

El pasado como dilema

“Las experiencias de 1988 y 2006 han llevado a la izquierda a asegurar que no hará del ajuste de cuentas un tema central en 2018, esperando que la derecha acepte jugar limpio”

Lorenzo Meyer

L A relación entre la política como ejercicio efectivo del poder y la ética -juicio sobre el bien y el mal en la conducta humana- siempre ha sido ambigua. En la práctica, el evangélico “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” es más una manera de obviar que de enfrentar las contradicciones entre las esferas del poder y la ética.

¿Qué hacer con el pasado cuando éste está cargado de cuentas sin saldar entre la sociedad y sus élites? ¿Cómo cerrar el capítulo de agravios pendientes sin ofender al sentido de la justicia, pero sin alentar a los responsables a montar otra defensa numantina para impedir que se les finquen las responsabilidades que la mayoría considera más que fundadas?

Lo anterior viene al caso porque el 11 de agosto, en Acapulco, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el líder de Morena, leyó una ponencia titulada “Cambio y Porvenir de México (Una visión hacia el 2018)” El eje de ese documento es la necesidad de aprovechar la elección presidencial de 2018 para desplazar a los partidos y grupos que hasta hoy han ejercido el poder en México y abrir la posibilidad de empezar a escribir una historia política distinta, una desde la izquierda y que aborde de manera efectiva ese problema en que casi todos los mexicanos -y buen número de observadores externos- estamos de acuerdo: el de la corrupción pública. Desde hace tiempo, la presencia y expansión de las prácticas corruptas en todo el aparato institucional del Estado mexicano se ha convertido en uno de los mayores obstáculos, quizá el mayor, para la gobernabilidad y el desarrollo de la nación.

La propuesta de AMLO parte del supuesto que si en 2018 el poder vuelve a quedar en manos de los círculos que ya han tenido la responsabilidad de dirigir al país, entonces, como nación, seguiremos por el camino de la decadencia. Decadencia no sólo del sistema político sino de todo lo que en mayor o menor grado depende o es influido por ese sistema: la paz y seguridad públicas, la economía, la impartición de la justicia, el equilibrio de las clases sociales, el medio ambiente, la educación y la confianza en el futuro colectivo, entre otros campos. En el documento de Acapulco, AMLO insiste en “primero los pobres”, pero no en afectar a su contraparte, a los más afortunados, y, sobre todo, en empezar esa tarea de Hércules que interesa a pobres, ricos y a los de en medio: limpiar los establos del rey Augías en que han convertido a la administración pública mexicana.

Lo Deseable y lo Posible. Se ha afirmado muchas veces que la política es el reino de lo posible, no de lo deseable. A partir de Maquiavelo, la concepción realista del poder ha sostenido que la ética individual es, por fuerza, diferente de la que debe poseer quien tiene la tarea del mando. Y lo es porque su grado de responsabilidad (o irresponsabilidad) es de naturaleza colectiva. Al tener que tomar decisiones que afectan a la comunidad, las preferencias personales del mandatario deben subordinarse a lo que se juzgue debe ser el bien del conjunto. Si esa subordinación incomoda, debe dejar el cargo.

Lo que AMLO planteó en Acapulco lo hizo como producto de la experiencia electoral de la izquierda. En 1988 y en 2006 las derechas desde dentro y fuera del gobierno pusieron todos los obstáculos legítimos e ilegítimos para impedir que el voto llevara a la izquierda a “Los Pinos”. En 2006 este esfuerzo incluyó el desafuero de su abanderado para eliminarlo como candidato presidencial y tomando como excusa el que había retrasado el retiro de la maquinaria con que pretendía abrir una calle para un hospital. Al no poder lograr su objetivo, en vísperas de la elección de 2006, y fuera ya de los tiempos legales, el Consejo Coordinador Empresarial insistió en llevar adelante una muy efectiva campaña “negra” contra AMLO, (Perla Myrell Méndez Soto, “Los empresarios en el marco de la comunicación política durante procesos electorales”, Revista Mexicana de Opinión Pública, julio-diciembre, 2014, pp. 146-151).

Hoy y de cara al 2018, la fuerza que pudiera desalojar al PRI o al PAN y a sus aliados del poder presidencial es la que representan AMLO y su nuevo partido, Morena. Es de suponer que para evitar que se vuelva a formar una gran coalición “del miedo” en contra del proyecto de la izquierda, el líder de Morena propone un “borrón y cuenta nueva” en la historia de corrupción que ha caracterizado a la política mexicana de los últimos sexenios a cambio pide dejar que efectivamente haya un juego electoral limpio.

El perdón de ciertos crímenes del pasado, pero que de ninguna manera significó su olvido sino su reconocimiento y admisión, para ganar y asegurar el futuro, fue justamente lo que ocurrió en la Sudáfrica de Nelson Mandela y Desmond Tutu. La idea central de esa opción fue dirigir la energía mayoritaria no al ajuste de cuentas sino a despertar la imaginación y el optimismo en los muchos enfurecidos con el pasado y su presente, en favor de lo pudiera venir. Aceptar de antemano en México el dejar impunes un cierto tipo de abusos -robos, tráfico de influencias, fraudes o cohechos- es un golpe no sólo al marco legal sino al sentido mismo de la justicia sustantiva y de la decencia. Pero sería peor activar de nuevo una resistencia que privara a nuestro futuro de la oportunidad de intentar dar forma a un país diferente.

Www.lorenzomeyer.com.mx

Agenda_ciudadana@ hotmail.com

 

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1256391.el-pasado-como-dilema.html

Televisa y Aristegui, la competencia por la agenda informativa

Por , 23 agosto, 2016

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Pocas veces se pueden observar fenómenos tan claros de competencia por marcar la agenda informativa (agenda setting, le llaman los especialistas en comunicación política) como entre este domingo 21 y el lunes 22 de agosto, entre los medios digitales y sus audiencias y el medio televisivo en busca del rating perdido. Y la primera lección es clara: sin autonomía editorial y periodismo crítico, difícilmente Televisa remontará su crisis de credibilidad.

El domingo 21 de agosto Carmen Aristegui mantuvo el suspenso entre las audiencias de redes sociales al anunciar que ese mismo día, a las 22 horas, daría a conocer un nuevo golpe informativo sobre el pasado académico de Enrique Peña Nieto. En su anuncio, Aristegui mencionó a los ejecutivos y conductores informativos de Televisa, que horas después estrenaban la era de los “nuevos cambios” tan anunciados por su propio presidente Emilio Azcárraga Jean.

El prestigio de su portal informativo Aristegui Noticias se ha acrecentado desde la evidente intención de Los Pinos por silenciarla en los medios electrónicos comerciales. El reportaje emblemático de la Casa Blanca y su cobertura crítica, constante, le han dado credibilidad y seguidores en las redes sociales como a ningún otro medio o comunicador: su sitio informativo tiene 6 millones 585 mil seguidores en Facebook y en Twitter es el tercer perfil periodístico más influyente, tan sólo por debajo de Joaquín López Dóriga y de Carlos Loret de Mola, ambos vinculados a Televisa y su poderosa capacidad para llegar a las audiencias masivas.

El reportaje documentó que Enrique Peña Nieto plagió cerca de 30% de su tesis de licenciatura. Cerca de 11 autores fueron reproducidos sin citar y sin el rigor necesario en el texto “El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón”. El equipo informativo de Aristegui volvió a exhibir al primer mandatario mexicano en una de sus múltiples trampas, mentiras y faltas de ética.

Buena parte de las audiencias digitales se sintió decepcionada porque esperaban un golpe tan fuerte como el reportaje de la Casa Blanca. Otro sector, cercano al peñismo, se burló del texto, pero ni los medios digitales ni los impresos fueron indiferentes al asunto del plagio.

La propia Presidencia de la República volvió a acreditar el tema con una pésima respuesta: se trató de “errores de estilo” y no de plagio. La Universidad Panamericana entró en un enredo y salió a declarar su asesor de tesis para afirmar que se trataron de “errores de imprenta”. Las agencias internacionales como Reuter o los periódicos como The New York Times le dieron resonancia a un tema que no es menor en las democracias desarrolladas: el plagio de tesis, discursos e ideas entre los gobernantes.

Jesús Caudillo, en su blog Política en Línea, hizo un análisis del impacto de la noticia y señaló que el reportaje de Aristegui Noticias “se posicionó como tendencia por varias horas en Twitter, además de que logró impactos envidiables en Facebook. En esta plataforma, en el transcurso de un día, alcanzó casi un millón de reacciones en 46 publicaciones lanzadas a más de 6 millones de seguidores. Se trata de números que están muy por encima de los de cualquier político o medio de comunicación. Un impacto serio, real, tangible. Verdadera influencia”.

El objetivo inmediato y directo se cumplió: un golpe duro a la presidencia de Peña Nieto. La respuesta de la Presidencia de la República también confirmó una tendencia: el desprecio gubernamental a lo que algunos consideran una falta ética (según el historiador Enrique Krauze) o legal (según los conocedores de las reglas académicas en las universidades).

El objetivo no inmediato e indirecto fue mayor: el contraste del golpe informativo de Aristegui frente a la escasa o nula capacidad de Televisa para generar, el día tan anunciado de sus “cambios radicales”, un reportaje que dominara la agenda informativa.

Televisa creó expectativas y sobrevendió entre sus audiencias los cambios de este 22 de agosto. La respuesta de las audiencias ha sido lamentable. El estreno de Denise Maerker, la primera mujer en ocupar el sitio estelar del noticiero de Televisa, pasó con más pena que gloria. No hubo nada nuevo ni a profundidad como lo anunció Azcárraga Jean. El “círculo rojo” se quedó decepcionado, en redes sociales se expresaron críticas muy duras al gatopardismo informativo.

La misma agenda que trae Televisa desde hace semanas con López Dóriga se repitió en un informativo de menos tiempo: golpear al magisterio disidente, reportar luminarias en la Miguel Hidalgo, una nota breve sobre las protestas de la comunidad lésbico-gay frente a la reacción de la Iglesia, pero ningún golpe o revelación que cimbrara a la opinión pública.

Maerker, quien conduce desde el 2005 un informativo de buena calidad como Punto de Partida, se vio fuera de su elemento. La decepción no sólo fue por el formato o la nostalgia del “modelo López Dóriga” sino algo que difícilmente entenderá la empresa que dirige Emilio Azcárraga Jean: sin autonomía editorial y periodística sus conductores serán rehenes de la misma historia de intereses, favores y vendettas de los dueños de la empresa.

Y quedó claro que se trata de vendettas cuando el programa cómico de Arath de la Torre le dedicó buena parte de su late night show a una supuesta ridiculización de Carmen Aristegui que resultó de mal gusto, fallida y gratuita. El humor con mensajes cifrados se convierte en venganzas sin audiencias.

Este es el punto que será difícil de remontar para Televisa. Tiene en contra de sus contenidos a 80% de las audiencias más interactivas en redes sociales. El matrimonio de conveniencia entre Televisa y Peña Nieto ya hizo crisis y los únicos que no quieren darse cuenta son los Cuatro Fantásticos que dirigen lo que durante décadas fue el medio hegemónico en México.

No es la primera ni la última crisis que enfrenta Televisa frente a su agenda informativa progubernamental. En 1968 sobrevivió a su docilidad ante la represión estudiantil. En 1986 el PAN llamó a vetar sus contenidos por el silencio ante el fraude de Chihuahua. En 1988 se ganó el desprestigio por prestarse a golpear a la Corriente Democrática del PRI, dirigida por Cuauhtémoc Cárdenas. En 1994 llamó a la represión contra el EZLN.

En 1997 Emilio Azcárraga Jean prometió que sus intereses no serían los de su padre y retornó en 2001 Joaquín López Dóriga tras un buen golpe informativo con aquella llamada entre los hermanos Salinas de Gortari. Prometieron hacer de la democracia a la mexicana “un gran negocio”. Y en 2006, Televisa formó parte de la evidente inequidad y guerra sucia contra López Obrador. En el 2012 el movimiento estudiantil #YoSoy132 exhibió la parcialidad de Televisa con Peña Nieto.

La diferencia ahora, con todas las coyunturas anteriores, es que las audiencias no tenían medios alternativos y eficaces para hacerle contrapeso a la agenda informativa impuesta desde la televisión abierta. La diferencia es que el control analógico ya no funciona ni para el gobierno, ni para los medios electrónicos y menos para los televidentes. La influencia de Aristegui y de otros medios y periodistas está demostrando la fuerza adquirida por las redes sociales y los medios extranjeros para establecer la agenda informativa nacional.

Televisa compite por un mercado en el que TV Azteca y Cadena 3 también entrarán con fuerza. La empresa del Ajusco incorporó a Javier Risco, un periodista que se ha formado en el humor antisolemne de las redes sociales, con éxito en El Financiero Bloomberg. Cadena 3 tendrá a Ciro Gómez Leyva en su espacio estelar que intentará abrirse en un espacio informativo entre muchos otros medios impresos que han incursionado a las redes sociales.

No se necesitan cambiar pantallas televisivas por pantallas de teléfono móvil. Tampoco llamar plataformas a las redes sociales. No se necesita reinventar el modelo hípster para simular una renovación. Se necesitan contenidos informativos críticos, de calidad, plurales.

Comentarios: www.homozapping.com.mx

http://www.proceso.com.mx/452040/televisa-aristegui-la-competencia-la-agenda-informativa

 

Fidel, 90 años

Fidel, 90 años

18/Agosto/2016

José Woldenberg

 

Fidel Castro acaba de cumplir 90 años. Encabezó una revolución, que en el lenguaje de la época era democrática, nacionalista, antiimperialista y justiciera, y que suscitó la solidaridad y el entusiasmo de propios y extraños, y acabó presidiendo un sistema más que autoritario. El programa del Movimiento 26 de Julio, nos recuerda Rafael Rojas en su Historia mínima de la Revolución Cubana (El Colegio de México, 2015), planteaba el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista para restablecer las rutinas democráticas de la Constitución de 1940, que debían ser acompañadas de una serie de transformaciones sociales como “la reforma agraria o el reforzamiento de la independencia económica y la nacionalización de las compañías de servicios públicos”.
El contexto de la Revolución, sin embargo, tuvo un fuerte impacto en su transcurso. El mundo bipolar construido por la Guerra Fría, el intento por derrocar al gobierno con la invasión de Bahía de Cochinos auspiciada por la CIA, la expulsión de la OEA con la intención de aislar a la Isla, influyeron en el alineamiento de Cuba con el bloque soviético encabezado por la URSS. Y luego de una breve etapa en la que se estimuló el debate político, la creación artística y una cierta expresión de la diversidad ideológica que contenía el movimiento revolucionario, se optó por una fórmula de organización política que seguía las pautas soviéticas.
Por supuesto que el contexto y la dinámica del enfrentamiento con los sucesivos gobiernos de Estados Unidos pueden explicar mucho de la deriva cubana. Pero esa explicación será incompleta si no se hace referencia a las convicciones que se acabaron por imponer en el liderazgo de la Revolución. Se trató de un ideario que dejó a un lado las preocupaciones democráticas, en aras de alcanzar objetivos de justicia social y soberanía nacional (por cierto, también sacrificada durante largas décadas por la mecánica del mundo bipolar). El 28 de julio de 1957, desde la Sierra Maestra, Fidel, junto con Raúl Chibás -hermano del líder “ortodoxo”- y el economista Felipe Pozos, dan a conocer la Carta de la Sierra, en la que se podía leer: “¿Es que los rebeldes de la Sierra Maestra no queremos elecciones libres, un régimen democrático, un gobierno constitucional? Porque nos privaron de esos derechos hemos estado luchando desde el 10 de marzo de 1952 (fecha del golpe de Estado de Batista). Por desearlos más que nadie estamos aquí”. (Rafael Rojas. Op. Cit.).
¿Cómo se arribó entonces a un sistema sin elecciones, de partido único, sin prensa ni medios libres, sin derechos para las minorías, sin oposición reconocida y legitimada, sin organizaciones sociales no alineadas al poder, en una palabra a un régimen autoritario? La idea de que había que mantener en suspenso esos derechos por el acoso externo puede ser algo más que una excusa durante los primeros años, pero su pervivencia tiene que ver con la convicción de que los mismos no son más que parte de la parafernalia innecesaria y engañosa del capitalismo; y por ello no son reconocidos y asimilados como lo que realmente son: avances civilizatorios sin los cuales lo que se construye son sistemas opresivos, censores de la diversidad que de manera natural existe en la sociedad.
La idea de que el pueblo es uno, sus intereses monolíticos, sus necesidades y expectativas iguales y que una sola ideología, una sola organización, e incluso una sola persona puede encarnar y expresar esas aspiraciones, generando un lazo de representación mecánico y directo (es decir, sin mediaciones ni contrapesos) entre el líder y la “masa”, es quizá la creencia o la fantasía que ha servido como cemento a un régimen anti pluralista y vertical que terminó por suprimir todas las libertades individuales: de expresión, prensa, organización, manifestación, representación.
Cuba avanzó en términos de equidad social sacrificando las libertades. La experiencia post soviética de Rusia -por ejemplo- ilustra que se pueden recuperar libertades generando desigualdades abismales. Por ello, porque no se trata de optar entre los dos valores fundamentales de la modernidad, parece sensato tratar de conjugar uno con el otro: equidad social en un marco democrático. “Ni libertad sin pan, ni pan sin libertad”, como algún día dijo -y quizá olvidó- Fidel.

http://www.criteriohidalgo.com/a-criterio/fidel-90-anos#.V7cc_02CLjs.twitter

 

SERGIO AGUAYO

mié 24 ago 2016, 3:56am

Polígonos de paz

Estamos tan obsesionados con los partes de guerra que minimizamos la construcción social de polígonos de paz. Lo argumento con lo sucedido en Playas de Altata en el municipio de Navolato, Sinaloa.

Les ahorro las cifras y les dejo un resumen sobre los sinaloenses. Pese a la fama del Cártel de Sinaloa, los habitantes se sienten más seguros que los de Morelos. Una explicación es que, si bien la tasa de homicidios es históricamente la más alta del país (en algunos años otras entidades superan a Sinaloa), la dinámica delictiva de sus cárteles es menos brutal que la utilizada por los Zetas.

Los sinaloenses son profundamente infelices. Según una medición se encuentran en el penúltimo lugar sólo superados por Guerrero. El estado de ánimo podría deberse a la creencia de que su vida está controlada por poderes externos, a que viven con la zozobra de la incertidumbre (es uno de los estados que más temen convertirse en víctimas) y a su escaso tejido social. Mientras que en la Ciudad de México hay 50 organismos de la sociedad civil por cada 100 mil habitantes, en Sinaloa solamente hay 13 (Tamaulipas tiene 7 y el Estado de México 12). En suma, seguros pero insatisfechos.

En ese contexto es meritoria la construcción de un polígono de paz en Navolato, el municipio de Sinaloa con más homicidios durante la última década. Los dos mil habitantes de Playas de Altata (a 40 minutos de Culiacán) estaban controlados por cien sicarios. Un empresario, Javier Llausás, harto por la situación, estudió el exitoso programa Tijuana Innovadora y, asesorado por el Instituto de Economía y Paz, organizó a la ciudadanía para recuperar el territorio. Se acercó a los medios de comunicación (“indispensables” me comenta) pidiéndoles que transmitieran buenas noticias. Luego logró que las autoridades estatales enviaran un Grupo de Élite que detuvo o expulsó a los sicarios. Llausás reconoce en conversación que no fue “tan complicado porque eran de niveles inferiores”. Los grandes capos optaron por retirarse. Otro ingrediente fue la reactivación de la economía para ofrecer empleos a los jóvenes.

Ésta y otras experiencias dejan varias lecciones: 1) las iniciativas más sustentables son las nacidas de la sociedad con metas viables y buenos liderazgos; 2) es imperioso que los medios de comunicación difundan las buenas noticias (cuando las haya, por supuesto); 3) se requiere de la asesoría de organismos civiles y de académicos conocedores de las dinámicas de la violencia estatal y criminal; 4) ayuda respaldarse en la pléyade de actores internacionales preocupados por los mexicanos; 5) es necesario algún tipo de entendimiento con el Estado.

Quienes me han leído saben que soy crítico de la estrategia bélica seguida por los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. Dicho esto, al interior del Estado siempre ha habido dependencias, personas y programas que responden a peticiones ciudadanas razonables y viables. Un ejemplo serían los primeros años de la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación. El presidente cometió un error al quitar a Roberto Campa para poner en su lugar al presunto delincuente electoral Arturo Escobar, quien interrumpió un círculo virtuoso que Alberto Begné ahora intenta recuperar.

Afortunadamente la sociedad ya entendió que no puede sentarse a esperar que el Estado formule una estrategia integral para derrotar a los criminales. Por todo el territorio están multiplicándose iniciativas ciudadanas para apropiarse de los espacios públicos requisados por violentos protegidos por funcionarios corruptos. Desconozco el número de polígonos de paz creados por la sociedad. Tengo la impresión que son muchos más que los 247 polígonos de intervención (o de riesgo) identificados por el actual gobierno federal en todo el territorio.

Los clásicos de la guerra siempre han reconocido que los conflictos también se libran en los corazones y las mentes. Resulta, por tanto, irracional e ilógico que nos apasionemos tanto con las matanzas o frivolidades de los capos y sus organizaciones y tan poco con las buenas noticias que está escribiendo la sociedad, como en Playas de Altata, Sinaloa. En palabras de Javier Llausás “somos más los buenos que los malos.”

Comentarios:

Www.sergioaguayo.org

Colaboró

Rodrigo Peña González

 

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1256060.poligonos-de-paz.html

 

Levantón en Vallarta: asunto entre particulares

 

Salvador Camarena

22.08.2016

Dicen los que saben de esas materias que fueron ya liberadas las personas levantadas en el restaurante La Leche, en Puerto Vallarta.
Los que saben son periodistas, que quede claro. Los que quién sabe si saben son las autoridades, estatales y federales, que a lo largo de una semana no dieron pie con bola en este evento. A las autoridades municipales no vale la pena ni mencionarlas.

Una de las características de Puerto Vallarta es que no es un lugar de fácil acceso. Sus carreteras son, por decir lo menos, escasas, estrechas y sinuosas. La costera número 200 es de un solo carril por sentido. Y aunque desde hace algunos años se trazó una salida hacia Guadalajara por el Este –la 544–, esa vía es igualmente modesta y a menudo es afectada por derrumbes.

En otras palabras, cero autopistas para huir en estampida, como pensaría cualquiera que querrían hacer aquellos que consumaran un plagio colectivo. Rumbo al Norte a partir de la conurbada Bucerías (media hora) esperan un retén en La Cruz de Huanacaxtle y curvas. Rumbo al Sur, lo mismo: cero vía rápida. Y de la problemática de moverse dentro de Vallarta, con sus calles empedradas y apenas un libramiento, ni hablar.

Pensando en la huida también existen, claro está, las opciones de salir por mar (¿!) y por aire, opción de la que Héctor de Mauleón ya ha dado algunas pistas.

Puig la semana pasada se preguntaba cómo es que en temporada alta se pasean narcos por Vallarta y hasta hacen cenas nada discretas sin que nadie sepa nada… nadie salvo otros narcos, claro está.

A esa interrogante deben seguir otras. ¿Nadie vio al comando huir? Qué muestran las cámaras de la tradicional Marina vallartense, donde hay una zona militar. ¿Qué las del aeropuerto?, ¿qué las del puente encima del río Ameca?, división entre Jalisco y Nayarit donde hay un retén de la Federal (estos tres sitios están en una línea de 15 kilómetros). Todo esto asumiendo que los secuestradores hayan salido rumbo al norte, a Nayarit. Si fueron al sur, hay un libramiento y/o muchas callecitas llenas de comercios y hoteles. ¿Las únicas cámaras que registraron los hechos son las del restaurante?

El tema es que ni a posteriori las autoridades fueron capaces de hacer sentir que estaban en control de la situación.

A lo largo de la semana las filtraciones fueron marcando la pauta informativa. Al punto de que importantes medios de comunicación no dudaron, ante la ausencia de una narrativa oficial y con una falta de prudencia que debería ser escandalosa, de darle categoría de fuente de información al Blog del Narco, que tuvo imágenes de las cámaras de La Leche, y sin mayor reparo las difundieron. ¿Cómo es que llegan a un sitio como ese imágenes que –supongo– sólo tenían las autoridades?

El secuestro ocurrió y, al parecer, se resolvió sin que las autoridades pudieran meter las manos. (O a lo mejor sí, pero sería inconfesable tal participación).

Así que, visto lo visto, de lo qué pasó la semana pasada lo lógico es que no sepamos más nada por la autoridad. Quizá luego un acertijo en forma de reguero de cadáveres aporte alguna pista de por qué ocurrió el levantón y cómo se negoció su término.

Es México wey, diría LordAudi, donde la autoridad no cuenta, sólo los particulares, y de estos, sólo los que tienen el poder, el de la plata, o el de las armas. Y los narcos tienen ambas. Y negocian entre ellos, sin que la autoridad se meta ni para informar.

Twitter: @SalCamarena

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/levanton-en-vallarta-asunto-entre-particulares.html#.V7rURkmb5tQ.twitter

 

 

 

El niño de la guerra

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El niño de la guerra

 

Dos cosas recordamos de la infancia, la vulnerabilidad y la alegría. Todos los días en las redacciones de los periódicos nos preguntamos ¿qué es lo que hace que una particular fotografía de un niño o niña violentado termine en la primera plana? Esta semana, en diarios del mundo entero nos conmovimos con la fotografía del pequeño Omran Daqneesh, un nene de cinco años rescatado del bombardeo que voló su hogar en mil pedazos. Vemos a Omran atajado en un asiento naranja de los servicios de emergencia, impávido, su rostro y cuerpo completamente cubiertos de tierra y sangre; sin zapatos, por alguna razón los pies descalzos siempre denotan una huida vertiginosa, angustiante, al igual que los zapatos solitarios colgantes en los cables de las calles nos hacen pensar que alguien va por la vida sin protección en el camino.

Siria nos queda demasiado lejos para que logremos comprender la tragedia de esa guerra sanguinaria que desde 2011 ha costado la vida a miles de niños y niñas, y tres millones de refugiados, que ataca sin descanso a civiles, de soldados que violan a miles de mujeres y niñas. Nos queda lejos geográfica y emocionalmente, nuestro corazón está atrapado en nuestras propias tragedias nacionales, sin embargo, Omran se convirtió en la imagen del desasosiego en redes sociales y medios de nuestro país. Miro una y otra vez esa fotografía que despierta tanta ternura que descubro una compulsión por abrazarlo, a él o a cualquier niño pequeño, vulnerable, víctima de lo incomprensible: la masacre por el poder y el petróleo.

Quienes hemos entrevistado niños, niñas y jóvenes víctimas durante tantos años conocemos bien el costo emocional de la ternura, el desgaste que implica abrir el corazón mientras se documenta la historia, mirar a la persona y su contexto y no a una víctima más; sabemos que todos los niños y las niñas duelen, quisiéramos que todos fueran vistos con la misma mirada que despierta conciencias. De vez en cuando un niño como Omran, con la mirada ennegrecida por el dolor y la sangre, que captura la lente de la cámara como preguntando ¿qué diablos está pasando aquí? con los brazos rendidos y la melena alborotada, se convierte en una metáfora viva de la crueldad humana, de la vulnerabilidad total. Este pequeño allí sentado es más que un niño, es su país, es Alepo desgarrado, polvoriento y ruidoso, es Siria dividida y devastada por la violencia. Pero es más que eso, este pequeño sirio-kurdo es el sobreviviente de la injusticia, crecerá como miles de niños de la guerra sin educación en un país cuyo conflicto armado está aniquilando a toda una generación infantil; quienes sobreviven son cooptados por ISIS como soldados esclavos-niños-bomba como el chico de 12 años forzado a inmolarse para aniquilar a cincuenta personas en Turquía.

Y cuando tengan 16 o 17 años, si su fotografía reaparece en algún medio, ahora portando un arma letal, alguien dirá que a estos chicos les gusta la violencia, que son fanáticos, que deben castigarlos, torturarles, aniquilarles. Los presidentes americano, ruso y otros dirán que es incomprensibles que los jóvenes sirios sean tan crueles, ellos eligen ignorar su papel como vendedores de armas, como aliados de la economía de guerra, como entrenadores y a veces creadores de grupos terroristas que eventualmente se vuelven en su contra. Rusia, aliado del presidente sirio, tiene su mirada en el petróleo y el gas, mientras que los grupos de “oposición” apoyados por Estados Unidos, Arabia Saudí, Turquía y otros, participan en la aniquilación sistemática de la población. La familia de Omran es parte de un grupo kurdo que combate al Estado Islámico para defender su libertad. Este pequeño, abatido, vulnerable mira al mundo y, sin saberlo, se ha convertido en el símbolo de una generación perdida.

El niño de la guerra

 

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