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Archive for 8/06/09

Topónimos y gentilicios son términos que con frecuencia presentan problemas de ortografía. Los primeros se refieren a nombres propios de lugar y los gentilicios a los oriundos o pertenecientes a ese lugar.
Les paso el nombre, en español, de topónimos y gentilicios que a menudo encontramos en los medios de comunicación.
Abiyán es el nombre de la antigua capital de Costa de Marfil. No debe escribirse Abidjan, forma utilizada en inglés y en francés. El gentilicio correspondiente es abiyanés.
Debe evitarse el empleo de la forma inglesa, Abu Dhabi para escribir el nombre de la capital de los Emiratos Arabes Unidos. En español es Abu Dabi. Su gentilicio, abudabí; en plural, abudabíes
Afganistán es la forma tradicional en español del nombre de esta República del sudoeste de Asia. Su gentilicio, afgano, no debe confundirse con el nombre de su moneda oficial, el afgani.
La capital de Turquía es Ankara. Su nombre tradicional en español era Angora, término que se conserva en algunas especies de animales, como el gato, la cabra o el conejo de Angora.
Bangladés es el nombre en español de este país del sur de Asia, no Bangladesh ni Bangla Desh. El gentilicio más propio es bangladesí, plural bangladesíes, ya que bengalí, también usado, en realidad corresponde a Bengala, una región que incluye el actual Bangladés más el estado indio de Bengala Occidental.
Bogotá es el nombre abreviado de Santafé de Bogotá, capital de Colombia. Por razones históricas es correcta la forma Santafé, escrita en una sola palabra. El gentilicio es santafereño o bogotano.
El gentilicio de Brasil es brasileño o brasilero, no carioca, como a veces se usa impropiamente, y el de los Estados Unidos de América, estadounidense o estadunidense.
La isla que comprende Inglaterra, Gales y Escocia se llama Gran Bretaña; su gentilicio, británico. Puesto que abarca la mayor parte del Reino Unido, ambas denominaciones se emplean para referirse al país. También se usa el nombre de Inglaterra para referirse a todo el país, que incluye, además de Gales y Escocia, Irlanda del Norte. Inglés, se emplea extensivamente como gentilicio de Gran Bretaña o del Reino Unido.
La verde Erín es el nombre poético con que a veces es nombrada la isla de Irlanda; en gaélico se llama Eire.

http://www.siempre.com.mx/2920LUQUE.htm

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A Ana Isabel Reyna,

tan conmovida por todo esto…

No pareciera ser casual el coincidente éxito de la película Slumdog Millioniare, del inglés Danny Boyle, ganadora de ocho Óscares, y la aparición de la escocesa Susan Boyle en Britain’s Got Talent, visto ya algunas millones de veces por Internet, aspirando a cien mil libras esterlinas y a tener a la Reina como espectadora última y definitiva de su actuación. Cenicientas modernas, el príncipe capitalista peina su billetera ante una pantalla de televisión.

Las coincidencias no pueden ser menores, más allá del apellido de los involucrados. Lo que en la película justifica todos los sufrimientos y las injusticias de la pobreza (precisamente la de la India, en la cual tanta responsabilidad tiene los ingleses), los excesos policiales y las arbitrariedades mismas de los medios, es en la Boyle cantante el morbo conmovido ante su retraso y su fealdad radicalizada por la propia transmisión que la hace famosa. En la película, entre la debilidad del casting, los lugares comunes de su banal historia de amor, llena de Deus ex machina que le permite a la parejita encontrarse fácilmente en una ciudad abarrotada de gente, significativamente sólo el presentador del show-del-conocimiento (o “aprenda de una vez para ser millonario” o “el conocimiento no sirve, si no te hace rico”) es un personaje psicológicamente bien construido. Pero la película hace conciente el juego de sus posibilidades erradicadas. En vez de prevalecer el amor sobre el premio económico, que sería coherente en su moderno cuento de hadas, apunta a la solución conjunta como felicidad máxima. Un gesto de amistad final borra el abuso inicial que conduce a la protagonista a una prostitución obligada. Por supuesto, la película no toca las responsabilidades del Estado y no hay valores de referencialidad ética, fuera de la centralidad de la historia amorosa. Hay más bien una validación de la injusticia como portadora de un conocimiento que es premiable, televisible y admirado por su propia comunidad, pero que reivindica solo lo individual, ya que no deja posibilidad de conciencia colectiva. El pobre es sujeto mismo de la realización ideal capitalista, en la reivindicación de su recompensa económica imprevista. Se obvia el camino paciente de la comprensión y la experiencia cognitiva, por innecesario para la felicidad mediática. Y, por supuesto, no se pone en conexión el valor de la riqueza que obtienen los delincuentes, entre ellos los explotadores de mujeres y niños, con el dinero ganado en el concurso televisivo, libre de toda culpa, lavado de conciencias.

Susan Boyle es vida real, si hay todavía algo de realidad en todo esto. Escocesa de 48 años, pasada de kilos para el estándar del show, y vestida como una ama de casa, con evidencias de lo que al parecer fue falta de oxígeno al nacer, es ella, en cambio, casting ideal para cenicienta televisiva del programa de concurso. Precisamente, canta I Dream a Dream, de Les Misérables, el musical de Claude-Michel Schönberg, basado en la obra de Victor Hugo. Referencias aparte, en la transmisión podemos ver el énfasis que hace la cámara sobre la sorpresa que la no poco tardía cantante potencial tiene sobre el panel que la juzga, en el que se destaca una hermosa y joven rubia (su opuesto en todo sentido) que parece no creer lo que sus ojos ven, lo que sus oídos oyen: “tanta fealdad cantando tan bonito”.

Desatada la contienda, con todo el favor del público internacional, Susan pierde el primer lugar, y tiene que ser recluida en un sanatorio psiquiátrico, dada las tensiones y la rabia que esto le ocasiona. Aunque ya no vemos la cara de la linda jueza, de seguro estaría diciendo lo que era de esperarse: “todas las aguas vuelven a su cauce, no hay de qué preocuparse”. Sin embargo, millones de páginas en Internet, artículos en los periódicos de todo el mundo, un segundo premio no poco sustancioso, la posibilidad de nuevos contratos “artísticos” (Lloyd Webber, el mismo de aquella cenicienta Evita, entre otros), hacen que se haga realidad ilusoria del talento desconocido como reivindicación de una vida mediocre, su proyección hacia el éxito económico, hacia la admiración mundial, hacia la fama. Poco se agregará ya a la historia del Patito feo y la manada artística a la que realmente pertenecía. Poco se podrá decir ya de la banalización y la superficialidad tanto de estos concursos, como de quienes a ellos se prestan.

La fórmula es sencilla. Ir en contra del lugar común imponiendo un lugar común, el poder de los medios. Se puede ser pobre y feo y retrasado y ser felizmente millonario, depende del talento que se exponga a ser televisado. Con una excepción manejada y plenamente creada, se hace más duradera la regla. Dejamos atrás el espectáculo para ser una sociedad del show, la superficie ahora como centro total y aspiración de una intelectualidad rebajada, sustituible y pobremente valorada en dinero, o el arte una vez más como mera diversión, llenando unos minutos en la aspiración de ser rápidamente famosos y televisados (aunque ya no se sea joven). Reivindicar la pobreza y no cambiarla, parecen decirnos, para qué la transformación cultural, social, política, cuando tiene tanta potencialidad para hacer dinero, mucho dinero. No hablemos del valor humano de los minusválidos, del significado que develan de los valores sociales referenciales, de la manera cómo nos relacionamos, de las debilidades en los conceptos impuestos de normalidad, etc., porque quizás se esconda en ellos el artista que todos somos, pero que tememos descubrir. Para qué estudiar, para qué aprender, si no nos sirve para ser poderosos, más bien nos hace falta el puesto en el concurso televisivo a nosotros destinado, solo tenemos que estar atentos.

* Doctor en Literaturas Latinoamericanas de la Universidad de Pittsburgh, es profesor contratado de la Universidad Central de Venezuela, autor de varios libros de poesía, música y cine.

Rebelión

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Televisa ha organizado ahora una campaña titulada Mexicanas. Mujeres de valor, para exaltar los derechos de la mujer mexicana.

Aún en la alerta sanitaria por el virus de la influenza A/H1N1, en Toluca, Estado de México, con todo el avalúo del gobernador de ese estado, Enrique Peña Nieto (como si estuviera en campaña), Televisa anunció dicha operación, donde se postulara a una mujer para que concurse al premio Mexicanas. Mujeres de valor.

La finalidad es crear contenidos enfocados a difundir mensajes “positivos y atractivos que generen reflexión entre la población”.

En el concurso pueden participar mujeres de México mayores de 18 años que ejerzan cualquier labor, oficio o profesión. Una condición, la cual es ridícula, es que deben ser mujeres “que impulsen el desarrollo y tengan un impacto positivo en la sociedad, logrando así transformar el futuro del país, que promuevan acciones en beneficio de la comunidad con un profundo sentido de responsabilidad social”.

Deben ser postuladas por alguna institución u organización pública o privada que trabaje a favor de las mujeres.

Resulta que a Televisa le importa la mujer mexicana, cuando en su programación ha reflejado mujeres mexicanas irreales, esculturales irreales, bonitas según su concepto, operadas; y sus noticieros de espectáculos sólo se han dedicado al amarillismo, donde la mujer no queda nada bien. Al contrario, es desvalorizada.

Además, en sus telenovelas muestra a mujeres sin escrúpulos que no ayudan en nada a lo que es la mujer mexicana actual, y a las buenas las presenta como unas tontas.

Televisa ya está muy desprestigiada en cuanto a su información y su respetabilidad, esta vez se ha volado la barda al difundir que le interesa la mujer de este país.

Así Televisa explica la campaña:

“Se trata de exaltar los derechos de la mujer mexicana, para incidir positivamente en su actitud fortaleciendo de este modo su autoestima, al fomentar su dignidad, justicia e igualdad de oportunidades. Impulsar la equidad de género y el respeto a través de mensajes que favorezcan la paz social, la unión familiar y el orgullo de ser una mujer mexicana, con el fin de propiciar un desarrollo pleno.”

Preocupa que Televisa lleve acabo esta campaña porque ahora va a decir cómo debe ser la mujer mexicana; si va a educar a la mujer mexicana, ¿qué criterio empleará?

Esta campaña es una burla cuando se deben de abordar en serio en los noticieros los verdaderos problemas que enfrenta la mujer mexicana: No presentarla como mártir o víctima o discapacitada, sino como un ser humano que enfrenta conflictos para desarrollarse y salir adelante en esta sociedad. Por ejemplo, en la televisión la mujer campesina no existe, igual la obrera… ¿de que tipo de mujeres van a hablar?

La vocera de la campaña Mexicanas, Mujeres de valor es la conductora Lolita Ayala, calificada por Televisa como “el rostro femenino en la televisión mexicana”. ¿Por qué la empresa de Emilio Azcárraga Jean no escogió a una mujer del pueblo para que fuera la vocera o a una intelectual? Lolita Ayala sólo ha destacado como conductora, más que como periodista… La campaña ya cuenta con un desarrollo de trabajo:

El evento de la premiación será el 24 de junio y se transmitirá por el Canal de las Estrellas el 27 de junio a las 21:00 horas.

Los temas que se abordarán son: respeto, equidad, dignidad, derechos, educación y cultura y valores.

También hay temas complementarios: salud, violencia, familia, discriminación, igualdad de oportunidades, relaciones de pareja, laboral, empresarial, ciencia, arte, deportes, filantropía, y espectáculos.

Televisa crea la campaña, justo antes de las elecciones del 5 de junio: ¿Cuál será su verdadera finalidad?

http://www.proceso.com.mx/suplementos_articulo.php?articulo=69228


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Guadalupe Balderas: In Memoriam

Leyenda del teatro veracruzano

“Con su partida, el teatro xalapeño pierde una de sus actrices emblemáticas, y sus amigos y colegas perdemos a una amiga entrañable, un alma generosa, un espíritu entusiasta, una persona solidaria. Para ella un aplauso cálido y generoso en su mutis final”, así se expresó el maestro Francisco Beverido Duhalt ante el fallecimiento de una de las pioneras del teatro veracruzano quien además era considerada una leyenda del teatro en México: Guadalupe Balderas, Fundadora de la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, fallecida el pasado 15 de mayo y quien había iniciado su carrera profesional en los años 50 bajo la dirección de Dagoberto Guillaumain. Los mejores autores y los más diestros directores robustecieron el acervo de vida escénica de Guadalupe Balderas intérprete lo mismo de O’Neill que de Miller, Arrabal, Tennessee Williams o William Blake… Para el teatro mexicano, Guadalupe Balderas llegaría a ser figura nodal al encarnar obras de los mejores dramaturgos mexicanos: Carballido (de quien hizo tres versiones de Felicidad, como encarnó también La danza que sueña la tortuga y El relojero de Córdoba), Sergio Magaña (Los signos del zodiaco), Ibargüengoitia (El tesoro perdido, dirigida por Saúl Meléndez, El atentado, dirección de Enrique Singer). Con Manuel Montoro hizo Mariana Pineda de Lorca y bajo la dirección de Beverido acometió grandiosa en Los títeres de cachiporra (Tragicomedia de Don Cristóbal y la seña Rosita), la clásica y mágica pieza de Federico García Lorca. Otros grandes directores tomaron el talento de la espléndida actriz: Julio Castillo la dirigió en Los bajos fondos de Gorki; Rogelio Luévano en El café de nadie (Homenaje a los 100 años de Germán List Arzubide), del propio Luévano, basado en textos de Manuel Maples Arce y List Arzubide. Marta Luna la dirigió en Retablo del gran relajo de Hugo Argüelles; fueron muy conocidas y halagadas en México sus actuaciones en las creaciones del binomio Víctor Hugo Rascón Banda-Enrique Pineda: Máscara contra cabellera y ¡Que cierren las puertas!… En 2008 intervino en Las manchas de la luna, que Carballido le escribiera en homenaje conjunto a los pioneros del teatro universitario xalapeño (Dagoberto Guillaumain, Emilio Carballido, Manuel Fierro y Guadalupe Balderas). Sus últimas interpretaciones fueron La visita de la vieja dama de Friederich Dürrenmatt dirigida por Lomnitz, al lado de Beverido, y El atentado. Durante el Concurso Teatro en la Calera, celebrado en Banderilla, Veracruz, en febrero de este año, pudimos atestiguar el gran coraje escénico que aún poseía la octogenaria actriz, su fuerza histriónica e inigualable temple interpretativo al internarse en La marquesa de Larkspur Lotion de Tennessee Williams puesta por Di Stefani. Paco Beverido ha subrayado: “Su vida estuvo entregada a la escena. A ello obedeció que le fuera impuesto su nombre al espacio destinado a representaciones teatrales en el Centro Recreativo Xalapeño: el Foro Guadalupe Balderas”. La joven y emprendedora investigadora teatral Alejandra Serrano había realizado desde tiempo atrás una serie de conversaciones con Guadalupe Balderas emplazando un exhaustivo repaso de la vida y obra de esta leyenda del teatro en México que, desde Veracruz, engrandecía el oficio del actor; paso aquí el link donde el lector podrá encontrar un adelanto de esta relevante iniciativa de Serrano, con un conmovedor video post mortem en memoria de Lupita Balderas, realizado por Candileja y Altheia (http://vimeo.com/4699619). Muy pronto, seguramente, Alejandra Serrano nos asombrará con este trabajo que hoy más que nunca requerirá del apoyo necesario de las instituciones para dar a luz, en una edición a la altura. Guadalupe Balderas, “el último guerrero de los edad heroica de nuestro teatro”, a decir del maestro Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, deja un hueco difícil de llenar en el panorama del teatro xalapeño; no obstante, su ejemplo, su entrega sin par, su dedicación apasionada y la enorme lista de importantes obras realizadas por ella son su legado generoso, contundente y admirable, para el teatro en México. ¡Descanse en paz, Guadalupe Balderas!

NB.-Agradezco al maestro Francisco Beverido Duhalt y al joven director
Julio César Hernández la información para la realización de este texto.

http://www.siempre.com.mx/2921MEDELLIN.htm

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