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Archive for 29/06/09

A la mitad del camino sigue sin estar clara la estrategia del gobierno federal en su guerra contra el narcotráfico. Resulta también evidente que la administración no se ha tomado en serio la reforma institucional y que el nuevo modelo de enjuciamiento penal carece de promotores dentro del gobierno. Lo que se clarifica es la filosofía presidencial: la moral detrás de la guerra. En distintas piezas oratorias, Felipe Calderón ha expuesto las razones de su cruzada. Son ofensivas y preocupantes.

A principios de este año, el jefe de un Estado laico describió al país que representa como la tierra de una virgen y un santo. En aquella ocasión, el presidente mexicano abrazó integralmente la cosmovisión más conservadora y dogmática de la iglesia católica para sermonear a un país que, al desviarse de la senda natural, pagaba un castigo terrible. La familia tradicional fue retratada por el presidente como la única semilla posible de la moral. Su quiebra provocaba una estela de desgracias. Elogiándose como miembro de una familia ejemplar, declaró que la práctica del divorcio esparcía la deshonestidad y la violencia. Los infieles que rompen el pacto indisoluble destrozan la decencia, la armonía y la justicia. El presidente Calderón exhibió entonces una desconocida y peligrosa secta del crimen organizado: los narcodivorciados.

Ahora Felipe Calderón continúa su disertación moral sobre el crimen. Ha sugerido que el ateísmo está en la raíz de la delincuencia. El origen de nuestros males está en la pérdida de la fe, en lo que él llama “el desconocimiento de dios.”

En el día internacional contra las drogas, el presidente se adelantó a dictaminar las causas de la muerte de un cantante. Antes de que las autoridades y los peritos se pronunciaran sobre las causas que provocaron la muerte de Michael Jackson, el presidente lo condenó como suicida. Terrible castigo eterno estará recibiendo el vicioso. A juicio del presidente mexicano, Michael Jackson se suicidó porque consumía drogas. El veredicto presidencial fue veloz. Para el reproche moral basta el dictamen del prejuicio. Nuestro piadoso presidente se adelantó para decir que el muerto buscó su muerte por lo que, supongo, la merece.

El sermón presidencial prosiguió: las drogas proliferan porque el mundo ha perdido la fe. Si la juventud creyera, no caería. La juventud está siendo carcomida desde dentro. No solamente la corroe la falta de oportunidades, sino la falta de sentido. Más allá de los aprietos económicos, la incredulidad. Estas fueron las palabras de Felipe Calderón: “Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios porque no lo conocen.” Nótense los acentos del presidente. Creer, creer, creer, creer. La creencia como basamento de la moral; la incredulidad como fermento del crimen; la ausencia de fe como fuente del mal. Sigue el presidente: “Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente, un caldo de cultivo para quienes usan y abusan ese vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo.”

En el discurso del presidente de mi país me descubro en la raíz del crimen. No me había percatado de que mi incapacidad para creer en el personaje omnipotente, ese creador de mares, volcanes, batracios y constelaciones; ese supremo definidor de vicios y virtudes que tiene la llave de la salvación y la condena eterna me convertía en enemigo de la moral y de la justicia. No sabía que mi ateísmo me convertía en cómplice de sicarios. No me había dado cuenta que mi escepticismo fuera tan pernicioso. Lo confieso: no me dicen nada las nubes de la trascendencia y, a diferencia del presidente Calderón, no tengo el gusto de “conocer” a dios. Me doy cuenta de que, a ojos del presidente de mi país no soy, simplemente, un ateo: soy un charco para la germinación del vicio. Si la guerra de Calderón contra el crimen organizado va—como debería–a la raíz del problema, entiendo que debe de ir contra mí, contra lo que mi “falta de asidero trascendental” significa para la juventud.

Eso es lo que sucede cuando se pierde la balsa común de la laicidad. La prédica sectaria agrede a quien no comparte el dogma. El presidente de mi país me ha declarado la guerra.

http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/el_blog_de_jess_silva_her/2009/06/calder%C3%B3n-contra-el-abismo-ateo.html

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¿Adopte un pobre Banquero?

Hoy la columna de Lydia Cacho habla sobre los bancos: ¿Tu Banco es corrupto?, los mexicanos tenemos toda una historia con los bancos y nuestros políticos, ¿Sabemos realmente en donde están nuestros ahorros, nuestra tarjeta de crédito, nuestras afores.

Entre a la página que recomienda en su artículo Lydia Cacho, pensado en el famoso Fobaproa, las estatizaciones y privatizaciones de la Banca en México, los famosos Petrodólares, y muchas cosas más.

Hice lo que sugieres la periodista me fui a la página:

Los secretos de los Bancos, es un poco complicada esta iniciativa sobre todo pensando en que la mayoría de los mexicanos vivimos al día, pero tenemos un fondo de retiro, nos pagan con tarjetas de débito, sin hacer la competencia a la Coachfinanciero, es una invitación para aquellos que entienden un poco de que los Banqueros hacen su agosto con sus servicios tan caros.

Es una buena invitación a leer el día de hoy:

“Esta campaña no sólo es novedosa, sino trascendental, porque de manera similar a la del voto nulo en México, alienta la participación social para exigir transparencia con acciones directas. Al mismo tiempo reivindica la posibilidad de ejercer nuestro derecho a erradicar la corrupción de las instituciones.”

Lydia Cacho

Acciones pequeñas, leer y ver quien maneja tu dinero es un buen comienzo.

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Cada semestre, como requisito del curso, les pido a mis alumnos que le escriban una carta a su diputado. Puede ser una carta solicitando información, o manifestando una queja, o haciendo algún comentario sobre su desempeño. Año tras año, esos jóvenes estudiantes han escrito ya cientos de cartas a la persona por la cual votaron y la cual -en teoría- los representa. Han intentando hacer lo mismo que hacen millones de personas más en democracias que funcionan razonablemente bien: exigir la rendición de cuentas a quienes, políticamente hablando, son sus empleados. Han buscado crear un contexto de exigencia para que el sistema político opere como debería y en su nombre. Pero los resultados del ejercicio revelan lo que está mal con la democracia incompleta en México. Lo que no funciona y urge remodelar. Porque después de tantas cartas, después de tantos semestres, sólo siete diputados han respondido.

Los demás no han contestado porque no es necesario. No es imperativo. No es componente integral del desempeño. No es parte de la descripción del puesto. Porque al Congreso se llega con otros objetivos y con otros fines. Se arriba allí para empujar agendas partidistas antes que atender demandas ciudadanas. Se aterriza allí para perpetuar los privilegios de las cúpulas antes que escuchar las exigencias de los electores. Se instala uno allí para establecer alianzas con los poderes fácticos antes que tender puentes con los votantes. El sistema político que permitió la transición democrática está demostrando sus límites: México rota élites pero no representa ciudadanos. México asegura la competencia entre partidos pero no los obliga a rendir cuentas. México crea mecanismos para repartir el poder pero no para garantizar su representatividad. México cuenta con una democracia, pero todavía con adjetivos: trunca y parcial. Por eso cuando Leonardo Valdés, presidente del IFE, afirma que “anular el voto es quedar al margen de la vida institucional del país que con tanto trabajo hemos logrado construir” le da palmadas en la espalda a una democracia de muy baja calidad.

Y esto es lo que está en el corazón del movimiento por el voto nulo. El problema de la representación ausente; el tema de la rendición de cuentas inalcanzable; el mal funcionamiento de una democracia mal armada. Una democracia incompleta que ha traído consigo numerosas elecciones auténticas, cierto pluralismo ideológico, varios contrapesos institucionales. Pero eso no ha sido suficiente para asegurar una mejor gobernabilidad democrática. Para acabar con las prácticas depredadoras de la clase política. Para obligar a quienes elegimos a obedecer las reglas más elementales del comportamiento democrático. Para evitar que los partidos mantengan candidatos que pactan con el narco -como Mauricio Fernández en Monterrey- o que cederán su puesto -como “Juanito” en Iztapalapa. Para obligar a quienes elegimos a demostrar lo que el politólogo Robert Dahl en su libro Poliarquía llamó “responsiveness”, o sea responsividad ante las exigencias del electorado. Para evitar la captura de los partidos por los intereses atrincherados, evidenciada en la “Ley Televisa” y la colusión actual entre el duopolio y el Partido Verde.

Con demasiada frecuencia la democracia mexicana termina capturada por poderes fácticos porque no cuenta con el contrapeso de la ciudadanía. Como la supervivencia política de un diputado no depende de la reelección en las urnas sino de la disciplina partidista y la buena relación con Televisa y TV Azteca, los partidos acaban embolsados. Este comportamiento condenable existe y persiste pero no porque la clase política mexicana tenga una propensión genética a la corrupción, descubierta al descifrar el genoma mexicano. El problema no es cultural sino institucional; los partidos en México se comportan así porque pueden. Porque no se ven obligados por la reglas a rendir cuentas o a representar a electores como los cientos de mis alumnos que mandaron cartas. Porque no hay suficientes mecanismos institucionales para acotar el poder de los partidos -o sus dueños- y aumentar el poder de quienes, con su voto, los eligieron.

Hace unos días Felipe Calderón reflexionaba sobre la “brecha” entre políticos y ciudadanos, mientras llamaba a cerrarla. Si quiere entender por qué existe y se ahonda le sugiero que voltee a ver a las personas que entienden y simpatizan con en el movimiento para anular el voto. Porque a su manera, están escribiendo una carta a sus representantes. Una carta en la cual insisten en que quieren participar y no tienen cómo. Una carta donde argumentan que tienen derecho a representantes reales y no los encuentran. Una carta con la cual buscan presionar desde afuera a partidos que no tienen incentivos para hacerlo desde adentro, como lo demuestran al descalificar la anulación en lugar de entender qué la motivó. Una carta tal y como las que escribieron mis alumnos y fueron ignoradas. Una carta que en un país llamado “democrático” los partidos tienen la obligación de contestar.

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/506/1010214/default.shtm


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La obesidad es uno de las principales padecimientos de salud en México. En las estadísticas internacionales, somos el segundo país con este problema. Según la Secretaría de Salud, las cifras dictan que 44 millones de mexicanos son obesos y que otros 58 millones están en riesgo de serlo.

“Entre sus causas está el hecho de que durante los últimos cinco años se ha aumentado hasta 36% el consumo de bebidas gasificadas, mientras que disminuyó el de frutas, verduras y leche”, asegura el subdirector de Epidemiología de la Secretaría de Salud del Estado de México, Víctor Manuel Torres Meza.

La mejor forma de combatir esta enfermedad es cambiar el estilo de vida, que en la mayoría de los casos es sedentario, además de establecer un adecuado régimen alimenticio, con supervisión médica en todo momento.

“Uno de los alimentos que no pueden dejarse de consumir diariamente y a cualquier edad para prevenir la obesidad es la leche, debido a los múltiples nutrientes que aporta al organismo”, subraya Torres Meza.

Según los resultados obtenidos de un estudio realizado por el doctor Michael Zemel, director del Departamento de Nutrición de la Universidad de Tennessee, un grupo de 34 personas con obesidad incluyeron tres porciones de leche al día en su dieta y perdieron hasta 60% más de grasa corporal, principalmente en la parte abdominal, contra quienes la omitieron.

Además de estos sorprendentes resultados, el lácteo es una auténtica fuente de salud, ya que contiene vitamina A, B, C, hierro, calcio, carbohidratos y proteínas. Entre sus principales beneficios, se cuentan el que disminuye el riesgo de contraer cáncer de mama, evita la osteoporosis, mejora la presión arterial y los triglicéridos y reduce la glucosa circulante.

“Para obtener todas sus bondades es indispensable que la persona tome tres vasos de leche diariamente, independientemente de los demás lácteos que consuma en su dieta”, según el epidemiólogo.

Método eficaz

Analizando los principales componentes de la leche, podremos entender mejor por qué el consumirla ayuda a controlar los problemas de sobrepeso:

— Carbohidratos: generan una rápida sensación de saciedad, lo que provoca un menor consumo de alimentos y disminuyen el apetito durante las horas siguientes a su ingesta.

— Proteínas: la leche fresca reduce la sed al proporcionar líquidos suficientes durante 2 o 3 horas. Sus componentes reducen grasas de la masa muscular.

— Grasas: la vitamina T que contiene, facilita la oxidación de los ácidos grasos presentes en el tejido músculo-esquelético, lo que ayuda a controlar el peso.

— Calcio: su aumento en la sangre provoca la salida de las grasas almacenadas, permitiendo que se oxiden para obtener agua y energía, misma que aumenta la resistencia física.

http://www.eluniversal.com.mx/estilos/62853.html

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Con motivo de los 70 años del poeta, que se cumplen este día 30, las instituciones fundamentales de la cultura mexicana han realizado varios homenajes. El de Carlos Monsiváis, su colega de toda la vida, es un homenaje completo a su obra, que incluye los dos libros recién aparecidos del autor de Inventario, la columna que apareció desde el primer número de Proceso.

A la “íntima celebración” de sus 70 años, dedica José Emilio Pacheco sus dos libros recientes, Como la lluvia y La edad de las tinieblas (ediciones Era), no muy distintos en los temas pero sí en las narraciones. Continúa la obsesión por la paradoja, por el final desdichado, por la fugacidad que es la permanencia posible de la especie, por las metamorfosis sucesivas de la misma ciudad (el pasado no es sólo otro país, es otro idioma, es otra disposición de la mirada, es otra fortificación de los instantes), por la caída casi teológica que es la justificación de los encumbramientos rápidos, por el duelo, el sufrimiento o las devastaciones que acechan o están allí, para ser indagados, en unos frijoles saltarines o un objeto bello como el jabón oval:
Mientras me afeito y escucho un concierto de cámara me niego a recordar que tanta belleza sobrenatural, la música vuelta espuma del aire, no sería posible sin los árboles destruidos (los instrumentos musicales), el marfil de los elefantes (el teclado del piano), las tripas de los gatos (las cuerdas).
Del mismo modo, no importan las esencias vegetales, las sustancias químicas ni los perfumes añadidos, la materia prima del jabón impoluto es la grasa de los mataderos. Lo más bello y lo más pulcro no existirían si no estuvieran basados en lo más sucio y en lo más horrible. Así es y será siempre por desgracia.
(En La edad de las tinieblas)
Detrás de todo documento de civilización hay un documento de barbarie, dijo alguien famosamente. A Pacheco no le interesa tanto un paisaje de las abstracciones como el detalle del horror, de la crueldad que ameniza las fiestas, de la antropofagia que es la dialéctica de la naturaleza, del sorteo que decide quién será sacrificado o exaltado esta noche. Como en varios de sus libros, en Como la lluvia y en La edad de las tinieblas el personaje poético recorre las situaciones, las anomalías, las tragedias que la vida cotidiana exige, algo semejante a momentos al mar que se ahoga dentro del mar, a los rostros con signos de la muerte que pasan al lado sin que reconozcamos su categoría de espejos, al destino cuyo nombre prestigioso disimula muy mal su calidad de plaza de ejecuciones:
Cadalso
Con las mejores armas a mi alcance
Preparo mi cadalso.
Pongo un clavo
Todos los días y no fallo nunca.
Tendrá su recompensa el gran esfuerzo.
La ejecución será una obra maestra.
Se invita al público
A escoger desde ahora sus lugares.
u u u
En Como la lluvia, un poemario de logros sucesivos, Pacheco da cuenta del género que ha elegido desde hace tiempo: los poemas-relatos, los cuentos de fantasía o terror que no se extienden porque no se manipula la sorpresa, sino se le concede el tiempo y el espacio de la brevedad a lo que se acepte o no es lo inevitable. Hay en estos textos semejanzas o, si se quiere correspondencias, con estampas de la science-fiction, de las fantasías terríficas, del vagabundeo en los espacios infinitos que resulta al fin y al cabo el paseo por el cuarto propio. Son poemas que algo tienen que ver con el mundo de Shirley Jackson (The Lottery), de William W. Jacobs (La pata del mono), de Lovecraft. Pero el parecido no va muy lejos, a Pacheco no le interesa el aturdimiento del lector sino el modo en que un micro-relato se transforma en un poema circular, donde el final deshace las esperanzas y le da una ambientación sarcástica a la desesperanza:
Lastre
A este día le queda sólo un lastre de luz.
Se dispone a arrojarlo y ascender
Y se demora andando por las ramas.
Al fin se eleva hacia su nunca más
Y cuando se ha deshecho de su arena de sol
Las tinieblas cubren la Tierra.
Este poema, como la mayoría del libro, no es un señalamiento profético sino un relato cifrado en la poesía. La metáfora conduce la narración y hace de la luz, del sol y de las tinieblas los personajes que se disuelven en un final si se quiere apocalíptico, si se quiere solamente alegórico, se quiera o no poético.
u u u
¿Qué otras correspondencias? Podría mencionarse el Eclesiastés (“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad/ Quien añade ciencia, añade dolor”), podrían citarse a los filósofos escépticos y a los narradores de las pestes y las guerras, sería inevitable mencionar a Cioran y a los cantores del acabose en los estremecimientos de las distopías. Todo esto se vincula con los textos de Pacheco, pero adentrarse en la desolación, comprobar la justeza del verso de Pellicer (“Mudo espío, mientras alguien voraz a mí me observa”), tener presente el final de Marlow en El corazón de las tinieblas (The Horror, the Horror), distancia de algo esencial en este autor: cuando cuenta una fábula del exterminio o de la liquidación de las alternativas, no lo hace con propósitos alucinantes, sino por aproximarse al núcleo de su imaginación poética, donde la voluntad de forma asume el tema y lo integra desde un virtuosismo sin ansiedades protagónicas, el texto como el ir y venir de la idea que es la forma.
u u u
Cito un poema sin relato adjunto:
Nubes
En un mundo erizado de prisiones
Sólo las nubes arden siempre libres
No tienen amo, no obedecen órdenes,
Inventan formas, las asumen todas.
Nadie sabe si vuelan o navegan,
Si ante su luz el aire es mar o llama.
Tejidas de alas son flores del agua,
Arrecifes de instantes, red de espuma.
Islas de niebla, flotan, se deslíen
Y nos dejan hundidos en la Tierra.
Como son inmortales nunca oponen
Fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.
Las nubes duran porque se deshacen.
Su materia es la ausencia y dan la vida.
“Nubes” es notable en varios sentidos, convierte un elemento del paisaje de siempre en un cielo autónomo, identifica a las nubes con la libertad y la potencia que no conocerán los mortales, hace del recorrido por el aire una empresa que sólo atisba por instantes la mirada, ese testigo tan hecho de fragmentos. Las nubes son un descubrimiento de un poeta que crea mundos alternos o, las más de las veces, relatos donde el paisaje interior está hecho de constancias dolorosas y de alegrías secretas. A todo esto lo anima una certeza bíblica: en el principio era el Verbo y el Verbo era Dios y el Verbo era con Dios, sin teología o creencias religiosas adjuntas, pero sí con la fe en los poderes de la palabra que identifica micro-relato y poema, constancia del fin y melancolía que sustituye a la escenificación del dolor. Y en todo momento la decisión de fabular:
Avidez
“Esta frágil belleza no durará”,
Dice la tierra seca a la gota de agua.
Fracaso
Miseria,
Incurable miseria de la poesía:
Intentar un poema que describa
A qué sabe el sabor del agua.
Fábula, apólogo, parábola. Ocasionalmente, un relato más largo con la circularidad tan apreciada por Pacheco, la del “Como me ves te verás”. En el poema “El señor Morón y La Niña de Plata, o una imagen del deseo”, el galán fallido, Morón, oculto en el otoño de su descontento, es el objeto de la burla de los adolescentes que no entienden cómo se puede invadir el territorio sagrado: “Este mundo es el nuestro. En él no entra nadie/ Que no tenga veinte años como nosotros”. En el quinto acto de este cuento, Morón, previsor y profético, le envía un mensaje al relator al que supone el gozador afortunado de la Niña de Plata:
Goza de tu victoria porque un día
Tú serás como yo el intruso,
El viejo asqueroso,
El señor Morón
Que va en pos de un deseo imposible,
Huele a colonia Sanborns
Y lleva un ramo de rosas.
“Ya te acicalarás noche tras noche
Para ocupar tu asiento en primera fila”

The way of all flesh. Polvo eres y en envío de frustraciones te convertirás. Dice el Eclesiastés, en otra parábola poética: “Y acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días y lleguen los años de los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento”. Precisamente por su condición laica, Pacheco ha leído la Biblia de modo fértil, como un gran texto literario en donde las admoniciones tienen el valor preciso de las metáforas.
El orden de los factores
desorienta el producto
Los 50 poemas en prosa de La edad de las tinieblas son extraordinarios. La correspondencia más evidente en algunos de ellos se da con el Juan José Arreola del Bestiario, un libro notable dictado por Arreola a Pacheco. La semejanza no va muy lejos, Arreola, de oído literario impecable, se ocupa en la sucesión de páginas perfectas; Pacheco, también de oído irreprochable (una prueba recompensante con ambos es leer sus textos en voz alta), produce retratos, fábulas casi de Samaniego, visiones urbanas, estampas históricas o mediáticas, reflexiones con sello póstumo, versos callejeros que son found poems (un género grato a Pacheco), animales que Dios no se molestó en domesticar, anuncios tranquilos del efecto invernadero y consideraciones filológicas (a su manera) sobre palabras clave:
Odio
Para ser Dios a la palabra Odio le falta una letra y le sobra otra. No obstante, ejerce la potestad absoluta sobre nosotros. Hay declaraciones contra todo excepto contra el odio. En los edificios vemos letreros: No entre, no pase, no se detenga, no pregunte, no hable. Jamás he visto ninguna que ordene: No odie.
El odio como el aire lo llena todo. Su expansión satura de rabia al mundo. Inventamos artefactos que le dan rienda suelta y lo multiplican en infinitas series de venganzas.
O-d-i-o. La d son las fauces que devoran al planeta. La i, la espada y la flecha que nos aniquilan. La primera o es un cero a la izquierda: la inutilidad de querer derrotarlo. La segunda o es otro cero y esta vez simboliza la mutua aniquilación a la que el odio nos condena.
El amor no está presente en La edad de las tinieblas, no tendría lugar en la ronda de aproximaciones al reality-show o a los elementos terrestres. José Emilio Pacheco en estos dos libros nos da la oportunidad de intervenir admirativamente en su despliegue de maestría, de inteligencia poética y de pesimismo que en el transcurso de los textos deja de ser ideología para transformarse, con o sin moralejas, sólo en literatura.
Felicidades, José Emilio Pacheco.

http://www.proceso.com.mx/noticias_articulo.php?articulo=70091

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A una semana de las elecciones, la Inmaculada y su grupo de expertos (no sólo Ana Gabriela Guevara tiene los suyos) se vieron en la disyuntiva de escribir sobre el proceso electoral o sobre el deceso del llamado Rey del pop. Después de largas horas de deliberación se decidieron por el segundo, ya que, según justificaron, los políticos y el cantante tenían grandes similitudes: siempre se les culpa de algo, pero nunca se les puede probar nada y, como algunos políticos, empiezan con un color —de partido— y terminan siempre con otro.

Además, era la única persona que podía competir en número de cirugías con Elba Esther Gordillo, lo que hace suponer que el finado era su hermano menor y, por si fuera poco, Jackson seguramente era el ideólogo financiero del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, pues, como en su paso moonwalk, la economía parece que camina hacia delante, pero realmente avanza para atrás. Lo único distinto es que Jackson murió y los políticos mexicanos siguen vivitos y coleando.

Entrando en materia, sin duda la muerte de Michael Jackson conmovió al mundo. Independientemente de los odios y amores que generó, su aportación musical plasmada sobre todo en su primer álbum, Thriller, son indiscutibles, pero después de 50 años de azarosa y controvertida vida finalmente Marcial Maciel lo llamó a su lado y ya se encuentra en santa paz persiguiendo querubines y angelitos. Algunos incluso dicen que lo primero que preguntó al llegar al cielo fue: “¿Dónde está el niño Dios?”

Asimismo, como cuando en los funerales la gente opta por recordar los mejores momentos de una persona, la muerte del cantante pop trajo a sus seguidores y detractores momentos de plática amena. Recordaban, por ejemplo, cuando demandó al hotel Hilton porque no incluyó los dos niños menores de 12 años en su habitación como decía la propaganda o comentaban cómo el último deseo del bailarín había sido que lo llevarán al hospital infantil.

Pero eso no es todo: fieles a su costumbre, los políticos mexicanos están buscando cómo aprovechar políticamente la muerte de Jackson, eso sí, anteponiendo las frases ya conocidas como: “Nosotros no lucramos con la desgracia” o “no usamos lamentables sucesos electoralmente”. El primero en decir algo fue el gobernador de Sonora, Eduardo Bours, quien está declarando que la muerte del ídolo es una cortina de humo, y que seguramente le subrogaban una guardería del IMSS o figuraba entre los dueños de la tristemente célebre ABC. En respuesta, Daniel Karam, director de ese Instituto, ha dicho: “Caiga quien caiga llegaremos a las últimas consecuencias, yo como padre de niños soy el primer interesado en resolver esto”.

Enrique Peña, gobernador del Estado México, está empacando sus maletas para acudir de inmediato al funeral del compositor y codearse con la crema y nata de la farándula estadunidense, con el fin de garantizar así nuevas fotos y reportajes “gratis” en los medios nacionales. El jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, ya está pensando en poner en el Zócalo un Neverland en lugar de las pistas de hielo y las playas artificiales.

Por su parte, en el PRI todavía no saben si la mejor forma de capitalizar esta fatalidad es poniendo: “¿Te falló tu ídolo Pop? ¡Basta de improvisaciones! Si ganamos nosotros te damos uno que viva más de 50 años, ¡te lo firmo y te lo cumplo!, o haciéndolo pasar por un compañero de partido. Mientras son peras o son manzanas, la lideresa del partido, Beatriz Paredes, está preparando un discurso en el que piensa declarar que el compañero Jackson era un gran ser humano al que se le conocía su interés por los niños y que, como el PRI, parecía que estaba en decadencia y a punto de morir, pero siempre encontraba la forma de resurgir. Se sabe que parte de la estrategia es filtrar la versión de que él y el priista Enrique Jackson, tenían un parentesco.

Los que tampoco saben cómo usar el deceso del ídolo son los del PAN. Aún no se ponen de acuerdo si decir: “Michael no está muerto sino que vino a México a apoyar al Presidente en su lucha contra el narcotráfico” o subir a internet un video que diga: “Analiza con nosotros el desempeño de Jackson y su similitudes con el PRI”, poniendo la evolución del rostro del compositor sobre el de Carlos Salinas de Gortari.

El PRD sí se las vería negras para utilizar la imagen del cantante, pero entre las opciones que se están barajando es la de poner un comercial con la niña Marianita, que dijera: “Chucho, ¿verdad que con la muerte de Michael los niños del mundo están a salvo? Así sí gana la gente”; también el líder del partido, Jesús Ortega, esta pensando en ir a los medios a declarar que el cantante era uno de los principales promotores de los ataques contra Marianita en internet, porque a él sólo le gustaban los niños.

El PT y Convergencia tienen el eslogan de oro: Michael Jackson estaría mejor con López Obrador. Por cierto, el tabasqueño ya voló hasta Los Ángeles a buscar imponer a Juanito como reemplazo del cantante, por lo pronto en sus mítines ya está diciendo que votar por Juanito-Rafael es como escuchar a Jackson.

El Verde está añadiendo un nuevo comercial que dice: “Si no tienes un nuevo ídolo pop, ¡que te lo pague el gobierno!”, y los del PSD van a rogarle al doctor de la autopsia para que diga que murió de sobredosis de alguna droga, para subir un nuevo comercial que diga: “Si se legaliza el consumo de drogas, muertes como ésta se hubieran evitado”.

Es un hecho: el día que Michael Jackson logró ser finalmente el blanco de todas las miradas del mundo, fue un día negro para la música.

http://www.exonline.com.mx/diario/columna/644748

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Lo peor que te puede decir una mujer.

Y una película que me recuerda mucho a los amigos que te hablan a las 4 de la madrugada para decirte ¿Que hago? ¡Me termino! y quieren seguir por días hablando de la mujer que los dejo…si, los hombres también se azotan:

No sos vos, soy yo

Feliz inicio de semana.

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