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Archive for 30 junio 2010

Gustavo de la Rosa

Los tontos útiles

29 de junio de 2010

Es inconcebible que el secretario de Gobernación vaya a un evento contra la tortura a llamar “tontos útiles” a los defensores de derechos humanos y a dictarnos consejos de cómo actuar en nuestro trabajo diario.

Alguien debiera informarle que los funcionarios tienen prohibido dirigir instrucciones a las comisiones de Derechos Humanos. Por el contrario, es necesario que él asuma la responsabilidad de su trabajo en materia de derechos humanos antes de dar consejos no pedidos.

La Secretaría de Gobernación es la responsable de crear un mecanismo de protección a los defensores de derechos humanos, y ese mecanismo empieza por reconocer la importancia de los derechos fundamentales de los seres humanos y a las dependencias que nos encargamos de defenderlos.

Ir a las casas de los derechohumanistas a denostar nuestro trabajo mientras los trabajos que son su obligación no se concretan es una absoluta incongruencia. Es una tontería y falta de respeto al Estado de Derecho. Sugerirnos que no apliquemos la ley cuando esté involucrado un delincuente, ¡no tenemos autorización legal para enjuiciar a los quejosos!, solamente podemos hacerlo respecto a las conductas de las autoridades.

La ley no se aplica con perspicacia ni con suspicacia, se aplica con justicia haciendo una debida interpretación de la letra de la misma.

Alguien debe informarle que los derechohumanistas sólo aplicamos la ley y la Constitución cuando se demuestra que la autoridad las violenta en perjuicio de uno o varios ciudadanos sin poder hacer ninguna consideración de índole personal sobre los ofendidos y no debemos tener otra actitud diferente a la exigencia de que la Constitución se respete. No puedo creer que un abogado insinúe que miremos de lado cuando evaluemos que nuestras resoluciones vayan a desprestigiar a las autoridades.

El prestigio de los gobernantes depende de sus conductas y nosotros nada más las analizamos a la luz de la ley. Si la conducta es indebida, el desprestigio así acarreado no es culpa de las comisiones de derechos humanos, es culpa de los funcionarios que violaron la ley y con ello la Constitución.

No me imagino cómo el secretario Gómez Mont era tan exitoso en la práctica privada, y no creo que se atreviera a pedirle a un juez que fuera perspicaz o suspicaz, y si así lo hacía, él es uno de los destructores de la escasa cultura de la legalidad en el país.

Algún amigo o asesor debe decirle que la consolidación del Estado de Derecho se logra únicamente aplicando a ojos cerrados la ley, sin tomar en cuenta efectos o resultados colaterales de la resolución.

Aun durante la vigencia de la Ley de la Acordada, en el virreinato, que fue la época de mayor rigor en el combate contra los salteadores de caminos, era un juez itinerante que acompañaba a los piquetes de policías y soldados quien ordenaba la ejecución de la pena que solía ser pena capital.

Como se nos insinúa que mediante el uso de habilidades extralegales dictaminemos quién tiene derecho a la protección de sus derechos humanos y quién ya perdió ese derecho, quiénes somos nosotros para hacer eso al recibir la queja y darle trámite, o al evaluar las evidencias acumuladas en el sumario.

Sólo un juez puede determinar la pérdida de derechos de algún gobernado, nosotros no, y él debería saberlo porque es abogado. En fin, es una gran tontería llamarnos tontos útiles.

Visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/48878.html

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Alejandro Páez Varela

Sobre los recuerdos (Como un vagabundo)

30 de junio de 2010

Confieso que tengo el closet lleno de ropa vieja porque me da pena despedirla. Siento como si hubiéramos ganado y perdido muchas batallas juntos, ¿cómo decirle adiós? De alguna manera cada trapo retiene tragos de mi vida; si los dejo ir se llevaran recuerdos, y puedo morir de sed. Durante años los he cargado de casa en casa. No veo para cuándo la despedida.

En donde vivo ahora quiero estar unos años. (Nunca creí que eso sería posible en mí: planear por unos años). Pensaba que era mejor ocultar el silencio con fiestas, con inauguraciones de departamentos, como la señora Dolloway. No será así. Ahora tengo dónde vivir de fijo. Supongo que me estoy haciendo viejo; otra señal es que el silencio se me ha vuelto mantequilla para el pan de diario.

En realidad tengo problemas para despedirme de todo aquello que me acompaña y me ayuda -o me ha ayudado- a transitar los días: desde un bote de champú hasta unas bocinas viejas que no me atrevo a tirar aunque ya no le quedan a las iPods, a las computadoras o a mi vida. Desde que era muy joven apilé ideas y objetos. E hice pequeñas ceremonias para despedirles. Ceremonias breves, simbólicas. Hoy, por ejemplo, empecé a escribir este texto muy de mañana porque me puse una camisa con la que parecía vagabundo. No me importa vestir de vagabundo si mi corazón lo es. Pero porque nadie que se aparezca con harapos en un empleo es bien visto, esa camisa fue condenada a no regresar al closet. Me atreví a dictarle una condena súbita. Por un lado me dio gusto encontrarla raída; significa que su existencia tuvo sentido. Y me dio tristeza despedirla, más con el closet lleno de vejestorios. La tomé, la acompañé a la puerta; le ayudé a entrar en una bolsa. Volví a la cama y me dio angustia, melancolía. Casi me pongo a llorar. Ni siquiera supe si esa camisa se distinguía de las otras; seguramente no. ¿Y si la camisa decide no irse, señor Páez? ¿La retienes? ¿Le abres un espacio entre las otras? ¿La abrigas? Qué difícil es despedirse de los recuerdos.

Todo en mí suda recuerdos. Soy un trapo viejo y raído. Aquí encuentro una razón para ser solidario con esa camisa y con el resto del closet. Por eso acumulo y amo hasta el final. Por eso me abrazo de ropa y recuerdos. Qué complicado me oigo cuando leo este párrafo en voz alta, pero trato de explicarlo: Desearía que el ayer fuera hoy, aún cuando en el techo de mi casa ha nacido la esperanza: reventaron las semillas de calabazas que sembré y las espinacas son hebras verdes. El verano es un hecho aunque Simone y Niño, vencidos por el sueño y por Vivaldi, se tiran a un tapete. La tomatera florea y un Herradura blanco hace ver todavía más intrusivo el anuncio de vodka que brilla en el único horizonte al que aspiro desde mi azotea: el horizonte ruidoso de las avenidas. Y con todo, prefiero el pasado que el presente.

Debería llamarme con otro nombre. ¿Sirve? ¿Es el nombre el que lleva los recuerdos? Voy a rendirme a quien me tire al basurero porque sería el vagabundo perfecto y por amor. En los basureros sobreviven los recuerdos. Los basureros son el paraíso de los recuerdos. Sobreviven en silencio y sin quejas. Y yo me siento recuerdos y silencio. El ruido es un baile de quinceañera para los que no quieren recordar. Yo recuerdo.

El único problema de los vagabundos es la conmiseración. La pena malentendida de los otros. Si pudiera vivir sin la condena de ésos otros; si pudiéramos vivir como queremos, la felicidad empujaría un carrito de supermercado lleno de trapos viejos. Yo llevaría mi closet en él. Le abriría un lugar especial a la camisa que refiero. Me abrazaría de mis perros y de las cosas que acumulo con amor. ¿Ven?, sería un vagabundo perfecto.

Hay momentos, como hoy, en los que tiene sentido el último día de mi vida.

***

(Y si alguien me pregunta qué es lo que más me jode -y apártese de mí cualquier diagnóstico médico- responderé que es recordar. Jodida paradoja. Recordar es volver a despedirse. Es tomar otra vez la decisión equivocada. Es no saber nunca más cómo habría sido si las cosas mantuvieran su rumbo).

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/48892.html


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Calderón se tambalea

Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 28 de junio (apro).- Habitualmente fríos al drama cotidiano de millones de mexicanos a merced de la pobreza y la violencia, a las que suelen aproximarse sólo mediante sus proyectos filantrópicos, los ricos de México padecen cada vez más los embates de la delincuencia, aun en las fortalezas que habitan y detrás de nubes de guaruras.

En medio de matanzas que apilan casi 25 mil cadáveres, balaceras a cualquier hora, secuestros cotidianos, extorsiones por doquier, abusos policiaco-castrenses crecientes y desasosiego general, todo en un contexto de impunidad absoluta, las élites ya están hartas.

Y han dado con el responsable: Felipe Calderón.

En las conversaciones en los restaurantes de postín de todo el país, en los centros financieros y en sesiones de organismos empresariales, son cada vez más despectivos y soeces los comentarios sobre Calderón y sus colaboradores, que van desde “nacos”, “ineptos” y “corruptos” hasta imputaciones sobre ostensibles aficiones etílicas.

En esos corrillos corren toda suerte de especulaciones, inventivas y asertos sobre la élite burocrática y sus supuestos negocios materializados gracias a amoríos, afectos o consanguinidad al más alto nivel.

En esos ámbitos no dan un centavo por un futuro prometedor para Calderón y su círculo cercano, que creen que inevitablemente reemplazará el grupo de Enrique Peña Nieto –al que ven más moldeable–, y aun se cruzan apuestas si puede concluir el sexenio.

Las expresiones despectivas sobre Calderón han cobrado auge ahora que recibió, este lunes28, un segundo obús en su línea de flotación y exhibió, otra vez, su extrema fragilidad.

Se trata de la ejecución a balazos del candidato priista a gobernador de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, y de otras cuatro personas, a menos de una semana de las elecciones en ese y otros 14 estados, un embate criminal que México no conocía desde el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, el 21 de marzo de 1994.

El primero obús que cimbró a Calderón y su enclenque gobierno fue el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos, el viernes 14 de mayo, un hecho que no sólo exhibió que cualquier organización delictiva es capaz de privar de la libertad a quien sea –incluido, como es el caso, uno de los individuos que encarnan los intereses oligárquicos–, sino de poner de rodillas al Estado, que eso implica el repliegue de éste ante el secuestro que ni siquiera se acepta como tal.

Este secuestro espantó a la élite económica y política de México, que se ve desde entonces extremadamente vulnerable a los criminales o grupos guerrilleros que, como en 1994, secuestraron a prominentes magnates como Alfredo Harp Helú, cuyo rescate de 30 millones de dólares, por cierto, no quería pagar el socio de éste en Banamex, Roberto Hernández.

La ejecución del candidato priista a gobernador han reactivado en la élite la certeza de que Calderón ya no es capaz de dar seguridad a los mexicanos, en primer lugar a ellos que lo impusieron en el cargo, y que su empecinamiento en su “guerra” sólo agravará las condiciones de peligro.

Los megacrímenes de Fernández de Cevallos y de Torre Cantú indican que la escalada delincuencial va en ascenso y que apunta a la comisión de otros homicidios de gran relevancia. Si no se tomó con la debida seriedad el asesinato del candidato panista a Valle Hermoso, Mario Guajardo, y de su hijo y uno de sus empleados, ahora no puede soslayarse la muerte a balazos del virtual próximo gobernador.

Porque, así como ya se atentó contra políticos del PAN y del PRI, puede preverse que sigue un personaje de peso del sector empresarial o en general de la élite que impuso, a toda costa, a Calderón, que ahora lo aborrecen y que pueden facilitar su caída…

Apuntes

Si Calderón removió a Miguel Gómez Mont como director de Fonatur por el pleito en el que participó con familiares de los futbolistas de la Selección Mexicana, después de que ésta fue sepultada por la de Argentina –a cuyos naturales ese sujeto insultó: “todos los argentinos que se vayan a la chingada”–, hay muchas más razones para hacerlo con otro miembro del clan, Fernando, el secretario de Gobernación, cuya más reciente estupidez fue insultar a las comisiones nacional y estatales de derechos humanos llamándolos “tontos útiles”. Arrogante y frívolo, Gómez Mont tiene la instrucción de su jefe de evitar, a toda costa, que se sancione a los asesinos de Brayan y Martín Almanza, los niños asesinados a balazos por soldados en un retén en Tamaulipas. Tiene razón el obispo Raúl Vera López: Calderón es un dictadorzuelo y Gómez Mont es un fascista…

delgado@proceso.com.mx

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/80797

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Los testimonios que citaré a continuación deberán permanecer, por supuesto, en el anonimato. Anonimato que sólo rompería en el muy remoto caso de que alguna autoridad competente mostrara de verdad interés real por la aplicación cabal del artículo 123, una de las cuatro grandes columnas de nuestra Carta rectora, que es al mismo tiempo nuestro gran proyecto de Nación, pero que día con día se viola precisamente desde el Ejecutivo federal: el responsable de guardar y hacer guardar este proyecto de Nación. Me temo, como todos los mexicanos, que la denuncia resultaría contraproducente y, en vez de justicia, derivaría en represalia. Por eso en México no puede progresar la cultura de la denuncia.

Si alguien titubeara de lo aquí dicho, bastaría con recordar dos casos recientes y pendientes: el Sindicato Mexicano de Electricistas y la represión violenta en Cananea (“con saldo blanco”, dice Gómez Mont después de enviar más de mil “efectivos” armados hasta los dientes). En ambos casos les ha resultado inocultable la descarada defensa de los grandes intereses rapaces de bienes nacionales, que no pueden llamarse empresariales.

Son dos de los 30 oligarcas mencionados puntualmente en el libro presentado el pasado miércoles 23 en Guadalajara: Germán Larrea y su grupo minero, y Francisco Gil Díaz, el hombre que como funcionario adquirió la llamada fibra oscura (que necesitaba el territorio de Luz y Fuerza del Centro y, para ello, destruir el SME) y ahora resulta adjudicado por el Ejecutivo federal (del “otro” partido, pero la misma macolla) con la misma “fibra oscura” casualmente para la empresa que dirige: Telefónica.

Por lo que toca al libro presentado el miércoles, hoy a la venta en las principales librerías, podrán, como acostumbran, seguir desacreditando a su autor acusándolo hasta de ser incendiario de pozos petroleros, pero no podrán desmentir ni un solo renglón del texto, donde puntualmente, dato por dato, viene de notas oficiales y donde se documenta el saqueo del patrimonio nacional que seguimos sufriendo en los últimos 28 años.

Suena amarillista, pero es real. En Jalisco se practica la esclavitud, con la clara complicidad de autoridades. En una factoría electrónica que pertenece a una empresa, que pertenece a otra empresa, que no paga impuestos en México, ni respeta las leyes laborales del país (que ahora quieren “flexibilizar”), y que casualmente se encuentra situada cerca de uno de los fraccionamientos más exclusivos (exclusivos porque excluyen, en esos guetos que llaman cotos), ahí se ejerce la esclavitud en el mundo de la libre empresa.

Dice mi informador tapatío, profesional, joven, universitario, que, al acercarse su jefe de línea, “temía mi compañera, ya que en la semana la había forzado a quedarse doble turno (16 horas) durante varios días en contra de su voluntad, y ella ya no quería quedarse, ya que es madre soltera y a su niño le hacían el favor de llevarlo al kínder, pero ella lo tenía que recoger”.

El citado jefe de línea “quería coberturas dobles por parte de nosotros; esto ya lo habíamos hecho en semanas anteriores y entre semana a mí se me complicaba mucho por la escuela”.

Y para que se vea que en Jalisco se cumple puntualmente con el artículo 123, que desde 1917, hace 93 años, establece condiciones especiales de trabajo para las mujeres, continúa el testimonio: “Mi compañera ese día como otros, me comentó qué sentía en las piernas; ella padece un problema de circulación y no se sentía muy bien: para aguantar la jornada de ese día, de 16 horas, le iba a pedir a nuestro jefe que la dejara salir…para que le vendaran las piernas y pudiera aguantar la jornada…para no sentir tanto dolor y así continuar con el trabajo”.

El propio joven universitario, profesional de la informática, fue víctima de una trampa: se le encomendó guardar una grabación de un defecto de línea y, al pasar el arco de salida, fue detenido durante varias horas por el personal de seguridad privada, pasándose las garantías constitucionales, y obligado a firmar su renuncia, para no ser incluido en el “buró laboral,” otra joya constitucional, que las autoridades no quieren ver. Supongo que el tal buró laboral será alguno de los “avances” de la nueva iniciativa de “reforma estructural” en materia laboral, porque para los depredadores, que no empresarios, el artículo 123 es una antigualla, que hay que arrinconar.

Para rematar, una patrulla de la policía municipal lo estaba esperando para llevárselo. Dice sabiamente que se encomendó a Dios. No a las garantías ciudadanas.

egaraiz@gmail.com

http://impreso.milenio.com/node/8791791


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Narcoviolencia

La sociedad estadunidense, la más armada del mundo

Los ciudadanos tienen 270 millones, asegura Small Arms Survey

Proviene de EU 90% del arsenal que se decomisa, dice el gobierno de México

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Arsenal decomisado en 2008 a miembros del cártel del Golfo en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas. Pistolas con cachas de oro, rifles de asalto y una bazuka, entre ésteFoto Víctor Camacho
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 16 de junio de 2010, p. 2

Nueva York, 15 de junio. En Estados Unidos hay tal cantidad de armas de fuego en manos de civiles, que alcanzarían para todos los adultos de este país. No sólo es la sociedad con mayor arsenal del planeta, sino la principal exportadora de ese tesoro explosivo –en comercio lícito e ilícito– al mundo.

Según Small Arms Survey, del Instituto de Estudios Internacionales en Ginebra, principal fuente de información sobre el mundo de las armas de fuego para organizaciones internacionales, los estadunidenses son propietarios de 270 millones de las 875 millones registradas en el planeta, y compran alrededor de 4.5 millones de las cerca de 8 millones que se fabrican cada año.

En su más reciente informe anual, publicado ayer, se asegura que el monto del comercio lícito de armas pequeñas es mayor a lo calculado (4 mil millones de dólares anuales), ya que únicamente los traslados de municiones para éstas se estiman en 4.3 mil millones al año, entre 2006 y 2009, y por tanto el comercio total es mayor a 6 mil millones.

El Survey calcula que las bandas de delincuentes a escala mundial tienen unos 10 millones (uno por ciento) y otros grupos no estatales (paramilitares, por ejemplo) 1.4 millones.

El mayor productor y exportador de éstas en el mundo es Estados Unidos. Como se sabe, cientos de miles, compradas en gran medida en el mercado lícito estadunidense, son llevadas a México. De acuerdo con el Departamento de Justicia, no se sabe exactamente cuántas son adquiridas y trasladadas al país vecino por los cárteles de la droga mexicanos o si únicamente son recibidas, pero sí que gran parte son de Arizona, California y Texas, y son compradas a comerciantes que tienen licencias federales en sus tiendas, ferias y demás.

El gobierno mexicano afirma que 90 por ciento del armamento decomisado a criminales proviene de esta nación (hay diferencias sobre las cifras, ya que ese número no es del total, sino únicamente de las que se pide rastrear a las autoridades estadunidenses). El presidente Felipe Calderón declaró en Washington en su reciente visita de Estado que de las 75 mil confiscadas en los últimos tres años, más de 80 por ciento eran de Estados Unidos. Por ello solicitó más controles para la venta, sobre todo de las llamadas de asalto.

Pero demandar que Estados Unidos imponga mayores restricciones a ese comercio es algo que aquí se considera deseable, aunque casi imposible. Y es que la legislación estadunidense y el contexto político lo impiden.

Existe una cláusula constitucional que, según la interpretación judicial hasta la fecha, concede el derecho a todo ciudadano a comprar y tener armas. Por otro lado, ese derecho es respaldado por poderosos intereses dedicados a derrotar todo intento por imponer mayores regulaciones, encabezado por la muy influyente Asociación Nacional del Rifle. Además está el hecho de que, se estima, una cuarta parte de adultos de Estados Unidos son dueños de un arma de fuego –políticamente, eso representa una fuerza enorme.

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Soldados confiscaron fusiles, lanzagranadas, radios y 20 automóviles en un operativo contra el narcotráfico en el municipio de Higueras, Nuevo León, el pasado 11 de mayoFoto Reuters

Por ello, aun si existieran voluntad política y recursos suficientes, es difícil limitar de manera efectiva la compra de armamento en esta nación. Por cierto, los estados fronterizos son algunos con las regulaciones de venta más débiles del país. En Texas, Nuevo México y Arizona, así como en otras entidades, los vendedores autorizados (se requiere licencia federal) pueden comerciar todos los rifles que deseen a cualquier cliente que presente una licencia de conducir y una carta de antecedentes no penales sin tener que reportar la venta al gobierno federal. En los casos de las famosas ferias de armas de fuego (gun shows), los comerciantes ni siquiera tienen que registrar el nombre del cliente.

El Brady Center to Prevent Gun Violence informa que 40 por ciento de dichas ventas se realizan sin ser notificadas por los comerciantes lícitos y que aproximadamente 30 mil son reportadas por algunos vendedores como perdidas cada año.

Las normas son tan débiles que, de acuerdo con la investigación de la Oficina de Contraloría del Gobierno (GAO), agencia de investigaciones del Congreso, personas en la lista terrorista compraron armas 865 veces –de un total de 963 intentos– durante cinco años, concluyendo en febrero de 2009.

En Estados Unidos hay al menos unos 100 mil comerciantes de armamento con licencia federal. En Houston existen unos mil 500. Con apego a la ley, investigadores federales de la agencia encargada de monitorear el cumplimiento de las normas sólo pueden inspeccionar a un comerciante una vez al año sin orden judicial, y no hay ni personal para llevar a cabo revisiones a todos. De hecho, la agencia sólo revocó 64 licencias en 2009, después de 11 mil inspecciones, pese a que todo muestra un enorme flujo de armas vendidas de manera ilegal.

El problema de las armas en México es parecido al de las drogas en Estados Unidos, en el sentido de que es extremadamente difícil reducir la oferta sin primero reducir la demanda, concluyó Stratfor, empresa privada de análisis estratégicos.

Vivir junto a una de las sociedades con más armas no es fácil, pero otras partes del mundo tampoco dan confianza. Según el Small Arms Survey, India, después de Estados Unidos, es el país con mayor número de armas en manos de civiles, seguida por China, Alemania, Francia, Pakistán, México, Brasil y Rusia.

Los principales exportadores son Estados Unidos, Italia, Alemania, Brasil, Austria, Bélgica, Reino Unido, China, Suiza, Canadá, Turquía y Rusia.

El flagelo global del comercio ilícito de armas pequeñas y municiones continúa provocando devastación y desestabilizando la seguridad y el desarrollo en todas las regiones del mundo, declaró ayer Sergio Duarte, alto representante para Asuntos de Desarme de la Organización de Naciones Unidas, al inaugurar la cuarta reunión bianual de los estados para combatir ese flagelo.

Pero al parecer business are business, y ese mercado es uno de los pocos que aparentemente están en auge en esta crisis económica mundial.

http://www.jornada.unam.mx/2010/06/16/index.php?section=politica&article=002n1pol

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El asesinato de la desestabilización

Jorge Fernández Menéndez

El candidato del PRI en Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, fue asesinado en una emboscada a seis días de los comicios estatales mismos que, según las encuestas, ganaría con mucha amplitud. En la emboscada también fallecieron varios de sus colaboradores. El asesinato del candidato abre una crisis política, institucional y de seguridad en un ámbito que no conocíamos en tiempos recientes, volvemos a estar ante el espectro de 1994, quizás con otros actores pero con un escenario que resulta muy similar aunque ahora mucho más violento y generalizado.

Rodolfo Torre Cantú era un político local con fuerte presencia, había sido coordinador de los diputados de su estado pero era médico de profesión y había sido un reconocido secretario de Salud del gabinete de Eugenio Hernández. No se le conocían, no había información oficial ni extraoficial de relaciones de Torre Cantú con el narcotráfico. Se le consideraba en ese ámbito un candidato limpio en un estado plagado de sospechas y acusaciones. Tamaulipas está en medio de una feroz batalla entre cárteles que hasta hace unos meses eran aliados.

Desde que Osiel Cárdenas fue extraditado a Estados Unidos comenzaron las versiones de que el ex jefe del cártel del Golfo podría estar colaborando con las autoridades del otro lado de la frontera. Su proceso en Houston, que fue cerrado, sin testigos, y la condena que se le aplicó, relativamente leve, de 25 años de cárcel, sumado al hecho de que no está registrado su ingreso a ningún reclusorio en la Unión Americana, alimentaron esa versión. Lo cierto es que, desde la muerte de Arturo Beltrán Leyva en diciembre, se desató una feroz lucha entre los sucesores de Osiel Cárdenas, identificados con el cártel del Golfo, quienes habrían realizado una alianza con el cártel del Pacífico que encabeza JoaquínEl ChapoGuzmán, con Los Zetas, que encabeza Heriberto Lazcano, y que se habían quedado con el control de la organización luego de la extradición de Cárdenas. La lucha ha sido increíblemente violenta en un estado donde, en particular Los Zetas, pero no sólo ellos, han jugado siempre muy fuerte sus cartas políticas. En esta ocasión, hayan sido ellos o sus adversarios los autores del atentado contra el candidato priista, saben que están generando un proceso de desestabilización inocultable.

En estos comicios la intervención y las denuncias de involucramiento del narcotráfico han sido más intensas que nunca antes. Pero lo que sigue llamando profundamente la atención es que los actores políticos denuncian a sus adversarios por sus reales o supuestas relaciones con esos grupos, pero ninguno de esos actores asume que se requiere una estrategia común para combatir el crimen organizado y frenar su penetración en la política, la economía, los ámbitos de poder. Por eso no hay respuestas, por eso no se pasa, del lamento por lo sucedido, a acciones concretas.

No nos extrañemos, porque no es la primera vez que ocurre. En los hechos que se dieron en 1993 y 1994, el proceso desestabilizador fue llevado de la mano por los grupos criminales, pero la vertiente del narcotráfico nunca quiso ser investigada ni en el asesinato de Luis Donaldo Colosio ni en la de José Francisco Ruiz Massieu. Y en ambos casos había datos que establecían una relación de esas muertes con el crimen organizado en Tamaulipas, en aquellos años con un cártel del Golfo encabezado por Javier García Abrego. En el caso de Colosio,nunca se investigó a fondo lo que ocurrió cuando el entonces candidato priista hizo retirar de una cena de apoyo en Monterrey a Humberto García Abrego, hermano y operador del jefe del cártel; tampoco se investigó la relación que podría tener Mario Aburto con una banda entonces muy poderosa en esa zona de la frontera, Los Texas, y ni siquiera el dato, que no dejaba de ser extraño, de que el revólver Taurus, con el que Aburto mató a Colosio, había sido registrado por última vez precisamente en Tamaulipas, de donde había desaparecido, para aparecer en Tijuana casi dos años después.

En el caso Ruiz Massieu las relaciones eran más evidentes. El entonces coordinador de los diputados del PRI fue asesinado por Daniel Treviño, un hombre tamaulipeco que se quiso hacer pasar como de Guerrero, fue contratado por personas cercanas a Manuel Muñoz Rocha, aquel diputado del que nunca se ha vuelto a saber, desde septiembre de 1994. Nunca quedó en claro el porqué de ese asesinato y la investigación que en su momento realizó Pablo Chapa Bezanilla buscó alejarla todo lo posible de la vertiente del crimen organizado, como aquel tristemente célebre fiscal hizo también con el caso Colosio.

Estamos, con todas las diferencias históricas, pese al tiempo transcurrido, en un contexto similar, de violencia y desestabilización, al que vivimos en 1994, pero ahora mucho más radicalizado. Entonces no se tomaron ni las previsiones ni se asumieron las enseñanzas. Tropezamos otra vez con la misma piedra, que siempre ha estado ahí y siempre hemos querido ignorarla: se llama narcopolítica.

2010-06-29 05:00:00

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&buscado=1&id_nota=454095

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Blatter pide perdón a México y a Inglaterra

Futbol: la tecnología y el culto al error

Javier Flores

El mediocampista inglés Frank Lampard, sin duda uno de los mejores jugadores del mundo, recibió la pelota en una zona muy alejada del marco rival. Con el virtuosismo que le caracteriza, produjo algo semejante a un rayo con su pierna derecha. El balón pegó primero en la parte inferior del travesaño en la portería custodiada por el guardameta alemán Manuel Neuer, y luego se dirigió a gran velocidad hacia el pasto rebasando completamente la línea de meta, en uno de los goles que, de haber sido declarado válido, sería sin duda uno de los mejores realizados en el certamen. Como sea, fue una de las jugadas más hermosas del campeonato mundial de futbol que actualmente se realiza en Sudáfrica y al mismo tiempo una de las más polémicas.

Este gol fue visto por todo el mundo, menos por dos personas: el árbitro y el juez de línea. Y no es que haya habido mala fe de estos personajes en la cancha. Como la jugada partió de un lugar alejado de la portería, simplemente no lo vieron, y por lo tanto no lo consideraron válido. Pero el gol fue verdadero, como se comprueba por las múltiples imágenes captadas por las cámaras de televisión. La primera conclusión que se desprende de lo anterior es que en este caso la realidad no importa.

La decisión de los jueces cambió por completo la historia del partido disputado entre Inglaterra y Alemania. El marcador antes del fallo favorecía a los alemanes 2-1 y el gol de Lampard significaba el empate. Conforme avanzaba el tiempo, el error arbitral obligó a los jugadores ingleses a buscar con todo el marco rival, lo que los exponía a recibir una goleada, cosa que finalmente ocurrió.

Por su conservadurismo, la Federación Internacional de Futbol (FIFA) se ha negado una y otra vez a recurrir al empleo de la tecnología para esclarecer jugadas dudosas como la descrita, lo que ha conducido a una especie de culto al error. Se argumenta que las fallas arbitrales son una parte del juego y que pueden afectar por igual a los dos equipos. Pero esta razón es completamente absurda. Al hacer depender estas decisiones solamente de un factor humano, se corre el riesgo de cambiar la realidad por algo completamente falso. Pero no sólo eso. Tal vez en los campeonatos del mundo no sea el caso, pero la ausencia de una verificación apoyada en la tecnología, favorece en los torneos locales la corrupción.

Este culto al error conduce además a una especie de esoterismo, pues algunos explican lo que ocurrió en este partido como una especie de justicia divina, dado que, en una jugada muy parecida, ocurrida en el partido final del Mundial celebrado en 1966, el error arbitral llevó al triunfo en esa ocasión a Inglaterra. Una justificación que es también completamente absurda.

Como ocurre con la mayor parte de los deportes, el futbol está inmerso en la más avanzada tecnología. El empleo de nuevos materiales, la evaluación del desempeño físico, la construcción de estadios, la ropa que usan los jugadores, las bebidas enriquecidas con iones, el calzado, la verificación sobre el uso de sustancias prohibidas, el balón, las transmisiones de televisión y las imágenes captadas en cámara lenta que permiten ver, con sorprendente detalle, las contracciones armónicas de los músculos de los atletas. Todo ha avanzado menos la FIFA, que se empeña en fomentar el culto al error, dañando con ello al verdadero futbol.

La negativa de los dirigentes del futbol mundial a apoyarse en la tecnología ha convertido las fallas arbitrales en un factor determinante –y a mi juicio inaceptable– en este deporte. A este torneo, por ejemplo, llegó el equipo de Francia gracias a una jugada ilegal cometida por el atacante Thierry Henry. Es muy probable que los aguerridos jugadores irlandeses, que fueron eliminados por esa terrible equivocación de los jueces, hubieran desempeñado un papel más decoroso que el mostrado por la selección francesa.

Volviendo a lo esotérico, es inevitable referirse al gol de Diego Armando Maradona en los cuartos de final del campeonato del mundo de 1986, anotación que hizo empleando la mano, y que ilustra el grado de distorsión al que se ha llegado en este deporte. La explicación que dio el astro argentino, realmente jocosa, fue que había sido ayudado por la mano de Dios. Lo que resulta sorprendente es que este hecho ilegal se celebre, se levanten templos y se rinda culto a un jugador que, simple y llanamente, hizo trampa.

http://www.jornada.unam.mx/2010/06/29/index.php?section=opinion&article=a09a1cie

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