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Archive for 4/07/10

Elecciones en México

El narco vota matando

La violencia marca los comicios regionales en 12 Estados – Un triunfo del PRI obligaría al Gobierno a replantear la guerra contra el crimen organizado

PABLO ORDAZ – Veracruz – 04/07/2010

El periódico de la mañana trae una fotografía espeluznante. Más si cabe que la de ayer. Porque la de ayer es ya una imagen habitual, la de nueve cuerpos tendidos en el suelo entre charcos de sangre, las últimas nueve víctimas de las más de 23.000 que ya ha contemplado México en los últimos tres años. Pero la de hoy es aún más inquietante. En ella se ve al actual gobernador del Estado norteño de Tamaulipas rodeado por sus guardaespaldas. Uno de ellos se llama Ismael Marino Ortega Galicia y es, según los departamentos de Inteligencia de México y Estados Unidos, un sicario a sueldo del cartel del Golfo o de Los Zetas, dos de los grupos más sanguinarios del narcotráfico mexicano. ¿Lo sabía el gobernador? Sea cual sea la respuesta, la imagen no puede ser más dramática. Con permiso o sin él, el crimen organizado supervisa las elecciones regionales que hoy se celebran en 12 Estados de México.

La fotografía está sobre una mesa del café de La Parroquia, abierto desde hace más de un siglo frente al puerto de Veracruz. Uno de sus clientes habituales es Fidel Herrera, el gobernador cuyo sustituto se decidirá hoy en las urnas. Aseguran todas las encuestas que las elecciones cambiarán el nombre del gobernador -en México no se permite la reelección-, pero no del partido que lo sustenta, porque el Partido Revolucionario Institucional (PRI) siempre mandó en Veracruz. Fidel Herrera llega al café y se arma el tumulto. Las mujeres acercan a sus hijos para que se fotografíen con él, los hombres le entregan servilletas con peticiones escritas al vuelo, sus asesores le van contando al oído las últimas noticias de una campaña sucia y sangrienta: “Ha llegado a Televisa una grabación donde se escucha a un candidato hablando con el Chapo Guzmán…”.

No es la primera grabación ilegal que intenta influir en la campaña. De hecho, Fidel Herrera, que presume por igual de su piel oscura de guajiro y de su formación académica obtenida en Francia e Inglaterra, fue grabado mientras ofrece a un colaborador inversiones públicas para ganar las elecciones: “Tengo todo el pinche poder en mis manos… ¿Cuánto necesitas? Hacemos una carretera…”. El gobernador dice que las grabaciones, además de ilegales, están editadas, cocinadas en costosos estudios de grabación para hacerle decir lo que nunca dijo. ¿Y quién está detrás? Fidel Herrera no tiene dudas: la campaña sucia contra el PRI, virtual ganador de las elecciones regionales, está auspiciada -y tal vez pagada- desde el palacio presidencial de Los Pinos y ejecutada por César Nava, el presidente del Partido Acción Nacional (PAN)… Así estaban las cosas, con los dos grandes partidos de México a la gresca, cuando el pasado lunes -a las 10.37 de la mañana- unos sicarios vestidos de militares quitaron la vida al doctor Torre Cantú, candidato del PRI al Gobierno de Tamaulipas.

La acción duró un minuto. Un minuto que puede cambiar la historia de México. Porque en aquel ataque quedó de manifiesto la buena información que posee el crimen organizado -sabían hasta que el candidato había prescindido por unos minutos de sus vehículos blindados- y la pésima o nula de que dispone el Estado. “¿Por qué en vez de grabarme a mí?”, se pregunta Fidel Herrera, “¿no graban al cartel del Golfo o a los Zetas?”.

Quedó también de manifiesto que la guerra emprendida por Felipe Calderón, aun siendo necesaria por el grado de infiltración del narcotráfico en la política mexicana, está resultando un fracaso. El presidente no ha conseguido implicar al resto de partidos en su lucha. Y el despliegue de miles de policías y soldados en las zonas más calientes -de las que el ejemplo más sangriento es Ciudad Juárez- no logra frenar las matanzas diarias. Muy al contrario. La lucha de los carteles entre sí y contra el Estado va extendiéndose por toda la República y el crimen de Tamaulipas ha puesto el foco en otra realidad: hay lugares donde el control del narcotráfico es tal que los periodistas, aun sabiendo lo que sucede, no pueden contarlo bajo la amenaza cierta de perder la vida. “Aquí parecía que no pasaba nada”, dice un reportero que exige ocultar su nombre, “pero es precisamente porque sucedía todo. El control lo tiene el cartel del Golfo y la policía, los políticos y los jueces están tan infiltrados que no puedes hablar con uno de ellos sin que se enteren los sicarios. Antes del asesinato del candidato aquí no se atrevía a venir nadie. Porque a los primeros que vinieron los secuestraron a la hora y les dijeron que o se iban enseguida o los mataban. Se fueron, claro…”. Han quedado tantas cosas de manifiesto que todos los partidos empiezan a estar de acuerdo -cada uno a su manera- en que si México quiere ganarle al narcotráfico tiene que ser con la ayuda de todos.

El presidente Calderón pidió el lunes, con el rostro demudado, la ayuda de todos. Según Rafael Rodríguez Castañeda, el director de la revista Proceso, “el llamamiento a un gran entendimiento nacional fue hecho desde la debilidad más visible y hace pensar en un presidente a punto de claudicar. El priísmo siente que lo tiene en la lona y sin duda no dejará que se levante”. Si, como parece, los resultados de las elecciones de hoy suponen un triunfo incuestionable del PRI, mañana o pasado los principales dirigentes del viejo partido hegemónico acudirán a Los Pinos para escuchar al presidente, ofrecerle su apoyo y también exigir sus contrapartidas. Lo mismo hará la izquierda. A cambio del consenso en un tema tan fundamental, el presidente se verá abocado a replantear la guerra contra el crimen y a prescindir de algunos de sus principales colaboradores. Los rumores sitúan en la cuerda floja al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. También dicen los rumores que, después de 23.000 muertes inútiles, el asesinato del candidato de Tamaulipas puede quedar en la memoria como el doloroso día que México, con la ayuda de todos, empezó a salir del infierno.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/narco/vota/matando/elpepuint/20100704elpepiint_1/Tes

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Hasta que la familia nos separe

Tener hermanos, tíos o primos inconvenientes es algo tan cotidiano como la lagaña en el ojo, a menos que se decida iniciar una carrera pública.

Vianey Esquinca

En toda familia que se respete hay una oveja negra: el hermano incómodo, la hija que salió con su domingo siete, el primo cercano de la moral distraída, la sobrina de la vida alegre o el tío amante de lo ajeno.

Son esos parientes que provocan un nudo en la garganta y un vuelco en el estómago cuando alguien pregunta: “¿Qué es de ti el fulanito que tiene tus mismos apellidos y que fue uno de los que agarraron en el operativo de Tepito?”

Tener familiares inconvenientes es algo tan cotidiano como la lagaña en el ojo, a menos que se decida iniciar una carrera pública como político, funcionario, artista, estrella de rock o bien casarse con alguien de la aristocracia europea, porque entonces comienza un escrutinio que abarca varias generaciones y hasta la última ramita del árbol genealógico.

El problema es que además de incómodos son inoportunos y siempre salen o los hacen relucir en los momentos menos adecuados como la época electoral.

A la hija de Sarah Palin se le ocurrió embarazarse cuando su conservadora madre era la candidata republicana a la vicepresidencia de Estados Unidos; Julio César Godoy, medio hermano del gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, fue acusado de estar vinculado con el grupo criminal que trae asolado al Estado.

Pedro Arturo López Obrador decidió regresarse al PRI y apoyar la campaña del candidato tricolor a la gubernatura en plena época electoral y cuando su hermano, Andrés Manuel, señala que este partido es el causante de las calamidades que sufre el país.

Por eso, lo primero que tendría que hacer alguien con aspiraciones públicas es realizar un diagnóstico de su propia parentela y saber a que categoría pertenecen.

Están los 10 percent que como Raúl Salinas de Gortari o los hermanos Bribiesca, hijos de Marta Sahagún, les gustaba hacer negocio a costa de las relaciones de sus allegados.

Los “¿No sabes quién es mi papi?” que antes de decir cómo se llaman dicen el nombre de su progenitor. Los de este tipo se pueden encontrar en los antros de moda o en el Reclusorio de Santa Martha Acatitla si atropelló a alguien en estado de ebriedad.

Los “voy de frente, no me quito, si me pegan me desquito”, que son los que piensan que el fuero o el poder de sus familiares es extensivo a ellos.

Uno de los máximos exponentes de esta categoría es el hermano del Secretario de Gobernación. Conocido como Miguel Gómez-Drunk o Gómez-Punk quien protagonizó un zafarrancho en el palco oficial de la Federación Mexicana de Fútbol en el juego de México contra Argentina.

Sin embargo no se sabe qué fue lo que más le dolió, si haber sido destituido como director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo o que le gritara “pinche naco jodido” ¡la familia de Cuauhtémoc Blanco!

Cuando un funcionario público de primer nivel ubica a toda su parentela en distintos puestos del servicio público se les conoce como los familiares esporas, porque se dispersan, sobreviven y mantienen su empleo a pesar de las causas adversas.

Luego de hacer dictaminar el tipo de familiar que se tiene, habría que decidir si: a) les cambian el apellido; b) los mandan a un internado en Tombuctú; c) lo obligan a ordenarse como sacerdote o monja de alguna orden religiosa donde el voto del silencio sea obligatorio; d) lo desconocen; e) lo reconocen como parte del affaire que tuvo el papá en la adolescencia; f) lo hacen embajador de la Roca del Obispo, que es la isla más pequeña del mundo y que sólo tiene un faro, lo que garantiza que no le hará daño a nadie; e) todas las anteriores.

Con alguna de estas medidas no sólo la figura pública dejaría de tener problemas, sino que le quitarían un gran dolor de cabeza a los mexicanos que han tenido que padecer los excesos de los familiares incómodos.

También podría modificarse la Constitución para que todos los aspirantes a un puesto de elección popular por ejemplo, sean hijos únicos, adoptados y solteros o solteras, de tal manera que ningún hermano, primo, tío, padre o cónyuge pueda aprovecharse del poder de su famoso familiar.

2010-07-04 05:00:00

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=518486

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Monsiváis y la tía María

Jenaro Villamil

MÉXICO, D.F., 1 de julio (Proceso).- Sobreviviente de una dinastía de cinco hermanos que emprendió el éxodo urbano de La Lagunilla hacia la colonia Portales, de fe protestante, de origen humilde y de memoria prodigiosa, María Monsiváis Biadas, a sus 87 años, es el afecto más antiguo y enraizado del escritor Carlos Monsiváis, a quien vio nacer cuando ella tenía 15 años y medio y de quien se despidió en medio de aplausos y miles de condolencias en los funerales del Museo de la Ciudad de México y en el Palacio de Bellas Artes, el 19 y 20 de junio.

Cientos de personas se acercaron a la tía Mary a darle sus condolencias, pero ella recuerda en especial a “una señora del pueblo” que pasó a orarle al féretro y gritó: “Felipe Calderón, a ti no te queremos, queremos a Monsi”.

–¿Le hubiera gustado a Carlos que asistiera el presidente Calderón a su funeral?

–No. El decía siempre: “Soy del pueblo, al pueblo pertenezco” –subraya la tía, entrevistada en su habitación de la colonia Portales, en la misma casa donde convivió por más de seis décadas con Carlos Monsiváis.

La tía también recuerda que se le acercó Andrés Manuel López Obrador y le dijo: “No sabe cómo voy a extrañar a Carlos, porque él me corregía los discursos del Zócalo.”

“Me impactó tanta gente en el funeral. Yo estaba hasta confundida. El domingo se me acercó un señor. Se sentó a mi lado. Creía que era Marcelo Ebrard y le comencé a platicar como si fuera él. Luego me dijo que era Lujambio”, rememora la tía Mary, con un dejo de sonrisa pícara.

Antes de la entrevista con Proceso, la tía recibió una carta de condolencias de Cuauhtémoc Cárdenas. Se disculpó por no haber ido al funeral. Estaba fuera del país.

Hermana de Esther Monsiváis, La Máster, como le llamaban sus sobrinos a la madre de Carlos Monsiváis, la tía Mary recuerda que desde su nacimiento el escritor fue el hijo, el sobrino y el nieto consentido en una familia gobernada por su madre “con carácter enérgico, pero de muy buenos sentimientos”:

“Carlos nació junto al templo, en la calle de Rosales. Nosotros vivíamos en la calle de Isabel La Católica. Cuando Carlos tenía tres años, nos cambiamos un tiempo a la colonia Álamos y poco después a San Simón Ticomán, en la colonia Portales”, rememora.

Monsiváis relató así, en la primera página de su autobiografía precoz, aquel éxodo urbano:

“Un carromato polvoso, una familia apiñada que entretiene la odisea cantando himnos, pruebas del cielo bajo la forma de agentes de tránsito y al final Canaán-Portales, la tierra prometida donde los hijos crecerán en paz, sin el espectro del hambre y la intolerancia.”

–¿Usted cuidó a Carlos en su infancia?

–Sí. Yo lo llevé al kínder en la calle Quintana Roo y a jugar en el Parque Hundido. Era un niño muy tranquilo. No sabía leer, pero ya le gustaba agarrar los libros y hojearlos.

–¿Recuerda cuál fue su primer libro?

–Su madre le compró El tesoro de la juventud apenas aprendió a leer. Luego leyó muchos textos religiosos. De adolescente, en el templo, hacían concursos de citas bíblicas. En medio minuto, Carlos encontraba la cita bíblica. Ganaba todos los concursos, hasta que el pastor le pidió a su madre que ya no concursara para que dejara ganar a otros.

–¿Doña Esther también tenía buena memoria?

–Tenía memoria fotográfica. Le recitaba siempre el poema de “Por mi madre, bohemios”, que a él le gustaba mucho.

–¿De qué vivían?

–Ella fue secretaria. Trabajó desde muy joven, ella era el pilar de la casa. Tuvo primero un estanquillo de hilos, velas, camisetas, sobre la calzada de Tlalpan. Y acabó poniendo en la accesoria de esta casa una tienda de regalos.

Gatos y celebridades

–¿Cuándo tuvo Carlos su primer gatito?

–A los 10 años empezó con los animales. Le regalaron un gatito. A su mamá no le gustaba. No dejaba que entrara a la casa. Cuando Carlos regresó de un viaje que hizo a otra ciudad, se molestó mucho cuando se enteró de que su mamá le había regalado el gatito.

“Luego tuvo dos o tres gatos. Se quedaban afuera de la casa. Él le pedía a su madre: ‘Mamá, déjame verlos media hora’. ‘Bueno, media hora solamente’, le respondía. Después que murió su madre, conmigo abusó. Metió una enorme cantidad de gatos a la casa. El tenía 13 gatos. Sólo uno se murió, Mito Genial.”

–Varias personas le regalaban gatitos, ¿no?

–Blanca Guerra le regaló uno. En los setenta, Octavio Paz le regaló otro. Habían discutido y esa fue una señal de reconciliación.

–¿Recuerda usted a todas las personas de la farándula que visitaban a Carlos?

–Bueno, vino a comer aquí Juan Gabriel. Él se llevaba mucho con Elsa Aguirre, con Tongolele, con Ninón Sevilla, con María Victoria.

–También con María Félix.

–A ella sólo la vi de espaldas. Era una mujer muy orgullosa, siempre que llamaba por teléfono daba órdenes: ¡Dígale a Carlos que estoy saliendo de Cuernavaca y voy a Polanco! Nunca decía, por favor ni nada.

–¿Se llevaron mucho?

–Sí. Recuerdo que en un homenaje María Félix dijo frente a Carlos: “Este sabe más de mi vida que yo”.

–¿También lo visitó Carlos Slim?

–Sí. Una vez vino. El pobre no se enteró que uno de los gatitos le había orinado su saco. Y así se fue.

–¿Lo visitó Carlos Salinas?

–Salinas le hablaba mucho a la casa. Recuerdo que durante su campaña lo invitó a una gira. Y mi muchachito le dijo: “No voy porque tú no eres mi candidato”.

El cine y la escuela

–¿Cuándo comenzó el gusto de Carlos por el cine? ¿Lo recuerda?

–Desde los siete años comenzó a ir a un cine cercano aquí que se llamaba el cine Bretaña. Le encantaban todas las películas, sobre todo las mexicanas.

–¿Por qué?

–Haga usted de cuenta que mi madre, su abuelita, era igual que Sara García en Los tres García. Le gustaba mucho esa película.

–¿Dónde estudió la escuela primaria?

–El primer año su madre lo metió al Instituto Franco Español. Recuerdo que él llegó diciendo una mala palabra y su madre le preguntó: “¿Dónde aprendiste eso, m’ijito?”. A mí me dijo que si estaba pagando con sacrificios una escuela privada, no tenía caso enviarlo para que aprendiera malas palabras. Lo cambió a una escuela pública. En un año cursó el primero y segundo año. La maestra le dijo a su mamá: “Su hijo se aprende todo muy rápido”.

–¿Era de puros dieces?

–De 10 y de nueve.

–¿Dónde aprendió el gusto por el idioma inglés?

–El inglés lo aprendió con una maestra particular. Él iba eventualmente. Estuvo ahí durante varios años, pero tuvo un amigo, Luis Prieto, que estuvo con él en Gran Bretaña, con él practicaba mucho el inglés.

–Teniendo una infancia tan religiosa, ¿cuándo dejó de ir, Carlos, al templo?

–A los 18 años. Yo le pregunté: “¿Carlos por qué ya no vas al templo?”. Y me respondía: “Tía, ya sé muy bien lo que enseñan”. Después me enteré que sí iba al templo, pero cuando nadie lo veía.

La tía Mary está cansada. Confiesa que no ha dejado de pensar en él y en sus conversaciones.

“Él platicaba mucho conmigo. Era muy bromista. La última broma que me hizo fue antes de que ingresara al hospital. Dijo: ‘Mi tía está afligida porque no tiene vestido negro para ir a mi funeral’.”

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/80907

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*Portarretrato

Raymundo Riva Palacio

El toro, estocado Domingo

04 de Julio de 2010

Uno, dos, tres, cuatro… ¿Cuántos días más le quedan a Fernando Gómez Mont como secretario de Gobernación? Nadie lo tiene claro. Ni siquiera él, que ve con resignación su futuro inmediato, y sabe que es un funcionario al que ya le cortaron la cabeza. Lo dice abiertamente en reu-niones oficiales y privadas, como si quisiera que lo supieran quienes lo escuchan en el túnel de la incertidumbre por el cual camina. Pero todos los días, le reconocen sus interlocutores políticos, sale a hacer su trabajo. Y todos los días, añaden, abona en su ilegitimidad.

“Yo ya no le creo nada”, confió uno de los lideres más influyentes de la oposición, quien ejemplificó: “Si me ofreciera ser su socio en un negocio, no le entraría”. La percepción de los actores políticos con los que tiene que tratar ha ido en declive durante los seis últimos meses. “No se puede dialogar con él”, dijo hace tiempo otro de los líderes de la oposición sobre su trato con Gómez Mont. “Quiere litigar todo”. Ese es Gómez Mont, un litigante empedernido, por formación y vocación, con un entrenamiento tan sólido que no pudo quitarse la casaca de abogado cuando llegó a Gobernación. Pero es peor, añadió un dirigente priista, “parece abogado laboral, porque todo lo lleva al límite”.

Gómez Mont, una vez se escribió en este mismo espacio, es como un toro que embiste a todo aquel que le muestra el capote. No aprendió durante su gestión como responsable de la política interna, y no aprenderá. Tampoco hace mucho caso. Cuando recibió la invitación de su amigo el presidente Felipe Calderón para incorporarse a Gobernación en el momento de la crisis emocional y política en Los Pinos por la muerte trágica de Juan Camilo Mouriño, varios asesores presidenciales hablaron con él para ponerlo al tanto de las cosas que debía saber.

Uno de los puntos claves fue el diseño presidencial sobre la entonces guerra contra el narcotráfico. “Tú eres un garantista”, le dijeron a manera de descripción, no de crítica, “el presidente no. Sería muy útil que leyeras todos sus documentos sobre seguridad pública para que no te equivoques”. No se sabe si alguna vez los leyó, pero sí se sabe que se equivocó. En varios momentos el presidente tuvo que corregirle el discurso porque se contraponía con el suyo. En otros actuó como un torito macho desafiando a narcotraficantes. “Aquí los esperamos”, dijo una vez sobre La Familia Michoacana, y con uno de sus segundones, Servando Gómez, “La Tuta”, se dio un tú a tú declarativo en la arena mediática.

Aunque no afloró en público, tuvo diferencias con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, porque ese tipo de arrebatos sólo abonaban en contra de la lucha que mantenía el Ejecutivo. Ese fue uno de los puntos que nunca entendió Gómez Mont: ir en contra de García Luna era ir directamente contra el presidente, dada la simbiosis de ambos en función del proyecto de combate a los cárteles de la droga que diseñó Calderón e instrumentó cabalmente García Luna. También generó una molestia en el secretario de la Defensa, general Guillermo Galván, porque consideran los militares que no les ayudó en el cabildeo para que se aprobara una nueva ley de seguridad y, peor aún, insistió en que se eliminara el fuero militar.

Gómez Mont ha ido agotando aceleradamente el capital político que tenía cuando se integró al gabinete en noviembre de 2008. Primero fue en materia de seguridad y desde el otoño pasado, en el campo de la política. Una vez más, sin terminar de entender lo que quería el presidente, se opuso abiertamente a la política de alianzas electorales que ha venido mostrando su utilidad y viabilidad, y enfocó su furia en contra del arquitecto oficial de ellas, el líder del PAN, César Nava, quien como García Luna en otro campo, instrumentaba cabalmente los deseos presidenciales.

Hizo tan pública su oposición a las alianzas, que provocó la reacción de los anticuerpos presidenciales, que se lanzaron a picotearle el cuerpo y a anticipar la decisión tomada: se va a ir del gabinete. “No se sabe cuando”, dijo un colaborador cercano de Calderón, “pero es un hecho”. Cercanos a Gómez Mont dijeron que la expectativa del secretario era mantenerse en Gobernación hasta finales del año, a fin de poder terminar de sacar una serie de reformas constitucionales que tenían cocinándose. Hoy, sin embargo, ese horizonte se ve demasiado lejano por la pérdida de interlocución con los diferentes actores políticos.

Gómez Mont, que es muy brusco en sus declaraciones, comportándose en efecto más como litigante que como secretario de Gobernación, ha tenido diferendos en los 10 últimos días con los medios -señalándolos como los responsable de la sensación de miedo e incertidumbre por la inseguridad-, con la Comisión Nacional de Derechos Humanos -a la que llamó, junto con organismos de su tipo “tontos útiles” por servir inopinadamente a los cárteles de la droga-, y tuvo otra desafortunada intervención pública al decir que su hermano Miguel, destituido fulminantemente como director de Fonatur por el aquelarre en el que se vio involucrado en Sudáfrica, es su guía moral.

En todos los casos ha explicado más adelante los matices de sus declaraciones, o como sucedió con lo de su hermano, respondió como el menor agradecido con el hermano mayor que ocupó, junto con su hermana Teresa, el papel del padre que no tuvo desde muy temprana edad. Ese ha sido precisamente el problema. Nunca ha podido terminar de entender que el trabajo del jefe de la política interna del país, no puede ser de litigante. Le gana la sangre y la casta. Le salen las agallas y se enciende con su vehemencia, que siendo virtud en su actividad profesional es un lastre como servidor público. Este toro, que embiste de frente, tiene hoy una estocada que, coinciden todos, incluido él, no tiene sanación posible.

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Vicky Peláez: una constante crítica del

sistema

  • Annie Correal y Cristina Lobogerrero/EDLP |
  • 2010-06-30
  • | El Diario NY

Vicky Peláez: una constante crítica del sistema

Nueva York — Vicky Peláez, de 55 años, nació en el departamento de Cusco, Perú, en el 1956, una de varias hermanas en una familia de clase baja-media. Se casó con Waldo Mariscal en Cusco y tuvo un hijo a los 17 años, que tiene el mismo nombre que su padre.

Ella estudió periodismo en la Universidad de San Marcos en Lima, Perú y trabajó en el ahora cerrado diario La Prensa de Lima. Durante ese tiempo conoció a su segundo marido, Juan Lázaro, que también era periodista. Según amigos de la pareja, Peláez y Lázaro se conocieron durante una asignación. Se casaron hace 18 años y de esa unión nació su hijo Juan José Lázaro, que actualmente tiene 17 años.

Peláez ingresó a la televisión en los años 80. A comienzos de esa década, se popularizó a nivel nacional, gracias a su aguerrido estilo como reportera del noticiero 90 segundos, en el canal 2 de televisión. El 8 de diciembre de 1984, fue secuestrada por Movimiento Revolucionario Túpac Amaru junto con su camarógrafo.

Durante su plagio, Peláez entrevistó al líder del grupo izquierdista, Víctor Poloy. Según se reportó en ese entonces, los terroristas pedían transmitir un mensaje subversivo durante el noticiero a cambio de no matar a Peláez y su compañero de trabajo. La entrevista no fue transmitida, sin embargo apareció impresa en el diario de izquierda Marka el año entrante.  El secuestro solo duró unas cuantas horas.

En 1987 Peláez se trasladó a la ciudad de Nueva York, en compañía de Lázaro y de su hijo mayor. Se mudó durante el régimen Aprista, durante el cual “Alan García no cejaba de llamar al canal para quejarse con sus directivos de la agresividad de sus reportajes”, según un reporte publicado en Internet.

En el 1988, Peláez ingresó a trabajar como reportera en EL DIARIO/LA PRENSA, en donde se desempeñó como editora de asignaciones, editora de la sección de países y suplementos. Desde el año 2000, mantenía una columna semanal, donde abiertamente criticaba la política tanto internacional como de los Estados Unidos. Una recopilación de sus columnas se publicó bajo el título, Desde las Entrañas.

Peláez y Lázaro vivieron en varios apartamentos y una casa más pequeña antes de mudarse a la casa donde vivían hasta ser detenidos en la Avenida Clifton en un barrio adinerado en Yonkers.

Allí, Peláez cuidaba dos perros Schnauzers, se reunía frecuentemente con amigas, y se dedicaba a la pintura y la lectura cuando no estaba en las oficinas del rotativo. También asistía a las recitales de su hijo menor, quien se destaca como pianista.

El hijo mayor de Peláez, Waldo Mariscal, recordó ayer la última vez que su madre estuvo en la mira pública, cuando él tenía 12 años y ella fue secuestrada por Tupac Amarú. “Yo era niño. Fue unas quincenas muy terribles, pero fue rápido – pasó de un día a otro, pero este problema que tenemos tiene 48 horas”.

En una entrevista desde el Perú, la madre de Peláez, Angélica Ocampo, denunció los cargos como “falsedades, mentiras”.

John Rodríguez, abogado de Vicky Peláez, informó que el día jueves en horas de la tarde se realizará una audiencia para fijar una fianza para que pueda ser liberada. “Ella es inocente. No uso ningún nombre ficticio”, afirmó.

Juan Lázaro, de 65 años de edad, nació en Uruguay y es nacionalizado ciudadano peruano. Se le describe como un periodista que fue reportero y camarógrafo en Lima, Perú, y en Estados Unidos. Estudio ciencias politicas en el New School for Social Research y Gonzaga University en el estado de Washington y fue contratado como profesor adjunto el Baruch College para el año académico 2008-2009.

Allí, impartió durante un semestre un curso de política en América Latina y el Caribe. El director de Baruch contó a un rotativo local que no se le renovó el contrato porque el curso de Lázaro era “sub-estándar”. Unos estudiantes de Lázaro se quejaron de las opiniones fuertemente anti-Americanas de su profesor.

El abogado de Lázaro, Robert Krakow, mantuvo que su cliente es inocente y que los datos en los documentos de la corte “no tienen valor”.

annie.correal@eldiariony.com

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