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Archive for 7/07/10

Las que no paran de hablar estamos de pachanga...

Gracias a ti, se nos han ido cómo agua

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Puedes traer música, piñata, chelas, y sobre todo tu opinión, llegamos a los dos años,  ¿Qué te parece?

¡El Viernes gran reventón!

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Un cigarro y un vaso de agua

La hora del lobo

Federico Campbell

Mexican breakfast:
A breakfast the consuming of
which amounts to smoking a
cigarette and drinking a glass
of water, because one has
no money, has a hangover,
or is too tired to eat.

The Pocket Dictionary of American Slang
New York, 1960

Más que otra cosa el racismo es un sistema de creencias. Muchas personas, por su propia biografía, por su percepción del mundo, por su experiencia personal y según les haya ido en la fiesta de la vida, tienden a permitirse odiar a los demás porque no comparten sus mismas creencias, políticas o religiosas. Son capaces de matarse por esas pasiones.

En las clases medias bajas y blancas de los Estados Unidos, poco o nada ilustradas, se da muy a menudo este desprecio por quienes no tienen el mismo color de piel. No les cuesta demasiado trabajo convivir con inmigrantes europeos de tez blanca o caucásica, como polacos, alemanes, noruegos e incluso rusos, los mismos que antes el gobierno estadunidense catalogaba como enemigos. Lo que sí los saca de quicio, los enferma, es alguien no sólo moreno o prieto o negro sino, además, de rasgos indígenas. Los descompone. Se les nota en la cara: no lo soportan. Y nadie mejor reúne estas características como el mexicano moreno y de extracción zapoteca, totonaca, maya o tojolabal.

Viene a cuento este fenómeno sociológico porque —amparados en la nueva ley de Arizona contra los migrantes y la cancelación de la reforma migratoria anunciada por Obama—, muchos estadunidenses “caucásicos” han dado como nunca antes rienda suelta a su racismo. Así es como les gusta que les digan: caucásicos, porque así se dice de la raza blanca o indoeuropea por suponerla oriunda del Cáucaso. La conversión de un canal de televisión en trinchera ideológica y política, La Fox TV, que dedica todos sus programas a atacar al presidente Obama a todas horas y todos los días, se sirve para promover su racismo de una coartada: la de que en una democracia se vale criticar al presidente.

Quizás era inevitable este racismo en un país de inmigrantes, que no siempre son la gente más educada venida de ultramar. Una de esas muestras de desprecio racista es la que recoge un diccionario de slang o caló, de dichos populares, que propone una definición de lo que en Texas, Nuevo México o Arizona, se entiende por “desayuno mexicano”: un cigarro y un vaso de agua. Eso es lo que “desayuna” un mexicano porque no tiene dinero, está crudo o porque está demasiado cansado para comer. Porque no es capaz de trabajar y ganarse unos dólares para pagarse un desayuno. Ése es el concepto que de los mexicanos tienen en los estados del sur y del sureste en Estados Unidos. En Arizona, por ejemplo.

En su cuento sobre Billy the Kid, Jorge Luis Borges retrata al asesino por uno de sus rasgos: el desprecio por lo mexicano y los mexicanos. Al morir a los 21 años el casi niño debía a la justicia de los hombres 21 muertes, “sin contar mexicanos”. “En una cantina hay quienes hablan un idioma con muchas eses, que ha de ser español, puesto que quienes lo hablan son despreciados”.

Alguien observa que no hay marcas en su revólver. Billy the Kid se queda con la navaja de ese alguien, pero dice “que no vale la pena anotar mexicanos”.

http://federicocampbell.blogspot.com/

http://www.msemanal.com/node/2631


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Redes Sociales ¿Convertirnos en protagonistas a cambio de nuestra vida privada?:

Bienvenidos a la era de la “nanocelebridad”

Si antes nadie se atrevía a poner su nombre real en internet, hoy estamos sobrecargados de información personal de nuestros “amigos” de Facebook, Twitter y otras redes sociales. ¿Vivimos la ilusión de estar protagonizando nuestro propio “Truman show” online? El usuario es el que decide los límites de su privacidad (o de su popularidad).

Evelyn Erlij

Hace unos meses, el periodista estadounidense Jeff Jarvis, creador de Entertainment Weekly , anunció en su blog que sufría de cáncer de próstata y desde entonces comenzó a revelar online cada detalle -incluso los más sórdidos- de su tratamiento, lo que abrió un debate en Estados Unidos sobre los límites de lo que en inglés se llama ” oversharing ” (algo así como “compartir en exceso”), es decir, proveer más información personal de la que es absolutamente necesaria.

A raíz de esto, Mark Dery, crítico cultural estadounidense y autor de los libros “Velocidad de Escape” (Siruela) y The Pyrotechnic insanitarium escribió un ensayo titulado “¿Después de todo no tenemos sentido de la decencia, señor?: Sobre pañales de adulto, disfunción eréctil y otras dichas de compartir en exceso”, donde analiza con una mirada ácida y crítica cómo se modifican los límites de lo público y lo privado con las nuevas tecnologías.

“La era de la ‘Conexión constante’ está disolviendo la membrana entre el ‘yo’ privado y el ‘yo’ público. Las tecnologías totémicas de nuestro tiempo -el celular, el iPod, el BlackBerry- están dando vuelta nuestra psique, invirtiendo las polaridades de lo público y lo privado. Convierten a la soledad en algo portátil. Cada vez más estamos solos en público, ajenos al mundo que nos rodea”, explica Dery desde Estados Unidos. “Estamos redibujando los límites de la conducta públicamente aceptada por las líneas medievales, cuando la privacidad, en el sentido moderno, era virtualmente desconocida”.

Quien tenga Facebook sabe lo común que es tener “amigos” que publican sin filtros y sin pudor hasta los detalles más íntimos de la vida privada -vía mensaje o a través de fotos-, incluso si terminaron con sus parejas o empezaron una nueva relación. Pero el problema de la sobreexposición no radica en las posibilidades que brindan las redes sociales, sino en el comportamiento que tienen los usuarios en ellas.

“Los límites están puestos por el sistema. Son las personas las que no distinguen lo público de lo privado, porque no tienen incorporadas las consecuencias que puede tener el hecho de publicar algo en una red social”, comenta el académico de la UC Francisco Fernández. Frente a esto, Alejandro Morales, profesor de Teoría y Prácticas Multimedia de la Universidad de Chile, agrega: “Nadie puede alegar ingenuidad. Cada uno controla lo que quiere que aparezca. Es como la prensa y la vida privada. Si abriste la puerta ya no puedes cerrarla. Esas son las reglas del juego”.

El afán de las personas comunes por “informar” a sus redes de contacto sobre su intimidad y revelar sus pensamientos frente a los demás tiene que ver, según Mark Dery, con una “cultura del confesionalismo” proveniente de Estados Unidos -y que en Chile heredamos, entre otras cosas, a través del formato t alk show -, la que está representada por ejemplo en las entrevistas “sentimentaloides” de la famosa periodista Barbara Walters, pero que se remonta hasta las raíces del Puritanismo.

De acuerdo a Malcolm Parks, académico del Departamento de Comunicación de la Universidad de Washington, esto se traduce en un aumento del nivel de vigilancia en la sociedad. “Gente común puede ahora mirar la vida de los otros en un grado que antes estaba reservado para detectives y policías. La vida privada se trivializa cuando la información que se entregaba selectivamente hoy es puesta en un perfil ampliamente accesible”.

Todos queremos ser estrellas

“Estamos en la época de la cultura del espectáculo. Lo que está cambiando es que ahora todo el mundo quiere ser protagonista. Ahí están MySpace o YouTube. Pero hay un nuevo problema: ¿quién es el espectador? Hablamos, pero no sabemos quién está escuchando, escribimos y no sabemos si hay alguien que lee. Para que haya espectáculo tiene que haber espectadores. Así que todos esos afanes de proyectarse, de crear espectáculo, se sostienen en una hipótesis imaginaria: que hay alguien ahí”, afirmó el filósofo alemán Boris Groys en el diario El País en 2009.

Tener 5 mil amigos en Facebook -su cifra máxima- o tener miles de seguidores en Twitter no es sinónimo de popularidad o fama. Según Parks, esto no hace más que aumentar el número de “lazos débiles”, es decir, de relaciones humanas de bajo nivel. El académico de la U. de Washington concuerda con Groys: “Me pregunto cuánta gente escucha activamente a los hiperproductores (de información). Quizás imaginar que hablamos es más importante que ser oído”.

“Hoy se está verificando la famosa sentencia de Andy Warhol respecto a que cada uno tendría sus 15 minutos de fama en los medios -opina Carlos Scolari, investigador y académico de la Universidad de Vic en Barcelona-. Podríamos reformular la frase: ‘en el futuro todos tendrán mil amigos en Facebook’. Pero la vida social siempre ha tenido un carácter representacional, desde la ropa que elegimos al salir hasta los lugares que frecuentamos. En cierta manera todos somos actores de nuestras propias novelas, y la red no hace más que potenciar, expandir y flexibilizar esos relatos”.

Para Dery, no es la única forma en la que el padre del Pop Art se manifiesta en este fenómeno. “Abrazando la estética ‘ Sleep ‘ de Andy Warhol, una película de cinco horas sobre un hombre que realiza el acto del título -es decir, dormir-, Twitter ofrece una transmisión en vivo de cada uno de nuestros momentos de vigilia: cobertura paso a paso de lo impresionantemente banal. Podríamos tener una vida -en el sentido de la expresión inglesa ‘ get a life’ -, pero estamos demasiado ocupados viviendo en el blog”.

La idea detrás de esta práctica obsesiva de hablar sobre uno mismo es, según el crítico cultural, la ilusión de que cada uno de nosotros está protagonizando a sabiendas su propio “Truman show”, ” tweeteando lo que comimos al desayuno, facebookeando lo que estamos leyendo ‘mientras lo leemos’, reflexivamente alcanzando el botón ‘Tweet’ para transmitir a nuestras audiencias online cada pensamiento banal que pasa por nuestras cabezas vitrina”.

No obstante, Dery va más allá de la mera crítica y advierte: “La nuestra es la era de la nanocelebridad: programas o emisiones creadas por nosotros, usualmente demasiado para nosotros y sólo para nosotros. ¿Cuántos videos de YouTube, posteos de blogs y álbumes de Flickr registran melancólicos cero comentarios, desplegando sus atractivos atributos a una embelesada audiencia de una persona? Todos somos Norma Desmond -el personaje de Gloria Swanson en ‘ Sunset Boulevard ‘-, listos para nuestro close-up . En la era de la reality TV y de Paris Hilton, American Idol y YouTube (que tiene el poder de convertirte en una celebridad global si tu video se hace viral), vemos la fama con nuestro derecho de nacimiento Warholiano”, sentencia.

Aunque Parks afirma que las investigaciones señalan que la mayoría de los usuarios de internet generan escaso o nulo contenido trascendente, poco parece importar el bombardeo de información personal al que sometemos a los demás y al que nos someten en las redes sociales. La hiperproducción de información -sea del tipo que sea- ya existía en la web antes de la aparición de Facebook, Twitter y sus símiles. Lo dijo el filósofo francés Jean Baudrillard en 1999: Internet es un medio “casi suicida porque crea un nuevo mundo invivible para el hombre, incapaz de soportar toda la responsabilidad de la información que recibe”.

Del anonimato al “exhibicionismo”

Hacia el año 2000, los foros y chats eran la gran novedad en América Latina. Escudados en nicknames y avatares, los usuarios tenían total libertad para decir y hacer lo que quisieran. Después de todo, la identidad real permanecía oculta y los actos en la web no tenían implicancias en la vida offline . Diez años más tarde, el mundo es testigo del fenómeno opuesto: Hoy, a través de plataformas como Facebook, Twitter, Hi5 y MySpace todos quieren opinar y contar sus vidas con fotos, nombres y apellidos. El miedo inicial a exponerse parece haber desaparecido.

“Si Google sabe algo sobre nosotros, redes como Facebook lo saben casi todo: quiénes son nuestros amigos, adónde viajamos, las fotos que hacemos, los videos que vemos, la música que escuchamos. Esa información vale oro para los expertos en marketing . Sin embargo, creo que es más lo que se gana que lo que se pierde. El costo de la invisibilidad o del aislamiento es superior a la información que brindamos a los gestores de las redes “, opina Scolari.

La transición del anonimato a lo que algunas voces críticas han llamado “exhibicionismo” no fue radical, pero las huellas de esta tendencia en Chile han sido evidentes: En 2007 se convirtió en el país con más usuarios de Fotolog en el mundo, mientras que hoy existen unos 6 millones de chilenos en Facebook y otros 200 mil en Twitter. “La explosión de intimidades es entendible, muy especialmente durante la adolescencia, pero la diferencia es que antes de internet el exhibicionismo desbordante quedaba a la vista de unos pocos”, escribe en La Nación de Argentina Jorge Mosqueira, consultor de Recursos Humanos.

Con la aparición de la web 2.0, social y participativa, el usuario se convirtió indudablemente en el protagonista de la web , lo que explica que internet haya dejado de ser el lugar donde se tenía una vida ficticia y anónima. ” El año 2006, la revista Time elige como personaje del año ‘a ti’ , es decir, a cada uno de nosotros, a propósito de la explosión de YouTube. Así como McLuhan dijo una vez que el medio era el mensaje, hoy las personas son el mensaje . En una red conformada por seres humanos, el individuo necesita validarse como tal”, comenta Morales.

La inclusión de internet en los hábitos cotidianos también obligó a personalizar la presencia en la red. “Debido a que la actividad online y la actividad ordinaria offline se fusionan, el hecho de tener una identidad verdadera y confiable se ha convertido en algo esencial”, explica Parks.

http://diario.elmercurio.com/2010/07/04/artes_y_letras/_portada/noticias/31EE80EC-7069-4324-A92C-1F283CD4B9B0.htm

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ANÁLISIS

El miedo mina la esperanza

El ambiente de polarización en México escala sin freno después de las elecciones regionales y con una criminalidad avasallante

MARÍA DE LAS HERAS 06/07/2010

La encuesta de esta semana la hicimos apenas unas horas antes de que se llevaran a cabo comicios en 14 entidades de México, entre ellas Tamaulipas, donde el lunes de la semana pasada asesinaron al que fuera el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la gubernatura, el doctor Rodolfo Torre Cantú.

Los ánimos no pueden estar más caldeados. Esta ha sido una semana difícil en el ambiente político mexicano y aun los más mesurados se han mostrado radicales en sus opiniones. Irremediablemente, los públicos están tomado partido.

Cinco de cada 10 personas que entrevistamos nos dijeron que es absurdo que el presidente Felipe Calderón pretenda convocar a los priistas después de que su partido, el Partido Acción Nacional (PAN), lleva meses buscando el enfrentamiento y la descalificación. Hay que recordar que, tras el asesinato del doctor Torre Cantú, en dos ocasiones el mandatario mexicano salió ante la opinión pública a convocar a un pacto nacional para detener al crimen organizado. Parece que la gota que puede derramar el vaso es precisamente la insistencia de Calderón de aparecer una y otra vez en los medios de comunicación (además dio por la misma vía otros anuncios de rebajas impositivas) cuando la cercanía de las elecciones exigía distancia de los gobernantes. El 50% de las personas que entrevistamos coincide con el disgusto expresado por la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, respecto a este asunto. La líder nacional del tricolor demandó al mandatario no lucrarse electoralmente con el luto de su partido.

El problema no es menor: el 78% piensa que al presidente Calderón el asunto del narcotráfico se le ha ido de las manos, y la opinión pública se inclina a pensar que el motivo tras su convocatoria a las fuerzas políticas para discutir su estrategia es tratar de esquivar críticas y reclamos, pero que en el fondo el mandatario no tiene la menor intención de cambiar nada.

En México el miedo le está ganando la carrera a la esperanza. Aun cuando Calderón consiguiera reunir a todas las fuerzas políticas en torno a una nueva estrategia contra la delincuencia, la mayoría opina que el ambiente seguirá igual o peor que hasta ahora, por lo menos hasta que Calderón deje la presidencia, en 2012.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/miedo/mina/esperanza/elpepuint/20100706elpepuint_1/Tes

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La historia le paga a Holanda

Rafael Pérez Gay 00:07

Miércoles 07 Julio

El mejor gol del Mundial tocó las redes en el minuto 17 del primer tiempo. Uruguay había contenido las aguas caudalosas de Holanda con la fuerza de dos diques del centro del campo: Fernández y Gargano. Estos dos medios cerraron la media cancha y repelieron los embates de Sneijder, Robben y Van Persie. Ese trozo del partido fue sordo, cerrado, aburrido. Gio van Bronckhorst siguió la pelota fuera del área y cuando la tuvo en el pie mandó un cañonazo teledirigido de pierna izquierda que se incrustó en la escuadra del arco de Muslera. Holanda escribía un mensaje que descifraría en la segunda parte del juego. No faltó quien culpara al portero de Uruguay de ese bombazo. Error, ese gol no lo paraba ni Dios.

Media hora más tarde, cuatro minutos antes de que terminara el primer tiempo, Diego Forlán le mostró al mundo lo que es un jugador capaz de cambiarle el rumbo a un partido: tiró desde fuera del área, como si le respondiera a Gio, y la puso de izquierda en las redes con alguna colaboración, esta vez sí, del portero Stekelenburg. Uno a uno y la trama comenzaba.

No sabíamos si la historia le pagaría a Holanda la deuda que contrajo con ella desde el año de 1978. El equipo holandés no llegaba a la cima desde entonces, aunque jugó en varios mundiales un futbol de ataque enloquecido, fino y veloz, profundo y decidido a desacreditar la teoría despreciable del juego defensivo. En el segundo tiempo Uruguay atacó con cuatro hombres, pero la suerte se inclinó por Holanda y en un tiro chocarrero de Sneijder el balón se perdió en el área, pasó entre las piernas de Van Persie y Muslera nada pudo hacer: dos a uno. Más tarde, Kuyt mandó un centrito que Robben cabeceó con maestría para poner la pelota en la base del poste. Tres a uno, la historia le pagaba a Holanda.

Van Marwijk se sintió seguro y retiró a Robben para conservarlo en buen estado en la final, pero Uruguay vendió cara la derrota. Pereira regresó a su equipo de la derrota con un gol agónico. Durante cinco minutos dramáticos, los charrúas sitiaron a Holanda y la afiebraron, pero era demasiado tarde. La hazaña uruguaya de Sudáfrica podrá medirse con la de sus ancestros de 1930 y 1950. Méritos no les faltan, los recibirán en Montevideo como héroes y no es para menos. Entre otras grandes escenas protagonizaron los dos partidos más emocionantes del mundial. Me dirán que estoy loco, pero entre más veía jugar a Uruguay, más pensaba en el equipo mexicano. El camino de Uruguay: primero un empate con Francia, luego le endilgó tres goles a cero a Sudáfrica, uno a cero contra México, dos a uno contra Corea del Sur y en un juego de alarido contra Ghana todo se decidió en penaltis. Tampoco es la gran cosa, pero dejemos esto, Uruguay jugará por el tercer lugar de la copa.

El tren alemán se prepara para dejar la estación de semifinales y llegar a la final. Pero en el equipo español hay artistas suicidas, quiero decir que creo que en una de ésas podrían descarrilar al expreso alemán. Faltan dos juegos para conocer al campeón.

rafaelperezgay@gmail.com

http://www.razon.com.mx/spip.php?page=nota&id_rubrique=17&id_article=37829

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