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Archive for 11/07/10

Los pendientes de Ulises

José Gil Olmos

MÉXICO D.F., 7 de julio (apro).- La derrota del priista Eviel Pérez Magaña el domingo pasado es más bien el fracaso del gobernador Ulises Ruiz, quien intentaba mantenerse detrás del poder para encubrir la deuda de 14 mil millones de pesos pagaderos a 30 años que deja al próximo gobernante. También en su intento de mostrarse como el mejor operador electoral del PRI para la elección presidencial del 2012 y evadir su responsabilidad de la muerte de 26 personas por razones políticas hubo en su gobierno.

Hoy, con la derrota a cuestas,  Ulises Ruiz deja estos pendientes y muchos otros muchos más que difícilmente se pueden negociar con el próximo gobernador de la alianza PRD-PRN-PT-Convergencia, Gabino Cue, quien tiene la responsabilidad de responder a las enormes expectativas de cambio que los oaxaqueños le dieron con  su voto, principalmente los de  justicia y poner fin a la impunidad.

Los pendientes de Ulises que no pueden negociarse son, particularmente, los relacionados con violaciones a los derechos humanos. Durante su administración, abusó de organizaciones sociales, campesinas, indígenas, políticas y sindicales al punto de crear un conflicto político social en el 2006, cuando fueron detenidas 500 personas por su participación en el movimiento de la APPO.

Otro de los pendientes innegociables, por el que tiene que responder, es la riqueza inexplicable en la que han incurrido sus familiares, entre ellos su esposa, María de Lourdes Salinas, quienes se han  hecho de múltiples propiedades, entre ellas el hospital en la Ciudad de México SEDNA, en el que se invirtieron 2 mil 500 millones de pesos.

Uno más que no puede ser moneda de cambio es el uso discrecional que hicieron con los recursos público, sobre todo el círculo más cercano de amigos,  como el diputado Héctor Pablo Ramírez Puga, quien, de acuerdo con publicaciones locales como el semanario El Correo, pago a su propio periódico El Extra de Oaxaca millones de pesos cuando era el director de Comunicación Social del gobierno del estado.

Ulises Ruiz y su grupo hicieron uso discrecional del gobierno para fines propios y ejercieron el poder de una manera impune y despótica, incurriendo incluso en  acciones extralegales como la creación de grupos parapoliciacos que actuaron bajo las órdenes de sus allegados Rito Bulmaro Salinas, Heliodoro Díaz, Lino Salinas y Jorge Franco a quienes se responsabiliza de haber sacado a delincuentes de las cárceles y reclutado policías preparados en Israel para formar los comandos que asesinaron a lideres sociales en el conflicto del 2006.

También el gobernador y sus allegados incurrieron en el espionaje telefónico en contra de sus adversarios políticos, algunos de ellos de su propio partido como el expresidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Raúl Bolaños Cacho, y el exdirigente estatal priista, Juan Díaz Pimentel, quienes interpusieron demandas ante la Procuraduría General de la República, que aún están siendo investigadas.

Un pendiente mas son las obras públicas como las ciudades administrativas y legislativas que fueron criticadas porque fueron construidas sin consulta pública y sin  transparencia en los millonarios gastos que fueron financiados de la deuda de 6 mil millones de pesos, financiada en esquemas de bursatilización que en 30 años llegaría a 14 mil millones de pesos.

En fin, Ulises Ruiz deja endeudados a los de por si pobres oaxaqueños para las próximas tres décadas, mientras que él y el grupo con el que mal gobernó el estado en los últimos seis años se enriqueció de manera escandalosa.

Por esta lista de pendientes Ulises Ruiz y su grupo ya no era un elemento que pudiera sumar fuerzas a las intensiones del PRI de regresar a la presidencia de la República en el 2012. Por el contrario, se había convertido en un verdadero lastre que nadie quería tener. A partir de la derrota del pasado domingo, nadie en el PRI quiere tener relación con él: Su mala fama, su historia de corrupción, autoritarismo, despotismo y de traicionero lo aleja de cualquiera.

Desde ahora, se cruzan apuestas para ver en qué momento es sometido a juicios de orden penal por el dinero que se llevo del erario público y las muertes violentas de los oaxaqueños.

Algunos de estos pendientes son los que heredara sin que lo quiera el próximo gobernador Gabino Cué, y a cada uno de ellos tendrá que atender pues son parte de los reclamos por los que los ciudadanos oaxaqueños votaron el domingo 4 de julio en contra de lo que representa Ulises Ruiz, un gobierno y un partido faccioso que forjaron una de las etapas más violentas, retrógradas, corruptas y dictatoriales de Oaxaca.

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/81152

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Huracanes y cambio climático

Julia Carabias
10 Jul. 10

La temporada de tormentas tropicales, ciclones y huracanes arrancó con un meteoro que impactó profundamente a los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila: el huracán Alex. El saldo inmediato a su paso ha sido el de ríos desbordados; presas desfogando por haber rebasado su capacidad máxima; poblaciones inundadas y aisladas; miles de personas evacuadas; deslaves; derrumbe de infraestructura; carreteras, caminos y calles destruidas; y víctimas humanas. Las escenas que hemos presenciado en los medios masivos de comunicación son dramáticas. En contraste, para el mediano plazo, el aporte de este meteoro en esta región de escasos recursos hídricos será el incremento en la disponibilidad de agua durante algunos años para el beneficio de la población humana y de los ecosistemas naturales.

Los fenómenos hidrometeorológicos extremos han sido parte del desarrollo de las sociedades humanas pero los acontecimientos de los últimos 50 años sugieren que existe un aumento de la frecuencia e intensidad de estos eventos extremos, los cuales están correlacionados con el cambio climático.

El informe de la Comisión Económica para América Latina y del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente “La sostenibilidad del desarrollo en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades” (2002) muestra que las compañías aseguradoras reportan que: entre 1988 y 1996 se registraron 15 eventos cuyos costos fueron superiores a mil millones de dólares por evento; que en la década de los noventa se triplicó el número de catástrofes por fenómenos naturales con respecto a la década de los setenta; y que se ha incrementado en nueve veces el monto de las pérdidas económicas. De estos eventos, 90% de las víctimas y 85% de las pérdidas económicas están determinadas por el clima, y 90% se ubican en los países en vías de desarrollo.

Las condiciones geográficas, orográficas, hidrológicas y climáticas de México, atravesado por sierras, rodeado de mares, océanos y golfos y ubicado en una región intertropical, contribuyen a que el país esté expuesto a eventos hidrometeorológicos extremos que pueden convertirse en situaciones de desastre.

El Programa Especial de Cambio Climático de México (PECC 2009-2012) reconoce que nuestro país es uno de los más vulnerables del mundo debido a que 15% de su territorio nacional, 68.2% de su población y 71% de su PIB se encuentran altamente expuestos al riesgo de impactos directos adversos del cambio climático y que, particularmente, cerca de 20 millones de personas habitan en áreas susceptibles al impacto de huracanes.

Entre 1980 y 2000 se registraron en México 3 mil muertes y daños totales por 4 mil 400 millones de dólares; esto debido a eventos hidrometeorológicos extremos, sin considerar los daños a los ecosistemas y la pérdida de capital natural. La Secretaría de Gobernación señala que en los últimos cinco años del siglo pasado las pérdidas registradas por estos eventos fueron cinco veces mayores que las correspondientes al primer quinquenio de los años setenta.

El estudio “La Economía del Cambio Climático en México”, coordinado por Luis Miguel Galindo, de la Facultad de Economía de la UNAM, indica que en el año 2005 está registrada la peor temporada de huracanes de la historia reciente de México, y que los costos económicos directos asociados alcanzaron 0.59% del PIB, sin considerar los costos por pérdidas humanas.

El alcance de los impactos y los daños que estos fenómenos provocan en las sociedades y en los individuos está determinado no sólo por la magnitud del evento sino, también, por las capacidades preventivas y de respuesta desarrolladas por el país. Cuanto más preparada esté una sociedad, menor será su vulnerabilidad, su adaptación será mayor y los daños se reducirán.

Los impactos del huracán Alex dejan de manifiesto la urgencia de implementar medidas de adaptación. El PECC establece desarrollar una gestión integral de riesgos con una visión de largo plazo, en función de las nuevas condiciones climáticas, capaz de orientar la evolución espacial de la economía, de los asentamientos humanos y de las demás infraestructuras. Para ello, el gobierno federal se comprometió a reestructurar a fondo los sistemas nacionales de protección civil; ordenamiento de asentamientos humanos; defensa costera para todas las infraestructuras y los sistemas humanos; y planeación del desarrollo que incluya la ordenación del territorio y el ordenamiento ecológico. Para el año 2012 deberán estar listos el Atlas Nacional de Vulnerabilidad ante el Cambio Climático, el Programa de Ordenamiento Ecológico General del Territorio y los Atlas de Riesgos de las 32 entidades federativas.

Esta información será clave para actuar con bases sólidas en la difícil, costosa e impopular tarea de reubicación de poblaciones que viven en zonas de alto riesgo. Las inversiones requeridas serán cuantiosas pero, sin duda, el costo de no actuar a tiempo será muchísimo mayor.

http://www.reforma.com/editoriales/nacional/565/1128059/default.shtm

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Rafael Pérez Gay

La casa

11 de julio de 2010

Les parecerá extraño, pero en esos días queríamos comprar una casa sin dinero. A veces las personas se proponen cosas imposibles. Transcurría el año de 1992. El mes de septiembre. Encontramos una en la colonia Condesa. Nos entrevistamos con la dueña, una viuda con dos hijos adolescentes, uno bueno y otro malo. Por fuera parecía una casa en ruinas, por dentro también. Yo no quería dar ni un paso en aquel templo del abandono.

-No te fijes, el repellado hace milagros en las falladas y la pintura en los interiores -me dijo  mi mujer.

Me parecía sospechoso que la dueña quisiera deshacerse con urgencia de su casa. Nos enseñó la propiedad. Se encontraba en un estado deplorable. Además había un cuarto cerrado, no lo quería abrir. El pretexto era malísimo: perdí la llave. Así nomás, uno pierde una llave y nunca más entra a un cuarto. Una nube de presagios negros envolvió mi mente. Cierto, soy pesimista y pienso mal de los demás. La reunión transcurrió suave, como la mantequilla en el pan. A la media hora de plática salió el peine: hay un problema con la sucesión testamentaria:

-¿Ya se está arreglando?dijo la dueña viuda.  Firmamos una carta de intención con severas penalidades si alguno de los tratantes daba marcha atrás. Dimos todos nuestros ahorros como adelanto, que no eran muchos: 27 mil pesos, la casa costaba 240 mil.

-Con una mano de gato va a quedar perfecta -dijo mi mujer.

-El optimismo ha ocasionado grandes catástrofes -le respondí.

Esa noche, en la madrugada, regresé a la vigilia con un ataque de angustia. Hablé en la oscuridad:

-Somos unos irresponsables. ¿De dónde vamos a sacar el dinero para pagar?

En la mañana iniciamos la estrategia: jugarnos el destino en un crédito. En el banco nos dijeron que no éramos sujetos de préstamo. Salimos abatidos del banco, pateé mi autoestima con fuerza.  Se acercaba la fecha del día de pago y nos faltaba casi la mitad. Dije una frase de personaje de Balzac:

-Perderemos el dinero.

Me emborracho de tristeza.

Alguien nos da una idea genial:

-Pidan a sus mejores amigos y amigas, de a diez mil por choya.

No sabía si teníamos tantos amigos ingenuos. Llegamos apenas librando al despacho del licenciado Santamarina. Algo increíble, los amigos nos prestaron. Pagamos. La ex dueña viuda nos dio un beso y las llaves. Estábamos hasta el cuello de deudas. Ya teníamos casa. Me emborracho de felicidad. Necesitábamos un trabajador que fuera multifacético: albañil, electricista, carpintero y psicólogo. Lo encontramos, se llamaba Miguel. Avanzó a pasos agigantados con recursos mínimos.

Abrimos el cuarto cerrado. Escaparon olores fétidos. Había calcetines viejos, un colchón sucio en el suelo, botellas vacías de ron, de cerveza.

-Aquí vivía un perro -dije tapándome la nariz.

Era la habitación del adolescente malo. Miguel tomó cartas en el asunto, en unos días lo transformó.

-Yo nunca había conocido a un genio -me refería a Miguel.

Me emborracho de entusiasmo.

Viene la mudanza. Llené cajas y cajas de fab Roma con libros. La primera noche desperté desorientado. Pregunté en la penumbra:

-¿Dónde estamos?

Han pasado 18 años. Timoteo y su banda fincaron en el camellón que está frente a la casa de usted. Ya lo saben, pero lo repito: lavan coches y se han apropiado de un lugar público. El camellón está hecho un chiquero y el negocio es un éxito sin precedentes. Todo el día lavan coches. Su empresa creció, aquí lo he narrado: se compraron máquinas pulidoras y  dos aspiradoras. Se han comprado un perro. Admiro a Timoteo y su línea de negocio basada en los bajos costos y las altas utilidades.

Los restoranes y los cafés de la Condesa nos han alcanzado. Abrieron una cafetería en la esquina, se llama Chai, y un restorán de gran éxito al que asisten políticos, actores y escritores.

La mamonería en pleno (mi maquina insiste en escribir masonería). El sitio es insufrible y se llama Primos. En la otra esquina se abrió El 10, un restorán de carnes, desde luego argentinas. Nos compramos tapones para los oídos y peleamos cuerpo a cuerpo un lugar para que se estacionen nuestros amigos cuando hacemos una comida.

Lo he pensado bien: la dueña viuda que nos vendió la casa fue una visionaria. La vida en silencio está en otra parte. No sé si pagamos todas nuestras deudas.

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/49003.html

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El torrente del huracán Alex

El repentino embate del feroz caudal de agua arrastró por igual autos, postes, muebles, enseres domésticos, piedra y lodo. Los vecinos de Rincón de Primavera y El Realito en Monterrey no imaginaron tal destrucción.

  • 2010-07-11 | Milenio semanal
Estragos del huracán <i>Alex </i>en la avenida  Constitución junto al puente Atirantado.

Estragos del huracán Alex en la avenida Constitución junto al puente Atirantado. Foto: Tomás Bravo/ Reuters
Estragos del huracán <i>Alex </i>en la avenida  Constitución junto al puente Atirantado.

Estragos del huracán Alex en la avenida Constitución junto al puente Atirantado. Foto: Tomás Bravo/ Reuters

Eran las ocho y el atardecer pronosticaba la pesadilla meteorológica más impactante de las últimas décadas en Nuevo León. La colonia Rincón de la Primavera, reconocida zona residencial del sur de Monterrey parecía confundida ante un fenómeno que la castigaba sin previo aviso. A ras del suelo todo era caos, con autos contorsionados sobre los árboles y aguas arremolinadas que mareaban desde medidores de luz hasta muebles de todos los tamaños.

Al mismo tiempo, pero a varios kilómetros de distancia, la catástrofe y los afectados no descansaban. Apenas había transcurrido media hora y el agua le llegaba hasta el cuello a dos hombres que flotaban en un cuarto de cinco metros cuadrados con el objetivo de rescatar algunas pertenencias. Pero ya todo estaba perdido y el castigado barrio del Realito mostraba la peor cara que el destino suele jugarle a las colonias de menos recursos.

Dos días atrás, el huracán Alex, categoría dos, entró por la costa de Tamaulipas con vientos que promediaban los ciento treinta kilómetros por hora. Los reportes abundaron: inundaciones, cierres de escuelas y cortes de energía que desbarataban las ciudades. También el resto del país lo había sentido; Guerrero, Tabasco y Oaxaca reportaban pérdidas humanas y materiales.

¿Y Nuevo León? Aguardaba en silencio y con más confianza que cautela; las clases suspendidas de forma atinada y con la ciudadanía esperando una tormenta fuerte, aunque dentro de los estándares acostumbrados. Y mientras la capital parecía hipnotizada por los pronósticos televisivos que explicaban con ambigüedad que una ‘depresión tropical’ entraría al Estado, los municipios limítrofes de la región citrícola se inundaban para quedar finalmente incomunicados y ser testigos de la furiosa corriente que avanzaba hacia Monterrey.

AUTOS FLOTANTES

“Me voy a llevar estas cuerdas y el casco, por si las cosas se complican. Por favor, si ven que el agua entra a la cochera acomoden las cosas para que no se mojen”, aconsejó Eduardo a sus compañeros de casa durante el mediodía del jueves. La lluvia no cesaba y entre burlas por la actitud precavida de su amigo, los jóvenes veían el Mundial de futbol.

Al igual que ellos, la mayoría de los residentes de la colonia Rincón de la Primavera aprovechaban la tormenta para descansar con total confianza en un jueves que el gobierno estatal trasformó parcialmente en feriado. Un promedio de tres autos por casa e inmuebles con varios pisos y jardín denotaban el presente de la típica clase media regiomontana, arraigada desde hace décadas en una de los espacios residenciales más codiciados de la capital norteña.

12 mil 361 personas fueron rescatadas y evacuadas; siete mil 642  son atendidas en 53 albergues de 32 municipios.

12 mil 361 personas fueron rescatadas y evacuadas; siete mil 642 son atendidas en 53 albergues de 32 municipios. Foto: Kristian López/ Reuters

Mientras el río La Silla, que colindaba con la vivienda de Fernando Álvarez, llegaba a su límite, los municipios que bordeaban el parque nacional de la Huasteca presenciaban el repentino embate de un feroz caudal que parecía reclamar por derecho natural el eterno lecho seco del emblemático río Santa Catarina.

Los resultados fueron inmediatos y estremecedores. Primero la corriente arrasó con La Feria de San Pedro y con decenas de canchas de pasto sintético de beisbol y futbol. Luego transformó las arraigadas carpas de los puesteros ubicados bajo el puente del Papa en una retorcida postal de fierros y lonas. Nada quedaba a salvo: desapareció el vistoso campo de golf de nueve hoyos y una ciclovía que representaba al último capricho electoral (con un gasto estimado en 200 millones de pesos durante el Forum Universal de las Culturas).

El agua subía y parte de las avenidas principales se comenzaron a dañar como en una película de Hollywood. Atrás quedó la tranquilidad del mediodía. A Fernando y su amigo Romeo el agua les llegaba a media pierna. Lograron salvar algunos muebles mientras sus electrodomésticos se ahogaban sin solución.

El torrente llegó tan rápido que nadie comprendía qué ocurría. Tiempo después se documentaría que las murallas de gran altura de las casas habían formado presas que al romperse propulsaron el caudal del río la Silla, con tanta fuerza que arrastraron todo a su paso e inundaron la mayoría de inmuebles de la colonia.

Las cifras luego demostrarían que las precipitaciones causadas por el actual fenómeno tropical serían mayores que la de sus predecesores más temibles, Gilberto y Wilma, con superficies que superarían con creces los seicientos milímetros o su equivalente en litros, por metro cuadrado.

Peleando contra la corriente los jóvenes lograron entrar a un cuarto y ponerse dos chalecos salvavidas. De las rejas de las cocheras hacia afuera la situación era crítica. Algunos automóviles flotaban y otros avanzaban a 30 kilómetros por hora golpeando postes de luz y rompiendo los medidores de gas. El olor era tan penetrante que ni la lluvia podía disimular el peligro que se sentía en el ambiente.

Minutos después, Fernando y Romeo lograron ingresar a la sala de otra casa, y metros antes de llegar con los rescatistas, el azar les jugaría su última carta: “Iba caminando cuando de repente la tierra me succionó y segundos después me escupió como si me diese otra oportunidad”, recordaría Romeo luego de caer en una alcantarilla que absorbía parte del agua y que había fracasado frente a la resistencia del chaleco salvavidas.

ADIÓS TEJABANES

Doña Yolanda amaneció la mañana del viernes conmovida y triste. Gran parte de su colonia, la 25 de noviembre, mejor conocida como El Realito, fue barrida por el mismo caudal que castigó a Rincón de la Primavera. Al igual que a ellos, árboles, basura y carros se empecinaron en formar una realidad de ciencia ficción. Todo amontonado, lleno de lodo y con tanta destrucción que apabullaba. “La diferencia es que aquí perdimos todo porque nuestras casitas son de lámina. Muchas familias amanecieron sin un hogar y ahora tienen que esperar la ayuda del gobierno en los albergues que se encuentran dispersos en el Estado”.

Con lágrimas a flor de piel, Yolanda recuerda las últimas horas y agradece que sus hijos estén a salvo. “Estábamos en la central de taxis donde tenemos nuestra chamba y vivienda, y el agua nos sorprendió como a todos. Pepe, mi hijo, apenas pudo sacar la televisión mientras el caudal aumentaba y el torrente entraba por las puertas”. Para todos el desastre fue repentino: “en unos minutos el nivel subió casi hasta el techo y sólo mi hijo mayor podía flotar, aunque con muchas limitaciones porque apenas tenía la cabeza sobre la superficie. Si no hubiese dejado a mis dos bebés con sus tíos seguramente estarían muertos”.

Un total de 30 mil 447 viviendas tuvieron algún tipo de daño;  siete mil 738 se encuentran en asentamientos irregulares.

Un total de 30 mil 447 viviendas tuvieron algún tipo de daño; siete mil 738 se encuentran en asentamientos irregulares. Foto: Tomás Bravo/ Reuters

Las palabras son tan duras como la realidad que se percibe. El huracán destruyó quince vados, varios parques, autopistas y más de cuatro mil familias vieron dañado su patrimonio, según los primeros reportes de evaluación en el área metropolitana de Monterrey. Fuera de ella, una veintena de municipios continúan sufriendo las lluvias e inundaciones que de manera secundaria son producidas por el desborde de las diferentes presas del norte del país.

“Recuerdo que con el Gilberto (ciclón que devasto la ciudad en 1988), el agua no había subido tanto en estos barrios que están bajo los niveles del río. Quizás la presa Rompepicos no sirva para nada”, replica un comerciante del Realito con enojo inocultable.

“A diferencia de lo que muchos creen y a pesar de años de críticas por su supuesta inutilidad, la presa construida dentro del cañón de la Huasteca fue capaz de contener 90 millones de metros cúbicos de agua gracias a sus paredes de 60 metros de altura. Si no hubiese sido construida, hoy estaríamos hablando de una catástrofe de magnitudes épicas”, detalló a M Semanal una autoridad de Agua y Drenaje del municipio de Monterrey.

NI PIPAS NI LONCHES

“Aunque entendemos que el municipio puede estar saturado de trabajo, es inadmisible que no estén dando los cuidados básicos en las zonas más damnificadas”, explica Ángel, vecino de la colonia Independencia. “¿Cómo puede ser que en una ciudad como Monterrey nos estemos peleando en los supermercados por una botella de agua potable y que las autoridades no hagan nada al respecto?”

Hasta el momento se confirmó que más de 200 mil usuarios carecen del sistema de agua entubada y que todavía 80 viviendas están afectadas por la falta de energía eléctrica. Con la logística de camiones que trasladan agua (pipas) sobresaturada, las imágenes de vecinos enfrentándose por esporádicas distribuciones que realizan las organizaciones no gubernamentales se encuentran a la orden del día.

Los recursos que recibirá Nuevo León provienen del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), mediante la figura de Apoyos Parciales Inmediatos, que son canalizados a labores como limpieza, habilitación de caminos y reparaciones de emergencia. Por ahora, sólo de manera inicial y urgente, se han solicitado 115 millones de pesos con cargo a la figura de Apoyos Parciales Inmediatos.

Mientras las autoridades hacen público que se reparten paquetes de comida y las visitas a los barrios han sido constantes, las declaraciones de los vecinos afirman lo contrario. “Al día siguiente de la inundación vino una funcionaria del municipio de Guadalupe prometiendo que nos daría un formulario individual y paquetes de ayuda, pero luego pasó el tiempo y todavía la estamos esperando”, explica Eduardo Pérez, vecino de la colonia Contry. “Todos los que hemos estado trabajando con palas en el lodo ahora estamos llenos de ronchas extrañas y expuestos a enfermedades como la difteria. ¿Por qué nadie nos viene a explicar medidas de prevención? ¿Qué ocurrirá si viene otro huracán?”, concluye Eduardo.

Santiago Fourcade

http://www.msemanal.com/node/2650


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