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Archive for 12/07/10

Verónica Murguía

No, gracias

En recuerdo de Carlos Monsiváis

Yo jamás formé parte de la escolta. No me refiero a la escolta armada ésa que, ceñuda y amenazadora, rodea a los poderosos y los ricos en los días que corren. Hablo de la escolta de niños bien portados y estudiosos a los que, en primaria, les tocaba cargar con la bandera los lunes de homenaje.

Iban, me acuerdo perfectamente, de guante blanco, con el pelo aplastado por cantidades fantásticas de gel o jugo de limón, serenos y con las calcetas justo bajo la rodilla. El que llevaba la bandera, además, la traía abrazada y sostenida por una especie de tahalí que pesaba una tonelada. Los demás los vislumbrábamos a través de una niebla de sopor. Soñolientos, bostezábamos hasta que nos chorreaban las lágrimas, con las calcetas alrededor de los tobillos y los pelos parados en todas direcciones. Hacíamos el saludo con las manos flojas y caídas: tomábamos distancia y dábamos vueltecitas: flanco izquierdo, ya, flanco derecho, ya, media vuelta, etcétera. Las maestras, aburridas como ostras, dizque nos vigilaban, aunque no hacía falta. La hora y el tedio de la ceremonia garantizaban nuestra parálisis. Alguno se dormía, otros cuchicheaban, un cochino se sacaba los mocos, una traviesa le jalaba las trenzas a la de enfrente. Los de la escolta ponían cara de angelitos.

Luego cantábamos aquello de: “Se levanta en el mástil mi bandera/ como un sol entre céfiros (unos pajaritos, según la Madre María Rosa) y trinos…”, que terminaba con el trágico “Desde niños sabremos venerarla/ y también por su amor ¡morir!”

Ahora ya le cambiaron el morir por vivir, pero en mi época era así, suicida y patriota. Yo miraba la bandera y pensaba que ni loca me moría por ella. Me quedaba claro que cualquier vida humana era mucho más valiosa que un pedazo de tela, tejido o género, bordado, estampado o milagrosamente manchado.

¿Morirme y dejar de ver a mi abuela por la bandera? De ninguna manera. ¿Por el ayate de Juan Diego? No, no y no. ¿Por el sudario de Turín? Tampoco, y Dios sabría perdonarme. Yo quería vivir, andar en patines, comer ojos de Pancha sopeados en café con leche, tener millones de gatos, ver la televisión (iba en primaria, ni modo) y ninguna bandera me lo iba a impedir. Si los niños de la escolta querían morir por amor a la bandera, seguir el alarmante ejemplo de los Niños Héroes, o de Narciso Mendoza el niño artillero, era asunto de ellos. Igual que los ojos de borrego que ponían cuando izaban la bandera. Nuestras boletas de calificaciones demostraban con amplitud que, los de la escolta y yo, no teníamos nada que ver.

Sigo igual. No soy patriotera. No me interesan la bandera, el himno, o el Grito. Si pierde la selección, me da pena, pero no me quita el sueño. En cambio, me retuerzo de impotencia cuando veo las noticias, me entristecen los miles y miles de muertos y me enoja la raquítica dignidad del gobierno ante la muerte de los mexicanos en la frontera. Soy mexicana. Eso, en este momento, es un asunto muy complicado. El país se deshace, desgarrado por la violencia y la corrupción. Millones de mexicanos vemos, con pavor, cómo la vida diaria se desmorona y no sabemos cómo asegurar el futuro de los más jóvenes.

Tal vez por eso, la sorpresa que anunció Felipe Calderón, es decir los veinte millones de banderas que nos va a regalar a los mexicanos en conmemoración de los aniversarios para que pongamos en las ventanas con “entusiasmo y alegría” me dejó apabullada. El presidente también dijo que “frente a los enemigos de la patria, los mexicanos triunfaremos cobijados en la potencia y señorío de nuestra bandera nacional”. No quiero ser pesimista, pero esto sólo podría ser medianamente cierto si la bandera fuera de Kevlar, el material de los chalecos blindados y tuviera poderes mágicos. Me sentí de nuevo en la primaria, pero ahora en una primaria de pesadilla, tenebrosa y violenta.

No sé cuánto cuesten veinte millones de banderitas. Si a este gasto le añadimos los ya enormes de las conmemoraciones, el esfuerzo de los soldados que van a hacer los paquetes y de los empleados de correos de México que nos los van a entregar, la suma ha de ser enorme.

Mejor hay que pedirle al presidente que no nos menosprecie. Que no nos hable como si fuéramos en primaria. Que por favor asegure nuestras vidas, en lugar de empeñarlas en una guerra mal pensada y peor ejecutada.

Y no quiero ninguna banderita, yo lo que quiero es vivir en paz.

http://www.jornada.unam.mx/2010/07/11/sem-veronica.html

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Plan B | Lydia Cacho

Cuando el futuro nos alcance

Lunes 12 de julio de 2010

Todo parece indicar que ninguna campaña oficial de prevención de adicciones y de violencia del narcotráfico funcionará. Y hay razones para ello. Entre decapitados, elecciones sucias y la nota roja, en México hemos dejado de mirar lo importante. Los discursos moralinos, patrióticos y educativos no funcionan ya ni con las personas adultas, ni adolescentes. Tampoco con las niñas y niños.

La ISCI (International Society for Child Indicators) demostró que los estudios sobre la infancia en América Latina son obsoletos, ni la academia ni los medios hemos sabido consignar cómo se vive en realidad la infancia en México y qué impacto tienen esas vivencias para la vida adulta. Es decir, cómo llegamos a convertirnos en un país con altos índices de corrupción individual y social, con los primeros lugares en abuso sexual y pornografía infantil, muerte por malos tratos en la infancia y embarazo adolescente no deseado. ¿Por qué ejercemos o nos sometemos a tanta violencia?

La ISCI propone estudiar a los niños y niñas como expertos de sus propias vidas, para entender qué sucede en la mente de millones menores de 15 años que viven adicciones y violencia como algo normal. Nos urge conocer cuáles son los conceptos que la infancia mexicana tiene sobre su seguridad personal, autoestima, violencia, paz, buena alimentación, integridad física, sexualidad, erotismo, poder y amor. No hacer esta radiografía es tanto como no prever el futuro.

Ante la ineptitud y desinterés de casi todos los legisladores del país, el gobierno federal destruyó la interacción con la sociedad civil que durante décadas se ha dedicado a rescatar, atender y evaluar a la infancia y adolescencia en México. La actual administración federal desarticuló los logros anteriores, y estamos de vuelta en las burocracias estilo priísta: ineficientes, lentas y discriminadoras por razones ideológicas. La modernización del DIF se quedó en demagogia, y de no ser por la Red por los derechos de la Infancia y sus organizaciones civiles no sabríamos sobre esa infancia que pronto conducirá al país: desde la política y las empresas hasta el hogar o la delincuencia.

Hoy, y a diario, dos menores de 14 años mueren por violencia en México. El 56% de las adolescentes entre 15 y 19 años vivirán violencia en el noviazgo. 73 millones de niñas y niños en el mundo tendrán relaciones sexuales forzadas por chicos de su edad y 150 millones de esa edad serán víctimas de tocamientos no deseados. Mientras las políticas de educación sexual y reproductiva no llegan ni a la infancia ni a quien la educa.

Mientras los medios especulan sobre 2012, 5 de cada 100 mujeres entre 15 y 17 años quedará embarazada y 70% será por violación. Seis de cada diez adolescentes no estudiarán secundaria por falta de planteles en todo el país.

Podríamos asegurarnos de que en nuestra comunidad haya una organización que proteja a la infancia. Exigir al DIF rendición de cuentas, a l@ diputad@s políticas efectivas contra la pobreza y la marginación de la infancia. Hablar y posicionarse contra la violencia. Pregunte a los niños y niñas de su comunidad qué país imaginan; ellos, ellas le dirán la verdad. Muy probablemente no nos gusten sus respuestas, pero seguramente son más honestas que las de los adultos.

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/84863.html

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Cómo parar al PRI: manual del usuario

Denise Dresser

Instalación de baterías
* Levantar la cubierta de los regímenes autoritarios a nivel estatal. Asegurarse de que esto se lleve a cabo en sitios donde el abuso de autoridad haya sido la norma.
* Asegurarse de que las baterías correspondan a candidatos conocidos, con fuertes raíces locales, preferiblemente con un perfil más ciudadano, aunque también es posible recurrir a ex priístas de renombre.
* Si el control del aparato anti PRI no funciona inicialmente, checar lo siguiente: las autoridades electorales estatales están coludidas con el gobierno priísta? Los recursos de la campaña del candidato del PRI provienen de la oficina del gobernador? Los medios locales han llegado a “acuerdos” con el equipo del gobernador? El crimen organizado está inyectando recursos a la campaña del candidato oficial del priísmo?

Conectando las antenas
* Colocar las antenas de los electores indecisos e independientes cerca de la campaña del candidato de la coalición PAN-PRD.
* Enchufar el adaptador del voto no ideológico encima del contacto del voto partidista. Importa más promover la alternancia en bastiones históricamente priístas que resucitar los viejos agravios y las diferencias profundas entre panistas y perredistas.
* Conectar la antena del pragmatismo electoral arriba del purismo programático. Esta combinación es capaz de producir victorias electorales en archipiélagos autoritarios del PRI como Puebla, Oaxaca y Sinaloa. Después de haber hecho esta conexión en las elecciones del 2010, es posible pensar en su uso para elecciones futuras.
Cambio de canales
* Pulse los botones ALIANZA PAN-PRD para cambiar los canales priístas acostumbrados. Si desea aumentar el número de canales que será posible cambiar, piense en las posibles alianzas en lugares como el Estado de México.
* Utilice todos los mecanismos necesarios para asegurar que las alianzas se den, ya que en caso contrario la programación priísta se mantendrá, tal y como ocurrió en Veracruz.

Memorización de los canales
* El aparato anti PRI puede memorizar y almacenar todas las prácticas ilegales detectadas a lo largo de la jornada electoral. Además detecta las que se usan con más frecuencia. La lista debe ser elaborada y diseminada de la manera más amplia posible con el objetivo de adiestrar a las fuerzas aliancistas que se preparan para la próxima elección.
* Si desea ver una descripción más detallada de cada función, consulte las transcripciones de las conversaciones grabadas de Ulises Ruiz, Fidel Herrera y Mario Marín.

Ajuste del volumen
* Pulse los botones Vol. + a lo largo de la campaña para asegurar que organizaciones como Alianza Cívica y los medios nacionales den resonancia y visibilidad a las irregularidades detectadas a lo largo de las campañas.
* Para subir el volumen gire la rueda hacia las conversaciones grabadas de actividades obviamente ilegales perpetradas por prominentes políticos del PRI.
* Puede interrumpir el sonido de los nefastos discursos de Beatriz Paredes en cualquier momento pulsando el botón MUTE. Uso del botón TOOLS
* Se debe usar el botón TOOLS para seleccionar rápidamente las funciones que se pueden usar para confeccionar la alianza PANPRD en el Estado de México.
* Al apretar el botón TOOLS, aparece el menú HERRAMIENTAS. Allí aparece una lista de todo aquello que debe ser utilizado en una campaña en contra de Enrique Peña Nieto, incluyendo la fortuna —nunca debidamente explicada— de Arturo Montiel, la falta del debido proceso en los procesos judiciales en Atenco, el caso de Paulette, los femenicidios, el incremento de la inseguridad y la presencia del crimen organizado en el estado.

Configuración del mando
* Una vez configurada la estrategia de las alianzas PAN-PRD, es capaz de funcionar en modos diferentes, en latitudes distintas, con candidatos inusuales. Queda claro que si no se alían, el PAN y el PRD no tienen la fuerza necesaria como partidos separados para ser competitivos ante un PRI que resurge.
* Para que la práctica de las alianzas cobre fuerza en el futuro será necesario contener a las voces en ambos partidos —como Fernando Gómez Mont, AMLO y Vicente Fox— que las han descalificado, a pesar de sus buenos resultados.
* Pulse el botón MUTE en esos casos.
* Mediante una campaña bien pensada e inteligente introduzca la idea de las alianzas a nivel nacional y pulse el botón POWER para encender el motor.
* El motor deberá encenderse si el mando está correctamente configurado e incluye el planteamiento de estrategias de gobierno que vayan más allá de la agenda anti PRI.
* Pulse el botón SET para las elecciones presidenciales del 2012.

Cambio del formato de la imagen
* Las alianzas PAN-PRD pueden seleccionar el tipo de imagen que mejor cumpla con los requisitos de desalojar al PRI, pero también deberán contribuir al fortalecimiento de la democracia en los estados.
* Será imperativo evitar la reproducción de prácticas clientelares, patrimoniales y corporativas durante su paso por el poder. También será crucial sobremontar las divisiones internas que llevaron a la derrota de panistas y perredistas en otros lugares donde fueron gobierno.

Prendiendo el aparato anti PRI
* Presione las palabras PODER CIUDADANO.
* Presione en el Menú las palabras HARTAZGO, IMPUNIDAD, CINISMO, CARRO COMPLETO.
* Pulse el botón ENTER; si la coalición opositora logra mantener el entusiasmo, la unidad y la determinación, la ventana del “pinche poder” —como le llamó Ulises Ruiz— del PRI desparecerá de la pantalla o, al menos, el tamaño de la ventana se volverá más pequeña. El regreso del PRI a Los Pinos resultará posible mas no imparable.

Visualización de los menús
* Con el aparato de la democracia encendido, pulse el MENU. En el lado izquierdo hay los íconos: “democracia secuestrada”, “democracia disfuncional”, “democracia sitiada” que los nuevos gobiernos aliancistas en los estados deben liberar. Asegurarse de que en la lista de los candidatos ganadores como Gabino Cué y Javier Moreno Valle, aparezcan las opciones “buen gobierno”, “transparencia” y “rendición de cuentas”.
* Para ir a un menú superior, gire la rueda en favor de la ciudadanía.

Visualización de la pantalla
* La pantalla identifica el canal actual. Pulse el botón DEMOCRACIA y su aparato visualizará el canal futuro, junto con el tipo de políticas públicas, el nivel de participación ciudadana y los cambios en la forma de hacer y entender a la política para llegar hasta allí.
* Pulse el botón ADIÓS CACIQUES y celebre la victoria que muchos ciudadanos mexicanos pueden y deben hacer suya.

http://www.vanguardia.com.mx/comopararalprimanualdelusuario-519288-columna.html

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Gallo mudo

Agua de azar

Jorge F. Hernández

2010-07-08•Cultura

Tiene razón Antonio Muñoz Molina cuando afirma que “el escritor, en una democracia, es un ciudadano idéntico a otros, y en virtud de esa ciudadanía participa a veces en debates o en la defensa de causas a las que puede servir con su activismo personal o con la herramienta que mejor conoce, el idioma”. Lo escribió con motivo de que la muerte de Saramago o Monsiváis, dolores íntimos y lutos privados, se convirtieron —como suele suceder— en “duelo público exagerado por la intromisión de cargos políticos que se apresuran a hacer acto de presencia con sus coches oficiales y sus aparatosos protocolos” y habría que agregar el penoso desfile mexica, variopinto, donde hipócritas o envidiosos por igual destilaban dizque elogios a Monsi disfrazados de Yoísmo: yo lo conocí desde niño, yo le enseñé a ver pinturas, yo le aconsejé quién sabe qué, yo lo leo todos los días… Pocos se concentraron en aludir a sus párrafos, aforismos, axiomas o títulos y muchos prefirieron hablar a media voz (engolada, por supuesto) con la mirada al vacío y mucha mentira en la saliva. El propio Muñoz Molina subraya que “viendo su ataúd cubierto con la pertinente bandera sobre un gran catafalco y custodiado por uniformes me acordé del hombre sigiloso e irónico al que sólo conocí brevemente y me pareció que tanta pompa lo habría incomodado, le habría inspirado con seguridad algún brote de ese humorismo negro que él admiraba tanto en el cine de Buñuel”. Quizá por eso no hablan los gatos y sólo ellos, en su felina habilidad, pueden ahora leer la crónica hilarante donde el propio Monsi se mofa de sus funerales y subraya lo que es de veras: “La literatura pertenece al reino de lo más privado, y las multitudes siempre son invisibles en ella, porque las componen lectores que raramente se encontrarían entre sí, aislados en el espacio y a lo largo del tiempo”.

Dicho lo anterior, hoy lloro la muerte de Armando Jiménez, cronista extraoficial de la Ciudad de México, biógrado de tugurios, antros, burdeles y todos los lugares de rompe y rasga. Habiendo nacido en 1917 en Piedras Negras, Coahuila, Jiménez se fue hace unos días con un palmarés envidiable: somos miles de lectores quienes le quedamos en deuda por su incansable labor de gambusino del albur y del doble sentido, todos los giros posibles que tienen las palabras y somos miles de lectores quienes celebramos hoy en silencio que su magna obra Picardía mexicana, sea una de las más leídas de la lengua castellana, con más de 143 ediciones y más de cuatro millones de ejemplares vendidos, prologada por tres premios Nobel: Octavio Paz, Camilo José Cela, Gabriel García Márquez (en la subedición de Dichos y refranes…); saludada en tinta por Alfonso Reyes, Pablo Neruda y memorizada desde las escuelas por miles de lectores que allí hemos abrevado del bello arte de entender los dibujos obscenos de las letrinas, los nombres enrevesados que encierran el retruécano engañoso, los versos de las ánimas chocarreras, la sagrada Biblia del habla popular, las mentadas en los callejones, los gritos de la tribuna.

Armando Jiménez era ingeniero de estudios, pero cronista ambulante y detector de la temperatura emocional de todos los anónimos en la práctica. Era bueno para la contestación instantánea y el tour de los pulques, la panorámica de los tequilas, las bailarinas gordas y los peladitos de bigote ralo, pantalón caído y pocas monedas en el bolsillo. Armando Jiménez Farías llegó a ser considerado el humorista más destacado de América Latina en el libro 3,000 años de humor publicado en España en 1969 y desde entonces mantuvo el difícil y sano malabarismo de registrar todas las vulgaridades posibles sin ser un escritor vulgar, midiendo el ingenio de los holgazanes sin descansar él mismo ni un solo día en su afán por clonar en papel las pintas de las bardas y el tonito de los barrios.

Jiménez murió en Chiapas y a nadie se le ocurre clamar qué haremos sin él, pues nos queda claro que los beneficios de sus libros se han impregnado como afán en sus lectores: quien lo lee se vuelve adicto a la detección de las erratas, no con el afán académico del pontificador, sino con la carcajada abierta de quien no se duele ante folclóricos lenguajes, enredados albures que harían reír al propio Quevedo de hace siglos y que ponen en su sitio a intelectuales mamones de hoy en día, tanto como a los engreídos políticos y poderosos empresarios que la pasan metiendo la pata en sus propias fauces. Visto el duelo de esta manera no es extraño que Monisváis se haya adelantado tan sólo unos días en el viaje donde ahora lo acompaña otro cronista digno de su museo, habitante a su vez de los cómics entrañables que habitan la Ciudad de México, íntimo paralelo del desparpajo… y, por eso, hoy no se escucha el canto del Gallito, mudo, sin pico y pies, que miramos con disimulo.

Que otros se claven en la retórica falsa donde fingen la voz y prosa. A los miles de deudos de Armando Jiménez nos queda rendirle honores leyéndolo, con música de Chava Flores al fondo. Leer a los escritores que nos dieron prosa sin prisas y conocimiento con humor del bueno, que no con pastelazos falsos de chistoretes hirientes. Leer a los escritores que pusieron en el mismo estante la “alta cultura” con la vox pópuli, hombres de carne y hueso que comían lo mismo con manteles que parados a la orilla de las calles; testigos de las mentiras de los discursos oficiales, tanto como las verdades del vecindario. Leer a los escritores que salvan de la amnesia de los tiempos los nombres y las vidas de los anónimos… prosa viva que cambia de sentido según el juego emocional de los instantes y no tanto por las páginas de los diccionarios… prosa viva, de todos los colores, como óleos de los pintores del estanquillo, como plumas de un gallo de pelea… prosa viva de los escritores que, en realidad, nunca se van aunque hoy lloramos de veras su muerte. Yo no soy poeta ni en el aire las compongo, pero confirmo en esta lluvia tanto luto falso, tanta mentira en los que ni leyeron a los ahora ausentes, que no puedo cerrar este párrafos sin mofarme de su tongo. Así las cosas, ante un mamón o mentiroso no queda de otra que decirle “¡Mientes!”, subrayando con inmenso respeto que a los cronistas de a de veras hasta la Calavera les pela los dientes.

jfhdz@yahoo.com

http://impreso.milenio.com/node/8796152


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