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Archive for 28/07/10

Sakineh Mohammadi Ashtiani

Arnoldo Kraus

Sakineh Mohammadi Ashtiani es el nombre de una mujer iraní de 43 años. Su fotografía se puede observar en muchos periódicos. Las razones por las que se habla de ella no son buenas. Son funestas. Hace pocos días fue condenada a morir lapidada. Morir por apedreamiento, de acuerdo con algunas de las reglas más turbias del régimen iraní exige una muerte lenta. Salvo la cabeza, se entierra todo el cuerpo de la víctima; a partir de esa maniobra los ejecutores lanzan piedras de tamaño mediano contra la cabeza: las pequeñas no destrozan el cráneo y las grandes producen el final demasiado rápido.

Por ahora, escribo el 19 de julio, las autoridades iraníes han anunciado la suspensión temporal de la lapidación sin aclarar cuál será el futuro de Sakineh. De acuerdo con la prensa, con tal de acallar los reclamos internacionales, podría ser ahorcada o ejecutada por otro medio –o lapidada posteriormente. Leo en el periódico: Después de la llegada a la presidencia de Mahmud Ahmadineyad, en 2005, el nuevo clima alentó que volvieran a aplicarse las sentencias de lapidación. Ante la barbarie es obligatorio recordar lo que sucedió en las últimas elecciones en Irán; ante la impunidad es también obligatorio rememorar cómo fue, durante las últimas elecciones, asesinada Neda por la milicia de Ahmadineyad (en YouTube se pueden observar dos videos sobre Neda, For Neda).

No se sabe cuántas personas han sido lapidadas en los últimos años. Lo que sí se sabe es que Irán, junto con China, son las naciones líderes, de acuerdo con Amnistía Internacional y a Human Rights Watch en aplicar la pena de muerte. Leo otra vez en la prensa: “Irán encabeza a los países islámicos que justifican que la sharia y el papel de la familia son más importantes que los derechos humanos definidos por Occidente sin atender al sexo, la religión o el origen; además, a diferencia de los países occidentales, en Irán la legislación nacional prevalece sobre la internacional.

Aunque la información difiere, junto con Sakineh, hay entre 11 y 24 personas aguardando en el corredor de la lapidación. De acuerdo con los expertos no es posible conocer el número exacto de las víctimas que fallecen por esa vía, no sólo porque el gobierno no lo publicita, sino porque los familiares de la víctima prefieren mantener silencio por vergüenza y por temor.

El caso de Sakineh es de suma importancia. Si la presión internacional difiere su ejecución sus compañeros de infortunio podrían también ser perdonados. En este contexto, aunque son de gran valor las firmas contra la ejecución de la premio Nobel Shirin Ebadi, de artistas como Sting, Caetano Veloso, Michael Douglas o del ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, así como de otras personalidades, el pronunciamiento de los amigos de Ahmadineyad es urgente. Hugo Chávez, Lula Da Silva y Recep Tayyip Erdogan han mostrado en fechas muy recientes su simpatía hacia el régimen iraní. Bien harían en hablar con las autoridades de ese país; de no ser eso factible, cualquier manifiesto de los amigos del líder iraní contra el apedreamiento sería esencial.

La historia de Sakineh es similar a la de otras mujeres. Su crimen, de acuerdo con las autoridades iraníes, fue haber mantenido una relación ilícita contra el presunto asesino de su marido. Sakineh ha negado reiteradamente esa acusación; sus hijos también afirman que es inocente. Observar su rostro y leer las razones por las cuáles se le culpa son razón suficiente para comprometerse. Por fortuna, diversas organizaciones de derechos humanos se han movilizado para salvar su vida (http://freesakineh.org).

Sin ningún afán histriónico invito –y me invito– al lector a imaginar la escena, a intentar trasladarse al sitio donde podría ser enterrada, salvo la cabeza, el cuerpo de la víctima. Lo insto a instalarse en la celda con la sentenciada que aguarda la ejecución por apedreamiento y lo conmino a mirar a los familiares. Lo comulgo a pensar en la secuencia de la lapidación, desde el traslado de la prisión hasta el sitio del crimen; desde la historia familiar hasta la historia de los verdugos. Lo invito a compartir los gritos, el dolor, la sangre que corre, el rostro destrozado, la boca macerada, las órbitas vacías, las suplicas, la muerte, la muerte lenta, la muerte que tarda tanto en llegar. Incapaz de ponerme en el lugar del otro concluyo: Ser la apedreada rebasa los límites del lenguaje y del mal.

He escrito en más de una ocasión la cita siguiente. En Los hermanos Karamazov, Dostoievski dijo: Todos somos culpables de todo, y de todo ante todos y yo más que todos. Esa frase plantea el problema de la responsabilidad y de la culpabilidad. Habla también del silencio y de la ignorancia. La barbarie de la ignorancia sólo encuentra parangón en la barbarie del silencio. La frontera entre ambas es muy tenue. Aborrezco más el silencio que la ignorancia. El ser humano suele escudarse en su ignorancia y suele refugiarse en escondites diseñados ad hoc: no sabía. Ninguna persona informada puede decir que no sabía acerca de Sakineh. Sus fotos recorren el mundo.

http://www.jornada.unam.mx/2010/07/21/index.php?section=opinion&article=022a2pol

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DICTAMEN OFICIAL DE URBANIZACIÓN

Expertos decidirán si UG apoya dignificación

Por: Martín Fuentes, Miércoles, 28 de Julio de 2010
Aunque la propuesta de integrarse al fideicomiso encargado del proyecto sorprendió al rector general, aseguró que sólo recibió un borrador y no el plan completo

Para la conformación del fideicomiso que estará al frente de la dignificación del Cerro del Hormiguero sobre el que se celebra la fiesta de la cueva, la Universidad de Guanajuato primero tomará la opinión de expertos antes de dar su apoyo total al proyecto, refirió el rector general, Arturo Lara López.

Dijo también que la institución ya recibió un borrador del acta constitutiva del fideicomiso, pero no el proyecto, que es lo más importante para que la UG pueda definir la pertinencia de participar o no en función de sus atribuciones.

En tanto, el borrador fue turnado por la Dirección Jurídica del municipio y lo está analizando el Jurídico de la UG, pero subrayó que “lo que es importante, más que eso que es un instrumento jurídico, es el proyecto que se realizaría en ese lugar”.

En ese sentido, precisó que el propósito de conocer primero el proyecto, es para “tener la opinión de los expertos de la universidad sobre el mismo y saber con precisión cuál sería la aportación de la institución”.

Subrayó que cuando la UG se compromete lo hace en el ámbito institucional, y enfatizó que para tomar una decisión considerará la opinión de voces calificadas de miembros de la comunidad universitaria para que él, como rector General, elabore su propio juicio.

Insistió en que la UG “tiene que ser objetiva en esos aspectos”, y que él, con la responsabilidad de representarla, “obviamente lo tenemos que realizar en los términos más objetivos posibles”.

Lara López también fue cuestionado respecto a si respaldar o no el proyecto para dignificar una zona del Hormiguero donde se lleva a cabo la tradicional fiesta de La Cueva dependerá de su viabilidad.

“No es que respalde o no, creo que el término respaldar no sería el que usaría, simplemente participaría o no en función de las atribuciones que tiene la propia universidad”, respondió.

Al pedirle su opinión sobre la intención de “dignificar” el cerro del Hormiguero, aun cuando no tenga todavía el proyecto, afirmó que la UG, “por su esencia social, siempre tiene la mejor voluntad de apoyar iniciativas que provengan del gobierno municipal, máxime de un Ayuntamiento colegiado que representa a los ciudadanos”, aunque aclaró que tiene que revisar “cuáles son las funciones que son apropiadas para una obra como ésta, pues (para) poder definir la pertinencia de participar y en qué aspectos”, abundó.

Sí habrá impacto: Semarnat

Aunque el cambio de uso de suelo en terrenos aledaños a La Bufa y el cerro del Hormiguero y los proyectos de urbanización no han llegado a la representación estatal de la Semarnat, para solicitar un estudio de impacto ambiental, el delegado, Francisco Javier Camarena Juárez, mencionó que en caso de avanzar las negociaciones en el ayuntamiento, el siguiente paso deberá ser la autorización federal.

Sin embargo consideró que cualquier obra que se realice en la zona tiende a ser susceptible de impacto ambiental y a modificar el ecosistema que en esa región vive.

RECUENTO

Un suelo que deja de ser de preservación ecológica:

  • El 13 de julio pasado, el ayuntamiento en pleno autorizó el cambio de uso de suelo de 38 hectáreas de terreno ubicadas en las faldas de los cerros de Los Picachos, propiedad de Alejandro Marcocchio Rodríguez, dueño la constructora Azacan.
  • Con la aprobación se abre la posibilidad de urbanización en la zona.
  • El predio, hasta entonces se consideraba área de preservación ecológica, según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) vigente desde 1994.
  • El dictamen que permite el cambio de uso de suelo fue aprobado con el voto de los regidores del PRI, PAN y PRD.
  • Votaron en contra Israel Cabrera, el regidor del PVEM, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y su compañera de partido Carmen Ortega.
  • Aunque no existen aún proyectos específicos, está la posibilidad de que en 19.3 hectáreas se construyan 893 viviendas de 160 metros cuadrados.
  • En 7.3 hectáreas se pretende la construcción de un hotel y servicios complementarios.
  • 5.59 hectáreas se destinarán a comercio y servicios de intensidad baja y media.
  • 6.05 hectáreas se destinarán a equipamiento urbano.
  • La superficie total del predio es de 47.4 hectáreas, sólo se cambió el uso de suelo a 38.
  • Las 9 hectáreas faltantes no requieren cambio de uso de suelo, serán donadas para que ahí se construya un parque urbano, cuyo fin es la celebración de la fiesta de la Cueva.
  • Los terrenos donde se lleva a cabo la fiesta de la Cueva y San Ignacio, no corren ningún riesgo de urbanización, pues se ubican en el cerro del Hormiguero y no forman parte de los terrenos a los que se modificó el uso de suelo.

http://correo-gto.com.mx/notas.asp?id=174312

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“¿Sabes lo que es la justicia, presidente?”
Sabina Berman

MÉXICO, D.F., 27 de julio.- La pregunta la hace Patricia Duarte. La ocasión es la cita del presidente Calderón con los padres de los niños muertos y lesionados en el incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora. La época es ésta que vivimos, en la que la gente se ha venido a creer que tiene derechos. Que los derechos que la Constitución les otorga pueden bajarse de la letra y volverse con su uso reales. Usándola, extendiendo su alcance, la Ley cumplirá por fin su promesa, aplazada tantas veces durante nuestra historia: igualarnos a todos.

Precondición de una democracia efectiva: que el demos, el pueblo, y el cratos, el poder, estén ligados, a diario, en cada transacción, por la Ley. Por eso el tuteo de la ciudadana al poderoso.

“¿Sabes lo que es la Justicia, presidente?”

Y es que no es seguro que lo sepa, a pesar de ser abogado. En un caso emblemático de esta lucha de la gente por tener Ley, y en otro caso emblemático también, y en el siguiente otra vez, Felipe Calderón ha caminado del lado contrario de los muchos para proteger a sus allegados, unos pocos.

Es el caso de los estudiantes del Tec de Monterrey, muertos en el fuego cruzado del Ejército con criminales y luego disfrazados de sicarios. Para proteger al Ejército el presidente inculpó en una declaración a los muchachos y la madre de uno de ellos se lo reclamó desde la multitud. “Mi hijo no es un maleante”, dijo al micrófono, tensa la voz por la rabia.

Es el caso de la familia Almanza Salazar, cuya camioneta fue baleada por un retén de soldados probablemente drogados. Dos niños murieron, Bryan y Martín, de nueve y seis años, y el presidente por boca de su secretario de Gobernación pidió a los ciudadanos que “no fueran tontos útiles” del crimen. La joven madre, de 25 años, se lo dijo en corto, en una visita a Los Pinos: “Esto no se me va a olvidar, presidente. No se me puede olvidar. Mis hijos también tienen derechos humanos.”

Agréguese la terquedad con que el presidente ha impulsado la agenda de un grupito panista para restringir los derechos de las minorías del país. De Los Pinos partió la orden para que 100% de los panistas vetaran en 18 estados del país el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad. De Los Pinos igual salió la consigna de que los panistas de la Asamblea del DF vetaran el derecho de las parejas gays de casarse y de adoptar hijos. Y de Los Pinos sale ahora la orden de que la PGR prolongue en la Suprema Corte el esfuerzo para vetar estos derechos recién adquiridos.

Y desde luego fue el presidente quien hace cuatro meses delegó en su secretario de Gobernación el trabajo indigno de presionar a la Suprema Corte de Justicia para que no la hiciera, la Justicia, en el caso de los niños muertos en el incendio de la Guardería ABC. Es consabido: por salvar a dos de sus funcionarios y a los dueños de la guardería, el presidente presionó a la Corte para que se retractara de su primera intención de exceder sus funciones usuales –esas funciones usuales en una dictablanda– y se declarara “no capacitada para señalar responsables” hacia arriba, hacia los poderosos –como corresponde en una democracia, donde la Justicia debe operar autónoma, tanto hacia arriba como hacia abajo–.

Cuatro meses después de la declaración de discapacidad de la Suprema (sic) Corte de Justicia (sic sic), el presidente se apersona ante los deudos de los niños muertos para lo que los priistas vienen llamando desde hace un siglo “operación cicatriz”. Amén de que ha pasado tiempo, se ha amistado con los padres menos belicosos, y confía que ellos impongan el tono de resignación a la reunión.

“Les daremos”, dice varias veces el presidente en su anuncio. “Recibirán”, dice otras tantas. “Serán ayudados”. “Estos apoyos que repartiremos”. Becas vitalicias, un fideicomiso, un hospital flamante, ayuda sicológica: maíz para los pollos, llamaban los priistas al reguero de regalos baratos al vulgo. Primero los paleas, luego los maiceas.

Pero si el presidente se piensa a sí mismo como a un dictador –sexenal– filantrópico, creyendo que al menos la gente de México no se ha enterado que ya no puede serlo, la gente se le encabrita, porque ya no quiere filantropía, quiere Ley, quiere hacer valer sus derechos y –esto es lo más novedoso– tiene los recursos para hacerse escuchar. En lo que es una reunión a puerta cerrada, vetada a la prensa, Patricia Duarte, maestra de educación preescolar, toma el micrófono mientras la videa otro padre con el teléfono celular que ella misma ha introducido a la reunión. Ellos mismos subirán sus palabras al Facebook y saben que las retomarán los medios de comunicación nacionales y saben que tendrán eco, porque la pregunta que formula Patricia Duarte es la de una generación de ciudadanos preparada para una democracia que los políticos se empeñan en no dejar suceder.

“¿Sabes lo que es la Justicia, presidente?”

Esto que hacen, exigir que la Ley mande y no los políticos en turno, “es una revolución ciudadana”, han declarado los padres de la Guardería ABC. Lo es. Una revolución incipiente que ya rebasa al presidente y a la clase política entera, incluso a los opinadores profesionales.

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/81769

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