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Archive for 31 marzo 2017

Descomposición generalizada

 

La captura de quien hasta ayer era fiscal general de Nayarit, Édgar Veytia, ocurrida en San Diego, California, por su posible participación en tráfico de drogas, es un signo alarmante y exasperante de la descomposición de varios gobiernos estatales, de su proclividad a involucrarse en actividades de delincuencia organizada y del vacío institucional que permite a los Ejecutivos locales comportarse al margen de toda legalidad.

Es pertinente señalar que ante la detención de Veytia ninguna autoridad nacional puede llamarse a sorpresa, habida cuenta de la fama pública del ahora ex funcionario como perpetrador de toda suerte de atropellos y arbitrariedades, y como cómplice de grupos delictivos que operan en Nayarit. La ausencia de denuncias formales en su contra se explica por el terror que el fiscal suscitaba en la población del estado; su impunidad, por el empecinado respaldo que le prodigó en todo momento el gobernador saliente, Roberto Sandoval, quien llegó a referirse a Veytia como el mejor funcionario del año, como parte fundamental de la seguridad de Nayarit y como el hombre que había devuelto la paz a la entidad tras una oleada de violencia criminal registrada en los peores momentos de la absurda y mortífera guerra impuesta por Felipe Calderón en todo el país.

Otros ejemplos lamentables de lo que no puede llamarse sino ruptura del estado de derecho en diversas entidades es la situación de Javier Duarte Ochoa y César Duarte Jáquez, ex gobernadores de Chihuahua y Veracruz, respectivamente, y ambos prófugos de la justicia, acusados por actos de corrupción que dejaron a ambos estados en una grave crisis financiera.

Otro ejemplo de la descomposición imperante en las esferas políticas es el desfiguro perpetrado por la bancada priísta de la Cámara de Diputados, la cual cobijó durante más de un día al ex director de Adquisiciones de Duarte Jáquez, Antonio Tarín, el cual contaba con una orden de aprehensión por presunto desvío de 300 millones de pesos y quien pretende tomar posesión de la curul dejada por Carlos Hermosillo, quien falleció la semana pasada en un accidente. Suplente del legislador difunto, Tarín busca asegurarse la impunidad mediante la toma de protesta como diputado federal, lo que le otorgaría fuero, pero resulta asombroso, por decir lo menos, que la fracción priísta en San Lázaro lo haya ayudado a evadir la acción de la justicia cobijándolo en el recinto legislativo –al que, por ser un edificio federal, no tiene acceso la policía chihuahuense– en tanto el ex colaborador de Duarte Jáquez obtenía un amparo.

Por añadidura, el juez Anuar González Hemadi (juzgado tercero de distrito, en Veracruz) fue suspendido ayer por el Consejo de la Judicatura Federal tras el escándalo desatado por la decisión del magistrado de otorgar un amparo a Diego Cruz, uno de los integrantes del grupo conocido como Los Porkys de Costa de Oro, acusados por las agresiones sexuales a una menor en enero de 2015. En su fallo, González Hemadi sostiene, tras reconocer que la joven fue sujeta a tocamientos y roces por parte de Cruz, que la acusación de abuso no se sostiene porque no hubo el elemento intencional de satisfacer un deseo sexual.

Por desgracia, epsiodios como los referidos no son excepcionales en la vida institucional de los estados ni en la de la Federación y refieren los graves quebrantos al estado de derecho cometidos por autoridades de los tres poderes. No sorprende que en tales circunstancias la gobernabilidad del país se encuentre cada vez más acotada.

http://www.jornada.unam.mx/2017/03/30/edito

 

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Honor al asno

Juan Villoro

31 de marzo 2017

06:43

Hay quienes le rezan a San Antonio para encontrar objetos perdidos y quienes disponen de un pariente más eficaz que el santo. No me refiero a la vulgar necesidad de hallar las llaves del coche, sino a la recuperación de los datos esenciales de la tribu. En mi familia, ese papel lo desempeña mi primo Ernesto Cabrera, capaz de detallar las circunstancias en que la abuela fue asaltada por la Banda del Automóvil Gris.

Nacido en San Luis Potosí y formado como arquitecto en la Universidad Iberoamericana, donde también impartió clases y tuvo alumnos ahora célebres, como Enrique Norten, Ernesto encontró en la austera elegancia de Barragán un vínculo entre la modernidad y las formas rústicas de las haciendas que había recorrido desde niño con nuestro tío Octaviano Cabrera Ipiña, historiador y arqueólogo aficionado que escribió la primera monografía sobre Real de Catorce e inició las exploraciones de la zona arqueológica de El Cóporo.

Con el tiempo, se adentró en el estudio de los cuexcomates, los graneros de la Aridoamérica náhuatl. No es casual que un recolector de datos se haya interesado en esos providentes depósitos. Tampoco, que haya compilado un diccionario del español rural de México. En beneficio de la curiosidad familiar y de aspectos poco estudiados del campo mexicano, Ernesto nació, como diría Derrida, con “fiebre de archivo”. Su mente es una reserva de informaciones que el tiempo vuelve útiles.

Actualmente vive en el casco de la antigua hacienda de Bledos, que conserva la banca donde Calleja se enteró de que los insurgentes habían iniciado su rebelión. Presento al personaje para que se aquilate el mensaje que me envió: “Me enteré de que en Coahuila, los campesinos ya no saben qué hacer con sus burritos, admirables bestias de carga de antaño últimamente sustituidas por pick ups, coches ‘chocolate’ y quadrunners, y que los matan o rematan a quienes se los quieran llevar”. A continuación, recordó el proyecto del tío Octaviano de hacer un monumento a los burros en la Glorieta de la Palma, en Paseo de la Reforma, porque a ellos, más que a nadie, se debe la supervivencia del país. En opinión de mi primo, de haberse consumado, el monumento tendría hoy el valor añadido de servir como “manifestódromo ideal”.

En los años ochenta, Ernesto recorrió las comunidades más pobres de Chiapas y vio con indignación que las mujeres asumían abusivas labores de carga. Con la historiadora Emma Cosío Villegas, ideó un plan para donar burros a esas regiones, pero “todo quedó en el sanador olvido”.

La progresiva desaparición del vehículo esencial del campo mexicano ha sido registrada por Homero Adame en su libro Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano. Al llegar a Sierra Hermosa, Zacatecas, donde hace años prosperó una hacienda, el autor señala que los burros han sido sustituidos por camionetas. Los ganaderos han llegado al extremo de matar burros con el poderoso veneno Fórmula 1080, que está prohibido y cuyo efecto continúa en los animales carroñeros. Al comer burro envenenado, los coyotes también se envenenan. Una imagen del campo mexicano: los zopilotes vuelan en círculo anunciando la muerte sucesiva de burros y coyotes.

El burro sobrelleva la fama de ser un animal tonto con la misma nobleza con que ha llevado atajos de leña. “Pero la verdad es que los burros son bastante listos”, señala Adame: “Conocen bien sus caminos y jamás se pierden. Uno puede echarle la carga a un burro y lo despacha para que vaya a dejarla a un lado; sin tener que guiarlo, el burro sabe a dónde ir”. Además, son meteorólogos. Cuando rebuznan en forma intempestiva, anuncian lluvia o helada, y cuando comen hasta bolsas de plástico tiradas en el monte, anuncian que habrá sequía.

Inmortalizado por Apuleyo, Cervantes, Traven, Rulfo y muchos otros, el burro se extingue sin recibir el tributo que merece como transporte y compañero de la aventura humana. Para paliar esta injusticia, el poeta venezolano Eugenio Montejo escribió “Honor al asno”. Ahí dice: “Honor al asno que lleva al poeta/ a lo largo del mundo,/ aguzando sus largas orejas/ ante todos los versos,/ cualquiera sea la música./ Honor al asno, a su baúl de mariposas,/ donde guarda los golpes de Dios y de los hombres/ y no se queja nunca”.

En un país sin rumbo, nada mejor que celebrar a un animal que sabe a dónde va.

http://www.etcetera.com.mx/articulo/Honor+al+asno/54444

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¡¿Al abordaje?!

¡¿Al abordaje?!

Lorenzo Meyer

Jueves 30 de mar 2017, 9:02am

“Cuadros del PRD lo están abandonando para buscar refugio en Morena. El nuevo partido debe ser cuidadoso en extremo con su política de cooptación, pues algunos de los que dejan la nave perredista pueden no ser náufragos sino piratas” — Lorenzo Meyer

Un barco político está empezando a escorar -el PRD- y algunos de sus ocupantes comienzan a abandonarlo, y no para nadar sino para abordar otro navío que ven prometedor: Morena. Esta operación de abandono y abordaje simultáneos tiene riesgos. Riesgos para quienes hicieron su historia dentro del PRD y ahora lo dejan, para quienes los reciben en Morena y, sobre todo, para quienes ven en el partido forjado por y alrededor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su proyecto, la opción al fracaso que fue la alternancia política encabezada hace 17 años por el PAN y que terminó con el retorno del viejo PRI.

Fracaso. Para una parte muy importante de la sociedad mexicana, incluyendo ya a sectores de la derecha, los principales indicadores del fracaso de los gobiernos de los últimos 35 años son claros. El más evidente es el raquítico crecimiento económico. Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) en 1994 hasta la fecha, el crecimiento del PIB per cápita anual apenas si ha superado el 1 %. La promesa hecha por el neoliberalismo cuando México fue aceptado en la OCDE -un club de países ricos- fue que en poco tiempo seríamos efectivamente uno de ellos. No ha sido el caso. En 1995 el PIB per cápita mexicano era de 7, 411 dólares mientras que el promedio de la OCDE era de 20, 227; en 2015 ese mismo indicador fue de 17, 894 y de 40, 807 dólares respectivamente: ¡un avance de 7.2 % respecto al promedio! A la velocidad a la que vamos habrá que esperar al siglo XXII para llegar a la meta, (https://data.oecd.org/gdp/gross-domestic-product-gdp.htm.).

Otro indicador del fracaso es la inseguridad, la violencia. En 2006, la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes era de 9.6, pero en 2011 había aumentado a 23.5 (sexenio calderonista); después bajó, pero no mucho -17.7 en 2014-, y todo apunta a que ha vuelto a subir. Y las diferencias regionales del fenómeno son sorprendentes, pues en Chihuahua o Guerrero, la tasa de homicidios es tres veces superior el promedio nacional, (México Evalúa, Centro de Análisis de Políticas Públicas, A.C., junio, 2016).

La desigualdad social es una característica histórica de México. Tampoco en este frente se ha avanzado, al contrario. El 1 % de los mexicanos dispone del 43 % de la riqueza del país, (Gerardo Esquivel, “Desigualdad extrema en México”, Oxfam, 2015) y el informe de CEPAL de 2016 nos dice que, en México, a diferencia del grueso de los países latinoamericanos, la pobreza ha aumentado.

Finalmente, otro indicador que apunta en el mismo sentido y que en buena medida es su raíz, es la corrupción ¿Cómo cuantificar este fenómeno del que la opinión pública nacional e internacional es consciente? Transparencia Internacional, midiendo las percepciones, pone a México en el lugar 123 entre un total de 176 países clasificados según su grado de corrupción, (http://www.transparency.org/news/feature/corruption_perceptions_index_2016).

Una Alternativa. Morena nació de la deriva de los líderes y grupos del PRD hacia la comodidad del compromiso con la cultura política del PRI, una cultura que pone el acento en el acceso y el ejercicio del poder en función de la extracción de recursos en beneficio de sus dirigentes y sus clientelas, sin mayor apego a los principios. Es por eso que en esta etapa inicial de la campaña de 2018 se observa con preocupación no solo la desbandada de cuadros y militantes del PRD y de otros partidos menores, sino su migración a la única formación política a la que hoy no se puede culpar del fracaso de la transición y que, a la vez, aparece con posibilidades reales de enfrentar con éxito al PRI y al PAN en las próximas elecciones. Justamente por eso, su dirigencia debería ser particularmente cuidadosa en la aceptación de cuadros de otros partidos. Morena no debe repetir la triste historia de priización de las dos grandes oposiciones fallidas: PAN y PRD, pues ello le acarrearía un gran costo moral y electoral.

AMLO es el corazón de Morena y él ha sido y sigue siendo el objetivo de la campaña de propaganda negativa más exitosa del México contemporáneo: la montada en 2006, tras el fallido intento de su desafuero, y que le colocó el San Benito de “mesías tropical” y “peligro para México”. Esa campaña se ha reactivado y por ahora gira en torno al indefinido concepto de “populista”, pero si los nuevos adherentes de Morena pueden ser presentados como corruptos, la campaña negativa va a tener mejor material para minar las bases de contraste entre el nuevo partido y sus probadamente corruptos adversarios. Y todo eso va a caer en un terreno ya muy abonado por la desconfianza ciudadana, (en 2012 apenas el 12 % de encuestados dijo confiar en los demás, Alejandro Moreno, “Confianza y democracia”, Este País, septiembre 2015, p. 22).

Es claro que la política, la lucha por el poder, se lleva a cabo bajo las reglas del realismo sintetizadas por Maquiavelo. Morena necesita operadores rudos para enfrentar a sus rudísimos adversarios, pero debe ser muy selectiva en la admisión y no dejar que la tomen por asalto los que ya son expertos en asaltos a las arcas y a la credulidad ciudadana. En ese caso, el realismo sin una buena dosis de honestidad probada, podría llevar al naufragio del proyecto alternativo y México ya no merece más fracasos.

http://www.lorenzomeyer.com.mx

agenda_ciudadana@hotmail.com

 

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1326526.al-abordaje.html

 

 

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Mineras canadienses y pueblos indígenas

Los pueblos indígenas se han destacado no sólo por cuidar la naturaleza y el entorno en el que viven, sino por luchar en contra de los depredadores; y en Latinoamérica uno de los principales depredadores, si no es que el mayor, son las empresas mineras canadienses

La Tlacuila

 

Noam Chomsky afirma (en este video) que los pueblos indígenas están salvando al planeta de un desastre ambiental. Se refiere a los activistas indígenas que están luchando por la conservación del medio ambiente y a las comunidades que combaten a las empresas que saquean los recursos naturales, particularmente en América Latina.

Por otro lado, un informe del World Resources Institute publicado recientemente explica que los territorios en manos de indígenas contienen el 80 por ciento de la biodiversidad del planeta y que la mayoría de los bosques se encuentran en tierras comunales. Menciona también que los indígenas y las comunidades locales protegen los ecosistemas, y pone como ejemplo (entre otros) que la deforestación en la Amazonía es 50 % menor en territorios indígenas que en el resto.

Efectivamente son los pueblos indígenas quienes, sobre todo en las últimas décadas, se han destacado no solamente por cuidar la naturaleza y el entorno en el que viven, sino por luchar en contra de los depredadores; y en Latinoamérica uno de los principales depredadores, si no es que el mayor, son las empresas mineras canadienses.
Un estudio publicado por la Universidad de York de Canadá compila información sobre incidentes de violencia y criminalización vinculados con las industrias mineras de dicho país en América Latina del año 2000 al 2015. Documenta 44 asesinatos, 403 personas heridas y 709 casos de criminalización (órdenes de arresto, detenciones, etc.) en 14 países. Aclara que solamente incluye los que se pudieron corroborar mediante más de una fuente y que además existen amenazas de muerte, destrucción de propiedades y desplazamientos forzosos, entre otras formas de violencia generadas por dichas industrias. Afirma que el gobierno canadiense no está afrontando esta situación.

Guatemala y México son los países con mayor violencia registrada; en nuestro país el estudio documentó ocho muertes, dos desapariciones, 14 personas heridas, 83 acusaciones u órdenes de arresto y 35 detenciones. En Guatemala son 12 los muertos y 89 los heridos, además de dos desaparecidos, 11 víctimas de violencia sexual, 23 personas con órdenes de arresto y 71 detenidos.

A estos casos habría que agregar muchísimos más que no han sido denunciados o reportados, o que no se vinculan directamente con las mineras aunque indirectamente tienen que ver con éstas. A la violencia se suman además la contaminación, los incontables daños al medio ambiente y las enfermedades que genera la industria extractiva.

El gobierno de Canadá y su primer ministro Justin Trudeau han ignorado múltiples llamados de Naciones Unidas y de diversas organizaciones que les solicitan tomar medidas en este asunto. Es evidente que sus intereses económicos están muy por encima de su preocupación por el medio ambiente y por los derechos humanos. Al paso que van, no solamente seguirán la violencia y la contaminación sino que, por mucho que luchen los pueblos indígenas, no podrán salvar al mundo del desastre ambiental.

 

@yotlacuila

http://www.animalpolitico.com/blogueros-codices-geek/2017/03/24/mineras-canadienses-pueblos-indigenas/

 

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Cuando miente el presidente

JORGE RAMOS Miércoles 29 de mar 2017, 3:53am

 

E N Estados Unidos hay un presidente que miente mucho. En un par de meses, Donald Trump se ha quedado sin credibilidad – y esto es muy grave porque, cuando realmente necesite que los estadounidenses le crean, ya no sabremos si lo que dice es verdad o mentira.

Trump tiene un largo camino de mentiras. Durante años aseguró que el presidente Barack Obama no había nacido en Estados Unidos. Hasta que, por fin, un buen día dijo públicamente que Obama había nacido en el estado de Hawaii. Trump nunca se disculpa; solo cambia de tema.

Trump mintió también en un tuit en noviembre sobre los supuestos “millones de personas que votaron ilegalmente” en las pasadas elecciones y que le hicieron perder el voto popular. No solo eso: En su primera reunión con líderes del congreso en la Casa Blanca volvió a repetir la mentira, reportó The New York Times, y dijo que de 3 a 5 millones de indocumentados habían votado.

Todo esto es falso, pero Trump cree que al repetir sus mentiras la gente lo va a creer.

Lo que sí está claro es la aversión de Trump por los inmigrantes. Su campaña presidencial comenzó con una gigantesca mentira al decir que los inmigrantes que envía México “traen drogas, traen crimen y son violadores”. Atención: Trump nunca dijo “algunos” o “unos pocos”. Quiso convertir a todos los inmigrantes mexicanos en delincuentes, y eso es totalmente falso. (El 97% de los indocumentados nunca ha cometido un crimen serio, según el Migration Policy Institute.)

La última gran mentira de Trump fue en otros dos tuits. El sábado 4 de marzo escribió en Twitter: “Terrible, me acabo de enterar que Obama ordenó que me espiaran en la Torre Trump …”. Unos 14 minutos más tarde preguntó: “¿Es legal que un presidente espíe antes de una elección? … Qué bajo ha caído”.

No sabemos que estaba pasando esa mañana en el hotel del presidente en Mar-a-Lago, Florida, pero Trump y su celular se convirtieron en una máquina de mentiras. Aparentemente nadie del equipo presidencial se atreve a contradecir al presidente aunque esté equivocado.

La mentira de Trump fue refutado por el director del FBI, James Comey, quien dijo en una audiencia del congreso: “No tengo ninguna información que apoye esos tuits”. Traducción: El principal espía del país salió en televisión nacional a decir que su jefe estaba mal.

Es muy poco presidencial que Trump se levante en la Florida y se ponga a disparar mentiras contra un ex mandatario sin tener ninguna evidencia. Lo menos que le podemos pedir al líder de la principal superpotencia mundial es que corrobore lo que va a decir en Twitter – o que respire unos segundos antes de apretar el botón de envío.

Estos son tiempos muy difíciles. El país está partido por la mitad. Millones no votaron por Trump, y ven con preocupación sus mentiras y sus comentarios racistas.

No entiendo por qué un presidente que quiere cambiar las leyes migratorias y que tiene a un nuevo nominado a la Corte Suprema de Estados Unidos se pone a distraer la atención del país con falsedades.

El principal problema es que nos estamos acostumbrando a las mentiras de Trump. Son tantas y tan seguidas que ya no sorprenden a nadie. Como cuando dijo que los musulmanes estaban celebrando en Nueva Jersey tras los actos terroristas del 9/11, o que el papá del senador Ted Cruz se reunió con el asesino de John F. Kennedy, Lee Harvey Oswald. Absurdo todo.

Pero cuando un presidente miente frecuentemente puede haber graves consecuencias para el país. Hay casos que requieren de absoluta confianza en el líder de una nación. ¿Qué pasaría en caso de un ataque nuclear de Corea del Norte o que se decida iniciar una nueva guerra en Siria? ¿Y si hubiera otro ataque terrorista en Estados Unidos? ¿Podríamos confiar plenamente en el presidente?

Lo más triste de todo es ver a un presidente que miente y luego, cuando lo agarran en la trampa, insistir en su mentira. Parece que Trump vive en un mundo de fantasías creadas por él mismo. “Yo soy el presidente y tú no”, le dijo, como si fuera un niño, a la revista Time en una entrevista.

Trump tiene tanta necesidad de que lo vean como un presidente legítimo que no se da cuenta que sus mentiras y deseos de grandeza sólo lo hacen ver más pequeño y trivial.

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1326185.cuando-miente-el-presidente.html

 

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Frontera norte

SERGIO AGUAYO Miércoles 29 de mar 2017, 3:53am

 

A la memoria de

Martha Pérez Bejarano,

Mexicana excepcional

El gigantesco lindero con los Estados Unidos está en remodelación. Una revisión de su historia y contradicciones da pistas sobre la urgencia de tener un nuevo proyecto de país.

Nos acostumbramos a las fronteras abiertas. Durante siglos era facilísimo cruzar de un país a otro. La metamorfosis empezó en la década de los años noventa del siglo XX. En Washington demócratas y republicanos decidieron recuperar el control de sus fronteras. Simultáneamente, se constituyó una gran coalición binacional para firmar un Tratado de Libre Comercio que modificó de raíz la tesis oficial sobre el papel de los Estados Unidos; la vecindad dejó de ser una amenaza para convertirse en oportunidad. Con el nuevo gobierno estadounidense se revisarán comercio y frontera.

Hay envolturas que reflejan las esencias. Hace unos días el corresponsal de Reforma en Washington, José Díaz Briseño, detalló los requerimientos puestos por Washington a las empresas que quieran hacer propuestas arquitectónicas. El muro que se verá desde México debe imponer respeto, ser “imposible de escalar” y tener una dureza capaz de resistir “ataques o intentos de demolición al menos por una hora”. Visto desde el otro lado, el muro debe tener una apariencia “estética” que nutra la creencia del conservadurismo estadounidense de ser un pueblo excepcional.

La muralla se completa con un incremento de 25 por ciento en el número de vigilantes. El gobierno de Trump asignará fondos para contratar en los próximos años a 15 mil agentes adicionales para la Patrulla Fronteriza y de inmigración. De mantenerse las proporciones actuales, 86 por ciento de los efectivos de estas corporaciones estarán desplegados en la frontera común, 10 en los linderos con Canadá y el resto en las costas.

A Washington no le importa la basura que nos avienta. El producto más nocivo: las armas. En 2014, el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives, ATF) sólo tenía desplegados a 423 agentes para vigilar toda la frontera, 8.3 por ciento de sus 5 cinco mil empleados (cifra aproximada). Este año, por cierto, la ATF no tendrá aumentos. Un informe de 2009 de la Oficina General de Contraloría (General Accounting Office, GAO) pone en blanco y negro la realidad: la “inspección de los vehículos y personas que se dirigen al sur [hacia México] no son prioridad del gobierno de Estados Unidos”.

El documental Clandestino (2016) del español David Beriain relata en tres capítulos la vida al interior del Cartel de Sinaloa. Uno de los segmentos está dedicado al mensajero que lleva unos kilos de cocaína y heroína cuidadosamente escondidos en un vehículo. Pasa la frontera y antes de regresar a México avienta un arsenal en la cajuela; sólo lo cubre con un trapo. El narrador resalta el contraste entre la dificultad de llevar productos ilegales a los Estados Unidos y la facilidad de traerlos a México. Eso mismo encontraron en 2009 los investigadores de la GAO citados anteriormente: a la aduana mexicana no le interesa la búsqueda de “armas ilícitas”.

En verdad es notable la falta de interés del gobierno mexicano por lo que pasa en la frontera. Es ridículo que la Administración General de Aduanas tenga sólo tres mil 267 agentes para un país con 15,423 kilómetros de fronteras marítimas y terrestres. Si a eso añadimos la histórica corrupción aduanera (recordada por Reforma hace unos días) se entiende que la presencia oficial sea testimonial y etérea, como si fuera de algodón.

Es una indiferencia irresponsable si se recuerda que tenemos diez años de guerra y que debería ser prioritario obstruir las arterias por donde recibe su armamento el crimen organizado. Es la confirmación de que la mayor parte de nuestra élite renunció a la defensa de la soberanía. Es un régimen exhausto y ausente, dispuesto a aceptar con resignación lo que dicten en Washington.

Es una situación insostenible en el mediano plazo. Cuando se rediseñe el nuevo proyecto de país, un requisito indispensable será recuperar el control de las fronteras. En la que da a los Estados Unidos ¿cómo deberá ser la muralla capaz de frenar ese contrabando de armas que prolonga la violencia y eleva el costo en sufrimiento y vidas en México?

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1326184.frontera-norte.html

 

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Tumbas masivas

Tumbas masivas

 

Raymundo Riva Palacio

La historia de México de los últimos años está por escribirse. La va a contar la vida y la muerte de cientos de cuerpos que están siendo encontrados en las fosas clandestinas que están brotando por todo el país. Jojutla, en la zona más caliente de Morelos, es la última comunidad donde la tierra empezó a escupir lo que se le atora, y que acentuó la atención mundial luego de los escatológicos hallazgos en Veracruz de las dos últimas semanas. El interés ha sido extremadamente tardío para un fenómeno inexplicable en un país supuestamente en paz, pero que dada su dinámica de violencia, se puede alegar que está inmerso en una guerra civil sui géneris entre múltiples bandos criminales y el gobierno federal.

Un grupo de trabajo privado ha documentado, a partir de fuentes abiertas, que de 2014 a 2016 se localizaron 672 fosas en el país, donde contabilizaron mil 557 cuerpos. Estos cuerpos no están registrados dentro de las estadísticas sobre homicidios que tiene el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública debido, explicaron los autores del reporte, a que en algunos casos se encuentran sólo partes de cuerpos, que no permite determinar el número de personas a las que corresponden.

¿Cuántas personas fueron asesinadas y enterradas en estos cementerios clandestinos que ocupan un segundo corte en la corteza terrestre mexicana? No hay realmente datos confiables que permitan conocer actualmente periodos en los cuales se dieron esos asesinatos, ni la demografía de las personas que fueron tiradas ahí. Tampoco hay información genética que permita comparar los restos de los cuerpos con las bases de datos de personas desaparecidas. Pero el fenómeno es nacional.

Solamente ocho de las 32 entidades del país no tienen fosas clandestinas, o cuando menos conocidas hasta ahora: Ciudad de México, Durango, Hidalgo, Nayarit, Puebla, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán. Del resto, Guerrero es el que ocupa el primer lugar de tan dramática clasificación. Entre enero de 2014 y enero de 2017 se han encontrado 683 cuerpos en estas tumbas clandestinas, que representan 41.5 por ciento del total en el país. Le sigue Veracruz, donde se habían encontrado, hasta hace dos meses, 265 cuerpos; pero con los 304 restos de cuerpos localizados en los últimos 15 días, se duplicó en un parpadeo la aterradora contabilidad. En tercer lugar de esta lista se encuentra Nuevo León, con 99 cuerpos.

No deja de llamar la atención que estos tres estados cambiaron de gobierno en los 18 últimos meses. Aunque no existe un patrón en cuanto al conflicto entre bandas criminales, a las que las autoridades responsabilizan de estos asesinatos, hay algunos vasos comunicantes. En Guerrero luchan de manera más enconada las escisiones del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, que a su vez se separaron del Cártel del Pacífico, que pelea en Nuevo León contra Los Zetas, que a su vez enfrentan al Cártel Jalisco Nueva Generación, que se desdobló hace varios años de los sinaloenses. Pero la duda sobre qué llevó a esas tumbas clandestinas sigue sin poder responderse con precisión. Jorge Winckler, el fiscal de Veracruz, ha dicho, sin evidencia forense, que los restos que han encontrado en el estado pudieron haber sido el resultado de asesinatos de hace varios años.

La explicación de Winckler pudiera tener solidez en estados como Tamaulipas y Michoacán, número cuatro en la lista, con 89 cuerpos encontrados en fosas clandestinas, y Sinaloa, con 66 cuerpos encontrados, o en Jalisco y Morelos, con 49, que son los siguientes estados en la lista. Pero hay entidades como Aguascalientes, que se encuentra en el último lugar de esta tabla, con un solo cuerpo en una fosa clandestina, donde la duda si se trata en efecto de un acto cometido por cárteles o un asunto de índole personal, añade complejidad al entendimiento del fenómeno.

Estados como Guanajuato, con 23 cuerpos en fosas clandestinas, llaman tanto la atención como Colima, donde se han encontrado 19, porque la violencia criminal sólo ha repuntado en el último año, mientras que en entidades como Baja California, Chihuahua y Coahuila, donde se escenificaron algunas de las batallas más sangrientas entre bandas criminales, se descubrieron en ese periodo 39, 33 y 26 cuerpos, respectivamente, que parece un número pequeño para el tipo de guerra que vivieron. Hay entidades con cárteles dominantes donde los hallazgos de cuerpos son bajos, como en Zacatecas y Tabasco, controlados por Los Zetas, con 36 y siete, respectivamente, o Sonora, territorio de los sinaloenses, con 12.

Baja estadística de cuerpos encontrados, como en Puebla y Campeche con tres cada uno, no se comprenden con amplitud dentro de un patrón criminal por el incipiente pero creciente conflicto entre grupos delincuenciales antagónicos, que es lo que sucede en estados como San Luis Potosí y Baja California Sur, con 10 y siete cuerpos, respectivamente, encontrados en fosas clandestinas. Oaxaca y Chiapas, que no tienen pugnas notables entre cárteles, registraron en el periodo cuatro cuerpos cada uno, pero en el Estado de México, duodécimo en la lista, se encontraron 30 cuerpos, pese al control por regiones de las organizaciones criminales.

¿Cómo pudo todo esto pasar en México ante los ojos de todos? “Por muchos años los cárteles de la droga desaparecían a la gente y las autoridades eran complacientes”, explicó el fiscal Winckler durante una reciente entrevista. Aunque no ofreció prueba alguna, como hipótesis de trabajo es la línea de investigación que menos debe descartarse.

Twitter: @rivapa

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/tumbas-masivas.html

 

 

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