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Archive for 20/03/17

Natalicio de don Benito Juárez García

19 de marzo, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Miguel Ángel Martínez Ruiz

Al cumplirse un aniversario más del nacimiento de este héroe inmortal, es oportuno recordar algunos de sus grandes méritos. Los liberales mexicanos del siglo XIX integraron una de las generaciones más brillantes que ha tenido México en toda su historia. Entre los integrantes de este grupo destacaron Juan Álvarez, Santos Degollado, Valentín Gómez Farías,  Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez, Jesús González Ortega, Ignacio Zaragoza, Leandro Valle,  Manuel Romero Rubio,  Ignacio L. Vallarta, José María Iglesias, Francisco Zarco, José María Lafragua,  Ignacio Manuel Altamirano, Ponciano Arriaga, León Guzmán, José María Mata, Melchor Ocampo, Manuel González, Guillermo Prieto, Miguel Lerdo de Tejada, Vicente Riva Palacio,  Santiago Tapia, Santiago Vidaurri, Antonio Rosales, Ignacio Pesqueira, Emilio Rabasa, Valentín Gómez Farías, Gabino Barreda y el propio Benito Juárez García, además de un sinnúmero de mexicanos patriotas que supieron anteponer los intereses de la patria por encima de cualesquiera otros. Hubo militares audaces, intelectuales de gran talento, maestros, científicos, filósofos, escritores, poetas, historiadores, etc. Todos ellos con una integridad y patriotismo a toda prueba. De esta pléyade, sobresale la presencia de Benito Juárez por su entereza, tenacidad y notable inteligencia para enfrentar con su carácter integérrimo la lucha a muerte contra los enemigos de México, quienes por encima de todo anteponían sus intereses económicos y políticos, sin importarles las condiciones de pobreza e ignorancia en que se debatía la inmensa mayoría de los mexicanos, el 90 % de indígenas y mestizos, además de otras castas.

Para comprender la gran importancia que tuvieron las acciones de estos prohombres resulta imprescindible analizar el momento histórico que vivieron. La lucha por la independencia tuvo en la ilustración, que dio lugar a la Revolución Francesa (1789), una fuente inagotable de ideas libertarias, la cual influyó en el pensamiento liberal mexicano. Pero no bastó la consumación de la Independencia de México (1821) en condiciones sumamente contradictorias para lograr una nación unida, con identidad propia y una ideología predominante, pues todavía quedaron resabios de grupos partidarios del absolutismo monárquico, deseosos de conservar sus privilegios.

Desde la época colonial, el estamento que poseía los mayores privilegios fue sin lugar a dudas la Iglesia Católica, dueña de poco más del 50% de la riqueza del país, con más poder que los mismos virreyes, “la cual ejercía un dominio sobre toda la población a través del cobro de los diezmos, las primicias, las claverías y lo más valioso: las llaves del reino de los cielos (México a través de los siglos, tomo IV)” o, como afirma Miguel Galindo y Galindo: “…la inquisición, el púlpito y el confesionario, armas terribles del fanatismo, estuvieron funcionando omnímodamente para ahogar desde su cuna una gran revolución que traía escrito en su bandera el sacrosanto nombre de independencia…”

Por esta razón, tuvieron que luchar los héroes de la insurgencia, muchos de ellos surgidos del bajo clero católico. Se calcula que más de 100 sacerdotes fueron fusilados a causa de sus ideas y acciones libertarias. Desde esa época hubo dos posiciones contrarias: La de los conservadores, reaccionarios, enemigos de la democracia, y la de los liberales, revolucionarios, que lucharon y aún luchan en pro de la justicia social, la educación y mejores condiciones de vida para el pueblo. Tanto unos como otros se enfrentaron en luchas fratricidas por defender sus ideologías políticas.

Estas circunstancias dieron origen a la generación de La Reforma para darle a la nación una estructura institucional sólida basada en una constitución progresista que garantizara los derechos humanos de las mayorías. Los grandes méritos de Juárez radican en dos aspectos fundamentales: haber hecho realidad los ideales del Partido Liberal Mexicano y la defensa de la Patria en horas aciagas para la soberanía nacional, amenazada por Francia, evitando a toda costa la imposición injusta y por la fuerza de Maximiliano de Habsburgo como emperador de México.

Juárez y sus correligionarios no cumplieron cabalmente el programa del Partido Liberal Mexicano e incluso lo superaron. El hecho más trascendental fue quizá la desamortización de los bienes del clero político y la separación de la Iglesia y el Estado, que tuvo como antecedentes el combate que encabezó el Rey de España Carlos III contra el poderío de la Iglesia Católica que, “alejada de su labor espiritual, se dedicaba a intervenir en las cuestiones políticas” en el siglo XVIII y la desamortización de los bienes en manos muertas que promovió el Regente de España, Juan Álvarez Mendizábal en la primera mitad del siglo XVIII. Según el historiador Daniel Moreno, “Muchas de las leyes mexicanas, colombianas, peruanas, etc., no eran, en realidad, más que copias más o menos retocadas de las leyes hispanas sobre la misma materia.” Al margen de este juicio, la importancia de los hechos históricos es el haber realizado cambios profundos en la estructura cuasi feudal de injusticia y desigualdad que siguió prevaleciendo durante las primeras décadas de vida independiente.

Son dignos de recordar algunos  aspectos del pensamiento juarista: “El egoísta, lo mismo que el esclavo, no tiene patria ni honor. Amigo de su bien privado y ciego tributario de sus propias pasiones, no atiende al bien de los demás. Ve las leyes conculcadas, la inocencia perseguida, la libertad ultrajada por el más fiero despotismo; ve el suelo patrio profanado por la osada planta de un injusto invasor, y sin embargo, el insensato dice: nada me importa, yo no he de remediar al mundo; ve sacrificar a sus hermanos al furor de una cruel tiranía, con la misma indiferencia que la oveja mira al lobo que desola el rebaño.” “Libre y para mí muy sagrado, el derecho de pensar.” “El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley; la felicidad común debe ser su norte, e iguales los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley; sólo debe distinguir al mérito y a la virtud para recompensarlos; al vicio y al crimen para procurar su castigo.” “El hombre que carece de lo preciso para alimentar a su familia, ve la instrucción de sus hijos como un bien muy remoto, o como un obstáculo para conseguir el sustento diario. En vez de destinarlos a la escuela, se sirve de ellos para el cuidado de la casa o para alquilar su débil trabajo personal, con que poder aliviar un tanto el peso de la miseria que lo agobia. Si ese hombre tuviera algunas comodidades; si su trabajo diario le produjera alguna utilidad, él cuidaría de que sus hijos se educasen y recibiesen una instrucción sólida en cualquiera de los ramos del saber humano. El deseo de saber y de ilustrarse es innato en el corazón del hombre. Quítensele las trabas que la miseria y el despotismo le imponen, y él se ilustrará naturalmente, aun cuando no se le dé una protección directa.” “Hijo del pueblo, yo no lo olvidaré; por el contrario, sostendré sus derechos, cuidaré de que se ilustre, se engrandezca y se críe un porvenir, y que abandone la carrera del desorden, de los vicios y de la miseria, a que lo han conducido los hombres que sólo con sus palabras se dicen sus amigos y sus libertadores; pero que con sus hechos son sus más crueles tiranos.” “Yo puedo condonar las ofensas personales que me hagan; pero no está en mi arbitrio permitir que se ultraje impunemente la dignidad del Gobierno, y que sea el escarnio y la befa de los malvados.” “Es imposible moralmente hablando  que la reacción triunfe.” “La instrucción es la primera base de la prosperidad de un pueblo, a la vez que el medio más seguro de hacer imposible los abusos del poder.” “Formar a la mujer con todas las recomendaciones que exige su necesaria y elevada misión es formar el germen fecundo de regeneración y mejora social. Por esto es, que su educación, jamás debe descuidarse.” “La emisión de las ideas en la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar.” “Lo más importante que contiene (el decreto), como verá usted es la independencia absoluta del poder civil y la libertad religiosa. Para mí estos puntos eran los capitales que debían conquistarse en esta revolución y si logramos el triunfo nos quedará la satisfacción de haber hecho un bien a mi país y a la humanidad.” “Nada con la fuerza: todo con el derecho y la razón: se conseguirá la práctica de este principio con sólo respetar el derecho ajeno.”“El patriotismo no debe medir el tamaño de los sacrificios, sino afrontarlos, con resignación.”“Yo no reconozco otra fuente de poder más que la opinión pública.” “El pueblo, única fuente pura del poder y de la autoridad.” “El mundo entero aclamará nuestra honra, porque de verdad no es pequeño un pueblo que dividido y trabajado por largas y desastrosas guerras civiles, halla en sí mismo bastante virilidad para combatir dignamente contra el monarca más poderoso de la tierra; un pueblo que en esta situación de inmensa gravedad, mantiene incólume su derecho público, hace brillar la sabiduría en sus consejos, da pruebas insignes de magnanimidad y no consiente más ventaja a sus enemigos, que la de sus iniquidades en que no quiere parecérsele, porque sabe muy bien que en el siglo en que vivimos, ese camino es de deshonra y perdición, y que sólo hay gloria para aquellas naciones que, como México, defienden el derecho y la justicia.” “Me da gusto que las muchachas bailen, lo que les hará más provecho que rezar y darse golpes de pecho.” “Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra nación se apodera de algún punto de nuestro territorio, y por nuestra debilidad no podemos arrojarlo de él, dejemos siquiera vivo nuestro derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren. Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior; pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos, privándoles de un buen derecho, que más valientes, más patriotas y más sufridos que nosotros lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día.”  “Lo cierto es que mis enemigos no tienen razón para serlo. Si algún mal causo a los traidores es por error de entendimiento y no por deliberada voluntad. No es mi fuerte la venganza.” “Es singular esa gente de México: al que no la conozca y es fatuo, sus ovaciones y adulaciones lo embriagan, lo tiran y lo pierden, y si es débil, sus injurias y maldiciones, lo tiran y lo pierden también.”  “Los hijos de los ricos no se avienen con la vida miserable del pobre.” “He visto el decreto que me consagra el Congreso de Colombia. Yo agradezco este favor, pero no me enorgullece porque conozco que no lo merezco, porque realmente nada he hecho que merezca tanto encomio; he procurado cumplir con mi deber y nada más.” (A propósito de que lo nombraron “Benemérito de América”) “Todo lo que México no haga por sí mismo para ser libre, no debe esperar, ni conviene que espere que otros gobiernos u otras naciones lo hagan por él.”

http://www.lavozdemichoacan.com.mx/columnas/miguel-angel-martinez-ruiz/natalicio-de-don-benito-juarez-garcia/

 

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Ricardo Raphael

‘Solecito’ contra la horrenda oscuridad

 

No han podido los gobernadores ni sus fiscales. No han podido la Procuraduría General de la República (PGR), ni la Agencia de Investigación Criminal (AIC), ni la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). No han podido nada los medios de comunicación, ni las agencias internacionales.

Sólo esas madres tuvieron los arrestos para excavar con sus propias uñas hasta que dieron con 253 cráneos y 14 mil restos óseos en el predio Colinas de Santa Fe, ubicado al norte del puerto de Veracruz.

“Era un secreto a voces que ahí los enterraban”, confía Lucía Díaz, fundadora del Colectivo Solecito, cuyas mujeres descubrieron 125 fosas clandestinas.

Hace tres años y medio, Luis Guillermo –el hijo de Lucía– fue secuestrado en Veracruz. Después de recorrer oficinas de Gobierno sin ningún resultado se dio cuenta de que sola no podría resolver su dolor.

Abrió entonces un chat en WhatsApp y fue invitando a otras madres de desaparecidos. “Los varones no participan y desconozco la razón”.

Al principio ocho madres fundaron el Colectivo, pero hoy el número llega a 100. “Necesitábamos luz. Porque el horror rebasaba al negro mismo, puse en el perfil del grupo un sol. Entonces se hizo común que las compañeras me preguntaran: ‘¿te envío la información al chat del solecito?’ Y así fue quedándose el nombre”.

Un día vieron por televisión a las madres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala. Esas otras mujeres excavaban en la montaña buscando a sus hijos. “Nos llamaron la atención sus huaraches y nos preguntamos por qué no podíamos hacer nosotras lo mismo”.

Las parientes que extraviaron un hijo en Veracruz se habían vuelto expertas en investigar expedientes dentro del Ministerio Público y también en las oficinas de la Policía. Sin embargo, no fue hasta que vieron a esa gente de Guerrero que les vino la idea.

Pidieron un curso al Equipo Mexicano de Antropología Forense que duró 4 semanas. Durante ese tiempo, entre otras cosas aprendieron a cavar, extraer restos, clasificarlos y a no contaminar la escena del crimen.

El 10 de mayo de 2016, igual a como lo habían hecho el año anterior, las madres del Colectivo Solecito salieron a marchar por las calles del puerto de Veracruz. A mitad del recorrido dos varones descendieron de una camioneta negra y entregaron un mapa a las mujeres del grupo. Después desaparecieron.

“En cuanto lo vi supe de qué se trataba –afirma Lucía–. Era un plano de Colinas de Santa Fe, un predio que mide cerca de 10 hectáreas y dentro de sus límites había marcas sobre los lugares donde luego encontramos las fosas con restos humanos”.

Desde agosto del año pasado estas mujeres trabajan ocho horas diarias buscando en las coordenadas indicadas por ese pedazo de papel. Hasta ahora han hallado 253 cráneos –la gran mayoría son de jóvenes que murieron antes de los 25 años–, además de huesos, ropas, zapatos y otras pertenencias de las víctimas.

De ese universo infernal sólo han sido identificadas dos personas desaparecidas: Pedro Huesca Barradas y Gerardo Montiel. El primero fue Ministerio Público y el segundo su asistente. Hoy tendrían 30 y 29 años respectivamente. Pedro fue un funcionario honesto con estudios de maestría, cuya madre y esposa, en contra de la indiferencia de sus jefes, habían buscado por todas partes.

Aún esperan a ser identificadas 251 víctimas más. Y sin embargo la fiscalía estatal mira de lejos el trabajo forense de las madres. Se contenta con dar fe cada vez que ocurre el hallazgo de un resto humano, pero nada más.

Lucía Díaz precisa: “la apatía de (Javier) Duarte rebasaba lo imaginable… y el gobernador (Miguel Ángel) Yunes no ha sido mejor”.

Tampoco estas madres han recibido apoyo de la PGR. A pesar del descubrimiento masivo de restos humanos, el ministerio público federal sigue dando la espalda a estas mujeres ejemplares.

Sólo los peritos científicos de la Policía Federal han sido solidarios. Lo han hecho por buena voluntad ya que la ley no los obliga en modo alguno a que se involucren en esta ingrata responsabilidad.

“Dicen que hay 30 mil desaparecidos en el país. Todo mundo sabe que eso es mentira. Sólo en Veracruz debe haber 30 mil… No es casual que la autoridad se niegue a aportarnos ayuda. Es que son ellos (las autoridades) quienes desaparecieron a nuestros seres queridos”, concluye Lucía.

ZOOM: Hace dos años Enrique Peña Nieto se comprometió públicamente a que México contaría con una ley destinada a luchar contra la desaparición forzada. ¿Dónde está la norma prometida? Al parecer las prioridades cambiaron y lo urgente ahora es aprobar la ley de seguridad interior que busca legalizar el despliegue militar sobre territorio mexicano, dizque para luchar contra el narcotráfico.

http://www.zocalo.com.mx/opinion/opi-interna/solecito-contra-la-horrenda-oscuridad

 

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Denise Dresser

 

Camarilla Clorox

C On jergas. Con toallas. Con trapeadores. Con desinfectantes por aquí y por allá. El equipo de limpieza del Estado mexicano está laborando de tiempo completo para eliminar todo lo que pudiera ensuciar su imagen. Las trabajadoras domésticas de Los Pinos no paran. He allí a Osorio Chong, cubeta en mano, defendiendo la limpieza de la Ley de Seguridad Interior y al Ejército chantajista que la exige. He allí al personal de la PGR, tallando a Raúl Cervantes -el Fiscal Carnal- con loción antibacterial, esperando eliminar el mal olor que produce su falta de autonomía. He allí a Roberto Campa, cargando con toallitas desinfectantes, defendiendo la pulcritud de la “verdad histórica” sobre Ayotzinapa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mientras los padres de los 43 miran incrédulos. Tantos intentando desinfectar, quitar las manchas, transformar a Enrique Peña Nieto en un sonriente y autocomplaciente Mr. Clean.

Para la Camarilla Clorox, la tarea es limpiar a como dé lugar. Tratar de ocultar lo que la sociedad civil y la academia y el colectivo #FiscalíaQueSirva y los padres de Ayotzinapa llevan años advirtiendo, denunciando. Los Pinos y la PGR y partes del Senado huelen a podrido. Huelen a descomposición. Huelen a simulación. Desde distintas instituciones están surgiendo posicionamientos cuyo objetivo no es normar eficazmente al Ejército o mejorar la procuración de justicia o lidiar con la desaparición forzada, sino asegurar la protección de la podredumbre. Rociar cloro por doquier para que no queden rastros de sangre, o de balas, o de restos humanos, o de corrupción gubernamental.

En el Senado avanza la Ley de Seguridad Interior, que le otorgará al Ejército tareas de seguridad pública que no son propias de la autoridad militar. Lo dicen expertos en el tema. Lo dicen organismos internacionales y nacionales. Lo dice la Constitución. Y a pesar de ello César Camacho y Roberto Gil Zuarth insisten en iniciativas que le dan manga ancha a los militares, cuando esa no es la solución a la crisis de violencia e inseguridad que vive el país. Se trata de normar al Ejército para acotar su labor, no para expandirla. Se trata de construir policías confiables vía la profesionalización, no de agigantar Generales vía la militarización. Se trata de crear un Estado de derecho, no de permitir un estado de excepción. Pero a pesar de la evidencia en contra de la Ley que el gobierno quiere aprobar, Osorio Chong continúa defendiéndola. Impulsándola. Vociferando sobre su pulcritud, y ocultando su tufo.

Lo mismo ocurre en la PGR donde Raúl Cervantes sigue despachando y quiere permanecer por nueve años a pesar de su cuatitud, su falta de autonomía. Donde sigue cabildeando para convertirse en el próximo Fiscal General a pesar de que no tiene la independencia para hacerlo. Y por ello en la audiencia celebrada en la CIDH, donde el colectivo #FiscalíaQueSirva fue a demandar una designación distinta para una institución plenamente remodelada, los subalternos del Fiscal Carnal se dedicaron a leer el artículo 102 Constitucional en lugar de responder a los cuestionamientos hechos. Los miembros de la Comisión de Justicia del Senado ni siquiera se presentaron, porque están demasiado ocupados simulando elegir al Fiscal Anticorrupción “autónomo”. Todos priorizando nombramientos en vez de procedimientos, como dijo Alfredo Lecona. Todos rociando el recinto con spray desodorante para tapar maniobras malolientes.

Mientras tanto, el Subsecretario Roberto Campa retomó la defensa de la “verdad histórica” sobre Ayotzinapa “porque no se ha consolidado otra hipótesis”. Allí, en la CIDH, el gobierno mexicano fue a descalificar su labor. Allí, en su propia casa, el Estado fue a desacreditar al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Si antes la consigna era “Fue el Estado” ahora debería ser “Sigue Siendo el Estado”; ese Estado que ha desechado las líneas de investigación que planteó el GIEI antes de ser expulsado del país. Líneas no exploradas por ser demasiado incómodas. Hipótesis que son más que eso, ignoradas porque apuntan al involucramiento de la Policía Federal, la policía estatal, la policía municipal y el Ejército. Pero ante el descubrimiento prosigue el encubrimiento. Prosigue el desinfectante. Y el blanqueador. Y el cloro desparramado para tapar el hedor que expide un cadáver descompuesto, el Estado mexicano.

http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/725929.camarilla-clorox.html

 

 

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