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Archive for 31/03/17

Descomposición generalizada

 

La captura de quien hasta ayer era fiscal general de Nayarit, Édgar Veytia, ocurrida en San Diego, California, por su posible participación en tráfico de drogas, es un signo alarmante y exasperante de la descomposición de varios gobiernos estatales, de su proclividad a involucrarse en actividades de delincuencia organizada y del vacío institucional que permite a los Ejecutivos locales comportarse al margen de toda legalidad.

Es pertinente señalar que ante la detención de Veytia ninguna autoridad nacional puede llamarse a sorpresa, habida cuenta de la fama pública del ahora ex funcionario como perpetrador de toda suerte de atropellos y arbitrariedades, y como cómplice de grupos delictivos que operan en Nayarit. La ausencia de denuncias formales en su contra se explica por el terror que el fiscal suscitaba en la población del estado; su impunidad, por el empecinado respaldo que le prodigó en todo momento el gobernador saliente, Roberto Sandoval, quien llegó a referirse a Veytia como el mejor funcionario del año, como parte fundamental de la seguridad de Nayarit y como el hombre que había devuelto la paz a la entidad tras una oleada de violencia criminal registrada en los peores momentos de la absurda y mortífera guerra impuesta por Felipe Calderón en todo el país.

Otros ejemplos lamentables de lo que no puede llamarse sino ruptura del estado de derecho en diversas entidades es la situación de Javier Duarte Ochoa y César Duarte Jáquez, ex gobernadores de Chihuahua y Veracruz, respectivamente, y ambos prófugos de la justicia, acusados por actos de corrupción que dejaron a ambos estados en una grave crisis financiera.

Otro ejemplo de la descomposición imperante en las esferas políticas es el desfiguro perpetrado por la bancada priísta de la Cámara de Diputados, la cual cobijó durante más de un día al ex director de Adquisiciones de Duarte Jáquez, Antonio Tarín, el cual contaba con una orden de aprehensión por presunto desvío de 300 millones de pesos y quien pretende tomar posesión de la curul dejada por Carlos Hermosillo, quien falleció la semana pasada en un accidente. Suplente del legislador difunto, Tarín busca asegurarse la impunidad mediante la toma de protesta como diputado federal, lo que le otorgaría fuero, pero resulta asombroso, por decir lo menos, que la fracción priísta en San Lázaro lo haya ayudado a evadir la acción de la justicia cobijándolo en el recinto legislativo –al que, por ser un edificio federal, no tiene acceso la policía chihuahuense– en tanto el ex colaborador de Duarte Jáquez obtenía un amparo.

Por añadidura, el juez Anuar González Hemadi (juzgado tercero de distrito, en Veracruz) fue suspendido ayer por el Consejo de la Judicatura Federal tras el escándalo desatado por la decisión del magistrado de otorgar un amparo a Diego Cruz, uno de los integrantes del grupo conocido como Los Porkys de Costa de Oro, acusados por las agresiones sexuales a una menor en enero de 2015. En su fallo, González Hemadi sostiene, tras reconocer que la joven fue sujeta a tocamientos y roces por parte de Cruz, que la acusación de abuso no se sostiene porque no hubo el elemento intencional de satisfacer un deseo sexual.

Por desgracia, epsiodios como los referidos no son excepcionales en la vida institucional de los estados ni en la de la Federación y refieren los graves quebrantos al estado de derecho cometidos por autoridades de los tres poderes. No sorprende que en tales circunstancias la gobernabilidad del país se encuentre cada vez más acotada.

http://www.jornada.unam.mx/2017/03/30/edito

 

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Honor al asno

Juan Villoro

31 de marzo 2017

06:43

Hay quienes le rezan a San Antonio para encontrar objetos perdidos y quienes disponen de un pariente más eficaz que el santo. No me refiero a la vulgar necesidad de hallar las llaves del coche, sino a la recuperación de los datos esenciales de la tribu. En mi familia, ese papel lo desempeña mi primo Ernesto Cabrera, capaz de detallar las circunstancias en que la abuela fue asaltada por la Banda del Automóvil Gris.

Nacido en San Luis Potosí y formado como arquitecto en la Universidad Iberoamericana, donde también impartió clases y tuvo alumnos ahora célebres, como Enrique Norten, Ernesto encontró en la austera elegancia de Barragán un vínculo entre la modernidad y las formas rústicas de las haciendas que había recorrido desde niño con nuestro tío Octaviano Cabrera Ipiña, historiador y arqueólogo aficionado que escribió la primera monografía sobre Real de Catorce e inició las exploraciones de la zona arqueológica de El Cóporo.

Con el tiempo, se adentró en el estudio de los cuexcomates, los graneros de la Aridoamérica náhuatl. No es casual que un recolector de datos se haya interesado en esos providentes depósitos. Tampoco, que haya compilado un diccionario del español rural de México. En beneficio de la curiosidad familiar y de aspectos poco estudiados del campo mexicano, Ernesto nació, como diría Derrida, con “fiebre de archivo”. Su mente es una reserva de informaciones que el tiempo vuelve útiles.

Actualmente vive en el casco de la antigua hacienda de Bledos, que conserva la banca donde Calleja se enteró de que los insurgentes habían iniciado su rebelión. Presento al personaje para que se aquilate el mensaje que me envió: “Me enteré de que en Coahuila, los campesinos ya no saben qué hacer con sus burritos, admirables bestias de carga de antaño últimamente sustituidas por pick ups, coches ‘chocolate’ y quadrunners, y que los matan o rematan a quienes se los quieran llevar”. A continuación, recordó el proyecto del tío Octaviano de hacer un monumento a los burros en la Glorieta de la Palma, en Paseo de la Reforma, porque a ellos, más que a nadie, se debe la supervivencia del país. En opinión de mi primo, de haberse consumado, el monumento tendría hoy el valor añadido de servir como “manifestódromo ideal”.

En los años ochenta, Ernesto recorrió las comunidades más pobres de Chiapas y vio con indignación que las mujeres asumían abusivas labores de carga. Con la historiadora Emma Cosío Villegas, ideó un plan para donar burros a esas regiones, pero “todo quedó en el sanador olvido”.

La progresiva desaparición del vehículo esencial del campo mexicano ha sido registrada por Homero Adame en su libro Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano. Al llegar a Sierra Hermosa, Zacatecas, donde hace años prosperó una hacienda, el autor señala que los burros han sido sustituidos por camionetas. Los ganaderos han llegado al extremo de matar burros con el poderoso veneno Fórmula 1080, que está prohibido y cuyo efecto continúa en los animales carroñeros. Al comer burro envenenado, los coyotes también se envenenan. Una imagen del campo mexicano: los zopilotes vuelan en círculo anunciando la muerte sucesiva de burros y coyotes.

El burro sobrelleva la fama de ser un animal tonto con la misma nobleza con que ha llevado atajos de leña. “Pero la verdad es que los burros son bastante listos”, señala Adame: “Conocen bien sus caminos y jamás se pierden. Uno puede echarle la carga a un burro y lo despacha para que vaya a dejarla a un lado; sin tener que guiarlo, el burro sabe a dónde ir”. Además, son meteorólogos. Cuando rebuznan en forma intempestiva, anuncian lluvia o helada, y cuando comen hasta bolsas de plástico tiradas en el monte, anuncian que habrá sequía.

Inmortalizado por Apuleyo, Cervantes, Traven, Rulfo y muchos otros, el burro se extingue sin recibir el tributo que merece como transporte y compañero de la aventura humana. Para paliar esta injusticia, el poeta venezolano Eugenio Montejo escribió “Honor al asno”. Ahí dice: “Honor al asno que lleva al poeta/ a lo largo del mundo,/ aguzando sus largas orejas/ ante todos los versos,/ cualquiera sea la música./ Honor al asno, a su baúl de mariposas,/ donde guarda los golpes de Dios y de los hombres/ y no se queja nunca”.

En un país sin rumbo, nada mejor que celebrar a un animal que sabe a dónde va.

http://www.etcetera.com.mx/articulo/Honor+al+asno/54444

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¡¿Al abordaje?!

¡¿Al abordaje?!

Lorenzo Meyer

Jueves 30 de mar 2017, 9:02am

“Cuadros del PRD lo están abandonando para buscar refugio en Morena. El nuevo partido debe ser cuidadoso en extremo con su política de cooptación, pues algunos de los que dejan la nave perredista pueden no ser náufragos sino piratas” — Lorenzo Meyer

Un barco político está empezando a escorar -el PRD- y algunos de sus ocupantes comienzan a abandonarlo, y no para nadar sino para abordar otro navío que ven prometedor: Morena. Esta operación de abandono y abordaje simultáneos tiene riesgos. Riesgos para quienes hicieron su historia dentro del PRD y ahora lo dejan, para quienes los reciben en Morena y, sobre todo, para quienes ven en el partido forjado por y alrededor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su proyecto, la opción al fracaso que fue la alternancia política encabezada hace 17 años por el PAN y que terminó con el retorno del viejo PRI.

Fracaso. Para una parte muy importante de la sociedad mexicana, incluyendo ya a sectores de la derecha, los principales indicadores del fracaso de los gobiernos de los últimos 35 años son claros. El más evidente es el raquítico crecimiento económico. Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) en 1994 hasta la fecha, el crecimiento del PIB per cápita anual apenas si ha superado el 1 %. La promesa hecha por el neoliberalismo cuando México fue aceptado en la OCDE -un club de países ricos- fue que en poco tiempo seríamos efectivamente uno de ellos. No ha sido el caso. En 1995 el PIB per cápita mexicano era de 7, 411 dólares mientras que el promedio de la OCDE era de 20, 227; en 2015 ese mismo indicador fue de 17, 894 y de 40, 807 dólares respectivamente: ¡un avance de 7.2 % respecto al promedio! A la velocidad a la que vamos habrá que esperar al siglo XXII para llegar a la meta, (https://data.oecd.org/gdp/gross-domestic-product-gdp.htm.).

Otro indicador del fracaso es la inseguridad, la violencia. En 2006, la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes era de 9.6, pero en 2011 había aumentado a 23.5 (sexenio calderonista); después bajó, pero no mucho -17.7 en 2014-, y todo apunta a que ha vuelto a subir. Y las diferencias regionales del fenómeno son sorprendentes, pues en Chihuahua o Guerrero, la tasa de homicidios es tres veces superior el promedio nacional, (México Evalúa, Centro de Análisis de Políticas Públicas, A.C., junio, 2016).

La desigualdad social es una característica histórica de México. Tampoco en este frente se ha avanzado, al contrario. El 1 % de los mexicanos dispone del 43 % de la riqueza del país, (Gerardo Esquivel, “Desigualdad extrema en México”, Oxfam, 2015) y el informe de CEPAL de 2016 nos dice que, en México, a diferencia del grueso de los países latinoamericanos, la pobreza ha aumentado.

Finalmente, otro indicador que apunta en el mismo sentido y que en buena medida es su raíz, es la corrupción ¿Cómo cuantificar este fenómeno del que la opinión pública nacional e internacional es consciente? Transparencia Internacional, midiendo las percepciones, pone a México en el lugar 123 entre un total de 176 países clasificados según su grado de corrupción, (http://www.transparency.org/news/feature/corruption_perceptions_index_2016).

Una Alternativa. Morena nació de la deriva de los líderes y grupos del PRD hacia la comodidad del compromiso con la cultura política del PRI, una cultura que pone el acento en el acceso y el ejercicio del poder en función de la extracción de recursos en beneficio de sus dirigentes y sus clientelas, sin mayor apego a los principios. Es por eso que en esta etapa inicial de la campaña de 2018 se observa con preocupación no solo la desbandada de cuadros y militantes del PRD y de otros partidos menores, sino su migración a la única formación política a la que hoy no se puede culpar del fracaso de la transición y que, a la vez, aparece con posibilidades reales de enfrentar con éxito al PRI y al PAN en las próximas elecciones. Justamente por eso, su dirigencia debería ser particularmente cuidadosa en la aceptación de cuadros de otros partidos. Morena no debe repetir la triste historia de priización de las dos grandes oposiciones fallidas: PAN y PRD, pues ello le acarrearía un gran costo moral y electoral.

AMLO es el corazón de Morena y él ha sido y sigue siendo el objetivo de la campaña de propaganda negativa más exitosa del México contemporáneo: la montada en 2006, tras el fallido intento de su desafuero, y que le colocó el San Benito de “mesías tropical” y “peligro para México”. Esa campaña se ha reactivado y por ahora gira en torno al indefinido concepto de “populista”, pero si los nuevos adherentes de Morena pueden ser presentados como corruptos, la campaña negativa va a tener mejor material para minar las bases de contraste entre el nuevo partido y sus probadamente corruptos adversarios. Y todo eso va a caer en un terreno ya muy abonado por la desconfianza ciudadana, (en 2012 apenas el 12 % de encuestados dijo confiar en los demás, Alejandro Moreno, “Confianza y democracia”, Este País, septiembre 2015, p. 22).

Es claro que la política, la lucha por el poder, se lleva a cabo bajo las reglas del realismo sintetizadas por Maquiavelo. Morena necesita operadores rudos para enfrentar a sus rudísimos adversarios, pero debe ser muy selectiva en la admisión y no dejar que la tomen por asalto los que ya son expertos en asaltos a las arcas y a la credulidad ciudadana. En ese caso, el realismo sin una buena dosis de honestidad probada, podría llevar al naufragio del proyecto alternativo y México ya no merece más fracasos.

http://www.lorenzomeyer.com.mx

agenda_ciudadana@hotmail.com

 

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1326526.al-abordaje.html

 

 

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