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Archive for 3/04/17

Día Internacional del Autismo: Educación y Derechos

La educación debe ser igual para todos pero en el caso de niños con autismo resulta más complejo.

Las niñas y los niños con autismo presentan Necesidades Educativas Especiales, por lo que existen políticas internacionales que fomentan la inclusión y los medios para que las escuelas puedan recibirlos, sin embargo, la realidad es muy diferente.

 

Aunque la educación debe ser igual para todos, el escenario para los niños con autismo puede resultar más complejo que cualquier otra discapacidad infantil.

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el Trastorno del Espectro Autista es definido como un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, comunicativo y del lenguaje, donde el individuo permanece aislado en una serie de comportamientos repetitivos e intereses restringidos. http://bit.ly/2bZwAlc

 

El autismo puede ser diagnosticados entre los 18 a los 24 meses de edad, aunque cerca del 78% de los niños no recibe su diagnóstico hasta los tres años y el otro 22% hasta los cinco años. Esta condición es para toda la vida, y sus causas pueden ser por múltiples factores, ya sean ambientales o genéticos.

 

Su nivel intelectual varía en cada caso, el espectro puede oscilar entre un alto nivel cognitivo hasta un deterioro grave de las aptitudes y habilidades de aprendizaje.

 

En este sentido, para los sistemas escolares regulares resulta difícil integrar a los niños con autismo debido a la falta de información, preparación y adecuación de los programas y técnicas de enseñanza.

 

El Trastorno del Espectro Autista implica una serie de barreras del entorno; además de los comportamientos que presentan, y en algunos casos tienen otras complicaciones biológicas, lo que impide su asistencia o provoca rechazo por parte de algunos centros escolares.

 

En México, las estadísticas señalan que hay aproximadamente 4 mil menores con autismo, es decir, el 1% de la población infantil, cuyos resultados fueron obtenidos del primer estudio de prevalencia realizado en el país. http://bit.ly/2nNQVxX

 

El grado de éxito que estos niños puedan tener durante su vida adulta dependerá en gran medida del apoyo familiar, aunque en muchas ocasiones los padres no reciben suficiente apoyo para comprender las dificultades de la transición entre la adolescencia y la adultez de un autista.

 

Desde la perspectiva de género, persiste una brecha que afecta más a las mujeres que a los hombres que padecen autismo, no obstante, los factores que llegasen a impedir su desarrollo son el bajo Coeficiente Intelectual y los problemas de salud en algunos casos.

 

En la actualidad se empieza a tener un panorama más amplio sobre el autismo, pero en el plano nacional la información tiende a relacionarse con la niñez y los tratamientos, mientras que hace falta mayor investigación sobre cómo ayudarlos a incorporarse a un empleo o darles independencia y ser productivos. http://bit.ly/1WY3aAg

 

Tanto en el ámbito educativo como laboral, no se trata de insertar a la persona autista en la escuela regular o un empleo especial sólo por cumplir, si no existe integración y una participación activa, entonces no es inclusión. El concepto de inclusividad va de la mano con la aceptación y el cumplimiento de las necesidades que tienen quienes viven con un trastorno del Espectro Autista, y en eso deben basarse los cambios en las políticas públicas.

 

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

 

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@OpinionLSR

http://lasillarota.com/dia-internacional-del-autismo-educacion-y-derechos/Simon-Vargas-Aguilar#.WOGVHVV97IU

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Denise Dresser

#NoEsDeHombres

La mano que aprieta la nalga en el Metro. La mano que mete la mano debajo de la blusa o entre las piernas. La mano que suelta la bofetada, propina el puñetazo o estrangula. Esa mano masculina a la cual tantas mujeres temen porque han padecido el dolor que produce o la humillación que provoca. Mano machista, mano sexista, mano misógina, mano maleducada. Omnipresente en el transporte público, en las escuelas, en las universidades, en los parques, en los baños públicos, en los propios hogares. Cinco dedos activos en la extremidad del juez que ampara a un Porky acusado de pederastia, con los cuales redacta una posición que resume cómo México todavía trata a sus mujeres.

Con desdén. Con paternalismo. Con violencia verbal o física. Desde el manoseo hasta la mala interpretación de la ley. Desde el acoso sexual hasta el desamparo legal. Desde la tortura hasta el “tocamiento”. Y en el caso del juez de Distrito Anuar González, una sentencia indignante resumida en el titular del periódico The Guardian: “Hombre mexicano dejado en libertad en caso de acoso sexual a menor de edad porque no lo disfrutó”. Porque el juez argumentó que no había “intención lasciva” y por lo tanto no hubo “abuso sexual”. Porque aunque el presunto culpable introdujo sus dedos en la vagina de Daphne, eso fue sólo un “roce o tocamiento incidental”. Porque ella no estaba indefensa; podría haberse cambiado al asiento de adelante. Y más. El juez convierte la narrativa del abuso en un caso clásico de “he said, she said”.

Como ha explicado Estefanía Vela en su espléndido texto en Nexos, los argumentos del juez son muy problemáticos y muy reveladores. Para él, escribiendo con manos masculinas, “el problema no es que no se comprobó qué hizo Cruz, sino que no se comprobó que lo hizo por placer”. La concepción que el juez tiene sobre lo que significa el acoso sexual y que sólo se da si entraña “placer sexual” no está contenida en ninguna jurisprudencia. Proviene de la mentalidad de un hombre mexicano, como tantos. Proviene de aquello que Marina Castañeda bautizó como “el machismo invisible” que en esta sentencia se visibilizó. Una constelación de valores y patrones de conducta que afecta todas las relaciones interpersonales, y que transita desde la casa hasta los juzgados. Una forma en la cual los hombres se relacionan con las mujeres, reflejada en cifras, datos, sentencias y amparos. 87.7% de mujeres en la Ciudad de México se sienten inseguras en el transporte público. 79.4% de mujeres de 18 años y más se sienten inseguras en la calle. Toda mujer, en algún momento de su vida ha tenido miedo a un hombre. Y en México hay demasiadas Daphnes.

Mujeres que son víctimas de hombres a los cuales conocen y víctimas de jueces que dicen conocerlas. Mujeres que después de ser acosadas o violadas, no son creíbles o audibles. La verdad no es su propiedad, ni ahora ni nunca. Lo que les corresponde es que hombres hablen por ellas, como lo hizo el juez González y les expliquen cómo fue su experiencia del “tocamiento” o el “roce incidental”. La premisa que une al hombre que aprieta la nalga en el Metro y el juez del caso Porky es la misma: yo tengo derecho a controlarte. Yo tengo derecho a tocarte. Yo tengo derecho a explicarte. Déjame enseñarte quién eres, qué sientes y para qué sirves. Allí, incrustado en nuestro mapa mental y nuestro sistema legal: la masculinidad imperante, definida de mala manera. Al estilo Trump. Al estilo de quien le bajó el calzón a la periodista Andrea Noel. Al estilo de tantos jueces y no sólo el del caso Porkys.

Gracias a la presión social, el juez González fue suspendido y hoy se encuentra bajo investigación por el Consejo de la Judicatura Federal. Pero su caso es sólo un botón de muestra en un cajón repleto de botones. Todos los días vemos otro: redondito, reluciente, repulsivo. Y sí, habrá hombres que resistan las generalizaciones, las categorizaciones sobre su comportamiento. Ojalá ellos sean nuestros aliados en un lugar donde la bondad y la empatía trasciendan el género. Ojalá ellos comprendan que la vida de la mitad de la población del país -sus mujeres- está siendo drenada por las múltiples variantes de la violencia. Ojalá comprendan, como lo evidencia la campaña de ONU Mujeres #NoEsDeHombres, que en el largo arco de la historia les toca estar parados en el lugar correcto. No contra nosotras, sino al lado de nosotras.

 

http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/728993.noesdehombres.html

 

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Jesús Silva-Herzog Márquez

De instituciones

En el gobierno de las leyes se sintetiza la aspiración liberal. El poder sometido a reglas claras; la arbitrariedad arrinconada. Domar la política para volverla confiable. Si a ese ideal se agrega la exigencia democrática, las instituciones han de ganar legitimidad por el voto, activarse en la competencia, fundar su racionalidad en el interés público. Si hablamos de los fracasos de nuestro proyecto democrático habría que registrar el incumplimiento de estas promesas. Imperan los caprichos y el abuso; los contrapesos abdican de su responsabilidad, se argumenta lo aberrante.

Unas cuantas estampas de nuestra vida institucional muestran ese empeño por pervertir la mecánica de la legitimidad. Pienso en primer lugar en la esfera judicial, dominio crucial de la ciudadanía democrática. Es ciudadano quien es reconocido como miembro de la república, quien ejerce en todo ámbito sus derechos y es reconocido por el Estado un agente del interés común. Sus derechos no se muestran solamente cuando se cuenta el voto. Han de vivirse cotidianamente y se ponen a prueba cuando acude ante un juez. Si el sufragio le entrega el poder a la mayoría, es en el proceso judicial que se da poder a cada quien. No hay sentencia incuestionable. Por su propia naturaleza, toda acción judicial deja a alguien descontento. Hay ganadores y perdedores pero en el argumento se afinca la razonabilidad del Estado. En la regla y la razón se escuda el dictado del poder judicial. No es la toga lo que hace al juez: solo el argumento legal justifica su orden.

Una sentencia judicial no afecta solo quien forma parte de un juicio. Todo proceso judicial es una lección pública: una advertencia o una recomendación, una ofensa o un alivio. No recuerdo sentencia más abominable que la que se dictó recientemente en relación al abuso sexual de una menor en Veracruz. Un juez reconoce que una muchacha es violentada, que es manoseada y penetrada sin su consentimiento pero considera que el acto no conforma el delito de pederastia porque el agresor no tenía intenciones sexuales. Frotamiento incidental, lo llama, como si el desvestir a una mujer en contra de su voluntad y burlarse de ella mientras se le invade con los dedos fuera tropezar con alguien a la entrada del metro. El argumento sugiere que, sin “intención lasciva”, no hay abuso sexual, que la experiencia de quien ha sufrido el atropello es irrelevante porque lo que cuenta es el deseo del criminal.

La aberración judicial toca una falla democrática: el principio cardinal de la igualdad es violado sistemáticamente; las instituciones de la imparcialidad son fácilmente capturadas y puestas al servicio de quien puede comprarlas.

Los órganos de la imparcialidad son tan importantes en democracia como los mecanismos de la representación. Éstos últimos dan cauce al conflicto, aquellos cuidan la plataforma común: el imperio de la ley, el apartamiento que deben guardar las instituciones técnicas de las ambiciones políticas, la confiabilidad de los poderes neutros. Hay motivos de preocupación en esta órbita. La coalición que ejerce el poder desde hace más de dos décadas grita con pánico que el populismo destrozará las instituciones pero las maltrata impunemente. Para ocupar un asiento en el órgano que presenta las radiografías de nuestra condición, la presidencia postula a un candidato que no cumple los requisitos de ley y exagera (por no decir que miente) al describir su trayectoria profesional. ¿Maquillaría un censo quien maquilla su hoja de vida? La pregunta es, sin duda, pertinente pero quien la hace recibe amenazas del gobierno y sus aliados. Así lo dice abiertamente el vocero del Partido Verde: investiguemos a quien cuestiona, usemos el poder del Estado para intimidar a los críticos.

Se pierde el recato institucional cuando los nuevos integrantes del órgano electoral se presentan públicamente como cartas de partido. Uno para cada quien. Uno representante del PRI, otro del PAN y otro, para los fantasmas del PRD. Y no es que uno imagine al consejero inmaculado pero es necesario defender un consejo que escape de las transacciones de la representación política. Quienes denuncian el coco del populismo deberían tomarse la vida institucional un poquito más en serio.

http://www.reforma.com/blogs/

Silvaherzog/

Twitter: @jshm00

 

http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/728990.de-instituciones.html

 

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