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Archive for 24/05/17

La fiesta inolvidable

 Raymundo Riva Palacio | 23 de mayo de 2017

 

En Anzures, una colonia en la Ciudad de México de abolengo venido a menos, hay una casa donde los días son espectaculares. Se encuentra en una calle con nombre de astrónomo y es administrada por Froylán Gracia García, coordinador ejecutivo de la Dirección General de Pemex durante la administración de Emilio Lozoya. La casa no es distinta a las que hay en esa zona de la capital, pero lo que la distingue es su interior y lo que se da un promedio de dos veces por semana: empresarios y políticos, funcionarios federales y gobernadores, llegan ahí por invitación con el propósito de hacer negocios. Qué tipo de negocios realizan, está totalmente libre a la imaginación. Cuántos se han podido concretar, no se sabe. Pero en el momento en que se entra a la casa, eso parece irrelevante.
La planta baja dispone de una gran barra, que ha sorprendido por su tamaño a más de un invitado, donde hay todas las marcas de bebida para cualquier tipo de paladar y capricho. Se encuentra en un espacio abierto que de día puede funcionar meramente como bar, y en las noches se convierte, por la decoración y la iluminación, en una discoteca. Hay meseros elegantemente vestidos que ofrecen canapés a los invitados, aunque en la parte trasera de la casa hay un patio en donde se pueden dar comidas. Pero la joya de la casa es otra.
El atractivo para los grupos selectos que acuden, no más de 15 de preferencia, son las mujeres. Algunos de quienes han ido a esas reuniones las describen como espectaculares. Eslavas y brasileñas, únicamente, son acompañantes para quien quiera platicar con ellas, adiestradas a retirarse cuando los visitantes comienzan a platicar de temas que no sean para gastar tiempo en superficialidades. Pero están ahí para lo que deseen los invitados. En la planta alta hay suites, no oficinas, para quien busque una mayor privacidad.
Nadie sabe –o si lo sabe no le importa- si todo lo que suceda en esa casa es videograbado. Se desconoce, porque hasta ahora nadie lo ha descubierto, que existan micrófonos para grabar conversaciones. Por una extraña razón, nadie se pregunta que si todo es gratis, las mujeres, las bebidas, el servicio, en dónde está el negocio de Gracia García. Su nombre ha sido una fuente de conversación dentro del gobierno federal durante buena parte del sexenio, al haber sido la persona más influyente durante la administración de Lozoya en Pemex, que despachaba junto al entonces director de la empresa y por quien todos los asuntos relevantes tenían que pasar primero por el semáforo de su despacho.
La integridad de Gracia García fue defendida siempre por Lozoya, quien aseguraba que todas las insinuaciones e imputaciones en su contra eran falsas. Las autoridades abrieron investigaciones informales sobre el ex funcionario, y no se sabe si exista un expediente judicial actualmente en su contra. Gracia García ha sido señalado por inversionistas extranjeros y mexicanos como un funcionario que cobraba por gestionar citas con Lozoya –que el ex director de Pemex también ha negado-, y acusado de realizar negocios paralelos abusando de su delicado puesto de confianza.
Lozoya fue removido de Pemex después de meses de que el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, pidió al presidente Enrique Peña Nieto su cese, por lo que consideraba un desorden administrativo en la empresa, y por los presuntos actos de corrupción durante su gestión. Los señalamientos contra Lozoya crecieron después de su salida, lo que motivó que la intención de Peña Nieto de nombrarlo embajador de México en el Reino Unido se congeló por meses y finalmente se canceló. Una intentona del presidente del PRI, Enrique Ochoa, por incorporarlo al Comité Ejecutivo Nacional cuando fue nombrado en la institución, también fue desechada por el mal ambiente que tenía Lozoya en el gabinete. Nada legal hay hasta ahora en contra del ex director de Pemex, quien mantiene  discretamente una consultoría en una oficina en las Lomas de Chapultepec.
Tampoco tiene vinculación alguna con la casa en Anzures que administra y opera Gracia García, quien pese a la muy mala imagen en el gobierno peñista, no parece haber tenido mayor problema para montar su nuevo negocio y convocar a funcionarios, políticos y empresarios a utilicen la instalación para relajarse y alcanzar acuerdos benéficos para todos. La manera como Gracia García ha sido capaz de construir tan peculiar empresa, habla de la ligereza o frivolidad, además de irresponsabilidad con la que actores políticos y agentes económicos tratan los asuntos públicos.
La satanización de Gracia García dentro del gobierno debería ser el semáforo rojo que evitara trato directo o indirecto con él en cualquier tema de orden público. El que todo en esa casa sea gratuito significa –porque no cabe pensar en la ingenuidad de los visitantes- que hay otro tipo de pago al ex funcionario de Pemex. Se desconoce si es una comisión acordada por cada negocio, como lo acusan de sus tiempos como el brazo derecho del ex director de Pemex, o algún otro tipo de beneficio. En todo caso, nada es regalado, sobretodo en esa casa donde varios invitados describen coincidentemente su experiencia como “una fiesta inolvidable”. Lo que ahí sucede llama a una investigación para determinar si existen actos de corrupción. Por lo pronto, lo que abunda es cinismo, que no está penado por la ley, y que ha sido la marca de este sexenio al que le falta medio año para concluir.
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Casi la guerra

Casi la guerra

JORGE RAMOS

Miércoles 24 de may 2017, 3:54am

Me duele enormemente ver lo que están sufriendo México y Venezuela, dos países a los que quiero mucho. Es casi la guerra.

México es un país maravilloso. Amoroso (es muy difícil sentirse solo ahí), solidario, lleno de colores y de humor, muy privilegiado cultural y geográficamente. Oye, y qué rico se come.

Pero hay tantos muertos que el International Institute for Strategic Studies lo declaró el segundo país más peligroso del mundo. A pesar del pataleo oficial, en el 2016 sólo en Siria murieron violentamente más personas que en México.

Las cuentas son mortales. Con Enrique Peña Nieto ya pasamos los 79 mil muertos en menos de cinco años. Es difícil encontrar a una familia mexicana que no haya sufrido recientemente un crimen en carne propia. Basta preguntar sin mucho afán para escuchar un anecdotario del horror y del sadismo.

De los últimos días se me han quedado dos imágenes grabadas.

Una foto, ampliamente compartida en redes sociales, muestra un sombrero manchado de sangre que pertenecía a Javier Valdez, un periodista conocido por cubrir el narcotráfico. Lo acribillaron a principios de este mes en Culiacán, Sinaloa. La otra foto es de un soldado mexicano ejecutando a un civil desarmado en una calle en Palmarito, Puebla, tras un tiroteo. Ambas imágenes son igualmente brutales.

Pero el problema es que los mexicanos nos hemos acostumbrado a lo brutal. Y al aceptar lo brutal como normal hemos perdido la sensación de urgencia y la necesidad de justicia. La muerte ronda tan frecuentemente que se ha hecho compañera.

Lo que antes indignaba -la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa o las masacres de Tlatlaya y Nochixtlán- de pronto es parte de una larga lista de crímenes impunes. Hay tantos Ayotzinapas pasando en México cada mes -jóvenes que desaparecen del mapa sin ninguna pista- que nos hemos vuelto insensibles a la tragedia de madres y padres buscando desesperadamente a sus hijos e hijas.

Y lo peor es que nadie espera nada del presidente Peña Nieto. Que levante la mano el que confía en un cambio de rumbo y que las cosas van a mejorar antes que se vaya el primero de diciembre del 2018. Exacto. No veo ninguna mano arriba.

Mientras México está marcado por la casi inevitable rutina de la muerte, como en un cuento de Juan Rulfo, en Venezuela las calles siguen llenas de esperanza de cambio … y de gases lacrimógenos de la Guardia Nacional Bolivariana.

Venezuela es tan hermosa que Cristóbal Colón, en su tercer viaje, creyó que se acercaba al paraíso terrenal. Ese es el mismo territorio que hoy se desmorona.

Desde que Nicolás Maduro se quitó la máscara de demócrata y ordenó la disolución de la Asamblea Nacional, las calles de Caracas y de las principales ciudades de Venezuela se han convertido en un campo de batalla. Literalmente.

La estrategia es clara: La oposición toma las calles hasta que caiga Maduro o acepte un plan de salida; el gobierno reprime hasta que los opositores no aguanten más.

El prisionero político, Leopoldo López, tiene como grito de guerra la frase: “El que se cansa, pierde”. La oposición ha tomado ese grito como un rezo y no ha cedido las calles. Pero el costo es altísimo: más de 40 muertos, en su mayoría jóvenes que deberían estar estudiando, viajando, bailando y descubriendo la vida, no la muerte.

Dos imágenes de Venezuela me quitan el sueño. Una es la de un guardia que dispara a quemarropa un tubo de gas lacrimógeno al pecho de uno de los manifestantes. El chico se levanta aturdido, herido de muerte y da unos pasos antes de caer. Otra es la de Maduro bailando en un televisor mientras la cámara panea para ver la represión oficial en la calle, como Nerón en el incendio de Roma.

Tras casi 18 años de gobiernos autoritarios y, ahora, de una clara dictadura, los venezolanos no pueden soportar más. En parte es la hambruna y la falta de medicinas hasta en los hospitales. En parte es que han salido casi todos los que se pudieron ir, y los que se quedaron no tienen a dónde ir más que hacia delante. Y en parte es que hasta los mismos chavistas se han desencantado del sistema que ellos crearon.

Tantas veces hemos creído, equivocadamente, que Venezuela iba a cambiar que no quiero ilusionarme demasiado. Pero cuando vi que un grupo de jóvenes hacía retroceder a una tanqueta del régimen, pensé: Ya perdieron el miedo en Venezuela, se acabó Maduro.

No, Venezuela y México no están en guerra. Pero casi.

 

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1343859.casi-la-guerra.html

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Sergio Aguayo

 

Por la CDMX

Con la venia de Miguel Ángel Mancera, el perredista Leonel Luna y el panista Jorge Romero maniobran en la Asamblea Legislativa de la CDMX para imponer una ley electoral nociva para la salud capitalina.

Está demostrado que la participación ciudadana en asuntos públicos tiene, por lo general, efectos positivos. La CDMX tiene problemas, sí, pero es privilegiada por contar con uno de los tejidos sociales más vigorosos y sólidos del país. Desafortunadamente, una franja de la clase política obstaculiza, por intereses mezquinos, ese involucramiento.

La Asamblea prepara una ley electoral secundaria que deberá ser aprobada antes del 31 de mayo para normar la elección, en 2018, para jefe de Gobierno, diputados, alcaldes y concejales. Estos últimos son una esperanza concreta para acceder a una forma de gobierno que mejore al existente. Hay dos posturas encontradas: las “alcaldías abiertas” y el “carro completo”.

Las “alcaldías abiertas” nacen de organizaciones ciudadanas que proponen un método de elección que facilite al máximo la participación de ciudadanos sin partido y por el cual cada concejal sea electo y reelecto por mayoría de votos en barrios y colonias (o circunscripciones). Podría ser positivo pues sería una vía de transmisión con la ciudadanía que facilitaría la rendición de cuentas al transformarse en un contrapeso para el Alcalde/Alcaldesa y sus funcionarios, en temas tan sensibles como los cambios en el uso del suelo.

La propuesta de alcaldías abiertas ha cosechado bastante simpatía. Morena y el PRI se han pronunciado abiertamente a favor. También lo han hecho funcionarios y políticos a título individual: Patricia Mercado, secretaria de Gobierno, Fernando Zárate (PVEM), Xóchitl Gálvez y Gabriela Cuevas (PAN) y Martha Tagle (Movimiento Ciudadano).

El esfuerzo puede naufragar por una coalición de intereses entre el gobierno de la ciudad, el PRD y el PAN. El líder perredista en la Asamblea, Leonel Luna, y su contraparte panista, Jorge Romero, empujan la propuesta del “carro completo”: el alcalde que gane se lleva a 6 de los 10 concejales. En lugar de oxigenar la política capitalina añadirían cerrojos a los portones de acceso a la vida pública. Seguiría el festival de ineficiencias, moches y tráfico de influencias.

La carrera de Leonel Luna es típica de quien, habiéndose forjado en la izquierda social, se convierte en heraldo de la simulación y los negocios que patentara y perfeccionara el priismo. La primera parte de su carrera la hizo con la tribu de René Bejarano y Dolores Padierna. Rompió con ellos porque, según sus palabras, fue sacudido por una revelación y “desde el primer momento compartí el proyecto de Miguel Ángel Mancera” a quien, en un arranque de generosidad cortesana, puso en 2015 un “10 a su gestión” como jefe de Gobierno.

Su base territorial es la delegación Álvaro Obregón que controla desde hace años. Esa parte de la geografía capitalina se distingue, según la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), por el número de construcciones irregulares. De hecho, cuando Leonel Luna era delegado se aprobó la monstruosa mole de Antara Sur, que simboliza la determinación con la cual quieren dificultar el tráfico y seguir destruyendo los bosques del sur sin importarles la contaminación que padecemos en estos días.

El PRD y el PAN promueven el carro completo: 1) por el impulso que tienen los gobernantes mexicanos a controlar; 2) por el terror a la ciudadanía independiente y consciente; 3) por los pactos corruptos con inmobiliarias, ambulantes, crimen organizado, etcétera; y, 4) por las ambiciones presidenciales de Miguel Ángel Mancera (sostengo, como hipótesis, que eso explica el alud de edificios en construcción).

La destrucción de la CDMX podrá frenarse si la Asamblea opta por la propuesta de facilitar las candidaturas independientes y que los concejales sean elegidos de uno en uno. Las alcaldías abiertas son una de las rutas que nos permitirán recuperar espacios colectivos. Lo que tenemos ahora es el imperio de la simulación y la corrupción. Para defender a la CDMX frenemos el “carro completo” empujado por Leonel Luna (PRD) y Jorge Romero (PAN) con el apoyo de Miguel Ángel Mancera, ese arcángel que protege las ganancias de las inmobiliarias y sus cómplices.

Twitter: @sergioaguayo

Colaboró Zyanya Valeria Hernández Almaguer.

 

http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/739943.por-la-cdmx.html

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