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Archive for 9/10/17

Trump y Las Vegas

Gustavo Mohar

Trump y Las Vegas

La historia de Las Vegas ha estado siempre asociada con la mafia; con grandes artistas como Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Michael Jackson y Celine Dion; con shows musicales y de magia espectaculares; hoteles esplendorosos y, por supuesto, miles de máquinas tragamonedas y mesas de ruleta con apuestas millonarias 

08 de Octubre de 2017

 

Con mi respeto y afecto a Leonardo Curzio.

Verónica Baz hace notar en un detallado artículo que publicó el pasado 6 de octubre en el periódico Reforma  “que 43 millones de personas visitan Las Vegas cada año y quienes la visitan dejan ahí 35 mil millones de dólares al año; tiene 17 de los 20 hoteles más grandes en Estados Unidos y más de 250 millones de personas que trabajan en la industria del turismo y el entretenimiento. Puede gustarnos o no, pero no hay otro lugar en el mundo así”.

El narcotraficante Zhenli Ye Gon, arrestado en México en marzo de 2007, quien adquirió fama mundial cuando se supo que en su casa guardaba más de 205 millones de dólares, solía gastar parte de sus ganancias en los salones de juegos exclusivos en Las Vegas, donde no hay límites a las cantidades que los jugadores pueden apostar. Se dice que la investigación realizada sobre sus nexos con el narcotráfico y el origen de su fortuna reveló que en un fin de semana en Las Vegas perdió 19 millones de dólares. El hotel donde se hospedó lo compensó con un lujoso auto Mercedes Benz que le entregaron en la puerta de su casa en la Ciudad de México.

Sin embargo, el pasado 1 de octubre Las Vegas adquirió una imagen inédita de terror: un enigmático ciudadano estadunidense de 64 años, aficionado a las apuestas, sin ningún antecedente penal ni afiliación ideológica, lanzó ráfagas de fuego desde la ventana de un lujoso hotel a una multitud que disfrutaba de un concierto al aire libre. En un lapso de 9 a 11 minutos, asesinó a 58 personas e hirió a 489 más.

Este asesino adquirió a lo largo de varios años un arsenal de 46 armas, muchas de ellas de alto poder. Él nunca despertó la menor sospecha de ser un sujeto peligroso por parte de sus familiares, su pareja y, por supuesto, de los vendedores de armas, quienes veían en él un buen cliente. Este sujeto también compró en algún momento un dispositivo que ayuda a transformar un arma semiautomática en una que permite disparar sin descanso cientos de balas en un minuto.

Esta masacre ha llevado a una nueva discusión sobre la libertad que tienen los estadunidenses para comprar todo tipo de armamento con una verificación mínima de sus antecedentes. En un interesante editorial del periódico The New York Times del pasado 5 de octubre, se hace un recuento de los días que han transcurrido desde que sucedieron diversos eventos en los que niños, jóvenes, hombres y mujeres inocentes que han sido atacados con metralletas o rifles por individuos desquiciados. El más aterrador de estos incidentes ocurrió en un kínder donde murieron 26 niños menores de seis años, el cual sucedió hace 1,757 días. A pesar de la recurrencia de este tipo de atrocidades, nada se ha hecho para prevenirlas.

El tema se ha debatido incontables veces en los medios, el Congreso y la sociedad estadunidense. Basada en el derecho constitucional a poseer armas, la industria que las fabrica, a través de la organización llamada National Rifle Association (NRA), ha logrado impedir cualquier tipo de restricción para condicionar la venta de armamento elaborado para combate militar.

La NRA fue un prolífico donante durante la elección del presidente Trump. Sus líderes celebraron su triunfo por tener en la Casa Blanca por primera vez a “uno de los suyos”. Formada por la poderosa industria armamentista y miles de miembros poseedores de distintos calibres de armas, esta organización donó millones de dólares para asegurar que su candidato fuera electo.

Por ello, al suceder esta tragedia, Trump evitó hablar de la necesidad de revisar las leyes en esta materia y se limitó a decir que “este no era el momento para hablar de eso”.

Todo lo anterior tiene una seria implicación para México. Como sabemos, la delincuencia organizada que opera en nuestro país adquiere sus armas en Estados Unidos y las pasa ilegalmente por la frontera común. Desde el inicio del combate al narcotráfico, México ha planteado al gobierno de Estados Unidos la necesidad de modificar su legislación o al menos impedir el contrabando de armas o cooperar con las autoridades mexicanas para evitarlo.

No ha habido manera de obtener una respuesta afirmativa de las autoridades competentes en ese país. Bajo el argumento de que “es un derecho constitucional”, no sólo no han cambiado la ley, sino que la cooperación en la materia es muy limitada, por no decir inexistente.

En ese contexto, los negociadores mexicanos del TLC y el gobierno en su conjunto enfrentan un enorme reto, pues si en verdad se busca una negociación integral de la agenda bilateral que incluya los temas de seguridad y migración, el control al tráfico y venta de armas a la delincuencia mexicana debe ser planteado como una exigencia legítima de interés mutuo.

Se deben explorar los mecanismos para sumarnos a la batalla legal que vendrá en los próximos meses en Estados Unidos para forzar al gobierno de Trump a restringir esta locura de permitir la venta no controlada de armas y cooperar con México de manera concreta y consistente. Estoy claro que esta idea puede parecer ingenua o inviable, pero la masacre en Las Vegas abre una oportunidad para que México se sume a la indignación que hoy existe en Estados Unidos y haga saber que las armas que usó el señor Stephen Paddock son las mismas con las que la delincuencia mexicana mata a nuestros policías, soldados y a civiles inocentes.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/gustavo-mohar/2017/10/08/1193317

 

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Del extravío panista

09/Octubre/2017

Jesús Silva-Herzog Márquez

El PAN ha horneado lentamente su crisis. La renuncia de una precandidata es apenas síntoma de una enfermedad que contrajo con el poder. Acción Nacional perdió rumbo cuando ganó la presidencia. Para emplear su vocabulario: al alcanzar el poder, perdió el alma. En el gobierno, el PAN rehabilitó el corporativismo dando oxígeno a los sindicatos más sucios, se hizo cómplice de la corrupción, combatió los derechos en nombre de una guerra que restauraría la paz, contribuyó a desprestigiar al pluralismo al estrenarlo con la incompetencia. Ahora que regresa a la oposición, reniega de sí mismo.

La renuncia de Margarita Zavala al PAN significa, seguramente, el final de su carrera política. Si su precampaña anticipa la campaña que viene no hay motivo para imaginar algo distinto al desastre. Durante los meses que recorrió el país no logró exponer el argumento de su candidatura. ¿Qué méritos la respaldan? ¿Con qué orgullos se presenta? ¿Cuál es su diagnóstico del país y qué propone para remediar nuestros males? Nada logró decir que no fuera un amable lugar común. En ningún momento encontré a alguien que comentara algún evento de Margarita Zavala. Nadie que yo conozca retuvo una propuesta, una anécdota, una denuncia. Nada. Cuando algún entrevistador la cuestionaba con lo obvio, caía penosamente en el balbuceo y la incoherencia. Algo dejó en claro la precampaña: Zavala carece de inteligencia estratégica. Nunca entendió su momento, nunca preparó escalones para su ascenso. Fue incapaz de comprender a su adversario en el PAN y, por ello, no pudo confrontarlo. Zavala tenía recursos para resistir la política de Anaya. Tenía todo para ser la defensora de una tradición y no lo fue. Pudo haber convocado a los panistas para defender a su partido de quienes han decidido rentarlo. Nunca definió una posición firme frente a la coalición de partidos que, desde el primer instante, la desplazaba. Llegó a creer absurdamente que habría espacio ahí para ella. Durante meses permaneció a la mitad de la vía del tren que finalmente la arrolló. Toda una vida dentro del PAN y no consiguió dar forma a la resistencia. Sin alianzas dentro de su propio partido, Zavala fue avasallada. Quizá su error más grave fue el no percatarse del intenso resentimiento que existe en su partido contra Felipe Calderón. A ella dirigieron un odio que no merece.

Zavala no trazó una estrategia para construir su candidatura en el PAN. Tampoco procesó estratégicamente su derrota. Por eso su decisión reciente es más un desplante de orgullo que una maniobra política. Resulta extraño que para Zavala-cuya trayectoria política es propia, larga, visible y mediocre-no hubiera más opción que la candidatura presidencial. Zavala no es una improvisada. Tampoco ha sido un apéndice. Tiene décadas de notoria actividad política y se le reconoce sensibilidad y rectitud. Pero nadie podría decir que ha destacado en los ámbitos de la administración pública, de la actividad parlamentaria o de la política partidista. ¿Por qué se convenció de que la única salida digna para ella era renunciar a su partido y volverse candidata independiente? ¿No había opciones responsables y sensatas dentro de su partido? ¿No habría sido más congruente con su biografía y su ideario? Contribuir a la reelección del PRI no parece la más satisfactoria de las jubilaciones.

Si algo muestra el arranque de Margarita Zavala es el extravío histórico del PAN. Acción Nacional ha dejado de ser una institución que se cuida a sí misma como parte del patrimonio democrático de México, una institución que sabe dialogar y que puede procesar sus diferencias, una institución que piensa en el mediano plazo. Anaya y Zavala creen que no hay más horizonte que el año que entra. Anaya y Zavala coinciden en que no hay más batalla que la suya. Por el 2018, Anaya y Zavala han estado dispuestos a quemar al PAN. Anaya lo ha entregado a una coalición que desnaturaliza a Acción Nacional. El Frente corrompe al PAN porque transfiere sus órganos internos al cálculo de las maquinaciones cupulares. El Frente corrompe al PAN porque decreta una emergencia que cancela la deliberación interna y anula su pluralismo. El Frente declara la minoría de edad del PAN convirtiendo a su dirigente en tutor. Acción Nacional se entregó a las sobras de un partido moribundo y a un partido local. La renuncia al PAN de su candidata más popular no será la consecuencia más grave de este alquiler.

http://www.criteriohidalgo.com/a-criterio/del-extravio-panista

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