La pregunta es si en esta elección, marcada fundamentalmente por el rechazo, hay lugar para el miedo. El hartazgo es el voto que llamamos antisistema, esto es, un voto en el que lo que se busca es un cambio radical y donde pesan tanto los agravios que no se miden las consecuencias, n porque un candidato sea peor que otro, sino porque el votante se hace inmune a ese tipo de discursos. En una elección como esta es más claro a quién se repudia que por quién se vota. Así, atacar a Andrés Manuel o de infundir miedo a su posible triunfo resulta de poca utilidad.

Lo único que podría hacer el candidato del PRI para meterse a la pelea es reducir la carga negativa que tienen el gobierno y el partido y eso no se logra con spots ni en unos cuantos meses.