Decir que “habrá paz” no es suficiente: ¿cómo habremos de construir esa paz?, ¿cuáles serán los ejes de acción?, ¿quiénes serán los responsables?

Son preguntas pertinentes en un país que en este año electoral parece apostar por el cambio que el candidato López Obrador propone. Una idea: en nada se expresaría mejor el eslogan de un “Cambio verdadero” que en la certeza de seguridad que debe proporcionar el gobierno. En la sensación permanente de que en este país se nos cuida y nos respeta como ciudadanos. Que no estamos solo ante el embate de los criminales. Que no vivimos a la intemperie.

Ese será el gran reto del próximo sexenio: pacificar a México, no en el discurso, sino en los hechos. El AMLOVE de la campaña bajado a la realidad. Y aventuro otra idea: la expectativa sembrada es enorme y me temo que precisamente por eso, la paciencia no durará mucho. Espero que estén conscientes.