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Archive for 6/06/18

EPN: pagar la cuenta

Pedro Miguel

 

En menos de un mes Enrique Peña Nieto va a quedarse como mero administrador de un aparato de gobierno menguado, desacreditado por sus responsables, carcomido por la corrupción galopante. Y desde ahora vuelven a colocarse en el centro de la escena los conflictos que él generó, desatendió o desdeñó. Están apareciendo las facturas pendientes.

La permanente cesión de soberanía, la constante supeditación a los designios del poder estadunidense que han caracterizado a esta administración se traducen ahora en un país con la política exterior debilitada que debe hacer frente a la cruda insolencia imperial de Donald Trump. El propio Peña, y antes, Calderón, y antes, Fox, y antes, Zedillo y Salinas, destruyeron los instrumentos con los que la nación se había defendido, bien que mal, de los designios de Washington. Apostaron por la sumisión, la entrega de territorio, la abdicación de potestades y jurisdicciones, la integración económica obsecuente, la alineación indigna. Hoy la Casa Blanca exige todo a cambio de nada y este gobierno no tiene para dónde hacerse ni con qué responder, ni siquiera con un mínimo respaldo ciudadano. Por eso lo mejor que podría hacer sería abrir un paréntesis en sus contactos y tratos con los mandamases del país vecino y esperar los resultados de la elección del 1º de julio próximo para acordar con quien las gane los términos de la nueva relación.

El peñato pretendió tapar su propia corrupción con un dedo, luego con blindajes legales, con la utilización facciosa de la Secretaría de la Función Pública y de la Procuraduría General de la República. Ha logrado desvirtuar hasta ahora las pesquisas para esclarecer los tratos con OHL y Grupo Higa, los dineros de Odebrecht, las mansiones dudosas, la Estafa Maestra. Pero los planes para garantizar la impunidad perpetua fracasaron, entre otras razones, porque varias de esas tramas corruptas tienen una dimensión internacional, y el Presidente podrá cambiar de procuradores, hacer acomodos de gabinete, proteger a sus corruptos más expuestos, presionar al Poder Judicial o mover a sus legisladores fieles, pero sólo en México. Le quedan menos de seis meses para esclarecer, procurar justicia y entregar una administración sin esqueletos en el clóset. Ojalá que este gobierno entienda la pertinencia de que empiecen a hacerlo sus propios integrantes y no dejarle toda esa tarea a los sucesores, sean quienes sean.

El régimen creía haber salido airoso del enorme agravio social de su reforma educativa, pero ayer la capital de la república amaneció con miles de maestros democráticos que no se resignaron a aceptar la derrota y que, pese a los descuentos, los despidos, la represión, la cárcel y los asesinatos, mantiene viva la defensa de sus derechos laborales y de un modelo educativo con sentido social y no privatizador. Aquí están, exigen soluciones y las seguirán exigiendo. Es lamentable ciertamente que la población de la ciudad tenga que padecer embotellamientos, pero si quiere reclamarle a alguien, que le reclame a Aurelio Nuño, al propio Peña y a los legisladores que aprobaron esa aberración –el ahora candidato Ricardo Anaya, entre ellos–, es decir, a quienes causaron el problema, no a los trabajadores de la educación que buscan alguna manera de salir de él.

Desde inicios del actual sexenio el gobierno federal adoptó una actitud sumamente irresponsable ante la descontrolada violencia que heredó de la estrategia de (in)seguridad de Calderón. Pidió a los medios que no hablaran del tema, envió a Michoacán a un comisionado para que aparentara la pacificación de esa entidad y siguió, en lo sustancial, los lineamientos contraproducentes y miopes de la guerra declarada por el calderonato. Hoy, a unos meses de que Peña abandone Los Pinos, el descontrol delictivo vuelve por sus fueros y el país está más violento y ensangrentado que nunca. Mala noticia: si en cinco años y medio el aún Presidente no quiso formular una solución integral al problema de la inseguridad y la ruptura del estado de derecho, en los meses que le quedan en el cargo no podrá hacer nada. Ni aunque quiera.

Y la atrocidad de Iguala. Ayer un tribunal de Tamaulipas ordenó la formación de una Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia, integrada por representantes de las víctimas, de la CNDH y del Ministerio Público. No más simulaciones, encubrimientos, pistas sesgadas, culpables fabricados, evidencias desaparecidas, pruebas sembradas ni truculentas verdades históricas. La parte gubernamental tendrá que colaborar en el verdadero esclarecimiento de ese horror y del destino de los 43 muchachos de la normal de Ayotzinapa aún desaparecidos.

Se acaba el festín. Es hora de empezar a pagar la cuenta.

http://navegaciones.blogspot.com

Twitter: @Navegaciones

http://www.jornada.com.mx/2018/06/05/opinion/024a1mun#texto

 

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Desigualdades

SERGIO AGUAYO

 

El Colegio de México ha realizado un muy buen diagnóstico, relevante y oportuno, sobre uno de los grandes problemas nacionales. Desigualdades en México 2018 es un tratado sobre las inequidades en ingreso, educación, trabajo, género, territorio, migraciones y cambio climático. Es una visión panorámica que establece asociaciones entre las diferentes caras de las injusticias. Fue elaborado por once profesores-investigadores de siete centros de El Colegio de México, se presentó el 5 de junio y está disponible en: http://desigualdades.colmex.mx

Es una obra oportuna por varias razones. La primera es que permite entender el enojo y el pesimismo confirmado por los sondeos de opinión. Por ejemplo, Parametría estableció en 2007, que 38 por ciento de la población consideraba que la “economía empeoró el último año”; en 2017 la cifra ya llegaba a 73 por ciento. Es difícil ser optimista ante tanta corrupción, violencia e injusticia.

Los investigadores también confirmaron la pobreza intelectual con la cual los partidos tratan este tema. Analizaron sus plataformas electorales y encontraron que todos hablan de las inequidades cuando dictaminan los males nacionales, pero ninguno presenta propuestas sólidas sobre la manera en cómo van a enfrentarlas de llegar al poder. Son una especie de muégano de ideas desarticuladas carentes de una visión integral.

La ambigüedad facilita las confusiones y evasiones tan evidentes como en la famosa carta enviada por Germán Larrea, principal accionista de Grupo México, a sus 50 mil empleados el 25 de mayo. Larrea considera que las próximas elecciones son un referéndum sobre dos modelos: el “capitalista de libre mercado con alto contenido de RESPONSABILIDAD SOCIAL” y el “populista” que incluye propuestas de “estatización de empresas”, que seguiría el camino de Venezuela, Cuba o la desaparecida Unión Soviética. Asusta su pobreza analítica.

Pese a que Larrea presume de “RESPONSABILIDAD SOCIAL” -puso mayúsculas a su original- guarda silencio sobre las desigualdades en el ingreso. A él sólo le “enojan y ofenden la corrupción, la impunidad y la falta de seguridad”. La omisión importa porque entre 2007 y 2017 -cito datos de Desigualdades en México 2018- los ingresos laborales han disminuido en su valor real en 13 por ciento, mientras que la fortuna personal de Germán Larrea creció, según la revista Forbes, en 137 por ciento: pasó de 7.3 a 17.3 mil millones de dólares.

La reveladora carta de Larrea es representativa de lo que piensa una corriente empresarial y es un anticipo de las resistencias que habrá ante cualquier intento por modificar la distribución de la riqueza y el poder. Como el país tampoco puede seguir ignorando las desigualdades es inevitable preguntarse ¿qué hacer?

Desigualdades en México 2018 no tiene recomendaciones o propuestas concretas. El esfuerzo lo coordinaron Melina Altamirano y Laura Flamand quien me explica que El Colegio de México quiere refrendar con este informe las décadas que tiene estudiando las desigualdades al mismo tiempo que combate la indiferencia, mete el asunto en la discusión nacional para lograr modificaciones en políticas públicas ineficaces.

Si ese es el objetivo, Desigualdades tiene que verse como el inicio de una discusión que deben impulsar los colegas que hicieron el estudio y las autoridades de El Colegio de México que lo alentaron. El paso lógico sería que El Colegio convoque en los próximos meses a foros públicos y privados donde académicos, gobernantes y empresarios, entre otros, revisen las múltiples caras del problema e identifiquen soluciones viables. Transformarse en foro de diversos se facilita, porque la obra fue financiada por Bancomer y la Fundación Colmex.

El telón de fondo de Desigualdades es el divorcio que hay entre el saber y el poder. Ante la gravedad de nuestros problemas ofenden las improvisaciones, las ocurrencias y los dispendios que caracterizan el ejercicio del poder público. Las élites políticas deben entender que el conocimiento es un ingrediente indispensable tras una gestión pública de calidad. Sobre todo, cuando las inequidades están íntimamente relacionadas con la violencia criminal y la corrupción. Por estas y otras razones Desigualdades en México 2018 es un trabajo relevante y oportuno.

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1467931.desigualdades.html

 

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¿Dónde están los niños?

Jorge Ramos

T Res datos duros: 1. Sí, siguen perdidos 1.475 niños inmigrantes, y el gobierno de Estados Unidos no sabe dónde están; 2. La administración del presidente Donald Trump ha separado a cientos de niños de sus padres, luego de cruzar ilegalmente la frontera; 3. La culpa de todo esto es de Trump. El podría parar esta cruel política de inmediato. Pero no quiere.

Si los niños perdidos y separados de sus padres fueran estadounidenses, esto sería un escándalo a nivel nacional y una prioridad para el gobierno de Trump. Pero como se trata de niños latinoamericanos que entraron a Estados Unidos sin visa o documentos legales, los funcionarios trumpistas le han tratado de restar importancia.

Los 1.475 niños perdidos son, en su mayoría, de Guatemala, El Salvador y Honduras, y llegaron solos a la frontera sur de Estados Unidos entre octubre y diciembre del año pasado. Pero luego de haber sido entregados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos a familiares o guardianes dentro de Estados Unidos, les perdieron la pista. Es posible que estén bien y que las familias que los recibieron no quieran ser contactadas debido a su estatus migratorio. El punto es que no sabemos dónde están o si corren algún tipo de peligro.

El titular es terrible: Al gobierno se le perdieron más de mil niños.

También es terrible la práctica de separar a padres de sus hijos luego de cruzar ilegalmente la frontera. El mismo departamento le reconoció al diario The New York Times que “aproximadamente 700” menores de edad habían sido separados de sus padres desde octubre del año pasado hasta mediados de abril de este año. Y es muy difícil saber qué ha ocurrido con cada uno de ellos.

La suerte de estos niños depende del proceso legal de sus padres detenidos. El padre o la madre podría salir del centro de detención en unos días. Pero si entraron ilegalmente en otra ocasión, podrían pasar hasta dos años en una cárcel antes de ser deportados. Sus hijos son, generalmente, entregados a familiares o guardianes. Aunque podrían caer en un laberíntico sistema de guarderías y centros de detención.

Entre los 700 niños separados de sus padres, The New York Times informó que más de 100 eran menores de 4 años de edad. ¿Se imaginan el trauma de por vida para esos menores?

Crueldad. Esa es la nueva política migratoria de Trump.

“Si estás metiendo ilegalmente a un niño al país”, dijo hace poco el fiscal general, Jeff Sessions, “te vamos a acusar formalmente y te vamos a separar de tu hijo, como dice la ley”. El gobierno de Trump está usando la separación de familias como una estrategia para desalentar la migración indocumentada. Eso es lo nuevo.

Así es como una madre describió la separación de su hijo, según los documentos obtenidos por la Asociación Americana de Libertades Civiles. “Mi hijo estaba llorando cuando lo puse en su asiento. Ni siquiera pude tranquilizarlo porque los agentes cerraron la puerta (del vehículo) tan pronto se sentó. Yo también estaba llorando. Y lloro ahora cuando pienso en el momento en que los agentes se llevaron a mi hijo”.

La política de “cero tolerancia” de Sessions y Trump podría aumentar, significativamente, el número de niños a su cargo. Actualmente hay 10.773 niños en custodia del gobierno federal, según reportó The Washington Post. Esa ya es una cifra superior a los 8.886 que había el 29 de abril. No sabemos cuántos de esos menores de edad fueron separados de sus padres. Pero lo que sí sabemos es que ningún gobierno debería estar a cargo de 10 mil niños. Los niños deben estar con sus padres – no en refugios con desconocidos.

El presidente Trump, en un tuit, culpó a los Demócratas de la “horrible ley” que obliga a separar a los padres indocumentados de sus hijos en la frontera. Pero eso es falso. Ninguna ley lo obliga a hacer eso. Si agentes fronterizos están separando familias en la frontera, es por las instrucciones del propio presidente. Hoy podría cambiar esa política, pero a Trump no le da la gana.

Estados Unidos se ha convertido en un país cruel para los niños latinoamericanos que escapan de las pandillas, de la pobreza y de la desesperanza. Ningún estadounidense aceptaría que lo separaran de sus hijos.

Este no es el país que yo me imaginé.

https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/968277.donde-estan-los-ninos.html

 

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