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Archive for the ‘Ciencia’ Category

Ébola‏

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La ciencia por gusto

Ébola

 

Los virus siguen siendo misteriosos: no los entendemos lo suficiente como para predecir y controlar su comportamiento. Es natural que las noticias de una epidemia de la mortal fiebre hemorrágica causada por el virus de ébola cause temor.

Su nombre se deriva del río Ébola, en la República del Congo, donde se descubrió en 1976. El brote actual parece causar una mortalidad de 59 por ciento. Comenzó en marzo pasado en Guinea, y se ha extendido a Sierra Leona y Liberia. Ha causado ya unas mil 600 infecciones y unas 890 muertes.

La principal causa de alarma, además de su mortalidad, es que es sumamente contagioso y puede matar a sus víctimas en solo unos días. Si añadimos que se trata del brote que más personas ha matado hasta ahora, y que por primera vez se ha extendido a áreas urbanas (Monrovia, capital de Liberia), la alarma se justifica.

No está totalmente claro cómo se contagia: no por aire, pero sí por contacto directo y por fluidos como sangre y semen. Se piensa que el virus existe en murciélagos, de donde pasa ocasionalmente a cerdos, antílopes y primates, y de éstos a humanos. La falta de higiene es un factor en su transmisión, y los cadáveres siguen siendo infecciosos.

Y sin embargo, hay buenas noticias. Aunque no existe una vacuna, varias están en desarrollo y pruebas. Y un tratamiento experimental que se está aplicando a un paciente estadunidense trasladado hace unos días a un hospital de Atlanta parece estar resultando prometedor.

Además, 11 países africanos afectados o en riesgo están tomando medidas para controlar el contagio, y la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales están llevando un control minucioso de los casos y del tratamiento de los pacientes.

Es poco probable que el virus se extienda mucho más: su propia alta mortalidad limita su expansión (a diferencia de virus menos contagiosos y  mortales, pero que gracias a su periodo de incubación pueden extenderse mucho más ampliamente, como el VIH).

No está de más estar alertas. Consuela pensar que, digan lo que digan quienes desconfían de la ciencia, gracias a ella hoy contamos con muchas mejores herramientas para identificar y confrontar estas nuevas amenazas con mucha mayor eficacia que nunca antes.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

mbonfil@unam.mx

 

 

http://www.milenio.com/firmas/martin_bonfil_olivera/Ebola_18_349345082.html

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2012-08-03_-1344035260

Cerebro

Javier Flores

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el pasado 2 de abril la puesta en marcha del proyecto Brain (cerebro). La importancia de esta iniciativa rebasa las fronteras de ese país, pues con ella se reconocen los avances y la relevancia que han adquirido los estudios sobre el sistema nervioso en el mundo, y ratifica lo que será (o lo es ya) una de las principales tendencias del desarrollo científico a escala global en el siglo XXI, en la que se coloca en un lugar privilegiado a las neurociencias. El nuevo programa, al que se destinarán inicialmente 100 millones de dólares, ha sido recibido con gran entusiasmo en los círculos científicos, y se le ha llegado a comparar en algunos con otros programas de gran envergadura, como el proyecto sobre el genoma humano que permitió descifrar, a finales del siglo pasado, la estructura completa del ácido desoxirribonucleico.

El cerebro ha sido y es uno de los mayores retos para las ciencias de la vida. Formado por billones de células que establecen conexiones entre ellas mediante un complejo sistema de señales eléctricas y químicas, es el centro en el que se recibe y se integra toda la información que nos llega del medio ambiente por medio de los órganos sensoriales. Controla todos nuestros movimientos y nuestras acciones y es el sitio en el que se integran funciones como la memoria, los sentimientos y las emociones. Es lo que a través de miles de años en el proceso evolutivo nos hace humanos.

Hay un enorme misterio en espera de ser develado. La iniciativa va a cambiar eso dando a los científicos las herramientas necesarias para obtener una imagen dinámica del cerebro en acción y entender mejor cómo pensamos, cómo recordamos y cómo aprendemos, dijo Obama. Lo expresado por el presidente de Estados Unidos es muy significativo, pues implica que las motivaciones del proyecto incluyen el avance general del conocimiento acerca del cerebro, lo que es un reconocimiento a la investigación básica orientada a la comprensión de las funciones del sistema nervioso.

También se refirió a las posibles aplicaciones en el campo de la salud, pues en Estados Unidos el tratamiento de las patologías del sistema nervioso representan un gasto de 500 mil millones de dólares al año. Obama imaginó a un amputado tocando el piano o lanzando una pelota de béisbol, personas recuperándose de una lesión traumática o de apoplejía, el autismo o la enfermedad de Alzheimer.

Es importante señalar que se trata de una iniciativa gubernamental en la que los fondos básicos provienen de agencias del propio gobierno, como el área de investigación avanzada del Departamento de Defensa, los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación Nacional de Ciencia, que en conjunto aportarán inicialmente 100 millones de dólares, aunque el proyecto tendrá un costo de miles de millones de dólares durante más de una década. Por eso en algunos círculos se ha comparado a esta iniciativa para indagar las funciones del cerebro, con la búsqueda de Estados Unidos por poner a un hombre en la Luna.

Además de las fuentes gubernamentales de recursos, la Casa Blanca señaló que se buscará colaborar con fundaciones privadas, como el Instituto Allen para las Ciencias del Cerebro, el Instituto Médico Howard Hughes, la Fundación Kavli y el Instituto Salk, los cuales han comprometido ya aportaciones anuales superiores a los 100 millones de dólares. Lo anterior es interesante, pues muestra un esquema de cooperación para un megaproyecto entre instituciones públicas y privadas bajo la dirección de un gobierno.

El anuncio se produjo unos días antes de que se publicara en la revista Nature el trabajo de un grupo científico de la Universidad Stanford, encabezado por Kwanghun Chung en el que se muestra por primera vez una técnica que permite hacer transparentes diversas zonas del cerebro para el estudio de la estructura y funciones moleculares de ese órgano. El método, denominado Clarity, es una muestra de la revolución que ya está en marcha.

Afortunadamente, contamos en México con instituciones y grupos científicos del más alto nivel en el área de las neurociencias (de los más productivos en el país) y puedo asegurar, que gracias a ellos, nuestro país podrá estar al tanto en tiempo real de los progresos que se vayan produciendo en programas como Brain y otras iniciativas a escala mundial… Pero no basta con ser espectadores.

Tenemos la tradición, científicos de reconocido prestigio, contamos con las bases para un auténtico despegue en esta área, pero hacen falta las decisiones, los apoyos económicos. Es necesario multiplicar los esfuerzos para formar recursos humanos en los principales centros mundiales, y ser partícipes de la revolución que se avecina en este campo del conocimiento, para no lamentarnos luego de que éste ha sido otro tren que se nos fue.

http://www.jornada.unam.mx/2013/04/16/opinion/a03a1cie

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La luz del futuro: los leds

Juan Tonda Mazón*

Primero fueron las fogatas, después las antorchas, posteriormente vinieron las lámparas de aceite; luego tuvimos las lámparas de gas, que llegaron hasta principios del siglo XX.

El antecedente de los focos actuales se remonta a 1803, cuando el científico inglés Humphrey Davy produjo la primera luz eléctrica o lámpara de arco, con dos varillas de carbón unidas a una gran pila que producía una enorme descarga que iluminaba todo. El problema es que duraba muy poco. Fue necesario que pasara casi un siglo para que el gran inventor de todos los tiempos Thomas Alva Edison produjera la bombilla con filamento incandescente, o foco, y que iluminara Pearl Street en Nueva York, en 1886. Hoy en pleno siglo XXI se siguen utilizando los focos comunes en muchas casas. Cabe señalar que Edison y Swan se pelearon por la patente de los mismos. Y antes de que se realizara el juicio por la primacía del invento se unieron y formaron la Edison and Swan United Electric Company, que más tarde se convertiría en la General Electric.

En los focos comunes la mayor parte de la energía se disipa en forma de calor. Por ello, vemos que en muchas taquerías se emplean focos para calentar las carnitas. Y basta tratar de cambiar un foco prendido para darse cuenta. En unas cuantas palabras, los focos comunes y corrientes son poco eficientes y consumen mucha electricidad.

A mediados del siglo XX aparecieron las lámparas fluorescentes, en las cuales a partir de una descarga eléctrica en un gas (vapor de mercurio) se ilumina todo el tubo, que posee un recubrimiento fluorescente. De ahí surgieron los llamados focos ahorradores o fluorescentes con una eficiencia cuatro veces mayor y que hoy se recomiendan en todas las casas (a pesar de que su desecho puede ser peligroso si se rompe el tubo, porque el vapor de mercurio es tóxico). En este caso, un foco ahorrador de 15 vatios es equivalente a un foco común de 60 vatios. Para decirlo en términos claros, cada vez que usamos un foco ahorrador consumimos la cuarta parte de electricidad para tener la misma luz. Un ahorro muy importante.

Pero, ¿qué tal que ahorramos todavía más? ¿Será posible?

La respuesta es sí: ¡con los focos de leds ( light emision diode, en español diodo emisor de luz) ahorramos todavía más! Y en México no sólo se deberían producir ya a gran escala focos de leds para todas las casas, sino utilizarlos ampliamente en la industria y el transporte. Los focos de leds hoy son muy caros, pero no contaminan y tienen una gran duración (cuatro veces más que un foco ahorrador). Si un foco normal consume 60 vatios, uno ahorrador consume 15, y uno de leds consume 12.5. Y se espera que para el año 2017, según el Departamento de Energía de Estados Unidos, consuman 6.1 vatios, es decir, serán aproximadamente 10 veces más eficientes.

La historia de los leds se inicia en 1907 con los primeros indicios de la luz que producen éstos reportados por Henry J. Round, asistente de Guglielmo Marconi, y el descubrimiento del fenómeno que hizo Oleg Vla­dimirovich Losev, en 1920. Pero no fue sino hasta 1962 cuando el ingeniero de la General Electric Nick Holonyak fabricó los famosos leds rojos que empleaban los relojes y las calculadoras. En 1973 se empezaron a producir los leds verdes. Y ahora fal­taba lograr producir los azules, para tener rojo, verde y azul, cuya combinación produce la luz blanca. Y eso ocurrió en 1992 gracias al técnico japonés Shuji Nakamura. Éste trabajaba en una fábrica de productos químicos y el dueño, Nobou Ogaza, lo apoyó con un millón de dólares para que produjera el led azul, cosa que logró. A partir de ahí con tres leds, uno de cada color, se empezó a producir luz blanca. Sin embargo, después se descubrieron otras formas más eficientes de producir luz blanca, una a partir de leds azules y ultravioleta, con filtros y lentes ( phosphor converting led), y otra híbrida con leds amarillos y rojos combinados con los anteriores ( hybrid method led).

Hoy vemos que se emplean los leds en los semáforos, en las calaveras y luces de los coches, en los adornos navideños, y en las pantallas de los televisores, los teléfonos y las computadoras. Sin embargo, se necesita utilizarlos ampliamente en el alumbrado público y en los focos de las casas. Los leds son la luz del futuro.

* Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

juantonda@universum.unam.mx

http://www.jornada.unam.mx/2013/04/06/opinion/019a1pol

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Silvia Torres-Peimbert presidirá la Unión Astronómica Internacional de 2015 a 2018Foto Archivo

Silvia Torres-Peimbert

Elena Poniatowska

En el aeropuerto Charles de Gaulle, en París, colgaban del alto techo centenares de mantas con un rostro: el de la mexicana Silvia Torres-Peimbert, la más destacada científica moderna, la nueva Madame Curie. Me hinché de orgullo como pavorreal ante el honor que Silvia rendía a mi país al ganar el gran premio de ciencias.

Observar el cielo es una vocación. Suele creerse que no hay nada más romántico que la astronomía. En San Pedro Mártir, Baja California, a 2 mil 830 metros sobre el nivel del mar, la temperatura baja a 10 grados centígrados, y como dice Silvia Hay que echarle ganas. Silvia Torres fue la primera mexicana en doctorarse en Astrofísica en la Universidad de California, Berkeley, a los 24 años. Se había casado dos años antes con Manuel Peimbert Sierra, a quien yo tengo una especial devoción.

En 1967 entrevisté a la pareja en varias ocasiones y fueron muy pacientes, generosos y risueños. Quería yo saber de astronomía para poder seguir el pensamiento de Guillermo Haro. Los escuchaba sentada en una sillita, que todavía recuerdo, en su casa en Tecualiapan 36, al lado de una delegación de policía a la que llevaban coches chocados. A pesar de ello, su casa era ordenada y tranquila.

Ahora, Silvia Torres-Peimbert ha recibido el máximo honor que imparte la Unión Astronómica Internacional, ser nombrada su presidenta, en Beijing. Sólo que tomará posesión dentro de tres años, de 2015 a 2018.

–Yo considero que no solamente es mi persona a quien están reconociendo, sino a la importancia de la astronomía que se hace en México. Es un reconocimiento a mi persona, pero lo es también a la astronomía mexicana. La Unión tiene más de 10 mil integrantes y todos son astrónomos profesionales de todo el mundo. Hasta hace poco los miembros de la mesa directiva habían sido hombres que provenían de las naciones desarrolladas. Soy la segunda mujer presidenta, la primera fue una francesa, la doctora Catherine Cesarsky, directora del Observatorio Europeo Austral, entre otros.

–¿No le ha llegado el movimiento feminista un poco tarde a la Unión Astronómica Internacional?

–Lo bueno es que ahora se reconoce la presencia de las mujeres. Yo creo que es un reconocimiento a mi persona y a la astronomía mexicana; sí, porque hay respeto hacia la astronomía que realizan todos los colegas.

–¿Qué es lo que ha logrado la Unión Astronómica Internacional para la ciencia de nuestros países, de México, de América Latina, sobre todo?

–La Unión es la agrupación de todos, y le interesa fomentar la astronomía en el mundo, pero a cada nación le toca hacer lo suyo. Cada país da una aportación económica, pero no dispone de mucho dinero, es como la Unesco, que no dispone de dinero pero sí da normas u orientaciones al mundo. La Unión hace lo mismo. En 2009, Año Internacional de la Astronomía, se difundió esta materia en todo el mundo, y fue un exitazo: la astronomía llegó al público general, jóvenes y niños. La astronomía es la puerta de entrada al conocimiento científico. Si tú enamoras a un niño por la astronomía no tendrá miedo a las matemáticas, la física o la química. La astronomía es la que abre el camino, y en México, el Año Internacional de la Astronomía fue un gran éxito. Se organizaron actos que arrastraron a muchísima gente. Llenamos varias veces el Zócalo con jóvenes y niños, y hasta ancianos apasionados por la astronomía; imagínate, y vamos a volverlo a llenar el 17 de noviembre.

–¿Qué va a pasar el 17 de noviembre?

–Una Noche de las Estrellas. ¿Te imaginas ver el cielo desde el Zócalo de la ciudad de México? Asistirán muchos entusiastas dispuestos a ver los planetas a través del telescopio. También mostraremos imágenes de astronomía, daremos conferencias masivas. ¡Imagínate una conferencia de ciencia a 2 mil personas, y que además lleven a sus niños! Estamos encantados con la difusión de la ciencia. La Unión Astronómica ha fomentado esta difusión y la promovemos con mucho entusiasmo entre el público en general.

–¿Sucede en todos los países?

–Cada país tiene su manera de hacerlo. Aquí, en los distintos estados de la república participaron, por ejemplo, 29 sitios, y en este año va a haber 41 Noche de las Estrellas, la misma noche a lo largo y ancho de la República mexicana. ¡Qué lindo!

Esta actividad fue disparada por la Unión Astronómica Internacional y ocurrieron encuentros equivalentes en todo el mundo.

–¿Y a los astrónomos profesionales no les importa tratar con leguleyos?

–Eso queremos, que haya contacto entre astrónomos profesionales y aficionados. En ocasiones ha habido un distanciamiento entre estos dos grupos, pero para organizar actividades colectivas se necesitan los astrónomos aficionados, que generosamente ayudan y llevan sus telescopios y comparten la emoción de ver los objetos celestes.

–¿Cuántos científicos necesita México? Guillermo Haro decía que con tantos kilómetros de costa no teníamos oceanógrafos, ni ingenieros petroleros, ni sismólogos, ni grandes laboratorios de investigación ni suficientes investigadores en cualquier rama.

–Necesitamos muchísimos más científicos de los que tenemos. Hemos formado algunos pero el país no los ha acogido, no les ha dado espacio, no hay trabajo, no ha abierto universidades. Hay científicos que necesitan laboratorios nacionales o universidades para poder trabajar, la astronomía es una de ellas. Tú no puedes ser un astrónomo privado y vivir de eso, sino que es indispensable que una universidad te acoja y te ponga a trabajar, a dar cursos, a investigar, y que te den los medios para hacerlo.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología ha dado muchas becas, y los que terminan que no encuentran empleos dignos en México. Nos faltan oceanógrafos, sismólogos, lo que tú quieras, y nos falta también que la industria los incorpore en aquellas disciplinas que son propias de la industria, qué sé yo, la química, en fin, mil desarrollos tecnológicos que se pueden hacer y que nuestra industria mexicana hace a un lado. Prefiere pagar patentes que dedicar esfuerzo a investigar. Incluso el gobierno incluye como gasto en ciencia el que la industria hace en el pago de patentes. Eso no es gasto de ciencia, es para la ciencia de otros países, pero no para la nuestra.

–¿No es absurdo?

–Sí, porque nos estamos desangrando. Por un lado preparamos estudiantes y no los recogemos, y por otro lado dejamos a gran cantidad de jóvenes sin educación. Me refiero a la cantidad de rechazados que aumentan las filas de los que no trabajan ni estudian. En México estamos desperdiciando nuestras fuerzas.

“¿Cómo interesar a los jóvenes por la ciencia? No sé y los astrónomos pensamos que podemos incentivar a los muchachos para que escojan carreras científicas.

–¿Es cierto que salvo Marie Curie y otras científicas, cuya excepción confirman la regla, las mujeres están negadas para la ciencia?

–No es cierto en lo absoluto. Las familias limitan a las mujeres en sus aspiraciones. Muchas de las limitaciones las hace la sociedad mediante la familia, que educa a su hija para cocinar bien, no para hacer ciencia. Necesitamos cambiar la forma de funcionar, porque las mujeres somos capaces en todas las disciplinas como los hombres, incluso la ciencia.

–¿Por qué en una época en que las mujeres en la Facultad de Ciencias se inclinaban por la química o por la biología, tú lo hiciste por la astronomía?

–Más bien mi inclinación fue por la física, porque me gustaban las matemáticas, pero tomé un curso de astronomía que me llamó mucho la atención y, por supuesto, la acogida que me dio el Instituto de Astronomía fue definitiva. Ahí me dieron mucho espacio, me hicieron sentir adulta cuando estaba en la transición y me empezaron a pedir rendimiento. Entré a la facultada a los 17 años y al Instituto de Astronomía a los 18. El director Guillermo Haro desafiaba, pero todas las conversaciones con él eran también un gran estímulo; el ejemplo de Haro era muy importante. Además, yo no estaba segura de obtener la beca para Berkeley, precisamente por ser mujer, porque no había antecedentes de mujeres que habían estudiado fuera. Haro por supuesto, ni parpadeó: Adelante, aunque también decía que invertir en una mujer estudiante era desperdiciar el dinero, porque se iba a encontrar a un novio que bailara de patita de ángel y que entonces todo ese dinero se iba a echar a perder.

–¿Tu relación con Manuel Peimbert Sierra influyó de alguna manera en tu vocación de astrónoma?

–Definitivamente sí. Reforzó la decisión, porque estar en un ambiente muy amistoso, con otros compañeros también muy amables, muy queridos (por supuesto el novio es más querido y más amable que los otros) me entusiasmó a continuar. Además, Manuel en todo momento ha apoyado muchísimo mi desarrollo académico.

–¿No crees que Manuel Peimbert Sierra te hizo sombra?

–No, en lo absoluto, para nada.

–El hombre que aplasta a la mujer.

–No, para nada.

–¿No?

–Hemos trabajado juntos mucho tiempo y muy bien, y creo que nos hemos apoyado mutuamente.

—¿Cómo podría crearse en nuestro país un interés en la ciencia, para que los estudiantes escojan estas carreras y no se precipiten hacia leyes, administración de empresas, contaduría o informática y sistemas de computación?

–Mira, yo no estoy en contra de que se precipiten hacia leyes o alguna otra actividad, más bien mi postura es que a lo que se dediquen, lo hagan con todo el entusiasmo, con toda el alma, que no lo hagan a medias. Mi mensaje es que se preparen lo mejor posible para la actividad en la que quieran pasar el resto de su vida. Lo que me parece un desperdicio espantoso es trabajar en algo que no te gusta. La única manera de ser personas plenas es que te entusiasme lo que haces. A mí me entusiasma mucho la ciencia y me interesa mucho que los jóvenes se dediquen a la ciencia y que haya bastantes científicos, sería importantísimo para el país.

–El lenguaje de la astronomía y la física es críptico para el común de los mortales, ¿cómo podría hacerse más accesible?

–El lenguaje especializado por supuesto que se vuelve críptico; podemos hablar de la medicina, la química o de cualquier otra disciplina, pero creo que el esfuerzo que estamos haciendo los astrónomos en todo el mundo para acercarnos a la población ha dado buenos resultados. Recientemente, en todo el mundo se ha reconocido que mucho de la ciencia la está pagando el que paga los impuestos, o sea el ciudadano, entonces hay la conciencia colectiva de explicarle a la gente común y corriente qué actividad realizamos para que reconozcan la necesidad de este gran financiamiento que la ciencia requiere. Cierta ciencia es fácil de explicar, por ejemplo, los estudios sobre el cáncer, pero hay otras ciencias que requieren un poquito más de elaboración y es lo que los científicos intentamos hacer.

–Películas de ciencia ficción que ofrecen una visión del futuro, como Star Wars, ¿han acercado a los jóvenes a la ciencia?

–Definitivamente sí. Muchas vocaciones astronómicas provienen de la pasión que suscitan ese tipo de películas que nos acercan a la astronomía. Lo mismo sucede con las películas de ese tipo para niños. Actualmente hay dos ciencias que han despertado la imaginación de los niños: por un lado la astronomía y por otro la biotecnología, la genómica y los desarrollos de alta tecnología de biología. Son dos grupos distintos de jóvenes y están muy atentos a las noticias y siguen con mucho interés los programas de Discovery Channel. Considero que ha sido un cambio importantísimo que no se esperaba.

***

Mujer decidida si las hay, segura de sus propuestas, Silvia Torres-Peimbert demostró desde muy joven su espíritu independiente y su fuerza de carácter. Sus decisiones saltan a la vista en cada una de sus respuestas. Desde jovencita ella fue quien puso las reglas, se tragó al mundo y decidió muy pronto qué es lo que quería de la vida y de sí misma. Conversar con ella es recibir un ejemplo de voluntad. Son pocas las mujeres que creen en sí mismas y Silvia Torres-Peimbert es una de ellas. Con razón la hicieron presidenta de la Unión Astronómica Internacional cargo para el cual ya está viajando a Brasil, China, Estados Unidos, al mundo entero.

–Silvia, en la primera parte de esta entrevista hablábamos de las vocaciones que pueden despertar las series televisivas.

–Discovery Channel no te va a enseñar ciencia, pero te va a entusiasmar por la ciencia, te despierta interés por ella y los niños ahora tienen gran cantidad de información, quizá no la saben estructurar, pero están muy bien informados.

–Su manejo de las computadoras me parece asombroso.

–Claro. Ha sido un conducto de aprendizaje extraordinario.

–¿Es cierto que si uno es malo en matemáticas, no puede ser científico?

–No, no es cierto. Cada vez se requieren más matemáticas para las distintas ciencias donde antes se pensaba que no hacían falta, por ejemplo, aún en biología, que se creía una ciencia que no requería matemáticas, ahora hay desarrollos importantísimos en matemáticas y computación. Considero que hay que entusiasmar a los muchachos por las matemáticas, creo que es un lenguaje importantísimo. Así como el español es un gran lenguaje, las matemáticas es otro que te va a ayudar en cualquier ciencia.

–Pero, ¿puedes llegar a ser científico sin matemáticas?

–Si sabes, serás mejor; si no, sabes, también puedes dedicarte a la ciencia.

–¿Cómo se enseña ciencia en México en las escuelas primarias y secundarias? ¿Por qué México no se despierta en la escuela el interés de los niños por la ciencia? ¿Por qué nuestros jóvenes no escogen la carrera científica?

–Porque los políticos mexicanos han sido muy miopes y siguen siendo muy miopes. Yo quiero decir que los políticos brasileños y los de Corea del Sur se dieron cuenta hace 30 años de que era importantísima la ciencia y han invertido en ella, no voy a decir que han gastado dinero, han invertido mucho, y ahora están recogiendo el producto de su inversión. No es inmediato el beneficio tecnológico y económico, pero sabemos que Corea del Sur es un país muy fuerte económicamente hablando, está exportando gran cantidad de productos de alta o mediana tecnología, a pesar de haber pasado muchos años de dictadura militar.

–¿Gastó más dinero en ciencia y tecnología que otros países del oriente?

–Sí, incluso más que Japón.

–¿En México no hay un empresario al que se le haya prendido el foco y se haya propuesto invertir en ciencia y tecnología?

–Empresarios interesados en hacer investigación científica no ha habido en México, pero sí hay empresarios que están ayudando a través de ciertas fundaciones. La ICA, fundada por el ingeniero Bernardo Quintana, sí beca a ingenieros jóvenes talentosos a que vayan a estudiar fuera.

–Pero para que regresen a la ICA.

–Bueno, me imagino que lo hacen para que regresen a la ICA. Telmex también da becas, Banamex. Pero necesitamos más dinero, más fuerza de trabajo, de alguna manera.

–¿Por qué esta apatía general? ¿Es un rasgo de nuestra educación?

–En general la escuela mata el interés de los niños. Los maestros están muy alejados de lo moderno, toda la parte de educación pública anda muy mal y los maestros (por lo general malos) no entusiasman a los niños por nada y no les enseñan matemáticas, ni siquiera español. Estamos muy mal en educación, eso lo vemos en todos los exámenes que reprueban no sólo los estudiantes, sino los maestros, según los estándares internacionales.

–¿Qué podemos hacer?

–Tenemos que modificar el rumbo, pero ya, es urgente, y no lo estamos haciendo. Con la enseñanza de ciencia a los niños tenemos problemas muy serios, no sólo en el campo de las ciencias, sino de conocimientos básicos. Los niños están saliendo muy mal preparados. Yo creo que el problema proviene de que a los maestros no se les da la atención necesaria y entonces ellos no confían en sí mismos y no enseñan con entusiasmo, por lo que estamos echando a la calle generaciones y generaciones de muchachos con poco conocimiento. No saben escribir, no tienen capacidad de análisis, no saben tomar apuntes, no saben hablar español, olvídate ya del inglés, que cada vez necesitan más, por supuesto, así como las matemáticas o la geografía. Todo ese conocimiento básico es deficiente en los que salen de primaria, de secundaria. Son pocos maestros los que tienen un bagaje cultural y estamos dejando muy limitados a los niños.

Creo que mucho del problema es que los maestros no están suficientemente preparados. Las escuelas normales se han quedado muy atrás. No estamos respondiendo a los tiempos. Hablo del español y de matemáticas básicas, de operaciones sencillas.

–Todos le tenemos miedo a las matemáticas.

—Los maestros le tienen terror a las matemáticas y proyectan su miedo en los estudiantes en lugar de proyectar un gusto por ellas y entender su necesidad para las operaciones básicas de comercio. Para vender naranjas se necesitan matemáticas.

–¿Por qué es tan importante que nuestros científicos compitan con los del mundo entero? ¿Hay interés en el público universitario por la astronomía mexicana?

–Sí, sí hay.

–Me refiero a la gente en general, no a los universitarios.

–Sí, sí hay una gran curiosidad, y en general hay un vacío de actividades dirigidas al gran público. Por ejemplo, la ciudad de México necesita que le brindemos mayor difusión de la ciencia y de la cultura. No sé si has visto las ofrendas de muertos en Ciudad Universitaria, van miles de personas a visitarlas, porque es una tradición familiar y gratuita. Necesitamos convertir en costumbre las actividades científicas de divulgación y van tener mucho público, porque la familia necesita actividades sanas y que den satisfacción. El Universum tiene miles de visitantes.

–¿Crees que es fácil combatir la indiferencia?

–Mucho del desarrollo de la ciencia ha dependido del desarrollo de la tecnología y a su vez la ciencia se alimenta de la tecnología. En Mérida, Yucatán, tengo entendido que hay un planetario que lleva el nombre de Arcadio Poveda, y es un lugar de enseñanza de la astronomía en la que destacaron los mayas, aunque no conocieron el telescopio.

–Guillermo Haro decía que ningún científico es tan vanidoso ni tan vedet como un escritor o un pintor. ¿Crees que es cierto? ¿Hay mafias y ninguneos en el mundo de la ciencia de México?

–No, yo creo que todos somos tan vedets y egocéntricos como un actor o un escritor, ciertamente el ego nos domina. Hay mafias, pero también hay contramafias. Todas las emociones, todas las pasiones humanas, también están en la ciencia y hay que contender con ellas, ¿no?

http://www.jornada.unam.mx/2012/11/11/opinion/a04a1cul

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Dietas para el planeta

JOSÉ SARUKHÁN / EL UNIVERSAL

viernes, 28 de septiembre de 2012

La población mundial alcanzará hacia la mitad del presente siglo, según expectativas conservadoras, arriba de 9 mil millones de personas. Esto implica que habrá que incrementar la producción alimentaria en promedio global cerca del 70% y probablemente bastante más en el caso de algunos países en el Continente Africano.

En la mayoría de los países, tanto desarrollados como en desarrollo, no hay ya mucho más espacio para la expansión agropecuaria y el poco espacio es más bien de terrenos marginales. Cerca de 80% del incremento en producción alimentaria deberá generarse en tierras que ya están, actualmente, sometidas a producción agrícola o pecuaria.

En ese contexto, deben ocurrir varias cosas de manera simultánea: a) un aumento en la intensidad de producción agropecuaria sin exacerbar los daños al ambiente, en un contexto en el que se presenta un decremento en la productividad en tasas alrededor del 2 al 3% anual; b) una seria reducción del criminal desperdicio de la producción agropecuaria que representa 30% de alimentos ya producidos y c) un cambio de comportamiento en las dietas adoptadas por las sociedades afluentes tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.

Otra alternativa, que además tiene repercusiones de tipo ambiental, social y de salud pública, es la adopción de dietas sustentables, ya que las dietas irracionales y absurdas imponen una carga enorme de costo social, que no se restringe a problemas de salud pública, sino que se extiende al mal uso y la pérdida del capital natural de un país.

En consecuencia de lo anterior, requerimos adoptar dietas sustentables, surgidas de sistemas productivos de bajos insumos agropecuarios, de características locales o regionales, basados en modelos de comercio justo y que requieren de distancias cortas para su distribución a los consumidores. Es necesario aplicar rigor al concepto de sustentabilidad cuando la referimos al tipo de dieta que es deseable tener.

Los responsables de la política alimentaria deben tratar de estimular la existencia de un sistema productivo alimentario que, en su intento de ser respetuoso con el ambiente, vaya más allá del cuidado de la biodiversidad o de las emisiones de carbono, e incluya otros elementos como el cuidado del suelo y su fertilidad a largo plazo, el consumo del agua y el uso sustentable del suelo.

El enfoque de la producción de un sistema alimentario y una dieta sustentables debe atender los siguientes elementos: calidad de los alimentos, cuidado del ambiente y de la salud pública, justicia y equidad social, una economía balanceada y solidez en la gobernanza del sistema. El verdadero sentido de la sustentabilidad consiste en que los seis elementos antes mencionados deben ser tratados con la misma importancia. No hacerlo generará inevitablemente distorsiones del sistema que cesará de ser sustentable.

No es fácil definir con precisión qué tipo de políticas públicas se requieren para diseñar el sistema alimentario sustentable que requerimos para el futuro. Habría que decidir si la meta es lograr un desarrollo corporal sano, o de comer lo que más le gusta a la gente, o bien diseñar los alimentos conforme a las limitaciones del ambiente o a las limitaciones o posibilidades económicas de cada familia.

Hay aquí implicaciones de tipo moral, práctico, económico, científico y tecnológico. Sin embargo, nos debe quedar claro que tendremos que alimentarnos dentro de los límites ambientales del Planeta, pero sin ignorar que esa alimentación debe procurarnos salud, placer y debe preservar nuestra identidad cultural.

http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2012/9/28/dietas-para-planeta-318463.asp

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Un hombre sin miedo

Armstrong fue un hombre con una constante capacidad de aprendizaje y frío ante el peligro

Era discreto: no firmaba autógrafos, y persiguió a su peluquero por comerciar con su cabello

26 AGO 2012 – 01:02 CET

Es verdaderamente difícil ser durante más de cuarenta años una de las personas más conocidas del mundo, un pionero como era Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, y no haber dicho públicamente ninguna tontería en todo este tiempo. No solamente tiene mérito esta característica pública del ingeniero, piloto y astronauta estadounidense, en una época como la actual, en la que prácticamente se exigen declaraciones de forma continua a cualquiera que se suponga que suscita un mínimo interés público, sino que dice mucho sobre su personalidad.

Armstrong era un astronauta típico de aquella época dorada, los años sesenta del siglo pasado, seleccionado por sus méritos técnicos, indudablemente, pero sobre todo por su capacidad de aprendizaje, de reacción ante situaciones imprevistas y peligrosas y por su carácter muy sereno, que algunos llamarían sangre fría. Las relaciones públicas no eran una de sus preocupaciones.

Sobre todo, a Armstrong, nacido en 1930 en Ohio (EE UU), le gustaba su profesión, le encantaban los aviones desde muy pequeño, era inteligente y por eso pudo hacerse ingeniero aeronáutico. Se enroló en la Marina antes de terminar la carrera y participó en la Guerra de Corea (1950-1953). Luego se presentó a piloto de pruebas. En esa etapa, en la década de los años cincuenta, se convirtió en una leyenda en la base Edwards, en California, por sus peligrosas experiencias con aviones experimentales, en las que a veces dio la impresión de haber cometido equivocaciones, y que pudieron costarle la vida en varias ocasiones. Incluso voló una vez con el también mítico piloto Chuck Yeager. Allí demostró que si sabía lo que era el miedo no lo demostraba nunca.

Sin embargo, toda esa experiencia y su indudable ambición, que le permitieron ser elegido para ser el primero en pisar la Luna, tras varias misiones espaciales peligrosísimas, no le prepararon para convertirse de una semana para la siguiente en un personaje mítico universal. A pesar de ello, aunque no consiguió nunca que dejaran de preguntarle por la Luna, sí consiguió dar casi siempre la imagen de ser una persona equilibrada, apreciada entre sus compañeros y discreta en su vida.

No se le subió a Armstrong el éxito a la cabeza, porque su ego no era muy grande. Con el mismo proceso de selección, su compañero en la superficie lunar, Buzz Aldrin, ha llevado una vida mucho menos discreta, con problemas de alcoholismo y multitud de declaraciones pintorescas.

Cuando se le veía en un acto público, contestando con paciencia infinita a las mismas preguntas de siempre, daba la impresión de que Armstrong consideraba su etapa de la Luna como algo cerrado, de lo que difícilmente él podría decir más sin meterse en especulaciones, y las especulaciones son algo que un ingeniero normalmente rechaza y mucho más cuando se trata de temas que conoce bien.

Como hizo con tantos otros astronautas de aquella época, la NASA dejó ir a Armstrong casi inmediatamente tras la histórica misión lunar de 1969. Es difícil saber lo que pasaba entonces por la cabeza de un hombre tan activo que decidió dejar de volar, lo que le gustaba más que nada en el mundo. En 1971 se pasó a la universidad como profesor, pero tampoco duró mucho y, en 1979, inició una nueva vida de famoso asesor y portavoz de instituciones y empresas, que elegía cuidadosamente.

Al mismo tiempo evitó engordar los negocios en torno a las misiones lunares y cualquier intento de culto a la personalidad, negándose a firmar autógrafos y, ya mayor, persiguiendo incluso a su barbero por intentar comerciar con sus cabellos. Hasta el año 2005 no aceptó la publicación de una biografía autorizada.

Con el fallecimiento del primer hombre en pisar la Luna se cierra una época dorada, incluso épica, de la astronáutica. Armstrong, un hombre de la vida real, que se enfrentaba en sus misiones a motores que no funcionaban, computadores primitivos que se bloqueaban o simplemente a interruptores atascados en los que le iba la vida, siempre ha dicho que no creía que fueran a lograr aterrizar en la Luna. Conocía perfectamente todo lo que podía ir mal en una tecnología que todavía hoy tiene mucho de artesanía y no tenía paciencia con quienes, desde los sillones de sus casas, creen que ir a Marte, por ejemplo, es como dar un paseo en helicóptero. No fue nunca un visionario genial como el alemán Wernher Von Braun, el artífice del cohete Saturno que impulsó a Armstrong hacia la Luna. Sin embargo, siempre se declaró optimista sobre el futuro del hombre en el espacio.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/08/26/actualidad/1345935747_772397.html

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Bucareli
Cuántas cuentas cuentos y recuentos
Jacobo Zabludovsky

MTI/ El Universal On Line/Jacobo Zabludovsky
Publicada: Julio 09, 2012

Semana para la historia, la pasada. Difícil apretar en un artículo el hallazgo de la partícula clave para la comprensión del universo, por un lado, y las elecciones en México, por el otro.

El primer asunto sin duda dará el próximo premio Nobel de Física a Peter Higgs, de 83 años, quien hace 50 propuso una teoría de la masa que hoy, gracias al más potente acelerador de partículas, a dos colosales detectores también de reciente creación y al trabajo de varias generaciones de investigadores de todo el mundo, ha contribuido a que sepamos mejor cómo se forman átomos, estrellas, planetas, animales y personas. Ni usted ni yo lo entendemos, a menos que usted sea científico y pierda su tiempo leyéndome.

Pienso en Michael Faraday, el hombre que produjo una chispa, emulando un rayo, haciéndola saltar de una barra metálica a otra, dando origen al control humano de lo que desde entonces llamamos electricidad. Uno de los testigos preguntó al físico inglés que utilidad tendría el experimento, más propio de un circo, dijo, que de un lugar serio. Faraday le repreguntó si sabía y podía explicar para qué nace un niño. Empezaba con esa chispa la revolución industrial y la transformación del mundo. Tampoco entendieron muchos de sus contemporáneos lo que Faraday había logrado, como ahora nos pasa, a mí entre millones, con la hazaña de Higgs.

Más fácil de entender son las cifras, la elocuencia de los números, la desnuda sencillez de la aritmética. En esas cifras se ha encerrado la crónica de estos siete días a partir del 1 de julio en que millones de ciudadanos fuimos a votar y terminaron ayer, al finalizar el recuento solicitado de los votos. Gran trecho separa un acontecimiento científico trascendental de lo ocurrido en México, importante para un pequeño grupo humano en un instante de su trayectoria, pero importante al fin y de gran manera.

Como en el logro de la partícula de Higgs, innumerables hombres y mujeres han aportado su tiempo, esfuerzo, talento y a veces arriesgado la vida para lograr los mecanismos electorales que cuidan y consolidan nuestra democracia. La cuenta de los votos en cada casilla y la suma preliminar fueron puestas en duda por uno de los candidatos, quien, con todo derecho e impecable respeto al marco jurídico, impugnó el proceso, pidió el recuento, se le concedió en el menor tiempo posible y se probó la eficacia de las leyes electorales. No es poca cosa en un país normado por la corrupción y el mexicanísimo desmadre. Hay cosas bien hechas, a pesar de todo.

No se crea, sin embargo, que peco de ingenuo al ignorar los vicios y trampas que se anticipan a las cifras, explicándolas aunque no justificándolas, que inducen a los ciudadanos a votar por determinado candidato. Lo cuestionable es la gigantesca presión sobre los votantes mediante distintos trucos. El descaro de la mayoría de las empresas encuestadoras llegó a la ridiculez y exhibió a estas empresas de cuates o parientes como una corte de los milagros perversa, porque falsifica datos y engaña para torcer la votación. Habría que poner en orden esta infinita caterva de buscones.

Capítulo aparte es el de los opinantes a sueldo, disfrazados tras toda suerte de máscaras, tan solicitados que pronto habrán de tener en el directorio telefónico una sección especial: “Intelectuales. Se venden. Se alquilan”. Sus desfiguros la noche de los comicios fueron de antología. Saben su cuento. De él viven.

En el balance de la semana Andrés Manuel López Obrador merece reconocimiento especial por su conducta política desde el cierre de las casillas.

En primer lugar, su impugnación respetuosa de la ley que condujo al recuento y ratificación del triunfo de Enrique Peña Nieto. Este resultado que disipa dudas hace muy difícil que por otras causas, como la remuneración a los votantes o la falsificación de boletas, se anule la votación, único resultado práctico útil para un aspirante a la presidencia.

En segundo lugar fortalece la figura pública que López Obrador se ha ido forjando como luchador incansable, defensor de sus creencias, guerrero sin tregua frente a todos los obstáculos. Aun quienes no comparten su proyecto de México deben reconocer su tenacidad, el ejemplo de congruencia con sus principios.

En tercer lugar, si otra vez no llega a la presidencia ha perdido otra batalla pero no la guerra. En un medio de políticos convenencieros, lambiscones y acomodaticios es la única personalidad capaz de encabezar una oposición real, de liderar un contrapeso que, ante la pulverización del PAN, equilibre lo que se ve venir si él no persiste: la restauración de un PRI absoluto.

Sería catastrófico.

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