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Archive for the ‘Columnas’ Category

Esto tiene compostura

Pedro Kumamoto

El sábado por la noche fuimos asaltados un amigo y yo. Desde el momento en que terminó la experiencia repito los hechos en mi cabeza una y otra vez.

A veces viene a mí la confusión que viví durante el robo y su fragor nocturno, en otras ocasiones mi estómago se contrae del coraje y se irrigan mis venas de enojo por haber sido desvalijado.

Terminado este ciclo regresa toda la presión a la parte superior del pecho, viene a mí una desolación profunda, quizás temor, de pensar en los escenarios en los que pudo haber resultado dicho abuso.

Un relámpago, así fue la experiencia. Unos tres jóvenes que acababan de terminar su adolescencia bajaron de un auto con pistolas en mano y nos encañonaron.

El golpe de violencia nos detuvo en seco, sacamos lo que traíamos y nos mandaron bajar la cabeza mientras esto sucedía. Sin golpes, con instrucciones y amenazas precisas nos quitaron lo que traíamos en los bolsillos, arrancaron a toda velocidad, sabiéndose fulminantes.

Ese trueno en las entrañas que tantas y tantas personas sufren a diario. Después del rayo, la fragilidad de la paz rota. Así la pasamos, así vivimos en nuestras ciudades, azotadas del trópico a la frontera por la violencia todos los días.

Hay quien la padece peor, lo de mi amigo y yo fue algo muy pequeño en comparación a las tropelías que se presentan diariamente en todas partes. Despojos, secuestros, violaciones, asesinatos, torturas y abusos de autoridad, por mencionar algunos delitos que cotidianamente roban el sentido de vivir en comunidad a nuestro país.

Escribo esto porque quiero justicia, pero no me malinterpreten, justicia no es que encierren a más y más jóvenes, sino que éstos puedan soñar con un porvenir para ellos. Justicia no es mano dura, ni barrotes ni aislamiento. Justicia sería que no fuera un privilegio vivir dignamente bajo nuestros anhelos.

Si jóvenes de escasas dos décadas creen que sólo hay progreso empuñando un arma, este país ha fallado. Si esos jóvenes sólo encuentran empleo, respeto y camaradería en las filas del crimen, nuestro país ha fallado.

Mientras escribo esto, caigo en cuenta de que mientras éramos asaltados se conmemoraba el Día Internacional de la Juventud. Qué ironía. Pompa, festejos y desfiles junto a figuras del gobierno que nos siguen pensando como materia pendiente. Somos 38 millones de jóvenes, un tercio de la población, y nuestra situación parece que va de mal en peor.

Por años nos han dado remiendos, parchecitos y políticas aisladas. Mientras los discursos oficiales le apuestan a la celebración, las cifras nos muestran que la urgencia que vivimos es enorme.

Datos de la OCDE señalan que 46 por ciento de quienes tenemos entre 18 y 29 años hemos terminado la preparatoria y que sólo uno de cada diez logramos llegar a la universidad.

Vivimos una de las peores precariedades laborales de la región, pues la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo señala que el salario promedio de un recién egresado ronda seis mil 870 pesos, y que aquél que sólo terminó la preparatoria percibe alrededor de cinco mil 300 pesos. De prestaciones, ni hablemos.

La afiliación a seguridad social depende casi siempre de un familiar que comparta el derecho, y el Sistema de Ahorro para el Retiro ha demostrado que es una decisión que va contra la posibilidad de construir una tercera edad solvente, pues tres de cada cuatro jóvenes no están en condiciones de abonar los recursos necesarios para lograr un retiro digno, según lo consigna EL FINANCIERO en el artículo “Millenial: millones como tú se quedarán sin pensión”.

Por eso, pedir justicia hoy no se trata de ver el problema en lo particular, sino en pensar qué sigue para mi generación y las venideras. Por años hemos permitido que México sea un archipiélago de pobreza y rampante violencia. Pero esto puede cambiar.

Por quienes vienen, por sus nietas, por sus hijos, por aquellas personas que aman y que están empezando su vida es preciso romper con el hábito de seguir la inercia.

Frente a los problemas complejos que significan un obstáculo para el futuro, que vengan las ideas, el trabajo y las manos. Hoy más que nunca estoy seguro de que esto tiene compostura.

Twitter: @pkumamoto

 

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/esto-tiene-compostura.html

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Juan Villoro: Poli

Juan Villoro

Poli

El destino literario de Poli Délano comenzó en la cuna. Pablo Neruda, amigo de su padre, juzgó que ese rubicundo bebé sería tan grande como el gigante Polifemo. Esto ocurría en 1936 y el niño se llamaba Enrique. Las palabras del poeta resultaron proféticas en lo que toca al nombre pero no a la estatura del futuro cuentista, cuyo apodo se redujo a Poli.
Cuando lo conocí se definía como un “vikingo enano”. La barba rojiza y la intensidad de la mirada eran los de un arriesgado tripulante de navíos escandinavos. Había pasado parte de su infancia en México, donde su padre, el escritor Luis Enrique Délano, era diplomático. A los siete años presenció una escena que Mario Casasús ha rescatado en un texto admirable: fue a Cuernavaca con su familia y Pablo Neruda; ahí, un grupo de nazis agredió al poeta, que tuvo que defenderse a sillazos.
En 1974 Poli volvió a México. Su exilio duraría una década. La simpatía que despertó fue instantánea. Venía del Chile de Allende, mancillado por la dictadura, y disponía de un inagotable arsenal de vida. Había pasado años en China, conocía Kenia, había bebido seis botellas de vino con Charles Bukowski. Hablaba de tangos con la misma soltura con la que citaba en inglés a Hemingway, Saroyan, Faulkner, Joyce y todos los demás. Había sido boxeador aficionado y, luego de un coqueteo con el maoísmo, militó con los comunistas. Un héroe de acción capaz de escribir los cuentos, marcados por los traslados y el romance, de Gente solitaria y Amaneció nublado.
Roberto Bolaño comentó que quienes viven de ganar concursos literarios son como cazadores de cabelleras. Poli pertenecía a esa estirpe pielroja. Ganó todos los concursos disponibles, pero se libró de envidias gracias a su carácter generoso y a la escasa importancia que concedía a sus logros. Su habilidad para conversar derivaba de un complemento imprescindible: sabía escuchar. Su interés por los otros hacía que aceptara toda clase de invitaciones a leer textos ajenos. Miguel Donoso Pareja solía llevarlo a su taller como invitado de lujo. Además de discutir nuestros manuscritos, Poli nos invitaba a comer empanadas a su casa, donde esperábamos avistar a alguna de sus hermosas hijas.
Su personalidad provocaba adhesión unánime, pero su concepción de la literatura no gozaba del mismo consenso. En tiempos de desaforada experimentación, defendía la supremacía de la trama. Para él, de Chaucer a nuestros días, la ficción dependía de una buena historia. Los juegos estructurales y las aventuras del inconsciente no eran lo suyo. En los amotinados años setenta su postura parecía convencional. Hoy numerosos alardes de aquel tiempo resultan anticuados.
En 1976 coincidimos en la premiación de la revista Punto de Partida. Él había sido jurado en cuento y yo obtuve un segundo lugar con un texto muy influido por Desnudo en el tejado, de Antonio Skármeta. Hablamos de chilenos hasta que otro joven autor se unió a nosotros: Roberto Bolaño. Con la pasión con que opinaba de cualquier tema, dijo que los cuentos de Skármeta y Délano tenían la potencia de los de Chéjov. Poli le preguntó si había ganado algo en Punto de partida: “Tercero en poesía, aunque más bien merezco una amonestación”, respondió el detective salvaje.
Poco después, Bolaño escribió que Poli concebía sus cuentos como “largas peripecias en algún lugar del mundo donde el héroe acelera sus sentidos o bien se aburre mortalmente: devoradores de almejas con lágrimas, porotos y memoria: parejas caníbales que se persiguen por las calles de Santiago mientras él les aplaude”.
Como buen boxeador, Poli no quería pelear fuera del ring. Alguna vez lo hizo con algún colega chileno, pero era incapaz de rencores. Sólo odiaba un muelle. En Santa Mónica, California, había cargado en vilo al escritor Armando Cassigoli y amenazó con tirarlo al mar. Tropezó, el amigo le cayó encima y le reventó los tendones. Poli no volvió a caminar como antes. Por desgracia, ese largo muelle de madera aparecía en muchas películas. Cada vez que lo veía, Poli quería destruirlo.
Hacia 1979 escribió una de las primeras reseñas sobre mis cuentos. Fue generoso en exceso, pero advirtió que me faltaba sufrir. “No te preocupes, de eso se encarga la vida”, me dijo más tarde. Tenía razón. Los años son un aprendizaje del dolor y la muerte de Poli lo confirma, última lección del maestro.

http://www.criteriohidalgo.com/a-criterio/poli

 

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Carmen Aristegui

Si yo fuera Presidente

El día de ayer, en entrevista en el programa que conduce quien esto escribe, en plataformas digitales, don José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional, dio una cátedra sobre la crisis regional que se ha desatado en América Latina por la investigación conocida como “Lava Jato” y cuyos efectos expansivos han impactado a 12 países en América Latina del continente africano.

Ugaz explicó cómo el caso “Lava Jato” –dentro del cual se encuentra Odebrecht, una de las seis empresas brasileñas que están siendo investigadas por la Fiscalía de Brasil– muestra un patrón clarísimo que se caracteriza por tres grandes ejes: 1) Financiamiento a partidos y campañas políticas en todos los países involucrados; 2) Obtención de grandes obras de infraestructura que han sido sobrevaluadas, a través de adendas en los contratos, y 3) Un sistema de sobornos que ha permitido penetrar a las clases políticas, “contaminado” a los liderazgos de esos países. En esta historia aparecen presidentes, vicepresidentes, ministros y altos funcionarios de la región.

Hoy por hoy, América Latina tiene a varios presidentes presos; prófugos de la justicia; con pedidos de extradición o bien indiciados judicialmente.

Con un patrón tan claro en todos los casos, “… sería muy difícil decir que México es la excepción”, se le planteó a don José Ugaz. “No solamente no es la excepción –dijo– sino lo que preocupa, en el caso de México, son los casos previos. La ‘casa blanca’ no ha sido resuelto. Es tan obvio en este caso que ha habido una intrusión corrupta de la empresa china que financió la adquisición de ese inmueble y, sin embargo, la impunidad parece que será la huella que van a seguir las investigaciones anticorrupción en México”.

Después de dejar esa novedosa espina –financiamiento de una empresa china para la adquisición del inmueble de más de 7 millones de dólares que estuvo, ¿o está?, en posesión del actual presidente de México–, Ugaz continuó señalando que hay expectativa en la región para ver cómo las autoridades del Ministerio Público y judiciales van a reaccionar frente a éste y otros casos de corrupción de alto impacto.

América Latina está exportando al mundo –explicó– dos modelos de justicia: el peruano-brasileño donde la “reserva moral” de las propias fiscalías ha logrado una condena a Alberto Fujimori por 25 años o que 17 fiscales enfrenten al poder económico y político y hayan llevado a las seis cabezas de las poderosísimas empresas brasileñas a prisión para mantenerlos bajo esquemas de colaboración. El otro modelo es el de Guatemala –con la ONU– y ahora Honduras “…al que el Gobierno mexicano le tiene cierto pavor”.

“Si yo fuera Presidente de México… daría el paso para abrir la puerta a una intervención internacional como la que ha tenido lugar en países como Guatemala… Si yo fuera Presidente de un país como México y realmente tuviera una voluntad política y me doy cuenta de que mis fiscales y mis jueces no tienen la capacidad –porque están penetrados por el crimen organizado o por la razón que fuera– yo pediría, motu proprio, que vengan a coadyuvar ante este tipo de investigaciones”, afirma don José.

Respecto a cómo funciona el modelo en Guatemala, dice don José: “Se nombra a un jefe de investigación, una suerte de fiscal internacional. En este momento es un ciudadano colombiano que tiene un equipo de 50 investigadores del mundo –en Guatemala hay investigadores de Estados Unidos, de Noruega, colombianos, de distintas partes del planeta, los más eficientes que empiezan a tomar casos de alto impacto de corrupción y del crimen organizado… Si ustedes no tienen la capacidad de mantener órganos de investigación independientes que rompan la impunidad en el país, pensemos en una intervención internacional. Es una solución muy radical, sin embargo, ha demostrado ser absolutamente eficiente”.

Para los múltiples aspirantes que se han manifestado interesados en obtener una candidatura por la Presidencia de México, queda la pregunta, ¿es éste el camino que debe tomar México? Obligados estamos a debatirlo.

 

http://www.zocalo.com.mx/opinion/opi-interna/si-yo-fuera-presidente1

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Razones

Lozoya: Odebrecht, Oceanografía y fertilizantes

Jorge Fernández Menéndez
08/15/2017
La información publicada por el periódico O Globo de Brasil sobre los supuestos sobornos por diez millones de dólares pagados a Emilio Lozoya, poco antes de que fuera designado director de Pemex y durante su gestión en esa empresa, es una denuncia que no puede ni debe ser desechada con que simplemente el exfuncionario diga que es falsa.

Puede ser, no sería ni la primera ni la última vez, que un personaje acusado de un delito, como ocurre con quien era el director de Odebrecht en México, haga acusaciones sin sustento legal, para salvarse a sí mismo de una condena o para ajustar otro tipo de cuentas. Pero también es verdad, que en muchas otras ocasiones esas confesiones develan secretos que, de otra manera, seguirían ocultos.

El caso Odebrecht ha tenido costos altísimos en todos los países de la región, porque en todos se han pagado sobornos para que la empresa brasileña, la mayor beneficiaria de contratos durante la época de Luiz Inácio Lula da Silva, obtuviera todo tipo de obras. Ese solo hecho, y el que la investigación sobre el tema esté en manos de la fiscalía brasileña, pero también de la justicia de Suiza y de Estados Unidos, debería obligar a ser excesivamente exigentes con la investigación en el país. La PGR ya la había iniciado hace meses, e incluso en febrero el procurador Raúl Cervantes estuvo en Brasil para conocer el expediente, pero aún no se han entregado a México las conclusiones de esa misma investigación en el país sudamericano.

En el caso de Lozoya, la investigación tiene un componente adicional: parte del soborno, dicen en Brasil, se pagó antes de las elecciones del 2012. Eso exige que la investigación penal en México pueda quedar desahogada antes de las elecciones de 2018 porque, si no, se convertirá, ineludiblemente, en un tema de campaña, más allá de que la corrupción en sí misma lo será, sin duda, alguna. Exigiría al PRI, del que Lozoya fue uno de sus dirigentes en aquella época, también adoptar medidas preventivas desde ya para deslindarse, de cara al futuro, de esa carga.

Pero hay que destacar, además, que Lozoya fue un pésimo director de Pemex y que muchas de las principales operaciones que se realizaron durante su gestión son sospechosamente malas, con costos financieros inadmisibles para la empresa a la que José Antonio González Anaya encontró, prácticamente, en quiebra y a la que con mucho esfuerzo está tratando de limpiar y volver a encarrilar.

Hay negocios incomprensibles y cerrados al ojo público. En enero de 2014, Lozoya decidió que Pemex comprara dos empresas de fertilizantes, una abandonada y la otra casi en quiebra. Pagó por ellas 11 mil millones de pesos, pero desde fines del año pasado Pemex está tratando de deshacerse de ellas porque no sólo no rinden beneficios, sino que su producción, incluso, disminuyó considerablemente. Cuando Pemex Fertilizantes compró en 2014 estas dos empresas tenían una pérdida de 26 millones de pesos. En 18 meses la pérdida acumulada había crecido un mil 185 por ciento y era superior a los 500 millones de pesos.

Eso sin contar el costo de las empresas en sí mismo al ser compradas. Una de ellas, Agro Nitrogenados (que había sido privatizada en 1990) fue comprada en la friolera de 475 millones de dólares a Altos Hornos de México a pesar de que estaba, prácticamente, cerrada. Un año después se compró Fertinal, propiedad de Fabio Covarrubias, en 255 millones de dólares (una compra que la Comisión Federal de Competencia públicamente desaconsejó realizar a Pemex) con la intención, se dijo, de reducir las importaciones y tener control del mercado de fertilizantes y derivados. El hecho es que no se llegó ni a la mitad de la producción esperada que hoy es un cinco por ciento menor a la que tenían esas empresas antes de la compra. La nueva administración de Pemex, de González Anaya, está tratando ahora de deshacerse de esas empresas y volver a colocarlas en el sector privado. Por lo pronto, sólo en esas compras Pemex perdió más de 500 millones de dólares.

Al mismo tiempo que se hacían los negocios de fertilizantes, se produjo el caso de Oceanografía. Amado Yáñez, su propietario, efectivamente, había realizado un fraude financiero con Banamex, pero la intención de Lozoya, ante ello, fue la de quedarse con la empresa, la principal contratista de Pemex, asociada, a su vez, con muchos otros contratistas privados, ofreciéndola a distintos empresarios que terminaron distanciándose de ese negocio y provocando un daño enorme al sector, más allá de los delitos que hubiera cometido Yáñez.

Incluso, en plena caída de Oceanografía, Lozoya se reunió con uno de los acreedores, los del banco holandés Rabobank, para tratar de forzarles a entregar la flota que habían rentado a Oceanografía. Tuvo que intervenir directamente el gobierno holandés ante Los Pinos para evitar que se obligara a esa empresa a entregar su flota.

Lo que ha ocurrido con Pemex durante la gestión de Lozoya debe ser objeto de una profunda investigación y si se encuentran delitos deben ser castigados. Pero todo indica que la atención no debe ponerse sólo en el caso Odebrecht. Hay otros, como los citados sobre Oceanografía y Pemex Fertilizantes, en los que también debe ser indagada su responsabilidad, recordando, además, que la incapacidad es también, en muchas ocasiones una forma de corrupción.

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Raymundo Riva Palacio

Las preocupaciones de Odebrecht

La historia de Odebrecht y sus corruptelas en México está llena de misterios y opacidades. En Estados Unidos no confían en que la Procuraduría General de la República haga bien su trabajo y, a decir de las últimas filtraciones de la Fiscalía de Brasil sobre el caso mexicano, en aquella nación suramericana, tampoco. La corrupción intercontinental del conglomerado brasileño estalló el 21 diciembre pasado, cuando Odebrecht y su filial petroquímica, Braskem, aceptaron haber sobornado a políticos y funcionarios de 11 países entre 2011 y 2016, luego de haber sido descubierta tras una investigación en la que participaron Brasil, Estados Unidos, México y Suiza. La sorpresa del espectacular anuncio fue que al darse a conocer, México fue excluido como copartícipe de la investigación. No le dijeron a la PGR qué se iba a anunciar sin el conocimiento del Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, cuyo desdén jurídico y político sorprendió y molestó a las autoridades mexicanas. A los ejecutivos de Odebrecht, también. El acuerdo de Odebrecht con el Departamento de Justicia de Estados Unidos era pagar una multa de 3 mil 500 millones de dólares, la mayor suma desembolsada para resolver un caso de corrupción en los tribunales de ese país, y que la empresa hablara directamente con cada gobierno donde corrompió para reparar el daño y entregarles toda la información que les concernía. El plazo máximo para cumplir con lo pactado era junio. Fuentes ligadas a la empresa dijeron que los ejecutivos de Odebrecht no esperaron e hicieron contacto con la PGR para llegar a un acuerdo bilateral similar, que evitara que les congelaran sus obras en este país y actuaran eventualmente contra sus ejecutivos. Según las fuentes, en diciembre viajaron a México ejecutivos de la empresa para hablar con las autoridades mexicanas.

Quienes llegaron de Brasil fueron Guillermo Solís, el responsable del área jurídica de Odebrecht, y Luis de Meneses Wyell, quien pese a que era el director de la empresa en México, se encontraba fuera de este país por el temor de que, al estallar el escándalo, pudiera ser detenido. Meneses Wyell es un personaje clave en toda esta trama. Su testimonio ante la Fiscalía brasileña en diciembre pasado es el que relata pagos irregulares al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin –que él niega vehementemente– entre 2012 y 2016, para beneficiarlos con obra pública. La declaración de Meneses Wyell se refiere a la obra que se le entregó mediante adjudicación directa a Odebrecht y la empresa hidalguense Construcciones Tapia en 2015 para la construcción de vías de acceso y obras de externa para un proyecto de utilización de residuos en la refinería de Tula, por 150 millones de dólares, que en junio pasado fue cancelado por Pemex.

Fuentes vinculadas a Odebrecht dijeron que la refinería en Tula no era por la que estaban preocupados en la empresa brasileña, ni figuraba en los puntos que querían hablar con la PGR. El proyecto que les inquietaba era la construcción del gasoducto Los Ramones, cuya licitación para construir el tramo 2 de la obra, ganó en 2014 a través de Tag Pipelines. El contrato fue de 935 millones de dólares. Desde que se adjudicó el tramo 2 de Los Ramones hubo críticas porque el proyecto llevaba un sobreprecio de 60 por ciento. Reiteradamente se pidió que lo detuviera al entonces secretario de Energía en el Gobierno de Felipe Calderón, Jordy Herrera, quien conoció la obra cuando fue director de Pemex Gas y Petroquímica Básica, que supervisaba esa construcción. Cuando Herrera dejó el cargo, lo sustituyó Alejandro Martínez Sibaja, el primer funcionario que removió José Antonio González cuando sustituyó a Lozoya en Pemex. En este espacio se refirió a mediados de febrero que uno de los más nerviosos por el escándalo de Odebrecht era Froylán Gracia García, coordinador ejecutivo de la Dirección General en la Administración anterior, y de todas las confianzas de Lozoya Austin. Gracia García era muy cercano a los ejecutivos de la empresa, y de acuerdo con las fuentes cercanas al conglomerado, realizó “decenas” de viajes a esa nación. No fue posible localizar a Gracia García, señalado por funcionarios peñistas para ilustrar la corrupción que había en Pemex, para conocer su opinión.

En el temario que llevaban Solís y Meneses Wyell se encontraba también su preocupación por los diferentes procesos electorales en Tamaulipas y Veracruz, dos de los estados donde tenían fuertes inversiones y que temían resultaran afectadas por los cambios de Gobierno. En esas dos entidades se presume es donde Odebrecht invirtió en campañas electorales, particularmente en Veracruz, donde la relación que comenzó durante el Gobierno de Fidel Herrera se profundizó durante el de Javier Duarte.

No se supo nunca si el procurador Cervantes recibió a Solís y Meneses Wyell. Dos meses después, los brasileños le informaron en Brasilia detalles de la investigación, y en mayo, extrañamente, rechazó un acuerdo con Odebrecht de reparación económica y colaboración en la investigación en México. Oficialmente alegó que “bajo ningún supuesto inhibirá el sancionar administrativa y penalmente a los exfuncionarios y/o funcionarios públicos involucrados”. Lo que ofrecía Odebrecht era lo contrario: facilitar la investigación. Rechazó esa ayuda y congeló el caso la PGR, cerrando la investigación por 5 años, acatando una instrucción de Los Pinos.

http://www.zocalo.com.mx/opinion/opi-interna/las-preocupaciones-de-odebrecht

 

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Llegó el día

SERGIO AGUAYO Miércoles 16 de ago 2017, 3:53am

 

Inicia la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)

Y empieza una etapa

Incierta por inédita.

Carlos Salinas de Gortari ejerció a plenitud los hilos del poder. A un académico estadounidense, Robert Pastor, le confió que él fue quien decidió buscar “un bloque económico comercial con Estados Unidos y Canadá”. En México enfrentó pocas resistencias y en los Estados Unidos convenció al presidente George Bush y al establishment de lo afortunados que serían si México fuera tan próspero que les enviaría bienes en lugar de personas y que se modernizaría “a la americana”. Tim Padgett (entonces corresponsal de Newsweek) argumenta que en parte le creyeron porque “tenía un diploma de Harvard y hablaba inglés. Era igual que un estadounidense”.

Fue 1993 la gloria para Salinas. Amo y señor de la política mexicana estaba convencido que su grupo controlaría México durante varios sexenios. Él planeaba irse a presidir un organismo internacional para confirmar el dictamen de The Economist: él era “uno de los grandes hombres del siglo XX”. El primero de enero de 1994 entró en vigor el TLCAN, estalló la rebelión zapatista y se desinfló el globo salinista. El Tratado fue un éxito comercial para sus socios, pero sin prosperidad ni igualdad para México”. Creció, eso sí, la corrupción, la impunidad y la delincuencia organizada.

El éxito despertó rencores en un sector estadounidense. Ahora sabemos que Steve Bannon convenció a Trump de transformar al TLCAN y a México en los enemigos multiusos. En la conversación entre Trump y Peña Nieto, el estadounidense mencionó tres pilares del resentimiento: México le está dando a los Estados Unidos una “paliza comercial”, le ha “tundido en la frontera” y lo está “matando con drogas”. Eso es intolerable, añadió.

El presidente mexicano se mostró hábil. Primero soportó la belicosidad de Trump, luego tejió una telaraña de halago, mesura y razón hasta lograr que Trump metiera sus exigencias al proceso negociador que empieza hoy miércoles 16 de agosto. En estos días proliferan los pronósticos y análisis y no falta el experto con dotes de vidente que dice tener la receta para una exitosa renegociación; lo único cierto es que la travesía es incierta porque es inédita en varios aspectos. Doy algunas de las razones para esta excepcionalidad.

Los Estados Unidos también está dividido sobre el TLCAN y México. Hay quienes defienden el comercio, la integración de las cadenas productivas y las aportaciones de los esforzados y mal pagados trabajadores mexicanos. En la esquina contraria están los convencidos de que el Tratado y los mexicanos somos una plaga que infecta la pureza y arruina la digestión de los pueblos de raza blanca. Este sector tiene la ventaja de ser una de las bases políticas más sólidas de Trump. ¿Cuál bando pesará más en los humores del errático Trump? ¿Exigirá a México las inaceptables concesiones que ya esbozó en la conversación con Peña Nieto? ¿Insistirá en que el PRI se someta a la cláusula anticorrupción que los Estados Unidos trae en su pliego petitorio? ¿Aceptarán los empresarios mexicanos el aumento salarial que también quieren?

Aunado a esto tenemos la interacción con las elecciones mexicanas. La primera víctima es Luis Videgaray, quien perdió la oportunidad de ser candidato del PRI a la presidencia por su éxito en ganarse la confianza del primer yerno de la Unión Americana. En la conversación entre los dos presidentes, Donald Trump invocó en diez ocasiones a Jared y Luis o a Luis y Jared, quienes eran una especie de Batman y Robin; superhéroes capaces de producir portentos.

Otro enigma es la reacción de las diferentes fuerzas políticas que no fueron convocadas por el presidente como muestra de unidad. ¿Meterán partidos o candidatos a la renegociación del Tratado y a los Estados Unidos en las campañas? En caso afirmativo, ¿cómo lo harán?, ¿nos sorprenderán con la sensatez y profundidad de sus propuestas?, ¿sacarán del baúl el sentimiento antiamericano exacerbado por la retórica de Trump y sus legiones de fundamentalistas blancos?

La única certidumbre es la incertidumbre. Lo esencial será dar un seguimiento cuidadoso a los arabescos que irán tejiendo los ires y venires de la renegociación y las elecciones. Se inicia una de las travesías mas impredecibles de nuestra historia. El día está aquí.

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1370624.llego-el-dia.html

 

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¡Vivan los mismos!

¡Vivan los mismos!

Salvador Camarena

 

Los mismos están de manteles largos. La semana pasada fueron el tema de la noticia porque varios de los mismos se reunieron con los mismos. Qué gusto ver a los mismos departir, charlar, coincidir con los mismos. ¡Vivan los mismos!

En esas reuniones los mismos llamaron a la Patria a no descuidar el camino. Muy serios, porque los mismos se toman muy en serio, lanzaron al aire profecías sobre las calamidades que azotarán a México si por accidente la ciudadanía el año entrante osa equivocarse y elige a uno que no sea de los mismos. No se les ocurra prescindir de nosotros, advierten con grave gesto los mismos. Se arrepentirán de no optar de nuevo por los mismos, sermonean en cada micrófono.

Los mismos han estado décadas ahí. ¿Ahí dónde?, pues ahí, en donde mismo: ganen o pierdan, claro está, los mismos siempre acaban a la sombra del favor del poder, no por nada desde los ochenta son los mismos.

Eso sí, a lo largo de unos siete sexenios algunos de los mismos han cambiado de colores, cierto, pero siempre sin dejar de ser los mismos.

Porque los mismos componen una generación con medio siglo: de Porfirio a Creel, de Arturo Núñez a Javier Corral, de Cuauhtémoc a Graco, etcétera. Ellos son los mismos. Ellos y sus adláteres, personajes que sin tener medio siglo en la política llevan años y años en la lógica de los mismos: aprendiendo lo mismo, haciendo lo mismo, derivando en lo mismo. Provocando, por ejemplo, el estancamiento económico estabilizador, la máxima criatura de los mismos.

Hoy a los mismos les preocupa que llegue López Obrador a la presidencia de la República. Sería una barbaridad, denuncian. Es un populista, alertan. Podríamos convertirnos en Venezuela, claman. Es una regresión, corean.

En realidad lo que los mismos no le perdonan a López Obrador es que haya logrado arrebatarles el discurso de que para cambiar hay que elegirlo a él, y no a uno de los mismos.

Es obvio que AMLO fue parte de los mismos; sin embargo, como el tabasqueño resultara hasta hoy tránsfuga exitoso, a los mismos les desquicia la posibilidad de que el reino deje de ser para los mismos.

Cabe aclarar que hay de mismos a mismos. Los más rumbosos en estos días son los mismos alternativos, por distinguirlos con un mote coyuntural.

No hace mucho algunos de ellos se hacían llamar panistas, otros se decían de izquierda. Hoy aquéllos y éstos desesperan para construir un paraguas –al que llaman frente– que ante la tormenta que suponen que se avecina guarezca a los mismos que cuando sacaron al PRI del palacio no pudieron, no supieron o no quisieron cambiar las cosas. Sí, a esos mismos que hoy son dueños de casi todos los partidos, de las cámaras, de las gubernaturas y, alternancia más o alternancia menos, de Los Pinos; y pretenden que como siempre las elecciones muevan todo pero que los puestos sean para ellos, para los mismos.

Al final de cuentas a los mismos no les molesta mayor cosa que en 2018 la presidencia la retenga el PRI, pues qué es un priista sino el súmmun de la filosofía de los mismos: nadie como un priista para vender la sexenal idea que ora sí todo cambiará, todo-todo, menos la corte de los mismos.

Está bueno, coincidamos con los mismos: que gane quien sea, menos AMLO. Qué tranquilidad, que digo tranquilidad, no no, qué emoción que el presidente no será López Obrador sino uno de los mismos. Viva la democracia de los mismos que nos traerá más de lo mismo.

Twitter: @SalCamarena

 

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/vivan-los-mismos.html#.WYmdpTJB5nE.twitter

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