Dr. Narro, la Secretaría de Salud tiene evidencia suficiente de que el etiquetado frontal de alimentos y bebidas que tiene la función de brindar información entendible y útil a los consumidores mexicanos, no es entendible y lleva al consumo de altas cantidades de azúcar añadida. Tiene usted a mano cartas y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que le advierten el carácter incomprensible de este etiquetado y el riesgo del criterio de azúcar que establece. Tiene reportes de UNICEF y la propia Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino que muestra que este etiquetado no es entendible por los consumidores.

Dr. Narro, la Secretaría de Salud tiene evidencia, a partir de los estudios del Instituto Federal de Telecomunicaciones de que la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables, cuyo consumo es el mayor responsable de que nuestros niños estén entre los que tienen el mayor índice de sobrepeso y obesidad en el mundo, es extremadamente débil. Esta regulación comprende solamente a la televisión y el cine y en televisión no regula los horarios más vistos por los niños ni los programas que tienen la mayor audiencia infantil. No regula la multimillonaria publicidad de estos productos que generan malos hábitos alimentarios desde temprana edad en los espacios abiertos, en el internet, en los puntos de venta, en sus empaques y etiquetas.

No regula el uso de regalos y promociones para atraer a los niños al consumo de estos productos. Esta regulación también fue diseñada con el beneplácito de la industria, nunca se conformaron grupos de trabajo, no se consultaron a las instituciones que han investigado el tema, ni a los expertos.

Dr. Narro, desde 2010 se presentaron lineamientos para los alimentos y las bebidas en las escuelas, espacios que fueron señalados como ambientes obesogénicos en investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Salud Pública. Ni los lineamientos de 2010 y sus tres fases, ni la regulación obligatoria y sancionable que se estableció para estos productos en los planteles escolares a partir de la ENPSOD se cumplen, nadie vigila ni sanciona su cumplimiento.

Estas tres regulaciones (etiquetado, publicidad y escuelas) son fundamentales para una política de prevención de la obesidad y la diabetes. Ninguna de ellas es efectiva, dos fueron diseñadas con un profundo conflicto de interés y no son efectivas, incluso favorecen estas enfermedades, como el etiquetado frontal con el alto criterio para el consumo diarios de azúcar. Y la tercera, la regulación en escuelas, no se aplica.

El reporte reciente de la OCDE pone a México con la mayor incidencia de diabetes entre sus países, con la mayor incidencia de sobrepeso y obesidad, con el mayor ingreso hospitalario por diabetes y con el mayor número de amputaciones por diabetes. Esta situación no va a cambiar si no existe liderazgo, si se mantiene el status quo.

Usted heredó esta situación al entrar al cargo de Secretario de Salud en febrero de 2016, encargado de proteger el derecho a la salud de la población mexicana. Usted tiene en sus manos la evidencia, los comunicados, reportes y estudios que demuestran que estos tres pilares fundamentales de la política de prevención contra el sobrepeso, la obesidad y la diabetes deben reformularse a fondo, como es el caso del etiquetado frontal y la publicidad dirigida a la infancia de alimentos no saludables, y debe aplicarse y sancionarse la regulación de alimentos y bebidas en escuelas.

Lo único que se pretende con esta carta pública es que no herede una vez más esta catástrofe en salud sin establecer y echar a andar estos tres pilares de la política de salud pública en prevención del sobrepeso, la obesidad y la diabetes.