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La extensión del camino

 

Desde octubre de 2017 el Concejo Indígena de Gobierno y María de Jesús Patricio Martínez recorren el país para articular las propuestas de los pueblos originarios y conocer sus problemas de primera mano. El motivo coyuntural de esta actividad consiste en recaudar firmas para que Marichuy esté presente en la boleta electoral como candidata independiente a la Presidencia. Sin embargo, el movimiento tiene miras más amplias: cambiar el país en su conjunto. No se trata, pues, de una lucha electorera, sino de una invitación a imaginar otras formas de convivencia y a organizar redes para defenderlas.

Esto explica que durante más de cuatro meses los itinerarios de Marichuy no hayan seguido las rutas obvias de los candidatos que confunden las voluntades con las estadísticas. En vez de privilegiar las ciudades, donde es más fácil recaudar firmas, la comitiva indígena prefirió ir a sitios remotos a escuchar voces que no han sido oídas. Lupita Vázquez, concejala que sobrevivió a la matanza de Acteal, lo ha dicho de manera inmejorable. Al encontrarse con la ciudadanía, el CIG no regala gorras ni mochilas: comparte dolores.

Marichuy carece de los recursos con los que cuentan los profesionales de la intriga que, al no encontrar la nominación oficial de sus partidos, decidieron travestirse como “independientes”.

Los partidos políticos y el INE han diseñado una democracia para ricos. Las firmas deben ser obtenidas en un teléfono celular de gama media que cuesta más de tres salarios mínimos y se exige alcanzar el uno por ciento del padrón electoral en al menos diecisiete estados. Para hacer campaña en todos esos sitios sería aconsejable tomar aviones, pero los recursos de los pueblos originarios no tienen que ver con lo aconsejable.

Los recorridos del CIG y su vocera se han hecho por tierra, en condiciones muy castigadas, salvando grandes distancias a deshoras. No es la táctica ni el sentido de la “oportunidad” lo que determina esas travesías, sino la necesidad de oír a los más alejados.

El 14 de febrero la camioneta donde viajaba Marichuy se volcó en pleno desierto, en la emblemática carretera federal 1. El accidente dejó un saldo muy grave. Eloísa Vega Castro, de la Red de Apoyo a Marichuy en Baja California Sur, falleció con el impacto; el concejal Francisco Grado sufrió lesiones severas y Marichuy, la fractura de un brazo.

La caravana se encontraba entre El Vizcaíno y San Ignacio, uno de los muchos sitios solitarios de México que carecen de todo contacto con la modernidad. La ciudad más cercana era Guerrero Negro, que debe su nombre al barco pirata que encalló ahí hace mucho. Ahí, las ballenas grises van a tener sus crías y los trabajadores juntan sal para satisfacer el apetito de los japoneses al otro lado del mar.

La Marina envió un avión para socorrer a los heridos, que no pudo aterrizar en Guerrero Negro porque la pista carecía de iluminación. Fueron necesarios dos helicópteros blackhawk con visión nocturna para conducir a los heridos al Hospital Salvatierra de La Paz. Entre el accidente y la llegada a la clínica transcurrieron casi doce horas. El encomiable operativo de rescate evidenció lo difícil que es actuar en situaciones de emergencia en las áreas más aisladas de un país donde estar lejos es menos un atributo de la distancia que de la pobreza.

Hace unas semanas, la camioneta de prensa que acompañaba la caravana de Marichuy sufrió una emboscada en Michoacán al atravesar una región controlada por el grupo criminal Los Viagras. La vocera y su comitiva se habían aventurado en ese territorio para reunirse con representantes de la comunidad purépecha.

Algo queda claro en estas desventuras. Los más pobres arriesgan su vida para participar en comicios que para otros son un trámite burocrático. Hace poco, el músico de rock Guillermo Briseño me preguntó: “¿Has visto en las calles, las plazas o los parques ciudadanos que pidan firmas para El Bronco o Margarita Zavala?”. Desconocemos al ejército que ha sido contratado para favorecer a los políticos profesionales.

Mientras tanto, los indígenas dan la cara y no se detienen. Su meta se extiende más allá del 19 de febrero. “Vamos lento porque el camino es largo”, han dicho los zapatistas.


https://www.etcetera.com.mx/opinion/la-extension-del-camino/

 

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Este “irracional” enojo social

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CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Mientras Enrique Graue, rector de la UNAM, decía que nunca como ahora México había sido un país tan profundamente desigual y, por otro lado, la Concamin señalaba que no se había logrado la prometida tasa de crecimiento de más de 5% y que la de 2017 será la más baja, en promedio, de los últimos 30 años, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, hacía un llamado a “desterrar éste que algunos llaman irracional enojo social”.

La frase es trascendental porque implica que el gobierno ya se ha dado cuenta de la indignación popular en su contra, aunque ésta no sea racional, es decir, no sea producto del entendimiento de la realidad o no sea entendible en sí misma, por lo cual su “destierro” (apartar de la mente un pensamiento o un sentimiento) se podría lograr –cree Peña– mediante la comunicación de los avances del gobierno. Asunto resuelto, se diría, con el muy meditado discurso del “Jefe del Ejecutivo”.

Peña se ha empeñado de inmediato en esa empresa y dijo ser “el primero en demandar de manera comedida (…) que haya memoria entre nuestra población, entre nuestra sociedad, y sepamos también reconocer de avances, de logros y de beneficios” (sic). La sociedad (desmemoriada) ya no presenta demandas al gobernante, sino que ahora éste hace solicitudes al pueblo, comedidamente, claro. Sin duda, algo profundo ha ocurrido en el país como para ubicar las cosas al revés.

Al tiempo, el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, afirmaba sin titubeo que “a México le ha ido bien”, pese al derrumbe petrolero en producción y precios.

Todo lo anterior ocurrió el pasado lunes 12, día en que terminó el periodo de precampañas. Mas, por lo visto, fue también el de inicio de la campaña electoral del gobierno, ya sin candidatos en la palestra.

La arremetida publicitaria del gobierno se prolongará hasta el día de la votación, pero no tiene como propósito hacer propaganda oficial, que está prohibida por la ley en el periodo electoral, sino difundir su mensaje político a través de gacetillas pagadas de diverso tipo. Para eso hay dinero… mucho y sin control alguno.

El fracaso de la candidatura priista es el fracaso del gobierno de Peña. Esta circunstancia es reconocida con amplitud, pues no existe dentro o fuera del país analista, político, periodista o académico que considere que la gestión de Peña ha sido exitosa. Mas no se trata sólo del contraste entre lo prometido y lo realizado, sino del balance neto de un gobierno que se perdió en sus propios dogmas y terminó generando desastres.

El número de “nuevos empleos”, que es el dato con el que Peña se glorifica, tiene un componente que no estaba antes en la estadística: la formalización de empleos ya existentes por efecto de los recientes cambios fiscales sobre los pequeños contribuyentes. Y tiene también algo estructural: casi todos son empleos de muy baja calificación y menor salario. En un marco general de estancamiento en términos reales, como el que mantuvo Peña estos cinco años como fiel heredero de sus predecesores, no se crean puestos de trabajo calificados más que en aquellas sub ramas integradas, como la automotriz, que han seguido creciendo.

Peña no habla del componente inducido que caracteriza la alta tasa de inflación, que rebasó por mucho el pronóstico oficial. Con el fin de promover gasolineras privadas y poner cara bonita para hacer licitaciones (entrega de yacimientos) entre las mayores compañías petroleras, se mantuvo un IEPS alto y móvil, cuyo nombre común es gasolinazo, extendiendo la carestía, con mayor salvajismo, al gas doméstico. Todo para nada: el IEPS sigue siendo “subsidiado” y las pérdidas económicas han sido mayúsculas para el país.

Dice el gobierno que las más recientes concesiones de crudo y gas le dejarán a México 159 mil millones de dólares. Todos ellos inventados porque, en realidad, se calcula que serán el monto de la inversión extranjera durante los próximos diez años, pero no serán ganancias del país ni se quedarán en México. De las últimas licitaciones que se hicieron, el ingreso del fisco será por un importe miserable de 500 millones de dólares, a cambio de concesiones por 20 años.

Que no se hable del escandaloso número de pobres mexicanos porque ese tema está clausurado en el gobierno, incluyendo a su candidato, debido a que convierte al país en algo impresentable. Tampoco se ha de hablar de que México es uno de los países socialmente más desiguales del mundo. Para ciertos sujetos y en ciertos temas, callar es mentir.

La “comunicación” de los “avances” logrados por el gobierno, ordenada por Peña, ha de ser una campaña política (electoral) de mentiras porque ese gobierno no conoce otro lenguaje, otra forma de ser. Es natural, por tanto, que el enojo social se vaya a incrementar.

Pero hay algo más. En la medida en que Peña lleve a cabo su campaña de “comunicación”, la gente le creerá mucho menos. Hay que tomar en cuenta que la falta de credibilidad es uno de los problemas que el gobierno ha trasladado al candidato Meade. Por lo demás, él ya tuvo sus momentos en el gabinete actual y en el anterior, en los que pudo haber demostrado que conoce otra política.

José Antonio Meade sabe todo lo anterior. Y sabe más porque conoce al gobierno y es parte de sus tramas. Sin embargo, no puede reaccionar, está atado a Peña y a sí mismo, es una de las partes del fenómeno conocido como enojo social, aunque algunos otros le llaman hartazgo.

http://www.proceso.com.mx/522535/este-irracional-enojo-social

 

Fox: un parásito y un ladrón

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CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “¿Qué es Fox? ¿Quién es Fox? ¿Cuál es Fox? La respuesta, queridos amigos, es lamentablemente muy sencilla: Nada. Una nada llena de palabras”.

Así describió a Vicente Fox el artista José Chávez Morado cuando, en el año 2000, este personaje del PAN engatuzaba a millones de mexicanos que, en efecto, votaron por él para, tras su infecundo sexenio, dejar “el ácido sabor del engaño”, como lo definió Julio Scherer García.

Pero Chávez Morado se equivocó: La nada, que es el vacío sin principio ni final, no basta para describir a quien no sólo estafó y traicionó a sus votantes y no votantes, sino que saqueó y se enriqueció –él y su clan– a la sombra del poder.

Fox, este grandote sin grandeza que también esquilmó al país como propagandista de Enrique Peña Nieto, no sólo es un ladrón impune, sino que ahora ha tomado a diversión insultar a mexicanos.

“hey perrada twitera de lopitos. probemos si pueden responder sus tonterías mas rápido. Tienen 30 segunos, un, dos, tres arrancan… a ver quie dice mas groserias”, escribió Fox, con absoluta suciedad lingüística, en un retador mensaje de Twitter, el miércoles 14, que se convirtió en retahíla de nueve mensajes para descalificar a los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, su fijación desde hace dos décadas.

“Mis tweets de ayer por la tarde no sólo fueron ´mentadas de madre´, fueron un experiemento social digital y compruebo lo siguiente”, escribió este jueves Fox en Twitter, con el mismo lenguaje que exhibe su desprecio por el saber y en el inicio de otra retahíla de inventivas contra López Obrador.

Este individuo, que fue presidente de México y jefe de las instituciones del Estado, no sólo es un parásito que nos cuesta, sólo él, 205 mil pesos mensuales, pero además con dinero público se le pagan 500 mil pesos mensuales a los 20 funcionarios que trabajan para él.

Varios de estos funcionarios atienden el Centro Fox, en Guanajuato, que además usa como salón de fiestas que estimula la evasión de impuestos si los clientes pagan en efectivo. Pero esto y los 14 millones 384 mil pesos que Peña le ha dado de subsidio en su gobierno palidecen ante otras evidencias de su enriquecimiento.

Desde el 2000 emergieron datos sobre el enriquecimiento de Fox y su parentela, incluida la de su mujer Marta Sahagún, como en el libro de Jesusa Cervantes, Los hijos de Marta, y Fin de fiesta en Los Pinos, de Anabel Hernández, y ahora en Fox, negocios a la sombra del poder, Raúl Olmos documenta también las maniobras que ha hecho este personaje para enriquecerse desde que llegó, quebrado, a la Presidencia de la República.

Unos ejemplos: Apenas llegó al cargo, su hijo Rodrigo se hizo accionista del Grupo Estrella Blanca, a la que su gobierno le otorgó contratos por 350 millones de pesos, y apenas dejó la presidencia, en 2007, recibieron regaladas las acciones de otra empresa transportista que convirtieron en un gran negocio con contratos de los gobiernos de Felipe Calderón y Peña.

No sólo eso: El Centro Fox desvirtuó sus fines no lucrativos y recibe fondos oscuros, como una transferencia de 200 mil dólares que le hizo una empresa fantasma británica, o donativos millonarios de compañías inexistentes, una de ellas ligada a Oceanografía, de la que fue promotor de contratos un hijo de Marta.

Las evidencias de corrupción de Fox se multiplican en este libro, pero él dice que vive de su pensión de 205 mil pesos al mes, que sólo le sirven para “comer frijolitos”, pero en 2011 compró un departamento en Santa Fe de casi 5 millones de pesos; en 2012, otro de 8 millones en León, y otro de seis millones en la colonia Roma de la Ciudad de México.

De ser un muerto de hambre, en el 2000, Fox es hoy un millonario que, además de vivir de los mexicanos, los insulta. Es, en efecto, una piltrafa moral…

Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado

 

http://www.proceso.com.mx/522780/fox-un-parasito-y-un-ladron

El escandinavo Ochoa

El escandinavo Ochoa

Raymundo Riva Palacio

Estrictamente Personal

Enrique Ochoa es el presidente del PRI históricamente con la lengua más larga. De la cola, ni hablar. La tiene corta. Pero más grande que su soez comportamiento son sus mañas y formas. Todo confluyó el fin de semana cuando en Tabasco habló de “los prietitos de Morena”, para referirse a los priistas que dejaron al partido para sumarse al de Andrés Manuel López Obrador. Involuntariamente gracioso, se atropelló con su boca. Horas después tuvo que pedir disculpas, recordando su propio color de piel. Ochoa, quien en los últimos meses se dedicó a poner epítetos y vituperios a los precandidatos Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, coronó así la precampaña. Si alguien fue grosero y grotesco en este periodo, Ochoa ganó de calle el primer lugar.

Llegó al PRI por decisión del presidente Enrique Peña Nieto, quien de esa forma mandó un mensaje al partido que por la boca de Ochoa hablaría él, y que sería el transmisor de sus decisiones ejecutivas. Se podría alegar que se le pasó la mano al dirigente, quien, además de la retórica tramposa, siempre usa el mazo sobre los adversarios del candidato del partido en el poder, José Antonio Meade, para minarlos. Visto cómo terminaron las encuestas de preferencias electorales en la precampaña, su gestión fue un fracaso. Se incrementó la percepción de victoria de López Obrador y ha hablado tanto de la corrupción de Anaya, que está en camino de blindarlo de esas imputaciones.

Su lengua lo coloca siempre en la ruta del bumerán. En diciembre, cuando Anaya tuvo una de sus varias escaramuzas con El Universal, que no ha dejado de publicar documentos de presunta corrupción del precandidato del Frente opositor, Ochoa le exigió que dijera los nombres de los medios que considera no dicen la verdad, porque no se podían realizar señalamientos sin ofrecer pruebas. Afirmó también que respetaba la libertad de expresión y reconocía que los medios de comunicación son críticos. Menos de un mes después, avaló el amago del equipo de campaña de Meade de demandar al portal Animal Político por haber publicado que durante su gestión como secretario de Desarrollo Social hubo desvíos por 540 millones de pesos. El portal no descubrió el hilo negro. Divulgó un reporte de la Auditoría Superior de la Federación. Pero aún si se hubiera equivocado, la amenaza lanzada para inhibir sólo es propia de mentes autoritarias.

Ochoa ha sido el campeón de las analogías de López Obrador con Venezuela. Una propuesta de nación estatista del precandidato de Morena ha sido suficiente para equipararlo con el presidente Nicolás Maduro, que ha ido cerrando, mediante la utilización de los recursos que le dio la democracia a Venezuela, la vida democrática en aquella nación. El argumento siempre ha sido simplista y omite, porque uno no puede pensar que sea ignorante, las diferentes composiciones de poder y contrapesos en el Congreso y la Suprema Corte de México y Venezuela, la vitalidad de un sector privado que allá ha sido timorato y desorganizado y, quizá lo más importante, que mientras López Obrador choca sistemáticamente con las Fuerzas Armadas, Maduro depende del Ejército para mantenerse en el poder.

El líder del PRI polariza, pero no sólo fuera del partido, sino en su interior. No ha sido un dirigente que cohesione, porque carece de autoridad moral y política entre la base militante, al ser un tecnócrata con poca vida partidista. Sin embargo, lo que se ve fuera del partido no es lo que sucede adentro. Ochoa es bastante bien apreciado por el equipo cercano al presidente Peña Nieto, porque consideran que ha peleado en la arena pública, con estridencias y excesos quizá, pero de manera permanente, sin ser el líder ortodoxo del pasado que optaba por el trabajo sordo sin confrontación. “Lo que tiene Enrique”, dijo una persona que lo conoce bien, “es que es un soldado que hace lo que le digan. Si le piden que se pare de manos y luego se tire por la ventana, él dirá ‘sí señor’, y lo hará”. Es decir, les es funcional al presidente y al coordinador de la campaña presidencial, Aurelio Nuño, aunque en los cuartos de guerra priistas lleguen a discrepar con él.

Ochoa forma parte de uno de los cuatro cuartos de guerra de la campaña, el que se reúne alrededor de las siete de la noche todos los días, donde participan casi una veintena de priistas experimentados –es el lugar donde Nuño pensó que podría abrevar de su conocimiento–, donde a veces les hacen caso y en otras los ignoran. No se integra a los otros cuartos de guerra, que son el de comunicación y estrategia –el más importante–, el de voceros y el jurídico, lo que de alguna manera, aunque no lo digan internamente de esa forma, tiene acotado su acceso a información al desconocer en su totalidad lo que piensa y ordena Nuño.

Las llamadas en la prensa para que lo ‘renuncien’ no están cayendo en tierra fértil. Su trabajo, donde importa, está bien valorado. El presidente Peña Nieto lo dejará al frente del PRI el tiempo que considere necesario, y si piensa que el arranque de campaña a finales de marzo requerirá un nuevo dirigente, entonces procederá. Por lo pronto, ya colocó a un experimentado operador, en la línea de sucesión, Rubén Moreira, el exgobernador de Coahuila, nombrado el fin de semana secretario de Organización, el número tres del PRI. Ahí estará en la reserva estratégica hasta que desde Los Pinos decidan que la vida priista de Ochoa se agotó.

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raymundo-riva-palacio/el-escandinavo-ochoa

 

 

Meade, el más apurado

QUEBRADERO

No fue la mejor de las comparaciones la que hizo José Antonio Meade sobre el espíritu que lo imbuye en su camino por intentar ganar la Presidencia el primero de julio.

Las elecciones del Edomex, como ejemplo a seguir, no son la mejor de las fórmulas. El candidato de la alianza que encabeza el PRI está tratando de acercarse lo más que pueda al tricolor. Cada vez hay más elementos que muestran que para muchos al interior del partido Meade no sólo es el “externo”, es alguien ajeno al partido. A estas alturas la relación entre el precandidato y el priismo está en los terrenos del ni contigo ni sin ti.

Del gran número de denuncias que se presentó en la elección del Edomex, muchas de ellas fueron soslayadas; es la manifestación de lo que se vivió a lo largo del proceso. La presencia de funcionarios federales con todo y sus “paquetes” de ayuda se convirtió en una parte del proceso; algunos la definieron como una “elección de Estado”.

A esto recordemos que Morena no quiso aliarse al PRD, hecho que resultó definitivo en el resultado. Las llamadas fuerzas de izquierda llegaron divididas, lo que favoreció al PRI, a lo que se sumó que al final a Delfina Gómez, candidata de Morena, la dejaron sola.

Si el espíritu del Edomex va a acompañar a Meade vamos directito a un choque de trenes. Iríamos a una confrontación que, podría llevar a que en medio de la descarnada lucha por la Presidencia, Morena y el Frente terminen por unirse en sus denuncias; esto sí los pudiera juntar.

El cierre de José Antonio Meade lo obliga a replantearse buena parte de lo que ha hecho. Podrán argumentar en su equipo que logró el objetivo de que fuera conocido; sin embargo, es claro que hay muchas lagunas en su relación con la sociedad.

Sumemos a esto que Mikel Arriola se metió en terrenos que no le vienen nada bien a él, al PRI y a la libertad bajo la que se vive, en medio de las inevitables contradicciones, en la Ciudad de México; como bien lo explicó ayer en estas páginas Rubén Cortés.

El cierre de Meade no fue el único que dejó dudas. Ricardo Anaya se fue a Veracruz, en donde Miguel Ángel Yunes se la ha pasado de bronca en bronca y de polémica en polémica. Su imagen no pareciera venirle bien en este momento al candidato del Frente. Suponemos que fue a Veracruz obviamente por votos, en un acto más del pragmatismo de la política mexicana.

López Obrador cerró en Zacatecas. Sabe que lleva una ventaja real desde donde se vea. La clave es que no se convierta de nuevo en enemigo de sí mismo. La abierta confrontación PAN-PRI le está ayudando.

Al contrario diferencia de lo que pasó en 2006, pareciera que las diferencias entre estos partidos ahora sí van en serio. En aquella elección al final entre la mano de Fox, los errores de López Obrador, la coalición PAN-PRI y Calderón inclinaron de manera muy cuestionable la balanza. Esa alianza, por lo menos por ahora, no aparece ni se vislumbra por ningún lado.

Las precampañas vinieron a confirmar el gran hartazgo que existe en la sociedad, el cual tiene como depositarios al PRI y al PAN, en este estricto orden.

También se vislumbran cuáles podrían ser los resortes del voto ciudadano, que como nos decía ayer José Antonio Crespo, será “emocional no racional”.

RESQUICIOS.

Así nos lo dijo ayer Eunice Rendón, Agenda migrante:

En los últimos años ha aumentado casi 300% el precio que los polleros cobran por ayudar a cruzar la frontera. Hoy se cobran hasta 30 mil dólares por un cruce. El tráfico se terminó convirtiendo en trata de personas con actores más peligrosos.

En el proceso de reintegración hay una palabra mágica, empatía. Nos debemos poner en el lugar del otro para entender que no es lo mismo un migrante que estuvo allá un año a alguien que estuvo 20 y lo deportan. Alguien que ya no tiene familia en México o alguien que sus hijos son americanos. Esta situación obliga a un modelo empático y diferenciado según las características del migrante.

Los olvidos

SERGIO AGUAYO

 

A la memoria de Gonzalo Aguilar Zinser y de su lucha contra el tráfico de armas.

Los precandidatos ya presentaron un bosquejo sobre cómo piensan derrotar la epidemia de violencia. Les faltó un marco general y se les olvidó decirnos lo que harán con lo que sí funciona, con la relación con los Estados Unidos y con las víctimas de la guerra contra el narco.

Los tres coincidieron, obvio, en que la estrategia no funciona. Luego presumieron, de uno en uno, que sería tan exitoso que cada fin de semana habría desfiles celebrando las victorias. Andrés Manuel López Obrador se lució con un decálogo, Ricardo Anaya presentó seis prioridades y José Antonio Meade nos explicó los cinco ejes de su Cruzada Nacional por la Seguridad Total y Corrupción Cero.

Entendamos que andaban en modo campaña, un estado anímico propicio para la petulancia y la ocurrencia. Dado que por decreto estamos en el período de “intercampaña” (otra manera de llamar a la simulación) tendrán tiempo para examinar algunas sugerencias basadas en lo que dijeron.

Las ideas que fueron presentando carecen de integralidad y es evidente que desconocen el carácter regional del fenómeno. El crimen organizado se separa en grandes vertientes delincuenciales que se modifican, dependiendo de la región en México, pero que tienen conexiones de diverso tipo con otros países de América. En el centro de ese sistema está la potencia regional. Una gran estrategia requiere considerar estas características para, con base en un análisis de riesgo, definir prioridades y concentrar fuerzas. Otra debilidad de los planteamientos de los candidatos son los olvidos. Comento tres.

Asegurar que la estrategia fracasó conlleva el riesgo de desconocer avances y retrocesos. En los once años de guerra han mejorado (y empeorado) instituciones y es notable el conocimiento alcanzado sobre la violencia y la paz. La Policía de Proximidad de Ciudad Nezahualcóyotl sigue funcionando bien y Tijuana y Nuevo León demuestran la rapidez con la cual pueden darse los retrocesos. Sigue entonces que antes de ponerse a borrar del mapa dependencias y programas, se requieren diagnósticos que les permitan preservar lo saludable y extraer lecciones.

Otro olvido, bastante notable por cierto, es que prometen seguridad sin mencionar jamás el papel jugado por los Estados Unidos. Es una negación absurda y suicida, porque cualquier solución exige un reajuste en las relaciones con el gobierno estadounidense; si el vecino no asume su responsabilidad sobre la violencia, seguiremos desperdiciando recursos y vidas humanas. Meade insistió en que controlará el tráfico de armas, pero no explicó que es indispensable la colaboración del vecino.

Estaría, en tercer lugar, el silencio sobre las víctimas de once años de conflicto. Andrés Manuel sólo dijo que las tomará en cuenta antes de conceder amnistías o iniciar diálogos con los capos. Los demás ni eso. Es inaceptable que los candidatos ignoren una de las consecuencias más trágicas de la guerra. Sobre todo porque las víctimas tienen años en la agenda nacional y porque ya hay leyes y dependencias atendiéndolas. Corresponde a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas recordar a los candidatos -independientes incluidos- la urgencia de considerar a los millones de afectados por la violencia.

Hay una razón práctica para pedirles que mejoren sus propuestas en seguridad: lo que hagan será referente para las campañas por otros cargos. Lo ejemplifico con el estado de Morelos de Graco Ramírez, donde el Mando Único ha logrado reducir algunos índices delictivos pese a ser un estado rodeado por entidades infestadas de criminales. Los morelenses por nacimiento o adopción tenemos que reclamar a los candidatos a gobernador que digan lo que harán con esa buena práctica. Sobre todo porque uno de los candidatos, Cuauhtémoc Blanco, lo tiene en la mira.

A quienes aspiran a ocupar cargos tenemos que pedirles, que dediquen más tiempo y esfuerzo a formular propuestas enmarcadas en una propuesta integral y regional que tiene como principal objetivo restañar y reducir el costo social que hemos estado pagando. El peso de esta responsabilidad corresponde a medios de comunicación, organismos civiles, cámaras empresariales y universidades. Tienen que asumir que buscan gobernar a un país de víctimas.

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1432439.los-olvidos.html

 

La venganza de Elba

La venganza de Elba

Raymundo Riva Palacio

La maestra Elba Esther Gordillo comenzó la venganza contra el presidente Enrique Peña Nieto, a quien responsabiliza directamente de meterla a la cárcel acusada de delincuencia organizada y lavado de dinero. La maestra quiere que el PRI pierda la Presidencia y que se desintegre la candidatura de José Antonio Meade. El vehículo es el apoyo a Andrés Manuel López Obrador, y la acción más dramática tras ese respaldo, se dio este fin de semana al intentar reventar la XLIV Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional, en Puerto Vallarta, que debe iniciar este lunes, donde concluiría su periodo legal como líder del magisterio y sería electo quien realiza esa función desde que fue detenida hace cinco años, Juan Díaz.

La contraofensiva inició el viernes, cuando, en forma casi coordinada, se presentó un amparo interpuesto por tres maestros del sindicato en Baja California, Campeche y Chiapas para suspender de manera provisional las funciones de Díaz, como presidente del Consejo General. Con ello, quieren impedir que en la reunión en Puerto Vallarta, se regularice su interinato y sea electo presidente del Consejo General en relevo de Gordillo. Dos jueces, en Campeche y Chiapas, desestimaron la solicitud de suspensión por tratarse, precisamente, de un interinato. Pero uno en Tijuana le dio entrada. Quien convenció al juez de otorgar la suspensión fue Juan Iván Peña Neder, exfuncionario de la Secretaría de Gobernación en el gobierno de Felipe Calderón, que estuvo preso hasta 2013 por haber presuntamente traficado con permisos para casinos.

Peña Neder es una figura interesante en el entramado de la ofensiva de la maestra contra el presidente Peña Nieto y sus colaboradores. Hace tiempo se vinculó con el yerno de la maestra, Fernando González, con quien organiza actos con los grupos integrados a las llamadas redes sociales progresistas de Morena y con comités en todo el país. González dijo que él no estaba detrás de los amparos, pero su camarada de acciones políticas en los últimos meses, sí. Peña Neder ha estado muy cerca del círculo interno de la maestra, y fue quien llevó a René Fujiwara con López Obrador. Morena ha dicho que Peña Neder no es miembro del partido ni tiene funciones asignadas de manera oficial, lo que no ha impedido que, junto con González, lleve meses trabajando para López Obrador.

La ofensiva no para ahí. La búsqueda de venganza sigue en Puerto Vallarta, un territorio controlado por Díaz, quien supuestamente tiene garantizados los delegados suficientes para mantener el mando del sindicato. La cara pública de la oposición es la de Rafael Guzmán Ochoa, quien fue secretario general del sindicato bajo la presidencia de Gordillo, y que se sumó a la campaña de la candidata de Morena al gobierno del Estado de México, Delfina Gómez. Guzmán Ochoa ha buscado sistemáticamente minar a Díaz, pero no lo ha logrado.

Los dos maestros se dieron un mano a mano en la elección de secretario general de la Sección 36 del sindicato en el Estado de México, en 2016. En aquella votación, Gordillo le pidió armar una planilla con Alberto Hernández Meneses, quien había sido dirigente de esa sección, y que era apoyado –con el único fin de controlar esa sección– por el entonces gobernador, Eruviel Ávila, y por la exsenadora Ana Lilia Herrera. Era la primera vez desde 1936, cuando se fundó el sindicato, que no había una planilla de unidad, y al final, Díaz ganó la votación con el 65% del respaldo a su candidato, contra 35% que obtuvo el apadrinado por Guzmán. Él no es el enemigo de quien, según observadores de la vida política del sindicato, Díaz se debe cuidar. El adversario real es el maestro Moisés Jiménez.

Jiménez es una fuerza que puede ser más destructora que las viejas caras conocidas. Fue dirigente de la Sección 15 en Hidalgo, y perseguido por los exgobernadores, Miguel Ángel Osorio Chong y Francisco Olvera –hoy responsable del PRI en la Ciudad de México–, y que tiene diferencias con el actual gobernador, Omar Fayad. Fue nombrado en diciembre coordinador nacional de Estructura y Redes de Morena, reclutado por el equipo de López Obrador no por ser un generador de votos, sino porque, como apuntaron los observadores del sindicato, les va a aportar el know how de la organización territorial para la defensa del voto, que es donde el candidato presidencial tiene vulnerabilidades.

La lucha por el control del sindicato es fundamental para los intereses de la maestra. Con el control del magisterio, puede ir alineándolo al proyecto de López Obrador de revocar la Reforma Educativa en caso de llegar a la Presidencia. La razón por la cual el equipo de Peña Nieto decidió meterla a la cárcel era porque estaban convencidos de que no podría hacerse esa reforma con ella al frente del sindicato. Gordillo está convencida de que Peña Nieto, a quien consideraba su amigo, la traicionó. Junto con él, todo su equipo. Sólo ha cambiado su opinión sobre el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de quien hoy piensa que no lo dejaron apoyarla.

La venganza de la maestra, explicada por expertos en el tema, es atacar al Presidente sin confrontarlo directamente. Pero el objetivo principal de su regreso político, desde la prisión domiciliaria que vive, es apoyar la derrota de Peña Nieto y Meade. Que pierda la Presidencia es su principal anhelo, sin importar tanto quién gane. En 2006 esa también era su ambición, que perdiera Madrazo. En aquella ocasión, cobró la factura que le debían. En esta, la guerra está en marcha.

http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raymundo-riva-palacio/la-venganza-de-elba